miércoles, agosto 28, 2013

Grandes olvidados: Robert Newton, gentleman y pirata



Como tantos otros (y otras) grandes del teatro y del cine, Robert Newton es apenas recordado. Su nombre está ligado a algunas grandes películas, además fue un individuo bastante singular, amén de un socialista radical.
La única adaptación que puede compararse (según qué fuentes, la supera ampliamente) a la de 1934 es la auspiciada por la casa Disney en 1950.
Fue rodada en Inglaterra con capital norteamericano, y, aunque se trataba de una novela escrita por un escocés que transcurría en suelo inglés, esto no tenía por que resultar ninguna garantía de calidad, quizás antes al contrario. Recordemos que no fueron pocos los casos la ecuación produjo películas más bien frustrantes, como lo fueron, por citar ejemplos como La rosa negra (Henry Hathaway) o La reina Virgen (George Sidney). Pero en este caso la fórmula funcionó, quizás porque gozó de mayor libertad de la habitual en las producciones Disney, y también porque el equipo británico era ciertamente de primera categoría. Baste decir que el director de fotografía era Frederic A. Young, que años más tarde conseguiría sendos Oscars con David Lean en Lawrence de Arabia (1962), Doctor Zhivago 1965) y La hija de Ryan (1970). También participaron algunos característicos de talla como Basil Sydney (el locuaz y confiado capitán Smollet), el muy bíblico Finlay Currie (memorable sobre todo con Mankiewicz en Murmullo de la ciudad) o Geoffrey Ken, como Israel Hands. La pequeña contribución norteamericana estuvo compuesta por el director Byron Haskin y por el joven actor Bobby Driscoll, que había llamado la atención por su interpretación en La ventana (The window, USA, Ted Tetzlaff, 1949), adaptación de una novela de Cornel Woolrich en la que encarna a un niño fantasioso que resulta testigo involuntario de un crimen y nadie le cree. Driscoll pasó a la historia del cine como Jim Hawkins. Driscoll acabó como un juguete roto de Hollywood, y después de numerosos problemas con la droga y con la ley, fue encontrado muerto en un edificio abandonado a los 31 años.
Parece evidente que la elección más acertada de este proyecto fue la de Robert Newton (1905-1956), actor de sólida base shakesperiana que será recordado sobre todo por sus papeles como pirata, tanto en esta película como en su composición de El pirata Barbanegra. Proveniente del teatro, Newton comenzó a ser reconocido con títulos como Fiver Over England y La posada de Jamaica. Hitchcock, que lo admiraba, dijo de él que “tenía las uñas afiladas como un demonio”, y se peleó con los productores para darle el papel de mozo de cuadras y amante de la turbia Alida Valli en El proceso Paradine, pero los productores impusieron al final al poco adecuado Louis Jourdan. Newton no conoció en la pantalla demasiadas oportunidades. Una de ellas fue con David Lean, para el que representó al alcohólico y ruin Bill Sykes en Oliver Twist (1948), papel que al parecer influyó en su elección como Long Silver John. Parece que la primera mitad de los cincuenta fueron quizás los mejores años de su vida profesional, destacando como el inquietante Javert en El inspector de hierro (1952), la remarcable versión que Lewis Milestone llevó a cabo de Los miserables, de Víctor Hugo. Newton era todo un personaje, sus borracheras fueron legendarias, pero también destacó por su carácter rebelde y anticonformista, muy ligado con la izquierda. Se cuenta que sus enamoramientos eran tan desmesurados como sus borracheras. El último tuvo como objeto a la sugestiva actriz alemana Hildegarde Neff.
Aunque producida por la Disney Factory, esta adaptación, escrita por Lawrence Edward Watkins, después un habitual en las producciones británicas de la Disney (El arquero del rey), no se parece para nada a cualquiera de las otras incursiones que la compañía efectuó en el ámbito de la aventura. Nada que ver con títulos como Los robinsones de los mares del sur o La isla del fin del mundo, y no digamos con Los hijos del capitán Grant, todos con abundante mermelada… Se trata, quizás –junto con 20.000 leguas de viaje submarino- del mejor de los largometrajes de imagen real producidos por la Disney en toda su historia, a pesar de que en los Estados Unidos muchas escenas particularmente espectaculares y violentas fueron finalmente cortadas para seguir la política de lo compañía de “producciones para toda la familia”, aunque luego fueron reincorporadas en versiones posteriores, como la editada en 1992 para su distribución casera.
La película comienza magníficamente con una cita de Stevenson que llama a disfrutar con los viejos relatos de piratas como él lo había hecho. Ya estamos preparados, y el comienzo es deslumbrante, hay un mar rugiente, una costa escarpada, y la cámara sube una colina hasta llegar a la posada “Almirante Benbow”, donde se encuentra el frágil Jim Hawkins, que ya de entrada se ve amenazado por la siniestra figura de Black Dog (Francis de Wolf). Jim trata de proteger a un visitante anterior, el capitán Billy Bones (Finlay Currie, muy alejado de sus roles bíblicos). Jim está solo, su madre vive pero no aparece, subrayando su orfandad. Todo acaba abruptamente con la llegada del doctor Livesey (Denis O´Dea), y así acaba un tiempo y comienza otro, el de los preparativos del viaje. En este tiempo, Jim se hace habitual de la tabernucha de John, y por más que vuelve a encontrarse con Black Dog, inicia una relación preferente que no se dará para nada con los adultos “honrados”, que –ni que decir tiene- quieren el tesoro para su propio provecho. Al igual que en la versión de Fleming, la trama toma como eje la relación entre el muchacho y el viejo pirata. John no se parece al ideal de padre de Jim (del que no se dice nada), se trata de un viejo truhán que se hace respetar, alguien que cuenta historias, ciertamente vividas. Gracias a la manzana que se quiere comer, Jim descubre el lado más oscuro del viejo pirata, pero aún y así, tras pasar toda clase de vicisitudes y de actuar él mismo como un grumete que toma decisiones peligrosas, la relación sigue en pie. A las malas, John tiene que aceptar que ha perdido una vez más, y, como le es propio, trata de sacar ventaja del fracaso. Su cómplice sigue siendo Jim; con él, aunque no le guste reconocerlo, existe un vínculo. Quizás también tuvo un hijo, o lo soñó, quizás hiciera todo aquello para tener, como el distante capitán Smollet (Basil Sidney) o el cretino Sr. Trelawney (Walter Fitzgerald), su propia hacienda y fortuna. El tiempo no ha menguado la fuerza de la película, cuyo fuerte hilo inicial siempre se mantiene vivo, sobre todo cuando el viejo y el niño coinciden en la lucha por la misma finalidad: el botín.
El éxito llevó a Newton hasta El pirata Barbanegra en 1953, pero después volvió a encarnar al pirata de la pata de palo. Lo hizo en dos ocasiones más, primero en una singular secuela australiana de la isla, Aventuras de John Silver (1954), toda una curiosidad que parece haber desaparecido de la faz de la tierra aunque se estrenó por doquier; en Francia, por ejemplo, lo hizo como Le pirate del Mers du Sud. Según una Web francesa dedicada al actor, se trataba de una exitosa serie televisiva de seis capítulos de la que –como sería habitual- llegaría a las pantallas una síntesis de 106 minutos. La dirigió igualmente el norteamericano Byron Haskin (1899-1984), un director que conoció a principios de los años cincuenta una fase particularmente creativa, con títulos como La guerra de los mundos (revalorizada en relación a la de Spielberg), Cuando ruge la marabunta y, en menor grado, Su majestad de los mares del Sur (Hiss Majesty O´Keefe, USA, 1953), cuyo inicio –el capitán O´Keefe agotado está siendo cercado por su tripulación amotinada- es digno de un buen film de piratas.. La trama de esta curiosa producción australiana –motivada sin duda por el éxito de la versión Disney- prolonga el original de Stevenson, pero salvo actor y director, el equipo está cubierto por actores y técnicos australianos sin brillo. Long John es el gran protagonista, pero ahora es un punto más cruel. Nada más comenzar obsequia con una bofetada a un Jim Hawkins mucho más blando que el de Bobby Driscoll, ya no hay química que valga. Ésta es una película sin defensores, frustrante, ya que traiciona las expectativas creadas por la producción Disney. Luego, Newton volvió a instalarse la pata de palo para una miniserie de televisión de dos episodios que fue emitida en los Estados Unidos en 1955, como parte del espacio Disneyland, que, pasen, pasen...
En realidad se trataba de un montaje adaptado de la versión de Newton-Driscoll que sirvió como pórtico para una serie de 26 capítulos en la que –según cuenta Payan (2005)- trabajó Robert Shaw (recordado por su papel de viejo lobo de mar en Tiburón, de Spielberg), que más tarde formaría parte del reparto de una nueva serie que se llamaría Buccaneers and Long John Silver, lo que daba constancia del prestigio que había logrado el personaje. O sea, una barrabasada que se pasaba los derechos del director por el aro, ya que en el país del dólar los dueños de las películas son los productores. Newton falleció justo después de rodar las escenas que le correspondían encarnando al febril sabueso Mr. Fix en La vuelta al mundo en 80 días…

Pepe Gutiérrez-Álvarez

"No conozco otra vida que la de revolucionario"



Tercera entrega de las crónicas desde la tierra de los kurdos. En esta ocasión la entrevista a uno de los líderes de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el comandante Harun.

La vida del comandante Harun no difiere demasiado de la de muchos de sus compañeros y compañeras. Aunque nació en Turquía, en el barrio Tuzlucayir de Ankara, hizo suya la lucha del pueblo kurdo para obtener la libertad. Harun nos recibe en uno de los campamentos que la guerrilla del PKK tiene en las montañas de Kandil, en el norte de Irak. Para llegar caminamos unos veinte minutos por senderos estrechos, acompañados por su hermano. Los dos sufrieron la cárcel y la represión del Estado turco, y tras varios años enrolados en la guerrilla, ahora son comandantes.
Harun habla y camina con un ritmo relajado, como si supiera que la paciencia es su mejor aliada. Militante del PKK desde los 16 años, este hombre de canas y bigote blanco, y una cara de tío bonachón y cómplice, siempre se mueve entre sus combatientes como uno más. Antes de ingresar a la guerrilla en los noventa estuvo 15 años detenido en Turquía. "Cuando estás en prisión es otro mundo y otra verdad -recuerda-. Estás combatiendo al enemigo cotidianamente. Hay que tener una posición de resistencia permanente contra el enemigo, hay que tomar una posición y defenderla”.
El tiempo que el comandante Harun vivió con más ansiedad fue después de que le comunicaran que iba a salir de la cárcel. En esos meses de espera sólo pensaba en ingresar a la guerrilla. Al ser liberado, pasó apenas tres días clandestino en Ankara. "No conozco otra vida que la vida revolucionaria. Estudio al capitalismo pero nunca lo viví. No puedo imaginarme viviendo en el sistema capitalista, porque tanto en prisión como en la guerrilla tuve una vida comunal. Si algún día hay paz y regreso allá, no sé qué haría", dice.

