martes, agosto 04, 2009

MÁS QUE NUNCA EL SOCIALISMO APARECE COMO UNA URGENCIA


Entrevista a Gustavo López de Asamblea Popular. “Si las respuestas de Marx eran válidas para aquel mundo del Siglo XIX, el mundo de hoy que es infinitamente desigual, más inmundo y más injusto que aquel necesitan respuestas de esa radicalidad y ese es un aporte central de Marxismo el haber hecho una crítica radical, estructural y de fondo a la sociedad contemporánea”

Angeles Balparda: ¿cómo podemos enfocar un tema tan complejo como es el de la vigencia del socialismo?
Gustavo López: Mi opinión es que la sola presencia de un debate sobre el Socialismo en estos tiempos debe ser celebrada. Recordemos que no hace mucho, a principios de la década de los 90 lo que se debatía era lo contrario, pululaban por el mundo quienes extendían certificado de defunción al socialismo, algunos tuvieron sus quince minutos fama hablando de la muerte de las ideologías, de la muerte del socialismo y veíamos como se multiplicaban a la velocidad de la luz las conversaciones de última hora, los arrepentidos, aquellos que negaban de un día para el otro de lo que habían dicho ayer sin ni siquiera ensayar una explicación.
Porfiadamente el Socialismo vuelve a colocarse hoy en la agenda del movimiento social y de fuerzas políticas de gobierno y vuelve a aparecer en el debate con una fuerza que no solo reafirma su vigencia en términos políticos históricos sino que lo coloca como la única alternativa digna de ese nombre. Hoy con más claridad que nunca el Socialismo es una urgencia contemporánea, está por encima incluso, de la aspiración natural, de deseo que cualquiera puede tener de perspectiva de una vida mejor.
Es decir, o avanzamos en la perspectiva socialista o vamos a presenciar como se nos va la vida en todos sus aspectos.
Ángeles: El fin de semana estuve viendo unas imágenes del año 89, yo no sé si uno se olvida o no las vio en su momento cuando la caída del muro y todo lo que pasaba con la unificación de Alemania que copó y centró la atención del mundo entero con eso que tu decías era el “derrumbe total”, se había terminado para siempre. En que poco tiempo cambia eso y hay que estar hablando del Socialismo ya no hoy, sino desde hace un tiempo.
- López: Aquel pedido de finales de los 80 y principio de los 90, fue un período en el que asistimos a una operación también en el plano mediático, la parafernalia más grande que se haya visto de reafirmación de la lógica dominante que permeó a gran parte de la intelectualidad de izquierda que –como decíamos antes- con la velocidad de la luz claudicó de sus condiciones.
Hoy se dedican a maquillar candidatos, son asesores de imagen y niegan su pasado impunemente.
Hoy hay una corriente de pensamiento interesante que plantea el tema del Socialismo del Siglo XXI que creo que hay muchos elementos para ir discutiendo; lo importante es en qué período de tiempo tan breve, en segundos si lo vemos el términos históricos, el socialismo vuelve a asumir protagonismo a la hora de pensar los grandes problemas de la humanidad, los grandes problemas del hombre, insisto, con más fuerza y con más actualidad que siempre, el socialismo aparece hoy como una urgencia contemporánea, con la única perspectiva posible incluso en términos de mayor vigencia, de una dramática actualidad con mayor actualidad que en la segunda mitad del siglo XIX.
- Ángeles: ¿Qué rasgos debe tener para que se le llame Socialismo?, estoy pensando en un trabajador de esta época ,de los últimos diez años que ha entrado en el mercado laboral, que incluso aquellas cosas del 89 son cuentos a esta altura, no se acuerda o no conoció que en la época que había Socialismo habían dos polos y todo aquello.
- López: Además no se acuerda y hay una intencionalidad en promover ese olvido porque el pensamiento dominante necesita de la inmediatez coyuntural, de que todo muera en el altar del minuto presente, parece que acá no hay ni origen ni perspectiva. Nosotros tenemos la obligación de rescatar el origen y desde el presente proyectar perspectiva.
Cuando ya arriesgo aparecer ante la gente como fugado del Parque Jurásico yo quiero decir que cuando a mi me pregunta cómo me imagino el Socialismo del Siglo XXI digo que en sus rasgos distintivos, esenciales, me lo imagino igual que lo pensaba Marx en la segunda mitad del Siglo XIX.
¿Cuáles son esos rasgos distintivos, esenciales, estructurantes del pensamiento socialista? La propiedad social de los medios de producción.
Ángeles: ¿Los medios de producción estamos hablando de las fábricas, estamos hablando, de la tierra?...
López: Estamos hablando de la propiedad social de la producción en particular la de producción de mercancías, las fábricas, la industria, la tierra, en fin, estamos pensando también en la nacionalización de servicios importantes para el desarrollo del propio aparato productivo.
La auto-percepción de la clase obrera como sujeto histórico portador de un proyecto de sociedad propio. Ese es otro rasgo distintivo del Socialismo en términos marxistas: la clase obrera como portadora de un proyecto histórico y social propio y no detrás de intereses que les puedan ser ajenos.
La necesidad de pensar – y éste es otro rasgo importante que también tiene en mi opinión, toda la actualidad- que el capitalismo es una relación social fundada en la explotación del trabajo ajeno históricamente destinada a desaparecer, es decir, combatir esa idea hoy instaurada y proyectada en la conciencia colectiva de que la injusticia es eterna, que el capitalismo es el fin de la aventura humana y de que ahí en adelante no hay nada, en todo caso lo que hay son maquillajes con métodos a esta relación.
El capitalismo es una relación fundada en la explotación del trabajo ajeno que no puede ofrecer a la humanidad más que una reproducción sistemática de injusticia, de la desigualdad, la muerte y la guerra y que debe ser históricamente superada en términos de avance, en términos de progreso real que deben ser efectivamente superadas.
En ese sentido creo que otro rasgo distintivo del Socialismo en términos marxistas es pensar que el capitalismo es irreformable y que debe ser sepultado definitivamente para, sobre sus escombros, edificar lo nuevo.
Que para esa tarea de sepultar el capitalismo nuestra opinión -y volvemos a asumir una posición en términos clásicos y ortodoxos- que nuestra opinión para la superación del capitalismo, para el cumplimiento de esa tarea histórica sigue estando llamada la clase obrera. Hablamos de clase obrera en amplio census, estamos hablando de la clase obrera que vive de la venta de su fuerza de trabajo.
Creo que estos elementos distintivos, centrales están hoy presentes, en el siglo XXI.
Si cuando se dice el Socialismo del Siglo XXI, con eso se está diciendo que el socialismo tiene actualidad y que el Siglo XXI debe ser el siglo del Socialismo o de lo contrario no habrá humanidad, entonces estamos de acuerdo.
Si se dice que el Socialismo del Siglo XXI es que recuperemos la tradición, los elementos fundantes del Marxisamo enriquecidos con la experiencia histórica naturalmente y coloquémoslo al servicio de la participación de los trabajadores estamos de acuerdo.
Ahora, a veces se dice que hay que revisar los elementos fundantes del Marxismo, que hay una realidad que ya no es la de antes, se dicen una serie de cuestiones que merecen por lo menos ser problematizadas discutidas más en profundidad para identificar en última instancia, cuales son esos elementos y cuales no.
Cuando Marx dice: “El capitalismo llegó al mundo chorreando sangre por todos los poros” si eso era verdad en la segunda mitad del Siglo XIX, pensémoslo luego de dos guerras mundiales, de infinidad de confrontaciones bélicas. En el tiempo de Marx la supervivencia de la especie humana no estaba en riesgo y hoy si está en riesgo.
Ángeles: Pero a pesar de todo, hoy el socialismo ya está nuevamente reclamado por los trabajadores a veces sin el debate, porque el debate no está, pero busca otro sistema.
López: Seguramente buena parte de la audiencia no recuerda a aquel charlatán que puso sus plumas al servicio del sistema que se llamaba Frank Fukuyama que escribió un libro que se llamaba “El fin de las ideologías” que fue un bestseler y hoy es un ilustre desconocido; y sin embargo los pueblos, la clase obrera, los de abajo avanzan definitivamente en función de confrontar esta lógica sistémica injusta, inmunda y en favor de un mundo distinto.
En la historicidad del Marxismo ha habido siete u ocho sepulturas de este tipo donde le pensamiento burgués se encarga de sepultar el pensamiento emancipador, pero bueno, como el topo, por abajo, asoma porque es una necesidad histórica. No asoma ni siquiera por el trabajo abnegado del conjunto de la militancia, asoma por lo que decíamos antes, porque o asoma una perspectiva de emancipación de la clase obrera, desde la clase obrera, desde los trabajadores o presenciamos la degradación de la vida, la puesta en riesgo e incluso la propia supervivencia de la especie humana sobre este planeta y esto no es poca cosa. Cuando uno dice esto, no está recurriendo al terrorismo verbal o alarmismo simples, está hablando de realidades concretas.
Hace 30 años atrás la intelectualidad de la izquierda uruguaya discutía sobre los pobres mirando una foto del Tercer Mundo de los niños en África, hoy alcanza con ir a Tacuarembó, ir al Casabó, a Aparicio Saravia y San Martín para ver aquella foto que hace 30 años algún intelectual de izquierda la buscaba en países del tercer mundo para ver niños famélicos ¿esos son los resultados de qué? De los designios de la naturaleza o de una situación fundada en la explotación.
Hay otros problemas vinculados a esta situación. El Socialismo es la transformación estructural, material de las relaciones de producción y también es una transformación cultural de fondo, que da vuelta, que termina con la historia humana y que comienza una historia nueva .
Decía Rosa Luxemburgo extraordinaria revolucionaria polaca que desarrolló su vida en Alemania y que fuera asesinada por la Social Democracia una mancha que quedará toda la vida, decía: “El Socialismo no es apenas un problema de cuchillo y tenedor” es también un problema de concepción de la vida.
¿Frente a qué situación estamos hoy en la vida de un trabajador? En un extremo de la realidad, la inmensa mayoría de habitantes de este planeta vive la vida en medio de penurias, de sacrificios, de desdicha, de sacrificio personal sin poder resolver lo mínimo, es la inmensa mayoría; en el otro extremo una ínfima minoría hace de su vida una estúpida, aventura, de posesión y consumo en donde ser es igual que tener, donde la felicidad es igual a los bienes de consumo que puedas acceder, en donde el sentido de la vida está puesto ahí.
la justificación es que plantean que la desigualdad ha sido eterna, nuestras abuelas nos decían “siempre hubo ricos y pobres”.
Lo que nosotros nos debemos plantear como horizonte estratégico hacia el cual caminamos a paso firme es que no hay ninguna razón biológica, antropológica para que haya pobres y ricos. Hay una razón política que nosotros la sintetizábamos antes diciendo que una parte se queda con la parte de otra.
