domingo, diciembre 29, 2019

Un veterano en Pekín

Cuando Guan Maolin, un veterano del Ejército Popular de Liberación, se acercaba a la plaza de Tiananmen de Pekín a bordo de uno de los autobuses descubiertos que llevaban a otros ancianos a participar en la gran parada del septuagésimo aniversario de la República Popular China, escuchó la Oda a la Bandera Roja, un poema sinfónico que compuso Lü Qiming en 1965, no pudo ya contener las lágrimas. Unidades del Ejército Popular de Liberación estaban desfilando ante el presidente Xi Jinping y los dirigentes del Partido Comunista y el gobierno del país, ante toda China y el mundo, y los más emocionados y felices eran los jóvenes y veteranos como Guan Maolin. El país contempló después su emoción: más de cien millones de personas vieron sus fotografías en la red social Sina Weibo, que tiene quinientos millones de usuarios.
Guan Maolin nació el año en que Hitler llegó al poder en Alemania, cuando el Japón fascista ocupaba Manchuria y China se desangraba. El militarismo nipón actuó en China de manera semejante a los nazis en Europa, con siniestros campos de la muerte, criminales experimentos médicos con los prisioneros, usando armas químicas y causando escalofriantes matanzas como la de Nankín, en 1937, cuando fueron asesinados más de trescientos mil chinos en una orgía de sangre: los soldados japoneses violaron y mataron a miles de mujeres, saquearon e incendiaron sus casas, quemaron vivas a muchas personas rociándolas con gasolina, y ni siquiera dudaron en enterrar con vida a muchos, decapitar niños y ensartar con sus bayonetas a bebés que lanzaban al aire, en un juego siniestro y criminal. Los enterradores dieron sepultura a más de ciento cincuenta mil cadáveres que tenían las manos atadas a la espalda. Fue una dura prueba para China.
Una de las culturas más brillantes y sofisticadas de la humanidad había pasado por la humillación de ver a Gran Bretaña introducir el opio en China, comportándose como un cruel estado narcotraficante que creó más de cien millones de adictos a la droga, desatando después las guerras del opio; de presenciar el bombardeo de sus ciudades por las cañoneras occidentales, el robo de Hong Kong y de barrios de otras urbes; de soportar en las concesiones occidentales el cartel infame que prohibía la entrada a “perros y chinos”. Después, sufrió el indisimulado paternalismo con que, en los años de posguerra, en Occidente se recogía “papel de plata para los chinitos”, y la petulante soberbia con que Estados Unidos pretendía relacionarse con China, sin considerarla como una igual.
Cuando se proclamó la República Popular, la población china tenía una esperanza de vida de treinta y cinco años, más del ochenta por ciento de sus habitantes eran analfabetos, y el país era mucho más pobre que aquella menesterosa India: apenas alcanzaba la mitad de su PIB per cápita. Desde entonces, China ha erradicado la pobreza, ha convertido sus ciudades en las más modernas de la tierra, ha sido capaz de explorar el espacio, y dispone de la red de trenes de alta velocidad más extensa del planeta. Entre otras muchas cosas. Mao Zedong lo dijo, en 1949, en la tribuna ante la gran plaza de Tiananmen: “El pueblo chino se ha puesto en pie”. Las siete décadas de la República Popular n0 han sido fáciles, han transitado por tiempos duros y aprendido de enormes errores y de disparates como la “revolución cultural”, y por amenazas de guerra nuclear, hasta llegar a convertirse en una de las principales potencias del planeta, desarrollando la ciencia y la tecnología, conservando su propio camino al socialismo. Y han demostrado que los trabajadores pueden gobernar el mundo, como han hecho en el país más poblado de la tierra.
La Oda a la bandera roja fue compuesta para recordar el sacrificio del pueblo chino en la fundación de la República Popular: "Bandera roja de cinco estrellas, eres mi orgullo”. Por eso no pudo contener las lágrimas Guan Maolin: con sencillez, reveló después su pesar porque sus amigos, veteranos revolucionarios (a algunos de ellos, analfabetos, les escribía las cartas en su juventud), ya no estaban vivos para ver la prosperidad y la fuerza de la nueva China: “Por eso no puedo dejar de llorar". Además del recuerdo de sus camaradas, seguro que por sus ojos cansados desfilaba también la melancolía del tiempo que se fue, la fortaleza de la China socialista y el orgullo por haber participado en una de las mayores epopeyas de la historia de la humanidad.

Higinio Polo
Mundo Obrero

El MAS de Evo Morales, apuntes sobre su historia



El Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia fue fundado en 1987. A inicios de los años 90 una oleada de luchas campesinas recorrieron la región el Chapare, Cochabamba. Estas luchas fueron estigmatizadas por los Estados Unidos para justificar su injerencia con la excusa de la lucha contra el “narcotráfico”. Las masacres contra los campesinos cocaleros fueron dando origen a una vanguardia bien templada y politizada, que varias veces puso límites a las capitulaciones de los dirigentes. De allí surgió Evo Morales Ayma como dirigente político-sindical e integró el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP). Hacia las elecciones de 1997 el IPSP se unió al MAS, ya que éste tenía legalidad electoral y desde entonces Evo fue clave en la dirección.

De la “guerra del gas” al Palacio Quemado

El siglo XXI en América Latina se iniciaba con la irrupción volcánica de la lucha de clases que provocó la caída de varios presidentes de la región. Los presidentes de Ecuador, Argentina y Bolivia fueron barridos por la lava ardiente de las masas. El fin de los gobiernos neoliberales daría lugar a nuevos gobiernos -posneoliberales- que desde el poder del Estado se presentaban como parte de la “solución” que sufrían las masas.
En Bolivia la “guerra del agua” en el 2000, contra la privatización de ese recurso natural en Cochabamba, dió inicio a la apertura de una situación prerrevolucionaria.
En 2003 una gran oleada de movilizaciones recorrió el país derrotando el intento de privatizar los hidrocarburos por parte de Sánchez de Losada y Carlos Mesa (el actual golpista). La feroz represión del Ejército en El Alto, La Paz, dejó un saldo de más de 80 muertos. La huelga general convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) y la combativa intervención de los mineros de Huanuni aceleró la caída del gobierno.
En cuanto al rol del MAS Eduardo Molina señalaba por aquellos años que “el MAS hizo cuanto le fue posible para frenar la movilización, sosteniendo que “había que defender la democracia” y luego apoyó con todas sus fuerzas la asunción de Mesa”. Recomendamos leer su artículo: “Bolivia: retrospectiva sobre un esayo revolucionario”.
Luego el MAS dió apoyo “crítico” al gobierno de Carlos Mesa para garantizar la “gobernabilidad”.
En 2004 el MAS estuvo en contra de la huelga general llamada por la COB porque ello le haría el juego a la “derecha”. Su política fue la de sostener al “mal menor” (Carlos Mesa), sacar a las masas de las calles y buscar una salida negociada a la crisis.
Pero un nuevo intento de Mesa de privatizar los recursos naturales reavivó las brasas ardientes de las barricadas del 2003 y el gobierno cayó, volteado nuevamente por la intervención de las masas en las jornadas de mayo y junio de 2005.
Se inició la transición donde el MAS ganó ampliamente las elecciones y asumió el gobierno en enero del 2006.

Entre el entusiasmo popular y los pactos con la derecha

En 2006 comenzaba el flamante gobierno de Evo Morales y ello generaba expectativas en que se pondría fin a 500 años de saqueo y el racismo. Y no era para menos ya que el odio racista sobrevivió más allá de la Revolución de 1952, como el “pongueaje” que eran condiciones de esclavitud que sufría la población indígena, que labraba las tierras de los grandes hacendados.
En Bolivia la “memoria larga”, desde la colonización de América hasta hoy, sigue generando polémica y el odio racista está a flor de piel en la “Media Luna”, formada por los departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando. Por esta razón las expectativas de un nuevo gobierno con la simbología campesina e indígena no podían sino alimentar las ilusiones de las masas en la defensa de sus derechos.
En ese plano, el 1° de mayo del 2006 el gobierno de Evo Morales y García Linera aumentó los impuestos a los hidrocarburos y presentó esta medida como una “nacionalización”. Ello le dió margen para hacer concesiones materiales a las masas, redistribuyendo la riqueza, sobre la base de una política de bonos, que para los niveles de miseria que azotaba el altiplano, eran percibidos como una gran respuesta.
A esta redistribución le sumaron una mayor participación estatal, y a la vez desarrollaron una política económica que tendía a fortalecer la economía comunitaria y garantizar la seguridad alimentaria. García Linera la bautizó a ésta política económica bajo el nombre de “capitalismo andino-amazónico”. Aunque en verdad es una variante de lo que hemos denominado “neo desarrollismo”, con el que hemos polemizado en “Capitalismo andino o revolución permanente”.
Sin embargo, por más limitada que haya sido tal redistribución, causaba el odio más profundo en la reaccionaria Media Luna.
En líneas generales desde que asumió el gobierno de Evo Morales hasta el momento del golpe de Estado, logró bajar los niveles de pobreza extrema de 38.2% al 15.2% entre 2005 y 2018 respectivamente. Contó con la bonanza de los precios de las commodities y pudo dar respuesta a las necesidades de infraestructura.
Por otra parte el gobierno llevó adelante un proceso constituyente pactado con la derecha no solo en el 2006 con la ley de convocatoria sino fundamentalmente en el 2008 con la derecha oriental que reconoció los derechos formales a los pueblos originarios dando origen al “Estado Plurinacional”. Así, se reconocía como símbolo patrio a la wiphala y a las 36 nacionalidades indígenas, dándoles una entidad jurídica y reconociendo oficialmente sus idiomas. Mientras tanto Evo Morales bautizaría a su gobierno como una “revolución democrática y cultural”.
Por su parte la derecha organizada en los Comités Cívicos de la Media Luna, rechazaba aceptar la igualdad formal en la nueva Constitución Política del Estado (CPE).

El MAS y los pactos con la derecha

Entre finales de 2007 e inicios del 2008 la constituyente que sesionaba en Sucre lo tuvo que hacer bajo el asedio de la Media Luna. Santa Cruz tuvo el mayor protagonismo reaccionario. Por ejemplo, cuando había “paro cívico”, la llamada Unión Juvenil Cruceñista patrullaba las calles de la ciudad en sus 4x4 y lo hacían armados de palos y bates de béisbol. ¿Para qué? para romper huesos de los “collas de mierda” y demostrar la superioridad racista de la “nación camba” (blancos mestizos) sobre la población indígena. En esta situación, se rumoreaba en los medios televisivos de un posible “golpe de Estado” y la tensión iba en aumento.
En septiembre del 2008 el Comité Cívico de Pando llevó adelante una emboscada a una marcha campesina que intentaba llegar a la capital para manifestarse en apoyo al gobierno del MAS. El saldo fue de 15 campesinos muertos y más de 50 heridos de bala. Una verdadera masacre, llevada adelante por los “cívicos” que muchos de sus referentes eran a la vez funcionarios públicos -de alto rango- del gobierno departamental.
El oriente boliviano, lleno de empresarios y terratenientes, veía con preocupación que si la nueva CPE amenazaba las autonomías departamentales perderían poder económico. Los gobiernos de Brasil, Argentina y hasta la ONU veían con preocupación la situación política y se ofrecían para mediar en la crisis.
La salida que encontró el MAS fue la de negociar con la derecha. La negociación tuvo dos pilares fundamentales, por un lado mantener la retórica descolonizadora en el papel de la nueva CPE y por otra parte reconocer la propiedad privada (la tierra) y las autonomías departamentales.
El MAS logró consensuar en el Parlamento que iba a garantizar los intereses fundamentales de los empresarios, terratenientes y transnacionales. Así, el 28 de octubre de aquel año, sumando votos de parlamentarios de PODEMOS, MNR y UN, habilitó el referéndum sobre la nueva CPE que sería aprobada finalmente en enero del 2009. Por otra parte repartió un millón de hectáreas a los campesinos sin tierra pero sin afectar la zona más fértil en manos del agro-power boliviano.

