miércoles, noviembre 28, 2018

Movilización de repudio al G20 | 30 de noviembre. Buenos Aires. Argentina

Noelia Barbeito - Defendamos la 7722. La Megamineria es contaminación

Las múltiples afectaciones de la salida de médicos cubanos de Brasil

Creado en 2013, el programa Más Médicos permitió acceso a la salud a casi 30 millones de brasileñas y brasileños

La retirada del personal de salud cubano del programa Más Médicos deja, por el momento, a millones de ciudadanas y ciudadanos pobres en Brasil sin cobertura sanitaria y, en la isla caribeña, a familias y autoridades sin una importante fuente de ingresos.
En el plano político, la medida adelanta lo que al parecer será un escenario de confrontación entre ambos gobiernos, pues el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, sugirió que podría hasta romper relaciones una vez que tome posesión de su cargo el 1 de enero.
El programa Más Médicos fue creado en 2013 por la entonces presidenta Dilma Rousseff (2011-2016) para proveer asistencia médica a personas en regiones remotas y empobrecidas del gigante sudamericano, a partir de un acuerdo tripartito que incluyó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Incluso, tras la remoción de Rousseff del cargo, el gobierno de su sucesor Michel Temer decidió mantener la iniciativa y prorrogarla hasta 2023.
Datos del ministerio de Salud de Brasil indican que de las 18.240 plazas del Programa Más Médicos, 8.332 están ocupadas por personal cubano en 2.885 ciudades y poblados.
Más de 1.500 municipios en lugares remotos y de pobreza extrema solo tienen galenos de la isla caribeña debido a la negativa de profesionales brasileños a trabajar allí.
Una investigación de la Universidad de Minas Gerais mostró que 95 por ciento de la población aprobaba el trabajo de los médicos que integran el programa, sin distinción de nacionalidad, y 90 por ciento otorgó una calificación de ocho a 10 a Más Médicos.

¿Qué ocurrió?

Desde 2016, cuando era diputado, Bolsonaro arremetió contra Más Médicos y cuestionó la formación del personal médico cubano, a los cuales ha calificado de “esclavos modernos” de una “dictadura”.
Tras el triunfo electoral del 28 de octubre, el futuro jefe de Gobierno aseguró en la red social Twitter que resultaba “inaceptable” que a partir de los acuerdos con la OPS, los médicos de la isla caribeña recibieran solo 30 por ciento de los cerca de 3.300 dólares que paga Brasil a Cuba por cada profesional y el resto quedara en manos del Estado.
Añadió que, cuando llegara al Palacio de Planalto, condicionaría el mantenimiento de la iniciativa con la contratación individual de los médicos y que estos recibieran sus salarios directamente en Brasil, previo a la revalidación de sus títulos.
Propuso asimismo otorgar la residencia permanente para ellos y sus familias, e incluso prometió que recibirían asilo aquellos galenos que lo solicitasen después del 1 de enero.
Como consecuencia, el 14 de noviembre el ministerio de Salud Pública cubano anunció la decisión de no continuar participando en Más Médicos.
En una declaración las autoridades de salud rechazaron las “referencias directas, despectivas y amenazantes a la presencia de nuestros médicos” y explicaron que “las modificaciones anunciadas (por Bolsonaro) imponen condiciones inaceptables e incumplen las garantías acordadas desde el inicio del Programa”.
Precisó el texto que a los colaboradores “se les ha mantenido en todo momento el puesto de trabajo y el 100 por ciento de su salario en Cuba, con todas las garantías laborales y sociales, como al resto de los trabajadores del Sistema Nacional de Salud”.
En 2014, el gobierno cubano elevó los sueldos de médicos, personal de Enfermería y Estomatología a entre 40 y 60 dólares mensuales, en un país donde al cierre de 2017 el salario medio estatal se ubicó en 767 pesos (30 dólares), de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
La exportación de servicios profesionales, entre ellos los médicos, es una de las principales fuentes de ingresos del Gobierno cubano, superior a los 8.000 millones de dólares, según cifras oficiales.
Cuba mantiene a unos 55.000 doctores en 67 países como parte de convenios de colaboración y formación profesional.
Fuentes diplomáticas brasileñas aseguran que todos los médicos cubanos regresarán al país antes del 24 de diciembre, aunque estiman que unos 2.000 podrían quedarse en esa nación debido a relaciones amorosas y familiares, a través de un permiso de residencia.
El Gobierno brasileño abrió una inscripción para sustituir a los 8.332 médicos cubanos y hasta el momento unos 3.300 profesionales nacionales han sido receptivos al llamado, indican medios de prensa.

Críticas

Varios funcionarios y entidades de ambos países reaccionaron ante el anuncio del retiro del personal médico cubano de Más Médicos, que la Redacción IPS Cuba resume a continuación:

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba. “Con dignidad, profunda sensibilidad, profesionalidad, entrega y altruismo, los colaboradores cubanos han prestado un valioso servicio al pueblo de #Brasil. Actitudes con tal dimensión humana deben ser respetadas y defendidas. #SomosCuba”.

Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil. “El desprecio de Bolsonaro por los médicos cubanos y otros extranjeros en ejercicio en el programa, es un atentado contra la población brasileña, que dejará de tener acceso a valerosos y competentes profesionales en la atención primaria a la población más pobre de nuestro Brasil.

José Ángel Portal, ministro cubano de Salud. “El dinero que llega a Cuba como parte de la cooperación médica con Brasil contribuye a financiar los servicios sociales de 11.000.000 de cubanos, incluidos los familiares de los médicos en el exterior (…) no va a la cuenta personal de nadie ni sirve a intereses individuales”.

Alexandre Padilha, exministro brasileño de Salud. “Esta retirada tendrá un impacto terrible en el sistema de salud, pues los médicos cubanos trabajaban en las áreas más vulnerables. Están en el Amazonas, en pueblos rurales y favelas y millones de brasileños quedarán sin acceso a doctores”.

Mauro Junqueira, presidente del Consejo Nacional de las Secretarías Municipales de Salud de Brasil. “Al menos 611 ciudades brasileñas pueden quedarse sin médicos a partir del año próximo por la marcha de los cubanos (…) los únicos que aceptaron ir a las ciudades más remotas, aisladas o pobres del país, ya que los brasileños prefieren buscar trabajo en las grandes urbes”.

IPS

Un semáforo francés en ámbar

Si en Francia no pasa nada, entonces, no pasará nada fundamental de signo liberador y progresista a medio plazo en Europa

El sábado 300.000 personas expresaron su activa protesta organizando más de 2.000 bloqueos de carreteras y peajes en toda Francia. Hay que seguir de cerca este fenómeno de los chalecos amarillos, movimiento auto(des)organizado a través de las redes sociales, popular e imprevisible. La jornada del sábado continuó el domingo y más allá. Ahora el movimiento llama a bloquear París el sábado 24… Todo esto pone muy nervioso al establishment mediático y político europeo.
El ministro del Interior francés, Christophe Castaner constató, el martes, la “degeneración total de una protesta que en general mantuvo el sábado buena conducta”. “Asistimos a una radicalización con reivindicaciones que ya no son coherentes, que van en todas direcciones”, ha dicho. La CGT, el sindicato francés menos manso, se ha desmarcado pero hasta tres de cada cuatro franceses han expresado según las encuestas su apoyo a esta manifestación en la que se escuchan llamadas a la dimisión del “presidente de los ricos”.
La chispa ha sido la subida de los impuestos a los carburantes. Eso ha llevado a declarar a una exministra socialista de medio ambiente, Delphine Batho, típica representante de la izquierda-caviar,que la protesta es una, “acción de solidaridad con el lobby petrolero”. Pero tras la fiscalidad al diésel se esconde una clara cuestión de clase, una injusticia fiscal que grava a la gente del extrarradio, la más encadenada al uso del coche para ir al trabajo, o que trabaja con él (transportistas, agricultores), dibujando toda la geografía de la Francia periférica de las zonas rurales y los extrarradios urbanos. Hay en su protesta un agravio comparativo hacia el trato fiscal que reciben los ricos, con la eliminación del impuesto a las grandes fortunas, y una indignación y hartazgo con las despreciativas declaraciones del Júpiter Macron que cada mes evidencia su mentalidad elitista. Es esta fractura de clase la que asusta: desorganizada, radical e imprevisible.
De repente, como se lee en la prensa alemana, se advierte el peligro provocado por lo que antes se consideraba éxito y victoria: el descabezamiento y la integración de las organizaciones sindicales que todavía defendían intereses de clase. La paradoja del resultado de décadas de políticas encaminadas a descafeinar a los sindicatos es que desemboca en una preocupación ante el peligro que supone la ausencia de interlocutores (sindicales) corruptos con los que negociar cabreos como este.
En unos momentos en los que por toda Europa surgen populismos de signo conservador o reaccionario con los que la derecha capitaliza y canaliza los ríos de descontento y sufrimiento social suscitados por la crisis, hay que estar atento a cualquier manifestación de un movimiento que huele a algo de clase, aunque acabe en agua de borrajas. Si en Europa llegara a formarse algo parecido a un bloque popular-ciudadano antiburgués bien podría ser a partir de este tipo de chispas. Con la actual configuración capitalista de los espacios y geografías, el precio del carburante desempeña un papel no muy diferente al del pan en los motines de antaño. Afortunadamente, tras no pocos titubeos, la France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon se ha dado cuenta de eso y ha expresado su apoyo a esta protesta. Y el lugar es Francia.
Hace tiempo que modestamente sostengo que si en Francia no pasa nada, es decir, que si lo que queda de la mayor tradición social y republicana del continente se demuestra incapaz de reaccionar a esta crisis que incrementa la desigualdad social y arrasa con derechos costosamente adquiridos, entonces no pasará nada fundamental de signo liberador y progresista a medio plazo en esta parte del mundo.
Lo último de Macron es aplicar la directiva europea de reducir las pensiones en un país en el que apenas hay jubilados pobres, como es el caso de Alemania donde ese cepillado se hizo hace años. Macron expresó la semana pasada todo el delirio narcisista que acompaña al europeísmo establecido al decir en Berlín que Europa y el eje franco-alemán tienen “la responsabilidad de que el mundo no se deslice hacia el caos y sea acompañado en el camino de la paz”. La simple realidad es que es la acción de ese eje, que en Francia se vive crecientemente como mera subordinación a Alemania, la que está creando el caos en la propia Unión Europea con una política neoliberal que excita todo aquello que disuelve y desintegra al europeísmo.

