jueves, enero 05, 2017

Sin vergüenza, Francisco encubre a curas violadores, pero pide “oír el llanto de esos niños”



El Papa envió una carta a obispos el Día de los Inocentes, donde propone combatir la “tentación” de sus clérigos con “tolerancia cero”. Del escándalo del Provolo en su país, ni una palabra.

Quizás en un rapto de ubicuidad los asesores de Jorge Bergoglio obligaron a postergar la publicación de la carta que el pasado 28 de diciembre se envió desde el Vaticano a los correos electrónicos de miles de obispos de todo el mundo. Es que de haberse difundido el mismo Día de los Santos Inocentes, probablemente el chiste “que la inocencia les valga” se hubiese colado en más de una abadía o seminario.
Lo cierto es que la carta firmada por Francisco, “con fraternal afecto”, el 28 de diciembre de 2016 se conoció públicamente recién el 2 de enero de 2017. Curioso, para una misiva tan “urgente” como densa en contenido. Pero bueno, los tiempos del cielo no son los mismos que los de la tierra.
El contenido de la carta es, básicamente, una denuncia vaticana a la situación que viven y sufren millones de niñas y niños en todo el mundo producto de los más diversos métodos de explotación y opresión, como la esclavitud laboral y sexual, la trata, la pobreza extrema, la desnutrición y las enfermedades. Para quienes conocen a Bergoglio desde hace años, nada que sorprenda ya que ése ha sido siempre uno de los ejes centrales de su discurso público.
Pero en esta ocasión el Papa aprovechó para “colar” en la denuncia un tópico que se le hace cada vez menos esquivable y más comprometedor: el abuso sexual sistemático cometido por infinidad de curas, obispos y monjas sobre niñas y niños en todo el mundo. Con gran cintura política, el sumo pontífice incorporó en su esquela una exhortación pública a las diferentes jerarquías católicas, pidiéndoles “tolerancia cero” ante los casos que salen todo el tiempo a la luz.
Sin embargo el talento papal quedó desplegado en plenitud al momento de explicar el por qué de esos abusos sexuales. En pocas líneas Francisco definió con precisión qué piensa la Iglesia de sus sacerdotes pederastas y cómo cree que hay que combatir sus desvíos.
“Como pastores hemos sido llamados” a ayudar a hacer crecer la “ alegría en medio de nuestro pueblo”, recuerda a sus destinatarios. Y agrega: “Quiero renovar contigo la invitación a no dejarnos robar esta alegría”. Acto seguido afirma, haciendo una comparación con el pasaje bíblico sobre el asesinato masivo de niños por parte de Hedodes, que “hoy en nuestros pueblos, lamentablemente –y lo escribo con profundo dolor– se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias”.
Luego de algunas referencias a la Navidad, Francisco se pregunta, retóricamente, si “la alegría cristiana puede realizarse ignorando el gemido del hermano, de los niños”, en referencia a esos abusos y vejaciones que reciben a diario millones de infantes en todo el planeta.
Finalmente, en una voltereta dialéctica Bergoglio sugiere: “Escuchemos el llanto y el gemir de estos niños; escuchemos el llanto y el gemir también de nuestra madre Iglesia, que llora no sólo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes”. Así, sin escalas, el Papa transforma a la institución que dirije casi casi en una víctima tan merecedora de compasión y misericordia como esas niñas y esos niños vejados.
Eso sí, como es costumbre, la violación de infantes es mucho menos un grave delito que un “pecado que nos avergüenza”. Y como si fuera un recién llegado al altar, dice “lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder. La Iglesia también llora con amargura este pecado de sus hijos y pide perdón”.
A esta altura el cinismo papal no tiene límites. Como ya desmotró este diario, el mismo Jorge Bergoglio sabía que en el Instituto para niños sordos Antonio Provolo de Argentina se refugiaron durante muchos años sacerdotes violadores y nunca hizo nada. En 2014 varias víctimas de abusos ocurridos en la sede italiana del instituto entregaron un video al Vaticano donde acusaben, entre otros curas, al mismo Nicola Corradi que hoy está detenido en Mendoza tras la valiente denuncia de familiares de víctimas actuales del viejo clérigo italiano.
Vale recordar, una vez más, que Francisco nunca respondió los pedidos y llamados de decenas de víctimas de Corradi y otros violadores para que el Vaticano realmente llevara a la práctica la “tolerancia cero” y pusiera todas las pruebas a disposición de la Justicia.
Ahora Francisco dice a los obispos que, “recordando el día de los Santos Inocentes, renovemos todo nuestro empeño para que estas atrocidades no vuelvan a suceder entre nosotros. Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más”. Lisa y llanamente un doble discurso clerical.
Una vez más, como lo supo hacer en los tiempos en que en Argentina desaparecían hombres y mujeres por la acción genocida de la dictadura cívico-militar, Jorge Bergoglio se viste de santo y, con su sonrisa bonachona, intenta encubirir su verdadero rostro. Nada que sorprenda. Pero sí mucho que indigne un poco más.

Daniel Satur @saturnetroc

miércoles, enero 04, 2017

Berger, el autor que enseñó a mirar



Falleció este lunes en su hogar en la campiña francesa. Se destacó como novelista, crítico de arte y ensayista.
Hay una posibilidad de leer el mundo en sus imágenes. Es decir, que la mirada se pose sobre los objetos y sus circunstancias y que, de allí, entonces surjan aproximaciones al tiempo en que vivimos. Algo así logró John Berger –poeta, novelista, crítico de arte, ensayista, pintor– que acaba de fallecer a los noventa años en la campiña francesa, donde residía. Fue también un partidario socialista durante toda su larga vida.
Berger se había dedicado desde muy joven a la pintura, actividad que mantuvo hasta el fin de sus días, aunque en cierto momento decidió que su actividad profesional debía realizarse en el campo de la escritura. Había en su decisión una urgencia. Y era una urgencia política. Berger había empezado a militar en el partido comunista inglés y la necesidad de la revolución se había convertido en una guía de sus días.
Había nacido en 1926. Luego de servir en el ejército inglés en los últimos momentos de la Gran Guerra, dio clases de pintura y escribió en la revista Tribune, en la que George Orwell –autor de 1984 y crítico del estalinismo– ofició como su editor antes de abandonar la publicación en 1947. En 1958, a los 32 años, escribió Un pintor de nuestro tiempo, su primera novela, escrita en primera persona y que narraba las pericias y reflexiones de un artista húngaro en Inglaterra, con una mirada crítica. A los pocos meses fue retirada de las bateas ya que grupos anticomunistas británicos presionaron por su censura ya que consideraban que se trataba de literatura subversiva.
Modos de ver fue el libro que lo llevó a la fama, ya que exponía ideas sobre la lectura del mundo a través de las manifestaciones artísticas o cotidianas de los hombres. Todavía es posible recordar cómo reconstruía el imaginario de los hombres de las cavernas a partir de los dibujos que hacían de las mujeres embarazadas, las presas de caza o sus propias manos. El texto se convirtió en canónico y formó a toda una generación de críticos de arte. En 1972 ganó el Booker Prize por su novela G. y donó la mitad del premio a las Panteras Negras estadounidenses.
Se mudó a la campiña francesa y observó y describió y sintió al campesinado como reducto anómico en el tiempo de la expansión capitalista industrial. Varios libros describieron esa vida antigua en los tiempos modernos.
En su obra Mirar el crítico Berger logró describir los cambios que el capitalismo producía en la sociedad a través del análisis de fotografías de época que mostraban a unos campesinos yendo a una fiesta comunal vestidos como burgueses, fotos de burgueses propiamente dichos e imágenes de los campesinos europeos en su vida natural. El detallismo de su mirada fue siempre productivo.
Berger, alejado de los centros urbanos y de los acontecimientos relevantes de las noticias del día a día, nunca renegó de su posición socialista. Sostuvo que era necesario avanzar hacia una etapa que superara las miserias y sufrimientos del capitalismo. Esta posición trasunta su obra. Que queda. Y en sus lectores anida ese legado como una tarea contemporánea.

Antonia Torrebruna

martes, enero 03, 2017

Alberto Bayo, el general que adiestró a la guerrilla de Castro y el Che



Su amigo el “Che” Guevara lo llamó “Quijote moderno”…el hispano-cubano Alberto Bayo (Camagüey, Cuba, 27 de marzo de 1892 – La Habana, 4 de agosto de 1967) fue un militar, aviador y escritor cuya importancia quizás resulta muy poco conocida entre las nuevas generaciones. Sin embargo, Alberto tuvo un papel de primer orden al menos en tres capítulos históricos de enorme trascendencia.
Primero encabezó una columna de milicianos para sofocar la sublevación en Formentera, Ibiza y Mallorca. Consiguió restablecer el orden en Ibiza, donde liberó a Rafael Alberti y a otros republicanos encarcelados por los sublevados. Pero fracasó en Mallorca e Indalecio Prieto le salvó de la ira de los anarquistas nombrándole secretario de campo. La propuesta había sido aprobada por unanimidad y Lluís Companys, presidente de la Generalitat, firmó el 1 de agosto de 1936 un comunicado donde deja clara la potestad de Bayo para encabezar el mando de la organización del desembarco en las Baleares. Según el historiador Gregori Mir “no cabe duda que la orden de retirada la dio el Gobierno de Giral, pero no es aventurado suponer que una de las condiciones de Indalecio Prieto para aceptar la cartera de Marina pasaba por abandonar Mallorca”. Por su parte, Josep Massot i Muntaner, en su libro La Guerra Civil a Mallorca, afirma que “el abandono de la isla fue un error». Para el historiador mallorquín “la retirada fue el origen de la pérdida de la guerra por parte de los republicanos”.
Segundo, desarrolló una propuesta de ampliar la defensa de la República mediante una estrategia guerrillera. Así cuando Castro persuadió a para que adiestrara a sus hombres en lucha guerrillera, este último le hizo el siguiente comentario: “Yo quise aplicarla en España durante la Guerra Civil y no se me hizo caso. […] Si se me hubiera hecho caso, los acontecimientos podrían haber sido distintos”. ¿Acertó Bayo en su planteamiento? Autores como el experto en historia militar Antony Beevor afirma esta idea de forma rotunda en La guerra civil española (Crítica, 2005), donde sostiene que los mandos republicanos no quisieron ver que su única esperanza estaba en el mantenimiento de una defensa regular […] combinada con ataques […] de guerrilla, contra la retaguardia enemiga en incursiones rápidas y múltiples a lo largo de los frentes peor defendidos”. Esta táctica habría impedido la “concentración de las mejores tropas de los nacionales en el nuevo Ejército de Maniobra” y que “grandes formaciones de tropas republicanas” fueran llevadas al combate “como al matadero”. Esta combinación de guerra convencional y lucha de guerrillas “habría sido el método más eficiente, y el menos costoso, para que la República pudiera resistir a las tropas de Franco hasta el estallido de la guerra en Europa”. Bayo, pues, no anduvo desencaminado. Pero la propaganda política republicana, subraya Beevor, quería crear una imagen de sus tropas que las identificara con un ejército regular ortodoxo, lo que requería que sus tácticas también fueran también. Ello implicó desacertadamente rechazar la guerrilla.
Tercero, Bayo aprendió que cuando se trata de combatir al ejército profesional superior que obedece a una tiranía, no cabe otro método que el “pica y corre” y el “muerde y huye”. Durante su exilio en México, Bayo conectó con el grupo de revolucionarios cubanos integrado por Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, su hermano Raúl, Camilo Cienfuegos y otros (los 83 del Granma) que a finales de 1956 desembarcaron en el Oriente de Cuba y guerrearon a lo largo de la Sierra Maestra durante casi tres años contra las tropas del dictador Fulgencia Batista hasta lograr un triunfo que a todas luces parecía imposible.
Su historia ha sido contada por el periodista y escritor Luis Díez en su libro Bayo, el general que adiestró a la guerrilla de Castro y el Che (Editorial Debate), que tiene el atractivo de combinar todas estas historias en una visión novelada que se lee de un tirón. El personaje comenzó a ser conocido cuando se produce el levantamiento en Barcelona por parte de los nacionales, el 19 de julio de 1936, estaba destinado como capitán aviador del Aeródromo del Prat de Llobregat. Según sus propias palabras, queda entusiasmado cuando le encargan encabezar la misión en las Baleares: “Vi el cielo abierto cuando aprecié que la propuesta de la conquista de las Baleares, planeada; y presentada por mí, al Gobierno de la Generalitat de Catalunya, quedó en principio aceptada”.
En 1937 publicó en Barcelona La guerra será de los guerrilleros y, posteriormente, el ya citado Mi desembarco en Mallorca, de 1944; Mis versos de rebeldía (México, 1958); Tempestad en el Caribe, de 1950, con prólogo del Che Guevara; y Fidel te espera en la Sierra, Sangre en Cuba y Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, todos ellos de 1958. Con el fin de amenizar sus clases, inventa sonetos sobre los códigos de los guerrilleros: “¿Quieres ser un perfecto guerrillero?/ Sé obediente sin fin, disciplinado/ Jamás preguntes nada, sé callado/ Muy noble y servicial/buen compañero/ Con el fusil, un tirador certero/ En las marchas muy largas, entrenado/ Con todos los demás siempre taimado/ Con los tuyos, perfecto caballero”.
Entre muchos otros los apuntes bibliográficos Diez describe una curiosa partida de ajedrez que disputó con el comandante Che Guevara. Fue en Cuba, en el salón de análisis y prensa instalado en el hotel Habana Libre, en mayo de 1962. Parece ser que aquella lucha en el tablero resultó emocionante, dada la personalidad de los contendientes. En Mi aporte a la Revolución Cubana (1960), Bayo escribe: “Guevara y yo éramos los únicos ajedrecistas de igual fuerza que estábamos en el campamento Las Rosas, Chalco (México), y a la luz de un cabo de vela de llama oscilante, bailadora y juguetona, nos echábamos todas las noches grandes partidas de ajedrez a cara de perros. Aunque se indigne y eche los pies por alto, diré -ahora que no nos oye- que yo era mejor que él y le ganaba más partidas”.
Como sucedió en todas las causas democráticas y sociales de América Latina ulteriores a 1939, en Cuba hubo una presencia destacada del exilio republicano, una conexión de la que Alberto Bayo fue su principal exponente.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Un libro sobre la revolución y la cultura en la Comuna