Los caminos del reformismo

Los años siguientes del gobierno del MAS fueron acompañados por una bonanza económica que dieron estabilidad al nuevo régimen político pero no sin contradicciones con su propia base social.
Lo acontecido entre el 20 de octubre y el domingo 10 de noviembre pasado no cayó del cielo. Como sostiene Javo Ferreira: “la represión a dirigentes, judicialización de cientos de trabajadores mineros y la cooptación y corrupción de altas capas de la burocracia sindical minera, fabril y petrolera, contribuyeron a distanciar a importantes sectores de trabajadores de base del MAS y a alimentar el odio y resentimiento a un gobierno que pese a hablar en nombre de los movimiento sociales, no dudaba en reprimir y perseguir toda forma crítica o de oposición política”.
En Bolivia, la sucesión de pactos con la derecha, el no haber avanzado donde le duele a los terratenientes y la burguesía como es afectar su propiedad privada, hicieron que más tarde o más temprano la reacción levante su propio programa neoliberal para volver a poner al país bajo las botas del imperialismo escondida detrás de los crucifijos.
La estrategia del reformismo a la larga o a la corta conduce a la derrota, cuando la burguesía sale con la espada no se le puede responder con la palabra.
Toda crítica que hagamos por izquierda al gobierno de Evo Morales y el MAS jamás nos ubicará del bando de los golpistas. Pero hay que señalar que el acuerdo del MAS con el gobierno de Añez de llamar a nuevas elecciones cuando todavía permanecía caliente la sangre de los muertos en El Alto y Cochabamba es una consecuencia lógica de un partido que terminó siendo parte del régimen burgués. Y cuando el MAS tuvo que elegir entre la resistencia al golpe y la negociación, eligió el segundo camino.
Desde el 2008 el capitalismo ha demostrado una profundización de su crisis histórica y como ello relucieron a la política mundial fenómenos aberrantes como el gobierno de Trump en EEUU, y el ascenso de una derecha xenófoba en varios países de Europa.
Por así como dichos “cisnes negros” hicieron su aparición, también hay una vuelta de la lucha de clases y ello reactualiza la estrategia de poner en pie un partido mundial de la revolución socialista, la Cuarta Internacional.

Daniel Lencina
Lunes 23 de diciembre | 00:00

Tensión por encuentro del MAS convocado por Evo Morales en Argentina



Con la agenda electoral instalada nuevamente en el país, luego de que el MAS vino negociando sin parar con los golpistas, Evo Morales convocó a un acto este 29 de diciembre con dirigentes y delegados de los 9 departamentos de Bolivia para discutir quiénes serán sus futuros candidatos para las elecciones del 2020. Mientras tanto la derecha discute aceleradamente si proscribe al MAS o no.

Este encuentro ha sido convocado en puntos fronterizos entre Argentina y Bolivia (se habla de las ciudades de Orán o Salvador Mazza de la Provincia de Salta). Evo Morales había señalado que cuenta con el apoyo, en cuestiones de seguridad, del gobierno argentino. Sin embargo, varios medios informativos hicieron referencia a una publicación en la cuenta de twitter de Evo Morales, del sábado 21 de diciembre, en la que señalaba que dicho evento se realizaría en Buenos Aires.
Lo cierto es que más allá de donde finalmente se lleve este encuentro las tensiones son evidentes. Un ejemplo de ello y que al mismo tiempo refleja el claro alineamiento del gobierno golpista con Trump, es la delegación estadounidense que llegó a la Casa Rosada para pedir explicaciones sobre este evento y señalando que Morales no debe “abusar de su condición de refugiado”. Esto ha generado intercambios sobre cómo se garantizará la seguridad este #29D dado que según señaló Evo, estimarían que participen como 1000 dirigentes y delegados de los 9 departamentos de Bolivia además seguidores del MAS que viajarán al encuentro.
En medio de estos preparativos, en La Paz, el representante de la Central Obrera Departamental, Hugo Torrez, señaló que rechazan que los candidatos del MAS sean elegidos en el exterior y que estos deben surgir del consenso de las organizaciones sociales en el interior de Bolivia. Manifestaciones de este tipo, provenientes de seguidores y partidarios del MAS dejan abierta la posibilidad de que aún no se definan candidatos en el encuentro de este domingo.
Hay cuatro nombres que se barajan con fuerzas entre las posibles variantes para representar al MAS en las próximas elecciones. Éstas van desde representantes del ala más orgánica con Evo Morales, como Adrónico Rodríguez dirigente de las federaciones del Trópico de Cochabamba, pasando por el ex Canciller David Choquehuanca, el ex ministro de Economía, Arce Catacora, hasta los más conciliadores como la propia Eva Copa (actual presidenta del senado) que no tiene reparos en posar abrazada con el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, responsable de la violencia y las masacres de Senkata y Sacaba.
Otro elemento, que no se puede descartar, y tiene que ver con la eventual proscripción que la derecha boliviana busca materializar para que el MAS no pueda participar de los comicios del 2020. Algunos sondeos han dejado ver que pese a que el MAS no tiene candidatos definidos es el partido con más intención de voto. El propio Evo Morales, declaró tener seguridad que "volverán a ganar en primera vuelta". Esta visión también es percibida por la derecha y la razón por la que podrían proscribir al MAS.
La llamada “pacificación” del país que fue firmada entre los golpistas y el MAS que utilizó como moneda de cambio, para las negociaciones, la sangre derramada de la resistencia contra el golpe que dejó un saldo de más de 30 asesinados, no concretó la “ley de garantías”. El propio presidente de la cámara de diputados del MAS, Sergio Choque señaló que la Ley de Garantías ya no tiene sentido debido a que ya todos están en la carrera electoral empero advirtió “Ahí ya veremos quiénes también van a pedir posteriormente la Ley de Garantías”, en una velada amenaza -en caso de que ganara el MAS- al gobierno golpista por las masacres de Sacaba y Senkata.
La situación de crisis política y social en Bolivia es profunda. Mientras una parte del país festeja la recuperación de lo que llaman democracia, Áñez está avanzando de manera acelerada en imponer su programa neoliberal. La fuerte campaña mediática y todas las disposiciones desplegadas desde el llamado “gobierno de transición” siguen operando para convencer al mundo de que en Bolivia no hubo un golpe de Estado. El MAS ha sido y sigue siendo responsable de haber entregado a esta derecha que hoy volvió al poder, las banderas de la democracia liberal. Sin embargo, cada día que pasa se va desnudando el contenido neoliberal y profundamente reaccionario y antipopular de lo que marcó la pelea por el “respeto al voto”.
Evidentemente los nuevos hechos que marcarán el escenario rumbo a las elecciones del 2020 serán turbulentos y conflictivos donde la derecha golpista intentará mantener el control del Gobierno y del Estado.

Juana Runa
Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas
Sábado 28 de diciembre | 09:41