Esto que parece muy simple es un pilar esencial en la concepción de Marx, porque además Marx no llega a esa conclusión en función de una elucubración brillante, no es una noche de insomnio donde Marx se despierta y dice: que injusto que es el capitalismo. Sino que lo hace a partir de estudiar la historicidad, el proceso que da origen a eso. Además Marx tampoco descrubre que la gente lucha contra la injusticia, sino previo a Marx, siglos atrás, la humanidad puede registrar rebeliones, hace 5000 años atrás, contra los faraones egipcios hubo rebeliones, hubo rebeliones en el 1600 en Japón y en China los campesinos; en la Roma antigua, la rebelión de los esclavos más conocido como la rebelión de Espartaco, en nuestro continente como la de Tupac Amaru, en 1780.
Fueron un conjunto de rebeliones populares contar la injusticia, la Comuna de Paris, los Mártires de Chicago que fueron pautando. ¿Qué es lo que hace Marx? Coloca por primera vez desde una perspectiva teórica a un sujeto social capaz de superar el capitalismo, supera el pensamiento utópico, supera desde el estudio a lo que le precedió. ¿Qué le precedió desde el punto de vista del pensamiento social? a Owen, Fourié, etc., los bien intencionados que creían que la maldad era una cuestión de tipo personal y que articulando ciertos mecanismos se podía generar micro mundos en donde la gente fuera feliz.
Marx rompe con eso, rompe en el sentido de la superación y dice; acá el problema está en el tema de la superación y acá hay una clase social –termina el Manifiesto diciendo- que no tiene más nada que perder sino sus cadenas y sí tiene un mundo para ganar. Entonces coloca a la clase obrera por primera vez desde una perspectiva teórica como portadora de un proyecto histórico y social y como sepulturera del capitalismo. No lo hace desde la extracción ni desde una noche de insomio, lo hace pensando lo más avanzado del pensamiento de su época.
Es ampliamente conocida la síntesis brillante que hace Lenin de las tres fuentes que nutrieron al Marxismo; la filosofía clásica alemana, la filosofía francesa y la política económica inglesa. Desde eso Marx va construyendo una concepción del mundo que en mi opinión ha sido insuperable, no hay nada que hoy haga revisar esos elementos. Luego se nos puede plantear que hay problemas que no fueron objeto de estudio de Marx de un mundo distinto, sí, desde luego, ahora los aspectos estructurantes, fundantes, esa concepción mantienen plena vigencia y no es un don, quien busque en los textos de Marx recetas para aplicar en cualquier momento, en cualquier realidad en la escala universal no la va encontrar y va a cometer un gruesísimo error negador del propio método de Marx, ahora, sí es una guía para la acción insustituible.
Ángeles: Hay una campaña permanente contra el Socialismo, a veces abiertamente otras veces presentado de una forma que pasa como desapercibida, pero cuando le dicen a los trabajadores del Uruguay que tienen que haber patrones, buenos patrones para que pueda haber buenos trabajos están hablando en contra de esta.
- López: Yo creo que el pensamiento dominante y la acción política de las clases dominantes ha generado una pauperización material de la clase obrera, una desorganización evidente del punto de vista de sus objetivos pero fundamentalmente y esto es muy grave, que ha golpeado sobre la subjetividad de la clase obrera, no solo sobre su materialidad, porque tu lo decías que la materialidad incluso hubiera sido peor ahora, golpeó sí sobre su subjetividad y esto es una tragedia que hay que revertir contra la acción militante.
¿Cuándo golpea con la subjetividad? Cuando el capitalismo entiende que no alcanza con dominar el cuerpo solo con comprar la fuerza de trabajo, también precisa comprarlo a él, sino todos los aspectos de su vida, adentro y afuera del trabajo; lo tiene que convertir en consumidor impulsivo de la mercancía que él mismo produce, lo tiene que convertir en un ser alienado cuya vida pierda todo sentido excepto ir a trabajar en un ciclo biológico como el que cualquier otro animal sin una perspectiva de trascendencia, la alienación.
El capitalismo ha hecho eso, ha dominado también la cabeza podemos bajar esto a un elemento concreto, cuando se le convence a un trabajador de la salud del CASMU que debe rebajarse el salario para mantener su empleo al tiempo que ve que sus patrones multiplican sus ganancias, y cuando revisan la experiencia histórica de su propio sector, ve que todos los que anteriormente llegaron a ese camino se quedaron sin salario, sin trabajo y sin mutualista y sin embargo se insiste por ese camino, es un dominio de la subjetividad. Claro que hay agente del gobierno y de los patrones en el movimiento obrero, ahora, ¿cómo el conjunto de trabajadores pueden asumir eso?, cÓmo se puede pensar -y lo dice el candidato a la Presidencia hoy ,y lo dice a cada rato-, que se precisa de buenos burgueses para que existan trabajos decentes.
Esto es en estricto rigor absolutamente al revés, nosotros y los burgueses podemos vivir la vida entera y producir mejor o más, y ellos no pueden valorizar su capital.
Cuando eso se coloca en la cabeza de la gente se instala una lógica posibilista de cierta resignación: y bueno, esto es lo que se puede, esto es lo que no se puede. Muchas veces hemos hablado de este tema aquí, en realidad no hay ningún avance en la historia de la humanidad en favor de los oprimidos que no haya partido de negar la realidad. De decir no, no, esta no es la realidad es otra realidad.
La clase obrera seguiría trabajando 20 horas por día si los Mártires de Chicago no se hubieran parado y decir; no, esto no puede ser.
Ángeles: Y cada una de las rebeliones que vos mencionabas, la humanidad estaría dentro de las cavernas.
López: Desafiar esa realidad con un proyecto, con una perspectiva es un desafío.
- Ángeles: Es importante el debate. El viernes obviamente no va a cerrar nada, es para empezar.
- López: No. Colocar el tema del Socialismo en la agenda, contemporaneizar el Socialismo, colocarlo como un tema de estos tiempos, es un desafío que está planteado. Lo del viernes va a dar comienzo, la piedra de toque del debate y queremos instalarlo además en todos lados. Incluso también en términos de campaña, por qué no decirlo, porque en plena campaña es donde de discute pero no se discuten los temas de fondo, los que hacen a la vida. Para nosotros discutir los temas de fondo es discutir el socialismo.
Si algo hemos aprendido o por lo menos estamos en vías de aprender en los que nos reivindicamos humildes herederos del pensamiento de Marx es que el Socialismo es una creación heroica de los pueblos.
Carlos Mariategui, un pionero latinoamericano decía: “Le revolución no es calco y copia, es creación heroica”. Eso no quiere decir que no haya referencia modélicas, obvio que hay referencias, hay que ver Cuba.
También hay que comprender que el Socialismo es creación heroica y es creación heroica intrincada con la experiencia concreta de cada pueblo, con el desarrollo particular de cada experiencia, nutriéndose además de los más ricos del desarrollo histórico. Nosotros tenemos que abrevar también de las experiencias de las luchas por la emancipación, por la libertadad de los héroes latinoamericanos, de colocar en discusión el aporte de los pueblos originarios, es decir, ir nutriendo ese tronco estructurante que es el marxismo de las mejores experiencias para hacer un Socialismo propio.
Si por alguna cosa vale la pena dedicar la vida, es por la causa del socialismo, porque es la causa más noble que la humanidad conoce, en todo los planos no solo porque se nos va la vida desde el punto de vista material, sino también porque hay una elevación espiritual e intelectual.
García Lorca otro consecuente socialista que pagó con su vida su consecuencia decía; “El día que el hambre desaparezca va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que conozca la especia humana”. Es así, el día que resolvamos un conjunto de problemas acompañados por la acción colectiva, conciente entreviendo y modificando la realidad, toda la perspectiva del mundo cambia, hay una elevación hasta desde ese punto de vista, del punto de vista intelectual.
No se puede desconocer el aporte histórico, teóricas ni prácticas que construyeron realidades distintas a lo largo del Siglo pasado, el Siglo XX, porque habrá que extraer conclusiones sin duda,de algunas muy severas, de los errores cometidos y hasta horrores cometidos en nombre del Socialismo, pero no se puede tener una visión hemipléjica y mirar para un costado solo.
También hay que reconocer que hubo un pueblo que salió de las relaciones feudales de las más atrasadas a construir una vida digna. También habrá que reconocer que desde el punto de vista objetivo nada del Siglo XX, desde el punto de vista de los oprimidos, de los trabajadores, de los de abajo fue más importante que la revolución rusa, nada; habrá que reconocer que alguien que empezó con el arado de madera terminó colocando el sputnik en el espacio producto de la acción de sus propios trabajadores. Habrá que reconocer que hay un pueblo que salvó al mundo del nazi-fascismo y por eso ya se ganó la reverencia por siempre, de la mano habrá que corregir errores y habrá que ver que es lo que no hay que hacer más en nombre del socialismo. La historia no es un segundo.
El capitalismo, fijemos el origen donde tu quieras, pero desde el 1500 del Renacimiento en el Marcado de Andalucía hasta ahora, lo único que ha conseguido es achicar la crisis entre una distancia y otra.
Yo comenzaba diciendo hoy que cuando nos pregunta cómo imaginamos el Socialismo del Siglo XXI decimos que en sus rasgos esenciales, distintivos lo imaginamos en los términos que Marx lo planteaba en la segunda mitad del Siglo XIX. Cuando imaginamos qué tipo de organización, pensamos precisamos para esa tarea histórica sepultar el capitalismo. Lo imaginamos también en términos similares a lo que pensaba Lenin en las primeras décadas del Siglo XX, una organización de trabajadores, para trabajadores férreamente estructurada en función de objetivos concretos y dispuestos a luchar sin escamotear ningún esfuerzo en aras de esa construcción.
Podrá resultar cualquiera de las dos cosas bastante ortodoxa o por qué imaginamos las cosas igual que en el Siglo XIX, por lo que decíamos antes, porque si aquellas respuestas eran válidas para aquel mundo, el mundo de hoy que es infinitamente desigual, más inmundo y más injusto que aquel mundo necesitan respuestas de esa radicalidad y ese es un aporte central de Marx el haber hecho una crítica radical, estructural y de fondo a la sociedad contemporánea. Y desde esa crítica avanzar, esa era también una distinción de Marx respecto a quien le precedió y a todos los utópicos, no era un crítica fundada en la visión contemplativa de la realidad sino una crítica asentada en la transformación, aquello de la 11º Tesis de Marx: “no alcanza con interpretar el mundo se trata de transformarlo” o “hasta ahora solo lo han interpretado y no lo han transformado”.