Acaba de aparecer en las librerías, Arte y revolución en la Comuna de París con el sello de la muy modesta pero no por ello menos valiente, Piedra de papel Libros dentro de la Serie Transhistoria, fruto sobre todo del interés de los editores por la historia del activismo artístico que tuvo en la Comuna un extraordinaria ejemplo. Reúne dos textos con un prólogo de Manolo Gari y por lo tanto, es la obra de tres militantes reconocidos de la tradición del 68 en su vertiente comunista democrática, una tradición expresada especialmente en una intensa y prolongada colaboración en la revista VIENTO SUR.
El tiempo del reloj y de las cerezas, está firmado por Miguel Romero “Moro” (Melilla, 1945-Madrid, 2014) Este texto ya había sido publicado en VIENTO SUR, la revista que creó y dirigió Miguel hasta su muerte; también le sirvió como guión para algunas “conferencias de autor” como la impartida el año 2012 en la Escuela de Verano anticapitalista de Banyoles, un acto en verdad memorable por la combinación de los recursos de la poesía, de la canción, y de las reflexiones sobre el Marx que realiza una lectura que, vista desde cerca, en nada se parece a lo que se ha vertido en los manuales.
Desde luego no me toca a mi hacer la reseña de este modesto libro sobre la de la Comuna, escrito y pensado como una contribución a la creación de una nueva conciencia solicitada por problemas nuevos, tan nuevos que reclaman una vuelta a las fuentes…Pero creo que sí me permite realizar esta evocación personal para subrayar un reconocimiento: entre los amigos-camaradas que he tratado a lo largo de los años, Miguel fue una “rara avis”. No recuerdo a ninguno que te celebrara tanto en el reencuentro, ni que fuese tan cómplice y al mismo tiempo, tan crítico. Miguel me ayudó como pocos a facilitar una ardua colaboración en las páginas del Combate (y del Imprecor), no le importó un trabajo ímprobo de corrección mientras estuvo bien como tampoco le dolieron prendas a la hora de tirarte de las orejas como lo haría un hermano mayor.
Tanto su texto como el mío fueron elaborados inicialmente como contribución a un prometedor proyecto editorial puesto en marcha por un colectivo libertario del barrio de Lavapiés, para el que Miguel pidió mi colaboración. Pero el colectivo desapareció sin decir ni adiós, y mi texto se publicó en la Web de la Fundació Andreu Nin y en Kaos. El de Miguel siguió otra andadura. Me lo propuso como prólogo para una reedición de La guerra civil en Francia, de Karl Marx, propuesta aceptada y luego retirada por Los Libros de la Frontera…Moro estaba con el maldito cáncer, y cogió un berrinche de miedo hasta que se le pasó: “Estas cosas pasan”.
Me gustaría contar que su perdida frustró otros proyectos de colaboración. En concreto un prólogo suyo a mi libro Bandera negra. Los piratas en el cine, que sigue como proyecto en La linterna Sorda, proyecto por el que Migue, que había disfrutado con La isla del tesoro, de Robert L. Stevenson, se enredó en la visión de películas del subgénero, disfrutando de algunas joyas como Vientos en las velas…; también hablamos de un aporte suyo atendiendo la propuesta de Pablo Iglesias para su recopilación Cuando las películas votan (Los Libros de la Catarata, Madrid, 2013); otro sobre “La ricota”, el episodio de Pier Paolo Pasolini para el Plural sobre cine para VIENTO SUR nº 132 que coordinó Marc Casanovas, el mismo número que estaba en la mesa el día en el que amigos y amigas de Miguel dejamos constancia de reconocimiento. De homenaje a alguien al que tuvimos la inmensa suerte de compartir la aventura militante y la celebración de la amistad fraguada en una lucha que tuvo en la cultura una importancia muy especial….Tampoco lo olvidamos Pelai Pagès y el que escribe cuando dedicamos a “Moro” la edición de El POUM y el caso Nin. Una historia abierta (Laertes, Barcelona, 2014) que incluía “Una mirada radicalmente solidaria”, su apasionada reseña de la película de Ken Loach Tierra y Libertad
Anteriormente compartí con Miguel los epílogos de la obra de Daniel Bensaïd Trotskismos (El Viejo Topo, Mataró), obra en la que también colaboraron Andreu Coll, Lluís Rabell, Marti Caussá y Alfonso Claverías y que ha sido reeditada por Sylone…Mientras que Miguel ofrecía una cierta historia del trotskismo abierto de la LCR, a mí me correspondió ofrecer una cierto retrato del “estado de la cuestión” con un enfoque en el que él no estuvo de acuerdo. Pienso que Miguel fue el mejor de todos nosotros, un militante integral siempre en primera línea (algo que no todos podemos decir), preparado en el análisis político pero también en otros ámbitos, a veces tan sorprendentes como la ópera. Abierto, antisectario, despreciaba el maniobrerismo que descubrió en ciertos tramos de IU, sobre todo en Madrid. Además tenía un alto concepto de la camaradería indisociable de la amistad. No he conocido a nadie tan fraternal, tan fraterno para reconocerte y celebrarte pero también para decirte las verdades del barquero cuando lo creía necesario. Murió cuando más lo necesitábamos, pero su recuerdo sigue vivo sobre todo entre los jóvenes que encontraron en él los que otros encontramos en los revolucionarios del 36.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