Presidente Trump, su brutal imposición es criminal y suicida

Parecería que la política de Gran Bretaña, impedir que en el continente europeo se consolide una alianza entre sus grandes potencias, se está yendo a la punta de un cuerno gracias a las brutales imposiciones comerciales y económicas de EEUU a las empresas involucradas en los proyectos Nord Stream 2 y Turkish Stream.
Londres tuvo éxito al lograr que Napoleón hiciera la guerra a Rusia en 1812, que Prusia invadiera Francia y la derrotara en la guerra franco prusiana de 1870, que Rusia y Alemania se enfrentaran durante la Primera Guerra Mundial, que Hitler consolidara la mayor coalición militar de Europa para invadir Rusia el 22 de junio de 1941 y al impulsar la formación de la OTAN hace 70 años.
Todo esto buscaba enemistar a Europa Occidental con Rusia, pero estos ‘logros’ se hicieron chichirimico gracias al Presidente Trump cuando aprobó imponer sanciones al proyecto Nord Stream 2 (actualmente terminado en un 93,5%), que está impulsado por empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y Países Bajos. Jens Müller, portavoz del consorcio Nord Stream 2 AG, anunció que “la finalización del proyecto es de suma importancia para la seguridad de los suministros energéticos a Europa. Procuraremos, junto con otras empresas implicadas en el proyecto, completarlo con la máxima brevedad posible” (hasta la fecha se ha tendido unos 2.300 kilómetros de tuberías y falta por tender unos 160 kilómetros). El gasoducto prevé transportar anualmente unos 55 mil millones de metros cúbicos de gas natural desde Rusia hasta Alemania por el fondo del mar Báltico, abaratará el costo del gas en Europa y fortalecerá la cooperación entre Rusia y la UE.
Trump también impuso sanciones al proyecto Turkish Stream, cuyos dos ramales tienen una capacidad de 31,5 mil millones de metros cúbicos de gas por año y van desde Rusia a Turquía por el fondo del Mar Negro. Un ramal está destinado a suministrar combustible a los consumidores turcos y el otro, a abastecer con 63 mil millones de metros cúbicos de gas a Serbia, Hungría y Austria, a través de Bulgaria. Este proyecto es impulsado por Rusia y Turquía y está previsto que la inauguración tenga lugar el 8 de enero en Estambul.
El jefe del comité de las fuerzas armadas y fuerzas estratégicas de EEUU, Jim Cooper, afirmó: “Hago un llamamiento a mis colegas para que apoyen el proyecto del presupuesto de defensa, pues somos un país que está en guerra. Nos encontramos en aguas hirvientes con los extremistas del mundo y en guerra fría con nuestros concurrentes Rusia-China y los estados que no aceptan las normas internacionales”.
El 17 de diciembre de 2019, ambas cámaras del Congreso de EEUU aprobaron el Presupuesto Militar, dentro del cual está Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2020. El Presidente Trump la firmó el 20 de diciembre. Ambas cámaras del Congreso de EEUU acordaron boicotear los gasoductos Nord Stream 2 y Turkish Stream, imponiéndoles sanciones. Usan el gas como arma, pues parte del presupuesto militar de EEUU servirá para sancionar a las 350 empresas contratistas que participan en la construcción del Nord Stream 2. Según la ley, Washington les puede negar el visado a los ejecutivos que sean socios de la empresa rusa Gazprom, que no podrán trabajar en EEUU y las propiedades, los activos, las transacciones y los intereses de sus empresas serán congelados.
Según el Departamento del Tesoro de EEUU, la Ley de Autorización de Defensa Nacional exige a las empresas que construyen esos gasoductos que, luego de la firma del presidente, “las partes involucradas que han vendido, arrendado o proporcionado a sabiendas embarcaciones que se dedican a la instalación de tuberías a una profundidad de 100 pies o más por debajo del nivel del mar, para la construcción de Nord Stream 2 o Turk Stream, deben garantizar que dichas embarcaciones cesen inmediatamente las actividades relacionadas con la construcción”.
Allseas, la empresa suiza encargada del tendido del Nord Strem 2, anunció que suspendía sus labores. “Mientras tanto actuará en conformidad con las disposiciones de la legislación y esperará orientación que incluya las aclaraciones normativas, técnicas y ambientales necesarias de la autoridad estadounidense pertinente”. Previamente, los senadores republicanos Ted Cruz y Ron Johnson le habían enviado una carta advirtiéndole del riesgo de aprobarse las sanciones. Le indicaban que entendían que Rusia les pagaba un monto significativo de dinero por finalizar la construcción del gasoducto, pero si la empresa continuaba participando en el proyecto, después de que el Presidente Trump firmaba la ley, ésta será expuesta “a sanciones económicas y legislativas potencialmente fatales y demoledoras”, que podrían devastar a la compañía.
Tanta arbitrariedad dejó perpleja a Europa. La Asociación Europea de Negocios exige que la UE defina su política energética por sí misma. Comprende que este bodrio, dictado a nombre de su seguridad energética, es de carácter desleal y contradice las normas del comercio internacional y su real objetivo es que en el negocio del gas de EEUU obtenga ventajas competitivas.
La Asociación de Empresas Europeas condena las sanciones de EEUU: “Los miembros de la asociación insisten en que la implementación de la política energética y de seguridad europea es una prerrogativa exclusiva de la UE y sus miembros, por lo que las sanciones estadounidenses pueden considerarse una interferencia ilegítima en los asuntos del empresariado europeo… Aboga por una cooperación equitativa en el comercio internacional, excluyendo el uso de sanciones extraterritoriales unilaterales, que pueden considerarse un instrumento de competencia desleal”.
El gobierno alemán lamentó la entrada en vigor de las sanciones de EEUU contra los proyectos Nord Stream 2 y Turks Stream. Ulrike Demmer , la portavoz adjunta del gobierno, rechazó “las sanciones extraterritoriales dirigidas contra empresas alemanas y europeas… Las estudiaremos en detalle, evaluaremos el impacto del proyecto, tras lo cual decidiremos sobre las acciones sucesivas”.
Para Olaf Schultz, Ministro de Finanzas de Alemania, EEUU emplea métodos de chantaje. “Son una seria intervención en los asuntos internos y en la soberanía de Alemania y Europa, que rechazamos decisivamente, más aún, cosas semejantes no se acostumbra entre amigos”. Es que con amigos así para qué enemigos.
Heiko Maas, Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, sostuvo: “Nuestra política energética se decide en Europa y no en Estados Unidos. La intervención desde afuera y las sanciones de carácter extraterritorial nosotros por principio las rechazamos”. La Canciller de Alemania, Angela Merkel, criticó las sanciones estadounidenses, ve este acto como inamistoso.
Se trata de que EEUU busca incrementar las exportaciones de su gas licuado a la UE, que no lo necesita por ser mucho más caro. Por esa razón, Oliver Hermes, jefe de la Asociación Empresarial Alemana para el Este de Europa, declaró: “Las sanciones contra el proyecto Nord Stream 2 de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU son una estocada contra la soberanía europea, una injerencia inadmisible en la política energética autónoma de Europa y pisotean su soberanía… Europa debe rechazar con decisión cualquier intento de EEUU de promover la venta de su gas natural licuado usando métodos deshonestos”.
Alexander Neu, diputado del Parlamento alemán y miembro del partido Die Linke, afirmó que “si EEUU impone sanciones contra las empresas alemanas o suizas que participan en el tendido de las tuberías en el mar Báltico, la Unión Europea o Alemania tendrán que aplicar sanciones de respuesta que afecten a las importaciones o a los artículos estadounidenses”.
El importante rotativo Bild escribe: “El gobierno alemán hasta lo último hizo intentos por detener la puesta en vigor de las sanciones estadounidenses, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania envió un mensaje a EEUU indicando que Rusia y Ucrania se pusieron de acuerdo sobre el transito de gas a partir del 1 de enero de 2020, pero incluso estos argumentos no sirvieron de nada”.
Stef Blok, Ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, dijo: “ Países Bajos no pueden depender de ningún país en el suministro de energía. A EEUU le gusta suministrar gas natural licuado, Rotterdam dispone de una terminal grande para recibirlo… Pero descartamos la situación en que algún país nos diga de dónde deben provenir nuestros agentes energéticos ”. Y así, los sentimientos europeos contra esta tramoya crecen sin fin.
Parece que EEUU llegó tarde al andén, porque el proyecto está al borde de ser terminado y sus sanciones no lo pueden detener. El Primer Ministro de Rusia, Dmitri Medviedev, expresó: “Todos entienden que lo terminaremos de construir, eso es indudable… No pasa nada si se necesitan unos meses más para terminar. No será ninguna catástrofe y máxime que ya alcanzamos con los ucranianos un acuerdo sobre el tránsito de gas”. Serguei Lavrov, Canciller de Rusia, indicó que EEUU “demostró una vez más que su diplomacia se reduce principalmente a la intimidación por diversos métodos: sanciones, ultimátums, amenazas… Al comenzar a imponer sanciones contra sus propios aliados, EEUU cruza una línea histórica en la política exterior. No menos evidente es el deseo de imponer a Europa el gas licuado estadounidense, que es más caro que los suministros procedentes de gasoductos de Rusia… busca desacelerar el desarrollo de la economía europea y socavar su capacidad de competir con EEUU en los mercados mundiales”. María Zajárova, portavoz de la Cancillería de Rusia, se burló en Facebook: “¡Una nación con 22 billones de dólares de deuda pública prohíbe a otras, solventes, desarrollar el sector real de la economía! La ideología estadounidense de vivir a crédito ha sido incapaz de aguantar la competencia global, como evidencian regularmente las órdenes de arresto económicas del Departamento del Tesoro”.
Mientras tanto, en la cumbre de Kuala Lumpur, Turquía, Catar, Malasia e Irán plantean crear un sistema de pagos invulnerable a las sanciones de Estados Unidos. Mahathir Mohamad, Primer Ministro de Malasia, dijo: “Dado que el mundo es testigo de que algunas naciones toman decisiones unilaterales para imponer medidas punitivas, Malasia y otras naciones deben siempre tener en cuenta que pueden imponerse contra cualquiera de nosotros”.
Presidente Trump, más claro no canta un gallo, así es que su brutal imposición no sólo es criminal sino también, suicida. ¡Hágase conocer por su sindérisis!

Rodolfo Bueno

¿Qué pasó el año que pasó?

Un abajo que se mueve… y un arriba muy nervioso

Lo más sobresaliente del 2019 han sido los triunfos electorales de fuerzas progresistas en México y Argentina y las grandes protestas populares en Colombia, Chile, Ecuador y Haití contra gobiernos neoliberales, que contrastan con la estabilidad en Cuba, Venezuela, Nicaragua, México, Argentina e incluso Uruguay, pese a la derrota electoral del Frente Amplio.
De enorme valor han sido este año las masivas manifestaciones populares contra las imposiciones neoliberales en varios países sudamericanos y también del Caribe. En todos los casos, las políticas de ajuste y sumisión a los dictados del Fondo Monetario Internacional han quedado jaqueadas y los gobiernos desacreditados y cuestionados por las violaciones a los derechos humanos debido a la represión desatada.
El año que pasó, América Latina y el Caribe perdió su lugar de territorio de paz, pero los estallidos sociales también fueron marcando la agonía del neoliberalismo en medio de la disputa entre los intereses del capital trasnacionalizado y los de los pueblos, que parecen haber comprendido la necesidad de construir democracias que no abandonen las calles.
En la región, y particularmente en Chile, Ecuador, Colombia y Haití, nada será como antes. No hay una sola fórmula ni tiempos preestablecidos para las transformaciones, pero seguramente, estas insurrecciones populares de 2019 darán como resultados procesos de cambios progresistas de sus sociedades.
Los triunfos progresistas en Argentina y México abren, pese al convulsionado contexto, esperanzas sobre el relanzamiento de los organismos de articulación e integración latinoamericano-caribeña. Mientras, en Panamá el socialdemócrata Laurentino Cortizo declaró por primera vez duelo nacional el 20 de diciembre, a 30 años de la sangrienta invasión estadounidense al istmo. Significa oficializar la memoria histórica del pueblo.
Surgen nuevas temáticas, nuevas agendas: el fortalecimiento de la unidad desde abajo, el feminismo como herramienta de emancipación, el desarrollo científico-tecnológico para la soberanía, la justicia social y las dinámicas de la guerra híbrida en el continente, junto a la lucha por el cambio climático, el tema de las migraciones o el de los cambios tecnológicos y el futuro del trabajo.
Se afirma el feminismo como movimiento clave y protagónico en la disputa por los territorios pero también en el movimiento internacional, plagado de onegeísmos e intereses que poco tienen que ver con los de nuestros pueblos. Es desde la calle que se construye un feminismo popular.
La teoría de los ciclos no deja de ser más que una falacia desmovilizadora y paralizante de la lucha de los pueblos. Es como si los pueblos estuvieran condenados, hagan lo que hagan, a volver a sufrir gobiernos militares o fascistas, represores, entregados a los intereses de las empresas trasnacionales y a los dictados de Washington.
No es el fin de la historia de Francis Fukuyama, es una variación más inmovilizadora y pervertida: el ritornello permanente de la historia, impulsado desde think tanks de Europa, que obliga a la pregunta obvia de si se trata solo de derrotas electorales o de derrotas culturales.
El “ciclo progresista” se dio cuando la correlación de fuerzas lo permitió y cuando los liderazgos se pusieron en concordancia con los pueblos. Es cierto que estos factores no siempre se presentan al mismo tiempo, pero también es cierto que desde el inicio del milenio se produjeron en nuestra región nuevas formas de la lucha de clases.
Pero desde la izquierda, los viejos pensadores críticos insisten en manejar la teoría como dogma, tratando de amoldar metodologías del siglo 19 a un mundo totalmente diferente, donde las herramientas de lucha debieran ser, también, diversas, ante los violentos y permanentes cambios tecnológicos y las diferentes luchas geoestratégicas.
¿En cuál ciclo vivimos? ¿En el “progresista” que marca la llegada al gobierno de Alberto Fernández en Argentina y antes, de Andrés Manuel López Obrador en México, en el reaccionario que establece la derrota del Frente Amplio en Uruguay, en el neofascista de Bolsonaro y del golpe de Estado en Bolivia?, se pregunta Sergio Rodríguez.
Quizá el ciclo que vivimos en este final del 2019, es el de la lucha creciente de los pueblos que se levantan contra el neoliberalismo como en Haití, Honduras, Ecuador, Chile y Colombia y en el de la resistencia anti imperialista de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Dominica, añade.
Es la lucha permanente entre lo viejo que trata de perpetuarse y lo nuevo que se abre paso. Hoy los estallidos muestran una apuesta por la redistribución de la riqueza. El gobierno siempre está en disputa, incluso en los procesos progresistas (¿nacional-populares?) con coaliciones que logran gran apoyo en las urnas. Y el Estado no se logra desmontar del todo, ya que, en general, la policía y el ejército, el poder fáctico (las elites económicas y mediáticas), no siempre responden a la conducción.
El imperialismo utiliza distintas tácticas, dependiendo del lugar donde actúa estratégicamente. Desde sus tanques de pensamiento, estudian las distintas organizaciones populares para poder manejar una guerra híbrida y multidimensional, donde cada territorio está en disputa.
Surgen nuevos actores sociales, nuevas consignas, nuevas luchas… y la necesidad de aggiornarse en el uso de las herramientas de dominación que usa el mismo enemigo. Pero no terminan de surgir nuevos liderazgos, porque una de las fallas mayores de los gobiernos progresistas e la de no haber formado cuadros que garantizaran la continuidad de los cambios, las revoluciones, en buena parte por el egocentrismo de los dirigentes, acicalados por asesores europeos que poco saben de la idiosincrasia regional.
El modelo de economía neoliberal ya no sirve. El sistema de democracia republicana, representativa, tampoco. Y por eso la necesidad de democracias participativas (no de partidos sino de pueblo), que ayuden al aislamiento del enemigo principal que es el imperialismo y las dependientes y cómplices oligarquías locales.
Quizá esa izquierda derrotada a finales del siglo 20, no fue capaz de asumir tal derrota en términos políticos, careció de capacidad de reflexión y análisis. Pero creó el imaginario de que es posible un mundo diferente, más equitativo, donde la salud, la educación y el trabajo para todas y todos sea la prioritario: un cambio cultural.
¿Nos quedamos sin líderes cuando las masas vuelven a tomar las calles? Hoy –y por ahora- el liderazgo lo ejercen los pueblos, la masa trabajadora, desempleada, de la economía popular, la clase media pauperizada.
Y desde el viejo pensamiento crítico se critica a los chilenos, haitianos, ecuatorianos y colombianos porque se lanzan a la lucha sin conducción política; al nuevo gobierno argentino por ser peronista y no “revolucionario”, a Evo por su inocencia, a Lula por haber salido en libertad por decisión política y no por la lucha del pueblo… Desde los escritorios, criticar todo resulta más fácil.
Nuestro pensamiento crítico, valioso pero anclado en el siglo pasado, no ofrece armas para pelear en este mundo nuevo y esta América Latina actual, que son diferentes y que cambian a pasos vertiginosos de la mano del big data, la inteligencia artificial, los algoritmos. Se necesita un pensamiento crítico joven para acompañar estas luchas.
La lucha no es solo política y electoral. Muchas veces no se le da importancia a la disputa cultural, que significa entre otras cosas construir alternativas para los millones de pobres, pero también los millones que logran zafar de la miseria (lo que llaman las clase medias posneoliberals). Y para eso es necesario contar con proyectos mediáticos: saber qué se quiere comunicar, a quién se debe comunicar para asegurar imaginarios colectivos que acompañen los cambios.
Pese a lo que piensan los aliados-cómplices de Grupo de Lima, Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses, y muy especialmente sobre los recursos naturales de los países de la región y para lograr sus objeticos alientan golpes de Estado, desestabilización, bloqueos, saqueos, invasiones, usando sus armas propias (DEA, Departamento de Estado, Comando Sur, Usaid) o “ministerio de las colonias”, la Organización de Estados Americanos (OEA), bajo la batuta del injerencista y falseador Luis Almagro..
Mientras, Venezuela sigue estable, pese a todos los intentos de Washington por terminar con el virus del bolivarianismo, inventando la figura del “presidente interino” y autoproclamado, financiado a la oposición –con apropiación de empresas y recursos venezolanos- incluyendo un show “humanitario” desde Cúcuta, un frustrado y frustrante golpe de estado, un superbloqueo económico y financiero y amenzas continuas de invasión.
Al mismo tiempo, Bolivia, el país latinoamericano con mayor estabilidad política, económica y social fue quebrado por un golpe de Estado con una dura represión y una presidenta autoproclamada (Jeanine Añez), y con Evo Morales refugiado en Argentina.
Parafraseando a Mario Benedetti en "Cielito del 69": Un arriba nervioso y un abajo que se mueve, del norte al sur y del sur al norte de esta América la pobre . Ya llega el 2020, pero será solo un cambio de fecha, porque la realidad seguirá siendo la misma y también la lucha por la dignidad de los pueblos.