Honduras: la disyuntiva de la revolución no es democracia o dictadura, sino capitalismo o socialismo


Han pasado 35 días desde que estallara intempestivamente una revolución social en Honduras. Los acontecimientos se desarrollan a velocidad de relámpago. Las masas se han mantenido en las calles con una energía revolucionaria impresionante. La represión ha actuado como látigo de la contra revolución y lejos de atemorizar al movimiento, lo ha llevado hacia adelante, ha enardecido a más y más sectores de la población, la salvaje represión del jueves 30 de julio fue respondida el 31 de julio con una enorme manifestación en todo el país.
El maestro Roger Abraham Vallejo de 34 años, fue herido de bala en la cabeza y tras debatirse entre la vida y la muerte, finalmente falleció dejando a una hija de 19 meses. El candidato presidencial independiente, el veterano sindicalista del STIByS[1] [1], Carlos H. Reyes, fue reprimido con dos fracturas en el brazo y serias contusiones en todo el cuerpo, ya estando en la celda de la cárcel, a pesar de haberse identificado como candidato presidencial, o mejor dicho, por haberse identificado como tal, Carlos H. Reyes fue brutalmente reprimido, lo mismo que centenares de heridos que pusieron en colapso a los escasos servicios públicos de salud. Se ha implantado el toque de queda en todo el país, se han llenado las cárceles de la noche a la mañana. Estando los compañeros en las celdas saturadas, ya detenidos, los militares arrojaban bombas lacrimógenas al interior de las celdas. Los dirigentes del Frente Nacional contra el golpe de estado[2] [2] (FNGE), Juan Barahona y Rafael Alegría fueron apresados pero liberados horas después por la presión internacional. El 30 de julio, las imágenes de canal 36 local, daban cuenta de una desesperada represión absolutamente incapaz de amedrentar a un heroico pueblo decidido a llegar hasta las últimas consecuencias. Un pueblo desarmado, enardecido, las masas haciendo política en las calles, una auténtica revolución social que ha trastocado todo el orden burgués y ha conseguido exactamente todo lo contrario a lo que la oligarquía y el imperialismo buscaban con el golpe a Zelaya.

El Paraíso en el infierno

En un intento de breve resumen, tras haber fracasado el intento de entrar por avión a Honduras desde Estados Unidos el 5 de julio -cuando fue asesinado el joven de 19 años Obed Murillo-, el movimiento se ha mantenido días tras día con manifestaciones y movilizaciones masivas, la dirección del FNGE se reúne todos los días por la mañana, discute los pasos a seguir y da una orientación general al movimiento; en las asambleas también correctamente ha implementado servicios de orden que han conseguido desenmascarar a policías infiltrados. En las asambleas transmitidas por Telesur, se observa un ambiente combativo, de confianza, de elevada moral revolucionaria de lo mejor y más avanzado del movimiento obrero y del campesinado pobre hondureño. Zelaya hizo un recorrido por Guatemala, Panamá, estuvo cuatro ocasiones en Estados Unidos, se reunió con Clinton, quien ofreció la "mediación" del presidente de Costa Rica, Oscar Arias. En el inter, fue asesinado en su casa por bandas armadas -y como una forma de intento de amedrentación a la dirección del FNGE-, el compañero Roger Bados, quien era miembro del Partido de Unificación Democrática y del Bloque Popular en San Pedro Sula en donde también fue presidente del sindicato de una empresa cementera.
El caso de El Paraíso es una página heroica de esta historia. Cuando Zelaya anuncia que entraría por tierra en la frontera con Nicaragua, una ola de activistas del movimiento, maestros, estudiantes, campesinos, de Tegucigalpa, de Olancho, de otras provincias, los más pobres de los pobres, hicieron una larga caminata de hasta cuatro días por las veredas, los cerros, las montañas, bajo la lluvia recibiendo apoyos e información de los campesinos locales; hay testimonios recogidos por VTVenezolana que dan prueba del colosal proceso de toma de conciencia entre la población trabajadora de Honduras. Lo mismo que hicieron para llegar desde las provincias hacia Tegucigalpa cuando -Zelaya arribaría en avión-, ahora lo hicieron pero dirigidos hacia la frontera con Nicaragua: tomando agua de los ríos, comiendo frutos silvestres, durmiendo bajo la intemperie, hablando en voz baja, evadiendo los retenes, hombres y mujeres caminaron, caminaron y caminaron, para recibir a Zelaya. En la frontera, Micheletti impuso toque de queda en prácticamente todo el día. Zelaya ingresó a El Paraíso entre vítores de las masas, pero tras las amenazas de parte de los golpistas, regresó a Nicaragua.
La operación se repitió más de una vez, acompañada de las declaraciones de Hillary Clinton respecto a la "imprudencia" de Zelaya de intentar ingresar a Honduras. Llegado a un punto, el ejército rodeó a los manifestantes y sobrevino una represión salvaje incluidas vejaciones sexuales a las camaradas, llegando los golpistas a habilitar un estadio local como cárcel para concentrar a los compañeros quienes por días no tuvieron ni la posibilidad de acceso a los servicios sanitarios, ya no digamos a la comida. La Primera Dama como popularmente se le conoce a Xiomara de Zelaya -que en estos 35 días ha sufrido una profunda transformación política encabezando las manifestaciones y haciendo discursos democráticos-, jugó un papel primordial en la liberación de la mayoría de los presos de El Paraíso, a decir de un compañero activista del Frente: "la Primera Dama se fajó" y logró la presión necesaria para la liberación de la mayoría de los presos de El Paraíso, sin embargo, hasta la fecha hay un número indeterminado de desaparecidos y compañeros que siguen encarcelados. El caso de Pedro Muñoz quedará en la memoria de El Paraíso: joven de 23 años, activista del FNGE en la comisión de Orden, Muñoz fue salvajemente torturado y asesinado con más de 40 cuchilladas, con los dedos rotos y contusiones en todo el cuerpo, apareció abandonado en un lote baldío en la zona donde se celebró la manifestación el día anterior; es decir, el asesinato de Muñoz es una claro mensaje de los golpistas: hemos habilitado a bandas armadas con autorización de matar impunemente, que circulan por las calles pendiendo amenaza permanente a los dirigentes y activistas del FNGE.
Es decir, si el movimiento es derrotado, la sangre de lo mejor del pueblo hondureño correrá a cántaros, así como sucedió en los años ochenta durante las dictaduras militares. Sin embargo, al día de hoy, condicionalmente esta perspectiva no es la más probable por una serie de factores que más adelante apuntamos. Debemos seguir luchando nacional e internacionalmente para que esto nunca más vuelva a suceder, ni en Honduras ni Irán ni en ningún otro país. Por eso es imprescindible concentrar, coordinar y administrar las fuerzas, evitando al máximo la dispersión y desgaste del movimiento, esto es una cuestión de vida o muerte.
En la manifestación del 31 de julio, el ejército lanzó gases lacrimógenos en Santa Rosa de Copán obligando a los manifestantes a refugiarse en los cerros; en Santa Bárbara también reprimieron y encarcelaron a decenas de maestros; entre tanto en Tegucigalpa por la vía Juan Pablo Segundo y hacia el Congreso nacional, una inmensa manifestación se desplegó en un escenario festivo-combativo de colosal intensidad. Las masas bailaban alegres delante de las fuerzas represivas, eso indica un grave problema para los golpistas: las masas han perdido el miedo. La represión no es útil ni suficiente y esto se da cuando el régimen golpista en realidad sólo se sustenta en la policía y el ejército, es decir en la represión.

El plan Arias fracasa

Como previmos[3] [3], el plan Arias, también conocido como plan de San José, era una trampa y afortunadamente, fracasó. Los siete puntos del plan Arias eran una indignante propuesta de claudicación por parte de Zelaya, que incluía un gobierno de coalición o "salvación nacional" ¡con los propios golpistas! Y por supuesto una garantía de amnistía para los representantes de la oligarquía. Oscar Arias dio el mismo trato a los golpistas que a Zelaya, difícilmente era posible proponer un plan más favorable a los golpistas, sin embargo, significativamente no fue aceptado por Micheletti, lo que produjo el espasmo de Washington ya que el rechazo al plan Arias vino a complicar todo el escenario. El plan de San José de Costa Rica fue aceptado por Zelaya, y el hecho de que fuese rechazado por los golpistas puso en entredicho al elocuente título de premio nobel de la paz, dejándolo en un absoluto ridículo.
Zelaya intenta ingresar por tierra desde la frontera con Nicaragua, en la población El Paraíso, llamando enormemente la atención de la Comunidad internacional. Las manifestaciones de masas no sólo no paran, no merman, no se desgastan, sino que se incrementan, se fortalecen, el paro nacional si bien no ha incluido formalmente el sector industrial, ha sido contundente en el sector público y en el estudiantil. Clinton apostó al desgaste del movimiento buscando ganar tiempo a través del plan Arias, pero la encomienda no pudo ser cumplida. Arias está desprestigiado y Washington de algún modo intentará lavarle la cara.
Así que los días corren, la represión no ha hecho sino engrandecer al movimiento sumando a más sectores de la población trabajadora; la economía se desgasta: empresas maquiladoras como Nike y Adidas han anunciado su retiro del país; las exportaciones hondureñas están bloqueadas; el turismo llevado prácticamente a cero; están detenidas las inversiones extranjeras y nacionales; aunque no se ha devaluado aún, hay presiones devaluatorias a la lempira; y por si fuera poco, misteriosamente el mercado principal de Tegucigalpa es incendiado totalmente. La falta de víveres básicos y gasolina es ó será inevitable. Paralelamente, las tropas de la policía y el ejército se desgastan y se "contaminan" del ambiente del movimiento. Al quemarse el cartucho Arias, tuvo que entrar en escena el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens -un halcón de ultraderecha-, para intentar un acuerdo con Zelaya en la embajada hondureña en Nicaragua, el encuentro tuvo tres horas de duración. Esta reunión fue un golpe diplomático importante a los golpistas a quienes también retiraron la visa estadounidense. Sincronizadamente, la Unión Europea intensifica las sanciones comerciales y diplomáticas al régimen Micheletti.
Está claro que el régimen golpista significa un intenso dolor de muelas para la región centroamericana y por tanto la situación, tal como está, no puede prevalecer por mucho tiempo más. En la medida que los golpistas no ceden, significa que mantienen el apoyo de Washington, que juega a doble carta, con Zelaya y con Micheletti. La salida deseada de Washington es el "gobierno de salvación nacional" que incluya a los golpistas. Incluso si Zelaya vuelve a ceder -como ya lo hizo en respuesta al plan Arias- la última palabra en este momento no la tiene Zelaya sino el pueblo luchando en las calles que no lo aceptaría de ningún modo, ya que el grueso del movimiento no sólo está por el retorno de Zelaya sino por la instalación de la Asamblea Constituyente. Así, el hipotético "gobierno de salvación" impulsado por Washington, sería profundamente convulsivo e inestable y si abordamos seriamente el punto, no tendría sentido alguno, pues sería vigente sólo hasta enero 2010. En pocas palabras, es altamente improbable que se materialice a un acuerdo de gobierno de "salvación nacional" que incluya a los golpistas.