Rafael Poch
Ctxt

P.S. La visita de Macron a Berlín, en la que obtuvo apoyos a su propuesta de ejército europeo, incluyó ofrenda floral en la Neue Wache, el templete de la avenida Unter den Linden. En tiempos de la RDA, la Alemania comunista, aquello era un memorial a las “víctimas del fascismo y el militarismo”. En los años noventa, tras la reunificación, el memorial fue remodelado a las “víctimas de la guerra y la tiranía”, concepto éste último que abraza tanto al nazismo como al comunismo. La remodelación regresó a la línea de la doctrina establecida por los ex nazis que gobernaron la Alemania occidental en la posguerra y que buscaban su redención en la guerra fría bajo el manto general del “totalitarismo”. La unificación conceptual presentaba al comunismo y al estalinismo como hermanos gemelos del nazismo y el fascismo, ignorando la diferencia ideológica fundamental; que no puede haber un buen nazismo, contrario a todo planteamiento humanista, pero sí un buen socialismo que desarrolle ideales humanistas radicalmente antagónicos con el antihumanismo estalinista. Hoy el templete incluye una placa que menciona entre las víctimas de la tiranía a los alemanes expulsados de sus hogares en Europa central y oriental tras la derrota de 1945 y a los represaliados por el régimen de Alemania Oriental. Una nueva historia nacional a la carta para unos nuevos tiempos.

martes, noviembre 27, 2018

Así serán las movilizaciones contra el G20



El 30 de noviembre, un conjunto amplio de organizaciones políticas y sociales nos movilizaremos contra el G20, la reunión de los líderes del imperialismo mundial, responsables de las guerras, masacres y la militarización general que sufren los trabajadores y sectores populares en todo el mundo. Con las guerras comerciales entre Estados Unidos, China y la UE como cuestión de fondo, el G20 discutirá reformas previsionales y laborales contra los derechos de los trabajadores activos y los jubilados para seguir descargando la crisis sobre las espaldas de los trabajadores de todo el mundo.
Desde el miércoles 28 el Partido Obrero impulsará actividades de difusión, en todo el país, para debatir con los trabajadores este planteo. Ese día, a las 18h, frente al Congreso, realizaremos una actividad central con Néstor Pitrola, Vanina Biasi, Marcelo Ramal, la diputada nacional Romina Del Plá y el legislador porteño Gabriel Solano.
El viernes 30, a las 13.30, el Frente de Izquierda realizará un acto en Av. San Juan y Av. 9 de Julio por el frente único de la clase obrera contra el imperialismo y por la independencia política de los trabajadores. Luego, a las 15, participaremos de la convocatoria del Encuentro Memoria Verdad y Justicia con las consignas No al G20, Abajo el acuerdo Macri – FMI, Fuera Trump y demás líderes imperialistas, Fuera Bolsonaro, por el no pago de la deuda externa, No al ajuste, la entrega y la represión.
Nuestro partido, sin embargo, no suscribe el documento “consensuado” por la mayoría de los grupos que participan de la marcha, debido a que han decidido no denunciar la complicidad del PJ y sus gobernadores con el ajuste macrista ni la participación de CFK y los gobiernos ´nac&pop´ de la última década en el G20.
Los prolegómenos de la reunión del G20, que incluirá el despliegue de 20 mil efectivos policiales y un virtual estado de sitio sobre la ciudad de Buenos Aires, han estado marcados por una intensificación de la represión. En estos días fueron asesinados dos militantes de la Ctep, Marcos Soria y Ricardo Orellana, y el gobierno se lanzó a un operativo de detenciones, provocaciones y amedrentamiento que alcanzó también a las luchas obreras, como Siam.
Con estas medidas, Bullrich y Macri buscan hacer de buen alumno frente a sus mandantes imperialistas.
El 30, repudiemos la cumbre de los responsables del hambre y las guerras imperialistas en el mundo.

Prensa Obrera

La Corte santificó que los salarios paguen Ganancias



Un fallo a la medida de los capitalistas.

La Corte Suprema finalmente emitió un fallo que establece que los jueces ingresados al Poder Judicial a partir del 1° de enero del 2017 deberán comenzar a pagar el impuesto a las Ganancias como lo establece una ley aprobada en el 2016 cuya aplicación estaba frenada por una medida cautelar, ahora derogada por el máximo tribunal.
La decisión, que se presenta como acotada a esa escala de altos funcionarios del Poder Judicial, en realidad es un golpe al conjunto de los trabajadores porque, en primer lugar, santifica que los salarios son ingresos pasibles de ser gravados por ese impuesto y los incorpora en el concepto de ganancia.
El alcance amplio, además, se ratifica en la misma acordada, ya que la Corte establece que no solo los jueces deberán aportar Ganancias, sino que la imposición también alcanza a empleados, funcionarios, fiscales y auxiliares de justicia que hubieran asumido en sus cargos a partir del primer día del 2017.
Este es un aspecto de la decisión de la Corte que satisface enormemente al gobierno. Es que, más allá de la campaña oficial donde éste exhibía que el no pago por parte de los jueces suponía que el Tesoro dejaba de ingresar $6.000 millones al año, lo que supuestamente se corregiría con la aplicación de la ley –y ahora la acordada– en realidad, de momento, el ingreso para las arcas del gobierno es mínimo, ya que solo alcanza a la franja de quienes ingresaron al Poder Judicial en los dos últimos años.
La decisión de la Corte es un punto de apoyo para la ofensiva oficial contra el conjunto de los trabajadores que cobran por encima del mínimo no imponible. Justamente contra esta imposición es que los trabajadores del transporte realizaron hoy un paro que la burocracia limitó al pequeño lapso de 4 a 7 de la mañana.
El fallo le da un barniz “popular” a la generalización del impuesto al salario, frente a los “privilegios” de la casta judicial. El gobierno lo valora tan así que el ministro de Justicia, Germán Garavano, salió rápido a saludar a la Corte y se mostró exultante porque el tribunal hace “cumplir la ley”. Otro de los hombres del gobierno vinculado a la Justicia, Pablo Tonelli, miembro del Consejo de la Magistratura, celebró calurosamente la medida y añadió que "esta sentencia contempla la necesidad de fomentar y respetar el principio constitucional de igualdad en las cargas públicas”. Sin embargo, el presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz, anticipó su acuerdo con el pago del tributo si tuviera como contrapartida un incremento de los salarios de los jueces. El resultado, para las arcas del Estado, puede llegar a ser inocuo, no así para los empleados judiciales ni para el resto de los trabajadores.
Para el gobierno –y la oposición pejotista, coautora de la ley de perpetuación del impuesto al salario–, son ganancia los miles de millones de pesos de beneficios de los grandes capitalistas y sus empresas –que, además, tienen especialistas en la tarea de como evadir impuestos– y también lo es el salario de un trabajador, que cubre con él sus necesidades de subsistencia.
Uno de cada cinco trabajadores tiene retenciones por este impuesto y hoy lo pagan 560.000 trabajadores más que en el 2015. Sobre 1.939.994 titulares que aportan Ganancias, 1.638.433 son trabajadores en relación de dependencia (Clarín, 4/10).
El salario no es ganancia. Además, los trabajadores ven sus ingresos seriamente gravados por impuestos no evadibles como el del Valor Agregado (IVA), que se paga con cada una de las compras de los bienes de consumo y que recaen mayoritariamente sobre los sectores populares.
Rechazamos el pago del impuesto al salario. Que lo paguen los capitalistas, no los trabajadores. Basta de exacciones al salario.

Nelson Marinelli

Parazo de médicos en Barcelona



Los médicos de atención primaria de Catalunya dieron comienzo ayer a un paro que se extenderá durante los próximos cinco días, en demanda de más recursos para la salud, incluyendo un aumento salarial y la contratación de más personal (El País, 27/11). La medida fue convocada después de una extensa reunión entre el Instituto Catalán de Salud (ICS) y el sindicato Metges de Catalunya, en la que no se llegó a ningún acuerdo.
El acatamiento del paro fue importante. Según el sindicato, en atención primaria –donde se centra principalmente el conflicto- hubo un 66% de adhesión por la mañana (de 2505, 1.103 habían hecho huelga y 817 estaban ejerciendo servicios mínimos) y un 76% por la tarde (de 1704, 825 secundaron la huelga, 626 estaban haciendo servicios mínimos), mientras que en sanidad concertada -en donde se reclaman mejoras retributivas y laborales fue del 73%. En el resto de los sectores fue menor.
Se trató de un paro activo: los médicos comenzaron la jornada cortando el tráfico de la Gran Vía de Barcelona, una de las principales calles de la ciudad, para luego dirigirse al ICS, en donde dirigieron sus reclamos contra el director de la institución, Josep María Argimon.
A la denuncia por la sobreexplotación resultante de la reducción de médicos en planta, y por los bajos salarios percibidos (se calcula que desde el 2010, el poder adquisitivo de los médicos cayó en un 30%), se sumó el reclamo de formación de los residentes recién ingresados al sistema. Elena Pérez, residente en el Área Básica de Salud de Martorell, señaló que “nuestros tutores deberían tener menos pacientes. Con el número actual es inviable que se detengan a explicarnos en los casos” (ídem).
Pese al intento de frenarlo mediante negociaciones, se prevé que el paro se mantendrá los cinco días. Si bien la ICS ofreció la incorporación inmediata de 200 facultativos, no aumentan el tiempo mínimo por paciente actualmente establecido en 12 minutos, lo cual significa una excesiva cantidad de consultas diarias y un deterioro en la atención médica.
En cuanto al resto del país, se registró un paro de 24 horas en Andalucía, con una movilización al Servicio Andaluz de Salud. También hay un descontento en regiones como Galicia, País Vasco y la Comunidad Valenciana, por lo cual la extensión y la contundencia de la huelga y las protestas de los trabajadores de la salud en Barcelona vale como un estímulo a nuevas convocatorias.