EL Danton de Wajda



Son unas cuantas sus películas –Kanal, Cenizas y Diamantes, La tierra de la gran promesa, etc.- que ligan al inquieto director polaco con las ideas socialistas, siempre como parte de un debate en el que la “democracia popular” polaca tutelada por la URSS, aparecía como un trasfondo oscuro. No menos sugestiva fue su aproximación a la Gran Revolución con Danton (Francia-Polonia, 1983) que en su momento levantó una buena controversia, sobre todo en la vecina Francia. Los historiadores interrogados clamaron como resulta habitual en toda película “histórica” que se precie, una “superproducción” realizada en Francia en medio del debate que siguió al segundo centenario de la emblemática toma de la Bastilla. Diversos especialistas han interpretado la película, no tanto en relación a los hechos ocurridos como a los recientes hechos ocurridos en Polonia. Se ha descendido hasta el punto de ver detrás del duelo entre Danton y Robespierre el existente entre un Walesa humano y humanista y un Jaruzelski, el último “dictdaor comunista” polaco, frío y dictatorial. No obstante, este extremo ha sido desmentido por el propio Wajda, que ha negado que la evolución polaca fuera el objetivo del filme.
En unas declaraciones hechas para Le Monde, el historiador Jacques Siclier declaró con rotundidad: “Danton no es Walesa y Robespierre no es Jaruzelski.” Pero, aunque este paralelismo no sea verosímil (por los propios modelos históricos escogidos), no hay la menor duda de que existen unas poderosas resonancias polacas en la lucha central de la película. También esto lo ha reconocido Wajda en unas declaraciones en Les Nouuelles Littéraires, en donde llega a decir que: “En cuanto al debate de las ideas, ciertamente Danton es la democracia occidental. Y Robespierre representa, a su manera, los países del Este (…). La película está basada en la obra de teatro El caso Danton, de Stanislawa Przybyszewska, bastante más proclive hacia Robespierre que la película, según ha declarado Wajda. En la película ocurre todo lo contrario: Wajda toma partido por Danton-Gerard Depardieu y la cámara se siente ganada por la impulsión y el dinamismo de aquel antiguo abogado de la cámara real que se hacía llamar d’Antón y al que se le reprochaba su amor al lujo y a la muy volteriana joie de vivre, tan distante del puritanismo revolucionario. Venal y patriota a la vez, miedoso y temerario según su humor, apasionado por su primera mujer y no obstante infiel a la misma, vasallo de la segunda y, pese a ello, dominándola elocuente hasta hacer temblar los cristales, Danton ocupa el escenario como el primer orador de la revolución. Como alguien cuya popularidad lleva a Robespierre y a los suyos a temer más que una insurrección popular contra la dictadura del Comité de Salut Publique.
Para Wajda, Danton es la democracia contra la dictadura, tanto él como Desmoulins, Philippeaux y sus seguidores quieren poner fin al Terror: “Basta de sangre”, repiten en la película. Desde luego, Robespierre no es el malo que sale en El libro negro, una añeja película de Anthony Mann 2/, estrenada aquí en TV e interpretada por Richard Basehart, Arlene Dahl y robert cummings, en la que el referente válido es La Fayette o sea el amigo de la revolución de 1776. Aquí es mostrado como un hombre dividido, destrozado incluso, que no se decide sino muy dificultosamente a eliminar a Danton y sus partidarios: “Si Danton triunfa —dirá—, lo hace la revolución; si lo hacemos nosotros, también será el triunfo de la revolución.” Y en la víspera de la ejecución de Danton llegará a afirmar: “La revolución ha errado su camino.” Estamos lejos del símil polaco de nuestros días y del enfrentamiento que se llegó a ofrecer entre Stalin y Trotsky en una representación de La muerte de Danton, de George Büchner, que tuvo lugar este verano en el Festival de Teatro de Nancy.
Situado entre dos gigantes, Wajda ha escogido mostrarnos las contradicciones entre ambos gigantes de la revolución francesa al final del período del Terror (Robespierre será ejecutado en julio de 1794, apenas tres meses después que Danton). En este momento concreto, los hombres que habían hecho salir a la revolución de sus más graves dificultades se pusieron en cuestión el sentido mismo de su lucha, la relación entre sus ideas y la realidad de una revolución que, en palabras de Saint-Just, se había congelado. El problema para Wajda en este instante se plantea entre democracia y dictadura.
Con todo, la realidad es mucho más compleja. Los datos de las contradicciones entre ambos personajes centrales no aparecen claros. El espectador ignora —si se conoce la historia— que la Francia jacobina está en guerra contra una coalición absolutista europea ya que Wajda no dice nada. En cuanto a Danton, aparece simplemente como el partidario de una moderación del proceso revolucionario. No se dice, nada tampoco de la eliminación de los hebertistas que representaban a la izquierda jacobina, aunque su final ocurrió muy poco tiempo antes que el de los dantonistas. Tampoco se dice que Danton y Robespierre hicieron bloque en la Convención contra la derecha girondina y contra la izquierda radical. Tampoco se muestran las relaciones establecidas entre el poder revolucionario y los “descamisados”, entre la burguesía revolucionaria y el pueblo llano.
Wajda trató de demostrar en su trabajo más preocupación por los ricos detalles de los moderados y por el duelo entre los grandes protagonistas que por el rigor histórico. Por esta razón aspectos importantes pero no decisivos como la oratoria de Danton ocupan un lugar desmesurado hasta el punto de cifrar la razón de la derrota de su favorito en el hecho de que Robespierre le impidió hablar. Lo más discutible de esta reducción personalista de los últimos acontecimientos de la revolución francesa es que a partir de aquí se deja entender que toda revolución tiende a devorarse a sí misma y que los revolucionarios más intransigentes se convierten en estalinistas a su pesar. Desde este punto de vista, Wajda nos presenta a un Robespierre que ordena al pintor David borrar a Fabre d’Englantine de su cuadro sobre El juramento de la sala de Juego de Pelotas (episodio inventado, pero que es una alusión evidente a los métodos de Stalin que quiso borrar a Trotsky y a todos sus adversarios de la historia de la revolución rusa). Los errores históricos aparecen como exigencias para concluir en las tesis “democráticas” que el celebrado cineasta polaco pretende defender.
Así por ejemplo, para demostrar que la dictadura revolucionaria de la Montaña sólo se puede mantener sobre la base del Terror, nos presenta este grupo apoyado por la burocracia y por la policía secreta, cuando los hechos fueron muy distintos. Como han demostrado autoridades que van desde Michelet y Jaurés hasta Favre y Saboul, el período robespierrista gozó de un gran apoyo de las masas, la iniciativa popular y la vigilancia de los “sans-culottes” fue no solamente una base social de apoyo sino también un instrumento activo contra los adversarios de una revolución cuya importancia para la instauración de la democracia burguesa moderna difícilmente se puede actualmente cuestionar.
Seguramente, hubiera sido más ajustado presentar a un Danton como un partidario del Terror revolucionario que lúcidamente se da cuenta que los jacobinos se están cavando su propia fosa prosiguiendo con métodos cuyo valor irracional y sangriento pudo justificarse en un momento preciso —de vida o muerte para la causa del 14 de julio de 1789—, y que pensaba que la misión de la burguesía progresista era detenerse en una democracia parlamentaria sin ir más allá de sus posibilidades reales como quisieron Robespierre y Saint-Just. De todas maneras, visto desde un punto de vista u otro, la película acaba siendo recomendable, sobre todo porque coloca al espectador en el centro de un debate que seguía vivo en un Bicentenario muy diferente al anterior que coincidió con la proclamación de la II Internacional. Ahora las barricadas se habían vaciado y el escenario aparecía ocupado por una nueva derecha que trataba de amalgamar la toma de la Bastilla con el Gulag….

Pepe Gutiérrez-Álvarez

1/ Ver mi propio trabajo en Kaos Y EN VIENTO SUR vientosur.info/spip.php?article11786
2/ Reign of terror (USA, 1949) Se trata de Insólito ejercicio de cine negro, pero pese a ello poseedor de todos los ingredientes habituales en el género, “El reinado del terror” sorprende al elegir el periodo histórico de la Convención Jacobina como marco en el que desarrollar una historia que, de haber tratado de una banda de hampones dispuestos a acaparar el poder en un barrio suburbial de Chicago o Nueva York, no habría presentado sustanciales variaciones como esta en la que Robespierre viene a ser como un gangster siguiendo la tradición denigratoria instalada en el cine sobre 1789 hasta el punto que se podía afirmar que la versión de Wajda resulta extrañamente matizada. Vale la pena la lectura de la elaboradísima novela de Javier García Sánchez “Robespierre” (Galaxia Gutenberg, 2012),

La vida del joven Marx en la pantalla grande



Un film dirigido por Raoul Peck narrará los años de 1844-1848 de Marx y Engels. Se estrenará en 2017.

En estos últimos días comenzó a circular el tráiler de una película que tendrá a Karl Marx como protagonista. Der jungen Karl Marx (El joven Marx) se sitúa en el periodo formativo de 1844-1848 para contar los primeros pasos en el periodismo y la acción política. De hecho, el tráiler comienza con unas imágenes sobre el robo de madera –sobre los cuales Marx escribió en la Gaceta Renana– con una voz en off recitando las primeras líneas del Manifiesto Comunista sobre la lucha de clases.
El joven Marx, interpretado por el actor alemán Auguste Diehl (Inglourious basterds), pierde su puesto en la Gaceta Renana tras el cierre impuesto por el gobierno prusiano. Antes de su exilio en París, se casa con Jenny Von Westphalen, interpretada por la actriz luxemburguesa Vicky Krieps.
En las imágenes también se puede ver su acercamiento a Friedrich Engels, con quien forjará una amistad y colaboración hasta el final de sus días. Interpretado por el actor Stefan Konarske, el joven Engels dice que conoce personalmente a los más ricos y a los más pobres. Hijo de un importante industrial textil, Engels es enviado a Manchester donde aprovechó para desarrollar su interés por la clase obrera, analizando y contando las condiciones de vida en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra.
El film alemán está a tono con las demandas, sobre todo en las nuevas generaciones, por conocer las ideas de Marx a partir de la crisis capitalista en 2008. Este interés ya se había expresado con ventas récord para El Capital o el Manifiesto Comunista. Quizás el film sea una herramienta para aproximarse la dupla que creó el materialismo dialéctico interviniendo en los combates obreros de la época.
La dirección de la película está a cargo de Raoul Peck y se espera su estreno para 2017. El cineasta haitiano viene de dirigir el documental I am not your negro (2016), sobre la historia del racismo en los Estados Unidos.

Maximiliano Olivera @maxiolivera77

Murió en Suecia el ex guerrillero Ciro Bustos

El argentino, Ciro Bustos, ex guerrillero y soldado de Che Guevara, radicado desde hace años, en la ciudad sueca de Malmö, murió este domingo 1 de enero a la edad de 84 años.
La información fue confirmada por su hija Paula. «Su muerte se produjo a raíz de una ataque cardíaco», dijo.
Ciro Bustos -cercano amigo de quien escribe estas líneas- no estaba enfermo, pero si padecía afecciones respiratorias crónicas.
Las fiestas de fin de año, celebró en familia. El domingo 1 de enero fue hallado por su hija en su vivienda sin vida, Ciro vivía solo.
El ex compañero revolucionario de Ernesto Che Guevara, escribió en el 2007 su primer y único libro: “El Che quiere verte”, posteriormente se editaron en inglés y recientemente en italiano, donde sostiene que “no hubo nadie que ejerciera una traición”, en sentido que por mucho tiempo la CIA y renegados de la revolución cubana, “mantuvieron versiones de una supuesta traición a la guerrilla de 1967 en Bolivia”.
Ciro Bustos nacido en Mendoza, en 1932, Bustos viajó a La Habana donde conoció al Che y ayudó a fundar junto al periodista Jorge Masetti el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), junto a otros compañeros se habían preparado en Salta durante 1963 y 1964 y en Bolivia en 1967.
Ciro Bustos por primera vez en 1997 -accede revelar en una amplia entrevista de mi autoría publicada en el diario boliviano Presencia, que el sueño revolucionario del Che era la Argentina.
El guerrillero de entonces conocido con el apodo de “Laureano”, “Pelao”, ” Mauricio”, “Marcelo” o “Carlos”, nombres de combate de Ciro Bustos, con su muerte hoy reasume su lugar en la historia. Queda claro que es imprescindible encarar hoy su protagonismo desde el surgimiento del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) en la Argentina, y a partir de ello, su inquebrantable convicción personal, narrada en su libro: “El Che quiere verte”.

Apuntes biográficos

Diversos medios escritos y digitales, han recopilado su datos biográficos. depende también el ángulo y el propósito con los que se manejaron.
Ciro Roberto Bustos, fue un pintor y ex-guerrillero argentino, nacido en Mendoza el 29 de marzo de 1932. Participó en varios movimientos guerrilleros en Argentina y Bolivia durante la década de los años 60 del Siglo.

El Ejército Guerrillero del Pueblo

Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo y en 1961 viajó a Cuba atraído por el éxito de la revolución. Allí entablaría una gran amistad con Alberto Granados, la cual le permitiría contactar por primera vez con Ernesto ‘’Che'’ Guevara , quien en 1962 planeaba establecer un foco guerrillero en Argentina para internacionalizar la revolución cubana y hacerla triunfar en su propio país de origen.
Bustos se enroló en el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), el cual se asentó en 1963 en una zona selvática de la provincia de Salta, cerca de la frontera con Bolivia, bajo las órdenes de Jorge Masetti. Recibió el encargo de establecer una red de apoyos al movimiento guerrillero en diferentes provincias de Argentina, pero las deserciones, las luchas internas y las difíciles condiciones de vida en una zona tan remota y agreste, amén de las operaciones de la Gendarmería, hicieron fracasar el proyecto revolucionario en 1964. Ciro Bustos logró evadirse de la acción policial huyendo a Uruguay y vivió en la clandestinidad, aunque sin perder el contacto con Ernesto Guevara ni con los presos del EGP, a los que prestaba ayuda.