Aram Aharonian
Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige surysurtv y el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la )

sábado, diciembre 28, 2019

Lucha política y de clases en Bolivia



Bolivia es un volcán en ebullición que puede volver a erupcionar con una violenta lucha de clases.

Las fuerzas represivas no consiguieron derrotar a los amplios sectores de masas que se movilizaron contra el golpe derechista que destituyó a Evo Morales. Fue la colaboración directa del mismo Evo y del MAS que se empeñaron en “la pacificación”, lo que contuvo la irrupción en marcha.
Se ha ido generando un cogobierno de hecho entre la presidenta Añez, impuesta por el golpe, y la dirección del MAS en Bolivia. Más allá de las declaraciones opositoras, el MAS está permitiendo el mantenimiento de este régimen de transición, apoyado en las iglesias (católica y evangélicas), las Fuerzas Armadas (depuradas) y policiales (en constante depuración), el Imperialismo, la OEA, las Cámaras Patronales y gran parte de las burocracias sindicales.
Han logrado llegar a un acuerdo para nominar el nuevo Tribunal Supremo Electoral que tendrá a su cargo la convocatoria a elecciones, presumiblemente en mayo próximo. Se elegirá no solo al presidente, sino también a diputados, senadores y diversos funcionarios. Se anula, por lo tanto, la elección de la primera vuelta, también, para los miembros del Congreso. Aunque el MAS obtuvo entonces mayoría, había perdido los dos tercios automáticos con que contaba en el período anterior. La derecha pretende dividir y hacer retroceder parlamentariamente al masismo.

Transición derechista

No se trata de un gobierno de transición hacia una salida electoral “democrática” como lo pintan el imperialismo y sus aliados. Pretende modificar la correlación de fuerzas para garantizar un triunfo derechista. Realizar el golpe en dos etapas: primero la destitución -en este caso violenta- del régimen masista y luego la institucionalización, a través de elecciones manipuladas, de un gobierno derechista. Como en Honduras, Paraguay y Brasil.
El gobierno de Añez no se ha limitado a ordenar la transición electoral. Ha incorporado a Bolivia al Grupo de Lima siguiendo los mandatos de Trump y Bolsonaro contra Venezuela y las rebeliones latinoamericanas. Especialistas yanquis e israelíes están “capacitando” en operaciones antiterroristas a las fuerzas represivas. El gobierno golpista no autoriza los salvaconductos para salir del país a los funcionarios masistas refugiados en la embajada de México. Siguen las detenciones, el cierre masivo de radios comunitarias indígenas y de colectivos sociales, etc. Como los campesinos de la combativa región del Chapare han expulsado a la fuerza policial durante la resistencia antigolpista y le impide retornar a sus bases, el nuevo ministro del interior, Murillo, con la excusa de garantizar el próximo acto electoral, amenaza con una intervención militar y nuevos baños de sangre o en caso contrario no colocar urnas allí. Se ha proscripto la presentación electoral de Evo Morales y de su exvicepresidente García Linera. La fiscalía plantea sus detenciones para impedir su retorno a Bolivia. Agrupaciones derechistas han reclamado (y movilizado) exigiendo al Tribunal Electoral que proscriba directamente al MAS del proceso electoral. El clima reaccionario que se intenta imponer se evidencia en el pedido de Sánchez Berzain -exministro del gobierno del Goñi depuesto por un alzamiento revolucionario, acusado de la represión que cobró 70 víctimas-, a través de una carta a Añez, pidiéndole que anule las sentencias que le impiden retornar a Bolivia, “para poner preso a Evo Morales”.

Divisiones y realineamientos

La oposición derechista no consigue, aún, unificarse. Por un lado, está la candidatura de Carlos Mesa (segundo en las elecciones anuladas). Por el otro, se presentan las candidaturas del dirigente fascista Camaño (de la Asamblea Ciudadana de Santa Cruz) y del “populista” Pumari (de la Asamblea de Potosí). Camaño intenta hacer una fórmula común con el segundo, sin llegar todavía a un acuerdo. Pero un audio, que se ha hecho público, señala que Pumari (considerado por sectores izquierdistas como un dirigente “proletario”) pidió para aceptar una suma inicial de 250 mil dólares y el control de las aduanas de Potosí y Oruro.
Por su lado diversas informaciones señalan que el MAS está fracturado siendo una parte de sus dirigentes críticos de Evo Morales y más abiertamente colaboracionistas e integracionistas con el gobierno golpista. La Cámara de Diputados ha aprobado la “Ley de Garantías Constitucionales” que pretende blindar a los dirigentes del MAS contra persecuciones “judiciales”. Pero Añez, esgrime el problema judicial como una espada de Damocles sobre los dirigentes que se retoben. Ha anunciado que en caso de ser aprobada por el Senado la vetará y la enviará para que se declare anticonstitucional.
Una encuesta última ha señalado que el candidato masista más nombrado, Andrónimo Rodríguez, tiene un 23% de intención de voto, seguido a corta distancia por Carlos Mesa con el 21% y un retroceso de Camacho que está en el 13% y Pumari en el 11%.

La “garantía” bonapartista de Evo Morales

Como suele suceder con los regímenes bonapartistas nacionalistas burgueses, su caída, produce una tendencia a la fragmentación de su dirigencia política. Para impedir el estallido del MAS (y hasta el surgimiento de sectores radicalizados) es que se ha armado el operativo del retorno de Evo Morales… a la Argentina. Se quiere asegurar un tránsito ordenado al nuevo gobierno surgido de las próximas elecciones e impedir una fuerte división del MAS y que las masas pasen a organizarse en alternativas independientes y radicalizadas. Por eso, el imperialismo (y hasta el gobernador radical de Jujuy, Gerardo Morales) ha aceptado la presencia del Evo en Argentina y su intervención política.
Evo Morales pretende encapsular la actividad política de los explotados detrás de las elecciones de mediados del 2020, alejándolo de toda medida de resistencia.
El acto que para el domingo 29 tiene anunciado Evo Morales en el norte de Argentina juega este doble papel: colocar a Evo en el rol bonapartista de arbitraje respecto a las candidaturas y sumergir a las masas en el clima electoral. Por eso el acto señalado como de “inicio de campaña” se hace en el exterior. No se quiere acelerar ningún proceso que pueda abrir un canal de movilización para las masas.

La lucha por la independencia política de la clase obrera

Las burocracias sindicales que se reclamaban masistas fueron de las primeras que abandonaron el barco y se pasaron al golpe cuando vieron que este estaba en marcha.
Vitalicio Mamani, secretario de organización de la central obrera (COB), acaba de jurar como viceministro de Trabajo. Es la punta de un iceberg de evoluciones de burócratas sindicales del MAS hacia el gobierno golpista. La burocracia sindical no tiene ideología, su tendencia es a adaptarse a los gobiernos de turno, no ve más futuro que su integración al estado burgués.
Muchos sectores burocráticos se han declarado “independientes”, renegando de su militancia masista. Es simplemente una maniobra, para mejor ubicarse frente al poder actual y el que surja de una eventual próxima elección.
La lucha por la independencia de los sindicatos es fundamental, es la llave para constituir una autentica dirección clasista. Basado en el mandato de Asamblea, sin subordinarse a ningún partido burgués, ni gobierno de turno: el movimiento obrero debe luchar por su autonomía. Esto no significa encerrarse solo en los reclamos propios de cada categoría, hoy fundamental. Sino organizar la intervención unificada de la clase con su programa reivindicativo y antimperialista, en la perspectiva de un gobierno propio, de un gobierno obrero y campesino.
En febrero próximo está convocado el Congreso de la COB. Si se reúne con estos burócratas actuales no habrá futuro para el movimiento obrero. El anterior, 18° Congreso de la COB, aprobó unas Tesis de apoyo a Evo Morales. Es necesaria una renovación, una nueva dirección. Para ello es fundamental que los sectores clasistas agiten en favor de la realización de un Congreso de Bases de la COB, con delegados elegidos y mandatados en Asambleas. Para que fije un programa y un plan de acción para imponerlo. Los militantes que se reclaman marxistas revolucionarios deberían organizarse para poner en pie un Partido Revolucionario de la Clase Obrera, que es lo que permitirá garantizar una alternativa revolucionaria en este proceso boliviano, latinoamericano y mundial de irrupción de las masas contra el capital. La presencia de Evo Morales en la Argentina acrecienta la importancia que la vanguardia de la extendida comunidad boliviana en el país, mayoritariamente trabajadora, avance también en este reagrupamiento clasista y revolucionario.

Rafael Santos

Celebrando el Triunfo de La Revolución

La cultura en la defensa de la nación

Entrevista a Aurelio Alonso

¿Qué sentido tiene la defensa de la nación en el terreno de la cultura? ¿Qué distingue sus medios y alcance propios, en contraste con otros –ideológicos, estratégico-militares, políticos, económicos?
¿Está el país especialmente más expuesto hoy en este campo? ¿Cómo precaver que una política defensiva en la cultura no tenga efectos colaterales contraproducentes? ¿En qué medida las fortalezas de la cultura cubana permiten adelantar esa defensa más allá de nuestras fronteras?
Destacados intelectuales y creadores cubanos reflexionan en torno a estos problemas, en un contexto interno y externo de mayor complejidad.