¿Cuál es el camino a seguir?

Pero, si los golpistas ceden al retorno de Zelaya, implicaría un triunfo contundente de las masas que aportaría consistencia y fortaleza al proceso de revolución continental. Esto es el peor escenario para el imperialismo y a toda costa tratará de evitarlo, intentando maniobrar de mil maneras para prolongar la situación hasta las elecciones, tratando de adelantar su fecha e instalar un régimen amigo o por lo menos, no hostil.
En la medida que Zelaya continúa esperanzado en Estados Unidos, cualquier salida coordinada con Washington encerrará una trampa para las masas. En este proceso no puede haber términos medios y cualquier término medio tarde o temprano llevaría a la revolución a la derrota. Zelaya debería romper con el imperialismo y posicionarse definitivamente con el pueblo hondureño y con los países del Alba, pero eso implicaría iniciar un proceso de ruptura con el capitalismo, pues como hemos explicado, la disyuntiva de la revolución no es democracia o dictadura, sino: capitalismo o socialismo. Hasta ahora, Zelaya está más en el espectro de Clinton que en el de Chávez, pero eso podría cambiar, no está descartado. Algunos medios informativos progresistas aplauden el abrazo y pose para la foto -que por cierto buscó ostensiblemente el embajador estadounidense- entre Hugo Llorens y Zelaya, pero en realidad la aproximación de Zelaya con Estados Unidos, esconde un peligro para el desenlace de este capítulo al que asistimos en la revolución hondureña. Más allá del supuesto espaldarazo diplomático de Estados Unidos a Manuel Zelaya, la aproximación de Llorens es un indicador del fracaso del plan Arias y una maniobra dilatoria para tratar de seguir elongando los tiempos políticos, e intentar lograr a como dé lugar que Micheletti o algún sustituto se mantenga hasta las elecciones, sin que Zelaya regrese al gobierno, a pesar de la Llorens se llene la boca de "constitucionalidad".
El punto es entonces, que si los golpistas ceden, estará mal, si no ceden, también estará mal. Hagan lo que hagan estará mal. Esa es la encrucijada de la aventura golpista que no ha hecho sino extender la revolución latinoamericana llevándola a puerto hondureño. Ahora el movimiento tiene la balanza a su favor. ¡Hay que aprovechar el momento audazmente estallando la huelga general y agitando en el conjunto de Centroamérica! Porque las cosas no siempre se mantendrán favorablemente al movimiento, las cosas pueden cambiar rápidamente y convertirse en su contrario.
Por eso, en este periodo que la correlación de fuerzas suma a favor del FNGE, se debería impulsar con toda la energía posible: uno, el estallamiento de la huelga general en el sector industrial en San Pedro Sula y Choloma, y dos, impulsar también acciones coordinadas el mismo día a la misma hora en los países centroamericanos; huelgas generales de 24 horas en El Salvador, en Nicaragua, en Guatemala, serían posibles si el FNGE hace un llamamiento fuerte y claro en ese sentido y envía delegados del FNGE a los países centroamericanos a coordinar y extender la lucha; podría haber sorpresas incluso en Panamá y Costa Rica. La respuesta a la agitación del FNGE tendría sin duda un eco muy favorable en la base trabajadora del FMLN, del FSLN y llevaría adelante el proceso de lucha de clases en el conjunto de Centroamérica y particularmente en Venezuela, donde existe un total apoyo a la revolución hondureña. ¡Este es el camino a seguir! Una política internacionalista de independencia de clase -que no concilie ni con la burguesía nacional ni con la internacional-, es una cuestión de vida o muerte de la revolución hondureña. ¡Ningún pacto con el imperialismo! Toda la heroica energía revolucionaria que se ha se demostrado por ejemplo, al trasladarse a El Paraíso, puede ocuparse en organizar clara y decididamente la huelga general y las acciones proletarias en el conjunto de Centroamérica. Hay que concentrar y administrar las fuerzas, no dispersarlas ni desgastarlas.

La revolución venezolana

La aventura golpista en Honduras ha desatado muchos demonios. Empezando por el juego geoestratégico petrolero[4] [4], Venezuela es el cuarto productor del planeta y tiene -como país individual-, las reservas probadas más grandes del mundo. Por supuesto, Oriente Medio -como región-, posee la producción y reservas más importantes del planeta, el 30 y 63 por ciento respectivamente. Por otro lado, América del Norte (incluido México) produce el 18 por ciento del petróleo, tiene el 5 por ciento de las reservas probadas, pero compra el 30 por ciento del total del consumo petrolero del planeta. Así, el transporte de petróleo desde Medio Oriente es una cuestión vital para la economía estadounidense. Al respecto, hay un pequeño problema: los súper tanques petroleros modernos no caben ni por el Canal de Suez ni por el Canal de Panamá, por tanto, para transportar el petróleo desde el Golfo Pérsico, hay que pasar por el Estrecho de Ormuz, dar la vuelta a toda África, pasar por el Atlántico sur, recorrer el Atlántico medio, llegar a el Mar Caribe y finalmente al Golfo de México, este recorrido implica por lo menos 45 días. Hacerlo desde Venezuela implica cinco días.
Pero para mala fortuna del imperialismo desde hace más de diez años, en Venezuela hay una revolución proletaria en proceso, con importantes avances pero aún inconclusa. Es inspirador lo que se está viviendo en Venezuela con las nacionalizaciones de sectores de la industria, con la creación de milicias populares[5] [5], o actualmente la ofensiva contra la oligarquía a través de la Ley especial sobre delitos mediáticos, en donde el chavismo está respondiendo a la reacción ultraderechista que pretende destruir el avance de la revolución bolivariana.
Para el comercio del océano Atlántico al Pacífico, el Canal de Panamá es obsoleto. Así que hace falta renovar la comunicación interoceánica, ya que actualmente, dadas las restricciones en Panamá, para pasar del Atlántico al Pacífico, es necesario recorrer toda la costa de América, bajar por el Atlántico dar la vuelta en el Estrecho de Magallanes y subir por la costa del Pacífico; en este sentido, y considerando que Nicaragua lo tienen los sandinistas, Honduras es geoestratégica ya que tiene acceso al océano Atlántico principalmente a través del Puerto Cortés que da al Mar Caribe y, al océano Pacífico cuyos puertos importantes son: San Lorenzo y Amapala. Además, para el imperialismo, Honduras es estratégica porque la clase dominante hondureña ha sido tradicionalmente su aliada en los conflictos regionales, contra Jacobo Árbenz en 1954, contra los sandinistas en los años 80; de hecho Estados Unidos actualmente tiene una base militar en Honduras llamada Palmerola, con aproximadamente mil efectivos de reemplazo.
En Honduras la oligarquía tiene una tradición golpista con los militares ligados orgánicamente al Partido Nacional. En abril de 1980, las "elecciones devolvieron el poder a un gobierno civil después de 19 años de regímenes militares, con la sola excepción de un lapso de 10 meses entre 1971 y 1972. En una votación muy concurrida, el Partido Liberal ganó las elecciones por un margen sustancial. La votación reflejó claramente por un lado un rechazo hacia las Fuerzas Armadas y por otro lado reflejaron las esperanzas de que los liberales, después de haber estado fuera del poder durante 19 años, condujeran al país por una nueva vía. La realidad es que se dieron negociaciones entre los dos partidos y los militares antes de las elecciones, y esto ya había restringido severamente las posibilidades de maniobra del gobierno civil, aún antes de que asumiera el mando. A cambio de permitir que se llevaran a cabo las elecciones el alto mando del ejército exigió: que no existiera ninguna investigación sobre corrupción; el derecho de veto de las Fuerzas Armadas sobre todos los nombramientos a nivel de gabinete; y el control absoluto por parte de los militares de todos los asuntos relacionados con la defensa y la seguridad nacional. A partir de estas exigencias los militares hicieron un pacto con el Partido Liberal, que dio lugar a unas elecciones sin fallas y fraudes, con el beneplácito obvio de los Estados Unidos"[6] [6]. Ambos partidos, el Nacional y el Liberal, son partidos de la burguesía y en distintos periodos se han compartido el poder dando una careta "democrática" a dictaduras militares. Zelaya emerge del Partido Liberal, lo mismo que Micheletti. De hecho Micheletti perdió las internas contra Zelaya en el año 2006.
Ahora la situación es distinta. En este periodo no existen condiciones para la instauración de una dictadura de largo plazo, pero la oligarquía añora los viejos tiempos y obtusamente cree que puede mantenerse por un periodo de años. El fantasma de la revolución venezolana ronda a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador y aunque en menor medida, también tiene un eco en Guatemala. Así que, las medidas de Zelaya respecto a su aproximación a los países del ALBA y las reformas como el aumento del 60 por ciento al salario mínimo, fueron medidas respaldadas por amplios sectores de la población y de inmediato pusieron en alerta a la obtusa oligarquía hondureña y al imperialismo, quienes intentaron apagar el fuego arrojando gasolina a la hoguera, a través del golpe.
La revolución hondureña está teniendo un impacto en toda la región y sin duda lo que se juega en Honduras, no es sólo la institucionalidad democrática de un gobierno elegido por los votos y derrocado por las armas del Estado burgués, el gobierno de Manuel Zelaya, sino todo un proceso de revolución continental.
El avance de la revolución latinoamericana hacia Honduras ha precipitado los planes del imperialismo en América del sur. Colombia es el punto geográfico en el que se basa Estados Unidos en su intento de frenar la revolución, el régimen de ultraderecha de Álvaro Uribe ha aceptado la instalación de cuatro bases militares más en el corto plazo. En mayo de 2004 se capturó sin disparar un sólo tiro a 53 paramilitares mercenarios colombianos en territorio venezolano -aproximadamente 80 más lograron escapar-, con uniformes y carnets de identidad venezolanos, que pretendían llevar a cabo un plan para asesinar a Hugo Chávez, aparentando un supuesto alzamiento del ejército venezolano y provocar un sangriento caos. En ese entonces, la maniobra imperialista usando mercenarios colombianos, fue audazmente desactivada por la inteligencia y ejército venezolanos, dando una muestra ejemplar de respeto a los derechos humanos de los paramilitares mercenarios colombianos. Por un largo periodo ha habido numerosos puntos de conflicto diplomático con tintes militares desde Colombia amenazando a Venezuela. En estos días el imperialismo pasa nuevamente a la ofensiva haciendo toda una serie de acusaciones ridículas en boca de Uribe, por ejemplo, diciendo que en Venezuela se financia al Hezbolá[7] [7] y a las FARC colombianas. Chávez respondió inmediatamente "congelando" las relaciones con Colombia y poniendo en alerta a las milicias populares ante una eventual provocación militar desde Colombia. Este asunto de amenaza militar a Venezuela desde Colombia, seguirá dando tela que cortar y no son descartables saltos bruscos y repentinos en la situación. La tesis imperialista está concentrada en lo expresado por un ponente del Plan Colombia, Paul Colbert, citado por Walter Martínez en Dossier del 31 de julio 2009: "Para controlar a Venezuela [es decir, la energía, el petróleo, la riqueza], es necesario ocupar militarmente a Colombia".
El tema del petróleo, pero fundamentalmente el avance de la revolución venezolana es la base material de la histérica respuesta del imperialismo y la oligarquía en Honduras, por tanto el Pentágono y la CIA no quitarán el apoyo a los golpistas, sino hasta que se vean llevados a las cuerdas producto de la lucha de las masas en las calles. Es imprescindible considerar que la lucha de las masas en las calles tiene un límite físico y moral, a pesar de su maravillosa capacidad de recuperación; es decir, para evitar que el desgaste del movimiento sea un factor de riesgo para la revolución, debe estallarse la huelga general que incluya al sector industrial y debe extenderse el conflicto a otros países centroamericanos, o de otro modo, la energía revolucionaria de las masas en las calles puede desgastarse en un momento determinado, lo cual encerraría el peligro de llevar al movimiento a perder la actual correlación de fuerzas favorable. ¡Hay que actuar rápido extendiendo la revolución a Centroamérica!