Camila Pérez

Bolsonaro, una amenaza para el Amazonas



La región del Amazonas está amenazada por las actividades de las empresas del agro-negocio tras el triunfo electoral de Jair Bolsonaro. El futuro presidente designó a Tereza Cristina, líder del Frente Parlamentario de la Agropecuaria, como ministra de Agricultura. Este grupo parlamentario, respaldado por las empresas del agro-negocio, ha impulsado varias iniciativas en el Congreso. Entre ellas destacamos el uso de agrotóxicos; el cultivo de transgénicos; y la explotación de los recursos naturales de las zonas protegidas en el Amazonas. Al tener el territorio brasileño la mayor parte del Amazonas, Bolsonaro amenazará la preservación de la biodiversidad y las comunidades indígenas.
La región tiene una enorme importancia por diversas razones: posee una gran diversidad de recursos naturales (agua, minerales, petróleo, madera, entre otros); mitiga los efectos del cambio climático a través de la absorción de emisiones de carbono; y representa un espacio vital para las comunidades indígenas. Por estas razones, la selva amazónica es un espacio geográfico que necesita ser preservado para la supervivencia de la raza humana. En caso de llevar adelante la explotación de las riquezas naturales del Amazonas, el gobierno de Bolsonaro enfrentará una fuerte oposición.
Actualmente el gobierno brasileño protege la región amazónica por medio de la designación de parques nacionales, bosques protegidos, corredores ecológicos, entre otros espacios. En este régimen, las áreas protegidas reciben financiamiento del gobierno para la construcción de obras públicas y la prestación de servicios enfocados a la preservación de las comunidades y los ecosistemas. Sin embargo, la ganadería y el cultivo de soja en grandes extensiones de tierra han contribuido a su deforestación. El gobierno de Bolsonaro tendrá que echar mano de cambios en la ley para explotar las riquezas naturales localizadas en áreas protegidas, pues en la Constitución está estipulado que las áreas protegidas sólo pueden ser alteradas mediante la aprobación de una ley.
Pese haber obtenido una amplia ventaja sobre Haddad, Bolsonaro consiguió solamente 52 de los 520 escaños del Congreso; con lo cual, tendrá que negociar con los demás partidos para poder explotar los recursos del Amazonas. Los congresistas del Partido Social Liberal piensan apoyarse en los partidos de diversos grupos políticos (católico, armamentístico y agro-negocio). Así estas iniciativas serán apoyadas por los sectores más conservadores de la sociedad brasileña, que sin duda alguna tratarán de crear un clima de miedo para conseguir el aval de la sociedad hacia las reformas. Si los partidos de izquierda no hacen un trabajo de base con la población, el conservadurismo tomará fuerza entre la sociedad, fortaleciendo la xenofobia, la discriminación y la intolerancia.
La polarización social afectará a las comunidades indígenas del Amazonas que sufren constantemente la discriminación de la clase media. Por el abandono del Estado brasileño, las comunidades indígenas padecen analfabetismo, desnutrición e inseguridad, entre otros problemas. Para resolver estos males, el gobierno brasileño tendría que potenciar el gasto social por medio de la provisión de servicios básicos, además de garantizar la protección de la tierra. Sin protección de sus tierras ancestrales, los indígenas no logran sobrevivir ya que su forma de vida está íntimamente ligada a la naturaleza.
Por otra parte, las actividades del agro-negocio, al destruir los ecosistemas del Amazonas, seguirán incrementando las emisiones de carbono. En cuanto a la emisión de carbono, Brasil se ha mantenido en el séptimo lugar a escala global pues el gobierno ha venido incumpliendo sus compromisos en el Acuerdo Climático de París. En el acuerdo, el gobierno se comprometió a disminuir la deforestación y aumentar el número de áreas protegidas. Bajo el gobierno de Bolsonaro, el cambio climático se agravará mediante actividades que atenten contra el medio ambiente como el monocultivo de soja, la minería a cielo abierto y la instalación de grandes presas eléctricas en el Amazonas.
Estas actividades provocarán la destrucción de parte del Amazonas y el aumento de la temperatura del planeta. Entre las repercusiones de este fenómeno, encontramos la desertificación, la extinción de especies, la alteración del ciclo del agua y desastres naturales, entre otros. Al depender de la naturaleza, la raza humana se encuentra amenazada por el cambio climático, de suerte que la preservación del Amazonas es clave para poder revertir el calentamiento global. De hecho, el futuro presidente Jair Bolsonaro mencionó recientemente que evaluará si Brasil abandonará el Acuerdo Climático de París, pero no ha asegurado la preservación del Amazonas.
Además, la respuesta de los organismos internacionales ante la política de Bolsonaro no sería tan fuerte como es esperado. Para combatir el cambio climático, los mandatarios de varios países han suscrito el Acuerdo Climático de París en donde se comprometieron a reducir la emisión de dióxido de carbono. Pero el acuerdo es letra muerta, pues no obliga a los gobiernos a aplicar estrictas regulaciones ni impone sanciones en caso de incumplimiento. En este contexto, el gobierno de Bolsonaro dejaría la puerta abierta a las empresas trasnacionales para explotar las riquezas naturales del Amazonas.
No menos importante es que la supervivencia de las comunidades indígenas está en riesgo, ya que representan apenas un 0.4% de la población total. Bolsonaro declaró, en su campaña electoral, que no les iba a dar un centímetro cuadrado más de tierra. Cabe recordar que las comunidades indígenas han sido continuamente exterminadas a lo largo de la historia de Brasil. Desde los tiempos de la colonia, las comunidades fueron sometidas bajo la prolongada esclavitud de Portugal y hasta nuestros días son perseguidas por oponerse a las actividades extractivistas. La resistencia de las comunidades aumentará ahora con el gobierno de Bolsonaro, que no dudará en intensificar la militarización de la región amazónica.
Ya el Amazonas ha sido objeto de una fuerte presencia de las Fuerzas Armadas de Brasil por problemas de narcotráfico, trata de personas y violencia producto de la pobreza extrema. Actualmente, el Comando Militar de la Amazonía realiza de manera regular ejercicios militares (Curaretinga, Curare y Relâmpago, entre otros) en la frontera norte de Brasil con el fin de hacer frente al crimen organizado, de acuerdo con el gobierno brasileño. Las Fuerzas Armadas, al entrenarse continuamente en la selva amazónica, conocen a fondo el territorio, las comunidades indígenas y las condiciones climáticas. Con ello, el ejército ha logrado poner a raya la resistencia de las comunidades indígenas y despojarlas de sus territorios. Con Bolsonaro, las operaciones militares se incrementarán para despojar a las comunidades de sus territorios.
El triunfo de Jair Bolsonaro constituye un retroceso para América Latina. El de Bolsonaro será un gobierno que apoyará la destrucción de la naturaleza, el despojo de tierras de las comunidades indígenas y la criminalización de la protesta social. Será necesario que la población brasileña se movilice para frenar las reformas que el Partido Social Liberal se propone llevar adelante. De lo contrario los brasileños verán cómo son privatizadas las riquezas naturales del Amazonas.

Ulises Noyola Rodríguez, colaborador del Centro de Investigación sobre la Globalización.

Arabia Saudí está tratando de eliminar la historia del Yemen



La Ciudad Vieja de Sanaa en 2001

La guerra en el Yemen está a punto de alcanzar su cuarto año y el único resultado t a ngible hasta ahora es la destrucción gradual del país y de su pueblo.
Aparentemente, se combate para restablecer en el gobierno del Yemen al depuesto presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, que huyó a Arabia Saudí después de que los hutíes se apoderaran de Sanaa en 2014. La guerra tiene asimismo el objetivo de frustrar el supuesto plan de Irán de expandir su control por todo el Yemen utilizando a los rebeldes hutíes como representantes suyos.
Pero la ferocidad indiscriminada de la embestida de la coalición en Yemen no puede explicarse por estos supuestos motivos. ¿Por qué fue necesario bombardear el país hasta situarlo en la Edad de Piedra y atacar a sus civiles, asegurando que tardará un siglo en recuperarse? Para responder a esta pregunta, uno debe entender la historia árabe y el pequeño lugar que Arabia Saudí ocupa en ella.

Civilizaciones florecientes

En la antigüedad, Yemen fue hogar de varias florecientes civilizaciones. Allí se desarrollaron al menos seis reinos desde el siglo XII a.C. en adelante: Ma'in, Qataban, Hadramaut, Ausan, Saba y Himyar. El más importante fue el reino sabeano, que duró once siglos y fue uno de los más importantes del Cercano Oriente.
La leyenda popular lo identifica con la reina de Saba, y el reino de Saba se menciona en el Corán. Su capital estaba en Marib, donde los sabeanos construyeron una gran presa que fue una maravilla de la ingeniería antigua. Desarrollaron un avanzado sistema de riego a través de redes de canales y gran cantidad de tierras de cultivo.
En el 700 a.C. los sabeanos habían extendido su dominio sobre la mayor parte del sur de Arabia. La espléndida civilización que crearon se basó en el comercio de especias de incienso y mirra, que expandieron a través de redes comerciales que llegaron hasta China, India y el Cercano Oriente. Para facilitar su comercio, construyeron una serie de colonias en la ruta del Mar Rojo hacia el Cercano Oriente y controlaron la salida de Bab al-Mandab hacia el Océano Índico y el Cuerno de África. Los restos del arte y la arquitectura sabeanos se han encontrado en lugares tan alejados como el norte de Etiopía.
Con el advenimiento del Islam, las tribus yemeníes desempeñaron un papel importante en las conquistas árabes de Egipto, Iraq, Persia y el Levante. En el siglo XIII, Yemen tenía una próspera cultura islámica con numerosas medersas y centros de aprendizaje islámico que favorecieron el surgimiento y desarrollo de una arquitectura distintiva basada casi en su totalidad en materiales de construcción locales, únicos en la región árabe. La antigua ciudad de Sanaa, que data del primer siglo cristiano, es un buen ejemplo de ello.

Impregnado de historia

En contraste con estos legendarios logros yemeníes, ¿qué podría ofrecer el norte de Arabia, cuya mayor parte compone la Arabia Saudí moderna, que pudiera ni remotamente compararse? Hasta la llegada del Islam en el siglo VII, esa parte de Arabia estuvo tradicionalmente gobernada por jefes tribales, en su mayoría aislados y anónimos, y como tal nunca podría haber rivalizado con los reinos de Yemen. Incluso después del Islam, los esplendores de la civilización islámica no florecieron en el norte de Arabia, sino fuera.
A pesar de ser una construcción moderna en su manifestación actual, el Yemen está lleno de historia. La Arabia Saudí de hoy es una creación mucho más reciente, que no se estableció hasta la década de 1930, y los Emiratos Árabes Unidos, sus compañeros de guerra en la coalición, se fundaron más recientemente aún, en 1971.
Ambos cuentan con muy escasa historia o cultura laica que pueda estar a la altura de las civilizaciones a las que su guerra de bombardeos está arrasando. La destrucción de edificios históricos, tumbas y monumentos, inspirada por los wahabistas de la familia al Saud, en La Meca y Medina sentaron un peligroso precedente de lo que está sucediendo en el Yemen.
La guerra ha provocado indigencia y enfermedad generalizadas. La ONU estima que 14 millones de personas, la mitad de la población de Yemen, corre riesgo de morir de hambre. Según UNICEF, 1,8 millones de niños sufren desnutrición aguda, y de ellos 400.000 sufren de desnutrición aguda grave.
Los bombardeos han matado a más de 10.000 seres, haciendo que 22 millones -la mayor parte de la población del Yemen- necesiten ayuda internacional, y ha provocado el peor brote de cólera jamás registrado. La mitad de las instalaciones sanitarias del país han sido destruidas por una campaña de bombardeos de la coalición que ha atacado las infraestructuras civiles y, a menudo, a los civiles mismos.

Daños irreparables

Los daños causados en la infraestructura civil del Yemen -colegios, hospitales y mercados- han sido muy graves, pero al menos podrán reconstruirse en tiempos de paz. No puede decirse lo mismo del daño irreparable causado en la arquitectura histórica del Yemen. La UNESCO ha documentado los efectos devastadores de la guerra en la Ciudad Vieja de Sanaa, sus mezquitas, casas de baños y casas de ladrillos de adobe con sus distintivas ventanas, arqueadas y enmarcadas en trabajos de yeso.
Lo mismo ha sucedido con la Ciudad Vieja de Saada, la antigua represa de Marib, la ciudad histórica de Baraqish y las insustituibles tumbas antiguas de Hadhramaut. Estas pérdidas son permanentes.
Al examinar este grado desproporcionado de muerte y destrucción, una debe preguntarse si el motivo real de la guerra del Yemen, al igual que la hostilidad visceral de los saudíes hacia otra gran civilización, Irán, es una envidia profunda de la grandeza del lugar que ocupan estos países en la historia humana.
Si es así, bombardear hasta aniquilar totalmente el Yemen no eliminará su glorioso pasado ni le dará a Arabia Saudí lo que nunca tuvo.

Ghada Karmi
Middle East Eye
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Ghada Karmi es una doctora, académica y escritora palestina.

Tijuana: crisis migratoria

Ayer, alrededor de 500 personas, entre ellas varios menores de edad, realizaron un intento desesperado por ingresar a Estados Unidos en el tramo fronterizo que separa a Tijuana de San Diego, con saldo de al menos una mujer lesionada y decenas de personas alcanzadas por los gases lacrimógenos que lanzó la guardia fronteriza estadunidense. El grupo, que ahora enfrenta la determinación de las autoridades mexicanas para deportar de inmediato a quienes intentaron el fallido cruce, era parte de los más de 5 mil centroamericanos que se encuentran en el albergue del deportivo Benito Juárez de la ciudad fronteriza con la esperanza de que se atiendan sus peticiones de asilo.
La desesperación plasmada en esta tentativa, condenada de antemano al fracaso, es un recordatorio de la intolerable situación padecida por las miles de personas, procedentes en su mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala, que desde hace seis semanas han ingresado a territorio mexicano en su camino hacia el norte. Cabe recordar que quienes integran las denominadas caravanas migrantes han enfrentado las dificultades que supone la marcha a lo largo de miles de kilómetros, a pie y bajo condiciones climáticas adversas, así como las penalidades existentes en el albergue fronterizo, a todas luces rebasado por la cantidad de personas que aloja: estas instalaciones ofrecen apenas 24 letrinas portátiles para 5 mil 221 personas, entre las que se cuentan 453 niños y 470 niñas.
A todas estas causas de exasperación entre quienes huyeron de sus regiones de origen, ya sea para poner sus vidas a salvo o para buscar las oportunidades laborales que les han sido vedadas en sus naciones, debe sumarse, por supuesto, la implacable hostilidad del mandatario estadunidense, Donald Trump, cuya administración, no satisfecha con incumplir sus deberes humanitarios, ha emprendido una campaña de estigmatización de los migrantes. Las diatribas del magnate no son en modo alguno inocuas, pues además de exaltar el chovinismo racista en su propio país, han sido inspiración para los ataques xenófobos perpetrados por contingentes, hasta ahora reducidos pero especialmente agresivos, de la sociedad tijuanense.
Ante la inminente llegada de una nueva caravana con 2 mil 500 personas a la ciudad de Tijuana, queda claro que resulta impostergable tomar medidas que lleven a una solución humanitaria y realista de la crisis migratoria en curso. Dicha salida requiere de diálogo y negociación entre los gobernantes de todos los países involucrados, quienes deben tener tanto el buen sentido como la voluntad política para llegar a un arreglo que evite la multiplicación de las víctimas y responda a los derechos imprescriptibles de las personas. De no avanzarse en esta dirección, se estará gestando una auténtica tragedia humanitaria.