*Aurelio Alonso: Sociólogo, diplomático y ensayista cubano. Profesor adjunto de la Universidad de La Habana y Profesor Visitante de la Universidad Central de las Villas. Subdirector de la revista Casa de las Américas desde 2005. Premio Nacional de las Ciencias Sociales y Humanísticas por la obra de toda la vida, 2013. Premio Félix Varela de Ciencias Sociales 2018.

Rafael Hernández: En el contexto de esta frase, cuál es para usted el significado de la cultura y cómo se debe interpretar la defensa de la nación? ¿Qué sentido tiene la defensa de la nación desde una perspectiva cultural?
Aurelio Alonso: Considero que el uso concepto de defensa, como el de cultura, admite con legitimidad dos connotaciones, una restringida y otra ampliada. Existe hoy un consenso en que al hablar de cultura aludimos a la universalidad de la creación humana y no solo a la espiritual, aunque en la práctica no podemos evitar referirlo a la artística y literaria (y a otras expresiones de la espiritualidad creativa). Corre ya más de un siglo de debate al respecto, como sabes. Visto desde el sentido amplio del concepto el hecho mismo de defender la nación es un hecho cultural, aunque es válido plantearnos también, desde la perspectiva estrictamente cultural, la defensa de la nación. De modo análogo, en cuanto al concepto de defensa no se puede limitar su connotación al plano militar, sino que la defensa comienza por la palabra y las ideas. Desde la paz antes que con las armas –por suerte– la nación debe ser defendida prioritariamente. Y este sentido de la defensa se extiende desde el terreno de la política hasta el de la propaganda comercial. La defensa de la nación –que no es solo una cuestión de Estado– tiene una vertiente cultural, tan relevante como cualquier otra, se haga claramente visible o no.
RH: ¿Qué distingue el espacio propio de la cultura en la defensa de la nación? ¿Cuál es su alcance respecto a otros campos –estratégico-militar, político, económico, ideológico?
A.A.: Dicho lo anterior, y en sintonía con tus precisiones, me atengo a los quehaceres propios del oficio de la escritura y de las artes, en un contexto contemporáneo, asentado en la fuerza que el desarrollo de los medios de comunicación han dado a la imagen. Hoy, para decirlo con brevedad, el desafío de autenticidad de la creación propia pasa por su capacidad de hacerse competitivo mediáticamente, frente a dispositivos orientados a alejar la nación de sus intereses legítimos, que son los que definen el bienestar accesible de sus pueblos. Y con la recolocación del desafío crece a la vez el riesgo de sucumbir que plantea al intelectual el refinamiento de los resortes hegemónicos, ya sea que lo haga por desorientación o por inmovilismo. Me cuento entre los que piensan que el concepto de cultura provee de contenido a todas las prácticas restantes a que te refieres, y es lo que nos permite utilizarlo como sustantivo cuando nos referimos a cultura económica, cultura militar, cultura política, sin limitarnos a las siete musas.
Te confieso que no sabría ponderar cuantitativamente el momento de mayor desafío. La nación cubana ha vivido durante sesenta años el desafío de esta amenaza, que ha sido bordado poco a poco, desde los tiempos en que los propios presidentes de los Estados Unidos no calculaban la influencia que alcanzaría en la política el complejo militar-financiero-industrial, hasta volverse el más refinado y cruel de los cercos en todos planos, también en sentido de las obras del espíritu, y no solo en los planos económico, tecnológico, financiero y diplomático. En esa historia, la nación también ha sufrido de sus errores de imprevisión y pecados de inmadurez y de inmovilismo dogmático, pero las rectificaciones han tributado a la edificación una resistencia que se renueva. Lo vivido hoy en Cuba es la resultante de un acumulado perverso de hostilidad imperial y en este sentido el desafío se muestra mayor. Pero también es distinto –creo que siempre va a ser distinto y no solo mayor en términos de tamaño–, y creo que ello exige de nuestra creatividad una información, un aprendizaje y un ejercicio crítico constante. Se hace clave que, como país, sepamos tomar el pulso del cuadro global en que nos desenvolvemos. No solo en el terreno de la política y de la economía, sino también en el de la cultura. En cuanto a las circunstancias globales yo creo que no quedan bien precisadas al decir que son ahora más desfavorables. Prefiero decir que son más complejas, o más complicadas, si me atengo a aquella finísima distinción conceptual que hacía Lezama Lima entre “complejo” y “complicado”. La concentración de poder de los Estados Unidos en el plano global le ha llegado a permitir un nivel de impunidad sin precedentes, y en lo bilateral, su intransigencia hacia la soberanía efectiva de un vecino tan cercano, tan pequeño, tan estratégico, tan emblemático, y tan respondón. Desde esta perspectiva, la situación se hace muy desfavorable. Pero en el plano global la aparición en el mundo de modelos alternativos que, a diferencia del soviético, los aventajan en el plano económico (tasas de crecimiento y desarrollo) y en el social (disminución de la desigualdad y mejores condiciones de vida), es un elemento esperanzador, no solo para esta isla. No menos importante es que el mundo se ha convencido de que la “causa de Cuba” no se ajusta al “tiro al blanco” diseñado en Washington, sino que se acumulan las pruebas dadas, desde seis décadas de resistencia del pueblo cubano, de la legitimidad de un proyecto nacional. La nación cubana es la que ha sido capaz de resistir. La autenticidad de la definición de esta imagen como nación ha sido reconocida de manera inequívoca en Naciones Unidas (y fuera de ella), contra las deformaciones enemigas, que perdieron credibilidad mundial. Es el lado favorable. Yo diría que las “circunstancias globales” son aún desfavorables, pero con balances distintos. Resulta arriesgado cualquier pronóstico.
R.H.: ¿Qué papel les atribuye a los artistas e intelectuales frente a estas amenazas, en el seno de la sociedad cubana? ¿En su proyección internacional? ¿Se comportan así realmente? ¿Cómo facilitarlo?
A.A.: Yo pienso que, en este orden de cosas, un reto importante para nuestros intelectuales es el de saber tomarle el pulso a esa complejidad. La exterior y la interior, que no nos son dadas por separado, sino la una a través de la otra. Y descubrir cómo la complejidad de cada día difiere de la del día anterior, cómo se alteran connotaciones, cómo son vaciados unos conceptos y potenciados otros, cuándo las libertades aluden a valores reales y cuándo apuntalan la desigualdad social, con la cual el liberalismo carga como pecado original; cómo moldea el mensaje mediático valores falsos o equívocos. Pero, a la vez, parejamente, interiorizar sin temor nuestros errores, develar las lagunas de nuestras acciones, impedir que nos paralice la complacencia formal. El hecho cultural supone una inteligencia de las situaciones que no admite reacciones mecanicistas. La banalización es traducida por la historia, en el mejor de los casos (o sea, cuando se logra superar críticamente), en manchas trascendidas por sucesivas generaciones. Cuando no, se convierten en lastres, y “las culpas de los padres las pagan los hijos”. Yo pienso que tenemos ya suficiente conocimiento de nuestros errores, y que haríamos bien en preguntarnos por qué percibimos una y otra vez su recurrencia, y nos comprometiéramos más en esa dimensión de la autocrítica que tendría que alcanzar el plano institucional y no solo reclamarla a la persona.
R.H.: Si la cultura nacional abarca rasgos diversos y cambiantes, ¿reconoce usted identidades culturales diferenciadas y en movimiento? ¿Qué importancia tiene esta distinción para representar la cultura nacional actual que debe defenderse?
A.A.: Por supuesto, diversidad y movimiento son conceptos indispensables cuando tratamos de definir nuestra identidad cultural. La diversidad denota la presencia de lo contradictorio como fuente de desarrollo (para decirlo desde la dialéctica más ortodoxa) y nos obliga a encontrar diferencias en la formación de una identidad nacional. Prefiero pensar así lo diverso para no reducirlo a identidades diferenciadas entre sí. En cuanto a la importancia de estos elementos, que creo que siempre estarían presentes en la definición de identidad, cuando se trata de la cultura cubana actual debemos tener en cuenta la sacudida radical generada por la Revolución de 1959 y sus efectos en el legado sobre el cual se formó la República. Junto a la esencial vindicación de la tradición independentista que produjo el cambio político (y de la cual los historiadores han dado cuenta), queda en pie el desafío del rescate de valores en la historia más cercana que solo desde años reciente se ha emprendido.
R.H.: Si la cultura cubana no está limitada al territorio de la Isla, ¿en qué medida la protección de la nación rebasa sus fronteras? ¿Qué implicaciones tiene este enfoque para el planteamiento de una estrategia de política cultural eficaz?
A.A.: Por supuesto que no es posible comprimir la cultura cubana en las fronteras geográficas de la Isla. Ni en el plano de un pasado centenario ni mucho menos en el de una realidad en la cual la emigración ha crecido y crece, produciendo en el extranjero comunidades cubanas de más de una generación. Ante esta pregunta yo insisto, ahora como necesidad, que me mantengo en el plano de lo espiritual cuando hablamos de cultura, porque la geografía impone fronteras objetivas al sistema económico social, la institucionalidad, el ejercicio político, las relaciones como Estado. Pero los vasos comunicantes en el plano que subrayamos como esencialmente cultural no deben ser obstruidos; más bien deber ser fomentados por las políticas culturales que el país debe seguir. Hacen parte de la identidad nacional: como afirmaba Cintio Vitier en Resistencia y sociedad, frente a una visión esquemática de los “balseros” de 1994, aun si son antisociales son nuestros antisociales. Tales vínculos no son de naturaleza impositiva, sino biunívocos, y solamente se logran en una interacción que sepa exaltar valores reales de uno y otro lado, una absorción constructiva recíproca, y una comunicación que se haga consistente sobre las bases del entendimiento y el respeto.
R.H.: Tomando en cuenta la historia de la Revolución, ¿qué recomendaciones haría usted para la aplicación de una estrategia cultural en defensa de la nación? ¿De qué manera precaver contra el folclorismo, el populismo, el elitismo, el provincianismo aldeano, como representaciones de una cultura nacional que se procura defender?
A.A.: La verdad es que cada pregunta tuya me resulta más difícil de responder que la anterior. Para ser del todo sincero, comenzaré por decir que tal vez no sea un ministerio la estructura ideal para diseñar y aplicar una “estratega cultural en defensa de la nación”. La diversidad de los lenguajes de la creación y de la institucionalidad que requiere su entramado social me lleva a pensar que la idea de un consejo de cultura integrado por instituciones independientes y con sistemas de promoción de talentos, educación artística, apoyo estatal a las expresiones creativas, y otras necesidades, como se concibió en 1961, es más efectivo que un ministerio. No estoy pensando en el pasado sino en el horizonte. Con el experimento cubano sucede que, lejos de consolidar las virtudes que debían serle propias, el Consejo se deformó (el CNC), generando un cuerpo con predominio de tendencias sectarias, cuya etapa madura (en sus vicios) recordamos como “quinquenio gris”. Su sustitución por un ministerio pudo neutralizar la onda represiva que había dominado gracias a las capacidades y la proyección del ministro escogido. De haber caído la nueva estructura en manos inadecuadas, las posibilidades que daba la centralización de las funciones podrían haber llegado a calificarse de “décadas grises”, o peor. Es una situación paradójica que algún día será resuelta para dar más vuelo a la cultura nacional. No obstante, con la estructura institucional que tengamos –llámese consejo o ministerio–, pienso que lo primero a tener en cuenta es que la política cultural no puede responder a un patrón impositivo sino partir del caudal creativo acumulado de las formas de expresión y de los valores con los que cuenta el país. Que el debate debe prevalecer y que el talento debe contar con posibilidades de desarrollo. Que cuando se piense en políticas de selección cultural, respondan a las exigencias que las musas inspiraron y se erradique el burocratismo, y la decisión vertical, además tomar en cuenta los otros lastres que señalas, con acierto, en tu pregunta. No es que se pueda decir que no ha existido una estrategia cultural en la Revolución; por el contrario, he sostenido y sostengo que la nuestra es, en primer plano, una Revolución cultural, pero no siempre ha sido gracias a las instituciones sino, incluso a veces, a pesar de ellas.
R.H. ¿Cómo evitar que la defensa de la nación desde la cultura se confunda con atrincheramiento y proyecte vulnerabilidad? ¿Cómo fomentar una cultura nacional que acepta el reto del intercambio, desde una conciencia cultural más cierta y segura de sí?
A.A.: El soldado que se mantenía en la trinchera se sentía protegido (en el pasado, quiero decir, pues ya la trinchera protege muy poco). El atrincheramiento en el terreno de las ideas genera una imagen de protección tan equívoca como en la logística. El experimento socialista que fracasó en Moscú dejó hábitos en todas las izquierdas, los cuales ha costado mucho superar. Un maniqueísmo de signo propio, típico de los sistemas estamentarios, que supone una posesión absoluta de la razón (y el bien) y, a la vez, la concentración de la sinrazón (y el mal) más allá de mi territorio ideológico. La sospecha de toda idea distinta, la reticencia hacia el cambio, la identificación del acierto con la probación, la sacralización de las citas como principios, la confusión de la retórica con la política. Esas reglas torcidas del pensamiento pesan como obstáculo del reto del intercambio en los términos en que te lo planteas. Sus raíces se aferran más allá de los organismos específicos de la cultura y, en mi criterio, constituyen la base del peso muerto que buscamos superar.