La naturaleza del régimen golpista

Incluso partiendo del escenario en el que se logre vencer al golpe -lo cual sin duda sería una victoria histórica-, las principales tareas de la revolución seguirían pendientes. Es decir, no basta con que vuelva Zelaya al gobierno. Esto lo tienen claro muchos activistas del movimiento y refleja un elevado nivel de comprensión del proceso. Como claramente lo ha explicado Carlos H. Reyes: "Esta es una lucha de clases, de pobres contra ricos, no se trata simplemente del retorno de Manuel Zelaya", o Juan Barahona que declara: "El presidente Zelaya, una vez restituido, debe impulsar cambios profundos al modelo neoliberal, el movimiento seguirá presionando en tal sentido. Si el presidente Zelaya no se compromete en dichos cambios, no habrá servido para nada todo esto que estamos haciendo". La historia ha colocado a los dirigentes del FNGE en una situación en extremo trascendente y por tanto, su claridad al respecto de la naturaleza del régimen, las perspectivas del movimiento y las tareas que se derivan de los grandes problemas teóricos del momento, serán de importancia de vida o muerte de la revolución hondureña. Miles de los mejores combatientes proletarios ven en la revolución no un instrumento para la sustitución de un amo por otro, sino más bien, en la concepción del "retorno de Zelaya" instintivamente ven a la revolución como un instrumento para el derrocamiento del capitalismo y la emancipación de la clase obrera y el campesinado pobre.
El marxismo explica que el Estado es una herramienta de opresión de una clase sobre otra y puede reducirse bajo determinadas circunstancias a un cuerpo de hombres armados en defensa de los intereses de la clase dominante. En tiempos "normales" el Estado se basa en las "instituciones", el parlamento, las leyes, la iglesia, los medios masivos de comunicación, la prensa escrita y electrónica, la familia, la educación, los jueces, los tribunales, etcétera. A través de las instituciones, la clase dominante "moldea" el pensamiento, las ideas de las masas, reproduce su visión de la sociedad y son las ideas de la clase dominante las que dominan a la mayoría de la población trabajadora. Pero cuando las "instituciones" no funcionan, la clase dominante se ve en la necesidad de hacer uso de la represión directa, con cárcel, heridos, desaparecidos y muertos. Si el movimiento no está fundamentado, si las condiciones subjetivas en el terreno de la determinación de las masas para luchar no son lo suficientemente maduras, la represión puede amedrentar al movimiento, pero en Honduras se está demostrando lo contrario. Incluso en la policía ha habido manifestaciones de descontento, hubo una expresión organizada por un incremento salarial acordado con Zelaya, que no ha sido aplicado por Micheletti, además de que en la manifestación del 5 de julio, la policía no sólo se negó a reprimir a los manifestantes, sino participó en la logística del traslado de los heridos. Hay información no confirmada de posible inconformidad en el seno del ejército. El FNGE, muy correctamente ha transmitido permanentemente un discurso de clase a los soldados y la policía. La ruptura del ejército en líneas de clase es una posibilidad real.
La caracterización del régimen golpista no es una cuestión secundaria. Algunos actores del proceso como el combativo canciller venezolano Nicolás Maduro -que por cierto jugó un papel esencial en defensa de la revolución hondureña en el seno de la OEA denunciando la trampa del plan Arias-, han caracterizado al régimen golpista hondureño como "fascista". Es cierto que mientras exista la sociedad capitalista, el arma del fascismo también existe como amenaza potencial para la clase obrera, pero en este periodo, caracterizar a los golpistas como "fascistas" sólo tiene una expresión coloquial justificable para deplorarlo. Sin embargo, desde el punto de vista del marxismo, el fascismo surgió como respuesta al crecimiento y desarrollo del bolchevismo, para detener el impacto de la revolución bolchevique en Europa. Explica Ted Grant que el capitalismo no sólo depaupera a la clase obrera y al campesinado pobre, arruina también a la clase media. La vieja maquinaria estatal no es suficiente para combatir a la clase obrera, en las condiciones actuales, ningún Estado puede durar mucho tiempo sin poseer una base de masas. Una dictadura militar no sirve para tal propósito. En los años que siguieron a la revolución bolchevique, los capitalistas encontraron una salida en el fascismo, que encuentra su apoyo de masas en la clase media y el lumpen-proletario, gracias a su demagogia anticapitalista. Es importante comprender que el fascismo representa un movimiento de masas: el de la clase media desilusionada. "La clase media, debido a su posición en la sociedad, está a medio camino entre los capitalistas y los trabajadores, se balancea entre estas dos clases. Si la clase obrera no puede mostrar una solución revolucionaria para la clase media, esta última se vuelve hacia la clase capitalista y se convierte en el principal pilar del movimiento fascista." [8] [8]
Trotsky explica que el fascismo es "antes que nada y sobre cualquier cosa, el aplastamiento de las organizaciones obreras: hay que reducir al proletariado a un estado de apatía completa y crear una red de instituciones que penetren profundamente en las masas, para obstaculizar toda cristalización independiente del proletariado. Es precisamente aquí donde reside la esencia del régimen fascista."[9] [9]
El golpe en Honduras ha puesto sobre la mesa duros enfrentamientos entre las clases, lo que puede derivar en cambios bruscos de los regímenes políticos mediante los cuales el capital financiero pretenderá mantener su dominio. El sector proletario del FNGE tendrá que ser muy cuidadoso y escrupuloso en la orientación que proporcione a las masas. La esencia de este periodo estará llena de cambios y fluctuaciones y por lo cual, será necesario examinar concretamente cada paso, sin que sean suficientes generalizaciones globales. "La gran importancia práctica de una correcta orientación teórica se manifiesta con más evidencia en las épocas de agudos conflictos sociales, de rápidos virajes políticos o de cambios abruptos en la situación. En esas épocas, las concepciones y generalizaciones políticas son rápidamente superadas y exigen su reemplazo total (que es relativamente fácil) o su concreción, precisión y rectificación parcial (lo que es más difícil). Precisamente en esos períodos surgen necesariamente toda clase de combinaciones y situaciones transicionales, intermedias, que superan los patrones habituales y exigen una atención teórica continua y redoblada. En una palabra, si en la época pacífica y ‘orgánica' (antes de la guerra) todavía se podía vivir a expensas de unas cuantas abstracciones preconcebidas, en nuestra época cada nuevo acontecimiento forzosamente plantea la ley más importante de la dialéctica: la verdad es siempre concreta."[10] [10]
Explican los clásicos del marxismo que el bonapartismo es el dominio de la espada sobre la sociedad: una dictadura policiaco-militar, desnuda, el árbitro con espada. "Un régimen que indica que los antagonismos dentro de la sociedad se han hecho tan grandes que la maquinaria estatal, para ‘regular' y ‘ordenar' estos antagonismos mientras permanece como instrumento de los dueños de la propiedad, asume cierta independencia respecto a todas las clases. El régimen bonapartista puede lograr un carácter comparativamente estable y duradero sólo en el caso de que ponga fin a una época revolucionaria; cuando la relación de fuerzas ya ha sido puesta a prueba en batallas; cuando las clases revolucionarias ya están agotadas, pero las clases poseedoras aún no se han librado del terror: ¿no traerá mañana nuevas convulsiones? Sin esta condición básica, es decir, sin un agotamiento anterior de las energías de las masas en combates, el régimen bonapartista no está en posición de avanzar."[11] [11]
El bonapartismo en la fase de ascenso del capitalismo, se elevaba sobre la sociedad, suprimiendo y arbitrando los conflictos existentes dentro de la sociedad y regulando los antagonismos de clase. En esa época, los regímenes bonapartistas, por ejemplo el de Pinochet en Chile o Suharto en Indonesia que se prolongaron por todo un periodo histórico, eran fuertes y daban confianza al capital financiero pues conseguían cierta estabilidad basada en el desarrollo de las fuerzas productivas. Tal es la base material del llamado "milagro chileno" de la dictadura de Pinochet. "Pero el bonapartismo en la fase de declive del capitalismo también es afectado por la senilidad del sistema. Afectado por la crisis capitalista, no puede resolver ninguno de los problemas a los que se enfrenta. La crisis principal de la sociedad, el conflicto entre las fuerzas productivas, la propiedad privada y el Estado nacional, se ha hecho demasiado grande, los antagonismos de clase que eso engendra son tan intensos que sólo permite el ascenso del bonapartismo senil"[12] [12]. Como consecuencia, sólo es posible un bonapartismo enfermizo y débil con toda su estructura defectuosa e inestable. Por lo cual muy probablemente sea derrocado en alguna de las crisis a las que se enfrente.
De la misma forma en que el embrión de una nueva forma de sociedad existe en las organizaciones obreras, también la posibilidad de bonapartismo está enraizada en la estructura de la sociedad bajo la democracia burguesa. El bonapartismo en la época moderna, por su propia naturaleza debe ser un régimen de transición, la transición al fascismo, la transición a la democracia burguesa o incluso a la revolución proletaria.
El régimen golpista en Honduras no es un régimen fascista y no apunta en este momento a que el fascismo pueda ganar terreno. El régimen golpista es un régimen Bonapartista senil de escaso margen de maniobra entre las clases, es decir, sólo se detiene por la fuerza de las armas y del apoyo financiero del imperialismo. La naturaleza del bonapartismo a diferencia del fascismo, es que éste último cuenta con una base social, que emerge de sectores atrasados e ignorantes de la clase media y el lumpen-proletariado, despertando sus prejuicios más básicos alimentando su psicología repitiendo miles de veces con una hipocresía sin límite, sinnúmero de mentiras descaradas. Podemos decir que la base social de Micheletti se evaporó desde los primeros días. Las manifestaciones blancas, sólo reflejaban un reducido margen de coerción, llevando a sectores de la población a las manifestaciones sobre la base de amenazas de despido. La base social convencida del golpismo es en extremo volátil, atrasada e ignorante. En estos días, incluso algunas televisoras otrora posicionadas con los golpistas, le están quitando el apoyo a Micheletti.