Editorial de La Jornada
La Jornada

lunes, noviembre 26, 2018

La caravana migratoria y la militarización en México



La represión de las fuerzas de seguridad norteamericanas contra cientos de migrantes que intentaban cruzar el vallado que conecta la ciudad mexicana de Tijuana con San Diego ha puesto de relieve una situación explosiva. Ya son 9 mil los migrantes que se agolpan en la frontera y es inminente el arribo de una nueva caravana.
El gobierno norteamericano, que ha militarizado la frontera con miles de efectivos, procesa las solicitudes de asilo con ritmo cansino, a razón de 100 solicitudes diarias, mientras la zona se va transformando en un gran campo de refugiados. En la zona, los viajantes esperan una respuesta en condiciones de brutal hacinamiento. Basta señalar, como ejemplo, que en uno de los albergues que aloja a 5 mil migrantes éstos deben arreglárselas con 24 letrinas portátiles.
La travesía de los migrantes que parten desde los países centroamericanos es dramática. El gobierno de Enrique Peña Nieto les ha retaceado el transporte para llegar a la frontera. Incluso hay denuncias que indican que cien de ellos fueron secuestrados en dos camiones y entregados a un cartel del narcotráfico (Huffington Post, 5/11). En el camino, otros han muerto o han sido forzados a la prostitución. Las autoridades hacen su aporte para agravar este calvario: el alcalde de Tijuana, por ejemplo, los llamó “vagos” e incentivó algunas protestas (minoritarias) xenófobas. Los migrantes sólo cuentan con el apoyo solidario de las poblaciones que les han acercado agua, frazadas y alimentos a lo largo de los miles de kilómetros recorridos.

El plan de López Obrador

Frente al incremento de la presión por parte de Trump, que exige a México y los países del triángulo norte centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador) que detengan el flujo migratorio, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha presentado un plan que transformaría a su país en una especie de estado tapón, semejante al rol que cumple Turquía para evitar el arribo de los refugiados del Medio Oriente a los países de la Unión Europea.
Según la iniciativa de AMLO, a cambio de inversiones públicas y privadas por alrededor de 20 mil millones de dólares, su gobierno se compromete a una absorción del grueso del flujo migratorio, que se estima en 200 mil personas anuales. El plan implicaría la flexibilización de los trámites migratorios, por medio de “visas humanitarias” que se renovarían anualmente. Entre los destinos de las inversiones, que generarían empleo para la población migrante, figura un ambicioso plan de reforestación en el sur del país y dos grandes proyectos ferroviarios que potenciarían, entre otros, los negocios turísticos.
Esta tentativa de asimilación, llegado el caso, se realizará bajo la guarda de los fusiles. López Obrador, en un discurso plagado de elogios al “pueblo uniformado”, acaba de confirmar –contra todas sus promesas de campaña electoral– que profundizará la militarización de la lucha antinarco, que ha causado 200 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos. Frente a un entusiasta auditorio castrense, formuló un planteo de reforma constitucional que posibilitará la acción del Ejército en tareas de seguridad pública. A tal efecto se propone crear una Guardia Nacional, bajo su comando y el mando operativo de las Fuerzas Armadas, que unificaría algunas fuerzas de seguridad.
Las Fuerzas Armadas que saludó AMLO son las que están involucradas en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y en masivas violaciones a los Derechos Humanos. Las secuelas de la “guerra antinarco” se ven en un reciente informe que asegura que 50 mil militares desertaron desde sus comienzos, con un incremento de los casos de estrés postraumático y casos recurrentes de depresión, ansiedad, esquizofrenia y trastorno de personalidad (La Jornada, 26/11).

‘Lejos de Dios’

Estados Unidos es el principal responsable de la devastación en Centroamérica. En el caso de México, apuntaló la militarización por medio de la Iniciativa Mérida (surgida en 2008, bajo el mandato de Obama), que implicó el aporte de equipamiento militar y multiplicó las deportaciones, sin derrotar por supuesto al narcotráfico. En el caso del triángulo norte, financió la contrarrevolución y las dictaduras genocidas en El Salvador y Guatemala. Y apoyó el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras, en 2009. El año pasado, convalidó el fraude de Juan Orlando Hernández, que reprimió las protestas en su contra con un saldo de 30 muertos.
A la catástrofe migratoria que han engendrado el imperialismo y sus gobiernos títeres en la región opongámosle el derecho al asilo para todos los refugiados, la unidad de los trabajadores sin distinción de nacionalidades, y la lucha por el socialismo.

Gustavo Montenegro

La podredumbre que se oculta detrás del escándalo en el clásico Boca-River



Negocios millonarios y crisis política.

El entramado que se esconde detrás del escándalo que generó el ataque al micro que llevaba hacia el Monumental a los jugadores de Boca, incluye tanta podredumbre que ya le resulta imposible al gobierno y a los dirigentes de los clubes y de la Conmebol, evitar la aparición de pruebas de falsedad en la afirmación de que los responsables de la agresión y sus consecuencias son simplemente “los 15 inadaptados que perjudicaron a millones de personas que esperaban ver el partido en paz”.
El chofer del ómnibus dijo con todas las palabras algo que aparece como evidente: “la zona fue liberada” por parte de la policía y las otras fuerzas para que los barras pudieran lanzar las piedras y botellas que rompieron los vidrios y golpearon al propio conductor y a varios de los jugadores.
El periodista Gustavo Grabia, de Infobae, que es especialista en el tema barras, dice que no se tomaron las medidas de seguridad habituales y que esto “no hubiese ocurrido si el servicio policial seguía el protocolo de actuación habitual para este tipo de encuentros”, es decir colocar vallas para que los barras no se pudieran acercar. “El vallado se ubica a 50 metros, algo que esta vez no se hizo”.
La crisis remontó hacia los funcionarios responsables y desnudó las peleas que los enfrentan. Después de muchas horas sin decir media palabra, Rodríguez Larreta –previa charla con Macri– incriminó a la policía de la Ciudad por los “errores que pudo haber habido en el operativo”, quitándole responsabilidad –para evitar una crisis mayor– a Patricia Bullrich, responsable del megaoperativo de seguridad para el G20 de la próxima semana, quien hace una semana se ufanaba de poder controlar sin problemas la seguridad en el clásico.
El columnista de La Nación, Claudio Jacquelin, destaca la gravedad para el gobierno de lo que sucedió en los alrededores del Monumental, ya que “millones de personas en todo el mundo estaban atentas al partido”, que se jugaba días antes de la cumbre. Destapó la cantidad excesiva de horas que tardaron en aparecer funcionarios del gobierno para dar la cara y que esto se debió a las graves peleas internas entre Ciudad y Nación por la responsabilidad de los sucesos, ya que estaban a cargo en la zona fuerzas de la policía de la Ciudad y la Prefectura que depende de Patricia Bullrich.
Informa, asimismo, que el propio Macri habría pedido que “las bochornosas internas se calmaran” por lo inapropiado del momento y que las peleas entre la administración porteña y la nacional en temas de seguridad son permanentes y que alcanzan a temas que van más allá de estos.
Es inexplicable –dice– que pueden haber estado centenares de hinchas de River a metros del ómnibus y por qué “se ve a Prefectura impertérrita durante los incidentes. Trabajo para los investigadores”, añade, mostrando la crisis que se desenvolvía por detrás de los incidentes.
En un primer momento, los dirigentes y los pocos funcionarios que dieron la cara intentaron limitar toda la responsabilidad del escándalo a “un grupo de inadaptados”, tratando de que la cadena de responsabilidades se cortara en el anillo más bajo, sin llegar siquiera a las fuerzas de seguridad de la Ciudad y nacionales y, mucho menos, subir hacia las responsabilidades políticas de los funcionarios de seguridad porteña y de la cartera de Patricia Bullrich.
Pero los intereses encontrados, generadores de una crisis que el gobierno trata de morigerar pero que aún no han logrado bloquear, hace que salten a la luz que, en el terreno marginal –pero de una repercusión enorme– del partido por la copa Libertadores, aparezca la descomposición de un gobierno que tiene goteras en distintos lugares del techo.
Rodríguez Larreta también trató de colocar el centro del problema en las barras. Dijo que el ataque estaba vinculado con el allanamiento a la casa del jefe de la barra de River donde se encontraron 300 entradas para el clásico y $10 millones. Pero escondió que el jefe de la barra –Héctor “Caverna” Godoy– no fue detenido pese a que era un delito flagrante y a que, luego, amenazó con hacer lo que luego sucedió. “Caverna” obtuvo la excarcelación en mucho menos tiempo que los detenidos sin prueba durante la jornada del 18 de diciembre contra la reforma previsional.
Además, los funcionarios insisten en que las entradas incautadas eran “para que ingresara la barra y que, como no pudieron hacerlo, organizaron el ataque”. El mismo Grabia y un periodista del diario La Voz del Interior los desmienten. Dicen que entre 150 y 200 barras ya habían ingresado sin entradas, sin que la policía hiciera nada para impedirlo, pese a que las autoridades y hasta la Justicia sabían que habían amenazado a los empleados para que les levantaran los molinetes para dejarlos entrar al estadio.
En realidad, se trata de algo más que las dificultades para el ingreso. Es la reventa de entradas que, si siempre es un importante negocio, en estos dos partidos por la copa Libertadores, alcanza montos millonarios.
Las entradas para el primer partido en la reventa llegaron a cotizarse hasta a $50.000. Es decir que, si los valores se mantienen –y es de suponer que es así– esas 300 entradas –y no hay por qué descartar que hubiera más en manos de los barras– pueden suponer $15 millones; bastante como para repartir entre “Caverna” y varios comisarios.
El periodista de La Voz añade que, “más allá de los pases de factura por la contingencia que se materializaron en la noche del sábado entre los ministerios de Seguridad de ambas jurisdicciones (Ciudad y nacional)” estaría también “el conflicto policial” con sectores de la antigua Federal que no quieren estar en la policía de la Ciudad.
Lo cierto es que este desmadre ha liquidado lo que quedaba de futbolístico en el clásico y ha mostrado hasta qué punto, aún en este hecho, se trasluce la podredumbre de un gobierno y un sistema para el cual el fútbol importa poco como deporte. Es un gran negocio capitalista y de carrerismo y utilización política.

Nelson Marinelli

Una ciudad militarizada para recibir a los hambreadores del mundo



Los violentos estarán adentro de Costa Salguero.