La guerrilla de Ñancahuazú

Tras este primer fracaso, el Che Guevara formó un nuevo movimiento guerrillero que se establecería en Ñancahuazú (Bolivia) y que sería conocido como el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia (ELN) o Guerrilla de Ñancahuazú. Este grupo comenzó a operar a mediados de 1966 en una zona al sur del departamento de Santa Cruz, bajo el mando directo de Ernesto Che Guevara (a partir de noviembre de ese mismo año) y con el objetivo de desestabilizar la dictadura impuesta por el general de la Fuerza Aérea Boliviana René Barrientos tras haber derrocado al presidente electo Víctor Paz Estenssoro, mediante el golpe de estado del 4 de noviembre de 1964.
A finales de 1966 Ernesto Che Guevara reclamó nuevamente la colaboración de Ciro Bustos. En La Paz Bustos se reunió con Régis Debray, periodista y escritor francés de ideología marxista, y juntos se dirigieron a Ñancahuazú, donde de nuevo se le encomendó a Bustos la misión de establecer una red de apoyo en Argentina y contactar con personas afines a la ideología marxista para ser reclutados.
El 20 de abril de 1967, Ciro Bustos, Régis Debray y el periodista inglés George Andrew Roth, fueron detenidos por una patrulla del ejército boliviano en la ciudad de Muyupampa y sometidos a interrogatorio y torturas con la asistencia de miembros de la CIA. Posteriormente fueron juzgados y condenados a 30 años de cárcel , de los que solo cumplirían 4 hasta ser amnistiados en 1972 por el presidente militar Gral. Juan José Torres. Y salieron con destino a Chile.
En 1976 solicitó y le fue concedido asilo político en Suecia, país en el vivió desde entonces, dedicándose a la pintura.
Tradicionalmente y sobre todo desde el gobierno de Cuba y los sectores afines al Partido Comunista, se ha presentado a Ciro Bustos como un delator que facilitó de buen grado y voluntariamente toda la información necesaria sobre la localización en Bolivia de Ernesto Che Guevara al ejército boliviano y a la CIA, información que posibilitaría la operación militar de la Quebrada del Yuro en la que el Che fue apresado y asesinado. Sin embargo Ciro Bustos siempre ha defendido su inocencia y ha mantenido que ni él ni Régis Debray fueron sometidos a tortura porque no era necesario ya que cuando fueron capturados el ejército boliviano era perfecto conocedor de la existencia del grupo guerrillero ELN, de la ubicación de sus campamentos y de que al frente del mismo se hallaba el Che: «No tenía ninguna importancia lo que Debray y yo dijéramos ni en qué momento; ellos ya lo sabían».
El documental Sacrificio. ¿Quién traicionó al Che Guevara?, producido en Suecia - galardonado en eventos internacionales- en el año 2001, incide en esa misma dirección con entrevistas al general retirado boliviano Gary Prado (autor material del apresamiento del Che) y al ex-agente de la CIA Félix Rodríguez, quienes afirman que no precisaban la información que pudieran haber aportado Bustos y Debray durante su cautiverio y que tampoco necesitaron los famosos dibujos del Che, realizados por Ciro Bustos durante su interrogatorio, para confirmar que era el propio Che Guevara quien encabezaba el movimiento guerrillero de Santa Cruz.
Otras opiniones, por el contrario, dirigen su acusación contra el francés Régis Debray, de quien afirman que estaba tan aterrado durante los interrogatorios que no era necesario torturarlo para que contase todo lo que sabía . Adelaida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara, hace recaer en el periodista francés toda la culpa sobre la captura del líder guerrillero, llegando a afirmar en 1996 queː «Todo indica que al caer preso, Debray habló más de la cuenta».

Jaime Padilla

lunes, enero 02, 2017

Jesualdo Sosa, pedagogo comunista



Corrían los años treinta en el Uruguay, tiempos de golpe y reacción, el ciclo político del batllismo entraba en irreversible agotamiento producto de la bancarrota capitalista de 1929, y fruto también de la inconsecuencia y la incapacidad política del reformismo burgués, para llevar hasta las últimas consecuencias la tareas de la revolución democrático-burguesa en el continente; la falta de voluntad política para estatizar la banca, impulsar la reforma agraria y expropiar al imperialismo selló los destinos del proyecto reformista y cavó su propia tumba.

Delimitación del Escolanovismo.

Ante la tormenta que se aproximaba, Jesús Aldo Sosa (Jesualdo) desde la escuela número 56 de Canteras del Riachuelo en Colonia, pudo ver mejor que nadie, desde el campo de la praxis educativa, las limitaciones históricas que el período batllista señalaba para los trabajadores y el país a principios de la década de los treinta: su testimonio pedagógico pero también histórico de su experiencia en Colonia, recogido en el libro Vida de un maestro no sólo constituye una fuente de inspiración para todos los docentes que nos indigna el régimen social de explotación y de opresión de la sociedad capitalista, el mismo en que hoy vivimos y que luchamos por superar, sino que además representa la delimitación teórica más profunda en el terreno del pensamiento pedagógico nacional, con respecto a la corriente hegemónica de la Escuela Nueva.
La pedagogía de la Escuela Nueva, corriente inaugurada por el reformista norteamericano John Dewey tuvo en Uruguay a lo largo de todo el siglo XX una profunda influencia; intelectuales y pensadores de la talla de Julio Castro, Reina Reyes, Agustín Ferreiro fueron entusiastas del escolanovismo; sin embargo Jesualdo Sosa siempre se mantuvo escéptico de los alcances reales de la Escuela Nueva como herramienta de transformación social o empoderamiento de los desposeídos; sin dejar de valorar toda la progresividad alcanzada por la escuela “progresista” con respecto al asfixiante esquema opresivo y disciplinante de la escuela tradicional, Jesualdo nunca dejo de criticar y cuestionar profundamente no sólo las limitaciones de una pedagogía “democratizante” condicionada en última instancia por el modo de producción capitalista, sino que desenmascaró el centro imperialista de su producción intelectual y de su formulación teórica, el imperialismo norteamericano.

La discusión con los Estructuralistas.

Pero Jesualdo no sólo fue un crítico profundo de las tendencias pedagógicas progresistas y reformistas de su época, sino que con extraordinaria previsión logró discutir y polemizar con la corriente estructuralista europea, paradójicamente más de veinte años antes de que esta surgiera como unas de las variantes más importantes del marxismo occidental (así denominado por el marxista inglés Perry Anderson).
En su libro de la década del cuarenta 17 educadores de América Latina, Jesualdo discute fraternalmente con el marxista argentino David Ponce y su concepción de la escuela capitalista como reproductora monolítica de la sociedad de clases y de las relaciones sociales de explotación en el capitalismo, negando cualquier posibilidad de intersticios y autonomías relativas que posibiliten el desarrollo de las potencialidades humanas y la consciencia crítica aún en los marcos de la democracia burguesa y el Estado capitalista.
A diferencia de los intelectuales del estructuralismo francés, totalmente alejados de la praxis en cualquier ámbito de la vida social, completamente ajenos de la experiencia cotidiana del movimiento obrero y la lucha de clases; Jesualdo Sosa representa con respecto al desarrollo del marxismo latinoamericano en el terreno de la pedagogía crítica, aquel tiempo, como escribiera Perry Anderson en Consideraciones sobre el marxismo occidental en que la teoría del materialismo histórico reflejaba aún la indisoluble fusión y unidad entre la teoría y la práctica.

Una prosa poética

Más allá de sus libros de poemas como “Nave del alba pura” y “Siembra de pájaros”; el conjunto de la obra de Jesualdo es poseedora de una gran calidad estética y literaria; ya sea desde sus trabajos más teóricos-pedagógicos (“17 educadores de América”, “Vaz Ferreira, un pedagogo burgués”, “Formación del pensamiento racionalista de José Pedro Varela”, “Los fundamentos de la nueva pedagogía”, etc) hasta sus textos más testimoniales y autobiográficos (“Vida de un maestro”, “Fuera de la escuela”), pasando incluso por sus aproximaciones al campo de la historia nacional (“Artigas: del vasallaje a la revolución”); su obra se caracteriza por una gran creatividad literaria: los perspicaces juegos retóricos, la utilización de imágenes audaces, un sabio manejo de la ironía componen los rasgos más sobresalientes de una prosa cargada e impregnada de lirismo y literialidad.
No un lirismo florido y ornamental, a la manera de los estetas franceses o ingleses de fines del siglo XIX sino expresión de la melancolía, la indignación, la rabia pero también la alegría de un hombre sensible, comprometido con la lucha y la suerte de los desposeídos de su tiempo.

Vida de un maestro

Por otra parte Jesualdo también supo incursionar en la teoría literaria desde el punto de vista de la recepción infantil en su obra “Literatura infantil. Ensayo sobre ética, estética y psicopedagogía de la literatura infantil”; en el mismo sentido profundizó en la investigación de la creatividad artística y estética en la infancia en su trabajo “La expresión creadora del niño” y en la recopilación empírica de “500 poemas de los niños de la escuela de Jesualdo”.
Sin embargo es “Vida de un maestro” uno de los ejemplos más logrados de su prosa poética, su descripción de numerosas situaciones y sucesos en la escuela 56 de Canteras del riachuelo, el retrato a veces idealizante de sus “camaradas” (sus pequeños aprendientes) pero siempre cargado de amor y ternura; el retrato siempre ácido y mordaz de burócratas e inspectores, la descripción del entrono natural de la escuela, del amanecer y el crepúsculo; la personificación del conjunto de un salón de clases: viejas paredes, bancos y mesas desvencijados protestando contra el discurso de un inspector gris y aburrido; la rabia, la impotencia y la posterior catarsis ante la muerte de uno de sus niños, explotado como mano de obra adulta en el campo; y también la escena de superación del “camarada” Alfonso de las oscuras ciénagas de la ignorancia y el egoísmo hasta las cumbres más altas de la solidaridad y la pertenencia colectiva.
“Vida de un maestro” constituye sin lugar a dudas, además de un texto inolvidable en la memoria de todos los que hemos atravesado con dolor por él, una impostergable guía para la acción, para todxs aquellxs docentes y educadorxs que no nos resignamos a entregar nuestras vidas, en estériles aulas, educando para el capital; sino que soñamos en forma consciente y crítica no sólo con la superación del capitalismo y la lucha por el socialismo; sino también con la perspectiva real y posible de la emancipación social de la escuela de los estrechos y asfixiantes marcos del régimen del capital.

Lenin y la democracia burguesa

Partiendo de un análisis leninista, es que hay que entender la concepción de Jesualdo del régimen democrático en general y de la democracia uruguaya en particular. El dirigente revolucionario ruso Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) en su libro “El Estado y la revolución”, escrito al calor de la revolución rusa, había caracterizado a la democracia representativa contemporánea como una democracia de los propietarios de los medios de producción; desenmascarando a los ideólogos liberales Lenin señalaba que aún en las naciones europeas más “libres” y “democráticas” las bases de sustentación social del democratismo burgués eran en última instancia muy similares a las que sostenían las libertades de los esclavistas griegos para explotar la fuerza de trabajo de sus esclavos.
Por otra parte Lenin también argumentaba que la clase obrera por estar sometida al yugo del capital en la fábrica diez, doce y catorce horas, se veía totalmente imposibilitada de cualquier intervención o participación en la vida social y política en los regímenes democráticos, lo que reforzaba la dominación política de la burguesía sobre el proletariado, aún en los Estados con formas políticas más democráticas.
Sin embargo, en el trabajo práctico de los militantes revolucionarios, Lenin también aconsejaba aprovechar todas las libertades democráticas y todas las posibilidades de intervención en la democracia burguesa (parlamentarismo, prensa legal, acción de agitación de masas), con el único fin y la sola perspectiva del triunfo de la revolución proletaria y la superación de la democracia capitalista.