“El Che no ha expirado”

En el campamento que dirige, asentado en la orilla de un arroyo que baja desde las montañas, funciona una de las doscientas escuelas de formación que el PKK estableció en el norte de Irak. Por estos días las actividades son intensas. Un grupo de militantes se encuentra en el lugar recibiendo clases de política, historia y economía.
"Tenemos muchos puntos comunes con los movimientos guerrilleros de América Latina y las revoluciones democráticas como en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Ellos también como nosotros tienen principios de ser independientes, buscan el socialismo, pero sobre todo la soberanía de América Latina. Nuestros ejemplos son el Che y Cuba, que eran aliados de la Unión Soviética, pero igualmente criticaban al socialismo real. El ejemplo del Che no ha expirado", explica Harun. Además de la permanente referencia a Ernesto Guevara, la organización tuvo una fuerte influencia de la guerra de liberación en Vietnam.
En 1978 un grupo de militantes encabezados por Abdullah Ocalan fundaron el PKK, un partido que nacía bajo la influencia del marxismo. Harun aclara que "mientras luchábamos por la liberación de los pueblos de Medio Oriente, también guardamos nuestra independencia" con respecto al campo socialista. "En otros lados del mundo, cuando cayó el muro de Berlín muchas organizaciones de izquierda dejaron la lucha, pero América Latina y nosotros seguimos. En otros países, los socialistas y comunistas se integraron al sistema, mientras que el PKK resguardó su característica revolucionaria", reflexiona.
En esa época de iniciaciones, el PKK tenía el objetivo de crear un "Estado unido y socialista", pero no contaba con la capacidad de "organizar la lucha en todas las regiones del Kurdistán. Ahora hacemos un análisis para saber en qué parte hay condiciones viables para empezar la lucha", sentencia el comandante kurdo.
El PKK tiene una capacidad de movilización que le permite trasladar miles de combatientes a Irak, Irán, Siria o Turquía, los países en los cuales se asienta la mayoría del pueblo kurdo. Por las montañas del Kandil iraquí caminan 15 mil guerrilleros, mientras que en el norte de Siria, donde se encuentra el principal frente de batalla, las Fuerzas de Autodefensas del Pueblo (YPG, por las siglas en kurdo), cuentan con 50 mil combatientes, la mayoría llegados recientemente para defender la zona, declarada autónoma el año pasado, y blanco de los ataques de mercenarios y Al Qaeda. Las YPG reconocen como presidente a Abdullah Ocalan y forman parte de la Unión de Comunidades del Kurdistán.

El cambio estratégico

En 1998 el PKK finalizó varios años de discusiones y redefinieron su carácter socialista, que denominaron confederalismo democrático. Esta ideología convoca a abolir los Estado-Nación, vivir en comunidad, impulsar el cooperativismo y barrer con las convenciones sociales, fundamentalmente las asociadas al machismo.
“Empezamos con el objetivo de crear un Kurdistán independiente, y no dejamos este objetivo de un Kurdistán unido y libre, pero para liberar al pueblo kurdo hacemos un cambio estratégico -explica Harun-. A eso lo llamamos el Kurdistán confederal. Nuestro confederalismo va a permitir unir a los kurdos y ante todo vivir con los pueblos hermanos, como los turcos, árabes, persas, armenios, asirianos, etc. Nuestro objetivo es crear un Oriente Medio confederal. Tenemos diferencias con los partidos nacionalistas kurdos porque ellos buscan la solución creando un Estado-Nación y nosotros proponemos la vida comunal, autónoma, regional y local, y a partir de eso crear una confederación”. Harun agrega que las fuerzas imperiales buscan balcanizar la región y dividir a los pueblos a través de la creación de un Estado kurdo dirigido por Barzani, propuesta que el PKK rechaza.
El confederalismo democrático es una ideología basada en experiencias pasadas, influenciada por el marxismo y el anarquismo, que en América Latina se puede comparar con la experiencia zapatista en México y la ideología del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia. El PKK, que combate con toda su fuerza lo que denomina “modernidad capitalista”, hace más de cuarenta años que brega por un nuevo sistema al que llama “socialismo comunitario”. Las razones vigentes que llevaron a sus militantes a armarse y consolidar una guerrilla sólida -que no deja de recibir nuevos combatientes en sus filas-, son los síntomas de las injusticias que todavía golpean a los kurdos.
La contradicción principal, indica Harun, se presenta por “dos principios antagonistas”. “Ellos son la dominación mundial neoliberal y nosotros la alternativa -remarca-. Ellos representan el beneficio del capital global que quiere el control y colonizar al mundo, y nosotros representamos la alternativa socialista y comunitaria. El conflicto es entre nosotros y el sistema mundial”.

Contra el Estado-Nación

La clase que se da en una carpa amplia y calurosa se detiene por unos minutos. Los militantes se acercan al samovar y sirven té. Harun pide que continuemos luego la conversación. Se levanta, se acomoda un pañuelo palestino sobre el cuello y los hombros, y camina hacia los alumnos. Toma té con ellos, y habla y escucha.
El campamento es amplio, ordenado y las carpas donde duermen los combatientes se mezclan entre las rocas y las malezas. Aunque el calor es intenso, en esta zona alta de las montañas, la sombra y la brisa que sube del arroyo regalan una frescura desconocida kilómetros más abajo.
Finalizado el receso, y otra vez acomodados bajo un árbol en la ribera del arroyo, Harun rememora que en 1998, cuando el PKK efectuó su Sexto Congreso en el que surgió una nueva visión política táctica y estratégica, “teníamos dos soluciones: guardar nuestra ideología clásica y dejar el socialismo, o transformar el socialismo en el socialismo comunitario. Elegimos la segunda ideología y la llamamos confederalismo democrático. Gracias a esta transformación ganamos más fuerza porque damos una respuesta a las necesidades de los pueblos. Por ejemplo, la unidad de estas comunidades tiene su propia autodefensa, diplomacia, su economía soberana y autosuficiente, su propia autoadministración e instituciones culturales. Es una sociedad más fuerte y organizada, estamos comprobando que sin Estado y con nuestra propia fuerza autónoma podemos crear dinámicas más democráticas. Sobre estos principios la sociedad puede existir y desarrollarse. Estamos mostrando al mundo que sin tomar el control del Estado podemos hacer todo esto”.

Leandro Albani, desde Kurdistán

martes, agosto 27, 2013

Alineados para destruir Siria



Estados Unidos acelera la posibilidad de invadir militarmente a Siria. El presidente Al Assad contestó a las amenazas y Rusia busca detener un conflicto que lo afecta directamente.

Estados Unidos parece decidido a invadir militarmente a Siria luego de dos años de fracasos en ese país. Aunque la situación humanitaria en territorio sirio es crítica, la estrategia de la Casa Blanca de derrocar al presidente Bashar Al Assad a través de grupos mercenarios y aliados a Al Qaeda, como es el Frente Al Nusra, no dio los frutos esperados. En más de dos años de conflicto, casi 100 mil sirios murieron debido a los ataques terroristas y a los enfrentamientos entre las fuerzas irregulares y el Ejército. El gobierno sirio asegura que las filas de sus Fuerzas Armadas, 50 mil militares fueron ultimados.
En todo este tiempo, la administración de Barack Obama vaticinó la caída de Al Assad y mantuvo firme su estrategia de no intervenir directamente. Estados Unidos siempre calificó su abierto apoyo a los mercenarios como envío de “ayuda no letal”, término con cierta discreción si lo comparamos a los anuncios del gobierno británico que hasta el momento ha entregado millones de euros a los opositores armados.
La resistencia del gobierno sirio, el pueblo y las Fuerzas Armadas, sumado a la defensa del norte del país encabezada por la Unión de Autodefensas Populares -integrada por guerrilleros kurdos-, se convirtieron en un fuerte dolor de cabeza para Obama, defensor -en sus discursos- de no intervenir unilateralmente y siempre respaldado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como sucedió en Libia.
Como ocurrió en mayo pasado, la Casa Blanca sacó a relucir un viejo argumento: el gobierno sirio ataca a la población con armas de destrucción masiva, pese a que no existen pruebas concretas de un hecho de este tipo. Lo que sí existe, y Rusia ya ha mostrado pruebas, es que los grupos mercenarios utilizan armamento químico contra los civiles. En este caso, Estados Unidos y sus aliados han mantenido un silencio por demás de cómplice.

Al Assad contesta

En una entrevista realizada por el diario ruso Izvestia, el presidente Al Assad descartó que Washington logré invadir su país, porque “todos entienden” que en Siria no existe “una revolución popular ni exigencia de reformas”, sino que se trata de “terrorismo” contra el pueblo. El mandatario explicó que la Casa Blanca y sus aliados “intentaron convencer a Rusia y China para que cambiaran su postura en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no lo lograron. No pudieron convencer a su pueblo y a todo el mundo de que su política en el Medio Oriente es inteligente y útil”.
Las fuerzas de Estados Unidos “fracasarán” si invaden a Siria al “igual que en otras guerras que desataron, empezando desde Vietnam”, enfatizó Al Assad. El jefe de Estado agregó que Washington “participó en muchas guerras, pero nunca consiguió sus objetivos políticos, por los cuales empezó estas guerras”.
Hasta el momento, Estados Unidos cuenta con el apoyo de Francia, Gran Bretaña, Israel y Turquía para concretar la invasión militar a Siria.
Ante la avalancha de acusaciones de la supuesta utilización de armas químicas por parte el Ejército sirio, Al Assad contestó que esos dichos son “un insulto al sentido común” y muestra “el desprecio hacia la opinión pública”. “Tales acusaciones son de carácter político, causadas por una serie de victorias de las fuerzas gubernamentales sobre los terroristas”, afirmó.
El presidente sirio manifestó que Estados Unidos “primero acusa y solo después empieza a reunir pruebas”. Al Assad recordó que fue su gobierno quien invitó a los expertos de la ONU a certificar el uso de armas químicas “cuando los terroristas lanzaron un misil con gas tóxico contra Alepo”.
El mandatario también denunció que los terroristas que operan en Siria son financiados desde el extranjero y alertó a los países que cooperan con los grupos irregulares “el terrorismo no es un as en la manga que se puede sacar y utilizar en cualquier momento para después guardarlo de nuevo (…) El terrorismo es como un escorpión que pica en cualquier momento. Uno no puede apoyar el terrorismo en Siria y estar en su contra en Mali. No se puede apoyar el terrorismo en Chechenia y estar en su contra en Afganistán”.

Rusia denuncia

El gobierno ruso volvió a rechazar una invasión militar a Siria y, a través de su canciller Serguei Lavrov, aseguró que el empleo de sustancias químicas en esa nación favorece más a los opositores que al Ejecutivo de Damasco. “Occidente no puede presentar pruebas de que el gobierno sirio haya participado en el ataque con armas químicas, pero declara que la ‘línea roja’ ya se ha cruzado”, expresó Lavrov.
El funcionario de Moscú explicó que “la información sobre un ataque con armas químicas apareció en el mismo momento en que los expertos rusos y estadounidenses se preparaban para su próximo encuentro dedicado a la organización de la segunda conferencia en Ginebra. Sin duda alguna, la histeria actual alterará la reunión. Posiblemente este sea uno de los objetivos que persiguen los autores de esta noticia”. Lavrov agregó que “está claro que la oposición siria no quiere negociar”.
Para el gobierno ruso, declaró el canciller, “si alguien piensa que todo se acabará tras bombardear la infraestructura siria y luego abandonar el campo de batalla para que los adversarios del Gobierno ganen, que se lo quiten de la cabeza. Incluso si ellos vencen, la guerra civil seguirá”.