Rafael Hernández

Docuental "Todo empezó por un niño"

"En la ofensiva imperialista,Cuba y Rusia unidas como al comienzo de la Revolución": Arnaldo Tamayo



Conversamos en La Habana, en el marco de una actividad de homenaje al internacionalismo soviético, en el aniversario de la Revolución Socialista de Octubre, con Arnaldo Tamayo Méndez, quien fuera primer cosmonauta de Cuba y América Latina.

viernes, diciembre 27, 2019

Triunfo del pueblo de Mendoza



Se deroga la ley cianuro

El pueblo de Mendoza ganó la derogación de la ley cianuro (9209) pactada por los legisladores de la UCR, PJ y kirchneristas que reformaba la ley 7722 en favor de las megamineras.

En una conferencia de prensa el gobernador Suárez (UCR) reunido con los intendentes del PJ acaba de confirmar que el próximo lunes enviará a la legislatura el proyecto de derogación de la ley cianuro 9209.
Tras jornadas históricas de movilizaciones multitudinarias, que se fueron intensificando en todo el territorio a pesar de la represión del gobierno de Suárez y del anuncio de no reglamentación de ayer, sumado a la suspensión de las fiestas vendimiales en los departamentos pejotistas en un intento de los caciques por calmar a su propia base, el gobierno de Suárez debuta en su mandato retrocediendo ante la movilización callejera.
Cerramos un 2019 con un triunfo popular, el pueblo mendocino comenzó el año con innumerables movilizaciones: en el mes de enero contra el tarifazo y la reforma en el transporte del famoso MendoTran. Termina protagonizando una pueblada en defensa del agua contra el intento de entregar los recursos naturales a las megamineras.
Este triunfo popular deja una enorme enseñanza colectiva que es luchando en las calles –y no con el pacto social- se puede ganar y abre la puerta para pelear por todas las demandas insatisfechas del pueblo trabajador mendocino, en ésta tarea el Partido Obrero en el FIT se empeñará como lo viene desenvolviendo consecuentemente todo el año en la pelea de mejores salarios para los trabajadores del campo, tanto en las viñas como en la cosecha del ajo, como por un programa político de salida a la crisis que generaron los capitalistas y que deben pagarla.

Soledad Sosa

Los dos papas: una película a medida de Francisco y el Vaticano



La película dirigida por Fernando Meirelles que se estrenó por Netflix este 20 de diciembre es un relato fantasioso sobre el traspaso de poder de Benedicto XVI a Francisco. Más allá de las majestuosas actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce que interpretan maravillosamente a Benedicto XVI y Francisco respectivamente (y Juan Minujín a Bergoglio joven), la película está enfocada en embellecer el proceso de traspaso de poder y la relación entre los dos Papas para venderle al espectador una imagen humanizada de quienes fueran los máximos dirigentes de una institución sumida en escándalos de abuso sexual a menores en todo el mundo y en una corrupción vergonzosa.
La cinta es una ficción escrita por Anthony McCarten, el autor de la teoría del todo, que muestra un relato mágico sobre la relación entre los dos Papas. Por un lado, el Papa conservador y moralista que decide renunciar porque llega a la conclusión de que le quedó grande el trono de San Pedro y el reformista, bueno y humilde, que preferiría quedarse en las villas de Argentina, pero no le queda otra que asumir ese rol. Los diálogos ficticios entre los dos Papas tienen el objetivo de mostrar a un Papa Francisco humilde, simple y bueno, pero también se ocupan de embellecer la figura del nazi Ratzinger.
En el marco del estallido de un III Vatiliks y de las nuevas denuncias de traslado de numerosos curas acusados de abuso a parroquias de América Latina, el relato de la película muestra a un Papa Francisco desprovisto de conocimiento acerca de estos hechos, cuando la realidad indica que él mismo ha protegido a curas acusados de abuso.
En el dialogo entre ambos Papas, éstos se confiesan uno con el otro. Benedicto XVI de ficción se muestra arrepentido por el pecado de haber hecho silencio sobre los abusos de curas pedófilos ante el enojo del Papa Francisco de ficción. Por su parte, este último confiesa estar arrepentido por no “haber hecho más” por las víctimas de la dictadura en Argentina, repitiendo acongojado que lo que hizo “no fue suficiente”. Ante esto recibe el consuelo del nazi Benedicto XVI que le confirma que él “no pudo haber hecho más de lo que hizo”. Es un diálogo que enerva a cualquiera que sepa un poco de historia y conozca el rol de complicidad de la iglesia argentina con la última dictadura y del histórico del Vaticano y sus “sedes nacionales” de apoyo y parte de las dictaduras más sangrientas del mundo. Incluso en las dictaduras actuales como la de Bolivia que cuenta con el apoyo de la iglesia católica boliviana y el silencio del Papa Francisco.
La película busca librar de pecados a los dos Papas y mostrar a dos hombres normales, humanos. La figura de Jorge Bergoglio es la que se destaca en toda la película por su humildad y benevolencia, que en el transcurso de la relación entre ambos logra “ablandar” al polaco Razinger, haciéndolo mirar futbol y comer pizza con Fanta.
Es una película hecha a medida del Vaticano y en particular de Francisco, una exoneración de los “pecados” de los máximos dirigentes de una institución destacada por sus numerosos y siniestros delitos, abusos, luchas de poder y corrupción. En definitiva, una tomada de pelo.

María Chuli

Suspensión de pagos, una oportunidad

Por una auditoría ciudadana de la deuda pública

Los pagos de la deuda se postergaran. Hay un acuerdo tácito con los acreedores. Se presenta así la oportunidad para investigarla, desnudar las razones de semejante endeudamiento en tan corto plazo, ver en que se aplicaron esos fondos... Obrar en consecuencia.
Tanto el presidente Alberto Fernández como el ministro de Economía Martín Guzmán lo han dicho sin ambigüedades: “El país está en un virtual default”. “Así como está la deuda no puede pagarse”. “Para pagarla la economía tiene que crecer”. Es obvio, sacar al país de la recesión y “encender la economía” no es posible si al mismo tiempo se quiere hacer frente a los vencimientos. No habría perspectiva de crecimiento y la recesión se prolongaría por varios años más.

Señales

Ni lerdo ni perezoso el gobierno ha comenzado a enviar señales a los “mercados”. Reperfila a agosto 2020 8.100 millones en LETES emitidas bajo legislación nacional mientras cumple con las obligaciones amparadas por legislación extranjera. Estas incluirán casi con seguridad el cupón semestral por 100 millones del bono a 100 años que vence este sábado 28 (¡el Día de los Santos Inocentes!) y el cupón de bonos Discount por 750 que vencen el 31 (nada para festejar).
La señal más contundente es la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en la Emergencia Económica” que con algunos cambios acaba de ser aprobada por el parlamento. El sesgo es profundamente fiscalista, con eje en la sostenibilidad de la deuda pública. Todo apunta a establecer un marco en el cual renegociar la deuda que deberá “…ser compatible con la recuperación de la economía productiva y con la mejora de los indicadores sociales básicos”. Para más en su art. 57 habilita al Tesoro Nacional a emitir Letras a 10 años para comprar al Banco Central 4571 millones de dólares, importe que cubre los intereses que hay que pagar en 2020 a acreedores privados. Hay que señalar que contiene transferencias de recursos hacia los más desposeídos -jubilaciones mínimas y AUH- que se complementan con la Tarjeta Alimentaria y líneas de crédito ultrablandas. Sin embargo el mayor aporte lo hacen los jubilados de haberes medios, también el agro, mientras reduce retenciones a mineras y petroleras y no toca a los bancos.

Todo al 30 de marzo

El ministro de economía lo ha reiterado varias veces: el plazo para renegociar la deuda vence el 30 de marzo próximo. ¿Porqué esta premura? Veamos:
El problema se presenta en el primer semestre del 2020. De los 65.000 millones de dólares que vencen durante el año, 45.400 se concentran en los primeros seis meses. Si se despeja lo que corresponde a deuda intra-estado (renovación automática) y lo que corresponde a organismos de créditos internacionales (refinanciable) lo que queda con el sector privado asciende a unos 19.400 millones. Las reservas de libre disponibilidad no alcanzan a cubrirlos y el país entraría en default en mayo próximo…

Una dudosa legitimidad

Es muy evidente, la postergación de los pagos no es por convicción sino por necesidad, sin embargo esta postergación legitima la deuda sin cuestionarla, ni siquiera se piensa en revisarla a través de una auditoria. Simplemente se argumenta que es legítima porque fue contraída por un gobierno elegido por el voto popular, pero no es el carácter de un gobierno lo que la puede legitimar o no sino el objetivo y el destino de esos fondos.
Y no es claro el objetivo, mucho menos el destino de la mayoría de los más de 100.000 millones de dólares tomados por la administración Macri. No hay ninguna explicación convincente de porqué se emitió un bono a 100 años, con un rendimiento del 7,9%, que duplicaba la tasa promedio de mercado. Se fue al FMI de urgencia porque no se podía pagar la deuda en bonos, poco más de un año después estamos en default. Según La Nación del sábado pasado el presidente lo explicó así a los empresarios: “Todo ocurrió con la anuencia del Fondo... es corresponsable. ¿Cómo le prestaste a este país semejante cantidad de dinero, que además dejaste que salga del sistema financiero graciosamente?”. En la propia pregunta del presidente está la necesidad de encontrar las razones reales de este despropósito.
Es que el FMI violó sus propios estatutos. Primero concediendo un préstamo cuando era evidente que esa deuda era insostenible, luego autorizando la venta de dólares de ese préstamo para contener el tipo de cambio, algo expresamente prohibido por sus reglas. Más aún con el préstamo la economía no se fortaleció, por el contrario incrementó su fragilidad y sus desequilibrios internos. ¿No es válido indagar el porqué?
Bajo las presidencias del Banco Central, primero de Federico Sturzenegger y luego de Luis Caputo, se sucedieron maniobras poco claras con Fondos de Inversión que significaron la salida de miles de millones de dólares en pocos días ¿Mala praxis, connivencia dolosa? Incluso el día posterior a las PASO, ya en la presidencia de Guido Sandleris, el central dejó avanzar la corrida del dólar sin intervenir (¿alguna orden de más arriba?).
Como se comprenderá hay muchas razones para pensar que esta deuda no es legítima, incluso que puede entrar en la categoría de “odiosa”. Esto es una deuda que no se ha tomado en beneficio del país ni de sus ciudadanos (ver recuadro).