Una ciudad vacía, paralizada y militarizada es el objetivo que se fijó el gobierno nacional para recibir la semana próxima –en la reunión del denominado G20– a los mayores responsables de las masacres a los pueblos de distintos países dependientes y coloniales del planeta, los responsables de la hambruna que hoy alcanza a más de 800 millones de personas y los que hoy avanzan hacia una creciente guerra comercial que se perfila como el inicio de eventuales enfrentamientos militares que, a su turno, provocarían mayores tormentos para la población de todos los países del mundo.
Desde el Ministerio de Seguridad, que comanda Patricia Bullrich, se ha montado en la ciudad de Buenos Aires uno de los mayores operativos de represión de la historia. No solo se colocarán miles y miles de efectivos en la calle, sino que los “ilustres visitantes” aportaron material (tanquetas chinas, lanchas israelíes) para responder a los reclamos de extrema seguridad de los mandatarios y tratar de evitar toda manifestación opositora a la reunión.
Además, ya comenzaron a llegar efectivos y aviones de distintos países que manejan el G20 –EE.UU. Reino Unido. Alemania, Francia, Rusia y China– que intervendrán en tareas internas de inteligencia y seguridad.
La ministra Bullrich ha desplegado todo su arsenal de ataque a los más elementales derechos democráticos. El gobierno, que frente a movilizaciones populares enarbola el derecho a transitar para atacarlas, impone ahora que no solo una parte importante de la ciudad esté vedada a la circulación de personas, sino que tampoco se podrá disponer, durante dos días, de una parte importante de los medios de locomoción (trenes, subtes y parcialmente colectivos y accesos) que utiliza la población trabajadora.
Y esto no solo en la Capital, sino también en el Gran Buenos Aires, ya que no circularán por allí los trenes que todos los días utilizan centenares de miles de obreros, empleados y estudiantes. Que el operativo está abiertamente dirigido a evitar la circulación –y la movilización– sin importar si la misma se encuentra o no en la “zona de exclusión” es que durante el viernes y el sábado, dejarán de prestar servicios los trenes del Sarmiento, que parten de Once y los del Urquiza, que lo hacen desde Federico Lacroze.
Para que la parálisis sea prácticamente total, el gobierno decretó que el viernes y sábado sea feriado en la ciudad de Buenos Aires. Bullrich se destapó con la recomendación a los porteños de que se vayan de la ciudad. Un insólito llamado a un éxodo en masa de más de 3 millones de habitantes, con el único objetivo de generar un clima represivo y opresivo, que va en línea con la política más general del gobierno para enfrentar las peleas obreras y populares contra el ajuste.
La preocupación del gobierno por evitar toda manifestación opositora fue recuperada por el oficialista Clarín (23/11) que, al comentar el bloqueo y su objetivo de que se dificulte la circulación de las personas, se refiere con ello a la realización de distintas marchas de repudio contra los mandatarios imperialistas del G20.
En un intento de colocar la responsabilidad de una eventual represión sobre los sectores populares que se manifiesten, Patricia Bullrich, la defensora de todos los atropellos policiales, de gendarmes y militares, que ya han sido los responsables de varios asesinatos de jóvenes y activistas populares –Maldonado, Rafael Nahuel, ´doctrina Chocobar´– pretendió ´encomendarle´ a Adolfo Pérez Esquivel que interviniera para evitar situaciones de violencia, en una carta donde, además, vincula sibilinamente los “atentados” –falsos o de dudoso origen–, potenciados por su propia cartera, con las movilizaciones de repudio a realizarse.
La repuesta de Pérez Esquivel fue que “no podemos asumir responsabilidades que no nos correspondan”. Que “el Estado argentino cumpla con su responsabilidad de garantizar efectivamente nuestros derechos, sin provocar ni amedrentar a la población, imposibilitar su movimiento”.

Cumbre imperialista

Lo que el gobierno intenta ocultar es que los verdaderos violentos, los responsables del hambre, el saqueo y las masacres en el mundo, van a estar dentro de Costa Salguero, donde se desarrollará la reunión del G20.
El carácter subordinado al imperialismo del gobierno lo manifestó, quizá de la manera más clara, Hernán Lombardi, ajustador serial de medios de difusión públicos y a cargo de la coordinación del operativo por la Cumbre del G20. "Es –dijo– uno de los eventos más importantes de la historia argentina”.
Lejos de ser una reunión ´pacífica, allí se potenciarán los enfrentamientos entre los Estados Unidos y China y los del gobierno de Donald Trump y la burguesía imperialista yanqui con la europea, encabezada por el francés Emmanuel Macron y el alemán de Angela Merkel, en defensa de los respectivos intereses capitalistas.
Pero en Costa Salguero también discutirán la guerra contra los trabajadores –entre otras cosas, las reformas previsionales y laborales.
La Conferencia Latinoamericana realizada el fin de semana pasado en Buenos Aires por iniciativa del Partido Obrero y el PT de Uruguay, apoyó la convocatoria a movilizarse el próximo 30 contra el G20 y llamó a organizar para esa fecha manifestaciones y actos en todos los países del continente.
El Partido Obrero en el Frente de Izquierda se movilizará el 30, a las 14 horas hacia las avenidas San Juan y 9 de Julio, en la Ciudad de Buenos Aires, y también en todas las principales ciudades del país para repudiar al G20 y a los mandatarios de los países responsables del hambre y las masacres en el mundo.

Nelson Marinelli

"El pueblo organizado manifestándose en la calle no es el problema"

Conferencia de prensa Fuera G20

Beverly Keene (Diálogo2000/Jubileo Sur): Estamos muy contentos de estar aquí como confluencia “Fuera G20”. Agradecemos su presencia esta mañana, tanto en directo como indirectamente acompañando en este momento, cuando es nuestra intención como espacio de articulación que somos, presentar públicamente lo que estamos haciendo, preparando y seguir convocando a la ciudadanía, tanto de Argentina como del mundo entero a expresarse, movilizarse y manifestar su repudio al G20, a las políticas de hambre que impulsan aquí en Argentina y en todo el mundo.
Mi nombre es Beverly Keene soy de Diálogo 2000/Jubileo Sur Argentina, y parte de la Confluencia. Voy a mencionar a algunas de las organizaciones aquí presentes en la conferencia de prensa esta mañana. Si olvido a alguien por favor agreguen.
Estamos aquí representando además de Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, representantes de la Central Argentina de Trabajadores Autónoma, Libres del Sur, MST, PSTU, Barrios de Pie, Correpi, la Simón Bolívar, la Multisectorial antiextractivista, el Movimiento de los pueblos, Feministas desde abajo, ATTAC-Argentina, ATTAC-Francia, La Red de género y comercio, PSR, PTP, el Foro feminista contra el G20 y algunos más que se van a ir sumando en el transcurso de la mañana
La Confluencia es un espacio de articulación abierta, nuestras reuniones, materiales y pronunciamientos que venimos haciendo desde principios de este año son públicos. Pueden encontrar todo en el sitio web noalg20.org. La Confluencia incluye a organizaciones que no pensamos todos iguales, no hacemos las mismas cosas, algunas son grandes, otras chiquitas, algunas son representativas, otras muy horizontales, de todo un poco. Pero lo que nos une es el rechazo a las políticas y a la presencia del G20 y el FMI en nuestro país y en el mundo.
Por eso hemos emitido desde septiembre un llamamiento internacional a movilizarnos frente al G20 y al FMI. Llamamos a una Semana de acción, del 25 de noviembre al 1º de diciembre, que se va a estar realizando en muchas partes del mundo, no solo aquí en Argentina, donde hay actividades todos los días en distintos lugares de nuestra Ciudad de Buenos Aires y también en el interior del país.
Este llamamiento internacional que está disponible en el sitio web, convoca desde la Confluencia fuera G20, fuera FMI y la Jornada continental por la democracia contra el neoliberalismo, con la adhesión de centenares de organizaciones de nuestro país, Latinoamérica y el mundo.
Llamamos a movilizarse porque vemos que las políticas del G20 y del FMI significan lo mismo, ajuste, austeridad, hambre, pobreza, mayor endeudamiento, saqueo, contaminación, precarización laboral, precarización previsional. Políticas de miseria y muerte para nuestros pueblos. Pero también estamos unidos en una perspectiva que indica que estas políticas tienen beneficiarios claros, los países imperialistas que las impulsan, las corporaciones transnacionales que aquí en nuestro país y en todo el mundo se llevan las ganancias de estas políticas. Por eso nos unimos en esta oportunidad y organizamos la Semana de acciones frente al G20 y al FMI.
Entre esas acciones el viernes 30 de noviembre estamos convocando a toda la población, a todas las organizaciones populares a movilizarse masivamente en Buenos Aires y en donde estén, sea en el interior, en la provincia, en otros países. Hay llamados para manifestarse frente a la embajada de Argentina en el exterior porque efectivamente el G20 que ya tiene casi 20 años de existencia pero también tiene 20 años de resistencia de los pueblos, no solo en Argentina sino en todo el mundo, porque es una agrupación que reúne un pequeño número de países en el mundo, pero pretende representar y coordinar políticas para el conjunto del planeta entero. Eso también significa su ilegitimidad como foro de instancia de coordinación.
Nosotros decimos que aquí estamos los pueblos para seguir avanzando en la construcción de alternativas de vida para todos y todas. En ese sentido nosotros también convocamos a una Cumbre de los pueblos que se realizará aquí en Buenos Aires frente al Congreso en la Plaza de los Dos congresos los días 28 y 29 de noviembre.
Esa Cumbre de los pueblos es una instancia que también se viene realizando frente a muchos acontecimientos internacionales, foros de distinta naturaleza, desde hace mucho tiempo y en muchos países. Porque nos reconocemos como pueblos y organizaciones populares, que necesitamos esos espacios de debate, de intercambio de perspectivas, de propuestas y de análisis para ir fortaleciendo nuestro trabajo cotidiano que es construir un futuro mejor para todos y todas. Entonces 28 y 29 vamos a tener carpas y gazebos frente al Congreso, vamos a dar debate sobre muchos temas, entre otros los impactos de la política del G20 y el FMI en nuestro país y en el mundo, vamos a estar trabajando sobre las alternativas en cuanto y en tanto a la soberanía alimentaria, la soberanía financiera, la soberanía de los pueblos originarios, contra el extractivismo, por un futuro efectivamente de empleo y de dignidad para todo el pueblo. O sea todos los temas que se tratan en la agenda del G20 y muchos más, vamos a estar tratándolos. En un intercambio/debate, porque pensamos muchas cosas distintas y esta es una oportunidad para avanzar en esos debates, en el conocimiento entre las organizaciones y seguir fortaleciendo la oposición y la construcción de alternativas a estas políticas de muerte y de miseria.
En estos días hemos emitido una declaración frente a la campaña de criminalización y de intimidación que el gobierno sigue impulsando contra nuestras organizaciones y contra nuestras actividades. Tenemos muy claro que el pueblo organizado manifestándose en la calle no es el problema. No somos el enemigo, no somos terroristas, somos organizaciones populares de muchos pensamientos y políticas pero unidos en la construcción de vida y eso es lo que nos une aquí.
La campaña del gobierno señalando organizaciones, intimidando a la población en general con su política de blindaje, de seguridad, planteada no solo ante el G20, como ayer o el 20 de octubre en la movilización contra el Presupuesto acordado con el FMI, nosotros estamos aquí también para decir que manifestar es un derecho, peticionar a las autoridades es un derecho, unirnos, expresar nuestra opinión y encontrarnos en la calle es un derecho nuestro y de todos los pueblos, que hemos conquistado a través de años y años de lucha y ni este gobierno ni cualquier gobierno tiene la posibilidad de quitarle al pueblo ese derecho.
Nosotros vamos a seguir en las calles para repudiar esta presencia que obviamente no solo trae a las instituciones más importantes a nivel mundial como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, sino también trae a los Presidentes y jefes de Estado de los países más responsables de las miserias de estas políticas. Trump por ejemplo. Merkel, May, países, líderes que están en nuestro país y nuestro continente buscando profundizar el saqueo, la militarización, el control y el sometimiento de nuestros pueblos. Por eso también vamos a estar en la calle durante la semana de acción del 25 de noviembre al 1º de diciembre e invitamos a todos y a todas a acompañar, a participar y movilizarse.
Le pido a Nora Cortiñas que sume su palabra.

