miércoles, abril 18, 2018

¿”Marx nace” o se hace?



Bajo el auspicio del Ministerio de Cultura, el sábado pasado se organizó la jornada “Marx Nace” en el Teatro Cervantes con objeto del bicentenario del nacimiento de Karl Marx. El evento contó con un conjunto de panelistas invitados y la convocatoria fue estimada en alrededor de cinco mil personas.
Si bien los organizadores destacaban ante los medios “el espíritu pluralista” que reinaba en las salas dando muestra de “independencia de criterios” a la hora de “exponer ideas”, el pluralismo propiamente dicho, sin embargo, brilló por su ausencia al excluir de las mesas a dirigentes, legisladores o sindicalistas combativos reconocidos, enrolados en organizaciones que tienen gravitación política ya ganada en el país, como es el caso del Frente de Izquierda. La obra de Marx y la tradición del marxismo en diversas disciplinas sólo estuvieron representadas por un puñado de intelectuales, como Eduardo Grüner, Pablo Nocera, Hernán Camarero y Rolando Astarita. Para darle un lustre “plural” al evento, además contó con la presencia de Beatriz Sarlo y Felipe Pigna, junto a personajes como Juan José Sebreli y Vicente Palermo, integrante del Club Político, usina de intelectuales y propagandistas de las políticas de ajuste del gobierno nacional. Lo que ha quedado claro fue la premeditada invisibilización de quienes luchan día a día entre las filas de los trabajadores, en nombre del carácter “apartidario” del evento, auspiciado, sin embargo, por un gobierno que impulsa una verdadera guerra de clase contra el movimiento obrero.

Tarcus

Con todo, fue el director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CEDINCI), Horacio Tarcus, quien se llevó las palmas en esta operación de “desmarxistizar a Marx” so pretexto permanente de no petrificarlo en los “dogmas”. Compartió panel con el sociólogo Emilio De Ipola y la doctora en Ciencias Sociales, Laura Fernández Cordero, y su intervención tuvo como principal eje marcar “modos de lectura críticos”, “por fuera de las tradiciones ortodoxas” del marxismo.
La prédica de Tarcus puede resumirse en un Marx inofensivo para cualquier proyecto revolucionario, que abjura de la construcción partidaria. Su afirmación textual fue que "Marx no era un hombre de partido"; que Marx y Engels habrían tenido "autonomía de la Liga de los Justos" y de "grupos existentes de la época”. Debe ser entonces que para Tarcus el Manifiesto del Partido Comunista representó poco menos que una ornamenta en la perspectiva de Marx. Tarcus hizo pasar gato por liebre, porque Marx y Engels desarrollaron una intensa polémica con las sectas socialistas y anarquistas de su época para delimitar sus ideas y dotar al naciente movimiento obrero socialista de un programa y una estrategia políticas.
Tarcus también arremetió contra la herencia del leninismo: consecuentemente, así como intentó rescatar a Marx de la “ortodoxia”, no tuvo reparos en prescribir a Lenin un entierro necesario. El destino del legado leninista serían las bibliotecas, en el estante de "íconos superados", más allá de los reconocimientos "políticamente correctos" acerca de quien dirigió "la revolución que cambio la historia del siglo XX”, al decir del propio Tarcus.
Por último el ¿ex? Filo chavista-kirchnerista Tarcus se valió de una nota publicada en Infobae, con ácidas críticas a la jornada, para elogiar la expresión "plural" del evento sin hacer del teatro "un aparato ideológico del Estado preso del macrismo”.

Un fantasma recorre el mundo

El gobierno ha presentado la imagen auspiciosa de un evento “masivo” y generador de interés en “materia cultural” cuando en la ciudad que gobierna desde hace una década ha llevado adelante una sistemática política de desguace cultural y educativo, cierre de centro culturales, privatizaciones y negocios inmobiliarios, expulsión de trabajadores, reducción de espacios verdes, bajos salarios docentes, etc.
Mezclando intereses de diversos tipos, el público que concurrió pudo elegir, entre las góndolas de consumos culturales al paso, una selección de importantes y destacados libros que pueden convertirse en un material de estudio y debate y desplegar la oportunidad de materializarse en una orientación política y teórica para la transformación histórica y social que deja atrás la sociedad capitalista.
“Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria”, dijo Lenin, a quién Tarcus le dedicó más flores para su entierro que otra cosa.

Fernando R.
Prensa Obrera

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