Marcha

Por qué debemos seguir leyendo la obra de Manuel Sacristán

El filósofo, profesor, lógico, luchador político antifranquista, traductor y maestro y referente de varias generaciones Manuel Sacristán Luzón (1925-1985) falleció un 27 de agosto, hace ahora 28 años. Fue enterrado en Guils de Cerdanya, junto a su primera esposa y compañera, Giulia Adinolfi.
¿Tiene sentido leer (o releer) su obra décadas después? ¿Es fructífero ponerse en ello, treinta años después de su fallecimiento? Lo es. Señalaré algunas razones que justifican en mi opinión su lectura o relectura:
1. Manuel Sacristán [MS] fue un filósofo (no sistemático ni practicante de ninguna ortodoxia en su filosofar) decisivo en la consolidación de los estudios de lógica formal en España. Con trabajos inéditos pendientes de publicación, sin olvidar que sus obras principales (didácticas, no de investigación) están fechadas a mediados de los sesenta, puede aprenderse mucho –de lógica, historia y filosofía de la ciencia y de la lógica- leyendo, estudiando más bien, su Introducción a la lógica y al análisis formal y su Lógica elemental, este último, un ensayo póstumo y publicado por su hija, Vera Sacristán Adinolfi, a mediados de los 90 en la editorial Vicens Vives.
2. Traductor, editor y prologuista de la obra del revolucionario sardo (como su discípulo y amigo Francisco Fernández Buey), MS nos dejó, además de numerosos artículos (el último, su escrito de presentación de la traducción castellana de su discípulo y compañero Miguel Candel del undécimo cuaderno) un libro interrumpido sobre la obra y la vida de Antonio Gramsci, El orden y el tiempo, una pequeña obra maestra (editada y presentada por Albert Domingo Curto) de lectura imprescindible en tiempos, como los nuestros, en los que la figura y la obra del autor de los Quaderni es objeto de revisión sesgada e indocumentada. Giulia Adinolfi y su compañero de estudios en el Instituto de lógica y fundamentos de la ciencia de la Universidad de Münster, el gran lógico pisano Ettore Casari, le aproximaron a la vida, obra y praxis del compañero de su admirado Palmiro Togliatti.
3. Aspecto no siempre recordado y destacado, MS fue un excelente crítico teatral, literario y musical. Desde joven, en revistas barcelonesas de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo como Qvadrante y Laye. Una amplia muestra de sus aportaciones en este ámbito puede verse actualmente en Lecturas, el cuarto volumen de sus Panfletos y Materiales. Sus trabajos sobre la obra de Heine, Goethe, Joan Brossa, Thornton Wilder o Eugene O’Neill siguen siendo excelentes muestras de su creatividad artística. Del mismo modo, sería injusto olvidarse de sus investigaciones sobre la obra musical y el significado poliético del cantautor valenciano Raimon y de su elogiada crítica del Alfanhuí, del Premio Cervantes, y amigo suyo de juventud, Rafael Sánchez Ferlosio (ambos trabajos también en Lecturas).
4. Sus textos sobre epistemología marxiana, su escrito sobre “Karl Marx como sociólogo de la ciencia” y su conferencia-artículo sobre “El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia”, objeto de estudio de un joven analista, el profesor salmantino José Sarrión, están entre lo más destacado de lo publicado sobre la obra del revolucionario y científico de Tréveris desde el punto de vista de la filosofía y la sociología de la ciencia. Su forma de entender los clásicos de la tradición queda reflejada en este paso, magnífico en mi opinión, de su prólogo a su propia traducción castellana del Anti-Dühring engelsiano. “Por regla general, un clásico -por ejemplo, Euclides- no es, para los hombres que cultivan su misma ciencia, más que una fuente de inspiración que define, con mayor o menor claridad, las motivaciones básicas de su pensamiento”, señala MS. Empero, los clásicos del movimiento obrero habían definido, además de unas motivaciones intelectuales básicas, “los fundamentos de la práctica de aquel movimiento, sus objetivos generales”. Los clásicos del marxismo eran clásicos de una concepción del mundo (una categoría posteriormente abandonada por él), no de una teoría científico-positiva como Euclides o Newton. La anterior diferencia tenía como consecuencia, en el caso del marxismo, “una relación de adhesión militante entre el movimiento obrero y sus clásicos”. Dada esta relación, necesaria en principio, era bastante natural “que la perezosa tendencia a no ser crítico, a no preocuparse más que de la propia seguridad moral, práctica, se imponga frecuentemente en la lectura de estos clásicos”, consagrando injustamente cualquier estado histórico alcanzado en la teoría con la misma intangibilidad que tenían para el movimiento político-social los objetivos programáticos que lo definían poliéticamente. Si a esto se sumaba que la lucha contra el marxismo, desde afuera y desde dentro del movimiento, lo que solía en aquel llamarse entonces “revisionismo”, mezcla a su vez, señalaba MS, "por razones muy fáciles de entender”, la crítica (pertinente) de desarrollos teóricos más o menos caducados con la traición (no pertinente) a las finalidades del movimiento, “se comprende sin más por qué una lectura perezosa y dogmática de los clásicos del marxismo ha tenido hasta ahora la partida fácil”. La partida fácil se convirtió en partida ganada, concluía MS en este punto, “por la simultánea coincidencia de las necesidades de divulgación -siempre simplificadora- con el estrecho aparato montado por Jdhanov y Stalin para la organización de la cultura marxista.”
5. La tesis doctoral de MS sobre la gnoseología de Heidegger, editada por el CSIC en 1959 y reeditada en 1995 por la editorial Crítica con un prólogo ineludible de Francisco Fernández Buey, escrita en un castellano magnífico, deslumbrante en ocasiones, sigue siendo de referencia obligada. Su capítulo final crítico, como ha señalado Emilio Lledó, una de las grandes figuras de la filosofía española contemporánea, está entre sus mejores páginas. Todo ello, además, cuando apenas nadie en el ámbito marxista osaba aproximarse críticamente a los nudos más esenciales de la obra filosófica del ex rector de Friburgo en tiempos de huracanes de odio y acero (Sí lo hicieron por cierto, pocos años después, en 1964, dos de sus discípulos: el ya citado Francisco Fernández Buey y Joaquim Sempere en un artículo, de título “ Heidegger ante el humanismo ”, publicado en la revista clandestina del PCE, Realidad ). Con las siguientes palabras finalizaba MS su tesis doctoral: “ Sirva en todo caso esa discusión para mostrar cómo la interpretación propuesta debe ser entendida cum grano obscuritatis . Y sirva también para proporcionar más elementos de juicio para contemplar la andadura del pensamiento de Heidegger, el cual, en último término y por encima de toda interpretación, navega como la nave que vio el conde Arnaldos y cuyo piloto cantaba: “yo no digo mi canción / sino al que conmigo va”, significando aquí “ir con él” la adhesión sin crítica -ni siquiera textual interna- al pensamiento del filósofo. Para una lectura como la presente, interesada por lo gnoseológico o lógico en general, no hay empero himnos misteriosos, sino sólo vulgares canciones al alcance de cualquier oído.”
6. Traductor, interlocutor, editor y prologuista del gran filósofo y revolucionario húngaro, MS no sólo dictó una conferencia imprescindible sobre las Conversaciones del último Lukács –publicada en el libro póstumo Seis conferencias- sino que es autor de una de las aproximaciones más equilibradas y críticas a El asalto a la razón (“Nota sobre el uso de las nociones de razón e irracionalismo por Georg Lukács”), escrito recogido en el primer volumen –Sobre Marx y marxismo- de sus “Panfletos y Materiales”. En su necrológica sobre el autor de Historia y consciencia de clase señalaba: “Esta lección del imperturbable viejo, alegre, activo, tremendo fumador de habanos -”el único lujo de un país socialista” decía- hasta el momento mismo de entrar en la clínica de que no saldría, tiene algo de aplastante. Pero lo que más impone es que la coherencia de esa realización del plan vital no parece haber tenido nunca nada de crispación de la voluntad. Estaba más bien basada, a pesar de todos los pesares, en la convicción precisa del curso socialista de los hechos conocidos. Este Aristóteles marxista, que ha sido también él un polihístor, ha tendido no simplemente a un blanco cualquiera, sino al de adecuarse al sentido en que él veía discurrir las cosas a escala histórico-universal, por usar un adjetivo que le era querido”. Ésta era probablemente, señalaba finalmente, el secreto de la serenidad inverosímil, de la alegre fuerza nestoriana del último Lukács.
7. MS fue, sin atisbo para ninguna la duda, uno de los primeros filósofos y activistas marxistas europeos y no europeos que tomó consciencia de la importancia de las problemáticas ecológicas, incluyendo la decisiva lucha antinuclear, cuando eran pocas las voces atentas a esta dimensión destructiva del capitalismo tardío. Hay numerosas y ricas huellas de ello en los trabajos incluidos en Pacifismo, ecologismo y política alternativa, un volumen editado en 1987 por su discípulo Juan-Ramón Capella que recoge una gran parte de sus últimos textos. Sacristán había acuñado la siguiente definición de sociofísica ya a principios de los años setenta: “El concepto de sociofísica es propio de director de la colección [una colección de ensayos propuesta a la editorial Grijalbo]. No se ha utilizado nunca. Significa los temas en que la intervención de la sociedad (principalmente de la sociedad industrial capitalista) interfiere con la naturaleza (urbanismo, contaminación, etc).” La irrupción de todas estas problemáticas obligaban, en su opinión, a revisar fuertemente las ideas desarrollistas implícitas en el concepto, entonces vigente, de sociedad comunista. Wolfgang Harich fue uno de sus maestros en este nudo esencial. Su amigo Francisco Fernández Buey desarrolló y amplió en muchos de sus trabajos algunas de sus ideas y sugerencias. La colaboración del científico franco-barcelonés Eduard Rodríguez Farré fue decisiva en sus propias elaboraciones críticas sobre la industria nuclear y la guerra atómica.
Cuando leemos actualmente a Michael T. Klare, profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch.com, afirmar que, a pesar de toda la verborrea de Obama sobre la revolución de la tecnología verde, seguimos profundamente atrincherados en un mundo dominado por los combustibles fósiles, al tiempo que “la única (contra)revolución verdadera que hay ahora en marcha implica el cambio de un tipo de esos combustibles fósiles a otro, la fórmula ideal para la catástrofe global” y que “para poder sobrevivir a esta era, la humanidad debe ser muy consciente de las implicaciones de este nuevo tipo de energía y después dar los pasos necesarios para comprimir la tercera era del carbono y acelerar la Era de las Renovables antes de que nos extingamos a nosotros mismos de este planeta”, la importancia del esencial giro eco-comunista en el Sacristán tardío aumenta su relevancia.
8. La ciencia con consciencia (en ocasiones sin ella por supuesto) y las potencialidades fáusticas de la tecnociencia contemporánea (“lo malo de la ciencia actual es que es demasiado buena” solía comentar), fueron una de las preocupaciones centrales últimas de MS, que nunca alentó ningún tipo de irracionalismo anticientífico. También con escritospendiente de publicación, algunos de sus trabajos sobre política de la ciencia (originales, críticos, muy avanzados en su momento) se han recogido en Papeles de filosofía, segundo volumen de sus PyM, y en Seis conferencias. Un ejemplo representativo de sus reflexiones: “(....) creo que el primer principio orientador de una política de la ciencia para esa otra sociedad, para esa comunidad o federación de comunidades, debería ser una rectificación de los modos dialécticos clásicos de pensar, hegelianos, sólo por negación, para pensar de un modo que incluyera una dialecticidad distinta con elementos de positividad... Una dialecticidad que tenga como primera virtud práctica la de Aristóteles... es decir, el principio del mesotes, de la cordura, de la mesura, dimanante del hecho de que las contradicciones en las que estamos no las veo como resolubles al modo hegeliano sino al modo como se apunta en el libro primero de El Capital, es decir, mediante la creación del marco en el cual pueden dirimirse sin catástrofe”.
9. Crítico del capitalismo desde joven, pueden verse una excelente muestra de sus reflexiones en este ámbito en Pacifismo, ecologismo y política alternativa, una plural antología que no está afectada ni por los años transcurridos ni por sus referencias puntuales. Su enérgica e informada pulsión anticapitalista es manifiesta en este paso de un artículo -“Intoxicación de masas, masas intoxicadas”- de 1981. “[…] Pero ¿qué diferencia a esos prohombres enriquecidos y ejemplares del aceitero homicida que no supiera que su mezcla era tóxica? No el móvil -el beneficio, la vocación capitalista, por todos legitimada, de “sacar un honrado penique” del ejercicio de su listeza- ni la moralidad: no su sistema de valores, no su cultura. Sencillamente, el empresario honrado ha tenido suerte y el empresario homicida ha tenido desgracia en el desempeño de una misma función: el complicado fondo causal último de la intoxicación española de 1981 [por aceite de colza] es la necesidad capitalista de mantener lo más bajo posible el valor de la fuerza de trabajo”. No había por qué decir lo anterior más suavemente, ni siquiera por consideraciones prácticas: “no vale la pena intentar persuadir a los empresarios privados de que es su sistema el que lleva en sí la necesidad indeterminada de esas catástrofes...”
10. Comentarista de, entre otros, Lenin, de Rosa Luxemburg, de los dos grandes clásicos (tradujo los dos primeros libros de El Capital al igual que la mitad del tercero), de Labriola, de Lukács por supuesto, de Meinhof (a quien conoció en Münster), de Dutschke (con quien se carteó), de Harich (amigo suyo), de Berlinguer, de su muy admirado Togliatti, de Bujarin, de Mattick, de Marcuse y Adorno (a quienes tradujo), autor de un excelente texto sobre –y contra- el estalinismo recogido en Seis Conferencias, de unas excelentes observaciones de antropología política y cultural incorporadas a su traducción de la biografía de Gerónimo (recientemente editadas por la editorial de El Viejo Topo con el título Sobre Gerónimo) o de una excelente aproximación a Russell y el socialismo, a la ecodinámica de Boulding o a la idea de dialéctica (una de sus poderosas aportaciones en el ámbito de la filosofía marxista), todos estos trabajos deberían merecer también nuestra atención. Hay en ellos siempre análisis rigurosos, informados, singulares, nada triviales y sugerentes. La libertad con la que MS se enfrentó a esos grandes pensadores queda plasmada en las líneas con las que abría su conferencia (texto más tarde) sobre el filosofar de Lenin de 1970, posterior prólogo de Materialismo y empiriocriticismo: “La insuficiencia técnica o profesional de los escritos filosóficos de Lenin salta a la vista del lector. Para ignorarla hacen falta la premeditación dl demagogo o la oscuridad del devoto.” Ni que decir tiene que, en su caso, la aproximación crítica no conllevó la ubicación de todo el legado leninista en el archivo de lo inútil y trasnochado. Lenin, como gran parte de los autores citados, nunca fue para él un perro muerto.
Añado, para concluir en algún punto, consciente de mis numerosos olvidos, una arista a veces olvidada: su magnífica, rica y políticamente antisectaria aproximación al diálogo abierto, sincero y no servil entre comunistas y cristianos. Actual y fructífero donde los haya.
Los decálogos suelen exigir un resumen. Cabe intentarlo del siguiente modo:
Comentando un artículo del finalmente berlusconiano, y exitoso filosofo marxista en años anteriores, Lucio Colletti, Sacristán anotó uno de sus excelentes aforismos (otra de sus poderosas facetas): “No se debe ser marxista. Lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradición que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.”
No conozco una definición mejor de las tradiciones emancipatorias ni de la práctica política transformadora.
Francisco Fernández Buey, fallecido el 25 de agosto de 2012, y despedido por todos nosotros dos días más tarde, también un 27 de agosto en una ceremonia inolvidable, hizo muy suya esta anotación sacristaniana. Sigue tan vigente como entonces: avanzar por la cresta entre el valle de nuestros deseos y el de una realidad cada día más injusta y terrible, intentando –tarea enorme que exige la participación de todas y todos- su confluencia en un mar oceánico, moldeado por nuestros esfuerzos y nuestros ideales más consistentes de justicia, libertad, equidad y fraternidad. “Hic Rhodus, hic salta”, como solía escribir el que fuera maestro de nuestro gran maestro y también de todos nosotros.
PS. Para nuestro tiempo y nuestras preocupaciones más esenciales, vale la pena recordar también un paso de la última entrevista que se le realizó (diciembre de 1984). Fue publicada en Mundo Obrero, el órgano de expresión del Partido Comunista de España, en febrero de 1985. Dice así: “A mí me parece que los nacionalismos ibéricos están más vivos que nunca, los tres (paradójicamente el menos vivo es el español, por eso no he dicho los cuatro [Sacristán reflexiona en 1984]). Lo digo en el sentido de que en el caso español los nacionalistas son de derechas, incluida mucha gente del PSOE, pero de derechas de verdad. En cambio, en los otros tres nacionalismos, por razones obvias, por siglos de opresión política y opresión física, el nacionalismo no es estrictamente de derechas, sino que hay también nacionalistas de izquierda (...)”. La vitalidad de los tres nacionalismos no españoles de la Península era de tan alcance que, en su opinión, “aunque parece tópico yo no creo que se clarifique nunca mientras no haya un auténtico ejercicio de derecho a la autodeterminación. Mientras eso no ocurra, no habrá claridad ni aquí [Cataluña], ni en Euskadi, ni en Galicia. Sólo el paso por ese requisito aparentemente utópico de la autodeterminación plena, radical, con derecho a la separación y a la formación de Estado, nos dará una situación limpia y buena, ya se trate de un Estado federal o de cuatro Estados”. Todas las técnicas políticas y jurídicas que se quisieran aplicar para hacer algo que no fuera eso no darían nunca un resultado satisfactorio. Eso siempre, añadía, sería “una justificación para el mayor mal que sufre España, que es tener un Ejército político como el que tenemos.”
Repasen en las hemerotecas lo que en aquellos momentos decían y sostenían muchos de los defensores actuales (o sus padres políticos respectivos) del actual “independentismo” neoliberal, comparen y extraigan consecuencias.
Ni que decir tiene que tanto Sacristán como Francisco Fernández Buey, en ocasiones en minoría de uno, unían al derecho de autodeterminación de los pueblos, su unión fraternal en una República federal y la información contrastada y crítica sobre una larga historia en común y unos enfrentamientos sesgadamente abonados en muchos casos.
Y, por si fuera necesario, con estas otras palabras abría Sacristán su presentación de la edición catalana de El Capital de Jordi Moners: “La aparición de esta traducción catalana de El Capital puede parecer intempestiva. En efecto, este libro se edita poco más o menos un siglo después que empezase a estar presente en la vida social y cultural de Catalunya; y, además, en un momento que no se puede considerar de excesivo predicamento de la obra del autor, sobre todo si se compara con lo que pasaba hace quince o veinte años. Es obvio que la primera circunstancia está muy ligada a los obstáculos con que ha chocado la cultura superior catalana durante estos cien años, desde los de más lejana raíz histórica hasta los particularmente difíciles que provocó el franquismo. Desde el punto de vista de esta consideración, la publicación de El Capital en catalán, como la de cualquier otro libro clásico, es una buena noticia para todos los que se alegren porque los pueblos y sus lenguas vivan y florezcan”.