Las Madres hace 40 años que estamos en la calle

Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo-LF): Yo creo que el gobierno tiene pánico de nosotros. Como nosotros no les tenemos miedo ellos tienen miedo. Esta es la situación. Ayer lo vimos en las calles. Fue inmoral lo que hicieron porque el derecho a reclamar no nos lo puede quitar nadie. Lo tenemos hasta en la Constitución, ese derecho del pueblo a peticionar, a rechazar y a manifestarse cuando hay algo que está en contra nuestro. Esto nos impulsa a estar en actividad todos estos días, saber que lo que vamos a reclamar es lo que debemos hacer. Repudiar que el G20 y el FMI que viene a darnos indicaciones de cómo tenemos que gobernar, qué política económica tenemos que desarrollar, como si fueran los patrones de la estancia. Creo que tenemos primero el derecho y luego el compromiso de estar en la calle, salir a hacer esa protesta.
Yo creo que las Madres, y lo digo humildemente, hace 40 años que estamos en la calle. Era joven. Teníamos cerca de 50 años y ahora tenemos 90. Imagínense cuántos años de lucha. A veces busco en papeles, volantes que hacíamos para repartir y veo que en cada protesta y marcha que hicimos decíamos lo mismo. Este pueblo siempre estuvo en resistencia sin bajar los brazos. Este es un mandato que tenemos, no sé de dónde viene, pero es luchar, luchar y luchar.
Es la resistencia y es lo que tenemos que tener, la convicción de que lo que estamos haciendo es para defender la patria. Estos cretinos suelen decir que defienden la patria, no son ellos los que nos van a defender, nunca. Somos nosotros los que tenemos que estar atentos. El presupuesto que se votó ayer, donde seguramente corrió mucho dinero, y en las últimas horas más todavía, fueron cambiando esa opinión de los políticos. Qué lástima que tengamos estos políticos que se venden y que abiertamente lo hacen. Son inmorales.
Tenemos este compromiso, tenemos que estar en la calle. Yo los invito amablemente a que vengan hoy jueves a las 3 de la tarde a la Plaza. ¿Alguno de ustedes fue a la Plaza un jueves alguna vez? Porque de ahora en más les aviso que yo no me saco ninguna foto más con nadie si no es a las 3 de la tarde en la Plaza de Mayo los jueves.
Yo hago bromas porque tenemos que superar esto abrazándonos, mirándonos a los ojos. Nosotros podemos porque no tenemos de qué arrepentirnos ni de qué avergonzarnos. No pasa lo mismo con los y las políticas que estaban dentro del Congreso ayer. Así que creo que tenemos que salir de acá con el compromiso de llevar un amigo, un conocido que a lo mejor nunca fueron a una movilización.
Nos quieren inculcar la idea de que cada vez que hay una movilización nos vamos a pasar la noche recorriendo comisarías, no señor, no tenemos que pensar eso, tenemos que pensar que tenemos que buscar estrategias para decirles que no repriman porque el pueblo está en resistencia y nosotros no vamos a bajar los brazos. Los espero esta tarde y todos los demás días. Gracias y gracias por darme la oportunidad de estar acá con ustedes.

El gobierno está haciendo todo lo posible para evitar la movilización

B.K.: Recién ayer contamos con la información oficial de los anillos de blindaje. Estamos en pleno proceso de organización de los posibles recorridos para la marcha. En este momento es prematuro avanzar sobre eso. Pero sí reiteramos la invitación a incorporarse en la organización de esa movilización, no solo en la movilización en sí. Sabemos que son millones las personas aquí en Argentina que manifiestan de una u otra manera su rechazo a lo que significan las políticas del G20 y el FMI. Sabemos que no vamos a estar todos juntos el día viernes 30 de noviembre porque el gobierno está haciendo todo lo posible para evitarlo, cortando trenes, cortando accesos a la Ciudad, declarando un feriado y con su campaña intimidatoria diaria planteando a la ciudadanía “tengan cuidado, son terroristas, van a ser violentos”. Nosotros estamos acá para decir lo que venimos haciendo hace más de un año, informando, educando, capacitando, organizando en distintas organizaciones, de distinta manera sobre lo que significa el G20, sobre qué son los debates que transcurren, cuáles son las políticas que quieren seguir implementando sobre nuestros pueblos y de esa manera seguir en la resistencia y con nuestra construcción de alternativas.
ATTAC Argentina: Lo que vimos es que no es casual, que el mismo día que aparecen bombas en distintas partes de la Ciudad supuestamente de origen anarquista, un medio de comunicación que viene haciendo una campaña de amedrentamiento muy fuerte contra toda la resistencia contra el G20, saca una nota en la que se plantea que se está investigando a nuestra organización, ATTAC Argentina, acusándonos de supuesto lavado de dinero, cuando esta es una red antiglobalización que viene trabajando por una alternativa en la lucha contra los paraísos fiscales y el lavado de dinero. Por lo cual a nosotros nos acusan de algo que venimos combatiendo desde hace 20 años, desde Europa, América Latina y otros países del mundo.
Vemos una política de muy fuerte amedrentamiento desde sectores muy poderosos que consiguieron incluso información privada del manejo de nuestra cuenta bancaria, de cómo tenemos nuestra relación como asociación inscripta en Argentina. Lo cual es gravísimo y tiene que ser denunciado. La persecución es muy fuerte pero coincidimos con nuestros compañeros en que estamos recibiendo una solidaridad también muy fuerte de todas las organizaciones de la Argentina y también muchas desde Europa que han planteado que tenemos que seguir adelante con nuestra campaña en contra del G20 porque esta es una política para meter miedo, amedrentar a las organizaciones sociales y nosotros no nos vamos a correr ni de la calle ni de nuestra Cumbre de los pueblos que vamos a tener en pocos días.

Edición: Mario Hernandez
Desgrabación: Ana Laura Xiques

¿Qué se puede esperar de la Cumbre del G20?

Recordemos que el G20 emergió como “Cumbre de Presidentes” en medio de la crisis mundial capitalista de 2007/08, montada sobre una estructura global gestada desde 1999 entre responsables de la política económica y financiera, la que estaba abocada entonces a tratar los problemas del endeudamiento endémico de algunos países.
Esa es la razón primigenia de la inclusión desde el origen de los países latinoamericanos: Argentina, Brasil y México. No integran el G20 por ser parte de los países más grandes por su producción o actividad económica, sino por ser grandes deudores, ayer y hoy.
De todos modos, el G20 como Cumbre Presidencial incluye la ampliación del consenso a la hegemonía disputada de EEUU en el G7 (EEUU, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Japón y Canadá) a la que se suman los emergentes, especialmente China, que en rigor es la potencia que hoy concreta la disputa por la hegemonía del sistema mundial. No solo da cuenta de ello la capacidad productiva, de relaciones comerciales y financieras de China con el mundo, sino las alianzas que despliega.
Esta semana, China junto a la Unión Europea demandaron ante la OMC a EEUU por las restricciones arancelarias a la comercialización del acero. Además, hay que destacar la alianza de China con Rusia y más allá, con Irán y otras potencias con capacidad de intervención en el sistema mundial desde ciertas y relativas ventajas en la producción petrolera o en sus capacidades defensivas/ofensivas del punto de vista militar.
Como podemos observar, los problemas son diversos en el sistema mundial contemporáneo, expresados en la disputa por la hegemonía, en el ámbito económico, político, militares e incluso cultural. Lo que está en juego es quien dirige los destinos del mundo. Es un tema que afecta a toda la humanidad.
EEUU decretó la guerra comercial a China y el gigante asiático responde al nivel de la agresión y con iniciativa mundial por instalar su moneda en la disputa global. La mundialización del yuan actúa contra la hegemonía del dólar en el sistema monetario. El despliegue militar de China y sus aliados contienen las agresiones imperialistas en diversos territorios amenazados desde Washington, sean Siria, Venezuela o cualquier punto de interés estratégico para EEUU.
Con la cumbre bonaerense del G20 en pocos días, difícilmente pueda avanzarse en “resolver” estas contradicciones del sistema mundial, e incluso, está en dudas cualquier acuerdo global que suponga alguna declaración pública más allá de los parámetros del lenguaje profesional y anodino de la diplomacia internacional.
Igualmente, para el gobierno de la Argentina resulta atractivo codearse con el poder gubernamental del mundo para imaginar atracción de inversiones que sustenten el funcionamiento del capitalismo local. Es lo que vienen logrando con la asistencia financiera del FMI por 57.000 millones de dólares y la ampliación del crédito chino (swap) en unos 19.000 millones de dólares.
Sin asistencia financiera no puede sustentarse la estrategia macrista para el funcionamiento del capitalismo local, que favorece la fuga de capitales de la clase dominante.

Contra Cumbre de los NO y de los SI

Sin perjuicio de las tensiones en el poder mundial y la estrategia del gobierno Macri, destacará la diversa presencia crítica durante la semana de acción contra el G20 y el FMI entre el 25/11 y el 1/12; donde sobresalen las actividades de las diferentes redes de movimientos sociales, la Cumbre Popular con su cierre formato “festival” en las puertas del Congreso de la Argentina y la movilización popular del 30/12.
A contramano del secretismo oficioso en el G20, el movimiento popular coincide en las consignas críticas al G20 y al FMI por lo que representan sus estrategias para el conjunto de la sociedad popular, es decir, todo aquello que está más allá del 1%, o siendo generoso, del 20% de mayores ingresos, los que concentran lo principal en la apropiación del producto social del trabajo.
La articulación diversa en la movilización argentina o en otras ciudades del mundo expresan el NO a una agenda que solo favorece a las grandes empresas transnacionales y que se evidencia en las demandas de reformas previsionales y laborales. Lo central de la agenda de los monopolios y del poder mundial apunta a la quita de derechos de trabajadoras y trabajadores para favorecer y recuperar capacidad de producción de ganancias y su acumulación para la mayor dominación en el ámbito global.
El NO sigue constituyendo el centro de la articulación popular, aunque en el camino aparecen algunos SI que necesitan extenderse para transformare en programa generalizado del imaginario para una sociedad alternativa al orden capitalista.
Destaca en ese plano de los SI la lucha por la soberanía alimentaria, esencial en cualquier proyecto emancipador que se proponga un proyecto alternativo. El primer desafío de cualquier intento de liberación nacional y social debe resolver la condición de posibilidad para alimentar a la población. Solo desde allí puede sustentarse a largo plazo un proceso liberador.
En el mismo camino actúa la soberanía energética, ya que los hidrocarburos constituyen desde más de un siglo el principal insumo de la producción contemporánea. La dominación del petróleo, el gas, la energía es la base del conflicto territorial hegemónico que hoy despliegan las potencias dominantes del sistema mundial. Por eso es fundamental recuperar el sentido de la producción y el consumo energético para un proceso de independencia y liberación nacional y social.
La soberanía financiera constituye un tercer eslabón en la construcción de los SI de los pueblos. Superar la dependencia financiera y la lógica subordinada que supone la integración al sistema financiero mundial con los organismos internacionales a la cabeza del mismo. El FMI y el Banco Mundial son parte dirigente de una lógica financiera y especulativa internacional que sustenta la dominación monopolista y transnacional en nuestro tiempo.
Todo lo dicho supone al mismo tiempo la lucha por los derechos a la educación o la salud entre muchos, ya que la educación pública y gratuita puede sustentar el aliento a la formación técnico profesional para la independencia tecno científica para sustentar nuevos y alternativos modelos productivos y de desarrollo. Ni hablar de la salud pública gratuita que asegure el disfrute de la mayor expectativa de vida de la población contemporánea, a contramano de las tendencias privatizadoras subordinadas a la lógica de la ganancia.
Esto es lo que se debate en el G20 de Buenos Aires entre el 30/11 y el 1/12, con una agenda del poder atravesada por las tensiones en la disputa del poder mundial, lo que se conjuga con la dinámica popular en confrontación contra el poder, más allá de sus propias internas. La articulación popular, aun con proyectos políticos ideológicos y culturales diferenciados es la base para pasar de los NO compartidos a los SI en construcción y a profundizarlos como resultado de la experiencia de organización y lucha del movimiento popular.
Con el programa desplegado en los días previos a la Cumbre presidencial y en su desarrollo se juegan dos estrategias.
Una resulta del poder mundial, incierta y con variadas tensiones. La otra se juega en el campo de las organizaciones populares, confluyendo en los NO al G20 y al FMI, a la agenda de liberalización, a la dependencia, etc.
La cuestión de fondo en la agenda de los de abajo pasa por los SI señalados y lógicamente ensayando una mejor respuesta táctica y estratégica para el objetivo de transformación social más allá y en contra del capitalismo.

