Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
viernes, julio 06, 2012
Amazonía, masato o petróleo
Presentamos el documental titulado “Amazonía, masato o petróleo” que tiene como objetivo sensibilizar a la sociedad sobre el impacto de la globalización en los pueblos indígenas. El documental se ha estrenado en Cataluña, España, Italia, Perú, Estados Unidos, Ecuador, y más países. En éste momento estamos difundiendo la versión online . Como organizaciones sensibles a ésta temática les invitamos a que publiquen el enlace del documental en su página Web en el apartado de recursos u otro. En Vimeo pueden encontrar también la versión del documental en versión original subtitulada al inglés.
El masato es la bebida que elaboran los indígenas amazónicos con yuca hervida. Lo beben todas las etnias y a todas horas, a las reuniones, celebraciones y por agasajar los visitantes. El masato es la bebida que da identidad a la cultura indígena. El petróleo no. El petróleo, por mucho que debería parecer signo de riqueza, lo es de desestructuración social y cultural, de contaminación, de enfermedad y de muerte. Y si hablamos de petróleo, también hablamos de biodiesel y de los millares y miles de hectáreas que se pretenden incorporar al cultivo de palma aceitera por producir el mal nombrado combustible renovable.
“Amazonía, masato o petróleo” quiere mostrar el menosprecio de los poderes políticos y económicos hacia la selva y sus pobladores, porque practican una economía de subsistencia y no son productivos. Quiere denunciar la política del gobierno contra los indígenas y campesinos de la selva, considerados ciudadanos de segunda categoría, que son invadidos, engañados y desplazados de sus comunidades por entregar los recursos a las grandes empresas nacionales y transnacionales con la intención principal de dar satisfacción al Tratado de Libre Comercio en los Estados Unidos de América.
Aun así, la selva ha dicho basta y ha empezado a movilizarse y levantar la voz contra los decretos ley que amparan esta política neoliberal del gobierno. La Amazonía quiere marcar su propio ritmo de crecimiento, reclamar dignidad por las personas y respeto por su cultura.
Ficha Técnica:
Director: Josep Ramon Giménez
Producción: Lliga dels Drets dels Pobles
Asistente de producción: Elisenda Salomó
Guión y realización: Josep Ramon Giménez
Grabación y preproducción: Teleandes Producciones
Director de fotografía: Fernando Valdivia
Montaje y postproducción: Carlos Padilla
Música: Robert Santamaría
Año y país de producción: 2009, Perú.
Idiomas: castellano y chayauita.
Subtítulos: castellano.
Duración: 52 min.
Contacto: indigenes@dretsdelspobles.org
Web: www.masatopetroli.org
Organiza: Lliga dels Drets dels Pobles
Con el apoyo de: Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament i Diputació de Barcelona.
Un socialismo del siglo XXI con más de 100 años de existencia
El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través del sociólogo y analista político alemán Heinz Dieterich. El término adquirió difusión mundial a partir de que el presidente Hugo Chávez lo mencionara durante un discurso en el V Foro Social Mundial, el 30 de enero de 2005.
Según su obra Socialismo del Siglo XXI, Dieterich determina un modelo de Estado que se inspira en la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta sobre cuatro pilares: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base.
Dieterich descubrió la aplicación práctica de sus teorías en la Venezuela chavista, gobierno del que fue asesor hasta 2007, momento en el que cayó en desgracia para el régimen. A pesar de que varios gobiernos latinoamericanos mantienen como definición ideológica el socialismo del siglo XXI, tanto para bien como para mal, todos ellos han hecho renuncia de la mayoría de las tesis teóricas esbozadas por el pensador alemán.
A mediados del 2006, el presidente Chávez expresaba públicamente: "Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad". Y con notable indefinición sobre su hoja de ruta proseguía: "debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día".
Más tarde, el 8 de enero de 2007, Chávez le diría a la jerarquía eclesiástica venezolana durante el acto de juramentación de una recomposición de su gabinete: “Les recomiendo a los obispos que lean a Marx, a Lenin, que vayan a buscar la Biblia para que vean el socialismo en sus líneas, en el viejo y nuevo testamento, en el sermón de la montaña”. Este mismo día Chávez se definió también como trotskista e identificó al socialismo del siglo XXI como una doctrina que posee elementos ideológicos tan variados como el marxismo-leninismo, el trotskismo y el socialismo cristiano.
Para Chávez, el primer elemento sobre el que se articula el socialismo del siglo XXI es su vinculación con la práctica política que tuvo sus orígenes en la década de los 80 con el diseño de lo que vinieron a llamar el “árbol de las tres raíces”: raíz bolivariana –planteamiento afrancesado sobre la igualdad y la libertad, combinado con la visión regional de integración latinoamericana-; raíz zamorana –basada sobre la figura de Ezequiel Zamora, espíritu romántico de los liberales de su tiempo y combinado con fuerte reivindicación de reforma agraria-; y raíz robinsoniana –basada en la figura de Simón Rodríguez, tutor de Bolívar y uno de los precursores de la educación popular en América Latina-. El tronco de este “árbol de las tres raíces”, a su vez impregnado de marxismo, es el pilar sobre el que se sustentó inicialmente la ideología del proceso bolivariano y el socialismo del siglo XXI en Venezuela.
En medio de semejante “tutti frutti” ideológico, el presidente Chávez afirmaba que el primer socialista de la historia de la Humanidad fue Cristo, y que por lo tanto el socialismo del siglo XXI debe nutrirse de las corrientes más auténticas del cristianismo.
Bajo el discurso del socialismo del siglo XXI, a Chávez le siguieron Evo Morales en Bolivia (enero del 2006), y Rafael Correa en Ecuador (enero del 2007).
Pero más allá del debate filosófico sobre la religión, hay varios elementos que marcan la diferencia entre el socialismo del siglo XXI y las diversas alternativas revolucionarias que se ido construyendo a lo largo de la historia.
Remontándonos al pasado
Tras la muerte de Friedrich Engels (1895), el alemán Eduard Bernstein, considerado como el padre del revisionismo y uno de los fundadores de la socialdemocracia, plantearía entre otras cuestiones, que el socialismo no se construiría como consecuencia de la toma del poder por parte de fuerzas revolucionarias, sino fruto de la acumulación de pequeños cambios producidos por la acción social dentro de los límites establecidos por las necesidades mismas del desarrollo económico. Bernstein entendía como fundamental combinar y armonizar las ventajas de una economía capitalista, prestando especial atención a las fuerzas productivas que el capitalismo genera, sin cuestionar la propiedad privada de los medios de producción, aunque sí contemplando una necesaria regulación estatal del mercado y la economía.
Si observamos las políticas propugnadas por los llamados gobiernos “revolucionarios” de Venezuela, Bolivia o Ecuador, podremos comprobar que en ningún momento dichos gobiernos han cuestionado al capitalismo, sino más bien se ha procedido a mejorar las condiciones económicas de los sectores más debilitados a través de fuertes programas asistenciales e incrementos salariales superiores a los desarrollados en la época neoliberal.
De igual manera, tras el neoliberalismo que dejó al Estado reducido a su mínima expresión, los gobiernos del socialismo del siglo XXI reconstruyeron dicho Estado, incrementando notablemente su intervención sobre el mercado y convirtiéndolo en ejes motores de sus respectivas economías nacionales.
El presidente Correa resumía muy bien esta cuestión en referencia a su gestión: “básicamente estamos
haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa” (El Telégrafo, 15/01/12).
Para Bernstein, las instituciones políticas creadas por el liberalismo eran un avance fundamental de la humanidad y los socialistas lo que debían hacer era mejorar dichas instituciones en lugar de cuestionarlas. El viejo socialdemócrata consideraba fundamental la permanencia del sistema parlamentario de representación, lo que en la práctica significó en Europa la imposibilidad de desarrollar políticas dirigidas a la consagración de la democracia participativa, radical y directa, hoy tan demandada por los movimientos contestatarios a la crisis actual.
A ese respecto, los gobiernos del llamado socialismo del siglo XXI –especialmente Bolivia y Ecuador- no han buscado fortalecer los niveles de autonomía, organización y participación de la sociedad en la toma de decisiones, como tampoco han desarrollado políticas de resignificación social de sus instituciones. En lugar de eso, estos gobiernos se han caracterizado por intentar controlar a través de políticas clientelares a las organizaciones sociales, anulando su anterior capacidad de movilización –por considerarla un factor de desestabilización política- y criminalizando la protesta social.
En contraposición, basta ver como el partido de gobierno en Ecuador procesa como metodología de selección para sus candidatos a legisladores ante el próximo comicio electoral, un mecanismo que combina la popularidad con los niveles de lealtad hacia su líder, ignorando procesos democráticos internos que pudieran contemplar mecanismos de primarias u otros por los cuales participe el conjunto de la sociedad.
De igual manera, la búsqueda del estado del bienestar por la socialdemocracia europea, es confundida por los gobiernos del socialismo del siglo XXI con los objetivos plasmados en las constituciones de Bolivia y Ecuador de la búsqueda del Buen Vivir (suma qamaña en Bolivia o sumak kawsay en Ecuador), ignorando así que el concepto del Buen Vivir nace en la periferia social de la periferia mundial carente de los elementos engañosos del desarrollo convencional que ha conocido mundo industrializado.
En resumen, el llamado socialismo del siglo XXI no pone en cuestión ni la economía de mercado, ni la propiedad de los bienes de producción, ni tampoco el sistema de precios, con lo cual carece de elementos nuevos que merezcan destacarse, quedando lejos de la fórmula planteada por el marxismo de Mariátegui en cual indicaba que “tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”.
Contradicciones socialistas
Es desde esos parecidos con la socialdemocracia europea desde donde se puede entender que los procesos latinoamericanos que se denominan a sí mismos como los más radicales, generen incongruencias en el ámbito del sector financiero privado como las siguientes:
• En Venezuela, la Superintendencia de las instituciones del Sector Bancario (Sudeban) ha definido el pasado mes de abril a este período como “el mejor momento en su historia”, haciendo referencia a la situación actual de la banca. La Sudeban calificó con 71.67 puntos la salud de su sistema bancario, aplicando el método internacional de evaluación Camel, el cual toma en cuenta aspectos como: suficiencia patrimonial, calidad de activos, gestión administrativa, liquidez y rentabilidad. Así, los primeros siete bancos privados en ganancias para abril de 2012, obtuvieron unos resultados netos de 4.951 millones de bolívares. Según fuentes oficiales, en julio del 2011, la banca privada había ganado ya un 81,7% más que en el mismo período del año anterior, pasando de 498,5 millones de dólares a mediados de 2010 a 846,2 millones doce meses después, todo ello a pesar de la que economía se había contraído un 7,1%.
• En Bolivia, según datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) se revela que las utilidades que obtuvieron las entidades pertenecientes al sistema financiero a junio del 2011 fueron de 176,2 millones de dólares, superando en 7,88% las obtenidas por este sector durante toda la gestión 2010. Son 21 grupos corporativos, empresariales y de inversiones los propietarios de todo el sistema bancario boliviano.
• En Ecuador, el crecimiento acumulado del sector bancario privado fue durante los tres primeros años de gobierno de Correa (2007-2009) un 70% superior al de los gobiernos neoliberales anteriores en el mismo período. En 2010 el sector bancario privado alcanzó un 15’4% de utilidades más que en el ejercicio 2009, y en el 2011 un 52% que en el ejercicio 2010, aproximándose sus utilidades a 500 millones de dólares.
Y similares incongruencias encontramos respecto al sector económico privado:
• En Venezuela, el mismo presidente Chávez declaró el pasado 18 de mayo que el crecimiento del sector privado está por encima del público. Pero no solo es el sector privado que más crece, sino que si consideramos el excedente de explotación venezolano, concepto que comprende los pagos a la propiedad (intereses, regalías y utilidades) y las remuneraciones a los empresarios, así como los pagos a la mano de obra no asalariada, veremos que este pasó del 49,02% en 1999 al 61,30% en el 2010. Es decir, los 400 mil empresarios existentes en Venezuela se llevan mayor parte de la tarta, por encima del trozo que le corresponde a los 14 millones de trabajadores asalariados existentes (sumados trabajadores formales e informales). Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Venezuela y a pesar de las mejoras respecto al índice Gini en el país, tras más de una década de gobierno “revolucionario”, el 20% de los hogares con mayores ingresos económicos devenga el 45,56% del ingreso total, mientras el 40% de los hogares más pobres apenas se apropia del 15,1% del ingreso.
• En Bolivia, hasta noviembre del 2011, las recaudaciones fiscales lograban un record histórico. Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, el ingreso tributario más importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa que prácticamente un cuarto de los ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y está generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. Arce se congratulaba de dicha situación indicando que “le está yendo muy bien al sector privado, porque están pagando grandes cantidades por el Impuesto a las Utilidades Empresas. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo (…) a las recaudaciones tributarias, el país seguirá teniendo estos récords de recaudaciones impositivas”.
• En Ecuador, tras más de cinco años de gobierno de la revolución ciudadana, 62 grupos económicos concentran el 41% del PIB, teniendo el sector privado un beneficio superior al 54% del que obtuvo durante los mismos períodos de gobiernos inmediatamente anteriores a Correa, los cuales eran de perfil neoliberal.
En resumen, el llamado socialismo del siglo XXI, carente como se puede ver del histórico concepto de lucha de clases, ha permitido que en sus respectivos países, los sectores excluidos de la sociedad nunca estuvieran menos mal, y que sus grupos económicos poderosos nunca estuvieran mejor. Algo muy parecido al rol desarrollado en Europa por la socialdemocracia durante la segunda mitad del siglo pasado.
Decio Machado
Revista Rupturas
jueves, julio 05, 2012
Hace 155 años nacía Clara Zetkin, la gran organizadora de las mujeres obreras y socialistas
El 5 de julio de 1857, nació Clara Zetkin, la mujer que desde el Partido Socialdemócrata Alemán, se transformaría en la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.
Organizar a las mujeres, aunque el gobierno lo prohibía
Bajo el régimen imperial, en Alemania, las mujeres, los estudiantes y los aprendices de oficios tenían prohibido adherir a organizaciones políticas y asistir a reuniones donde se discutiera de política. Recién en 1902, esta ley fue reformada: a partir de entonces, las mujeres tuvieron derecho a la actividad política, pero siempre y cuando la ejercieran separadas de los hombres. Por esta razón, el Partido Socialdemócrata Alemán impulsó la formación de su sección femenina que, con Clara Zetkin a la cabeza, organizó las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, reuniendo a centenares de delegadas de toda Europa. Sin embargo, la prohibición legal no parece haber sido la única razón para la organización de las mujeres socialistas: el Ministerio del Interior, que espiaba a los revolucionarios, señalaba en uno de sus informes secretos que los hombres socialistas ¡oponían una “resistencia pasiva” a la participación de las mujeres en el partido!
Por los derechos de las mujeres trabajadoras
Clara Zetkin denunció la situación de opresión de la mujer trabajadora en el capitalismo, luchó por todos los derechos de las mujeres trabajadoras empezando por el derecho a igual salario por igual trabajo. También combatió contra todas las restricciones que impedían a las mujeres hacer política; denunció la hipocresía del matrimonio burgués y abogó por el derecho de la mujer “a disponer de sí misma”. Estuvo a favor de la libre decisión de las mujeres sobre el aborto y la anticoncepción, a lo que se oponían algunos dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, y de la educación laica y mixta. Luchó por el derecho al voto, al igual que otras mujeres feministas burguesas, con quienes siempre sostuvo que había que “luchar juntas, marchar separadas” y logró que la socialdemocracia alemana fuera el primer partido político europeo que incluyera este derecho en su programa. Fue Clara Zetkin quien propuso que el 8 de marzo se conmemorara el Día Internacional de las Mujeres.
Junto a Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky contra la traición de la socialdemocracia
Cuando los diputados socialdemócratas aprobaron, en el parlamento, los créditos de guerra que llevarían a la carnicería de la Iº Guerra Mundial, Clara Zetkin junto a su amiga, la revolucionaria Rosa Luxemburgo, y otros dirigentes del ala izquierda enfrentaron esta traición de la dirección del partido. Tanto Clara Zetkin como Rosa Luxemburgo sufren cárcel y exilio durante la guerra, por defender posiciones antibelicistas. Esto las lleva a unirse a Lenin, Trotsky y otros dirigentes socialdemócratas de distintos países que comparten el rechazo a este rumbo que había tomado la mayoría de la socialdemocracia y abogan por la formación de una nueva organización internacional, la Internacional Comunista.
Las Tesis para la propaganda entre las mujeres
Prontamente, entabla una amistad con Lenin, quien le encarga la elaboración de unas tesis para el trabajo político entre las mujeres que serán refrendadas en el IIIº Congreso de la Internacional Comunista. Allí, Clara señalaba que había que “admitir a las mujeres como miembros con idénticos deberes y derechos que el resto de los miembros en el partido y en todas las organizaciones proletarias (sindicatos, cooperativas, consejos de fábrica, etc.)”, como también “combatir los prejuicios relativos a las mujeres en las masas del proletariado masculino, fortaleciendo en el espíritu de los obreros y las obreras la idea de la solidaridad de intereses de los proletarios de ambos sexos.” Estaba convencida de que el principio fundamental del trabajo político entre las mujeres debía ser la “agitación y propaganda por medio de los hechos”. Con esto se refería a la “acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del Partido Comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer.”
Clara Zetkin murió en Rusia, en 1933. Pero quedó inmortalizada para la historia de la clase obrera mundial como la revolucionaria que siempre luchó por los derechos y la organización de las trabajadoras y de las mujeres socialistas.
Andrea D´Atri
Bolivia: el escenario del golpe de Estado y la victoria campesina-popular
Un motín policial, activado por reivindicaciones salariales, dio paso a un escenario de golpe de Estado que, sin embargo, fue desmontado y derrotado por la articulación exitosa de una conducción presidencial que no cayó en la trampa de la provocación y la vigorosa y creciente movilización social –principalmente campesina-, para defender la revolución.
Una amplia movilización social en defensa de la democracia y el proceso de cambio, sumada a la inteligente posición gubernamental de no caer en la trampa de la provocación, fueron los componentes claves de la estrategia política-militar con la que se desmontó un escenario de golpe de Estado contra el presidente Evo Morales.
Era solo cuestión de horas el tránsito del escenario de golpe de Estado a la interrupción del orden constitucional propiamente tal. Es decir, el escenario de golpe de Estado –entendido como la configuración y articulación de actores, desarrollo de métodos conspirativos y violentos, metas comunes, la aparición de un liderazgo y apoyo social-, no alcanzó un nivel de madurez suficiente para su materialización.
Solo una obtusa posición contra el gobierno o una complicidad con lo que se estaba gestando, además de una ignorancia de los temas militares, podrían conducir a negar que se estaba construyendo un escenario para un golpe de Estado “suave”, el segundo que Morales enfrenta desde que asumió la conducción del país.
El desarrollo del “golpe suave”, una nueva modalidad de desestabilización fabricada en los laboratorios de la Central de Inteligencia Americana (CIA) que ya ha sido experimentada en Europa del Este y Venezuela, se fue incubando en sectores radicalizados de la ultraderecha boliviana que aprecian con temor el masivo apoyo social con el que cuenta Morales a más de seis años del ejercicio de su mandato (cuatro como presidente del Estado "mono-civilizatorio" y dos como presidente del Estado plurinacional).
Esta recreación del golpe como método para interrumpir procesos de amplia participación popular, concebidos por intelectuales como el politólogo estadounidense Gene Sharp, pasa por la puesta en marcha de varias fases, desarrolladas incluso simultáneamente, que van desde el ablandamiento, deslegitimación, calentamiento de la calle, hasta la fractura institucional.
La estrategia golpista se ejecutó con éxito en el derrocamiento del presidente georgiano Eduard Chevarnadze, en noviembre de 2003, y la ascensión al poder de Viktor Yuschenko en Ucrania, en diciembre de 2004.
Desde que América Latina y el Caribe se ha convertido en escenario de disputa entre la emancipación y la dominación, la estrategia del “golpe suave” se ha registrado a través de cinco modalidades. Ha triunfado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), pero ha fracasado en Venezuela (2002), Bolivia (2008 y 2012) y Ecuador (2010).
Cambio de estrategias para el derrocamiento
Si concebimos que la estrategia no es algo inmutable en el tiempo, el golpe “suave”, como apuesta fundamental de la derecha boliviana, ha experimentado a la vez un cambio de matrices en estos seis años. Se ha pasado de la estrategia del derrocamiento de Evo Morales a través de métodos violentos (2006-2009) a la estrategia del desgaste prolongado para la derrota del primer presidente indígena de América Latina y el Caribe (enero 2010 para adelante).
Pero la diferencia entre una y otra estrategias es el escenario de su realización. La primera se activó con la participación de grupos paramilitares en los departamentos de la llamada “Media Luna” y la segunda se está desarrollando principalmente en el occidente. No hay duda, la apuesta es quebrar donde más fuerte es el proceso de cambio y el liderazgo de Morales.
Con ambas estrategias de “golpe suave” se ha apostado y seguramente se seguirá haciendo al objetivo fundamental de provocar la renuncia del presidente Evo Morales y lograr la “reversión” de la revolución más profunda que vive este pequeño país ubicado en el corazón de Sudamérica y obviamente la convocatoria de elecciones anticipadas.
El “golpe suave” en su segunda modalidad
Cuando Evo Morales fue elegido con el 64% en diciembre de 2009 –las primeras elecciones bajo la nueva Constitución Política del Estado-, era previsible que la derecha iba a cambiar de métodos tácticos y de escenarios en la materialización de su estrategia contrarrevolucionaria y subversiva.
Los métodos tácticos basados en la apropiación del discurso de cambio (apareciendo como más consecuentemente militante de la CPE) han buscado, desde enero de 2010, montarse sobre conflictos sociales protagonizados por organizaciones y movimientos sociales con expectativas sobredimensionadas y en un momento de retorno a los particularismos.
El eje central de la conspiración ha sido y será el surgimiento y crecimiento la conflictividad social y la generación de una “sensación térmica” de ingobernabilidad, de tal manera que meta al país a un callejón sin otra salida que la de poner sobre el en tapete el cuestionamiento de la continuidad del proceso de cambio. La conflictividad social es presentada como un divorcio entre el gobierno y los sectores sociales indígenas, campesinos y populares, cuando en rigor lo que se está viviendo es una relación de correspondencia no armoniosa que en ningún caso implica una ruptura.
No es que cada conflicto social sea el resultado de una capacidad organizativa de la derecha, pues eso sería darle más fuerza de la que realmente tiene, pero también sería ingenuo ignorar que no hay movilización social en la que la oposición desestime montarse –con recursos, infiltrados u otras formas- para llevar agua a su molino.
En ese contexto es que, tras fracasar el intento de la derecha de involucrar a las fuerzas armadas en sus planes desestabilizadores (2006-2009), la policía se ha convertido para la embajada de Estados Unidos en otro de sus actores principales para la construcción permanente de la subversión. El esfuerzo a desplegar tampoco es mucho, ya que esta fuerza del aparato estatal –todavía no transformada radicalmente a pesar del Patria o Muerte con el que cierran sus principales actos-, ha tenido desde hace años una relación carnal con la legación estadounidense y sus servicios secretos de inteligencia, como la CIA y el FBI.
En lo más cercano en el tiempo, esta estrategia hacia el aparato armado encargado de garantizar el orden público interno se desarrolló con mayor fuerza desde febrero pasado, cuando el alto mando policial de entonces descubrió una operación clandestina de la embajada de los Estados Unidos para el traslado de armas, municiones y equipos de telecomunicaciones del departamento del Beni al departamento de Santa Cruz. Dos oficiales bolivianos –de los que uno es el jefe de seguridad de la embajada estadounidense-, fueron detenidos en plena ejecución de la operación.
La embajada no iba a quedarse con los brazos cruzados y aprovechó una oportunidad para cortar la cabeza del general Jorge Santiesteban, quien además fue un actor clave para desmontar en abril de 2009 los planes desestabilizadores y de magnicidio de un grupo paramilitar integrado por extranjeros a iniciativa de la ultraderecha. Una denuncia sobre el ingreso irregular de 54 jóvenes en la Academia Nacional de la Policía, cuyos orígenes todavía no están claros, fue el instrumento funcional al desarrollo creciente de la conspiración desde la policía. El nombramiento del coronel Maldonado como sustituto no frenó el plan, sino más bien incorporó otro factor de malestar en las filas policiales: no egresó de la academia.
Entonces, apoyados en una reivindicación, bastante comprensible por las condiciones de trabajo y las salariales de los policías de base, se activó un amotinamiento que se veía venir y se pasó aceleradamente de la movilización por demandas justas a la construcción de un escenario de golpe de Estado, entendido este concepto como el impulso de medidas activas, propias y ajenas, para generar crisis política, aparente o real, en la perspectiva de su articulación para interrumpir el orden constitucional.
El escenario de golpe se caracterizó por: la toma violenta de la UTOP (para reeditar simbólicamente los hechos de febrero de 2003), la deliberación, el uso de capuchas y la exhibición de armas, la quema de documentación, la participación de expolicías y el auto-ascenso de grado de uno de ellos, la designación no institucional de la exesposa de un policía como defensora del policía , el ingreso de armas de grueso calibre en las unidades de La Paz, Cochabamba y Tarija, las arengas políticas contra el presidente Evo Morales, la búsqueda de otros aliados contrarios al gobierno y los atentados de dinamiteros contra la Asamblea Legislativa Plurinacional, el Palacio de Gobierno y Radio Patria Nueva.
Las aspiraciones golpistas se nutrían de la esperanza de que, en el tiempo, convergieran otros tres elementos: que la marcha indígena llegara antes del plazo previsto, que el gobierno sacara a los militares de los cuarteles y que otros sindicatos radicalizados se sumaran a la protesta. El objetivo, generar una “sensación térmica de ingobernabilidad” y provocar la muerte de algunos civiles, policías y militares para convulsionar el país y dar el zarpazo final.
El escenario de golpe se desactivó, por el contrario, por las siguientes razones: una mayoría de los indígenas de la marcha aprobó la línea de aplazar su arribo a la sede de gobierno por 24 horas, el presidente Evo Morales ordenó a las fuerzas armadas no salir por ningún motivo, los militares pasivos no lograron agitar las aguas dentro de los militares activos, los maestros y trabajadores de la salud no acataron la convocatoria de sus dirigentes y la ausencia de liderazgo fue notable.
Pero si hay algo que contribuyó a desactivar el escenario de golpe de Estado fue la combinación de dos factores: primero, la resistencia del gobierno a caer en la provocación y la creciente movilización social en varios departamentos del país y particularmente hacia la ciudad sede de gobierno. Los campesinos y trabajadores, abandonaron sus intereses particulares y protagonizaron una poderosa movilización social en ascenso. Como las victorias conquistas desde 2006, la derrota de los afanes golpistas solo fue posible por la combinación del poder del Estado y el poder del pueblo en las calles.
El uso de los medios de comunicación
Esta nueva modalidad golpista tendría pocas posibilidades de éxito sin el aporte, directo o no, de los medios de comunicación privados que se encargan de reproducir y amplificar en detalle los gritos de la oposición y de callar las medidas y los reclamos del oficialismo.
Es una locura orientar el dedo en alguna dirección, pero la experiencia de Ucrania, Georgia, Venezuela, Ecuador y la de Bolivia, que experimentaron la fuerza del “golpe suave”, confirma el uso que los conductores de la desestabilización hacen de climas construidos por ciertos criterios informativos, por muy inocentes que parezcan una parte de ellos.
También, coincidencia o no, esta suerte de coordinación mediática se ha producido a partir de que Morales asumió la conducción del país, ya sea para dar cuenta de una posición frente a la nacionalización del petróleo y la Asamblea Constituyente, según puso en evidencia el Observatorio de Medios de la Fundación UNIR, o en torno a las consultas por los estatutos autonómicos, la elección de Prefecto en Chuquisaca y el referéndum revocatorio de mandato. Todos en el período 2006-2009.
A partir de enero de 2010, la ofensiva mediática se ha ampliado y ha cambiado de orientación. Ha pasado de legitimar la violencia paramilitar a construir al menos las siguientes matrices de opinión: Evo, enemigo de los indígenas; Evo, desarrollista y enemigo de la Madre Tierra; Evo, permisible con el narcotráfico; Evo, autoritario (violador de los derechos humanos y la libre expresión) y Evo aliado de países que alientan el terrorismo.
Llama la atención que importantes medios de comunicación han contribuido –premeditadamente o no- al escenario de golpe de Estado al hacer énfasis en las precarias condiciones de los policías (que nunca fueron negadas por el gobierno) antes que alertar sobre los métodos y las formas violentas en que se desplegaba el motín policial.
Una revisión de las editoriales, los titulares y de las fuentes consultadas permite apreciar, sin mucho esfuerzo, elementos comunes en varios medios de comunicación privados de su posición frente al gobierno que han sido utilizados por la oposición en todos sus ámbitos.
Las etapas del “golpe suave”
De acuerdo al politólogo estadounidense Gene Sharp, la estrategia del “golpe suave” puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente. En el caso boliviano más o menos es de la siguiente manera.
1ª etapa: ablandamiento (empleando la guerra de IV generación)
• Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.
• Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.
• Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, paro patronal y otros.
• Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad
2ª etapa: deslegitimación
• Manipulación de los prejuicios anticomunistas.
• Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas.
• Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.
• Fractura ética-política.
3ª etapa: calentamiento de la calle
• Cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle.
• Elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales.
• Generalización de todo tipo de protestas, exponiendo fallas y errores gubernamentales.
• Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación
4ª etapa: combinación de diversas formas de lucha
• Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.
• Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.
• Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar a los organismos de seguridad
5ª etapa: fractura institucional
Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga la renuncia del presidente.
En casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada.
Preparación del terreno para una intervención militar del imperio o el desarrollo de una guerra civil prolongada.
Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.
Hugo Moldiz Mercado
miércoles, julio 04, 2012
La crisis del euro y la confusión de la izquierda
La crisis griega se acerca a un salto cualitativo. Antes de las elecciones del 17 de junio se difundieron muchas palabras tranquilizadoras, pero todos saben que se están preparando los planes para la salida del euro en un intento por minimizar las consecuencias y echarle la culpa a la "irresponsabilidad" de los griegos.
Los timoneles de la Europa capitalista (y en realidad del mundo entero) se encuentran en el filo de un abismo del que no se ve el fondo y están indecisos sobre qué hacer. Hasta hace poco, los diferentes guardianes del "rigor" ladraban contra los griegos "irresponsables" con la amenaza de abandonarlos a su suerte si no seguían estrictamente los dictados de la Troika BCE, UE, FMI. Ahora, sin embargo, los espíritus calientes se han calmado un poco, al empezar a darse cuenta de que la salida de Grecia no sería un incidente aislado, sino el comienzo de una reacción en cadena cuyos efectos nadie puede predecir.
No se ven alternativas, sin embargo: si se permite que Grecia se desvíe de los acuerdos, todos los demás países endeudados exigirán poder hacer lo mismo, lo que causaría una pérdida de credibilidad generalizada de la moneda única y de la fiabilidad de todos los títulos de deuda pública y privada emitidos en euros.
Eurobonos: ¿Solución o nuevo problema?
El frente de la crisis de la deuda pública se está moviendo directamente hacia España seguida por Italia, llevando las contradicciones al corazón de la zona euro. El tamaño de las economías y las deudas públicas española e italiana no dejan lugar a la ilusión de poder contener la crisis sin que esta afecte a la moneda única en su conjunto. La rigidez del gobierno alemán está causando una creciente preocupación y da lugar a protestas, llevando a la formación de un frente político entre Italia, Francia y España, apoyados por Gran Bretaña, e incluso por la administración de Obama, que trata de aliviar la austeridad, aumentar el plazo de devolución de las deudas y encontrar una manera de gastar algo de dinero en inversiones. La nueva palabra de moda es: eurobonos.
La propuesta consiste en la emisión de bonos que ya no estarían garantizados por los estados individuales, sino de forma conjunta por todos los países de la eurozona a través de un fondo especial o de un banco, con lo cual se evitaría el problema de los rendimientos diferentes que hoy en día están obligando a los países más débiles a pagar altas tasas de interés, mientras que Alemania logra colocar sus bonos a precios por debajo del 1 por ciento. Sobre el papel todo esto es muy lógico: el más fuerte se encarga de ayudar al más débil, mientras que los más débiles quedan sometidos a una gestión común del problema de la deuda. En la actualidad las propuestas en este terreno constituyen una auténtica Torre de Babel. La más radical de estas propuestas es la de transformar el total de las deudas nacionales en una sola deuda pública europea, la versión menos radical propone que los eurobonos sustituyan la deuda pública nacional hasta una cantidad determinada, por ejemplo la parte que exceda del 60 % del PIB; otras propuestas más modestas sugieren financiar algunas inversiones en infraestructura a través de estas emisiones de bonos, descontándolos de la deuda total. Merkel propone un mecanismo diferente en el que los países más endeudados serían más responsables unos de otros.
Suponiendo que algo de esto sea posible, ¿cuáles serían las consecuencias? En primer lugar, no queda del todo claro por qué un fondo garantizado por países con finanzas públicas y economías radicalmente diferentes, como Italia y Alemania, debería ser capaz de pedir prestado a tasas especialmente asequibles. Los mercados podrían fácilmente determinar que los "malos" corren el riesgo de infectar a los "virtuosos" y pedir tasas de interés más altas. En segundo lugar, si se crea un mercado dual, dividido entre los bonos nacionales y los eurobonos, esto inevitablemente reproduciría las mismas diferencias que vemos hoy entre los diferentes países. La contradicción que se encuentra hoy en las fronteras y que castigan a Italia o España se manifestaría bajo una nueva forma. En otras palabras, los eurobonos en lugar de repartir el riesgo entre los países, reduciéndolo, bien podrían representar otro medio de contagio de la crisis de la deuda.
La crisis del euro y la crisis de Europa
La raíz del problema no reside en tecnicismos o en las disputas mediante las cuales los distintos gobiernos tratan de culparse mutuamente. En su lugar tenemos que entender la crisis del euro no como un fenómeno que surge por sí mismo, sino como una manifestación específica de la crisis capitalista mundial. La crisis de la deuda y las crecientes dificultades en gestionar la moneda única no son las causas, sino las formas en las cuales se expresan contradicciones fundamentales. Los países europeos son limitados para competir en una economía capitalista en la que la producción y las finanzas desde hace mucho han superado los límites del Estado nacional, sobre todo al tratarse de estados relativamente pequeños, como los de Europa. Durante sesenta años, la burguesía europea ha tratado de resolver esta contradicción fundamental a través del proceso de integración europea. La crisis de este proceso confirma la tesis marxista según la cual tanto la propiedad privada de los medios de producción como también los límites de los estados nacionales constituyen los principales obstáculos para fomentar un desarrollo general y armonioso de las fuerzas productivas de la humanidad.
El ex vice-canciller y ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, en una entrevista publicada en el Corriere della Sera (el 26 de mayo) pone, desde su punto de vista, el dedo en la llaga: o Europa se convierte en un Estado federal único o la crisis tendrá un carácter catastrófico. Estos son algunos pasajes interesantes de esta entrevista: "O el euro cae, dando lugar a la re-nacionalización y la Unión Europea se desintegra, lo que daría lugar a una dramática crisis económica mundial, algo que nuestra generación no ha vivido nunca, o los europeos avanzan en dirección a la unión política y fiscal de la eurozona. Los gobiernos y los pueblos de los Estados miembros ya no pueden soportar la carga de la austeridad sin crecimiento. Y no nos queda mucho tiempo, hablo de semanas, tal vez unos pocos meses. "Fischer propone para Alemania, un gobierno de unidad nacional que se basara en la propuesta de los eurobonos para avanzar hacia "la unión fiscal y política de la eurozona". El primer paso sería la europeización "de la deuda pública (...) en un momento en que el papel de los países de la eurozona es decisivo. Los líderes de los gobiernos nacionales ya actúan de facto como si fueran el ejecutivo europeo mientras que los parlamentos nacionales mantienen la soberanía sobre el presupuesto. Debemos dar pasos concretos hacia una federación: en 1781 hubo una situación similar en Estados Unidos. ¿Y qué es lo que hizo Alexander Hamilton? Convirtió la deuda de los Estados, que estaban en bancarrota debido a los costes de la revolución contra los británicos, en deuda federal. Si no lo hubiera hecho, la joven Confederación no habría sobrevivido. Esto es lo que tenemos que hacer también aquí y ahora."
Fischer, además de ser un ex ultraizquierdista convertido en hombre de Estado, pasa por ser un gran conocedor y amante de la historia. Se propone hacer en Europa, con más de 200 años de retraso, la revolución burguesa de que los EE.UU. hicieron en 1776.
En un artículo de 1929 titulado El desarme y los Estados Unidos de Europa, León Trotsky tocó el mismo tema, en una polémica con Gustav Stresemann, el entonces ministro alemán de Asuntos Exteriores, que defendía una política exterior de conciliación:
“Comparando la Europa actual con la vieja Alemania, en la que docenas de pequeñas naciones alemanas tenían sus propias fronteras comerciales, Stresemann trató de hallar en la unificación económica de Alemania el antecedente de la federación económica europea y mundial. La analogía no es desdeñable. Pero Stresemann olvida señalar que para lograr su unificación -y únicamente sobre una base nacional- Alemania tuvo que atravesar una revolución (1848) y tres guerras (1864,1866 y 1870), para no mencionar las guerras de la Reforma. Mientras tanto, todavía hoy, después de la revolución "republicana", la Austria alemana sigue fuera de Alemania. En las condiciones actuales, resulta difícil creer que unos cuantos almuerzos diplomáticos bastarán para lograr la unificación económica de todas las naciones europeas.” (León Trotsky, El desarme y los Estados Unidos de Europa, octubre de 1929)
¿Tiene algún sentido la comparación histórica propuesta por Fischer (y en Italia, en términos similares, por parte de varios miembros del centroizquierda, incluyendo a Romano Prodi)?
El nacimiento de los Estados Unidos de América fue un gran acontecimiento relacionado con el ascenso revolucionario del capitalismo. Fue un acontecimiento especialmente traumático, una revolución cuyo resultado hubo de ser confirmado casi un siglo más tarde, con la sangrienta guerra civil (1860-1865), que planteó precisamente como punto central la alternativa entre "confederación o federación". En ese período histórico, no sólo la burguesía emergente, sino también la clase obrera, tenían todos los incentivos para apoyar el proceso revolucionario, así como en Europa, tenían un interés en apoyar la formación de estados nacionales, el entorno natural para el desarrollo de la economía capitalista.
¿Y hoy? Hoy la burguesía no tiene nada que proponer, la integración europea incluso antes de la crisis actual ha significado para la mayoría de la gente sólo inconvenientes: la precariedad, la privatización, la disminución del poder adquisitivo de los salarios, el recorte del estado de bienestar, y en la actualidad todo esto se lleva al extremo con las políticas de austeridad que afligen al continente.
La burguesía, por su parte, está profundamente dividida: una parte se ha beneficiado en gran medida desde el nacimiento del euro y del mercado único, en particular la industria y las finanzas alemanas, mientras que una gran parte de las pequeñas y medianas empresas, especialmente en los países periféricos (incluyendo a Italia) han quedado arruinadas y marginadas por los mercados y han perdido toda capacidad de influir en las condiciones económicas y políticas. ¿De donde se podría generar una fuerza de masas que fuera capaz de imponer la unificación del continente sobre la base del capitalismo, lo cual sería una repetición de las grandes revoluciones burguesas con un retraso de dos siglos?
Desde el punto de vista teórico la unificación europea es una necesidad para el desarrollo de las fuerzas productivas. La cuestión, sin embargo, es que una tarea de este tipo no se puede realizar en el contexto de un modo de producción que hoy manifiesta su decadencia. Sobre tales bases los intentos de unificación o bien fracasarán o bien asumirán características completamente reaccionarias. No es ninguna casualidad que el avance del proceso de integración europea en las últimas décadas ha tenido consecuencias reaccionarias en todos los terrenos: la situación social, el Estado de bienestar, los derechos sindicales y democráticos en general, todo ha empeorado. No sólo es imposible movilizar el apoyo de las masas para este proyecto, sino que se debe proceder con métodos cada vez más autoritarios como lo demuestra el caso de Grecia.
Esta es la contradicción básica que lleva al fracaso de las distintas recetas para gestionar la crisis dentro de la eurozona. La propuesta de "federalizar" las deudas públicas de Europa significa, en última instancia, crear una eurozona unificada a nivel presupuestario. Un presupuesto único, un sistema fiscal único, un único modelo tributario... Es decir, un único Estado unificado... Sin embargo en el contexto de la actual crisis capitalista mundial, Europa se encalla en el mismo escollo de siempre.
El papel del reformismo
Las burocracias reformistas siempre siguen a la burguesía, y para ser exactos, a la burguesía más fuerte. Han apoyado el proceso de integración en las últimas décadas, con la esperanza de que crearía las bases para una política de reforma social. Se aferran al capital alemán hoy, implorándole para que no se muestre "irresponsable y egoísta" y salve a los países más débiles -y, sobre todo para que salve sus sillones, que garantizan una apariencia de concertación social. A falta de resultados apreciables en este terreno, se apelotonan detrás de Monti, Hollande y Rajoy con la esperanza de persuadir a Berlín para que suavice su intransigencia.
Durante décadas, el camino de la integración europea ha acaparado las principales fuerzas políticas de Europa: el Partido Popular Europeo, el Partido de los Socialistas Europeos y el Grupo Liberal Demócrata, al margen de algunas circunstancias nacionales específicas, han apoyado todos los pasos básicos del proceso y siguen haciéndolo . "Esto es lo que exige Europa" fue siempre el argumento inapelable para silenciar y condenar cualquier tipo de oposición y para disciplinar la más mínima crítica y oposición (escasas, la verdad sea dicha) que viniesen de las burocracias sindicales, que se ven obligadas de vez en cuando a dar voz al malestar de los trabajadores ante los procesos de precarización, privatización y destrucción del Estado de bienestar. Esta cooperación también se basaba en un crecimiento económico relativo que permitía gestionar hasta cierto punto las consecuencias sociales de este proceso.
La crisis ha cuestionado esta alianza, causando una crisis en el seno de las fuerzas políticas que la protagonizaban: los recientes resultados electorales representan una confirmación rotunda de ello. En Grecia, los partidos que han firmado el "Memorando", el pacto para la estrangulación de los griegos, para definirlo de forma más apropiada, han sido aplastados en las urnas, sobre todo el PASOK (socialistas). Por el contrario, la victoria del socialista François Hollande en Francia ha sido aclamada mediante un alza en el mercado de valores: los "mercados" no se asustan mucho ante las promesas electorales de justicia social, pero esperan que el colapso del eje Merkel-Sarkozy les de un respiro a las políticas de "crecimiento" por si fuera posible recomponer la credibilidad de la Unión y de una moneda única cada vez más impopular en millones de personas.
¿Salida del euro?
Los éxitos electorales de Mélenchon y del Frente de Izquierda en Francia, SYRIZA en Grecia e Izquierda Unida en España indican la búsqueda, por parte del electorado, de una alternativa a la izquierda del Partido Socialista Europeo, es un voto que refleja las grandes movilizaciones callejeras que han sacudido a estos países. Sin embargo, hay que decir que las direcciones de estas distintas alternativas de izquierda a nivel europeo, carecen de una comprensión clara del problema del euro y de la relación que guarda con la crisis.
La perspectiva de un simple retorno a las monedas nacionales sobre la base del capitalismo no representa ninguna solución a los problemas de las masas. Un estudio publicado en septiembre por el banco suizo UBS resume los resultados de una posible salida del euro por parte de Grecia: "Teniendo en cuenta todos estos factores, un país que se separa del euro debe esperar un coste de entre 9.500 y 11.500 euros por persona (...) y luego un coste adicional de 3000 a 4000 de euros al año (...) Se trata de estimaciones conservadoras. Las consecuencias económicas del desorden civil, del colapso del país, etc. no se incluyen en estos costes”. (ver:http://bruxelles.blogs.liberation.fr/UBS%20fin%20de%20l%27euro.pdf)
No hay "independencia nacional" alguna que pueda resistir la presión de la crisis global. Tomemos el ejemplo de Gran Bretaña, que se ha mantenido fuera del euro y que tiene una moneda con mucho más credibilidad que una hipotética nueva lira o nueva dracma: la disminución de los niveles de vida, según algunos estudios podría ser proporcionalmente peor que en la crisis de los años 1930.
Igualmente peligrosa es la idea que de alguna manera se puede reformar la estructura de la Europa capitalista y permanecer dentro de la moneda única, al mismo tiempo que se adoptan políticas económicas alternativas que eviten la masacre social, la llamada Europa "social, de los pueblos, democrática" con la que durante años se han llenado la boca y que no se materializó en los años de crecimiento económico, y que mucho menos puede hacerlo ahora en la dureza de esta crisis. Una crisis de la que, transcurridos cuatro años desde su inicio, nadie en las direcciones de la izquierda ha logrado medir el alcance y sus consecuencias. Esta ilusión es compartida por los grupos dirigentes de la izquierda alternativa europea, incluyendo a los que defienden la posición de SYRIZA de "no al memorando, pero sin salir del euro".
La crisis está llevando a la clásica ruptura de los eslabones débiles, lo que significa que a pesar de ser un proceso único, tendrá diferentes momentos y etapas en las diferentes regiones y países del mundo. Hoy en Grecia y mañana en España o Italia, las fuerzas de la izquierda podrían verse muy rápidamente obligadas a dar respuestas concretas a millones de personas que buscan una alternativa. Esta es una de las más importantes lecciones que podemos aprender de la experiencia griega, donde un partido como SYRIZA, que hace tan solo unos años corría el riesgo de romperse en pedazos y luchaba por no desaparecer del parlamento, ha podido encontrarse en unas pocas semanas a punto de formar un gobierno.
Para no acabar aplastado en tal situación, tendrá que tomar medidas drásticas: la abolición del Memorando, la suspensión de pagos de la deuda, el bloqueo inmediato de los movimientos de capitales, la nacionalización de los bancos, como primeros pasos para tomar el control de las palancas indispensables para la defensa de las condiciones de vida de las masas.
Si un proceso como éste se diera en un país hegemónico como Alemania, entonces sería posible incluso suponer que la existencia de la moneda única se convertiría en un vehículo para la generalización de la ruptura revolucionaria. Sin embargo, el proceso real sigue un camino diferente ahora, y cualquier política económica verdaderamente alternativa generará, inevitablemente, enfrentamientos con la moneda única.
Sobre estos puntos claves es urgente abrir un debate en el movimiento obrero. Todo indica que la situación se puede precipitar, como ha ocurrido en Grecia, mucho antes de lo que se piensa, incluso en países como España e Italia.
Sólo sobre la base de la ruptura de la Unión Europea capitalista se podrá construir una verdadera unión; sobre la base de una economía finalmente arrancada al control del capital será posible avanzar sobre bases democráticas y socialistas hacia una verdadera fusión de los pueblos no sólo en Europa sino en todo el mundo.
Claudio Bellotti (miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Rifondazione Comunista y editor de Falce Martello)
Artículo escrito el 14 de junio, tres días antes de las últimas elecciones griegas´.
James Petras: "las elecciones en Venezuela tienen impacto en todos los pueblos en rebeldía del mundo"
“Como Chávez representa realmente la conciencia social de las grandes mayorías en América Latina y siempre existe como un elemento decisivo para definir la independencia hacia el imperialismo norteamericano, hay mucho en juego con las elecciones en Venezuela”...
“Como Chávez representa realmente la conciencia social de las grandes mayorías en América Latina y siempre existe como un elemento decisivo para definir la independencia hacia el imperialismo norteamericano, hay mucho en juego con las elecciones en Venezuela”, dijo el sociólogo norteamericano James Petras (*) este lunes 2 de julio en CX36, Radio Centenario.
Petras advirtió que si bien todo indica que Chávez triunfará el 7 de octubre, la derecha está operando con el apoyo de Estados Unidos “tratando de penetrar los barrios”.
UNA ELECCIÓN ESTRATÉGICA PARA AMÉRICA LATINA E INCLUSO MÁS ALLÁ.
Para el sociólogo norteamericano las elecciones del 7 de octubre tendrán un gran impacto en el continente, «me parece muy importante en este momento, porque las elecciones en Venezuela van a tener un enorme impacto en América Latina».
Petras agregó que «Como Chávez representa realmente la conciencia social de las grandes mayorías en América Latina y siempre existe como un elemento decisivo para definir la independencia hacia el imperialismo norteamericano. Hay mucho en juego con las elecciones en Venezuela, que van mucho más allá de lo que va a pasar internamente en ese país.”
En este sentido indicó que «Chávez declara un fondo de financiamiento de proyectos sociales en América Latina y han practicado eso con inversiones en Salud, Educación, en los países del Caribe e incluso en los países andinos. Más allá de eso sus críticas al imperialismo norteamericano han tenido el efecto de tratar de neutralizar en un sentido el avance del imperialismo en Uruguay, Brasil y otras partes. Es un contrapeso”.
«Por eso es una elección estratégica para América Latina e incluso más allá», enfatizó.
GOBIERNO BOLIVARIANO, EJEMPLO PARA LOS PUEBLOS DEL MUNDO
Para James Petras el Gobierno Bolivariano que encabeza el Presidente Hugo Chávez ha sido un ejemplo para los pueblos del mundo que ven en él la salida a la crisis del capitalismo que vive el planeta.
«Por ejemplo en Grecia, el candidato a Primer Ministro que terminó en segundo lugar, dijo que su modelo de gobierno para Grecia era Chávez», señaló.
«Hemos conversado con árabes y musulmanes de Medio Oriente y también hablan del ejemplo de Chávez, que combina la independencia, la democracia y programas socializantes. Es un modelo para ellos», agregó.
«Por tanto, reitero, las elecciones en Venezuela no sólo tienen impactos importantes para el pueblo venezolano, sino que lo tiene para los pueblos latinoamericanos y para todos los pueblos en rebeldía desde Grecia hasta el Medio Oriente».
DERECHA VENEZOLANA RECIBE ORIENTACIÓN Y APOYO NORTEAMERICANO
Petras advierte que es necesario considerar la ayuda millonaria que está recibiendo la candidatura de derecha con el objetivo de bajar las diferencias que muestran las encuestadoras de la amplia ventaja que hoy tiene el presidente Chávez.
«En ese sentido, debemos considerar ésta, como la elección más importante en los próximos años. Afortunadamente, hasta este momentos las encuestas y estimaciones dicen que Chávez tiene un margen sustancial de dos dígitos sobre Capriles, el candidato de la derecha respaldado por Estados Unidos», Indicó.
Según el sociólogo, la oposición a Chávez ha cambiado su estrategia electoral buscando captar el voto de los sectores popular con ayuda millonaria del gobierno de Estado Unidos. «Por ejemplo AID una organización supuestamente de ayuda está canalizando millones de dólares hacia la oposición, hace una campaña puerta a puerta. La derecha ha cambiado algo su estrategia, tratando de penetrar en los barrios a partir de un ejército pago para hacer campaña contra Chávez, con poco resultado hasta ahora pero es algo que hay que tener en cuenta», advierte.
martes, julio 03, 2012
La trama golpista en Paraguay.
El arraigo sociológico del bipartidismo oligárquico de colorados y liberales es la clave para comprender la facilidad con la que el Congreso ha dado el golpe. Su objetivo, cerrar un proceso de cambio que había abierto espacios de democratización y acumulación de fuerzas populares. La destitución «exprés» del presidente paraguayo, Fernando Lugo, por parte del Congreso el pasado 22 de junio, mostró de manera descarnada la soberbia y la prepotencia de los que nunca dejaron de mandar en el país. Después de más de una veintena de amenazas de juicio político a lo largo de estos cuatro años de mandato, finalmente terminaron consumando el golpe parlamentario.
El golpismo y la prepotencia quedan en evidencia cuando revisamos los «motivos de la destitución» del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ya que una de las cinco razones para defenestrarlo fue haber firmado el Protocolo de Ushuaia en el año 2011, que es un instrumento jurídico del Mercosur a favor de la democracia y contra los golpes de Estado, para evitar golpes como el de Honduras de 2009. Es decir, el Congreso destituye a Lugo, entre otras razones, por firmar protocolos contra los golpes de Estado en la región. La diferencia con Honduras, como muy sarcásticamente confesó el exvicepresidente Federico Franco, hoy presidente de facto, es que «a Zelaya se lo llevaron de su casa, por la noche y en pijama».
¿Cómo es posible que en 24 horas expulsen a un Gobierno electo? En primer lugar, hay que recordar que el Gobierno de Lugo era una anomalía en la estructura del poder realmente existente en Paraguay y por lo tanto un elemento indeseable para los poderes fácticos, a pesar de su perfil moderado. Un Ejecutivo excesivamente heterogéneo (desde la izquierda marxista hasta la derecha liberal) se enfrentaba a una estructura de poder sólida y estable en el tiempo.
El arraigo sociológico del bipartidismo oligárquico de colorados y liberales es uno de los elementos claves para comprender la facilidad con la que el Congreso ha consumado el golpe. Los dos partidos que se han repartido el poder político durante 130 años (1880-2008) continúan siendo los dos partidos mayoritarios, con alrededor del 75% de los congresistas. Si a esto sumamos, los representantes de los otros dos partidos de derecha, UNACE (escisión colorada por la derecha) y Patria Querida (derecha «moderna»), llegamos a un 95%, con lo que la izquierda aparece como un mero accidente porcentual.
Las viejas redes clientelares rurales y urbano-marginales siguen siendo sumamente efectivas a la hora de movilizar electoralmente a las masas, para asegurar la dominación política de los partidos de la oligarquía. Las últimas elecciones departamentales y municipales de 2010 (2 años y medio después de la victoria de Lugo) lo corroboran, ya que el bipartidismo copó 16 de las 17 gobernaciones y más de un 95% de las alcaldías. En este contexto, la victoria de Lugo en abril de 2008, que sin duda era reflejo de un deseo de cambio, choca frontalmente contra una estructura política oligárquica todavía muy enraizada.
Este control absoluto del Poder Legislativo por parte de los grupos de la derecha durante tantos años, ha posibilitado realidades tan inauditas como que todavía no se pague impuesto sobre la renta y que redujeran hace unos años el impuesto empresarial del 30% al 10%. Todo un plantel funcional para los auténticos detentadores del poder, la red empresarial que inspiró, alentó y posteriormente justificó la expulsión de Lugo.
¿Quiénes son? Los diversos grupos de poder económico en Paraguay han jugado un papel central en el golpe y son, en consecuencia, los grandes beneficiados. Por una parte, tenemos a la rancia oligarquía terrateniente, que se enriqueció en gran medida gracias al expolio de tierras que se produjo en la dictadura stronista (Alfredo Stroessner, 1954-1989) y que se articula con el pujante agronegocio de exportación de soja y de carne de vacuno.
En alianza con estos, la presencia del oligopolio transnacional de agrotóxicos y semillas transgénicas es cada vez más fuerte, principalmente de Monsanto y Cargill. Diversos analistas, apuntan a estas dos corporaciones como partes integran- tes de la trama golpista. A su vez, hay que señalar la importancia de los «brasiguayos», más de 350.000 colonizadores de tierras de origen brasileño (más de un 5% de los habitantes de Paraguay) que tienen el control de facto de una parte de las tierras fronterizas con Brasil y que hoy día son nuevos terratenientes con un gran poder de influencia, tanto en Asunción como en Brasilia.
Los gremios empresariales que los defienden, fundamentalmente la retrógrada Asociación Rural del Paraguay (ARP), junto al representante de la proto-burguesía industrial parasitaria del país, la Unión Industrial Paraguaya (UIP), rápidamente emitieron declaraciones favorables a la destitución de Lugo y a la imposición de Franco. Sin ningún tipo de filtro discursivo se jactaron de que el nuevo administrador del Estado, Federico Franco, sería mucho más obediente a los dictados del capital.
A esta maraña de poderes fácticos hay que sumar a los narcotraficantes, a los que el difunto Tomas Palau les otorgaba una relevancia creciente. De hecho, el precandidato más importante del Partido Colorado, Horacio Cartés, está acusado de ser miembro del narco y en estos días ha sido señalado como uno de los principales arquitectos del golpe contra Lugo. El círculo se cierra con los grandes medios de comunicación empresarial, que en la última semana han ejercido de voceros del golpismo. Entre ellos, el director del reaccionario periódico «ABC Color», Aldo Zucolillo, un personaje oscuro que sigue utilizando el clásico discurso anticomunista de hace 50 años, ha jugado un papel central. Su diario ha instigado repetidamente al golpe de Estado durante los cuatro años de mandato de Lugo, con absoluta impunidad, delito que en otros países le hubiera supuesto una visita prolongada a la cárcel.
¿Pará qué? El golpe cumple varios objetivos. Por una parte, deja al Frente Guasu, coalición de partidos de izquierda que acompañaba Lugo, fuera de las fuentes de financiación principal: las arcas del Estado. Hay que tener en cuenta que las presidenciales serán en abril de 2013. Por otra parte, se deshace de un Ejecutivo que aunque era notablemente tibio, no representaba cabalmente sus intereses. Y lo más importante, intenta cerrar por la vía autoritaria un proceso de cambio que trasciende al Gobierno y que había abierto espacios de democratización y acumulación de fuerzas populares, nunca vistos en Paraguay.
Mensaje continental. Los golpistas, premeditadamente o no, han enviado también un mensaje a la región, al incluir la firma del Protocolo de Ushuaia como un motivo para la destitución de Lugo. Se convierte en una provocación a las instituciones de integración como Mercosur y Unasur, que pretendían blindar la región de más golpes, después de lo ocurrido en Honduras.
A pesar de la dureza inicial que manifestaron casi todos los países, según avanzaban los días solo el eje bolivariano se ha mantenido firme, planteando la expulsión e incluso el bloqueo económico si no se reinstauraba el Gobierno democrático. Si no logran consensuar medidas drásticas, la oligarquía paraguaya terminará burlándose de todo el continente y evidenciará la fragilidad de la actual arquitectura de integración latinoamericana.
Luismi Ugarte
lunes, julio 02, 2012
Mega amenazas en la amazonía boliviana
Un documental sobre los mega proyectos de infraestructura que se están llevando a cabo y se quieren realizar en la selva amazónica, con sus terribles consecuencias para los pueblos originarios que la habitan y para la naturaleza.
¿Qué le ha hecho Cuba a Estados Unidos para merecer 53 años de castigo?
En 1960, esos sucios comunistas caribeños se pasaron al lado de las “fuerzas del mal” en la Guerra Fría –los soviéticos, recordamos, ofrecieron una sustancial ayuda, no amenazas. Pero en 1991, la Unión Soviética desapareció.
¿Y qué sucedió? A pesar de no existir el pretexto soviético, la obsesión permaneció: derrocar al gobierno cubano con tácticas casi de guerra y algunas de ellas peores que las mentiras.
En la década de 1990, bajo las narices del FBI, exiliados cubanos organizaron y financiaron actos terroristas en Cuba. Pagaron a mercenarios salvadoreños para que pusieran bombas en lugares turísticos de La Habana.
En la década de 1990, Cuba envió agentes para que se infiltraran en grupos terroristas del sur de la Florida. La información de los infiltrados se recicló y envió al FBI. Pero en 1998, el FBI arrestó a los agentes cubanos y un intimidado jurado de Miami los declaró culpables. Una jueza condenó a los Cinco de Cuba a sentencias draconianas.
Para 2001, mientras los republicanos de la Florida comenzaban a borrar los nombres de probables electores demócratas de los registros electorales, la “democracia” surgió como la línea oficial para reemplazar la Guerra Fría contra Cuba. Por mandato del Congreso (la Ley Helms-Burton), la USAID –no la CIA– se dedicó a su plan de “cambio de régimen” en Cuba.
Una operación clandestina de la USAID para la subversión en Cuba, hizo que Cuba arrestara en 2009 a Alan Gross, un ciudadano norteamericano contratado por una compañía que había obtenido un trabajo de la USAID para ayudar a derrocar al gobierno cubano. Este plan consistía en instalar tecnología segura de Internet para pequeños grupos disidentes judíos de manera que pudieran comunicarse sin que la Seguridad del Estado de Cuba pudiera rastrearlos o penetrarlos. ¡No quiera Dios que Cuba pudiera conocer la receta secreta de las bolas de matzo!
Sin embargo, un agente cubano de la Seguridad del Estado había localizado a Gross cuando este comenzaba su tarea y otros agentes lo siguieron mientras él distribuía equipos sofisticados. Anotaron las personas con que se reunía, los equipos que entregaba y en su quinto viaje lo detuvieron. Gross fue enjuiciado y declarado culpable de acciones subversivas contra el estado cubano. En 2010 fue condenado a 15 años de prisión.
Los gritos de “inocente” surgieron del Departamento de Estado y de importantes grupos judíos. “Él solo estaba ayudando a los grupos judíos a obtener mejor acceso a Internet”. ¿Y por este “gesto humanitario” él iba a recibir emolumentos por un contrato gubernamental de casi $600 000?
En diciembre de 2011 Fulton Armstrong, un exayudante senatorial y funcionario de Seguridad Nacional, publicó un artículo de opinión que revelaba tanto la estupidez como la ilegalidad de la misión de Gross.
“Cuando fracasa una acción encubierta dirigida por la CIA y arrestan a un oficial clandestino, el gobierno norteamericano crea una estrategia para negociar su libertad. Cuando es detenido un operador encubierto que trabaja para la USAID, Washington aumenta la retórica, derrama más dinero en el comprometido programa y se niega a hablar… a divulgar hasta la información básica de estos programas”.
Los programas, escribió Armstrong, “no tenían que ver con nuestra Comunidad de Inteligencia, pero el secreto que los rodeaba, las artes clandestinas del oficio (incluyendo el uso de tecnologías avanzadas de codificación) y el deliberado ocultamiento de la participación de EE.UU., tenía todas las señas de una operación encubierta de inteligencia”.
El caso, según Armstrong, ha dramatizado el papel de la USAID como “guerrero encubierto para socavar en todo el mundo a regímenes contrarios a EE.UU.”. Y agregó que “El enfoque de cambio de régimen de los programas es explícito”. (Miami Herald, 25 de diciembre de 2011.)
¡Sorpresa! Las revelaciones de Armstrong pudieran haber sido publicadas solo en sánscrito, porque posteriormente ni los funcionarios del Departamento de Estado ni los líderes principales de la comunidad judía cambiaron un ápice de sus arias “Gross es inocente”.
En febrero, el reportero de AP Desmond Butler ofreció más detalles del caso Gross basándose en “informes de viaje” filtrados que Gross había presentado. “Pieza a pieza, en mochilas y maletas de mano, el contratista de ayuda Alan Gross se aseguró de que laptops, teléfonos inteligentes, discos duros y equipos de red fueran introducidos secretamente en Cuba. La pieza más sensible, según informes oficiales de viaje, fue la última: un chip especializado de teléfonía móvil que los expertos dicen que son usados a menudo por el Pentágono y la CIA para hacer que las señales satelitales sean casi imposible de detectar”.
Continuó Butler que “Gross dijo en su juicio en Cuba que había sido un `tonto confiado’ y que fue engañado. Pero sus informes de viaje indican que sabía que sus actividades eran ilegales en Cuba y que le preocupaba el peligro, incluyendo la posible expulsión”.
Un informe citaba a un líder comunitario. Gross “dejó bien en claro que todos estamos `jugando con fuego’.” En otra ocasión Gross dijo: “Este es un asunto muy riesgoso sin lugar a dudas”.
Durante las últimas semanas, funcionarios del Departamento de Estado y el abogado de Gross, ignorando lo publicado por Armstrong y Butler, han vuelto a cantar el “aria de inocencia” y se han quejado de que Cuba maltrata a Gross, aquejado de problemas.
La vocero del Departamento de Estado Victoria Nuland aseguró que estaba “extremadamente preocupada” por el estado de salud del “inocente Gross”. “Él padece de artritis degenerativa que ha empeorado porque no se le permite caminar en su celda”. (Paul Haven, AP, La Habana, 15 de junio.)
Peter J. Kahn, abogado de Gross, aseguró que su cliente “tiene dificultad para caminar y le ha salido una masa detrás del omóplato derecho”.
Cuba envió la historia clínica de Gross, aseguró que goza de buena salud y lamentó “las distorsiones que se difunden” acerca de su salud.
Washington insiste en que hasta que Cuba no libere a Gross no es posible un progreso bilateral. ¡Impasse! (Haven, 15 de junio.)
El gobierno de EE.UU. ha empujado a Gross bajo el simbólico autobús. Debido a que, como señala Armstrong, Gross no es un oficial de la CIA, el gobierno norteamericano utiliza su encarcelamiento como propaganda contra la “inhumana” Cuba.
Para contrarrestare esto, pudiéramos impulsar la idea de “Liberen a los Seis”, Alan y los Cinco de Cuba. Cuba ha dado indicios de su voluntad de negociar tales gestos humanitarios recíprocos.
Para convencer a Obama, la familia de Gross pudiera manifestarse frente a la Casa Blanca a favor de su libertad. Después de todo, él estaba poniendo en práctica una política de EE.UU.
Saul Landau, miembro del Instituto para Estudios de Política, produjo el filme Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie.
domingo, julio 01, 2012
Grecia: ¿Qué se puede hacer?
Introducción
Grecia se enfrenta a la nada envidiable elección entre aceptar las condiciones de la troika y verselas con la persistencia y la profundización de una crisis económica que comporta cinco años de crecimiento negativo, más de un 23 por ciento de desempleo, un aumento astronómico de la pobreza (de menos del 15 por ciento a más del 40 por ciento) y una escalada de suicidios, o rechazar el «memorándum» y aguardar el probable recorte y reducción de financiación de mercados de capital de la Eurozona con muy pocas reservas para pagar los salarios, pensiones o servicios públicos.
Aunque el coste inmediato de la ruptura con las catastróficas condiciones impuestas por los banqueros de la Eurozona sean elevados, inaugura la posibilidad de transformar las relaciones y estructuras internas y externas que llevaron a Grecia hasta la zona cero en la que ahora se encuentra.
¿Es la crisis una oportunidad?
La prolongada e interminable espiral descendente de la economía y los niveles de vida griegos y las políticas desastrosas y destructivas desarrolladas por los dos partidos dominantes hasta la fecha (el Pasok y Nueva Democracia) han demostrado de manera concluyente que el «capitalismo» griego y la integración en la Comunidad Económica Europea han sido una desgracia sin alivio posible, pues han sido puestos a prueba y no han conseguido satisfacer los niveles mínimos para la vida humana. Solo los verdaderos creyentes y dogmáticos en las virtudes innatas del «capitalismo» y la CEE pueden seguir cotorreando sobre la «necesidad» de perseverar en las mismas medidas de «austeridad» que han arrasado la vida del 80 por ciento de la población, han cerrado la mitad de los establecimientos y negocios del país y no consiguen proporcionar empleo a la mitad de la mano de obra joven (menor de 30 años).
La crisis profunda demuestra la necesidad de realizar cambios elementales en la organización de la economía, la urgencia de un nuevo liderazgo político y el deseo de un nuevo sistema político receptivo a la inmensa mayoría.
Las viejas oligarquías dominantes están absolutamente desacreditadas. Los vínculos existentes con la CEE no hacen más que desangrar a la economía: concediendo préstamos que agrandan la deuda y que atraviesan los conductos de la economía griega para desembocar en los banqueros del extranjero. La «integración» en la CEE es en realidad una monumental bomba de succión que deprime la economía y reduce los niveles de vida con el fin de extraer riqueza para los propietarios de bonos residentes en el extranjero.
Ningún capitalista ni político del viejo orden ofrece ningún argumento redentor. Antes ya saquearon la economía; en la actualidad, extraen y transfieren riqueza al exterior; y para el futuro solo pueden prometer más de lo mismo.
El reto básico no son las condiciones pésimas del presente, sino la oportunidad que se presenta para una transformación fundamental. El problema consiste en diseñar la transición desde una debacle sin remedio a una economía equitativa, dinámica y participativa. El problema de afrontar una transición es el comportamiento y los rasgos estructurales defectuosos de la sociedad, el sistema de gobierno y la economía griega. En Grecia está profundamente arraigado el legado de una cultura de corrupción de partidos omnipresente, cleptocracia y gastos inflados para el ejército y las burocracias clientes. Y lo más importante: Grecia está dominada por unas élites económicas ansiosas de rentas que fingen ser capitalistas, pero se aprovechan de las limosnas del Estado y del exterior procedentes de los banqueros y Estados de la Eurozona.
Llevar a cabo una transición requiere que primero impongamos a la negativa herencia del pasado la orden de averiguar qué propuestas son viables y necesarias.
La herencia negativa y el impago de la deuda: Grecia no es Argentina
Muchos críticos radicales de la «austeridad» y de la crisis de deuda en Grecia citan el «ejemplo argentino» del impago de la deuda (más de 100.000 millones de dólares) y su capacidad para diseñar una recuperación exitosa y un modelo de crecimiento basado en la «autofinanciación». Los defensores críticos ignoran las diferencias profundas de la estructura económica y social de los dos países, así como su localización en las economías de sus respectivas regiones.
En el momento mas bajo de su crisis, Argentina se encontraba de hecho en peor situación que Grecia hoy día. El desempleo oscilaba entre el 25 y el 30 por ciento y superaba el 50 por ciento en muchas zonas trabajadoras, lo que contrasta con el 24 por ciento de Grecia. Los niveles de pobreza en Argentina superaban el 45 por ciento; en Grecia, superan el 35 por ciento. La depresión en Argentina significó una tasa de crecimiento negativo de aproximadamente el 20 por ciento durante tres años consecutivos, cifra que en Grecia corresponde al descenso producido en el conjunto de los últimos cinco años.
A pesar de partir de una situación más difícil y peor, Argentina contaba con varias ventajas estratégicas.
En primer lugar, en Argentina la expulsión del poder de las élites dominantes que impulsaban la crisis fue realizada por un levantamiento popular masivo (diciembre 2001-enero 2002). En Grecia, si bien las movilizaciones masivas han politizado, movilizado y radicalizado sin duda a una parte del electorado, la coalición radical que aspiraba al poder (Syriza) ha tomado la senda electoral. En segundo lugar, el levantamiento argentino fue un proceso continuo porque los piqueteros desempleados cortaron todas las carreteras y vías de transporte como instrumento de negociación para garantizar que los recursos se transferían del pago de la deuda a las prestaciones de las familias de los trabajadores desempleados y a la revitalización de la economía. En Grecia, el inmenso ejército de desempleados no tiene ni la capacidad organizada para sostener un bloqueo de transportes continuo, ni puede recurrir a organizaciones vecinales y sindicales para nada más que la repetición de jornadas de huelga de un día y manifestaciones.
Argentina devaluó de forma drástica e inmediata su moneda —eliminando su vinculación al dólar— haciéndo que dejara de cambiarse en paridad para pasar a intercambiarse a razón de tres a uno, e incrementó enormemente la competitividad de los artículos de exportación argentinos. El gobierno de centro-izquierda promovió la sustitución de productos locales por importaciones caras. Argentina, a diferencia de Grecia, no formaba parte de una unión monetaria y podía fijar la tasa de intercambio de su propia moneda. Grecia está ligada al euro y tendrá que pasarse al dracma para asumir el control sobre sus finanzas, su tasa de intercambio y sus herramientas de política monetaria e inversión.
Argentina poseía un sector industrial-manufacturero importante, a medio gas por la crisis, pero con capacidad de trabajadores, técnicos y directivos para responder a un nuevo programa de estímulos. Además, Argentina contaba con un sector agroempresarial altamente competitivo y dinámico, líder mundial en la carne de ternera, los cereales y la soja, así como con riqueza energética (petróleo) y mineral, que podía activar el gobierno de centro-izquierda.
Durante sus 30 años de pertenencia a la Unión Europea, Grecia ha visto contraerse su base manufacturera y agrícola, ya exigua y menguante, ante las importaciones mejores y más baratas de países capitalistas desarrollados como Alemania, Francia, Holanda y otros. A diferencia de Argentina, Grecia recibió miles de millones de dólares en «transferencias», fondos de compensación para mejorar su economía y competitividad y prepararla para la plena integración (eliminando barreras arancelarias). Sin embargo, ninguno de los dos partidos gobernantes, ni los «capitalistas», ni los agricultores, canalizaron las «transferencias» hacia actividades productivas. Los partidos gobernantes emplearon las transferencias para construir maquinarias de patrocinio electoral extensivo; dilapidaron fondos con contratistas del Estado a precios excesivos para abastecer a constructores dedicados a proyectos de edificación no productivos (incluidas las estafas multimillonarias en torno a los Juegos Olímpicos). Decenas de miles de titulados universitarios y fieles de partidos políticos sin empleo abultaron las burocracias nacionales, regionales y locales, lo que acrecentó el consumo y cerró el paso a cualquier actividad productiva sensata.
Los capitalistas diseñaron «proyectos productivos» y, a continuación, transfirieron los préstamos y las limosnas de la UE a inversiones inmobiliarias en el exterior y compra de artículos de lujo. La élite griega transfirió los préstamos a cuentas bancarias de Londres, Suiza y Chipre... mientras el gobierno desaparecía como avalista final.
En el sector agrícola, muchos propietarios eran médicos, dentistas, abogados y funcionarios de alto rango que utilizaban su propiedad de unas pocas docenas de olivos o naranjos para recibir préstamos a bajo interés, importar vehículos de lujo 4x4 libres de impuestos y construirse segundas o terceras residencias vacacionales. Muchos agricultores que recibieron préstamos y ayudas adquirieron terrenos para construir casas para sus hijos casados, o para tener un sitio que alquilar a turistas, o para mandar a sus hijos e hijas a estudiar a universidades extranjeras.
Y lo más importante: la élite económica —banqueros, propietarios de buques, constructores inmobiliarios—, los políticos y los especuladores extrajeron miles de millones de las transferencias de la CEE en forma de préstamos ilícitos a compinches y en forma de honorarios, gastos de gestión de acuerdos crediticios y financiación de pensiones.
Los banqueros europeos, las autoridades del gobierno y los exportadores eran plenamente conscientes de que las «transferencias» estaban siendo robadas... pero siguieron, por razones evidentes de beneficio económico y político: el pacto de los lucrativos intereses afluía a sus arcas; los exportadores desembarcaban en los mercados de consumo griegos; los banqueros y las instituciones de inversión encontraban directivos de fondos de pensiones volutariosos y «abiertos» a acoger inversiones turbias. Hasta los turistas gozaban del sol y las importaciones que les recordaban a sus países de origen: escalopes milaneses, cerveza inglesa, queso feta alemán... Además, Grecia destinaba el 15 por ciento de su presupuesto al gasto militar, que servia a objetivos y bases de la OTAN.
Contrariamente a lo que daban a entender las apariencias más superficiales, Grecia no estaba gobernada por capitalistas, pequeños empresarios y agricultores, como algunos politólogos afirman. Grecia estaba gobernada por una extensa clase de cleptócratas, evasores fiscales y rentistas que saqueaban, tomaban prestado, consumían e invertían en el extranjero. Desde el punto de vista tecnológico, Grecia era uno de los países agro-manufactureros más atrasados. Sus profesionales formados y educados en el extranjero regresaban y se «adaptaban» a la cultura rentista-cleptocrática: la mayoría ocupaba varios cargos en actividades del sector público y privado, lo que se traducía en una gestión y un rendimiento mediocres y muchos conflictos de intereses.
Grecia, en resumen, no es Argentina. El impago griego es una necesidad absoluta para dar comienzo al proceso de transición hacia una economía productiva y equitativa. Pero el espantoso legado griego plantea toda una serie de problemas y retos nuevos con pocos recursos económicos y en ausencia de clases productivas destacadas.
El arduo camino para salir de la crisis
Cualquier hoja de ruta para salir de la crisis griega será difícil, compleja y ardua, dada la economía de «tierra quemada» que heredaría un gobierno de izquierda (GI). La primera y más esencial preocupación de un GI es poner fin a las políticas y, en especial, a los acuerdos con la troika que reclaman más despidos masivos de empleados públicos, reducción de prestaciones sociales y recortes en salarios mínimos y pensiones. Un nuevo GI tiene que imponer una serie de medidas de emergencia para evitar la quiebra económica.
Está absolutamente claro que los banqueros y gobiernos europeos quieren castigar a Grecia por las transgresiones de su «pacto de austeridad». Si Grecia lograra renunciar al pacto de austeridad, los banqueros europeos temen que otros países la sigan: España, Portugal, Italia, Chipre e Irlanda.
Grecia debería suspender el pago de la deuda, imponer férreos controles al capital y congelar los depósitos bancarios para evitar la fuga de capitales ante el recorte de financiación de la troika. Un GI debería crear una serie de comisiones de emergencia para (1) garantizar fuentes alternativas de financiación de emergencia de varios fondos de reserva con eurobonos. Deben buscar préstamos en Rusia, Irán, Venezuela, China y otros Estados no endeudados con la troika, (2) realizar un inventario de empresas existentes potencialmente productivas —empresas en quiebra o con problemas, empresas endeudadas— y convertirlas en cooperativas gestionadas por trabajadores y empleados patrocinadas por el Estado, (3) examinar la deuda pública para determinar cuál se puede considerar «legítima» (los préstamos canalizados hacia el empleo productivo) e ilegítima (los préstamos que sirvieron para enriquecer a especuladores, contratistas corruptos y dirigentes políticos), (4) investigar y embargar los bonos extranjeros de griegos acaudalados implicados en evasiones fiscales multimillonarias y plurianuales y que acumularon rentas ilícitas a través de préstamos impagados y blanqueo de dinero. Los auditores griegos deberían pasar a reclamar que los acreedores de la Eurozona recaudaran el pago de la deuda de las cuentas bancarias de los griegos ricos que blanquearon dinero y lo depositaron en Londres, Zurich, Fráncfort, Nueva York y otros lugares.
El principio rector de un GI debería ser: «quienes suscribieron los préstamos y se lucraron, que los paguen». Los banqueros europeos que prestaron dinero a políticos corruptos y cleptócratas empresariales deben asumir las pérdidas por no lograr ejercer «la debida diligencia»: supervisar la viabilidad de la actividad que estaban financiando. Al fin y al cabo, las empresas privadas «justifican» sus beneficios mediante los «riesgos» que asumen. En el caso de Grecia, las demandas de los eurobanqueros de que los préstamos bancarios privados y las devoluciones queden «garantizados» por el Estado (con independencia de lo mal gestionados que estuvieran) corre el riesgo de causar «daños morales»: asegurar el lucro de los banqueros, sin prestar atención a su «sensatez», anima a que se repita una especulación temeraria como la que se ha respirado en Grecia durante los últimos treinta años.
Un GI debería rechazar las deudas ilegales (la inmensa mayoría) y renegociar y refinanciar el resto en un marco temporal más amplio, a la espera de la recuperación económica.
Lo que se debería reconocer es que los anteriores gobiernos griegos (pese a estar formalmente elegidos) se entregaron a una actividad ilegítima que perjudicó a la soberanía, a la capacidad productiva y a los medios de vida de todo un pueblo.
Lo que no es admisible es obligar a todo un pueblo a sacrificar su finca porque una minoría de griegos suscribió préstamos y no invirtió ni pagó sus deudas a acreedores extranjeros. En la actualidad, los millonarios cleptócratas tienen «respaldo» y sus cuentas bancarias y propiedades inmobiliarias multimillonarias e ilícitas están protegidas por los bancos que reclaman los pagos del gobierno griego. Sus actuales demandas se basan en la demolición atroz de los niveles de vida de todo un pueblo. Para las obligaciones restantes, un GI griego puede transferir la deuda fiscal de los evasores fiscales griegos a los acreedores, permitiéndoles embargar las cuentas en el extranjero de sus clientes griegos.
Un GI podría autofinanciar una recuperación modificando drásticamente las prioridades presupuestarias: principalmente, recortando el presupuesto militar. El gasto militar de Grecia, en porcentaje de su presupuestos total, es uno de los más elevados de la Unión Europea. Al eliminar los gastos de las actividades de la OTAN, las misiones militares en el exterior y numerosas bases militares, un GI podría priorizar las inversiones industriales y en el sector servicios.
Grecia necesita (1) un impuesto de crecimiento; una tasa fija a los autónomos —profesionales, comerciantes, hoteles, etc.— para garantizar que pagan su cuota en la financiación de la nueva economía. Mientras los millonarios se dedicaban a mega estafas y evasiones, también sucedía que el 50 por ciento del sector autoempleado imitaba su conducta a pequeña escala, (2) un impuesto para los turistas —en aeropuertos, muelles y puertos, escalas marítimas turísticas— bajo la supervisión estricta y/o el reemplazo de inspectores/recaudadores fiscales y oficiales de aduanas corruptos que se llevan un buen pico de la gestión. El encarcelamiento de los funcionarios corruptos debería ser obligatorio. (3) Un impuesto inmobiliario que refleje el valor real de la tierra y las propiedades, en especial de los terrenos sin uso o no cultivados. (4) Un impuesto sobre las transacciones financieras y el fin de las exenciones fiscales a los bancos y empresas importantes y las denominadas constructoras inmobiliarias.
Explotar recursos humanos no utilizados o infrautilizados
El nuevo gobierno tiene muchas fuentes de «capital humano»; centenares de miles de jóvenes cultos sin empleo a quienes se puede movilizar para trabajar en actividades productivas mediante inversiones públicas selectivas en áreas prioritarias, especialmente fuera de la «gran región de Atenas».
Hay muchas regiones e islas que tienen potencial para proporcionar ingresos y empleo, siempre que se aborde de la forma adecuada. Una de las más sobresalientes es el procesamiento de alimentos; una de las muchas perversidades de la economía griega es la producción y exportación de manzanas y cítricos a Alemania y la importación de zumos. Otro es el fracaso a la hora de vincular los alimentos locales y las manufacturas a un sector turístico de 14 millones. La mayoría de los alimentos y los muebles son de importación; la mayoría de los paquetes de vacaciones benefician a multinacionales extranjeras y agencias de transporte exteriores. En consecuencia, la economía y la mano de obra griega obtienen una pequeña parte de sus ingresos totales de su «sector principal». Grecia, con 300 días al año de sol, es ideal para el desarrollo de la energía solar.
No se puede construir una nueva economía con los cleptócratas del pasado
Como he expuesto más arriba, Grecia disponía de muy pocos empresarios reales, si es que había alguno, que invirtiera en sus propios beneficios, en investigación y desarrollo y modernizara su fábrica.
Las empresas del sector público estaban sobrecargadas de «miembros del partido» desempleados, muchos de los cuales prácticamente «no aparecían»; y muchos sindicatos del sector público entregados al nepotismo y al pluriempleo a costa de la eficiencia, la rentabilidad y las estrategias de desarrollo a largo plazo de los servicios. Las empresas del sector público requieren una especie de «re-nacionalización» para que generen ingresos y beneficios con los que financiar nuevos puestos de trabajo en empresas nuevas. La gestión de las empresas públicas se debería transferir de manos de «gestores a perpetuidad» estancados a equipos de gestión dinámicos compuestos por trabajadores, emprendedores e ingenieros que se ocuparan de ampliar el alcance y la calidad de la actividad en el seno de la nueva economía.
Es preciso movilizar los fondos de pensiones y demás ahorros junto con los miles de millones retenidos por el impago de la deuda del Estado para pagar los gastos corrientes (pensiones, salarios, importaciones básicas, etc.) con el fin de estimular la recuperación de la producción en las empresas que den muestras de voluntad de reconstruir la economía y de voluntad para colaborar con el proceso de activación de la producción y el empleo. Los beneficios públicos deberían financiar la toma por parte de trabajadores de fábricas y servicios abandonados por sus anteriores propietarios, de los que hay millares.
El sector público debe asumir el liderazgo en la inversión, prestación de servicios y producción para generar «confianza» entre los pequeños y medianos productores. El sector público debe ponerse a la cabeza en la negociación con prestamistas potenciales y socios económicos fuera de la Eurozona: si la Eurozona interrumpe toda financiación como consecuencia del impago de la deuda o de una moratoria, harán falta nuevos mercados y acuerdos comerciales y financieros.
El problema es que Syriza sigue con la idea del impago y no tiene ningún plan de emergencia alternativo con el que responder a un bloqueo de la Euroozona. Ante una ofensiva de la UE y el FMI y a falta de alternativa, un sector de Syriza (ex sindicalistas del sector público del Pasok) puede dar marcha atrás y tratar de aceptar alguna modalidad de pacto «renegociado»... lo que dividiría y socavaría las perspectivas de una transformación auténticamente viable y radical y condenaría a Grecia a su catastrófica espiral descendente.
Conclusión
La crisis más devastadora que haya afectado a un país de Europa occidental desde la Segunda Guerra Mundial ha ascendido a Syriza a aspirante serio al poder del Estado. Syriza adquirió respaldo mediante sus organizaciones de base dinámicas y la cohesión relativa de sus dispares elementos. Su denuncia clara y directa de la corrupción y el saqueo de los partidos dominantes y su imagen de partido con las «manos limpias» la ha hecho ser la fuerza predilecta en un amplio abanico de clases sociales, regiones y grupos generacionales. Sin embargo, la mera profundidad de la crisis, el saqueo absoluto y el vaciado de las arcas por parte de la clases política-empresarial cleptócrata y el desmantelamiento de la totalidad del sector productivo y la transferencia de miles de millones de euros al extranjero por la clase rentista millonaria, han generado un suelo inmensamente difícil para poner en marcha la necesaria transformación. El nuevo gobierno puede y debe garantizar la soberanía de la nación rechazando los dictados imperiales y poniendo fin a toda degradación adicional («austeridad») del pueblo griego. La emancipación requiere que primero y principalmente la nueva dirección asuma el liderazgo en la realización de sacrificios: recortar todos los beneficios extras del cargo, los salarios y los compromisos en el exterior. Las nuevas prioridades sociales requieren recortes drásticos en el presupuesto militar: bases, OTAN y adquisición de armamento. Los nuevos líderes deben decir a los eurobanqueros que recauden el pago de las cuentas corrientes de los multimillonarios del exterior que los prestaron, que desangraron al país y ahora están protegidos en esos mismos bancos.
La izquierda debe pasar de las palabras críticas a los hechos prácticos; ¡de las teorías a la creación de puestos de trabajo! Grecia, con un nuevo gobierno, puede poner fin a una austeridad y decadencia indefinidas. Puede y debe cambiar su lugar en la economía internacional. En última instancia, es la mejor última esperanza que le queda a Grecia.
[*] Nota: Este artículo fue escrito por James Petras antes de que tuvieran lugar las últimas elecciones Griegas, por eso el resultado de dichas elecciones no está recogido en el artículo.
James Petras
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