Democracia y educación

En este sentido parte importante de la obra pedagógica de Jesualdo, constituye una crítica frontal al ideal democrático de la sociedad uruguaya en una época de clara y notoria hegemonía reformista, y particularmente constituye a su vez la crítica más profunda al sistema educativo uruguayo en el marco de su régimen político.
No obstante, Jesualdo al igual que Lenin, no tiene una visión escolástica y mecanicista de la democracia burguesa, sino que teniendo una comprensión dialéctica de la realidad nacional, reconoce los reales intersticios abiertos en el régimen democrático que favorecen las posibilidades potenciales del desarrollo de una praxis educativa en favor de los hijos de los trabajadores. Anclado en un profundo análisis de clase, pero partiendo de su interés intelectual por el proceso de subjetivación del niño a través de su expresión estética, Jesualdo en “La expresión creadora del niño” insiste y reconoce que en su experiencia en Canteras del Riachuelo habían “utilizado” todas las libertades que la democracia les ofrecía, más un “poquito” de la prohibida; es decir no se habían contentado con las migajas de libertades y derechos concedidos por el régimen democrático-burgués en el marco de la escuela, sino que habían ido más allá en interés del proceso de individuación de los desposeídos, transgrediendo incluso la propia legalidad burguesa.
Su desenmascaramiento por ejemplo del proteccionismo burgués como expresión de los intereses “mezquinos” de una clase social, la visita a una fábrica no para maravillarse y maravillar a los niños con los prodigiosos avances de la técnica industrial, como Dewey con su “escuela del trabajo”, sino para comprender críticamente las relaciones sociales de explotación que se dan en el proceso productivo, son todas notorias y evidentes pruebas de actos de imperdonable “ilegalidad” para la burguesía por parte de Jesualdo, pero de inapreciable valor para los explotados.

Una síntesis: pedagogía de tránsito

Habíamos dicho en nuestra primera entrega (adjuntar link) que Jesualdo había sido un fuerte crítico del escolanovismo y de Dewey, y en fin de todas las tendencias democratizantes en el terreno del pensamiento pedagógico, señalando siempre los inevitables límites de sus aspiraciones reformistas en el marco de la sociedad capitalista y el régimen democrático burgués. Pero por otra parte, Jesualdo también había discutido con los estructuralistas de su época (el marxista argentino David Ponce por ejemplo), que concebían al sistema educativo como el monolítico reproductor de las desigualdades de clase, y que negaban toda posibilidad de aprovechamiento de la escuela capitalista, y del régimen democrático en la enseñanza.
Si para los críticos-reproductivistas y estructuralistas franceses, sólo la concreción del socialismo podría transformar y emancipar socialmente la escuela, en el mientras tanto, Jesualdo entendía treinta años antes, que una “pedagogía de tránsito” tenía que aprovechar todas las posibilidades brindadas por la democracia capitalista en el espacio de la escuela, para llevar hasta las últimas consecuencias el proceso de subjetivación del niño, formando en manera crítica y reflexiva a los futuros luchadores contra el capitalismo y la sociedad burguesa.
Todos lxs docentes que aspiramos a trascender el orden social en que vivimos, pero que además luchamos por la transformación social de la escuela, hallamos en la obra de Jesualdo la impostergable arcilla con la que iremos construyendo la escuela socialista del porvenir.

Matías Matonte

La muerte del dictador Gregorio “Goyo” Álvarez



A los 91 años, y como consecuencia de una insuficiencia cardiaca, muere el dictador y una de las figuras principales de la dictadura cívico militar.

Una vida al servicio de la burguesía

Siguiendo la tradición familiar Gregorio Álvarez eligió la carrera militar. Joven aún, llegó a general en el año 1971, época de ascenso obrero y popular y de represión estatal hacia los trabajadores y estudiantes que se movilizaban contra el ajuste que intentaban imponer los partidos tradicionales desde la década del 60.
A los pocos meses Pacheco Areco encomienda a las fuerzas armadas la lucha contra la guerrilla, luego de la fuga de los tupamaros de Punta Carretas. En ese contexto Álvarez es designado como jefe del flamante Estado Mayor Conjunto (Esmaco). El Esmaco dependía directamente de la Junta de Comandantes en Jefe y tuvo un papel protagónico en la represión de ese momento. Desde su dirección el “Goyo” tuvo un conocimiento directo de las acciones que se implementaban en la “lucha antisubversiva”.
Con la declaración de guerra interna, luego del 14 de abril del 72, la represión se acentúa, sucede el ataque a la seccional 20 del Partido Comunista, la muerte en tortura de presos políticos y el asesinato de militantes populares. De esa época datan las conversaciones con tupamaros presos en el Batallón Florida, durante la “tregua armada”. Álvarez se posicionaba como líder de una supuesta ala militar “peruanista”, despertando simpatías y expectativas en sectores de la izquierda como el Partido Comunista y el MLN. Los comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas de febrero del 73 generaron ilusiones en esos sectores de izquierda, aunque con la firma a los pocos días del pacto de Boiso Lanza la presencia militar en los asuntos políticos y en la represión se vio fortalecida. Álvarez sería el secretario del recién creado COSENA (Consejo de Seguridad Nacional) que expresaba la institucionalización de la injerencia militar en la política nacional.
A comienzos del año 74 Álvarez asumió en la División de Ejército IV con sede en Lavalleja Durante su mandato, 80 personas fueron desaparecidas a Uruguay, donde hubo 60 traslados ilegales, 18 muertes bajo tortura, 3 ejecuciones, 3 "suicidados" y un fallecimiento en prisión.
En el año 78 el Goyo asume como nuevo Comandante en Jefe del Ejército. En sus doce meses al frente del Ejército hubieron al menos 55 personas trasladadas ilegalmente al país, 53 desaparecidos, 1 muerto por tortura y el asesinato de Cecilia Fontana de Heber.
Pasa a retiro en el año 79 para ser finalmente designado presidente en el año 81 por los propios militares. Desde su cargo, intentó por todos los medios evitar el retorno democrático, a pesar de las claras muestras de descontento popular y los triunfos del NO en el plebiscito del 80 y el triunfo de los sectores opositores en las elecciones internas del año 82. En su gobierno hubo otras tres desapariciones, seis muertes en prisión y otros tantos "suicidados", además de la muerte por torturas del médico Vladimir Roslik en San Javier.

La impunidad para los crímenes de la dictadura

Aunque Álvarez, y algunos otros pocos militares están desde hace algunos años presos, la impunidad reina en el Uruguay.
Miles de represores gozan de total libertad y las causas judiciales están detenidas o avanzan a paso de tortuga por decisión del poder político. Mientras tanto hay una reivindicación abierta de las violaciones de derechos humanos y la represión dictatorial por parte de muchos militares, y a quienes sufrieron las consecuencias de la dictadura se los revictimiza cuando hacen denuncias.
Desde todo el arco político hay intentos de reconciliación, no solo de los partidos tradicionales sino también desde importantes figuras del Frente Amplio, como sucedió con el día “del nunca más” de Vázquez o las declaraciones de “los pobres viejitos” de Mujica.
Los pocos torturadores y asesinos presos pasan sus días en una cárcel VIP, con todo tipo de privilegios. El propio Álvarez tuvo hasta hace algunos años una jubilación en donde se computaban sus años como dictador y recibió en sus últimos días una atención médica propia de las altas jerarquías de las Fuerzas Armadas.
La muerte de este símbolo de la dictadura debe llevar a redoblar la lucha contra la impunidad para que el juicio y castigo llegue para todos los que cometieron violaciones a los derechos humanos.

Hernán Yanes

La guerra de la sed



En 1932, paraguayos y bolivianos se enfrentaron en el inhóspito Chaco Boreal. La falta de agua y comida causó miles de bajas. ¿Por qué peleaban los dos países más pobres de Sudamérica?

Agua, petróleo y sangre

Entre 1932 y 1935, 120 mil paraguayos y 250 mil bolivianos libraron la contienda sudamericana más cruenta del siglo XX. Estaba en disputa el Chaco Boreal, un área de 650 mil km2 al norte del río Pilcomayo al cual llamarían “infierno verde” por sus condiciones inhóspitas: escasez de agua, temperaturas de casi 50° en verano y menos de 0° en invierno, presencia de ofidios venenosos y de insectos portadores de enfermedades.
Para la Royal Dutch Shell y la Standard Oil, por el contrario, el Chaco representaba un paraíso verde y negro, una fuente inexplorada de dólares y petróleo. Su cercanía al río Paraguay constituía una vía de acceso al océano Atlántico que lo tornaba ideal para la colocación de oleoductos, y se sospechaba que debajo de esas tierras áridas había importantes yacimientos. Los límites fronterizos estaban bajo litigio y fueron causales de roces. Ni Paraguay ni Bolivia habían aceptado ninguno de los cuatro tratados presentados entre 1878 y 1907.
En ese marco, los magnates del negocio hicieron lo que saben hacer mejor. Con una crisis económica mundial sin precedentes como telón de fondo, pertrecharon a los dos países más pobres de la región y se lanzaron a la competencia por el crudo. Los capitales anglo-holandeses (que tejían lazos con la oligarquía argentina) financiaron al Paraguay, mientras que los norteamericanos realizaron empréstitos a Bolivia.
Para los hombres movilizados de uno y otro bando, aquélla fue la guerra de la sed. Un cuarto de ellos perdería la vida principalmente por deshidratación –junto con la inanición y la disentería-, decenas de miles acabarían mutilados y muchos desaparecerían por siempre entre el polvo.
El escritor Augusto Roa Bastos, quien sirvió como enfermero, volcó sus experiencias en la novela Hijo de hombre. Allí hablaba de pozos secos que se convertían en fosas, de hombres sin gotas para desperdiciar en lágrimas, moviéndose como borrachos quienes han olvidado el camino a casa.
La conflagración consumió los ya escasos recursos de ambos países. Uno y otro tenían heridas frescas. Bolivia había peleado la Guerra del Pacífico entre 1879 y 1883, que la despojó de su litoral sobre el Pacífico. Paraguay no se había recuperado de la Guerra de la Triple Alianza, en la cual fue asesinada el 90% de su población masculina adulta.

Los bandos

El crack de 1929 había tenido un fuerte impacto sobre el país andino. A lo largo de sólo tres años, la denominada “oligarquía del estaño” había visto caer sus exportaciones casi en un 80%. Si en 1927 conseguía 289 libras por tonelada de mineral, en 1929 esta cifra había pasado a 202 libras y, en 1939, a 141. Como contracara, el endeudamiento externo ahogaba al país y no había perspectiva de conseguir créditos internacionales. Con la creciente socialización del proceso de trabajo en las grandes empresas mineras, aparecían las primeras luchas obreras por organización sindical. En este contexto, las clases gobernantes se embarcan en la empresa de la guerra.
Si bien el ejército boliviano fue superior al paraguayo en una relación de 3 a 1, era una fuerza donde primaba el racismo, sin apoyo popular y dedicada a la represión interna. El propio Joaquín Espada Antezana, ministro de Guerra, decía que ésta era una de las principales debilidades en el campo de batalla. La masacre ejercida sobre los campesinos de Pucarani para obligarlos a pelear, fue ilustrativa en este sentido.
El Paraguay, por su parte, venía de años de hegemonía del Partido Liberal (PLRA) donde primó la inestabilidad política. A la par, la clase obrera daba sus primeros grandes pasos de organización. Entre 1923 y 1931 se habían conformado las principales centrales sindicales, que libraron un total de 43 huelgas. A diferencia de lo ocurrido en el país vecino, los liberales sí lograron un apoyo importante de trabajadores y campesinos para la contienda, impulsándola como una “causa nacional”. Pero ésta no estaba destinada a perdurar. El reclamo por tierras y por derechos para los trabajadores pronto volvería a escena.