Julio C. Gambina

domingo, noviembre 25, 2018

Incapacidad de jugar, incapacidad de gobernar



La suspensión de la superfinal entre River y Boca es mucho más que un bochorno, o una “falla de seguridad”. Es otra muestra de la debacle de un régimen político y social. Los que gobiernan no pudieron encaminar un espectáculo que, incluso para sus propios intereses, debía servir para sacar del foco de la atención popular, al menos por unas horas, a los despidos, la carestía infernal, los sueldos que no alcanzan y las deudas que se apilan.

En los días previos, los diarios reseñaban la “fiesta de las marcas” a raíz de la superfinal. Los sponsors de la Commebol, como Coca Cola, Santander Río, DHL, Quilmes y otros, se servían del clásico para preparar sus campañas de verano. La cadena Fox, a su turno, se relamía con otro festín –el de los derechos de transmisión. La rivalidad futbolística, azuzada desde las usinas publicitarias del gran capital, prometía cosechar el mayor filón de negocios del año deportivo.
El episodio brutal que termina con la fiesta, en medio del ataque al micro de Boca y la posterior represión, concentra toda la descomposición del Estado actual y de quienes gobiernan. Por un lado, informaciones periodísticas indican a los agresores del micro como barrabravas de River. Más precisamente, integrantes del grupo que, un día antes, había sido apresado con “7 millones de pesos y 300 tickets” (de la superfinal) (Página 12, 25.11). Según la misma fuente, al jefe de la barra “no lo llevaron preso pero le sacaron los 7 millones la Policía, lo dejaron en libertad”. Naturalmente, los tickets que alimentan el negocio de la reventa de entradas –y que financia a las barras- no pueden provenir de otro lado que no sea el propio club. La reventa es una de las cajas que los dirigentes del fútbol ceden a las barras, a cambio de que presten sus servicios en la otra pasión de los directivos –la “política”, o sea, la política del régimen, la que sostiene los ajustes, los tarifazos, la agresión a los trabajadores. Cuando esa agresión debe cobrar la forma directamente física, los “barras” son una mano de obra siempre dispuesta, como lo demostró el crimen de Mariano Ferreyra.
Entre los dirigentes de River y Boca que desfilaban nerviosamente por los pasillos del Monumental en la tarde de ayer, revistan varios de los principales personeros del macrismo. Lo mismo vale para la burocracia sindical, la cual comparte sus preferencias futbolísticas –y sus matones-entre diferentes casacas. No sorprende, en ese cuadro, que un grupo de barras se encontrara tan cerca del estadio. En definitiva, estaban “en su casa”.
Del otro lado de la crisis, tenemos al brutal operativo represivo montando por la Policía de la Ciudad, con la ayuda de la infantería que depende de Patricia Bullrich. Después de haberle dado circulación libre a los barras, el contingente policial que custodiaba al micro se abrió paso con los métodos que las fuerzas represivas practican habitualmente con las manifestaciones populares –a gases y palos. El parte médico de los jugadores de Boca no sólo da cuenta de dos de ellos con heridas provocadas por la rotura de vidrios. Indica, también, descompensaciones de todo tipo causadas por los gases arrojados. Por una vez, la población pudo tomar conocimiento de las consecuencias de la acción represiva del Estado, la cual, cuando se trata de gases contra las protestas, hasta es considerada como una reprimenda “light” o persuasiva. En la palabra de Tévez y de otros, pudo saberse qué es lo que padecen miles de manifestantes en sus ojos, el aparato respiratorio o digestivo, cada vez que sufren el embate de la represión. Los jugadores de Boca quedaron inhabilitados para poder jugar, algo de lo que no cabe duda. Pero los daños que sufren los que participan de marchas populares se diluyen, silenciosamente, en las guardias de los hospitales públicos, cada vez que pasa una manifestación. Apenas unas horas antes del superclásico, la policía aplicaba los mismos métodos contra los trabajadores despedidos de la fábrica Siam y quienes acompañaban su lucha. Con la misma saña, dos militantes sociales eran asesinados en Buenos Aires y Córdoba.

Fox, o el espectáculo debe continuar

Con el escandaloso telón de fondo de dos jugadores atendidos por ulceraciones en la vista, todo indicaba, sin embargo, que avanzaban los aprestos para jugar el partido. Apenas habría una demora de dos horas. A pesar del desasosiego de los jugadores agredidos, se iba a imponer la voluntad de la Commebol, de Fox Sports y los restantes sponsors, que defendían la facturación de sus derechos de transmisión y publicidad. Las informaciones radiales daban cuenta de que todos los preparativos continuaban. La situación sólo pegó un viraje cuando algunos jugadores de Boca salieron del vestuario y tomaron contacto con los medios: “nos quieren obligar a salir a la cancha, nosotros no podemos jugar así”. Sólo en esas condiciones, se terminó anunciando la suspensión del partido. Adentro del estadio, el público no se distraía en minucias, y apuntaba al poder político: “MMLPQTP”. Como pudo apreciarse en la TV, la salida del estadio estuvo signada por más represión y prepotencia policial.

El Estado y la violencia

Los observadores periodisticos o políticos que presumen de críticos presentan a los hechos de este sábado como resultado de la “incapacidad del Estado para controlar a los violentos”. Pero no es así: lo que desnuda esta crisis es la violencia del propio Estado, como resultado de su descomposición interior, por un lado, y de los medios que ha acumulado para disciplinar y regimentar al conjunto de la vida social, del otro. Los “barras” del fútbol, al servicio de los dirigentes-punteros; los policías armados, exhibiendo una “muestra de autoridad” a días del G20; los empresarios y dirigentes apurando el juego a lo que dé, todos ellos son facciones de ese Estado.
Para que el fútbol sea la fiesta que todos reclamamos que sea, habrá que sacarse de encima al orden político y social que le ha entregado el deporte a las grandes corporaciones capitalistas, y ha colocado a los Macri y Patricia Bullrich como gendarmes de sus intereses. La incapacidad de garantizar un juego, en definitiva, es otra muestra de la incapacidad de gobernar.

Marcelo Ramal

Haití al rojo vivo



Una nueva ola de protestas y un paro general conmocionó a Haití la semana pasada, en coincidencia con un nuevo aniversario de la derrota del ejército napoleónico a manos de las fuerzas independentistas, en 1803.

“La huelga general de dos días observada en todo el país ha creado pánico en el campo del poder”, afirma un editorial de Le Nouvelliste (23/11), que celebra la supervivencia del gobierno de Jovenel Moise, aunque asegura que estuvo a punto de caer tras una de las oleadas de protestas más fuertes desde los tiempos del derrocamiento de Bertrand Aristide. Moise, un empresario bananero que pertenece al centroderechista Tet Kalé, creado por el ex presidente Michelle Martelly, asumió tras una elección escandalosamente fraudulenta desarrollada a fines de 2016. Las protestas de esta semana fueron reprimidas con un saldo de 11 muertos, 6 de ellos embestidos en un piquete por un auto del gobierno.
En la preservación de Moise, fue fundamental el apoyo abierto que recibió por parte de la embajada yanqui y las potencias imperialistas, si bien no se trata de un apoyo incondicional, dado que presionan por algún tipo de diálogo con la oposición que evite un descontrol definitivo del país. En la oposición prima un cuadro de dispersión política. En tanto, un indicio de la erosión del aparato estatal es el reciente planteo oficial de crear una comisión de Desmovilización, Desarme y Reintegración.
Del lado del movimiento popular, las extraordinarias oleadas de levantamientos que vienen sacudiendo el país en los últimos meses, cuyos antecedentes son las protestas contra el desvío de fondos de Petrocaribe y la insurrección de julio contra el aumento en los combustibles, no están acompañadas por el desarrollo de una alternativa política revolucionaria, lo que también favorece el mantenimiento de Moise en el poder y la preservación del régimen.
Haití es el país más pobre de América y uno de los países más pobres del mundo. Más del 80% de la población sobrevive con menos de dos dólares diarios y un 63% tiene problemas para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. El imperialismo emplazó en 2004 las tropas de la Minustah (nutrida con las tropas enviadas por casi todos los gobiernos latinoamericanos), sucedidas por las tropas de la Minijusth, para afianzar su dominación en la zona.
Abajo el gobierno de Moise. Fuera las tropas de la Minijusth.

G.M.