Salvador López Arnal

lunes, agosto 26, 2013

PKK: la guerrilla kurda en las montañas de Kandil



Primera nota de la crónica de viaje en las montañas del kurdistán y el diálogo con militantes de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La ciudad de Sulaimaniyah arde durante el día abrazada por el sol. El único momento de respiro es la madrugada, pero todavía así la pesadez del aire golpea y agota. Sulaimaniyah está ubicada a dos horas de Erbil (Hewler, en kurdo), capital del Kurdistán iraquí, región del país gobernada por Mesoud Barzani luego que Estados Unidos derrocara al régimen de Sadam Hussein.
En toda la zona del norte de Irak, la presencia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se viene desarrollando desde la década del ochenta y tuvo su avance definitivo a mediados de los noventa. En la actualidad, su fuerza radica en las montañas de Kandil, un vasto espacio de cerca de 50 mil kilómetros cuadrados que dobla en tamaño a Israel.
Finalizada la Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales dividieron Medio Oriente a su conveniencia y el pueblo kurdo, presente desde siempre en la región, no obtuvo un Estado. La nación kurda se reparte entre Irak, Siria, Turquía e Irán, en la Mesopotamia de Medio Oriente, entre los ríos Eúfrates y Tigris. La población kurda, que abarca más de 40 millones de personas, vive en un suelo codiciado por muchos: más del 70% del petróleo iraquí se encuentra en esa zona, como también buena parte de las reservas del crudo de Irán. En los casos de Siria y Turquía, el 100% de las reservas petroleras se ubican en suelo kurdo, a lo que hay que sumar que en la Mesopotamia está la totalidad del agua dulce de la región y es la zona más importante en agricultura y explotación de minerales.
En la madrugada, cuando Sulamaniyah todavía duerme, nos trasladamos hacia las montañas de Kandil, que se elevan entre rocas y tierra seca. La ruta es un zigzag que trepa laderas y luego cae abruptamente hacia valles cortados por arroyos pedregosos y de agua transparente, que tienen su origen en el río Tigris. El paisaje es todo aridez: árboles de hojas secas, polvareda permanente y poblados humildes y espaciados donde el ritmo de la vida trascurre lento y tranquilo. Esos pueblos son parte de la fuerza que el PKK supo construir en más de cuatro décadas de lucha política y guerrillera.
Hace más de tres horas que viajamos. Cruzamos varios controles militares. Algunos soldados responden al gobierno autónomo de Barzani y otros al Ejecutivo central iraquí de Celal Talabani. Ambos dirigentes son kurdos y han tenido marcados enfrentamientos por llegar al poder. Los dos, aseguran desde el PKK, responden a Estados Unidos y a Turquía. Y ninguno de ellos tiene capacidad para controlar las zonas donde la guerrilla kurda demuestra su presencia.
"Llegamos a tierra libre", dice Mehmet Alí, antropólogo y periodista kurdo que me acompaña. Dos guerrilleros, fusiles Kalashnikov al hombro, nos piden que detengamos el auto. Bajamos y uno de ellos no duda en decirme "Bienvenido". "Nos estaban esperando", apunta Mehmet entre sonrisas, mientras saluda y comienza a conversar.
Seguimos unos kilómetros y entramos por un camino de tierra lateral. Una casa sencilla se levanta al filo de una hondonada. Es el lugar en el cual debemos esperar hasta que nos recojan para llevarnos a lo profundo de las montañas. Nos reciben combatientes y enseguida preparan el desayuno: pan, té, queso salado, tomates, pepinos y yogurt natural. Somos diez personas alrededor de una mesa ubicada bajo un techo de madera, las montañas de fondo y el viento caliente que pega de frente.
Kawa es kurdo nacido en Siria, lleva veintiún años en la guerrilla del PKK y no vacila cuando dice que "donde la lucha me llame voy a estar". En los combates perdió un pie, dejó de lado afectos personales y vio morir a muchos de sus compañeros, pero se siente orgulloso de las decisiones que tomó. Ingresó al partido en su juventud porque en aquellos años de represión "buscábamos una salida y en el PKK encontré ese lugar".
Cuando le pregunto sobre la actualidad de Siria -donde la guerrilla mantiene un fuerte control en el norte-, Kawa explica que en ese país existen "múltiples nacionalidades, pero ninguna vive en libertad". El PKK siempre fue aliado y a su vez un duro crítico del gobierno del presidente Bashar Al Assad -y de la anterior administración de su padre, Hafez-. Debido a la crisis interna acordaron con el Ejecutivo la autonomía en el norte, donde el PKK trasladó cincuenta mil guerrilleros para defender la región. La guerrilla kurda asumió la defensa integral de la zona, por lo cual los ataques de mercenarios y Al Qaeda han recrudecido, dejando a cientos de civiles muertos. Mientras los combatientes del PKK repelen las incursiones de mercenarios y terroristas, no dejan de impulsar el confederalismo democrático, ideología que rige al partido basada en la construcción de comunas y con un origen marxista, que derivó en una síntesis entre esa teoría y el socialismo comunitario, además de rescatar la cultura originaria de la nación kurda. En Occidente, la ideología del PKK se podría explicar como un resumen entre el marxismo y el anarquismo.
"En todas las regiones que controlamos buscamos la ética política, la solidaridad y construir un sistema alternativo", dice Kawa, que sostiene una mirada tranquila y sólo levanta la voz cuando afirma de forma categórica. El funcionamiento de las unidades del PKK, según Kawa, varía según la región donde están asentadas. En Turquía es donde la tranquilidad no existe y "nunca hay un sitio estable porque el enemigo ataca continuamente", dice Kawa. A través de los años, el Estado turco se ha convertido en el principal represor del pueblo kurdo, no solamente de la guerrilla, sino también de la casi totalidad de los 25 millones de kurdos que habitan ese país. En Turquía, como guerrilleros "tenemos una manera particular de caminar, sentarnos, dormir, porque vivimos en una guerra permanente", recuerda Kawa. Aunque los combates pueden repetirse de manera continua, la principal actividad que desarrollan en un territorio hostil "es la formación política. Siempre estudiamos escritos del presidente Ocalan y analizamos el sistema que combatimos", señala.
Abdullah Ocalan será un nombre repetido en el Kurdistán iraquí. Fundador del PKK, teórico principal del confederalismo democrático y líder guerrillero, fue secuestrado por la CIA y el Mossad en Sudáfrica en 1999 y desde entonces se encuentra preso en la isla de Imrali, donde funciona una base militar de Turquía. Ocalan es el único prisionero en el lugar, totalmente incomunicado y sin acceder a una defensa justa para su proceso.
Antes de despedirnos, Kawa me pide comentar algo más que considera fundamental para entender la lucha que llevan adelante hace más de 40 años. En el PKK, desde su fundación en 1978, se implementó como práctica principal "la crítica y autocrítica, además del análisis, porque la lucha también es con nosotros mismos, para así romper con la influencia del colonialismo y del sistema capitalista".

