martes, abril 07, 2026

Escándalo "Propo Fest": el negocio de la anestesia y las guardias que matan


El caso bautizado como “Propo Fest” no es un problema de moral individual ni de "médicos fiesteros". Es el resultado de un régimen de explotación que lleva al personal de salud al colapso físico y mental. El hallazgo del cuerpo de Alejandro Zalazar (residente del Gutiérrez) con una vía conectada a su pie y dosis de propofol mezclada con fentanilo (nunca deben mezclarse) robadas del Hospital Italiano, es la imagen final de una cadena de valor que exprime la vida del trabajador hasta el descarte (La Nación, 02/04/2026). 
 La medicina bajo el control de las prepagas ha convertido los hospitales en terminales de facturación con ritmos inhumanos. La especialista Marina Risso (Hospital Fernández) es clara: el riesgo de estos consumos está directamente ligado a las “condiciones de estrés laboral, las jornadas extensas y el trastorno del ciclo de sueño y vigilia” (Página 12, 02/04/2026). El capital impone una vigilia artificial para producir ganancia, y el trabajador termina recurriendo a la anestesia para forzar el descanso. Como señala Risso, “después de una guardia de muchísimas horas no es tan fácil volver a casa, bajar y dormir normalmente”. En el Hospital Italiano, esa necesidad se transformó en una zona liberada para el desvío de fármacos, donde la falta de protocolos de custodia funcionó como un incentivo. 
 El propofol y el fentanilo son drogas de uso crítico que exigen soporte ventilatorio y monitoreo constante. Sin embargo, el esquema de "viajes controlados" y el robo sistemático demuestran que, ante el agotamiento extremo, la técnica médica se desprende de su fin curativo para convertirse en una herramienta de evasión. Los mismos profesionales que administran estas sustancias para salvar vidas en quirófano, las usan sobre sí mismos para tolerar un sistema que les prohíbe el sueño. La tolerancia a estas drogas aumenta rápido y, como advierte Risso, pronto necesitan dosis que “podrían dejar en coma” a cualquier persona sin hábito de consumo (Página 12, 02/04/2026). Es la ruleta rusa de la precarización laboral. Mientras el fentanilo circulaba por fuera de los controles, la dirección del Hospital Italiano concentra sus recursos en vigilar a los trabajadores organizados. El intento de despido de César Latorre, referente de la Agrupación Bordó, no tiene que ver con su desempeño -con 20 años de trayectoria- sino con la necesidad patronal de descabezar cualquier foco de resistencia a la contrarreforma laboral que ya están aplicando de hecho.
 Apoyamos la reincorporación de Latorre y de todo trabajador perseguido porque su despido es un mensaje para el resto, abre la vía para una precarización todavía más salvaje. La patronal necesita trabajadores que agachen la cabeza, que no cuestionen las jornadas de 36 horas y que acepten el descontrol administrativo como algo "excepcional". Basta de precarización laboral y desidia patronal. Reincorporación inmediata de los delegados perseguidos en el Hospital Italiano. Reducción de las jornadas de guardia sin rebaja salarial. ¡Justicia por Alejandro Zalazar! 

 Iara Bogado 
 03/04/2026

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