Detrás del G20: la crisis del orden liberal



El próximo viernes 30 de noviembre comenzará la cumbre del G20 en Buenos Aires. Esta puesta en escena estará marcada por las disputas comerciales y el retorno del nacionalismo de las grandes potencias. La “cumbre mundial” tiene como trasfondo la crisis del orden liberal. Aquí un análisis de algunas de sus causas profundas.
Contra el pensamiento globalista que se expandió luego del fin de la guerra fría en el auge de lo que podríamos llamar la “globalización armoniosa”, incluso contra las interpretaciones armonicistas dentro del mismo marxismo, siempre destacamos que el excepcional periodo de “paz” entre las grandes potencias que siguió a la Segunda Guerra Mundial no derivaba ni de un automatismo económico, ni de un salto en la internacionalización de capitales menos aun de la existencia de un “imperialismo colectivo” como el recientemente fallecido Samir Amin sostenía.
En otros artículos hemos explicado que la tendencia norteamericana a la primacía implicó no solo la subordinación del mundo menos desarrollado sino también de otros Estados industrializados (fueran enemigos o aliados) a las prioridades de acumulación de capital de su potencia hegemónica, y cómo esta fue una característica distintiva en relación a la hegemonía británica en cuanto a la expresión del carácter imperialista de la época. Nada mostró mejor esta nueva forma de dominio que la reconstrucción no solo económica sino también política de las dos potencias perdedoras de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón, y la presencia política, geopolítica y militar del nuevo hegemon en el escenario europeo y asiático, acompañado en el primer caso de nuevas instituciones como la OTAN. Robert Kagan, un partidario neocon de este viejo orden imperialista, señala en su último y reciente libro la novedad que esto significó:
El cambio en las trayectorias geopolíticas de Alemania y Japón, […] cambió el escenario estratégico global de maneras que fueron más significativas y más duraderas que el ascenso y caída de la Unión Soviética. El artículo 9 de la nueva constitución japonesa redactada por Estados Unidos, establecía en su primer parágrafo que Japón “renuncia para siempre a la guerra como un derecho soberano de la nación y a la amenaza o uso de la fuerza como un medio de resolver las disputas internacionales”. Alemania, bajo la ocupación de Estados Unidos y los Aliados en el Oeste, y bajo ocupación soviética en el Este, también renunció a su independencia como un actor en la escena internacional. Esto efectivamente excluyó la opción de volver a los patrones de conducta del pasado.
En términos actuales podríamos llamarlo un “regime change” en dos de las principales potencias imperialistas. Y agrega:
El efecto sobre las dos regiones en las que esos poderes habían surgido fue revolucionario. Quitar el status geopolítico y militar Alemania y Japón proveyó un nivel de seguridad para sus vecinos que no habían conocido por décadas. Con los Estados Unidos también aportando el grueso de la disuasión contra los Soviets, las naciones de Europa y del Este fueron repentinamente liberadas para enfocar sus energías y recursos en los asuntos domésticos y económicos más que en las preocupaciones estratégicas que los habían consumido en la primera mitad del siglo veinte.... Alemania y Japón fueron también liberados. Con las ambiciones geopolíticas y la ruta militar al poder y la influencia anuladas, también pudieron canalizar todas sus energías y ambiciones en el logro del éxito económico y el bienestar interno [1].
Pero visto desde la estructura internacional del sistema político y geopolítico de las potencias centrales del imperialismo, este cambio y sus consecuencias cobran toda su magnitud, transformando como dice Kagan “no solo la estructura del poder global sino la dinámica misma de las relaciones internacionales”. Así:
Dentro de los límites del nuevo orden, la competencia geopolítica normal casi cesó. Las naciones de Europa occidental y Asia oriental no participaron en carreras armamentísticas; no formaron alianzas estratégicas unas contra otras; no reclamaban esferas de influencia estratégicas o económicas; no hubo “dilemas de seguridad” impulsados por la mutua aprensión y la inseguridad; no se requería un equilibrio de poder para preservar la paz entre ellos [...] dentro de este orden liberal en crecimiento, se rompió el vínculo normal entre la economía y la geopolítica. A lo largo de la historia, las fluctuaciones en el poder económico entre los grandes Estados, naciones e imperios siempre produjeron agitación y guerra [...] Cualquier balance de poder que existiera anteriormente estaba alterado, y el resultado fue con frecuencia una guerra que creó un nuevo equilibrio que reflejaba la nueva jerarquía del poder, que a su vez reflejaba la nueva jerarquía económica y tecnológica. En el nuevo orden liberal, que al principio incluía principalmente a Estados Unidos, Europa occidental y Japón, las naciones compitieron económicamente y trataron de fabricar, innovar y vender mutuamente. Pero esa competencia económica no se tradujo en una competencia militar o geopolítica. En un mundo normal, los milagros económicos de Japón y Alemania habrían llevado a uno o a ambos a desafiar el orden y su jerarquía. En el nuevo orden liberal no lo hicieron.
Las ventajas históricas que se derivan no solo para la estabilidad mundial sino para la conservación de su hegemonía para los Estados Unidos de este orden son indudables; de ahí el interés de Kagan por preservarlo en la disputa abierta sobre qué gran estrategia adoptar que divide a la clase dominante norteamericana, y a la cual su libro está esencialmente dirigido.

Trump y la salida del juego multilateral

Las dificultades norteamericanas en el manejo del orden mundial y con sus principales actores anteceden a Trump, como venimos escribiendo desde hace años. El mismo diario francés Le Monde, furibundamente anti Trump, está obligado a reconocer que:
En realidad, el repliegue de Estados Unidos ya había sido iniciado por el presidente Barack Obama, extrayendo lecciones del fiasco de las aventuras de Oriente Medio de su predecesor, George W. Bush, a principios de la década de 2000, “girando” hacia Asia y anunciando cuando llegó al poder en 2009, que había llegado el momento de “construir la nación en casa”, en lugar de afuera. ¿No fue este el mismo Barack Obama quien se contentó con “liderar desde atrás”, detrás de Francia y el Reino Unido, la operación de Libia en 2011? ¿No fue este presidente, adulado en Europa, quien criticó a sus aliados por ser "free riders", polizones protegidos a expensas del contribuyente estadounidense? ¿No era ya un reparto de cargas más justo el foco de la cumbre de la OTAN en 2014? El mundo estaba cambiando, pero el tío Sam seguía sonriendo y Angela Merkel era su mejor amiga.
Trump denuncia a sus enemigos y aliados como sus antecesores, pero a diferencia de estos comienza a tomar decisiones que retiran parcialmente a los EE. UU. del juego multilateral. Esta reacción es una expresión de las dificultades de EE. UU. para imponer su dominación hegemónica, pero también del hecho de que son lo suficientemente fuertes para imponer duras cargas a sus adversarios y aliados desligándose de los límites que le imponía el multilateralismo. Así, a más de dos años de su asunción, no solo ha aumentado la retórica y los twits venenosos contra adversarios y aliados a la vez que contra la OMC, acusada de limitar la soberanía norteamericana –a pesar de que fueron los EE. UU. los que impusieron un régimen obligatorio en la resolución de los distintos diferendos comerciales–, sino que ha pasado a la acción. Así tuvimos la decisión de salir del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP por sus siglas en inglés) desde el primer día de su presidencia, como más tarde el retiro de los acuerdos de París sobre el calentamiento global, la salva de sanciones comerciales por el aluminio y el acero que enfureció a sus aliados europeos y canadienses así como la negociación dura del NAFTA con este último, la presión neocolonial sobre China y sus perspectivas de desarrollo, terminando con la decisión de retirarse del acuerdo nuclear con Irán, lo que mostró un punto de no retorno en su unilateralismo, en especial frente a sus aliados europeos cuyas multinacionales (Total, Peugeot, etc.) fueron constreñidas a retirarse de un mercado prometedor cono el iraní a cambio de no perder sus ventajas en el fundamental mercado americano y el sistema financiero internacional dominado por los EE. UU.
Pero lo más radical en Trump no está aún ahí. Como dice en un reciente artículo, el politólogo francés del Centre d’études européennes de Sciences Po, Zaki Laïdi:
La novedad [...] se ubica en dos niveles. El primero expresa la voluntad de reemplazar un sistema multilateral basado en reglas e instituciones por un juego internacional basado en la búsqueda exclusiva de resultados tangibles para los Estados Unidos. En otras palabras, independientemente del cumplimiento formal de las reglas internacionales [...] La segunda novedad introducida por Trump concierne a la manera con que quiere redefinir el concepto de alianza. Estados Unidos no parte de la idea de que tiene aliados con quienes comparte valores e intereses de los que resultan una serie de opciones. Suponen que son sus socios quienes deben demostrar que merecen la calidad de aliados. De lo contrario, se ven como cargas voluminosas. El resultado es una especie de puesta a prueba que pasa por las concesiones comerciales o un aumento del gasto militar dentro de la OTAN.
Y concluye categórico: "Para Trump, salir del multilateralismo tiene un significado preciso. Permite la extracción deliberada de concesiones comerciales a cambio de protección estratégica. Un enfoque que está perjudicando a Alemania en Europa" [2].

El retorno de las rivalidades imperialistas

El trumpismo y su salto en la agresividad imperialista frente a competidores y aliados rediseña abruptamente las reglas del juego y deja desguarnecidas a las potencias que, como Alemania, más dependían del paraguas geopolítico estadounidense, más allá de las contradicciones a veces fuertes que tenían con el mismo, como fue el caso en la guerra de Irak en 2003 o más recientemente, la crisis aún abierta en Ucrania. La crisis no solo política sino casi existencial que abre en algunos de ellos es de proporciones:
Para nosotros, los alemanes, dice un alto funcionario de Berlín, bebiendo té en el hermoso lugar de Gendarmenmarkt, la casa en la que vivimos es América. Fueron los estadounidenses quienes la diseñaron, fueron ellos quienes la construyeron. Y es una casa tan cómoda... Lo que está pasando es un desafío mental para nosotros, muy profundo. Alemania ha prosperado tan bien en este orden liberal que no puede imaginar nada más. Nuestro sistema inmunológico está aniquilado [3].
Con estos golpes habilidosos que han agarrado por sorpresa a los principales líderes de las potencias imperialistas (incluso al mismo Xi Jinping, a pesar de todos los signos oscuros que se venían acumulando en la relación con China), Trump busca recomponer el dominio norteamericano. Tácticamente su capacidad de daño es fuerte, pero estratégicamente sus riesgos son enormes. Es que si no quieren caer en un nuevo vasallaje frente a la nueva diplomacia del “Big Stick” norteamericano típica del siglo XIX o más precisamente de una potencia en decadencia, están obligadas a rearmarse y dotarse de una nueva ambición geopolítica partiendo en algunos casos de un nivel de “pigmeo”. Es esto lo que explica que países que incluso en la crisis de 2008/9 y sus postrimerías fueron polos de estabilidad como Alemania de repente se hayan convertido en lo contrario: el fin de la era Merkel abre un periodo de inestabilidad e incertidumbre política en el corazón de Europa con consecuencias para todo el mundo. Síntoma en última instancia de las dificultades de Alemania en erigirse en líder de Europa, incapaz de lograr un consenso interno sobre los sacrificios necesarios para tal empresa capaz de contrarrestar la actual ofensiva norteamericana en distintos planos.
Si bien no ha habido un colapso del conjunto del orden liberal y sus instituciones como la OTAN o la misma OMC –donde por ahora Trump no ha salido de la cláusula de nación más favorecida que ordena el conjunto del comercio mundial– se mantienen aunque en crisis o paralizadas, estamos en presencia del retorno en todos los planos de las rivalidades imperialistas o entre grandes potencias, como es el caso de China. En relación con esta última, mientras tanto europeos como norteamericanos están de acuerdo en imponer una nueva relación de fuerzas al dragón asiático, divergen en el método, ya que EE. UU. rechaza hacer un frente común con la UE, lo que hace temer a estos últimos que en caso de eventuales acuerdos con Pekín, los mismos no beneficien a todos los occidentales, sino a las empresas norteamericanas contra las europeas.
De esta manera, los viejos fantasmas –la lucha por materias primas, mercados y zonas de influencia típicas de la época imperialista, que fueron atenuadas durante el periodo que va desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy debido a los atributos del orden liberal y la hegemonía norteamericana–, en su decadencia comienzan a reaparecer. Como reseña alarmado el antiguo primer ministro sueco, Carl Bildt, en un reciente discurso en Berlín:
Un mundo de Estados soberanos comprometidos en una feroz competencia, apenas ligado por reglas u orden comunes –dijo– es algo que Europa ha intentado en su historia, siempre con el mismo resultado catastrófico. Para nosotros, no parece el camino de la paz. Parece el camino de la guerra [4].
Mismo si aún estamos lejos del estallido de una guerra, el fin de la “globalización armónica” abre una transición en donde las características clásicas del imperialismo, las crisis, las guerras, las revoluciones y las contrarrevoluciones serán de mayor actualidad para las próximas generaciones. Es esencial que comencemos a prepararnos para estos tiempos históricos.

Juan Chingo

Este artículo es una versión reducida, con algunas modificaciones del autor, del original publicado en francés en Révolution Permanente Dimanche el 18/11/2018

Notas

[1] Kagan, Robert, The Jungle Grows Back: America and our imperiled world, New York, Alfred A. Knopf, 2018.
[2] Zaki Laïdi, "Comment la multipolarité déconstruit le multilatéralisme", Le Débat 2018/4 (n° 201).
[3] Kauffmann, Sylvie, "Europe-Etats-Unis: la stratégie du cavalier seul", Le Monde, 11/11/2018.
[4] Kauffmann, Sylvie, "Le divorce Europe-Etats-Unis : la famille occidentale sous tension", Le Monde, 9/11/2018.