Leandro Albani, desde Kurdistán.

"La guerrilla kurda mira con los ojos del Che"



Cementerio Mehmet Karansugur, en las montañas de Kandil, Kurdistán irakí

Segunda entrega de la crónica sobre la historia de la guerrilla kurda. En esta ocasión las influencias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y la lucha interna contra otros partidos kurdos.

"La guerrilla del Kurdistán tiene ojos argentinos, porque mira con los ojos del Che", dice un combatiente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) mientras me estrecha la mano. Estamos en el cementerio Mehmet Karansugur, en las montañas de Kandil. Karansugur fue uno de los fundadores del PKK, asesinado en 1983 cuando se dirigía a una reunión con dirigentes del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), liderado por Mesoud Barzani, actual presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí. La orden para matar a Karansugur, aseguran los combatientes del PKK, vino del propio PDK.
Kawa, guerrillero del PKK por veintiún años, me había explicado días atrás que al ser fundada la organización, la influencia ideológica más fuerte fue del Partido de Trabajadores de Vietnam, encabezado por Ho Chi Ming. También que la experiencia latinoamericana observada con mayor atención fue "la Revolución Cubana y la acción del Che", el comandante argentino-cubano que nació en la ciudad de Rosario con el nombre de Ernesto Guevara.
Adelante del cementerio se levanta una construcción sencilla: dos habitaciones, una cocina y una pequeña galería donde la sombra es lo más preciado frente al calor del mediodía. En el lugar unos veinte guerrilleros almuerzan y conversan. Después de los saludos reparten agua para refrescarnos.
Barzan, encargado del cuidado del cementerio, nos acompaña al lugar, ubicado al costado de una montaña de poca altura. Sobre la ladera flamean las banderas de Kurdistán y del PKK, además de las imágenes de dos comandantes muertos. Un total de 298 lápidas, se extienden con prolijidad a lo largo de 20 metros, y los nombres que se leen son de guerrilleros caídos en combate o asesinados, en la mayoría de los casos abatidos en la década del noventa por las fuerzas del PDK y de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), que dirige Celal Talabani, mandatario de Irak.
En el Kurdistán iraquí hay otros nueve cementerios del PKK y todos son los principales blancos de los ataques de la aviación turca o de los enfrentamientos con las fuerzas militares del PDK y UPK, aliadas a Estados Unidos y Europa. Ocho meses atrás, el cementerio Karansugur fue destruido por un bombardeo y, como siempre lo hacen, los guerrilleros lo reconstruyeron rápidamente. Con esta decisión no sólo hacen respetar la muerte de sus mártires, sino que rescatan sus ejemplos y entrega en la lucha todas las veces que sea necesario.
Volvemos a la galería y toma la palabra Zelal, combatiente que ya tiene 37 años en las filas del PKK y que vio morir a muchos de sus compañeras y compañeros. "Es más doloroso cuando nos enfrentamos entre kurdos que cuando combatimos al ejército turco", dice Zelal, cuyo nombre significa "agua pura".
En épocas pasadas, cuando el PKK iniciaba su trabajo político en Irak, mantuvo duros enfrentamientos con las fuerzas encabezadas por Barzani y Talabani. En el año 2000, la guerrilla combatió durante seis meses hasta derrotar al Ejército de Barzani y liberar una zona de las montañas de Kandil, fronteriza con Irán. Hasta hace pocos años los combates de la guerrilla contra estas fuerzas eran frecuentes, pero por estos días el PKK logró el control total de Kandil, convirtiendo a la región en la retaguardia de la organización.
"Gracias a estos mártires ahora podemos vivir tranquilos en las montañas de Kandil", comenta Zelal, los ojos claros, el cabello largo y castaño, una mueca en su boca que no se atreve a convertirse en sonrisa. Los guerrilleros escuchan sus palabras. La historia de Zelal como combatiente le da autoridad y su voz, agua pura como su nombre, nunca deja de despertar el interés de quienes la rodean.

Leandro Albani, desde Kurdistán.

Brigadas internacionales: La historia de la Brigada Abraham Lincoln



Un documental de Alfonso Domingo y Anthony L. Geist que rescata de la memoria a los brigadistas norteamericanos que lucharon en España durante la Guerra Civil con el bando republicano. La historia de la Brigada Abraham Lincoln Este documental ha localizado a 12 de los 2.800 voluntarios norteamericanos que lucharon en España contra las tropas de Franco. Embarcaron en Nueva York en diciembre de 1936 y el Gobierno de la República, cumpliendo acuerdos internacionales, los despidió en marzo de 1938 en Barcelona. En la Guerra Civil española murieron más de mil. El resto del contingente, el primero en la historia de los Estados Unidos donde negros y blancos lucharon sin ningún tipo de segregación racial, fueron muriendo a lo largo de los últimos setenta años.
Este documental recorre la geografía norteamericana buscando a esos únicos supervivientes, protagonistas de una gesta que luchaba en España junto a otros 30.000 voluntarios procedentes de 54 países de los 66 que en aquel momento estaban reconocidos por la Sociedad de Naciones. En sus intervenciones en Almas sin fronteras los brigadistas norteamericanos narran fundamentalmente las motivaciones que les llevaron a luchar contra el fascismo en España. La crisis del 29 en Estados Unidos les hizo conscientes de que algo estaba ocurriendo en Europa. Se embarcaron para luchar en un país que ni siquiera conocían, pese a que el Gobierno estadounidense les había prohibido expresamente tomar parte en la guerra española para luchar contra el fascismo emergente en el Viejo Continente.
Estaban convencidos de que si lograban detener a Franco evitarían la Segunda Guerra Mundial. Junto a los ancianos brigadistas participan en el documental dos de los historiadores norteamericanos que más han estudiado el fenómeno de las brigadas: el profesor Peter Carroll, de la Universidad de San Francisco, y el profesor Anthony L. Geist, de la Universidad de Washington.

Trillando caminos hacia la Nueva Colombia



Las FARC-EP nos cuentan, en un documental filmado y editado durantes éste año en las montañas del Cauca, donde se ubica la Columna Móvil Jacobo Arenas - Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano, las razones del conflicto colombiano, y los porqués de la necesidad de construir una Nueva Colombia. Guerrilleros, trabajadores y campesinos del Valle del Cauca nos explican la realidad social y política y las causas de la lucha del pueblo trabajador y campesino colombiano frente a la tiranía de la oligarquía capitalista nacional y extranjera.
Una lucha bolivariana, que no es solamente colombiana, sino de toda América, puesto que los problemas sos similares en todos los estados sometidos a regímenes capitalistas. Este video, editado por Talleres Audiovisuales Resistencia, es, según su propia presentación, "un homenaje al camarada Alfonso Cano y a todos los camaradas que han ofrendado su vida en el combate por una Colombia Nueva, su fuego ilumina el camino hacia la victoria. También es una voz de aliento a los camaradas prisioneros del régimen y el imperio, no los hemos olvidado".

Thomas Sankara: La revolución asesinada



Presidente del Burkina Faso de 1983 a 1987, Thomas Sankara es una figura importante del panafricanismo y del tercermundismo. Su asesinato, en octubre del 1987, transformó el que apodaban el "Che africano", en héroe popular, cuyo ejemplo simboliza todavía una sed de libertad y de dignidad para los pueblos de África. Recogiendo testimonios de aliados políticos, amigos, historiadores y activistas actuales, la película recuerda el destino particular de Thomas Sankara, su legendaria integridad y su aporte a la historia revolucionaria y antimperialista. Este documental rinde homenaje a su memoria, borrada de la historia oficial por quienes lo asesinaron, hace más de 20 años".

domingo, agosto 25, 2013

Entrevista exclusiva de Aleida Guevara March, hija de Ernesto "Che" Guevara.



¿Cómo es ser hija del revolucionario más famoso del mundo? ¿En qué
consistían realmente las ideas del Che y por qué, según el mismo Fidel,
jamás se podía discutir con él? ¿Qué le haría feliz al Che en la actual
realidad latinoamericana y qué le entristecería? A estas y otras
preguntas, en Entrevista con RT, responde Aleida Guevara March, hija de
Ernesto "Che" Guevara.

El espionaje del gobierno de EE.UU.