El desenlace (abierto)

El 12 de junio de 1935 se acordó el cese de hostilidades y en 1938 se firmó un tratado en Buenos Aires donde se fijaron los límites definitivos. Finalmente se estableció la soberanía paraguaya sobre tres cuartas partes del territorio y Bolivia obtuvo una zona a orillas del río Paraguay. En 2009, los presidentes Evo Morales y Fernando Lugo firmaron –nuevamente en Buenos Aires- un acuerdo definitivo. Habían pasado 74 años desde el conflicto que se llevó la vida de 50 mil bolivianos y 40 mil paraguayos.
La Guerra del Chaco significó un punto de quiebre, que terminaría por hundir tanto a la “oligarquía del estaño” como al Partido Liberal. En ambos países se desataron importantes procesos signados por golpes militares, reconfiguraciones políticas y, sobre todo, por la insurgencia obrera y campesina. Los mismos serán abordados en próximas notas de La Izquierda Diario.
La Standard Oil fue la gran victoriosa. Una vez que cesó el fuego, se comprobó que ésta venía contrabandeando una porción de producción a través de un oleoducto clandestino, con el beneplácito de funcionarios argentinos y bolivianos vinculados a la firma norteamericana. Por otra parte, en la “Historia empresarial” reflejada en la página oficial de Shell, puede leerse: “Los años 30 fueron difíciles”.
Muchos ex combatientes vinieron a países como Argentina escapando del hambre o la persecución. Gumersindo, veterano paraguayo, fue uno de ellos. Él solía relatar cómo se le hinchaban la lengua y las extremidades durante la guerra, por la falta de agua; recordaba que sus compañeros enloquecían y bebían el combustible de los tanques, sólo para morir intoxicados a los pocos minutos. Había aprendido que la industria del petróleo está manchada con sangre trabajadora.

Jazmín Bazán

El aislamiento de EEUU

El 23 de diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó por unanimidad la resolución 2334, con la abstención de Estados Unidos. La resolución reafirmó que la política y prácticas de Israel al establecer asentamientos en territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados desde 1967 no tiene validez legal y constituye una seria obstrucción para lograr una paz amplia, justa y duradera en Medio Oriente (y) llama una vez más a Israel, como potencia ocupante, a regirse escrupulosamente por la Cuarta Convención de Ginebra de 1949, rescindir sus medidas previas y desistir de llevar a cabo cualquier acción que resulte en un cambio del estatus legal y la naturaleza geográfica y que afecte materialmente la composición demográfica de los territorios árabes ocupados desde 1967, incluida Jerusalén y, en particular, a no transferir partes de su propia población civil a los territorios árabes ocupados.

Reafirmado. Un asunto de cierta importancia.

Es importante reconocer que la 2334 no es nada nuevo. La cita anterior es de la resolución 446 del Consejo, del 12 de marzo de 1979, reiterada en esencia en la resolución 2334. La 446 fue aprobada 12-0 con la abstención de Estados Unidos, al que se unieron Reino Unido y Noruega. Las diferencias primordiales son que ahora Estados Unidos está solo contra el mundo entero, y que es un mundo diferente. Las violaciones israelíes a las órdenes del Consejo de Seguridad, y al derecho internacional, son ahora mucho más extremas que en 1979 y suscitan mucha mayor condena en gran parte del mundo. Por tanto, hay que tomar más en serio los contenidos de las resoluciones 446-2334. De ahí la intensa reacción a la 2334, tanto en cobertura como en comentario y, en Israel y Estados Unidos, en considerable histeria. Esas son impactantes indicaciones del creciente aislamiento de Estados Unidos en la escena mundial. Esto es, con Obama. Con Trump, es probable que el aislamiento se incremente, y de hecho así ha sido incluso antes de que asuma el poder.
El paso más significativo de Trump en promover el aislamiento estadunidense se dio el 8 de noviembre, cuando obtuvo dos victorias. La menor fue en su país, donde ganó el voto electoral. La mayor fue en Marrakech, Marruecos, donde unas 200 naciones se reunían para tratar de poner algún contenido real en los acuerdos de París de diciembre de 2015 con respecto al cambio climático, los cuales quedaron como promesas más que como el tratado que se pretendía, porque el Congreso republicano no aceptaría compromisos vinculantes.
Al llegar los votos electorales el 8 de noviembre, la conferencia de Marrakech se desvió de su programa sustantivo hacia la cuestión de si podría haber alguna acción significativa para enfrentar la severa amenaza de catástrofe ambiental ahora que el país más poderoso de la Tierra está levantándose de la mesa. Esa fue, sin duda, la mayor victoria de Trump el 8 de noviembre, de verdadera trascendencia. También definió el aislamiento de Estados Unidos respecto de los más severos problemas humanos jamás enfrentados en la historia del planeta. El mundo puso sus esperanzas de liderazgo en China, ahora que el Líder del Mundo Libre ha declarado que no sólo se retirará del esfuerzo sino, con la elección de Trump, aplicará medidas de fuerza para acelerar la carrera hacia el desastre.

Un asombroso espectáculo, que pasó virtualmente sin comentario.

El hecho de que Estados Unidos esté solo ahora en su rechazo al consenso internacional se reafirmó en la declaración 2334, en la que perdió incluso a la Gran Bretaña de Theresa May.
La razón por la que Obama optó por la abstención en vez del veto es una pregunta abierta: no tenemos evidencia directa. Pero hay algunas suposiciones plausibles. Hubo algunas reacciones de sorpresa (y escarnio) después del veto de Obama en febrero de 2011 a una resolución del Consejo de Seguridad que llamaba a adoptar una política oficial en Estados Unidos, y tal vez sintió que sería demasiado repetirlo si quería salvar algo de su maltrecho legado entre sectores de la población que tienen cierto interés por el derecho internacional y los derechos humanos. También vale la pena recordar que entre los demócratas liberales, si no en el Congreso, y en particular entre los jóvenes, la opinión acerca de Israel-Palestina ha virado hacia la crítica a las políticas israelíes en años recientes, tanto que el núcleo del apoyo a esas políticas se ha desplazado a la extrema derecha, incluida la base evangélica del Partido Republicano. Tal vez esos factores influyeron.
La abstención de 2016 causó furor en Israel y en el Congreso estadunidense, tanto entre republicanos como en prominentes demócratas, incluso con propuestas de retirar fondos a la ONU en represalia por el crimen del mundo. El primer ministro israelí Netanyahu denunció a Obama por sus acciones deshonestas contra Israel. Su oficina acusó a Obama de coludirse tras bambalinas con esa conjura del Consejo de Seguridad, y presentó partículas de evidencia que apenas se elevan al nivel del humor enfermo. Un alto funcionario israelí añadió que la abstención reveló el verdadero rostro del gobierno de Obama y que ahora entendemos con qué hemos estado tratando en los ocho años pasados.
La realidad es muy diferente. Obama de hecho ha roto todos los récords de apoyo a Israel, tanto diplomático como económico. La realidad es descrita con exactitud por el especialista del Financial Times en Medio Oriente, David Gardner: “Los tratos personales de Obama con Netanyahu tal vez fueron ponzoñosos con frecuencia, pero ha sido el más pro israelí de los presidentes: el más pródigo con la ayuda militar y el más confiable en el ejercicio del voto estadunidense en el Consejo de Seguridad… La elección de Donald Trump hasta ahora ha traído poco más que espumarajos de tuits sobre éste y otros embrollos geopolíticos. Pero los augurios son ominosos. Un gobierno irredento en Israel, inclinado hacia la ultraderecha, se ve unido ahora por un gobierno nacional populista en Washington que transpira islamofobia”.
En un comentario interesante y revelador, Netanyahu denunció la conjura del mundo como prueba de la parcialidad del viejo mundo contra Israel, frase reminiscente de la distinción que hacía Donald Rumsfeld entre la vieja y la nueva Europa en 2003.
Se recordará que los estados de la vieja Europa eran los chicos malos, los principales estados europeos, que se atrevieron a respetar la opinión de la abrumadora mayoría de sus pobladores y por tanto se negaron a secundar a Estados Unidos en el crimen del siglo, la invasión de Irak. Los estados de la nueva Europa eran los chicos buenos, que desoyeron a una mayoría aún más grande y obedecieron al amo. El más honorable de los chicos buenos fue José María Aznar, de España, quien rechazó una oposición virtualmente unánime en su país a la guerra y fue recompensado con una invitación a estar al lado de Bush y Blair en el anuncio de la invasión.
Este despliegue bastante revelador de desprecio absoluto por la democracia, junto con otros al mismo tiempo, pasó virtualmente inadvertido. Es comprensible, porque la tarea en ese tiempo era ensalzar a Washington por su apasionada dedicación a la democracia, como quedó ilustrado por la promoción de la democracia en Irak, que de pronto se volvió la línea del partido después de que la única pregunta (¿renunciará Saddam Hussein a sus armas de destrucción masiva?) recibió la respuesta incorrecta.
Netanyahu está adoptando la misma postura en gran medida. El viejo mundo que se ha alineado contra Israel es todo el Consejo de Seguridad de la ONU; más específicamente, cualquiera en el mundo que tenga algún compromiso duradero con el derecho internacional y los derechos humanos. Por fortuna para la ultraderecha israelí, eso excluye al Congreso estadunidense y –de manera muy abierta– al presidente electo y sus asociados.
El gobierno israelí está, desde luego, al tanto de estos hechos. Por tanto, busca cambiar su base de apoyo a estados autoritarios como Singapur, China y la India nacionalista derechista hindú de Modi, que ahora se convierte en un aliado muy natural, con su viraje hacia el ultranacionalismo, las políticas reaccionarias internas y el odio al islam. Las razones de que Israel mire en esa dirección en busca de apoyo son esbozadas por Mark Heller, investigador principal asociado en la Institución de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. A largo plazo, explica, hay problemas para Israel en sus relaciones con Europa occidental y con Estados Unidos, mientras, en contraste, los importantes países asiáticos no parecen indicar mucho interés por cómo Israel se lleva con los palestinos, los árabes o cualquier otra nación. En síntesis, China, India, Singapur y otros aliados favorecidos se ven menos influidos por las preocupaciones liberales y humanas que representan crecientes amenazas para Israel.
Las tendencias que se desarrollan en el orden mundial merecen alguna atención. Como se indicó, Estados Unidos está aún más aislado que en años recientes, cuando encuestas dirigidas por este país –que no se informan aquí, pero son sin duda conocidas por Washington– revelaron que la opinión mundial lo considera la mayor amenaza, con mucho, a la paz mundial, con ninguno siguiéndolo siquiera de cerca. Con Obama, el país está ahora solo en su abstención sobre los asentamientos ilegales israelíes, contra un Consejo de Seguridad unánime. Con Trump y sus seguidores de ambos partidos en el Congreso, la nación estará aún más aislada en el mundo en apoyo a los crímenes israelíes.
Desde el 8 de noviembre, Estados Unidos está aislado en el aspecto mucho más crucial del calentamiento global. Si Trump cumple su promesa de salir del acuerdo de Irán, es probable que los otros participantes persistan, con lo que Estados Unidos quedará aún más aislado de Europa. También está mucho más aislado de su patio trasero latinoamericano que en el pasado, y lo estará todavía más si Trump retrocede de los vacilantes pasos de Obama hacia la normalización de relaciones con Cuba, emprendidos para prevenir la probabilidad de que su país quedara excluido de organizaciones hemisféricas a causa de su continuo ataque a Cuba, en aislamiento internacional.
En gran medida ocurre lo mismo en Asia, porque incluso aliados cercanos estadunidenses (aparte de Japón), como Reino Unido, recurren al Banco de Desarrollo de Infraestructura de Asia, con sede en China, y a la Sociedad Económica Regional Ampliada, también basada en China, y en este caso con Japón incluido. La Organización de Cooperación de Shanghai incorpora los estados de Asia central, Siberia con su riqueza de recursos, India, Pakistán y pronto probablemente Irán y tal vez Turquía. Esta asociación ha rechazado la solicitud de Estados Unidos de sumarse como observador y en cambio le exigió que retire todas sus bases militares de la región.
Inmediatamente después de la elección de Trump, presenciamos el interesante espectáculo de la canciller alemana Angela Merkel asumiendo el liderazgo en leer la cartilla a Washington sobre valores liberales y derechos humanos. Entre tanto, desde el 8 de noviembre, el mundo mira hacia China por liderazgo para salvar al planeta de la catástrofe ambiental, en tanto Estados Unidos, una vez más en espléndido aislamiento, se dedica a socavar esos esfuerzos.
Por supuesto, el aislamiento estadunidense no es completo. Como quedó de manifiesto en la reacción a la victoria electoral de Trump, Estados Unidos cuenta con el apoyo entusiasta de la ultraderecha xenofóbica en Europa, incluidos sus elementos neofascistas. Y el retorno de la ultraderecha en partes de América Latina ofrece a Washington oportunidades de alianzas allí también. Y, desde luego, conserva su alianza cercana con las dictaduras del Golfo y con Israel, que también se separa de sectores más liberales y democráticos de Europa y se vincula con regímenes autoritarios a los que no les importan las violaciones israelíes del derecho internacional y sus duros ataques a los derechos humanos elementales.
El cuadro que se perfila sugiere el surgimiento de un Nuevo Orden Mundial, muy diferente de los retratos usuales dentro del sistema doctrinal.