El carácter de clase de la revolución

El aparente "régimen democrático" del partido Liberal se despedazó con las medidas adoptadas por Zelaya llevándolo a una situación tremendamente inestable, lleno de convulsiones y crisis que encontraron un punto desbordante en el accidente de la "cuarta urna". El golpe oligárquico auspiciado, financiado y sostenido por el imperialismo, no puede sostenerse indefinidamente. Teóricamente lo que está en juego es que el desenlace sea, uno: hacia la democracia obrera, es decir, el socialismo; dos: hacia algún tipo de democracia burguesa inestable. O tres: hacia la dictadura abierta del capital financiero a través del bonapartismo o el fascismo. Pero el escenario de la derrota de la revolución proletaria insuficientemente madura y prematura, con una profunda crisis revolucionaria con batallas en las calles, sin que la vanguardia proletaria tome el poder, dado el escenario internacional de crisis orgánica y recesión mundial, con revoluciones y contra revoluciones en toda una serie de países, la perspectiva no es hacia la consolidación del régimen bonapartista, mucho menos fascista, sino más bien hacia la reinstauración del dominio del capital financiero sobre bases "democráticas". No existen condiciones para la instauración prolongada de dictaduras como en los años setenta, en Chile por ejemplo, con la victoria de Pinochet sobre Salvador Allende, en 1973.
Una perspectiva apunta a que partido Liberal se escindirá, esto le dará una formalización a las divisiones en el seno de la clase dominante, la burguesía. La fracción Zelayista del partido Liberal de hecho participa en el FNGE. Por otro lado, el movimiento obrero y campesino se ha unificado poderosamente demostrándolo en la práctica masivamente en las calles. Ahora sólo es posible trazar el bosquejo general. Es decir, tenemos a una burguesía liberal dividida y a una clase obrera unificada. Eso coloca en posición de ventaja al movimiento obrero. Es posible que ante el proceso electoral, Zelaya apoye al candidato independiente Carlos H. Reyes en las elecciones, si es que se llevan a cabo, esto sería un elemento favorable en la ecuación. Si en el desarrollo de los acontecimientos se funda un partido que emerja de la revolución, un partido conformado entre el movimiento obrero y la escisión del partido Liberal, su naturaleza de clase sería un tema de discusión fundamental. La fuerza del partido estaría en el sector obrero no en la escisión liberal. Hacer un Frente único entre el movimiento obrero y campesino con la escisión liberal, contra la dictadura oligárquica y el imperialismo, es una situación justificable, positiva y defendible durante esta coyuntura.
En la práctica esto es lo que ha hecho el FNGE estos 35 días. El tema fundamental radica en que, una cosa es enfrentar la coyuntura de la lucha contra la dictadura, y otra es el restablecimiento de las relaciones sociales de producción; no hay que confundir las bacterias con la enfermedad. Es decir, de no romper con el capitalismo, la contradicción capital - trabajo prevalecería, es decir, prevalecería la explotación de la fuerza de trabajo y todas las contradicciones del sistema capitalista. Lo que la revolución necesita no es la fusión orgánica del movimiento obrero y el campesinado pobre con la escindida y debilitada burguesía liberal, lo que la revolución proletaria necesita es una implacable política de independencia de clase. La defensa de la democracia burguesa, pasa intrínsecamente por la defensa de la sociedad dividida en clases. Así, sería un grave error de la fracción proletaria de la dirección del FNGE, diluir la independencia de clase del movimiento obrero en la lucha por la "constitucionalidad" contra la dictadura de Micheletti, eso sólo prepararía una trampa mortal que conllevaría nuevas desgracias y derrotas para la clase obrera. Lo que es justificable coyunturalmente, es decir, el Frente único contra la dictadura en alianza con la burguesía liberal, puede convertirse en un riesgo de raíz de la revolución proletaria. No puede haber una "revolución democrática" suspendida en el aire sin las contradicciones del capitalismo.
La maravillosa revolución hondureña tiene una base de clase: la clase obrera. Por tanto, la naturaleza de clase de la revolución es proletaria, no democrático-burguesa, sino proletaria. Bajo la orientación del programa, los principios, los métodos y tradiciones del movimiento obrero, podrían trascenderse los límites de la democracia burguesa, colocando a la revolución hondureña en la posibilidad de la toma del poder por parte de la clase obrera y de esa forma llevar a cabo las tareas pendientes de la Liberación nacional, que puede conseguirse sólo con el proletariado a la cabeza del movimiento que sin duda ganaría el oído de las escasas fuerzas de la clase media. Lo que este asombroso, intenso y colosal movimiento revolucionario hondureño necesita, no es sólo el retorno a la constitucionalidad burguesa, sino arribar a la revolución proletaria en toda la regla.
Existen de sobra las condiciones objetivas para formalizar la estructura local, regional y nacional de los sóviets de obreros y campesinos. Actualmente los sóviets existen informalmente, ¡hay que darles formalidad! Una estructura organizacional que se base en el Centralismo democrático, orientado por la superioridad de ideas, la discusión democrática, la elección de representantes con carácter revocable, que permita establecer vasos comunicantes, correas de transmisión de la estrategia y táctica del movimiento ante las cambiantes situaciones, que asegure la inflexibilidad programática y de principios, así como la flexibilidad táctica.
Por supuesto, es imprescindible plantear las reivindicaciones transicionales con claridad: la Asamblea Constituyente, el retiro de la base militar de Palmerola, cancelación inmediata del pago de la deuda externa y dedicar esos recursos al impulso sostenido y sistemático de la salud, educación e infraestructura públicos; pero también medidas como la expropiación y control obrero a las principales palancas de la economía: la banca, la gran industria y el comercio exterior. Todo ello enmarcado en la defensa de la revolución nacional apoyándose en la revolución internacional, fundamentalmente en Venezuela y Centroamérica. Para lograrlo, es imprescindible trazar las reivindicaciones transicionales sin separarlas de la lucha por la toma del poder obrero. La clase obrera organizada constituye la fuerza más poderosa de Honduras. Sólo hace falta contar con la política necesaria para luchar por la defensa de sus organizaciones y pasar a la contraofensiva por la toma del poder.

¡Adelante compañeros!

¡A formalizar los sóviets para dar consistencia programática y organizativa a la revolución!

¡Huelga general y extensión a Centroamérica para vencer al golpe!

¡Ningún pacto con el imperialismo!

¡Sólo el pueblo, salva al pueblo!


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[1] [13][1] Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares, uno de los sindicatos de larga tradición de lucha y combatividad del proletariado hondureño.
[2] [14] http://contraelgolpedeestadohn.blogspot.com/ [15]
[3] [16] http://www.militante.org/node/1048 [17]
[4] [18]Para mayor información: http://www.jrcasan.com/news/pobresyagua/petroleo.htm [19], http://es.wikipedia.org/wiki/Reservas_de_petr%C3%B3leo [20]
[5] [21] Se recomienda ampliamente Ver el vídeo, en donde Hugo Chávez reflexiona sobre el papel de las milicias populares: http://www.youtube.com/watch?v=zPq_VCc1aFQ&eurl=http%3A%2F%2Fporhonduraslibre%2Eblogspot%2Ecom%2Fsearch%2Flabel%2FVideos&feature=player_embedded [22]
[6] [23] Honduras pieza clave en el rompecabezas norteamericano. Revista Envío. http://www.envio.org.ni/articulo/61 [24]
[7] [25] Es una organización islamista [26] libanesa [27] pro siria y pro iraní que cuenta con un brazo político y otro paramilitar [28]. Fue fundada en Irán [29] en 1979 [30] y en el Líbano en 1982 [31], como respuesta a la ocupación israelí [32] de ese momento. Fueron entrenados. Hezbolá recibe armas, capacitación y apoyo financiero de Irán.
[8] [33] La amenaza del fascismo: ¿Qué es y cómo combatirlo? Ted Grant, Obras. Volumen I. Fundación Federico Engels.
[9] [34] Trotsky, ¿Y ahora qué?, en lucha contra el fascismo, citado por Ted Grant en: La amenaza del fascismo: ¿Qué es y cómo combatirlo? Ted Grant, Obras. Volumen I. Fundación Federico Engels.
[10] [35] León Trotsky. Bonapartismo y fascismo. Julio 1934, citado por Ted Grant en: Democracia o bonapartismo en Europa, respuesta a Pierre Frank. Ted Grant Obras volumen I. Fundación Federico Engels.
[11] [36] León Trotsky. El único camino en la lucha contra el fascismo, citado por Ted Grant en: Democracia o bonapartismo en Europa, respuesta a Pierre Frank. Ted Grant Obras volumen I. Fundación Federico Engels.
[12] [37] Ted Grant. Democracia o bonapartismo en Europa, respuesta a Pierre Frank. Ted Grant Obras volumen I. Fundación Federico Engels.

