viernes, abril 17, 2026

El alto al fuego ficticio entre Israel y el Ejecutivo del Líbano es una maniobra para sacarlo de la agenda de la discusión entre Washington y Teherán


A la misma hora, Israel destruía el último puente que comunicaba el sur con el resto del país. 

 Este jueves 16 Donald Trump escribió en las redes sociales: “Acabo de mantener excelentes conversaciones con el muy respetado presidente Joseph Aoun, del Líbano, y el primer ministro Bibi Netanyahu, de Israel. Estos dos líderes han acordado que, con el fin de lograr la PAZ entre sus países, iniciarán formalmente un ALTO EL FUEGO de 10 días a las 5 de la tarde, hora del Este”. 
 Aoun había rechazado una solicitud estadounidense de hablar directamente con Netanyahu y habría condicionado el inicio de negociaciones directas con Israel a la retirada de las tropas israelíes en El Líbano (France 24). 
 El brevísimo alto el fuego no compromete a nadie pues excluye a Hezbollah. En consecuencia. Netanyahu mantuvo su posición de continuar las operaciones militares contra el Líbano. También dijo que había ordenado al ejército que “se desplegara hacia el este, en dirección a las estribaciones del monte Hermón”. 
 Los contactos entre el Líbano e Israel el martes pasado, en Washington D.C., fueron los primeros desde la fundación del Estado sionista en 1948. Líbano nunca reconoció al Estado de Israel, aunque fue gobernado durante años por el cristianismo maronita, una suerte de fascismo local, al servicio del imperialismo norteamericano y el Estado sionista. Varias guerras civiles acabaron con el monopolio maronita y acabaron integrando a Hezbollah al gobierno. Aoun ha firmado un ‘cese del fuego’ sin autorización del mismo gobierno. 
 De la reunión en Washington, decidida por Donald Trump, había participado el secretario de Estado Marcos Rubio, que la calificó como una “oportunidad histórica” para derrotar a Hezbollah. 
 El desarme de Hezbollah “encontró eco en la parte libanesa”, dijo, exultante, el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter: “Hoy descubrimos (sic) que estamos del mismo lado” (La Nación 14/4). 
 Esta operación diplomática ficticia tiene el objetivo de separar el ‘cese del fuego’ entre Trump e Irán de la ofensiva criminal de Netanyahu contra Líbano. El otro propósito es establecer un alto del fuego unilateral de Israel (con el pretexto del acuerdo con Anoun) para colocar a Hezbollah ante el dilema de aceptar una tregua de la que no fue consultado. El diputado de Hezbollah -Ibrahim al-Moussawi- explicó que respetarán el alto el fuego con Israel solo si cesan los ataques sionistas. “Nos adheriremos con cautela al alto el fuego con la condición de que se trate de un cese total de las hostilidades, que cese todas las formas de hostilidades”. Sea como fuere, el Estado sionista reclama el desarme unilateral de Hezbollah y el derecho a ocupar una “zona de seguridad’ en territorio libanés. En definitiva, Netanyahu seguirá masacrando al Líbano para obtener, mediante el bloqueo contra Irán y una invasión territorial que está en la carpeta del Pentágono, el objetivo irrenunciable del Estado sionista –el llamado “cambio de régimen” en Teherán. 
 La búsqueda de la “normalización de relaciones” se produce mientras Israel avanza velozmente en la limpieza étnica en el Líbano a la manera de Gaza con más de 2.000 muertos y 1.200.000 desplazados a los que piensa impedirles el retorno. 
 Este mismo jueves, Israel, “en una maniobra militar de alto impacto simbólico y estratégico”, destruyó el último puente que quedaba sobre el río Litani, desconectando el sur del Líbano con el centro y norte del país. Esto sella el aislamiento del sur del país, al que Israel pretende ocupar de forma permanente. 
 Los aviones sionistas atacaron también una ruta clave que conecta Beirut con Damasco, la capital siria, e intensificaron los bombardeos contra las ciudades de Tiro y Nabatieh. El ejército avanzó también contra la estratégica localidad de Bint Jbeil, en la frontera con Israel.
 En el Líbano, las negociaciones de Anoun despiertan muchas suspicacias y “la reacción distó mucho de ser festiva” (Haaretz 15/4). Los medios libaneses las describieron como una concesión impuesta por Washington. Incluso funcionarios del gobierno intentaron restarle importancia. «No refleja los intereses del Líbano ni del pueblo libanés», afirmó un periodista. 
 Hezbollah advirtió que no le concernían en absoluto ni se sentían obligados a cumplir ningún acuerdo (The Associated Press 14/4). 
 “En todos los medios de comunicación libaneses, la reunión en Washington se presentó ampliamente como una concesión obtenida bajo presión”, afirma Haaretz, el diario de Tel Aviv. El diario libanés Al Akhbar dedicó su portada a lo que denominó "la autoridad de la vergüenza". 
 Muchos editorialistas consideraron que, además, fue ilegal porque el país sigue estando sujeto a leyes que penalizan el contacto con entidades israelíes.
 Haaretz señala que “persiste una profunda desconfianza entre el pueblo libanés, no solo hacia Israel, sino también hacia sus propios líderes y los actores internacionales que dan forma al proceso 

 Olga Cristóbal 
 16/04/2026

No hay comentarios.: