viernes, abril 10, 2026

"Devolver a Irán a la Edad de Piedra": el imperialismo y el sionismo ejecutan una guerra de destrucción nacional


Hace rato que el ataque a la infraestructura civil iraní ha pasado de la amenaza a los hechos. Fábricas, puentes, redes ferroviarias, centrales eléctricas, universidades, han sido blancos preferenciales de los bombardeos estadounidenses e israelíes durante las cinco semanas de guerra contra Irán. 
 Netanyahu ha manifestado abiertamente su deseo de utilizar la guerra para destruir la base industrial e infraestructura y así debilitar el poder del régimen islámico. “Su objetivo es convertir a Irán en otra Siria o Libia", afirma el analista iraní Saeed Laylaz, citado por Financial Times (7/4). La guerra no provocada de Estados Unidos e Israel apunta a destruir una reconstrucción que demoró un siglo, luego de las devastadoras consecuencias que la I Guerra Mundial tuvo sobre la nación persa. Los agresores concluyeron que las sanciones no habían sido suficientes para socavar decisivamente a la economía de Irán, a pesar de su impacto en la vida de sus 90 millones de habitantes. Apuestan a que la destrucción de su infraestructura, combinada con el veto a su participación en el comercio internacional, dificulte al extremo la reconstrucción del país, provoque el colapso del régimen de los ayatollah y estimule la desintegración nacional de Irán. El deseo de "matar a una civilización", como amenazó Trump, se puso en marcha desde el primer bombardeo. 
 Durante el fin de semana pasado, bombas israelíes impactaron sobre plantas petroquímicas en la ciudad portuaria de Mahshahr. Una de las plantas atacadas también suministraba electricidad a otras plantas petroquímicas y proporcionaba energía a unos 500.000 residentes en la provincia suroccidental de Juzestán, donde las temperaturas de verano superan regularmente los 50 °C. El lunes, Israel atacó instalaciones petroquímicas en Assaluyeh, sede del mayor centro energético de Irán, provocando el cierre de todas las plantas del complejo. Si los apagones, hasta ahora, no se prolongaron más que algunas horas, se debe a que la red eléctrica iraní está altamente descentralizada. El martes, Israel atacó la red ferroviaria iraní en al menos dos puntos, mientras que un bombardeo estadounidense provocó el derrumbe del puente más grande de la República Islámica. El mes pasado, ya había dañado las instalaciones de producción de gas en South Pars, el principal yacimiento de gas de Irán, y plantas petroquímicas en la ciudad portuaria de Mahshahr durante el fin de semana. La semana pasada, los ataques aéreos israelíes obligaron a Irán a cerrar sus dos mayores plantas siderúrgicas. Uno de los mayores fabricantes farmacéuticos de Irán, Tofigh Darou, que producía importantes tratamientos contra el cáncer, también fue destruido por ataques aéreos la semana pasada.
 Los sitios no industriales también están siendo atacados cada vez con mayor frecuencia. El lunes, Irán acusó a Israel de atacar la Universidad Sharif, el instituto de ingeniería más prestigioso del país, y la semana pasada, Israel bombardeó el Instituto Pasteur de Teherán, con más de 100 años de antigüedad y uno de sus principales centros de investigación médica. Funcionarios iraníes afirman que unas 30 universidades han resultado dañadas en todo el país, así como más de 700 escuelas y decenas de miles de edificios residenciales (FT, ídem anterior). 
 La reconstrucción de la infraestructura e instalaciones fabriles llevaría años, pero en el caso de Irán, que se encuentra sometido a sanciones draconianas, sufrirá además dificultades adicionales para importar la maquinaria y el equipo dañados durante la guerra, como así también productos terminados que necesita para compensar la escasez en la producción nacional. Por este motivo, a medida que aumenta la destrucción del país, Teherán insiste en que el levantamiento de las sanciones y las compensaciones sean parte integral de cualquier acuerdo para poner fin a la guerra. 
 Los criminales de guerra imperialistas y sionistas se han propuesto arrasar a una nación milenaria y hundir a su clase obrera en la pobreza extrema. Más de 3.500 iraníes han muerto en la guerra, incluyendo al menos 1.665 civiles, según HRANA, una organización de derechos humanos con sede en Estados Unidos. 

 Jacyn
 09/04/2026

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