No perder la oportunidad

Que los pagos se suspendan por dos o tres años es una oportunidad única para aprovechar ese tiempo para realizar una auditoría por medio de una comisión independiente, constituida por representantes parlamentarios, referentes locales e internacionales y abierta a la ciudadanía, con el objetivo de identificar la parte ilegítima y odiosa de la deuda. Y repudiar lo que haya que repudiar.
Estimados lectores esta es mi última columna del año, les deseo lo mejor para todos/as y que en el brindis del 31 incluyamos el deseo de que no se deje pasar una nueva oportunidad de investigar una deuda tan gravosa y de dudosa legitimidad. ¡Felicidades!
Según Eric Toussaint, portavoz del Comité por la Anulación de las Deudas Ilegales (CADTM) para que una deuda sea odiosa, y por lo tanto nula, debe cumplir dos condiciones:
1.- Haberla contraído en contra de los intereses de la Nación, o en contra de los intereses del Pueblo, o en contra de los intereses del Estado.
2.- Los acreedores no pueden demostrar que ellos no podían saber que la deuda era contraída en contra de los intereses de la Nación.
Según la doctrina de la deuda odiosa, la naturaleza del régimen o del gobierno que la contrae no tiene especial importancia, ya que lo que cuenta es el uso que se hace de esa deuda. Si un gobierno democrático se endeuda en contra del interés de la población, esa deuda puede ser calificada de odiosa, si también reúne la segunda condición. Por lo que, contrariamente a una versión errónea de esta doctrina, la deuda odiosa no concierne solamente a regímenes dictatoriales.

Eduardo Lucita

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda)

Guerra comercial EEUU-China, ¿acuerdo o tregua?

China y EEUU llegaron a un “entendimiento” para implementar la “fase uno” de un acuerdo llamado a poner fin a la guerra comercial desatada hace más de año y medio. Los nueve capítulos del documento abarcan aspectos que han formado parte sustancial de la controversia: desde la propiedad intelectual a la transferencia de tecnología o la exportación de productos agrícolas.
En lo inmediato, lo más importante es que dicho acuerdo inicia el desescalamiento del incremento de aranceles, eso sí, manteniendo las tasas del 25 por ciento sobre unos 250 mil millones en importaciones de la industria china. China se comprometió a comprar 200 mil millones de dólares adicionales en exportaciones estadounidenses durante dos años, incluidos 16 mil millones adicionales a los 20 mil millones anuales en exportaciones agrícolas estadounidenses. A cambio, EEUU no impondrá más aranceles a China y reducirá ligeramente los aranceles impuestos en septiembre. El inicio de la “fase dos” va a depender de cómo funcione este primer acuerdo parcial. Mientras, simultáneamente, Beijing ya hizo efectiva su protesta contra el anuncio de nuevas reglas sobre restricciones en las exportaciones de alta tecnología a China que endurecerán las ya vigentes.
Esta especie de armisticio no supone ni mucho menos un acuerdo que resuelva los diferendos planteados. Las dos partes son plenamente conscientes de sus limitaciones. La cuestión de fondo principal ni se plantea, es decir, la modificación del modelo económico chino basado en la hegemonía del sector estatal, el activo intervencionismo público en las políticas industriales y un mercado gobernado por el Partido Comunista, un modelo que no solo no se debilita sino que se refuerza cada vez más para, entre otros, estar en mejores condiciones de afrontar precisamente la guerra comercial. Tampoco cabe esperar cambios drásticos, aunque sí ajustes, en la apertura del mercado interno chino en ámbitos estratégicamente relevantes. En suma, China persistirá en su modelo estructural y esta –no el déficit comercial- es la cuestión clave que enfrenta a ambas potencias. Y las seguirá enfrentando en tanto ambas partes no tengan conciencia plena de las respectivas líneas rojas y acepten convivir con ellas. De lo contrario, que es lo previsible, el apaciguamiento actual se evaporará y protagonizará en buena medida el tramo central de la campaña electoral estadounidense.
Pero esta tregua viene bien a ambas partes. EEUU tiene por delante un año determinante y el incremento de las compras agrícolas chinas beneficiará las expectativas de Donald Trump en estados donde dispone de un importante caladero de votos. China, por otra parte, necesita un respiro para su desacelerada economía. Pero más allá de la propaganda para la galería, ambas partes son escépticas pues saben que es mucho lo que resta por hacer, especialmente en tanto persistan las dinámicas globales marcadas por la confrontación. EEUU seguirá metiendo el dedo en el ojo en asuntos sensibles, léase Hong Kong, Taiwán o Xinjiang, circunstancia que irrita sobremanera a las autoridades chinas.
En su edición del 4 de diciembre, un editorialista del Global Times sentenciaba que China debía “preparase para una batalla de larga duración con EEUU”. Y ambos lo saben.

Xulio Ríos
Observatorio de la Política China

Adiós al oasis chileno



Cuando se escriba la historia de la inédita revuelta del año 2019 que cambió el destino de Chile, destacará, sin duda, una frase pronunciada por el presidente Sebastián Piñera el 8 de octubre en un programa de televisión en Santiago: “En medio de una América convulsionada, Chile… es un verdadero oasis.”
Aquellas palabras trasuntaban una ceguera ilimitada y una soberbia impenetrable, no solo del Primer Mandatario, sino de toda una clase dirigente que no entendía lo que pasaba en el país real que incubaba en esos mismos momentos el estallido social que ningún miembro de la encapsulada elite había anticipado.
En efecto, mientras Piñera peroraba televisamente, miles de estudiantes chilenos se saltaban con júbilo los torniquetes del Metro de Santiago, rehusándose a pagar un alza de treinta pesos que el gobierno había decretado recientemente, tan solo dos días antes de que Piñera se ufanara de que Chile fuera tan diferente del díscolo continente latinoamericano.
En vez de entender la desesperación que se agitaba detrás de esta forma de protesta pacífica, los ministros de Piñera (entre los que había una caterva de enriquecidos vilmente durante la dictadura de Pinochet) hicieron oídos sordos y respondieron con una violencia cada vez más salvaje, lo que, en vez de amenguar los desórdenes atizaron el descontento del que se valieron elementos anarquistas y lumpen, amén de grupos aliados a narcotraficantes para desatar saqueos y vandalismo. El presidente declaró que se trataba de una guerra a muerte contra el pueblo, impuso un estado de emergencia y toque de queda, y ordenó a los militares a la calle. Desde el tiempo de Pinochet que no se veían tanquetas y soldados patrullando las ciudades.
El pueblo chileno no se dejó amedrentar. En forma mayoritariamente pacífica, millones de hombres y mujeres y niños salieron a desafiar la represión, embarcándose en un octubre liberador que recordaba la gesta de otro octubre, el de 1988, cuando el pueblo chileno derrotó a la dictadura en un plebiscito que dio comienzo al lento retorno a la democracia. Aquella epopeya de 1988 había sido liderada por los políticos de centro-izquierda que supieron crear las condiciones para que el país pudiera respirar en paz después de tantos años de tiranía.
Aquellos líderes lograron, durante las décadas que siguieron, algunos notables progresos: una disminución importante de la pobreza, una serie de juicios a los más escalofriantes violadores de los derechos humanos de la época de Pinochet, algunas mejorías en la salud y la educación, proyectos de infraestructura y transporte, modernizaciones del aparato estatal. Pero no pudieron terminar del todo con los enclaves autoritarios que habían heredado de la dictadura ni supieron cuestionar la extraordinaria desigualdad de un Chile donde un pequeño y ávido grupo se había apropiado de una inmensa y obscena tajada de la riqueza nacional. El desparpajo con que estos aristócratas y nuevos ricos ostentaban sus franquicias y la impunidad de que gozaban alimentaba la rabia de los chilenos ordinarios para quienes el alza de los treinta centavos era una carga significativa y, por cierto, una provocación en un país donde la corrupción de los privilegiados rara vez se sancionaba.
Y sobrevino, entonces, una insurrección generalizada que sobrepasó las estructuras partidarias y los políticos desprestigiados que no habían sabido dar una solución a los problemas profundos de Chile, un movimiento que ha sacudido los cimientos del desigual modelo político y económico que ha regido al país durante las últimas décadas.
Menos de tres meses después de que los jóvenes se rebelaron contra una cúpula que no los incluía ni escuchaba, Chile ha cambiado en forma trascendental. Todas las fuerzas políticas han acordado un itinerario para dotar al país de una nueva Constitución que reemplace la que impuso fraudulentamente Pinochet en 1980, si bien la derecha se ha opuesto exitosamente a la paridad de género y la presencia necesaria de sectores independientes y de pueblos originarios en la constituyente. Y se están implementando medidas que comienzan a enfrentar - aunque en forma exigua – las graves deficiencias en pensiones y salud, en parques y viviendas y educación, que aquejan a la población en forma mayoritaria.
Queda por ver si estas reformas se efectuarán o si, de nuevo, se han de frustrar las ansias de un país más bello y equitativo. Queda por ver si los policías que respondieron a las demandas ineludibles de los jóvenes con balines y torturas van a ser juzgados y castigados. Queda por ver si la derecha chilena, acostumbrada a menoscabar la democracia con impunidad, aceptará una contracción de su poder y sus granjerías o si pondrán cada vez más trabas al proceso que llevará a una nueva Constitución. Queda por ver si las exigencias de políticas sustentables para enfrentar la crisis climática, derechos de sindicalización de los trabajadores, control de las aguas urbanas y rurales (Chile es el único país en el mundo donde el agua se encuentra en manos privadas), serán postergadas otra vez más. Queda por ver si los políticos de centro-izquierda se darán cuenta de que no hay que temer la movilización del pueblo. Queda por ver si los sectores fascistas, nostálgicos de la mano dura de Pinochet, no aprovecharán el desorden y los saqueos, para revivir la quimera de una nueva tiranía. Queda por ver si los militares, contemplando un país dividido y cada vez más destrozado por el vandalismo criminal de unos pocos que aprovechan las protestas pacíficas de la mayoría, no decidirán que es hora de salir de los cuarteles. Queda por ver si a los jóvenes chilenos que no tuvieron miedo a los golpes y las balas y las violaciones y los gases lacrimógenos tendrán espacio protagónico para respirar tranquilos, que se les permita sacar todo el potencial creador que tienen adentro. Queda por ver si las eternamente pospuestas demandas de mujeres maltratadas y de pueblos originarios tendrán el reconocimiento que se merecen.
Queda por ver, queda por ver.
Pero hay algunos que no verán más, casi trescientos jóvenes que quedaron ciegos debido a los disparos de la policía, aquellos que quedaron sin ojos para que los aislados dueños de Chile pudieran abrir los ojos a la realidad de un país al que han tratado con ignorancia y menosprecio, al que han querido olvidar. Otro sacrificio en la larga lista de sacrificios que han padecido tantos, las penas y pérdidas que nunca faltan para que nazca una patria nueva.
Lo que es seguro es que, en este sumamente convulsionado 2019, Chile despertó. Se ha cuestionado a fondo el modelo neoliberal consumista vigente, reivindicando un nuevo modelo humano donde prima lo humano y no el lucro desmedido.
No somos, mal que le pese a Piñera y los suyos, un oasis en América Latina, sino parte de la historia perpetua de nuestro vasto y rebelde continente que lucha desde siglos por un mundo más justo y participativo.
Dependerá del pueblo chileno cómo se escribirá la próxima página de esa historia.