Samuel Santibáñez
lunes, 03 de agosto de 2009

Estrenan nuevo film sobre Leonardo Henrichsen, el periodista argentino que filmó en Chile a quienes lo mataron


En tres salas de Buenos Aires se estrenará el jueves 6 de agosto el documental Imagen Final, de Andrés Habegger, film en 35 mm que relata la historia del periodista argentino Leonardo Henrichsen, muerto en Chile por militares en el intento de golpe contra Salvador Allende registrado el 29 de junio de 1973, 74 días antes del golpe definitivo que encabezó augusto Pinochet el 11 de septiembre del mismo año.
El documental de 94 minutos, que se exhibirá en las salas Malba, ArteCinema y Gaumont Espacio INCAA KM 0, también describe la investigación periodística que logró identificar a los principales asesinos 33 años después, tras una década de trabajo investigativo. La avant première se efectuará el miércoles 5 de agosto, a las 21:15 hrs., en el auditorio Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415.
A las 9 de la mañana del 29 de junio de 1973 el reportero-camarógrafo de la Radio y Televisión Suecia Leonardo Henrichsen tomaba tranquilamente desayuno en el Hotel Crillón (que ya no existe), en el microcentro de Santiago de Chile, cuando a través de la ventana comenzó a ver tanques en la calle y a oír su estrepitoso ruido. Salió rápido con su cámara al hombro sin pensar que minutos más tarde haría el mejor reportaje de su vida, el de su propia muerte. Eran exactamente las 9:10, según el reloj del Banco Sudamericano (que hoy tampoco existe: se llama Scotia Bank). El reloj tampoco sobrevivió hasta el presente, pero fue filmado por el mismo camarógrafo, porque allí se estacionó el vehículo del que bajaron los hombres que le dieron muerte, simplemente por cubrir la noticia con su cámara Eclair de 16 mm.
En rigor, ésta es una película sobre una de las imágenes más famosas de la historia. Imagen Final ofrece, además, la oportunidad de ver el material de archivo más inusual y revelador de los últimos 40 años, imágenes en su mayoría captadas por un periodista que filmó arriba y debajo de un continente que se hundía en la violencia de fines de los años 60 y comienzos de los '70. El documental es una coproducción de la Productora Habitación 1520, APLAPLAC, WG Film y Magic Hour Films. Lo distribuye Habitación 1520 Producciones.
Los asesinos fueron filmados, sus rostros aparecieron en los diarios, la imagen captada por Henrichsen circuló por décadas en todo el planeta, pero nunca se conocieron sus nombres. Tampoco hubo castigo: la causa que abrió la justicia militar, porque hubo una rebelión castrense que debía investigarse por reglamento, fue sobreseída el día hábil siguiente al golpe de Pinochet.
La identidad del jefe de la patrulla, y de varios conscriptos que lo acompañaron en la faena de muerte, fue obtenida 33 años después por este periodista chileno. El sujetó se llamó Héctor Hernán Bustamante Gómez. Era cabo segundo, pero ese día salió a la calle disfrazado de oficial. Curiosamente, fue uno de los pocos heridos ese día por las tropas leales que comandó el general Carlos Prats González, asesinado en Buenos Aires en septiembre de 1974. Y digo “se llamó” porque murió (en la más absoluta impunidad) de neumonía en una cama del hospital Militar de Santiago, el 18 de diciembre de 2007, después de amenazarme de muerte varias veces por teléfono por un scratch (funa, en lenguaje chileno) en agosto de ese mismo año. Pensábamos que si no habría justicia por lo menos debería hacerse una “funa”.

Foto: Leonardo Henrichsen

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Julio, mes letal para la guerra de Obama en Afganistán


El presidente Bárak Obama optó por desmarcarse de la política de su antecesor George Bush en Irak y, sin encomendarse a nadie, escogió a Afganistán para desarrollar su propia guerra creyendo, quizás, contar con los recursos para imponerse en un escenario históricamente considerado ingrato para aventuras militares extranjeras.
Lo de su “propia guerra” es un decir, porque la agresión la inició el mismo Bush como venganza tras los ataques a las torres gemelas en Nueva York en septiembre de 2001, buscando una rápida victoria para levantar la decaída moral de sus compatriotas.
Si Bush hubiese conocido algo de historia sabría que el último conquistador de Afganistán, Alejandro Magno, planificó una contienda de tres semanas que se convirtieron en tres terribles años para sus tropas y sólo concluyeron tras la boda del líder macedonio con la hija de uno de los jefes tribales.
No sabemos que tan vasto sea el conocimiento de Obama, pero es posible que no se haya enterado de que en el siglo XIX, de cuatro mil 500 soldados británicos y 12 mil civiles acompañantes que intentaron conquistar esa región centroasiática, solo quedó uno para relatar los hechos. El resto murieron por los ataques rebeldes o durante una catastrófica retirada.
Quizás estos datos comiencen a tener relevancia luego de finalizar julio, el mes más sangriento para las tropas de ocupación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, que acompañan a los estadounidenses en esta aventura.
Fueron 76 los soldados y oficiales muertos en los últimos 31 días, de ellos 43 estadounidenses, 22 británicos, 7 canadienses, dos turcos, un australiano y un italiano.
La respuesta a la ofensiva en la región de Helmand, donde se produce el 42 por ciento del opio de todo el planeta, es la causa de tan elevado número de bajas. Hasta entonces el mes más letal para los estadounidenses había sido septiembre de 2008, cuando perecieron 26 efectivos.
Para Gran Bretaña significa el mayor número de caídos en combate desde la guerra colonialista de Las Malvinas, cuando enfrentaron al ejército argentino en la década de 1980.
Las pérdidas obligarán a Obama a incrementar la presencia militar en Afganistán, a contrapelo de sus intenciones de privilegiar el carril “civil” de la agresión para, según él, fortalecer al gobierno que emerja de las elecciones del próximo 20 de agosto.
Meter más soldados, más medios y equipos, así como fortalecer las estructuras de seguridad, según lo ha solicitado el jefe de las tropas, general Stanley McChrystal, son una clara muestra de que, apenas iniciada la guerra de Obama contra el Talibán, ya la está perdiendo.
En el terreno de la opinión pública tampoco le va muy bien. El 53 por ciento de los estadounidenses no comparten la presencia de sus tropas en Afganistán, 62 de cada cien franceses se oponen a que sus soldados permanezcan desplegados allí y 56 por ciento de ciudadanos italianos desean la retirada de sus tropas de ese frente.
Por otra parte, aumenta la desconfianza y la hostilidad de la población civil afgana, cansada de escuchar promesas incumplidas y sufrir reiterados ataques de “fuego amigo” que han causado miles de fallecimientos y decenas de miles de familias desplazadas sin recibir ningún tipo de atención humanitaria.
Es posible que el presidente estadounidense tenga tiempo aún de sacar las manos, y algo más, de Afganistán, antes de que la vida le enseñe, como al garcíamarquiano coronel Aureliano Buendía, de la monumental novela Cien Años de Soledad, que es mucho más fácil comenzar una guerra, que tratar de terminarla.

Adopta Cuba medidas para enfrentar crisis global y mantener las garantías sociales

Como no podía ser de otra manera, Cuba también resiente los efectos de la crisis económica capitalista que, por su carácter global, causa perturbaciones en los precios de materias primas a la vez que contrae el consumo en el mundo desarrollado y daña con ello las exportaciones de los países pobres.
Durante la clausura del tercer período de sesiones del Parlamento Nacional, donde fue tema de los debates el crítico panorama mundial, el presidente Raúl Castro puso dos ejemplos muy claros de esta situación.
El precio del níquel cubano, explicó, fue de 21 mil 100 dólares por tonelada el pasado año, pero en el primer semestre de 2009 bajó casi el 50 por ciento al ubicarse en 11 mil 700 dólares.
Se trata de uno de los principales rubros de exportaciones de la nación caribeña y que, a pesar de los intentos de Estados Unidos por impedirlo, se ha posicionado de manera estable en el mercado internacional.
Otra fuente de ingresos para el país, el turismo, tuvo un comportamiento paradójico pues pese a crecer en dos coma nueve por ciento en lo que va de año, la captación de divisas disminuyó.
La causa de este fenómeno está en las turbulencias financieras ocasionadas por el deterioro de la tasa de cambio de las principales monedas frente al dólar estadounidense.
Pero Cuba no sólo debe enfrentar los efectos de la crisis global. La naturaleza también ha causado daños enormes en el país con el inédito paso de tres huracanes de gran potencia entre el 30 de agosto y el 9 de noviembre de 2008.
En esos 72 días se perdió el 20 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, es decir, unos 10 mil millones de dólares.
Raúl Castro aseguró que por tales razones el crecimiento de la economía este año será del entorno del uno coma siete por ciento, en lugar del seis por ciento calculado inicialmente.
Frente a estas realidades, una primera medida es armonizar los gastos con las disponibilidades y por ello se hizo un segundo ajuste en el programa anual, el cual debe de ser apuntalado por el ahorro, el aumento de la producción y un riguroso control en todas las estructuras del Estado.
Este último papel lo jugará la recién creada Contraloría General de la República, que sustituirá al ministerio de Auditoría y Control.
El panorama, sin embargo, no es sombrío ni pesimista. Gracias al sistema socialista vigente, aquí no se han producido las tragedias humanas que resultan cotidianas en otras latitudes.
Ni un solo trabajador ha sido despedido como consecuencia de la crisis y, por el contrario, más personas se han incorporado al trabajo. Los precios se mantienen estables, hay mejorías en varios servicios, como el transporte público y se incrementan las producciones agropecuarias e industrial, señaló Raúl Castro.
Cuba demostró su capacidad para enfrentar la pandemia de gripe A H1N1 y de 242 casos reportados sólo 10 continúan en tratamiento con una evolución positiva y no se ha lamentado ningún fallecimiento.
Son innegables los efectos de la crisis, así como la urgencia del ahorro, la austeridad y el incremento de la productividad. Pero no hay desamparo ni desesperanza.
Este verano millones de personas disfrutan a plenitud de las actividades culturales, artísticas y recreativas y ni uno sólo de los programas solidarios con pueblos hermanos se ha cerrado como consecuencia de los apuros económicos y financieros.
Es verdad que hay dificultades, pero también existe la firme voluntad de mantener el rumbo de los últimos 50 años y de perfeccionar el socialismo que, libre y soberanamente, este pueblo escogió para regir su vida y su destino.