El espionaje es una actividad eterna de los gobiernos. Hubo una vez un tiempo en que los gobiernos espiaban primordialmente a otros gobiernos. Hoy espían a todo mundo y en verdad digo que es todo el mundo. Recientemente hemos sabido, gracias a quienes denunciaron estos hechos, a Wikileaks y al periódico británico The Guardian, qué tan extenso se ha vuelto el alcance de Estados Unidos, que aparentemente cuenta con el sistema de espionaje más amplio de cualquier gobierno en el mundo. En particular el de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).
Por extraño que pueda parecerle a quienes espían, muchas personas ordinarias que para nada son espías, ni están implicadas en actividades nefastas, están sorprendidas de enterarse de que su privacidad es invadida y no les gusta.
Lo que la NSA ha estado haciendo es lo que se conoce como extraer metadatos. Es decir, hacer que los servicios que transmiten correos electrónicos y llamadas telefónicas le envíen a la NSA todos los registros que tienen para que la NSA los analice en busca de tendencias que supuestamente puedan revelar actividad terrorista real o potencial.
Supuestamente, el elemento inicial que evoca sospechas es alguna comunicación entre alguien fuera de Estados Unidos y alguien dentro de Estados Unidos. Sin embargo, esto se extiende hasta incluir todas las comunicaciones entre la persona dentro de Estados Unidos y el resto. Y luego, incluye todas las comunicaciones entre estos otros y los demás con quienes se comunican. En este punto, hablamos de una red que incluye virtualmente a la población entera de Estados Unidos.
La justificación legal para esta actividad es la Sección 215 de la Ley Patriota, que permite que la FBI solicite una orden para producir cosas tangibles con el fin de proteger al país del terrorismo internacional. La orden la adjudica (virtualmente siempre se concede) la corte de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés). El criterio de juicio y los argumentos gubernamentales ante la corte son secretos. Esta muy extensa actividad es lo que reveló Edward Snowden, y es lo que ha causado semejante conmoción. Para algunas personas, las revelaciones fueron una total sorpresa. Para otras, meramente confirman lo que ya hace mucho tiempo se sospechaba. Para el gobierno, fue una vergüenza importante.
Hubo tres principales reacciones ante las revelaciones. La primera fue la del gobierno de Estados Unidos. Pese a que el presidente Barack Obama aseguró que el debate sobre estos asuntos era deseable y prometió aumentar la transparencia sobre el proceso de toma de decisiones, también persiguió a Snowden del modo más fiero posible, buscando traerlo ante una corte estadunidense para juzgarlo y castigarlo con severidad.
La segunda reacción importante fue la de otros gobiernos por todo el mundo, que descubrieron que eran objeto activo del espionaje estadunidense (algo que por supuesto ya sabían). Y al mismo tiempo, las revelaciones de Bradley Manning y Edward Snowden, juntas revelaron el grado de cooperación entre los gobiernos de Europa occidental y Japón con las operaciones de la NSA.
Pero la reacción más interesante ocurrió en el Congreso estadunidense. Hasta ahora, la oposición de los miembros del Congreso a tales actividades había sido bastante marginal. Pero de repente, se volvió de gran escala. Dos miembros de la cámara de representantes, Justin Amash y John Conyers, unieron fuerzas para proponer una medida que habría restringido la colecta indiscriminada de tales registros.
Hay dos cuestiones que resaltan en la enmienda de Amash-Conyers. Justin Amash es un republicano de extrema derecha, lo que se conoce como republicano libertario. John Conyers es uno de los prominente miembros antiguos del ala progresista (o ala izquierda) del partido demócrata. La segunda cosa que resalta es que fueron combatidos por otra pareja inusual, el presidente Obama y el vocero de la cámara, John Boehner. Era el establishment contra los extremos. El voto fue de 205 a favor (94 republicanos y 111 demócratas) contra 217 en contra (134 republicanos y 83 demócratas) más 12 abstenciones.
La derrota de la enmienda fue asegurada gracias únicamente al intenso cabildeo de Obama y Boehner. Más aún, lo más notable es que el autor mismo de la sección 215, el representante James Sensenbrenner (republicano de Wisconsin), denunció enojado al gobierno por no llevar a cabo la intención de lo que él había redactado. Y expresó que el término relevante relacionado con los registros implicaba limitar la autoridad del gobierno, no extenderla. También le recordó al establishment que la cláusula expira en 2015 y dijo: A menos que se percaten de que tienen un problema, esto no va a lograr su renovación. Así que ¿dónde estamos? El gobierno (sea demócrata o republicano) intentará demoler verbalmente a quienes protesten mientras, de todos modos, continúa invadiendo la privacidad de todo mundo. Y utilizarán (o fabricarán) conspiraciones terroristas para justificar esto. Pero quienes denunciaron estos hechos socavaron su legitimidad y esto es lo que les duele y es por eso que el gobierno se torna vengativo con ellos.
¿Logrará aprobarse la próxima vez algo parecido a la enmienda Amash-Conyers? es difícil decirlo, pero es bastante posible. Y si lo logra, ¿entonces qué? Bueno, depende un poco de quién esté en el cargo. ¿Sería tan duro Amash si el presidente en cuestión fuera Rand Paul? Posiblemente no. Lo que de todos modos podemos decir es que la legitimidad y la autoridad del gobierno de Estados Unidos, en lo interno, se erosionó de forma severa. Cuando uno añade esto a una seria y continua decadencia en legitimidad y autoridad geopolítica, Estados Unidos comienza a verse como uno de esos países menos estables en el sistema-mundo, y no como uno de sus fundamentos.

Immanuel Wallerstein
La Jornada

La Masacre de Trelew: el relato necesario



“Desde esa posición pienso y miro instintivamente para ver qué se podía hacer. No se podía hacer nada. El único lugar en que me podía mover mientras tanto era ahí, en la celda. Tenía las colchonetas y se me ocurre ponerlas, pienso de inmediato que con las colchonetas no paro nada, pienso en meterme abajo de la loza que estaba empotrada en la pared y que hacía las veces de cama y me meto abajo de la loza. Alfredo hace otro tanto y también se mete al lado mío, del lado de afuera. Y ahí estuve unos minutos. Alfredo me había tomado el brazo. Pensé muchas cosas y muy poco es lo que me acuerdo que pensé en ese momento. Pero pensé en general en mi familia. No puedo precisar si fue mucho lo que pensé, porque también recuerdo bien los disparos. Ya para entonces los disparos de remate y como uno de los compañeros que estaba tendido gritaba: ‘hijo de puta’ y enseguida un disparo de remate en respuesta a eso”. Las palabras pertenecen a Ricardo René Haidar, uno de los militantes que sobrevivió al fusilamiento que el 22 de agosto de 1972 tuvo lugar en la base naval Almirante Zar y que pasó a formar parte de la historia como “La Masacre de Trelew”.
El 24 de mayo de 1973, en la cárcel de Villa Devoto, el escritor Francisco “Paco” Urondo mantiene un extenso diálogo con Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar. El libro -que nació de esta conversación y que Paco eligió llamar “La Patria Fusilada”- conforma un relato preciso, desgarrador, autocrítico y esperanzador sobre el fusilamiento de militantes en la base naval Almirante Zar, de los cuales Camps, Berger y Haidar fueron sus únicos sobrevivientes.
Meses antes, para ser exactos el 15 de agosto de 1972, durante el gobierno dictatorial de Alejandro Lanusse, se fugan del penal de Rawson, provincia de Chubut, veinticinco militantes de distintas organizaciones. Seis de ellos logran tomar un avión y llegar a tierra chilena. Los otros diecinueve se entregan, luego de acordar públicamente garantías para su integridad física. El 22 de agosto de ese mismo año fueron fusilados. Trelew de ahora en más sería para muchos sinónimo de Masacre.

Entre la unidad de acción y el plan de fuga

La cárcel de Rawson, una de las más seguras del país, comenzó a relacionarse con la represión política poco después del Viborazo de marzo de 1971, cuando el gobierno militar trasladó a ese penal a los detenidos durante la rebelión popular cordobesa. En abril de 1972, alrededor de 200 prisioneros políticos compartían seis pabellones, colmando prácticamente la capacidad edilicia. En las inmediaciones había una base aeronaval con 600 soldados, dos aviones de reconocimiento, una compañía de Gendarmería con refuerzo de Ejército estacionada a cinco cuadras de la prisión, 500 efectivos de la policía provincial y una delegación de la Policía Federal, además de los 60 hombres del Distrito Militar de Trelew y la Base Naval de Puerto Madryn, con helicópteros a 60 kilómetros de Rawson, y la octava brigada del V Cuerpo de Ejército en Comodoro Rivadavia.
En este contexto, la fuga del penal de Rawson constituyó una de las operaciones guerrilleras de mayor repercusión en la historia argentina. El plan ideado por Mario Roberto Santucho (Ejército Revolucionario del Pueblo - ERP), Enrique Gorriarán Merlo (ERP) y Marcos Osatinsky (Fuerzas Armadas Revolucionarias - FAR) y coordinado por las organizaciones presentes en el penal -ERP, Montoneros y FAR- consistía en el traslado de 110 prisioneros políticos en camiones y camionetas hasta el aeropuerto, previo copamiento de la cárcel. El 15 de agosto de 1972 fue el día pautado y las 18:20 la hora del abordaje.
“Nuestro compromiso es un compromiso con el pueblo y con la lucha que teníamos que llevar adelante. La única forma de cumplir con ese compromiso de lucha era completando la fuga -relataba Haidar a Urondo- Hubo varios planes que se fueron pensando y desechando. Cuando se acentuó la posibilidad de una fuga, se concretó una coordinación entre las distintas organizaciones político-militares que estaban en ese momento en el penal. Es necesario destacar la unidad de acción que hubo desde un principio en las tres organizaciones que participaron de la fuga: FAR, Montoneros y el ERP. Con miembros de cada una de estas organizaciones se construyó un cuerpo de conducción del plan de fuga”.
En este sentido, Haidar afirmaba: “Todos los que estábamos en ese momento ahí, estábamos en manos del enemigo; un enemigo poderoso (...) Tal vez fue la única operación que se concibió unitariamente entre las tres organizaciones; incluso en este momento se puede seguir diciendo que es el único tipo de operación en la cual siempre vamos a estar unidos, juntos, en la planificación, en la ejecución y en los resultados. Porque es una operación que tiene un neto contenido estratégico, que es el de aportar combatientes. El resultado de todo ese proceso es la gran convivencia, el gran acercamiento que se dio; no sólo por la operación en sí, sino por todo el trabajo paralelo: cursos de formación política, cursos de capacitación militar, discusión política entre las tres organizaciones. Se hizo una discusión profunda, se lograron determinados acuerdos. Acuerdos limitados, pero que posibilitaban ese accionar conjunto en esta fuga. Incluso motivó la discusión de temas muy importantes, como era la confluencia entre Montoneros y FAR, y la relación con organizaciones no Peronistas”. Berger agregaba que discutían “doce horas por día. Sin ese trabajo político no hubiera sido posible, independientemente de que no hayamos salido todos. Si la fuga era y fue posible, fue también posible por eso. No solamente por las condiciones que hacen al conocimiento del terreno, a todas las condiciones militares que hacen a la planificación de una operación, sino y sobretodo a las condiciones políticas”.
A las 18:24, llegó el aviso de que estaba en camino el avión Austral capturado por militantes en Comodoro Rivadavia. Era el límite máximo de espera. El primer grupo, en el que se encontraban Mario Santucho, Roberto Quieto, Fernando Vaca Narvaja, Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Mena y Mario Osatinsky, ocupa el auto que trae el apoyo externo -cuyo chofer era Carlos Goldemberg, integrante de las FAR- y logra tomar el avión que despega rumbo a Chile.
La camioneta y los dos camiones previstos no llegaron. Si bien la fuga masiva había fracasado, se intentó llegar en remises y taxis. Pero el retraso les imposibilitó el despegue. En el Aeropuerto se refugian diecinueve militantes: Ana Villarreal de Santucho, Carlos Astudillo, Eduardo Capello, Carlos del Rey, José Mena, Clarisa Lea Place, Humberto Suarez, Humberto Toschi, Jorge Ulla, Mario Delfino, Alfredo Kohon, Miguel Angel Polti, Mariano Pujadas, Ricardo Haidar, Susana Lesgart, Maria Angelica Sabelli, Maria Antonia Berger, Alberto Camps y Rubén Bonet. Piden la presencia de un juez y de un médico y exigen ser devueltos al penal de Rawson. El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa afirmó que así lo harían. Sin embargo, fueron conducidos a la base naval Almirante Zar.
Los que quedaron en el penal, con solamente un par de FAL, lo mantuvieron en sus manos hasta que se garantizó el respeto a sus vidas. Luego, al entregar el establecimiento a las fuerzas de Ejército y Gendarmería, fueron encerrados en cada celda del pabellón 7.

Fusilamientos en la madrugada del 22

Desde el arribo a la base naval Almirante Zar, los militantes -rigurosamente incomunicados y sancionados cada vez que eran encontrados hablando- mantuvieron diálogos usando el lenguaje de las manos y a veces el sistema morse con los golpes.
Una semana después, el 22 de agosto a las 3:30 de la madrugada, se les ordenó a los prisioneros políticos salir de sus celdas y formar en el pasillo. Los diecinueve fueron acribillados por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa y del teniente Roberto Bravo.
Alberto Camps señalaba que él era “el último de la fila mirando hacia la salida, el último de la fila de la izquierda, que era, a la vez, la fila donde había menos compañeros, porque estaban en orden Susana Lesgart, Clarisa Lea Place, Alfredo Kohon, Haidar, Mario Delfino y yo. Levanto los ojos y miro a todos los compañeros formados, mirando hacia el frente la mayoría. Todavía recuerdo que veía el pullover blanco de Gaita (se refiere a Mariano Pujadas). Esa es toda la visión que tengo yo. Inmediatamente empiezan las ráfagas. Indudablemente nos agarraron totalmente de sorpresa, no esperábamos una cosa así. Ahí vi como recibía varios tiros Polti e inmediatamente se zambullía cuerpo a tierra adentro de la celda, cosa que hice yo también. Ya estaba adentro Mario Delfino y ninguno de los dos teníamos tiros en ese momento. Siguieron las ráfagas, no eran ráfagas cortas, eran largas, por lo menos dos armas. Cuando paran se escuchan entonces quejidos, estertores de compañeros, incluso puteadas. Y empiezan a sonar disparos aislados. Me doy cuenta que están rematando, incluso alguien dice: ‘Este todavía vive’ e inmediatamente se escucha un tiro”.
“Pocos momentos después, uno o dos minutos después que terminaron las ráfagas, -continuaba Camps- llega Bravo a la celda y nos hace parar, a Delfino y a mí, con las manos en la nuca, en la mitad de la celda. Él estaba parado en la puerta, más o menos a un metro y medio de distancia. Nos pregunta si vamos a contestar el interrogatorio, le decimos que no. Ahí me tira a mí primero. Cuando estoy cayendo, escucho otro tiro y veo que cae Mario. Yo lo toco y no se mueve, tampoco lo escucho quejarse”.
Haidar agregaba que “inmediatamente después del primer tiroteo, eso fue un coro de quejidos. Tal vez fue la parte más fea, cuando todos estaban heridos. Nadie estaba muerto, sino que estaban todos heridos y se quejaban”.
Por su parte, Berger sostuvo que lo que le preocupaba de sus compañeros fusilados era qué habrían sentido. “Me acordé de ellos y dije: ‘Bueno, si han sentido lo mismo que yo, no es tan grave’. No era tan triste. Yo tenía una sospecha de que aunque muriera todo seguiría. Tenía la certeza absoluta de que alguien iba a pagar por eso, una confianza total en que los compañeros... de que algo iba a pasar después de eso. A mí por lo menos esto me ayudó mucho”.
Berger también contó a Urondo en aquella entrevista que “siempre te queda una esperanza y luchás con ese margen. Me acuerdo que después yo decía: ‘Pero si me muero, quisiera escribir aunque sea en la pared los nombres que sea. Poner: Sosa, Bravo’. Entonces con el dedo y con la sangre empiezo a escribir cosas en las paredes. Enseguida se apiolan y viene uno con un tarrito y borra enseguida”.
“¿Qué habías escrito?”, le pregunta Paco a María Antonia: “L.O.M.J.E.”. “¿Lomje?”, repregunta Urondo
-L.O.M.J.E., libres o muertos, jamás esclavos -le responde Berger- Y había escrito: ’Papá, mamá’, y no sé qué más. Lo borraron y después volví a escribir de nuevo. Pero mientras estaba escribiendo ya me vieron y lo volvieron a borrar
-¿Y qué escribiste esta vez?
-Escribí lo mismo
Seis horas más tarde, los tres heridos recibieron atención de enfermeros y, recién al mediodía, la de médicos. En ese tiempo, fallecieron Astudillo, Kohon, Polti y Bonet. Mientras que Villarreal, Capello, del Rey, Mena, Lea Place, Suárez, Toschi, Ulla, Delfino, Pujadas, Lesgart y Sabelli murieron en el acto.
El gobierno militar explicó que los fusilamientos se habían hecho por un intento de fuga de los militantes y, el 30 de abril de 1973, Lanusse premió a Sosa con una beca para instruirse en la infantería de la marina estadounidense, con sobresueldos y otras recompensas.
La versión oficial quedó desestimada por el relato de los tres sobrevivientes de la masacre. Cabe recordar las palabras de Alberto Camps: “A veces alguien se acerca y dice: ‘Me podés contar, si a vos no te molesta’. Para nosotros relatar lo de Trelew es una obligación para con nuestro pueblo, por todos los compañeros que murieron allí, que aportaron con su muerte, con su lucha, a todo ese proceso. A mí me alegraba que todas las personas que fui tratando después, cuando me trajeron acá (se refiere al penal de Villa Devoto), no ponían en duda que había sido una masacre. Simplemente querían conocer bien cómo habían sido los hechos. Tanto los presos -los compañeros ninguno, por supuesto- los presos comunes, incluso los celadores, los médicos, ninguno dudaba de que había sido una masacre. Simplemente querían conocer el relato de los hechos”. Haidar añadía que “cuando hablamos estamos un poco contando la experiencia de todos, de los que murieron y de los que vivieron. Es una cosa totalmente impersonal. Si algo tenemos que hacer, si para algo sobrevivimos nosotros, es para transmitir todo eso que los otros, por haber muerto, no pueden hacerlo”.

Después de Trelew

Al día siguiente de la entrevista que se realizó en la cárcel de Villa Devoto, con la asunción de Héctor Cámpora como presidente, fueron liberados los presos políticos. La lucha continuaba fuera de la prisión.
En un escrito publicado el 22 de agosto de 2007, la viuda de Bonet, Alicia L., relata la sangre que siguió corriendo después de Trelew:

- Alberto Camps murió el 16 de agosto de 1977 en un enfrentamiento en su domicilio

- María Antonia Berger murió en 1979 en un enfrentamiento y su cuerpo fue mostrado en la ESMA como trofeo

- Ricardo Haidar está desaparecido desde 1980.

- Roberto Quieto fue secuestrado y está desaparecido desde 1975

- Marcos Osatinsky fue ejecutado en 1975, sus hijos José y Mario de 18 y 15 años murieron en un enfrentamiento en su domicilio, su esposa Sara fue secuestrada

- Mario Santucho murió en un enfrentamiento en 1976; gran parte de su familia permanece desaparecida (hermanos, esposas, sobrinas)

- El padre y el hermano de Fernando Vaca Narvaja fueron asesinados en 1976.

- El 14 de agosto de 1975 fueron secuestrados los padres de Mariano Pujadas, José Maria y Josefa junto a su hija María José, su hijo José María y su compañera Mirta. Fueron ametrallados, dinamitados y tirados sus cuerpos en un pozo: Mirta se salva y muere años después de las secuelas

- Arturo Lea Place padre de Clarisa fue matado y su hermano Luis detenido. Una vez liberado abandono el país

- El hermano de Eduardo Capello, Jorge, es secuestrado junto con su compañera Irma y el hijo de ella de 12 años. Están desaparecidos

- El hermano de Susana Lesgart, Rogelio es arrestado en 1976, sus hermanas María Amelia y Adriana se encuentran desaparecidas desde 1979.

- Muchos familiares han sobrevivido por haber vivido clandestinamente y/o haber salido del país.

- Raymundo Gleyzer (quien había filmado "Ni olvido ni Perdón") está desaparecido desde mayo de 1976

- Paco Urondo muere en un enfrentamiento junto a su mujer en marzo de 1976

Los nombres pueden continuar, así como 40 años después sigue siendo necesario recordar la Masacre de Trelew. Sólo la memoria en el presente los mantiene con vida. Una pintada callejera bien lo señala:
16 rosas rojas nacidas de madrugada regresarán cada noche de la tierra liberada

Fuentes:

- La patria fusilada, de Francisco Urondo
- Crónica publicada por el diario Noticias el 22 de agosto de 1974
- La "Vida" después Trelew
- 35 Años de lucha por la Justicia, de Alicia L. de Bonet-Krueger.

ANRed

El merito es estar vivo.-Documental sobre los planes de atentados contra Fidel Castro.

CNN y sus (per)versiones sobre Cuba



Explica María del Carmen Ramón, periodista cubana y autora del documental, por el cual fue galardonada con el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, en la categoría documental de televisión
“CNN y sus per versiones sobre Cuba” fue un trabajo que ocupó todo un año de estudio de las dinámicas de una televisora extranjera y que fue impulsado por no pocas manos amigas, que compartieron esfuerzos entre la Facultad y la Mesa Redonda.
En cincuenta minutos de duración, intenté acercarme a la forma en que una televisora como CNN en español construía la realidad de mi país. Preguntas como ¿qué se dice sobre Cuba en CNN en español?, ¿quiénes participan en la legitimación de ese discurso? ¿en quiénes se apoyan para ello?, ¿qué futuro le presentan a Cuba?, condujeron el acercamiento a la primera televisora norteamericana en contar con una corresponsalía en La Habana y ayudaron a comprender la importancia de crear hoy medios de comunicación que se opongan a la información hegemónica y alejada del verdadero sentir de los pueblos del continente.
CNN… es un material fruto del esfuerzo de estudiantes que me regalaron su voluntad y me ayudaron a realizar cada una de las grabaciones con la mayor profesionalidad del mundo. Por eso, mi alegría se debe a que este es un premio al trabajo colaborativo, al apoyo, a las ganas de hacer de una Facultad que mira más allá de sus horizontes, y a la necesidad del periodismo contrahegemónico.

Europa en peligro – Entrevista a Sami Naïr


Europa en peligro - Sami Naïr por attactv

El politólogo, filósofo y sociólogo francés Sami Naïr vaticina en esta entrevista concedida a ATTAC TV que se está fraguando un estallido social en Europa como consecuencia de las políticas que impone la troika capitaneada por Alemania. Se atreve a aventurar que la chispa social podría ser que explosionara en Francia y también baraja la posibilidad de que todo responda a un proyecto alemán de reducir la zona Euro a cuatro, cinco o como mucho siete países. Por último, establece cierto paralelismo entre los movimientos de la Primavera Arabe y el movimiento de los Indignados en España al entender que todos ellos responden a problemas morales y económicos, que persiguen un mundo más humano y democrático.