Noam Chomsky
La Jornada

Empieza la era Trump...

Unos días después del acuerdo entre Rusia y Turquía que permitió acabar con la interminable batalla de Alepo, leí en un célebre semanario francés el siguiente comentario: “La permanente crisis de Oriente Medio está lejos de resolverse. Unos piensan que la solución pasa obligatoriamente por Rusia, mientras que otros creen que todo depende de Turquía. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente –por lo menos cabe desearlo–, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis”. ¿Qué tiene de particular este comentario? Pues que se publicó en la revista parisina L’Illustration ... el 10 de septiembre de 1853.
O sea, hace ciento sesenta y tres años la crisis de Oriente Medio ya era calificada de “permanente”. Y es probable que lo siga siendo... Aunque un parámetro importante cambia a partir de este 20 de enero: llega un nuevo presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca: Donald Trump. ¿Puede esto modificar las cosas en esta turbulenta región? Sin ninguna duda, porque, desde finales de los años 1950, Estados Unidos es la potencia exterior que mayor influencia ejerce en esta área y porque, desde entonces, todos los presidentes estadounidenses, sin excepción, han intervenido en ella. Recordemos que el caos actual en esta zona es, en gran parte, la consecuencia de las intervenciones militares norteamericanas decididas, a partir de 1990, por los presidentes George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, y por el (más reciente) azorado apoyo a las “primaveras árabes” estimuladas por Barack Obama (y su secretaria de Estado Hillary Clinton).
Aunque globalmente la línea que defendió el candidato republicano durante su campaña electoral fue calificada de “aislacionista”, Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la Organización del Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés) es el “enemigo principal” de su país y que, por consiguiente, su primera preocupación será destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump está dispuesto a establecer una alianza táctica con Rusia, potencia militarmente presente en la región desde 2015 como aliada principal del Gobierno de Bachar el Asad. Esta decisión de Donald Trump, si se confirma, representaría un espectacular cambio de alianzas que desconcierta a los propios aliados tradicionales de Washington. En particular a Francia, por ejemplo, cuyo Gobierno socialista –por extrañas razones de amistad y negocios con Estados teocráticos ultrarreaccionarios como Arabia Saudí y Qatar– ha hecho del derrocamiento de Bachar el Asad, y por consiguiente de la hostilidad hacia el presidente ruso Vladímir Putin, el alfa y el omega de su política exterior (1).
Donald Trump tiene razón: las dos grandes batallas para derrotar definitivamente a los yihadistas del ISIS –la de Mosul en Irak y la de Raqqa en Siria– aún están por ganar. Y van a ser feroces. Una alianza militar con Rusia es, sin duda, una buena opción. Pero Moscú tiene aliados importantes en esa guerra. El principal de ellos es Irán, que participa directamente en el conflicto con hombres y armamento. E indirectamente pertrechando a las milicias de voluntarios libaneses chiíes del Hezbolá.
El problema para Trump es que también repitió, durante su campaña electoral, que el pacto con Irán y seis potencias mundiales sobre el programa nuclear iraní, que entró en vigor el 15 de julio de 2015 y al que se habían opuesto duramente los republicanos en el Congreso, era “un desastre”, “el peor acuerdo que se ha negociado”. Y anunció que otra de sus prioridades al llegar a la Casa Banca sería desmantelar ese pacto que garantiza la puesta bajo control del programa nuclear iraní durante más de diez años, a la vez que levanta la mayoría de las sanciones económicas impuestas por la ONU contra Teherán.
Romper ese pacto con Irán no será sencillo, pues se firmó con el resto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, el Reino Unido, Rusia) y Alemania, a los que Washington tendría que enfrentarse. Pero es que, además, como se ha dicho, el aporte de Irán en la batalla contra el ISIS, tanto en Irak como en Siria, resulta fundamental. No es el momento de enemistarse de nuevo con Teherán. Moscú, que ve con buenos ojos el acercamiento de Washington, no aceptará que esto se haga a costa de su alianza estratégica con Teherán.
Uno de los primeros dilemas del presidente Donald Trump consistirá, pues, en resolver esa contradicción. No le resultará fácil. Entre otras cosas porque su propio equipo de halcones, que acaba de nombrar, parece poco flexible en lo que respecta a las relaciones con Irán (2).
Por ejemplo, el general Michael Flynn, su asesor de Seguridad Nacional (lo que Henry Kissinger fue para Ronald Reagan), está obsesionado con Irán. Sus detractores le definen como “islamófobo” porque ha publicado opiniones que muchos consideran abiertamente racistas. Como cuando escribió en su cuenta de Twitter: “El temor a los musulmanes es perfectamente racional”. Flynn participó en las campañas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistán y en Irak. Asegura que la militancia islamista es una “amenaza existencial a escala global”. Igual que Trump, sostiene que la Organización del Estado Islámico es la “mayor amenaza” a la que se enfrenta EE.UU. Cuando fue director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (AID), de 2012 a 2014, dirigió la investigación sobre el asalto al consulado estadounidense de Bengasi, en Libia, el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron varios “marines” y el embajador norteamericano Christopher Stevens. En aquella ocasión, Michael Flynn insistió en que el objetivo de su agencia, como el de la CIA, era “demostrar el papel de Irán en ese asalto” (3). Aunque jamás haya habido evidencia de que Teherán tuviera cualquier participación en ese ataque. Curiosamente, a pesar de su hostilidad hacia Irán, Michael Flynn está a favor de trabajar de manera más estrecha con Rusia. Incluso, en 2015, el general viajó a Moscú, donde fue fotografiado sentado al lado de Vladímir Putin en una cena de gala para el canal estatal de televisión Russia Today (RT), en el que ha aparecido regularmente como analista. Posteriormente, Flynn admitió que se le pagó por hacer ese viaje y defendió al canal ruso diciendo que no veía “ninguna diferencia entre RT y el canal estadounidense CNN”.
Otro antiiraní convencido es Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, un ex militar graduado de la Academia de West Point y miembro del ultraconservador Tea Party. Tras su formación militar fue destinado a un lugar de extrema tensión durante la Guerra Fría: patrulló el “Telón de Acero” hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En su carrera como político, Mike Pompeo formó parte del Comité de Inteligencia del Congreso y se destacó en una investigación que puso contra las cuerdas a la candidata demócrata Hillary Clinton por su pretendido papel durante el asalto de Bengasi. Ultraconservador, Pompeo es hostil al cierre de la base de Guantánamo (Cuba) y ha criticado a los líderes musulmanes de Estados Unidos. Es un partidario decidido de dar marcha atrás con respecto al tratado nuclear firmado con Irán, al que califica de “Estado promotor del terrorismo”.
Pero quizás el enemigo más rabioso de Irán, en el entorno de Donald Trump, es el general James Mattis, apodado “Perro Loco”, que estará a cargo del Pentágono (4), o sea, ministro de Defensa. Este general retirado de 66 años demostró su liderazgo militar al mando de un batallón de asalto durante la primera guerra del Golfo en 1991; luego dirigió una fuerza especial en el sur de Afganistán en 2001; después comandó la Primera División de la Infantería de Marina que entró en Bagdad para derrocar a Sadam Hussein en 2003; y, en 2004, lideró la toma de Faluya en Irak, bastión de la insurgencia suní. Hombre culto y lector de los clásicos griegos, es también apodado el “Monje Guerrero”, alusión a que jamás se casó ni tuvo hijos. James Mattis ha repetido infinitas veces que Irán es la “principal amenaza” para la estabilidad de Oriente Medio, por encima de organizaciones terroristas como el ISIS o Al Qaeda: “Considero al ISIS como una excusa para Irán para continuar causando daño. Irán no es un enemigo del ISIS. Teherán tiene mucho que ganar con la agitación que crea el ISIS en la región”.
En materia de geopolítica, como se ve, Donald Trump va a tener que salir pronto de esa contradicción. En el teatro de operaciones de Oriente Próximo, Washington no puede estar –a la vez– a favor de Moscú y contra Teherán. Habrá que clarificar las cosas. Con la esperanza de que se consiga un acuerdo. De lo contrario, hay que temer la entrada en escena del nuevo amo del Pentágono, James Mattis “Perro Loco”, de quien no debemos olvidar su amenaza más famosa, pronunciada durante la invasión de Irak: “Vengo en son de paz. No he traído artillería. Pero, con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos”.

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

Notas:

(1) Aunque, como se sabe, hay elecciones el próximo mes de mayo en Francia, a las cuales el actual presidente socialista François Hollande, muy impopular, ha decidido no volverse a presentar. El candidato conservador con mayores posibilidades de ganar, François Fillon, ha declarado, por su parte, que reorientará la política exterior francesa para normalizar de nuevo las relaciones con Moscú.
(2) Léase Paul Pillar, “Will the Trump Administration Start a War with Iran?”, The National Interest , 7 de diciembre de 2016.
(3) Léase The New York Times , 3 de diciembre de 2016.
(4) James Mattis necesitará que el Congreso le conceda una excepción para esquivar la ley que exige que pasen siete años entre salir del Ejército y acceder a la jefatura del Pentágono.

“¡Felicidades!”



Macri termina el año “en paz” gracias a los apoyos de empresarios, la CGT, Massa, el peronismo (FpV incluido), los medios y el Movimiento Evita. Un raconto y un deseo.