Radio Habana

lunes, agosto 03, 2009

Honduras- Impunidad: se imponen los intereses ajenos


Se cumplió un mes del golpe de estado en Honduras y, como en toda dictadura, se mantiene el Estado de Sitio, las garantías individuales existen en el papel y los poderes Legislativo y Judicial son un apéndice del régimen de facto. Los hondureños, así como la casi totalidad de los pueblos latinoamericanos, han vivido esa realidad antes y la rechazan.
La comunidad internacional también rechazó el golpe del 28 de junio y adoptó acuerdos claros de condena a los golpistas, demandando la restitución en su cargo del presidente constitucional Manuel Zelaya. Pero las cosas ya no son tan claras ni categóricas y los motivos son ajenos a los intereses del pueblo hondureño y de los latinoamericanos en general. De la misma manera, las justificaciones que dan los golpistas no son verdaderas porque el golpe sirve a los intereses del grupo de poder encabezado por el ex vicepresidente estadunidense Dick Cheney, cuyos operadores hace tiempo que pululan por la región y buscan infiltrarse en los gobiernos.
El grupo de Cheney, del que son parte también los Bush, se interesa fundamentalmente en el petróleo, por eso invadieron Irak y Afganistán, arremeten contra Irán, intentaron derrocar al presidente Hugo Chávez, han tratado de hacer lo mismo con Evo Morales, atacan al mandatario ecuatoriano Rafael Correa y ansían al petróleo cubano de la zona del golfo de México.
Honduras tiene mucho petróleo, tal como lo dijo Gerardo Yong el 19 de julio. Las prospecciones las hizo una compañía noruega hace un año atrás, convocada por el presidente Zelaya quien, como ya hemos señalado, enjuició por tramposas a las empresas petroleras estadunidenses que le vendían caro el petróleo a su país y se incorporó al grupo Petrocaribe, creado por Venezuela.
La compañía noruega hizo las prospecciones y las financió, le entregó el informe al gobierno de Zelaya y se quedó con una copia que puede negociar con empresas que estén interesadas en la información sobre esos yacimientos. Pero además, y eso se sabía, si se aprobaba la consulta destinada a determinar si se instalaba en las elecciones de noviembre la cuarta urna en la que se votaría sí o no a la convocatoria a una Asamblea Constituyente, Zelaya estimaba que en la eventual nueva constitución se debía establecer que los recursos naturales del país no podían ser enajenados.
En consecuencia, el pretexto para el golpe de Estado fue la encuesta sobre la cuarta urna, pero el objetivo fue evitar que se pudiera dictar una constitución que impidiera apoderarse del petróleo hondureño. En esa conspiración estuvieron Otto Reich y su “fundación” Arcadia, entre otros, y no fue ajeno el embajador estadunidense en Honduras, Hugo Llorens, puesto ahí por el gobierno de Bush y Cheney. Pero también estaban en el complot los dueños de los medios, porque se estimaba que la nueva constitución debía hacer una distribución igualitaria del espectro radio-eléctrico y darle participación a los grupos comunitarios. De ahí la desinformación que sale hoy de Tegucigalpa.

Las mediaciones

En la reunión de la Asamblea General de la OEA, celebrada en San Pero Sula, Honduras, se vio que a la secretaria de Estado estadunidense no le había gustado la intervención del presidente Zelaya a favor de revocar la expulsión de Cuba de ese organismo. Dado el escaso conocimiento que la señora Clinton tiene sobre América Latina y estando rodeada de funcionarios del “establishment” y de otros más peligrosos, como John Negroponte, su reacción al golpe hondureño fue superficial, así como fueron vaguedades los comentarios iniciales que hizo al respecto el presidente Obama.
Cuando toda América Latina y el Caribe, la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Unión Europea ya habían condenado categóricamente el golpe y demandaban la restitución de Zelaya, Estados Unidos modificó su discurso y el departamento de Estado propuso la mediación del presidente de Costa Rica Oscar Arias, en circunstancias de que lo que se necesitaba era hacer cumplir los acuerdos de las máximas entidades internacionales.
Arias, que no fue “el” pacificador de América Central, porque fueron muchos, y que recibió un premio Nobel de la Paz destinado originalmente a Costa Rica por ser un país sin ejército, aceptó la mediación y entregó una propuesta que fue rechazada por los golpistas porque planteaba la restitución de Zelaya en la presidencia. Entonces elaboró otra fórmula, que satisface mejor los intereses estadunidenses, en la medida en que convierte a Zelaya en una figura decorativa y anticipa las elecciones de noviembre, con lo que se hace un borrón y cuenta nueva y el golpe de Estado desaparece por arte de magia.
Esta segunda propuesta tropieza con el mismo obstáculo, el régimen de facto ni siquiera así aceptó la restitución de Zelaya en el cargo de presidente y dio comienzo a una farsa mediante la cual “consultaron” a los otros poderes. El Legislativo se reunió y trató varios puntos de la propuesta, menos el relativo a la restitución del presidente. El poder judicial tampoco iba a aceptar ese punto, sobre todo que el presidente de la Corte Suprema ya ha reconocido que él también podría ocupar la presidencia de acuerdo a la “constitución” y justifica el golpe como “un caso de necesidad”.
En ese contexto el Secretario General de la OEA buscó otros mediadores: los ex presidentes Ricardo Lagos, de Chile, y Julio María Sanguinetti, de Uruguay, a los que se sumaría el peruano Rafael Pérez de Cuellar, ex Secretario General de la ONU. Al escribir estas líneas aún no se formalizaba la idea, pero otro equipo mediador implica darle más tiempo al régimen de facto y con ello se puede terminar avalando la jugarreta de llegar a las elecciones de noviembre o anticiparlas y dejar el golpe de Estado en el limbo.

Los golpistas

Como ha sido visible, los golpistas viven en un pasado muy pasado. Cuando se reunieron en el congreso para “sustituir constitucionalmente” a Zelaya, la sesión parecía la de alguna cofradía de siglos atrás, con todo un ceremonial que ya no se usa en ninguna parte. Sus cancilleres dan una idea del segmento social al que representan. Ortez, el primero de ellos, los retrató a todos cuando dijo de Barack Obama: “ese negrito no sabe donde está Tegucigalpa”. Lo cambiaron de lugar, le dieron Gobernación y cuando habló del Secretario General de la ONU señaló “ese chinito que no me acuerdo como se llama”.
Ortez ya está en su casa, pero por imprudente, no porque sus palabras no representen el pensamiento de la soberbia oligarquía hondureña que se tomó el poder, entre los cuales hay muchos con apariencia de “negritos” y “chinitos” que no se ven a sí mismos como tales, pero sí al pueblo al que menosprecian. Por lo tanto, el desafío que representa la reacción popular al golpe les resulta intolerable.
El equipo golpista lo encabeza Roberto Micheletti, un transportista que hizo fortuna. Nunca logró que su partido, el Liberal, lo nominara candidato a la presidencia, perdió en todas las oportunidades en que lo intentó y tiene fama de hombre rudo. En la Fiscalía de Defensa de los Derechos de la Mujer hay tres denuncias en su contra, ninguna de las cuales ha sido activada por esa Fiscalía.
Uno de los incidentes se produjo en la reunión de su partido en la que se designó al candidato presidencial para los comicios de noviembre. Micheletti no sólo perdió, sino que fue abucheado por los asistentes. Como premio de consuelo le dieron la presidencia del congreso y cuando se iba a subir al estrado partidario una joven del grupo de protocolo, llamada Suyapa, igual que la Virgen de Suyapa, le pidió que esperara un momento porque no habían terminado de poner las sillas. Micheletti, enojado por el abucheo de que era objeto, le propinó un golpe y le rompió la boca.

Un mes de protesta popular

Desde el momento en que los hondureños se enteraron del golpe de Estado, hay que recordar que los medios fueron censurados, las protestas han sido permanentes. Han estado en la calle todos los días y no están dispuestos a ceder. La prensa estadunidense lo reconoció y realizó encuestas rápidas a los manifestantes y estos les señalaron que Zelaya era el primer presidente que se había preocupado por ellos y al que ellos le podían hablar sin temor sobre sus problemas y aspiraciones, lo publicó el Washington Post.
En Honduras, que tiene un poco más de 7 millones de habitantes, la mayoría es pobre, pero hay alrededor de un millón y medio que son absolutamente pobres. De ellos se empezó a ocupar el gobierno de Zelaya a través del programa Red Solidaria, del que se hizo cargo la esposa del mandatario. Para determinar el grado de pobreza, tuvieron que hacer una medición basada en averiguar si comían, si la respuesta era afirmativa, preguntar qué y cuántas veces al día.
También hubo que establecer dónde y cómo vivían, si era en casas y si esas casas tenían puertas o ventanas o servicios, porque no tenían trabajo ni ingreso fijo. Ya se habían incorporado al programa 200 mil familias, las que desde el día del golpe no reciben ayuda alguna. Incluso es posible que algunos no sepan lo que ha ocurrido, otros lo sabrán debido a la represión.
Sin embargo, a pesar del Estado de Sitio y el toque de queda, aumenta cada día el número de los que han llegado hasta El Ocotal, en Nicaragua, a sumarse al campamento de quienes apoyan al presidente Zelaya, que se encuentra ahí, después de haber ingresado a territorio hondureño. El mandatario solicitó a las Naciones Unidas que le diera el estatus de refugiados y la ayuda correspondiente a quienes están allí acompañándolo, porque si regresan a Honduras, están amenazados con una condena a 6 años de prisión por “traición a la patria”, la que por lo visto sólo le pertenece a los golpistas.
En el curso de la semana, estaban convocadas huelgas y muchas otras manifestaciones de protesta; la pregunta es hasta qué punto pueden seguir siendo ignoradas y reprimidas en defensa de intereses ajenos y de un gobierno ilegítimo. Más aún cuando esta manipulación apunta también a toda la América Latina y a las instituciones que ha creado: Unasur, MERCOSUR, ALBA, Petrocaribe, Banco del Sur, Grupo de Río y cualquier otra que se me escape, en la medida en que priorizan los intereses de la región.

- Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.

Agencia Latinoamericana de Información
www.alainet.org/active/32106

Honduras: los jefes de los golpistas están en Washington

A un mes del golpe de Estado que derrocó al presidente Zelaya, el gobierno de facto de Micheletti sigue en funciones. Esto a pesar del amplio repudio internacional y de las movilizaciones de trabajadores, campesinos, estudiantes y sectores populares hondureños que día tras día vienen enfrentando el golpe con cortes de ruta y paros, como el del magisterio, desafiando el toque de queda y la represión.
Si Micheletti sigue en el poder no es sólo por contar con el apoyo del conjunto de las instituciones del régimen hondureño y de las Fuerzas Armadas, sino, en primer lugar, porque el gobierno de Obama lo ha permitido. Primero, el embajador norteamericano estuvo conspirando junto con los golpistas hasta la misma salida de Zelaya. