martes, agosto 25, 2026

Milei y Llaryora: un roto para un descosido


El gobierno facho libertario busca más acuerdos con el peronismo cordobés. 

 Milei intenta pilotear la enorme crisis económica, política y social con el operativo reeleccionista. Es un operativo enfocado en 2027, para desplazar del eje la grave crisis actual, y situar el debate político general en las elecciones burguesas, mientras se profundiza el deterioro social, marcado por la pérdida de 300 mil puestos de trabajo, el ajustazo sobre salarios y jubilaciones, y el endeudamiento moroso de seis millones de argentinos, que contraen deudas usurarias de bancos y billeteras. No obstante, las intenciones oficiales, la campaña reeleccionista de Milei se vuelve cuesta arriba. 
 El operativo reeleccionista mileista, condiciona fuertemente la situación política de Córdoba. Milei apunta a un entendimiento con el PJ cordobés, para que colabore con las medidas necesarias que cimienten ese camino, apoyando la reforma política reaccionaria (o la suspensión de las PASO en su defecto) y postulando una alianza nacional, que divida el voto opositor y peronista; al estilo Provincias Unidas de 2025, o de la propia postulación de Schiaretti en 2023. En ese sentido deben ser mirados, los apoyos financieros (adelanto de coparticipación y autorización de préstamos) que viene otorgando Milei a la Provincia y a la Capital cordobesa, y las visitas de los ministros nacionales al gobierno provincial. 
 A cambio Milei debería presentar una lista lavada o “light”, que no reagrupe a la oposición (Libertarios, Juez y De Loredo) y sin el refuerzo presidencial. Este armado, de darse, igualmente sería muy costoso para el gobierno nacional, puesto que las elecciones en Córdoba se adelantarían para abril o junio, y Milei arrancaría el año perdiendo la provincia donde ganó con más del 70% en 2023. Si el esquema para Córdoba se replicara en otras en provincias, el camino a la reelección estaría plagado de derrotas autoinfligidas. Pero igualmente sería la mejor opción; un choque abierto con Llaryora (y demás gobernadores colaboracionistas), pondría aún más en crisis no solo la reelección, sino además la gobernabilidad. 
 El gobierno de Llaryora aspira a esa colaboración y aborda todo el proceso político con un marcado derechismo, que es el mandato de la clase capitalista que domina en la provincia, especialmente la Bolsa de Comercio, el capital financiero y los sojeros. La política derechista del peronismo se expresa en todo sentido: colaboración con Milei, ajustazo provincial, ataque al salario y las jubilaciones, represión a las luchas, intento de crear una “oficina de la fe” trumpista, entre otras medidas. 
 El derechismo de Llaryora igualmente atiza la fragmentación política y cuestiona su propia base peronista. En 2025 Natalia De la Sota, presentó una lista “divisionista” que le descontó un importante porcentaje al oficialismo local, marcando un factor clave en la derrota electoral de ese año. Pero Llaryora, al igual que Milei, va a fondo con el mandato de la clase capitalista, aun a costa de un deterioro superior, y en esa tarea apunta en primer lugar a un acuerdo con el facho-libertario. Siempre hay un roto, para un descosido. 
 La conclusión más importante que hay que sacar de este derechismo de Llaryora, se sitúa en el movimiento obrero y popular. Resulta que la burocracia sindical acompaña ese derechismo y entrega a los trabajadores, produciendo que los mismos se rebelen contra el gobierno y la propia burocracia. Se abre paso así, al reagrupamiento por la recuperación sindical. Esta es la base de los fuertes procesos que se desarrollan en UEPC y judiciales (donde la oposición combativa viene de ganarle la asamblea a la conducción), pero que está presente en el movimiento obrero de conjunto, y especialmente en los sindicatos estatales. La crítica del “colaboracionismo” peronista, es central para el desarrollo de una corriente de izquierda entre las y los trabajadores. 
 El desarrollo de la crisis y la tendencia a la rebelión, pone del mismo lado al gobierno nacional y su cómplice peronista, y establece la necesidad imperiosa de la intervención política del Frente de Izquierda, para derrotar a los gobiernos ajustadores y organizar de conjunto una alternativa de izquierda y de trabajadores. Para luchar por el “Fuera Milei” y la “huelga general”, es fundamental conformar un comité unitario del FIT-U en la provincia (y una asamblea nacional), que resuelva una agenda política revolucionaria junto a los miles de activistas que vienen luchando contra este sistema descompuesto. 

 Jorge Navarro

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