Si hay algo que esta noche Mauricio Macri va a hacer con una sonrisa de oreja a oreja, es brindar. Seguramente lo hará por su hija, por la prosperidad de su familia (el clan que tantas riquezas -y varias causas judiciales- le propició) y por la felicidad de toda la gente de su clase.
Pero entre copa y copa bien frappé el Presidente seguramente brindará también por la querida y nunca bien ponderada gobernabilidad. Esa que costó sostener en todo 2016 y la que costará probablemente más en 2017, pero que es tan necesaria como el pan nuestro de cada día. Esa que no se logra en soledad, sino con la ayuda de quienes, de una u otra manera, están tan interesados como él en sostener y preservar este sistema económico y este régimen político.
Fue un año intenso, con muchas idas y vueltas. Y entre los balances personales junto a Juliana Awada, los Panama Papers, el ropero lleno de dólares de Gabriela Michetti y el inoportuno triunfo de Trump, Macri seguramente se acordará esta noche de quienes colaboraron para que su Gobierno se sienta, cuanto menos, vivito y coleando.
Allí estarán, en los pensamientos presidenciales, el triunvirato de la CGT, los “opositores” Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto, los dirigentes del Movimiento Evita, Clarín y La Nación (aunque a veces le tiren alguna pálida), los jueces antikirchneristas y los que planchan las causas que lo involucran. Y, obviamente, sus hermanos de clase, el querido empresariado al que tanto servicio le ha prestado (y del que espera ansioso que desembolse los morlacos por el bien del país -y de él mismo-)

Tregua de tres

La unión de la CGT trajo la fuerza. La fuerza para negociar mejor con el Gobierno de Macri. En un largo año de despidos, inflación y ajuste del bolsillo obrero, la tregua de los dirigentes se fue transformando en abierta traición. La situación de la clase trabajadora cada vez peor y ellos sin siquiera llamar a un plan de lucha en serio y un paro nacional. No hubo ley antidespidos, el bono navideño fue para casi nadie y el salario, para ellos, sigue siendo ganancia. Eso sí, Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid insisten en que si la cosa sigue embromada, ellos no van a dejar a los trabajadores en banda.
Según fuentes extraoficiales, desde un celular activado en el viejo edificio de la calle Azopardo salió un mensaje con destino a Villa La Angostura: “Querido Mauricio, fue un placer compartir este primer año de diálogo permanente y bancarnos mutuamente con paciencia, muuuucha paciencia. El 2017 será otro desafío enorme. De mi parte y de los compañeros está toda la predisposición para seguir laburando juntos. Eso sí, vamos a necesitar algo más que un cambio en ganancias, eh? Ah, ya lo dije por TN, pero no está demás repetirlo, perdón por el paro del transporte. Hubo que hacerlo, viste, el temita de las bases, jeje. Pero bueno, por eso te digo, veamos qué hacemos el año que viene. Abrazo enorme, muy feliz año nuevo”.

Santos movimientos

La discusión sobre la ley de Emergencia Social dejó en evidencia la compleja situación económica en la que se encuentra una importante porción de la clase trabajadora y el pueblo pobre. Pero también sirvió para que quede al desnudo la voluntad de varios dirigentes de los “movimientos sociales” de seguir los pasos de la CGT. Mucho ruido al comienzo del debate, algo de movilización en las calles y, al final, pocas nueces.
Todo resuelto con un acuerdo firmado entre los CEO de la Rosada y los referentes del Movimiento Evita y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. Y las limosnas de Macri y su ministra Stanley bendecidas, obviamente, desde el Vaticano por Jorge Bergoglio.
Al celular de Villa La Angostura, siempre según fuentes extraoficiales, llegó otro mensaje. “Señor Macri, esperamos que pueda celebrar junto a su familia y seres más queridos este fin de año. Nosotros estamos contentos por lo conseguido. Nos costó explicar nuestras decisiones recientes, pero sabemos que si al Gobierno le va mal, puede venir algo peor. Las calles deben estar tranquilas. Hubo gente que nos acusó, pero ¿quién no quiere pasar las fiestas en paz? En definitiva solo se trató de eso. Bien valieron los 30 millones recibidos para que la gente tuviera una sidra para la Navidad y un pollo para el 31. Que Dios (y su representante en la tierra, el compañero Francisco) lo bendiga en el año que comienza”.

Corpos van, corpos vienen

El año terminó con editoriales que pueden generar dudas. Pero lo cierto es que durante 2016 Clarín, La Nación y otras empresas periodísticas le hicieron un poco más que el aguante a Macri. Mientras el diario de los Mitre azuzó al Gobierno para que estire lo más a la derecha posible la agenda política, el “gran diario argentino” buscó debajo de las baldosas cuanto chanchullo dejó el Gobierno de Cristina. Y todos se autocensuraron (hasta donde pudieron sin caer en el ridículo) los mil y un chanchullos que fue generando el nuevo gobierno. Sin dudas las “corpos” tienen mucho para agradecerle a Mauricio y compañía. Magnetto, Herrera de Noble, Escribano, Mitre y otros tantos, hoy también tendrán una dedicatoria en la Patagonia cuando el reloj dé las 0.
Las fuentes (extraoficiales, claro) informan que un mensaje de voz salió desde una oficina del bajo porteño. “Terminamos el 2016 con la satisfacción de saber que hicimos todo lo que pudimos desde nuestras páginas, para darle el primer espaldarazo que necesitaba el nuevo gobierno. Como vos, nosotros también creemos que la Argentina está amaneciendo luego de una larga noche oscura plagada de corrupción y tiranía. Como habrás visto, nosotros no nos quedamos en el molde y si es necesario damos batalla. Ojalá que el 2017 sea un año de paz y no de guerra”, se escuchó en el smartphone presidencial.

Justo, justo

El Poder Judicial no se encargó precisamente este año en ponerle palos en la rueda al Poder Ejecutivo. Por el contrario, la mancomunión pareció el signo de los tiempos. Por eso, mientras Cristina Fernández de Kirchner termina el año lanzando diatribas contra una Justicia empecinada en hacerle la vida imposible, Mauricio Macri descansa y hasta se anima a bromear diciendo que los “papeles de Panamá” son sólo unos deslices de papá. Entre Bonadios y Ercolinis la cosa al Presidente se le hizo un poquito menos cuesta arriba. Y eso, obviamente, se valora mucho.
En este caso, citan las fuentes, el mensaje llegó por chat de Face. Desde Retiro. “Qué añito eh?? Ardió Comodoro Py! Nosotros estamos agotados, merecidísimo descanso nos espera. Fijate que el año que viene se nos va a complicar el tema viste, como que ya avanzamos lo más que pudimos con un montón de causas. Tratá de ver como manejás lo de las cuentas tuyas, las de tu flia y eso”, anticipó el magistrado antes de insertar un emoticón de algarabía.

Amigo e’Tigre

Del sushi con Rogelio Frigerio a la alianza “estratégica” parlamentaria con Margarita Stolbizer, el líder del Frente Renovador tuvo un año más que movido. Tironeado por macristas y peronistas, el exjefe de Gabinete de Cristina se sintió a sus anchas, convirtiéndose en una figura a la que todos miran de cara a las elecciones de 2017.
Uno de sus fuertes, sin dudas, es la demagogia a diestra y siniestra. Mientras hablaba de la injusticia del impuesto a las ganancias aplicado al bolsillo de la clase trabajadora, preparaba proyectos para endurecer penas y leyes represivas contra ese mismo sector. Será por eso que el peronismo no massista habló mucho más de él en este año que de la propia Cristina, su jefa hasta hace poco más de un año.
“Qué decirte, querido, luego de este intenso primer año. La vida nos ha llevado por caminos diferentes. Me tocó ser oposición, pero desde nuestro bloque buscamos ser justos, porque queremos que a nuestro país le vaya bien, jaja. Como le dije a tus ministros, no hay grandes reproches que hacer en cuanto al curso de la economía y la política en general, por eso acompañamos en todas. Lo que faltó probablemente, fueron algunas leyes. No me voy a cansar de decir que es una prioridad que los delincuentes no pisen la calle nunca más (y creo que en eso vas a coincidir conmigo). Además, sabemos, es muy probable que en 2017 la república necesite una mano más firme. Abrazo fraterno y muy feliz comienzo de año”. Esta vez el teléfono fijo interrumpió la siesta en la mansión de La Angostura, dicen la fuentes.

Vienen bancando este proyecto…

El Frente para la Victoria perdió el balotaje en 2015 contra Cambiemos. Y en 2016 perdió también diputados, senadores, militantes y hasta su discurso “nac&pop” que otrora parecía innegociable. Pero lo que no perdió fueron las mañas.
Tan es así que sus máximos referentes (Máximo entre ellos) transitaron todo el año garantizando cuanta gobernabilidad le pidió el Gobierno, sin dejar de manifestar que son la verdadera oposición al proyecto ceocrático encabezado por Mauricio. Obviamente en el centro de su política estuvo defender a CFK de los embates judiciales y despegarse de José López y de las hermanas Alba e Inés.
Con 2017 en el horizonte, en el Congreso el FpV tuvo un verdadero reparto de tareas. Declamaciones y hasta votos en contra en Diputados, votos a favor y acuerdos entre bambalinas en el Senado. Una maniobra calculada para posar de opositores sin pelearse con el stablishment. Y quién mejor que el incansable Miguel Ángel Pichetto para ejemplificar el derrotero del progresismo k.
Ni del El Calafate ni del Conurbano Bonaerense. Esta vez las fuentes no pudieron establecer la procedencia del mensaje. Pero que llegó, dicen que llegó. “Cuánto trabajo en común, cuánto acuerdo logrado a pesar de las diferencias. Eso es lo que debemos celebrar en el brindis de este 31. Nosotros estamos firmemente convencidos de que más allá de las disputas siempre está el otro, siempre está la patria. Por eso, respetamos la decisión soberana del pueblo que eligió estos representantes. Nosotros no somos la oposición irresponsable que hace unos años supo dejar a la Nación sin presupuesto, por ejemplo. Ya lo dijo Miguel Ángel, ‘durante todo el año acompañamos las políticas económicas del Gobierno’. El año que viene… bueno… el año que viene no podemos asegurar que nosotros estemos unidos y organizados. Lo vamos a intentar igual eh? Pero en parte eso depende de lo que pase con la jefa. Buen año para todos y todas y a prepararse para el 2017!”.

Hablando en serio

Mientras todos estos actores políticos, corporativos y empresariales no dejaron de calcular cada paso para enriquecerse en medio de la crisis o bien sostener sus privilegios de casta y burocráticos, millones de trabajadoras y trabajadores llegan a este fin de año calculando cada centavo en el bolsillo.
La Izquierda Diario reflejó cada lucha obrera, cada conflicto por despidos o cierres de empresas, cada protesta en las calles. También se hizo eco del #NiUnaMenos y denunció a un régimen político y social que hace del machismo una norma. Y, por supuesto, desenmascaró cada mentira de los poderosos, sean políticos, empresarios, dirigentes sindicales, curas o corporaciones mediáticas.
Con el mismo compromiso, sólo atado a los intereses de la clase trabajadora, de las mujeres y de la juventud, este diario desea a todas sus lectoras y todos sus lectores un buen comienzo del 2017. Y que cuando choquen sus copas o sus vasos lo hagan apostando a un futuro de lucha, organización y nuevas conquistas para los explotados y oprimidos. ¡Salud!

Daniel Satur @saturnetroc
Juana Galarraga @Juana_Galarraga