viernes, febrero 13, 2026

Milei y las Fuerzas Armadas cierran fila con la “Declaración de Seguridad Nacional” de Donald Trump


Argentina se ha convertido en colonia. 

 El 11 de febrero se realizó en Washington una cumbre militar presidida por los Estados Unidos. Por la Argentina asistió el vicealmirante Dalle Nogare, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, su primera misión internacional. De los países europeos participaron los altos mandos militares de Dinamarca, Gran Bretaña, Países Bajos y Francia. Estos países poseen territorios coloniales en América. 
 Los encargados de dirigir la cumbre fueron el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, oficial de la Guardia Nacional del Ejército. La cumbre se enrola en los propósitos de la “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos” (NDS 2026). También fueron de la partida el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, que supervisa América Latina y recientemente confirmado por el Senado, en reemplazo del Almirante Alvin Holsey, y el general Gregory Guillot, jefe del Comando Norte, que supervisa la defensa del territorio nacional y Groenlandia. En la NDS se puede leer, blanco sobre negro que “tras años de abandono, el Departamento de Guerra restaurará el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental. Lo utilizaremos para proteger nuestra patria y nuestro acceso a territorios estratégicos en toda la región”. Para reforzar su estrategia en la región, desde el Pentágono aseveraron que se realizarán dos o tres reuniones de estas características en el año. 
 Al finalizar la reunión Dalle Nogare señaló a La Nación que “Ellos (por los EE. UU.) dicen: ‘Nosotros estamos para resguardarlos, pero ustedes son los primeros que tienen que estar preparados para combatir todo este tipo de amenazas’”, y agregó que la Argentina busca consolidarse como un “actor de importancia por su profesionalismo y doctrina en temas de seguridad y defensa”. Dalle Nogare también se encargó de adelantar que los EE. UU. convocarán prontamente a una cumbre de ministros de Defensa de la región (La Nación 11/2). 
 Trump exhortó a los países asistentes a aumentar al 5% de su PBI el gasto en defensa. El promedio regional de gastos en defensa es del 1,1%, según el Banco Mundial, mientras que la Argentina se encuentra por debajo de este promedio, destinando el 0,7% de su PBI a la esfera de defensa, a pesar del militarismo blandido por el gobierno nacional. Si los liberticidas se comprometen a esta línea de acción deberán romper su tan mentado “déficit cero” o descargarán nuevos ajustes sobre otras áreas. 
 Dalle Nogare en su alocución a sus pares se encargó de señalar que “nuestra participación reafirma el compromiso con la seguridad hemisférica y la búsqueda de soluciones conjuntas a desafíos que hoy no conocen fronteras. Este encuentro es el espacio principal para fortalecer la confianza mutua y la cooperación profesional. Nuestro objetivo es claro: trabajar en una agenda común que priorice la estabilidad regional" (ídem). Muestra de esto es el ejercicio militar conjunto entre las armas argentinas y grupos especiales norteamericanos a llevarse adelante en abril próximo y que lleva como nombre “Daga Atlántica”.
 Partiendo de la caracterización que la NDS realiza sobre China, como el principal competidor estratégico de EE. UU y el único con capacidad real para disputar el equilibrio de poder a escala global, la influencia del país asiático fue uno de los puntos claves de la cumbre. Por ejemplo, el mega puerto en Chancay, Perú, o el proyecto de cable submarino para unir a Chile con el sudeste asiático. Según La Nación no estuvo en agenda la presunta base militar china en Neuquén: tampoco la sentencia de la Corte Suprema de Panamá que anula la adjudicación de los puertos del canal a una multinacional con sede en Hong Kong. Tampoco se realizaron menciones sobre la intervención federal del puerto de Ushuaia. Hegseth y Caine se refirieron a las dificultades de lograr un “equilibrio entre los beneficios” de las inversiones en infraestructura (como las que ofrece China) y los “objetivos de defensa”, sin afectar los intereses económicos de cada país (ídem). El propósito estratégico de Trump es reconstruir las cadenas de producción internacionales, para desalojar a China y capturar las materias primas estratégicas de América Latina. 
 La cumbre trumpista se da en el marco del asedio imperialista a Cuba y el protectorado que ha instalado en Venezuela con la colaboración del chavismo residual. En el caso de la Argentina, la militarización que promueve la “Doctrina Monroe” para América Latina y el Caribe, se le suma, en un movimiento de pinzas, como el acuerdo comercial rubricado recientemente entre ambos países, que tiene como eje el aislamiento económico de China y la conversión de Argentina en una semicolonia del imperialismo estadounidense. 

 Lucas Giannetti 
 12/02/2026

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