Los dos pilotos de Hiroshima



Cierta vez, un 6 de agosto de 1945, en distintos aviones, dos hombres volaron sobre la ciudad de Hiroshima. Se acaban de cumplir 68 años del suceso. Uno era el general Paul Tibbets, comandante del operativo.
Su avión habría de lanzar la primera bomba atómica sobre una ciudad abierta, que vivía uno más de los difíciles días de la guerra. Pero a esa vida se habían acostumbrado. Alguna vez –pensaban– terminaría. La guerra, primero. Los difíciles días, después. Había en esa ciudad, había en Hiroshima, todo lo que suele haber en una ciudad, hombres buenos y malos, mujeres laboriosas, niños que esperaban un futuro para hacerlo suyo y vivirlo con todo derecho, ancianos que se preparaban para una muerte dulce pese al horror de los últimos años. También había animales, que no saben hacer algoritmos, que no saben dividir el átomo, pero su capacidad de sufrimiento es la misma que la de cualquier humano. Deben ser incluidos en la masacre.
El otro hombre se llamaba Claude Eatherly y su tarea consistía en fijar el blanco preciso donde la bomba habría de caer. Se equivocó por poco. Debía señalar un puente. Señaló un hospital. A primera vista uno dice qué horror: un hospital en lugar de un puente. No, en un bombardeo normal habría sido un error imperdonable, pero en éste no. Era lo mismo. Tanto el hospital como el puente desaparecieron de la realidad en cinco minutos, o algo así. ¿Importa un minuto menos o un minuto más? Cuando Eatherly regresó a la base, sus compañeros le dijeron –entre la sorna y el asombro–: “¿Sabés lo que hiciste, Claude? Mataste a 200 mil personas en cinco minutos”. Algunos hasta lo felicitaron. Eatherly quedó paralizado. El horror y la culpa penetraron tan hondamente en su sensible conciencia moral que jamás habrían de salir de ahí, y lo llevarían a la locura. Años más tarde, al hospital Waco donde estaba internado por graves trastornos mentales llegó una carta inesperada. Era del distinguido filósofo alemán Günther Anders, discípulo de Heidegger, exiliado del nazismo, esposo de Hannah Arendt, un hombre también de extrema sensibilidad que había entregado su vida luchando contra el armamentismo nuclear. Decía, en alguna de sus partes: “El que precisamente usted, y no cualquier otro de entre sus miles de millones de contemporáneos, se haya condenado a ser un símbolo, no es culpa suya, y es ciertamente horrible. Pero así es”.(1) Más adelante añadía una frase de una precisión, de una verdad desgarradora: “También usted, Eatherly, es una víctima de Hiroshima”.
La tragedia de Claude Eatherly –y desde luego de los cientos de miles de víctimas de Hiroshima y Nagasaki– había empezado el 2 de agosto de 1939. En esa fecha Albert Einstein, un científico que ha pasado a la historia como un viejito divertido que saca la lengua en una foto que busca exhibir su espíritu juguetón, su espíritu de sabio distraído, temeroso de que Alemania pudiese elaborar la bomba atómica antes que los aliados, envió al presidente Roosevelt una carta que dice mucho y tal vez todo: “Algunos recientes trabajos (...) me llevan a esperar que en el futuro inmediato el uranio pueda ser convertido en una nueva e importante fuente de energía. Algunos aspectos de la situación que se han producido parecen requerir mucha atención y, si fuera necesario, inmediata acción de parte de la Administración”. Las palabras que escribe seguidamente revelan su determinación de entregarle al poder militar una bomba tan poderosa como ninguna, ni remotamente, antes lo había sido: “En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable el iniciar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes cantidades de nuevos elementos parecidos al uranio. Ahora parece casi seguro que esto podría ser logrado en el futuro inmediato. Este nuevo fenómeno podría ser utilizado para la construcción de bombas, y es concebible –pienso que inevitable– que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas”. Una de las cosas que hoy resultan desagradables de esa carta –entre tantas otras– es que Einstein antepone a su firma la fórmula: “Su seguro servidor”. Luego se arrepintió. Dijo que envió esa carta por el temor de que Hitler tuviera la bomba antes que todos.
No creo mucho en los arrepentimientos. No sirven de nada, o casi nada. Ninguno de los muertos de Hiroshima y Nagasaki volvió a la vida por el arrepentimiento del “sabio”. Ni Claude Eatherly se curó de su locura. Por el contrario, el “otro” piloto de Hiroshima (aunque, en rigor, el “otro” es Eatherly, no sólo porque no comandaba la misión sino porque se convirtió en el “otro” al enloquecer, al no aceptar ser un “héroe de la patria” que había salvado con esa acción a millones de jóvenes estadounidenses de morir en la continuación de la guerra contra el imperio de Hirohito), el general de brigada Paul Tibbets, aceptó gozoso el papel de héroe que Estados Unidos requería de los hombres de esa misión exterminadora. Hay que entender esto: Eatherly, con su locura, con su conciencia desgarrada, era la denuncia viviente del horror de la masacre nuclear. ¿Qué pasaba con ese desgraciado, ese infeliz que se la pasaba lloriqueando por todas partes en lugar de mostrarse como el héroe que era?, rugían los militares. Había que esconderlo. El mundo no debía saber nada de Claude Eatherly. El estrellato sería para Tibbets y sus otros hombres, todos valientes, todos patriotas, todos sanos soldados de la patria. Incluso el general de brigada Paul Tibbets se transformó en un propagandista de su misión a bordo del Enola Gay (nombre que le puso al avión que llevaba la bomba en honor a su madre), con frases que han quedado para la historia del cinismo: “Hice lo que tenía que hacer. Lo haría de nuevo. Sepan que duermo tranquilo”. En 1952 se filma una película sobre aspectos de su vida y la bomba sobre Hiroshima. Nada menos que una estrella como Robert Taylor asume la responsabilidad de interpretarlo. Durante esos días Robert Taylor ya denunciaba comunistas en los tribunales de MacCarthy. De todos modos, cuando ve el hongo atómico desde su avión dice: “Dios mío, ¿qué hemos hecho?”. Los cineastas intentaron humanizar, no exactamente a Tibbets, sino al piloto estadounidense sobrepasado por el espectáculo casi místico del monstruo enceguecedor, gigantesco, jamás visto. Tibbets se ofende: “Yo no dije eso. Eso lo habrá dicho Robert Taylor”. En rigor, Taylor sólo dice: “Dios mío”, acaso porque hicieron otra versión cuando advirtieron que era demasiado “arrepentimiento”. Algún halcón dijo: “¿Cómo qué hemos hecho? Hicimos lo correcto. Había que terminar la guerra, mierda”. Claro que la terminaron. Pero Japón ya se había rendido.
Después de Pearl Harbor, MacNamara y Curtis Le May (el más temible de los militares estadounidenses), con vuelos rasantes, arrojaban bombas incendiarias sobre las ciudades japonesas. “Veníamos matando cien mil civiles por noche. ¿Para qué la bomba?” MacNamara (en el gran documental La niebla de la guerra) dirá: “Si no hubiéramos ganado nos habrían condenado por criminales de guerra”.
Las bombas de Hiroshima y Nagasaki no se tiraron contra los japoneses –ya agotados y deseosos de rendirse, algo que Estados Unidos deliberadamente les tornaba imposible porque les exigía la entrega de la soberanía– sino contra la Unión Soviética. Eisenhower y MacArthur se opusieron con furia al uso de la bomba. Nixon los trató de comprender. Dijo a la opinión pública: “Son soldados muy profesionales. Sólo conciben atacar blancos militares. Nunca civiles”. Eisenhower insiste: “¿Cómo pueden arrojar sobre una ciudad esa cosa horrible?”. Y MacArthur: “Las guerras no se ganan matando a mujeres y niños”. Churchill, un civil, había aceptado hacerlo con la ciudad alemana de Dresde. Allí murieron cerca de 200 mil civiles. Casi tantos como en Hiroshima y Nagasaki.
Eatherly fue la conciencia moral de la tragedia. El hombre que no pudo tolerar el horror.
No puede dormir. Le dan somníferos. Se aferra a la bebida. El alcohol –por un tiempo al menos, aunque breve– calma la angustia. Pero no: en 1950 elige quitarse la vida. Para su desgracia, lo salvan. Otra vez a una clínica psiquiátrica. Su mujer –harta de tolerarlo– lo abandona. Sus amigos se avergüenzan de él. Sobre todo sus compañeros en la misión de aniquilamiento. Se le acerca el filósofo Günther Anders, y esa correspondencia que entablan es un gran documento. Anders –pacifista toda su vida– termina sus días pregonando la violencia: única salida, dice. Claude Eatherly muere en 1978, en un manicomio, a los 70 años. Tibbets –lleno de gloria y condecoraciones– muere en noviembre de 2007. Tenía 92 años. Hasta el último día de su vida, dijo: “Siempre duermo tranquilo”.

José Pablo Feinmann

Nota

1) Günther Anders, El piloto de Hiroshima. Más allá de los límites de la conciencia. Paidós, Madrid, 2010.

sábado, agosto 24, 2013

“En EEUU la gente que habla va a la cárcel”, afirma creador de Lavabit



Ladar Levison, fundador del ya cerrado servicio de correo electrónico Lavabit, que fue usado por Edward Snowden, expresó en una entrevista que tiene suerte de no haber sido arrestado, porque -afirma- en EE.UU. la gente que habla va a la cárcel.
“Creo que si el cierre del servicio no hubiera recibido esta atención de los medios, podría estar ahora en la cárcel”, dijo Levison al diario ‘La voz de Rusia’.
Sobre el inesperado cierre de su servicio de correo, Levison confiesa que pese a que perdió su principal fuente de ingresos y se quedó prácticamente en paro considera esta decisión la más correcta: “Creo que es importante tener en cuenta que para mí no se trataba de proteger la privacidad de una persona. Lavabit ha recibido más de dos docenas de solicitudes de información por parte del Gobierno durante sus diez años de historia”, explicó.
En relación al ex analista de la CIA Edward Snowden, Levison dijo que siente un gran respeto por sus ideas. “Definitivamente siento que si hubiera más gente como él y yo dispuestos a resistir, a cumplir con su juramento de defender la Constitución contra los enemigos internos más seriamente, no estaríamos ahora en esta situación”, dijo.
Creo que si el cierre del servicio no había recibido esta atención de los medios, podría estar ahora en la cárcel
“Si ustedes supieran lo que yo sé, probablemente tampoco emplearían el correo electrónico, dijo tras el cierre de Lavabit. En sus declaraciones Levison siempre se ha mostrado cauteloso, ya que, al parecer, recibió una orden de registro emitida por la NSA y otra judicial conocida en EE.UU. como ‘gag order’ (literalmente ‘orden de mordaza’) que prohíbe hablar de un caso a las personas implicadas en él, razón por la que no facilitó demasiados detalles respecto al cierre de su servicio.
Además, algunos periodistas sospechan que Levison pudo haber recibido una carta de una organización relacionada con la seguridad nacional de EE.UU., en concreto del FBI o del Tribunal de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés) que tiene la competencia para obligar a cualquier empresa estadounidense a participar en el espionaje generalizado. Según ellos, el tribunal puede castigar a quienes se niegan a colaborar con multas clasificadas para cada día de incumplimiento de la orden, o incluso mandar a los ejecutivos a una cárcel secreta por desacato civil.

Delegación de Paz de las FARC-EP ha decidido hacer una pausa en la discusión de la Mesa



La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, agosto 23 de 2013

Desde el inicio del proceso de conversaciones con el gobierno de Colombia en La Habana nuestra preocupación fundamental ha sido que se abran al pueblo las puertas de la participación en la construcción de un acuerdo de paz democrática y con justicia social.
A propósito de esto, y por la trascendencia que para todo el país y para el futuro de nuestra patria tiene el asunto de la resolución del conflicto social y armado a partir del establecimiento de la justicia social, la democracia y la soberanía, de manera responsable y muy meditada, las FARC-EP propuso convocar una Asamblea Nacional Constituyente para que sea el soberano el que decida sobre los temas cruciales de la realidad política, económica y social de todos los Colombianos.
Dijimos también, que la Constituyente, convocada en el marco de un gran acuerdo político nacional, sería el camino para alcanzar un verdadero tratado de paz, justo y vinculante, que funde nuestra reconciliación, rija el destino de la nación y la encauce hacia las cumbres de la democracia real.
En contraste, ayer el gobierno comunicó al país su decisión de apelar al referendo como mecanismo de refrendación, sin para nada mencionar los procedimientos de construcción democrática de lo que sería refrendado.
Ante estas nuevas circunstancias, en momentos en que desde todos los rincones de Colombia se escuchan los gritos de un pueblo inconforme que protesta por las consecuencias de una desastrosa política económica de espaldas a los intereses de las grandes mayorías nacionales y que exige su participación en la toma de las grandes decisiones nacionales, la Delegación de paz de las FARC-EP ha decidido hacer una pausa en la discusión de La Mesa, para centrarse exclusivamente en el análisis de los alcances de la propuesta gubernamental, sin detrimento de la consulta interna que deben hacer como organización.
Aprovecharemos este tiempo también para escuchar las opiniones que seguramente han de surgir desde el pueblo en medio del fervor de la lucha político-social que hoy estremece a Colombia.
La paz de Colombia es asunto de todos.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP