miércoles, enero 14, 2026

Estados Unidos revoca más de 100.000 visas mientras prosigue la caza callejera de inmigrantes


El Departamento de Estado norteamericano anunció en sus redes sociales que se han revocado, durante el año 2025, más de 100.000 visas a residentes y turistas. 
 El informe destaca que ha abarcado a un número excepcional de estudiantes universitarios -cerca de 8.000- y trabajadores calificados – unos 2.500. Marco Rubio, el secretario de Estado, festejó que muchos de los estudiantes deportados “eran manifestantes anti-israelíes”. 
 El operativo de endurecimiento en el mantenimiento de los visados tiene lugar en el marco de un operativo de caza callejera de migrantes, acusados bajo diferentes consideraciones por la administración de Donald Trump, pero sin ningún juicio de por medio, como dictan las normas legales del país. Se ha impuesto, en los hechos, un estado de excepción. Cabe aclarar que el retiro de visa, bajo la gestión de Joe Biden, ya alcanzaba el nada despreciable número de 40.000 personas. 
 En el caso de los residentes estudiantiles, el gobierno fascistizante de Trump ha recuperado una vieja ley macartista de la década del 50, que establece que un residente puede ser expulsado “si es considerado un peligro para la seguridad nacional o si expresa disidencias con la política exterior estadounidense”. El caso más conocido fue el del activista de origen palestino Mahmoud Khalil, detenido por la policía migratoria (ICE) a principios de 2025 como represalía a su rol en las rebeliones estudiantiles en las principales universidades del país, para condenar el genocidio sobre el pueblo palestino. Tras una conmoción general ante la detención del joven estudiante, la justicia falló a favor de Khali, pero una vez finalizado sus estudios, perderá el derecho a permanecer en los Estados Unidos. En una situación similar han sido colocados más de 4.000 estudiantes universitarios, cuyos permisos de residencia son removidos “por choques directos con la policía”. Lo que califica perfectamente con haber participado en movilizaciones y ocupaciones de campus contra la política del gobierno estadounidense. El resto de los retiros de visado se apoyan en delitos menores, como manejar alcoholizado, así como una generalidad sobre una amplia gama de delitos comunes, incluyendo la extensión no autorizada de la permanencia en el país. 
 Estos números se elevan significativamente si se contabilizan las redadas del ICE y las denominadas “deportaciones voluntarias”. En total, más de 3 millones de habitantes han dejado los Estados Unidos, cerca de 600 mil como consecuencia de las redadas criminales del ICE y un número de 2,5 millones lo ha realizado previamente a recibir un trato criminal por parte de la gestapo gubernamental.

 Estado de excepción 

En la enorme mayoría de los casos, se han violado todas las normativas legales o resucitado leyes de carácter excepcional y que violan el derecho a la libertad de expresión consagrado en la propia Constitución estadounidense. La caza de inmigrantes legales y/o irregulares al interior de los Estados Unidos indica el socavamiento de las libertades civiles, consagradas en la Constitución estadounidense que Trump desarrolla de manera sistemática.
 Las organizaciones de migrantes denuncian que los trámites para acceder a una residencia permanente se demoran durante un largo período de tiempo, lo que muchas veces lleva a que caduquen los permisos para estadías parciales. En cambio, Donald Trump lanzó en diciembre pasado la “gold card”, que por el pago de un millón de dólares permite acceder rápidamente a la residencia permanente sin cumplir con los requisitos legales exigidos. Este sistema para millonarios, pretende ser ampliado con el acceso a una “platinium card”, de monto mayor, que permitiría además evadir el pago de impuestos. De esta manera, se consolida un sistema de migración con doble estándar al interior de los Estados Unidos. 
 Los Estados Unidos se han convertido, por esta vía, en un territorio de guerra. El asesinato de la activista Reene Good lo expuso de manera violenta en la arena política, al tratarse de una ciudadana estadounidense. El disciplinamiento social que exige la ofensiva imperialista de Trump conlleva a una lucha al interior del país para controlar el “frente interno”. Este choque sucede cuando la lucha de clases en los Estados Unidos se ha disparado a un nivel que no se observaba hace más de 40 años, expresada en una tendencia a la huelga en la gran industria y a la sindicalización entre las capas más jóvenes de la clase trabajadora. 
 El lugar central de los Estados Unidos en la crisis política mundial coincide con una conclusión ofrecida por León Trotsky hace 90 años: en la época de la decadencia capitalista -el imperialismo- la democracia se convierte en una traba – “el imperialismo es la reacción en toda la línea”, apuntaba Lenin. La reacción política que encarna Trump expresa el agotamiento histórico de la hegemonía estadounidense y el intento de una salida reaccionaria a esa crisis de dominación histórica. Plantea, de igual forma, la necesidad de una lucha por el socialismo internacional como única alternativa a la barbarie de la guerra. 
 Es el desafío planteado, la construcción de una dirección política revolucionaria. 

 Joaquín Antúnez 
 13/01/2026

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