Ariel Dorfman

* Este comentario se basa, en parte, en el folleto, Chile: Juventud Rebelde, que acaba de sacar Fondo de Cultura Económica que también ha publicado Allegro, la última novela de Ariel Dorfman.

jueves, diciembre 26, 2019

Bolsonaro: “tolerancia cero” y licencia para matar



Jair Bolsonaro no perdió la oportunidad de las fiestas para impulsar una medida escandalosa, de alto contenido reaccionario. Bajo la modalidad de un “indulto navideño”- beneficio que establece la Constitución brasileña para la supresión de determinadas penas, que puede otorgarse en estas fechas- el presidente de Brasil acaba de favorecer a integrantes de las fuerzas de seguridad condenados por homicidios, y otros crímenes, en el ejercicio de sus funciones. La medida también alcanza a los agentes que aun encontrándose fuera de su horario de servicio hayan ejecutado crímenes con la intención de “eliminar un riesgo existente” para la sociedad o para sí mismos.
Estas medidas vienen a convalidar una línea de “mano dura” y reforzamiento del aparato represivo, que entonan con el discurso del derechista Bolsonaro, conocido por sus célebres expresiones como “bandido bueno es bandido muerto” o "el error de la dictadura fue torturar y no matar".

Reforma penal y bala

La señal de impunidad de Bolsonaro para las fuerzas represivas de Brasil se da en medio de la sanción de una reforma al código penal que endurece las penas y elimina beneficios para los condenados.
Entre algunos de los puntos de la reforma, resaltan la extensión del máximo de las condenas de 30 a 40 años, la eliminación del beneficio de las salidas temporales para los acusados de cometer “delitos atroces” que provoquen la muerte, y la extensión de la extracción compulsiva de ADN a determinados acusados- el proyecto original implementaba restricciones a esta práctica, pero el artículo fue vetado por Bolsonaro, entre otros 22 artículos-.
Bolsonaro se ha propuesto como una de sus principales metas la reducción de la tasa de homicidios sobre la base de una política de “tolerancia cero” al delito. Mientras que las estadísticas oficiales señalan una baja del 21,2% en los homicidios comparado el primer semestre del 2019 con el mismo periodo del 2018, se estima que las muertes a manos de las fuerzas de seguridad aumentaron bajo este gobierno: en Rio De Janeiro el 30% de los asesinatos son perpetrados por los operativos policiales, los cuales se realizan principalmente en las favelas y en los barrios pobres (France24.com 24/12). Es la doctrina de quien afirmó que los integrantes de las fuerzas armadas que tengan "10 o 15 ladrones muertos" deben ser homenajeados y no investigados.
La medida del gobierno también alcanza a los militares que hayan cometido crímenes “en operaciones de Garantía de la Ley y el Orden”, dentro de lo que se encuentran las represiones a las manifestaciones de todo tipo (Pagina12 24/12). Con esta misma política Jeanine Áñez y su gobierno de facto ahogaban en sangre la resistencia del pueblo boliviano.

Doctrina paramilitar

La extensión del indulto a los agentes que cometan crímenes por fuera de su servicio no es un dato menor. Brasil asiste a un fenómeno de proliferación de bandas paramilitares y milicias ilegales que actúan bajo el amparo del gobierno.
Lo que se ha dado a llamar “ejecuciones extrajudiciales”- un apelativo similar al de “gatillo fácil”- se ha extendido por fuera de las fuerzas policiales para materializarse en ejecuciones perpetradas por grupos al margen de las instituciones del régimen.
La doctrina de Bolsonaro alienta la conformación de grupos de tareas que, bajo el pretexto de eliminar el delito, dirimen sus reyertas internas o sirven a los intereses de determinados grupos económicos. Como de lo que se trata es de “eliminar delincuentes”, sin especificar a cuáles de ellos, estos grupos terminan realizando una labor selectiva que en la mayoría de los casos sirve para dirimir disputas entre el crimen organizado.
A su vez, se extiende la modalidad de la extorsión a los comerciantes a cambio de “seguridad”, incluso se brinda estos servicios a los propios delincuentes, ejecutando a quienes no paguen las sumas demandadas (Clarín 23/12).
En otros casos se trata solamente de vendettas policiales en respuesta al asesinato de un miembro de las fuerzas de seguridad. En Brasil, 57 sospechosos mueren por cada policía asesinado, según hallaron analistas (Clarín 23/12).
Esta doctrina es la que está presente en el crimen de Marielle Franco- edil carioca del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL) asesinada en marzo del 2018- donde los principales imputados son elementos pertenecientes a las fuerzas policiales y los vínculos del crimen llegan hasta el propio Bolsonaro.
El indulto de Bolsonaro se inscribe en la línea de extender un cheque en blanco a las milicias asesinas y a la brutalidad de las fuerzas represivas del Estado Brasileño, quienes en muchos casos realizan las tareas sucias que el gobierno no se anima a realizar sin dar un salto en calidad hacia su degeneración reaccionaria. Al reforzamiento de la represión sangrienta debemos oponerle el desmantelamiento del aparato represivo y sus bandas asesinas.

Marcelo Mache

Star Wars, el ascenso de Skywalker: el imperio engendra la rebelión



El devenir de La Fuerza y el despertar de los insumisos

El noveno y último episodio de la saga iniciada por George Lucas en 1977 y finalizada por J.J. Abrams se estrenó el pasado jueves, dando así conclusión a un fenómeno cultural que abarca más de cuatro décadas y varias generaciones de aficionados por todo el mundo. A lo que se da terminación es a la idea originaria de Lucas pensada en tres trilogías de La guerra de las galaxias, lo que no evita que la reciente adquisición de Disney, de los derechos de Star Wars, conlleve la producción de otros insumos derivados de esta historia.
Este episodio es responsable de darle un fin a la historia de los Skywalker (Anakin, Luke, Leia), dándole lugar a un nuevo staff de personajes: Finn, Stormtrooper desertor que se une a la resistencia; Dameron, piloto de la resistencia; y Rey, alrededor de quién gira el desarrollo de la historia. Un dato particular es el lugar de liderazgo ocupado en la trama por las mujeres. Tanto Rey como Leia serán protagonistas de los acontecimientos y encarnarán la dirección de las fuerzas rebeldes contra la amenaza del Lado Oscuro.

Donde hay opresión existe esperanza

Cada trilogía de Star Wars no deja de reflejar los acontecimientos políticos de la época y las principales tendencias que se imponen en el ánimo de la población.
Así la primer trilogía- lanzada entre finales de los 70´y principios de los 80´- se encuentra impregnada de una fuerte crítica al gobierno de Nixon y a la guerra de Vietnam, donde la derrota del Imperio Galáctico haría las veces de analogía de la victoria del Vietcong contra las fuerzas del imperialismo yanqui.
La segunda trilogía- fines de los 90´al año 2005- estará signada por el fracaso de la “democracia” y su mutación en regímenes políticos personalistas con atribuciones y potestades excepcionales. Es el periodo del 11S, las incursiones belicistas en medio oriente, el desarrollo armamentístico y la lucha contra el “terrorismo”. El propio Palpatine asume el poder político bajo el pretexto de un atentado Jedi en su contra, lo que motivará la resonante frase de Padme “Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso”. La República celebraba en nacimiento el Imperio.
Esta tercer trilogía- 2015 a 2019- aparece marcada por una galaxia dominada por la tiranía, con las fuerzas rebeldes reducidas al carácter de una “resistencia” debilitada y perseguida. Es la era de los Trump, Bolsonaro, Johnson y sus símiles. Pero también de las grandes irrupciones populares.
Las últimas entregas mostrarán un mundo de contraste social, bancarrota y miseria. Planetas lujosos donde las clases dominantes- muchos de ellos enriquecidos por la industria armamentística- se codean entre la abundancia, contrastando con niños y jóvenes empobrecidos y sometidos a una existencia penosa y degradante. La propia protagonista, Rey, pertenece a un lugar desértico, donde sobrevive desmantelando los restos de una sociedad derrumbada.
El secreto de los rebeldes radica en su base social, la cual se extiende por toda la galaxia, pero bajo una aparente apatía. Esto será el fenómeno que llevará a las fuerzas de la resistencia a su casi desaparición. A diferencia de las otras trilogías, el liderazgo de los rebeldes se encuentra en franco retroceso: los Jedi casi no existen y la Nueva República ha sido eliminada. Pero el régimen también cruje por sus luchas intestinas, y el despliegue militarista y represivo va ganando simpatizantes silenciosos a la causa de la resistencia en cada rincón de la galaxia.
La fragilidad de la resistencia debe ser sopesada por la extensión y profundidad de la clase oprimida que la sustenta, lo que será un factor determinante en la evolución de los acontecimientos de este último episodio.

El devenir de la fuerza

La Fuerza- una energía que rodea y vincula a todas las cosas del universo- se ha convertido en uno de los conceptos con los que Star Wars ha impregnado la cultura de la ciencia ficción y penetrado en el imaginario popular. La comprensión acerca de su naturaleza y dinámica será clave para entender los sucesos de este último episodio.
Quien recapitule la historia de los nueve episodios podrá ver con facilidad que el curso de los acontecimientos estaría dominado por el bamboleo de un movimiento pendular entre dos sectores, del cual pareciera no haber salida. La Federación de Comercio contra La República Galáctica; La Alianza Rebelde contra El imperio Galáctico; La Primera Orden contra La Nueva República; La Resistencia contra La Primera Orden. Cada bando a su vez expresa una cara de La Fuerza: La República, y sus derivados, con los Jedi, serán el Lado Luminoso de La Fuerza; mientras los Sith expresarán el Lado Oscuro. Sin embargo, La Fuerza no deja de ser una sola.
Esa unidad de opuestos es fundamental para decodificar una historia que hasta el momento nos presentaba una evolución binaria de las cosas. La lucha entre el “bien y el mal” aparece como una analogía a los procesos históricos dominados por la aparición de regímenes militaristas, totalitarios y tiranos- las similitudes del Lado Oscuro con el Nazismo son manifiestas- enfrentados a la democracia y las aspiraciones de libertad.
El límite de esta interpretación radica en presentar una simplificación de los procesos históricos en los términos de una lucha incesante entre regímenes de tipo totalitarios contra la democracia republicana: la idealización de la democracia burguesa como un valor universal, coloca a la república como única salida al despotismo. Aunque es meritorio reseñar que en la segunda trilogía, nos encontramos ante un Lucas decepcionado con las instituciones democráticas, devenidas en instrumento de la tiranía. Oscuridad y luz, no son fenómenos separados. El fascismo se engendra en las entrañas de la república, en su propia clase dirigente, y como resultado de su fracaso y agotamiento; la “república”, en cambio, nace de la rebeldía al orden social injusto, de la insubordinación y la emancipación. Los actores de este último episodio ya no serán las instituciones caducas del régimen, sino la resistencia de un grupo de rebeldes que incitan a las masas para su sublevación. El signo de la etapa es la rebelión popular.

El fracaso de Skywalker

Esta entrega intenta dar una salida al movimiento binario que tiene atrapada a la galaxia. Mientras la entrega anterior exploraba el concepto de alcanzar un “equilibrio” de La Fuerza, este último episodio parece haber comprendido la inviabilidad de tal propósito. Quizás el espíritu de un mundo convulsionado, dominado por la bancarrota y la crisis, con ascensos fascistizantes e irrupciones populares, se haya colado en esta batalla interestelar, ofreciendo una superación a las contradicciones insalvables de la sociedad.
Republica e imperio, son el fracaso de los Skywalker, quienes no han logrado por ninguno de estos medios da un curso de salida a la crisis en la que se sumerge la galaxia. La posta ha pasado a manos de una nueva generación, en cabeza de los hijos del capitalismo en bancarrota, con mujeres empoderada, jóvenes rebeldes y una reflexión profunda sobre las derrotas del pasado. Serán ellos quienes sinteticen las contradicciones de La Fuerza, para dar lugar a un cambio histórico, a un nuevo ascenso, a una nueva sociedad.

Marcelo Mache y Domingo Díaz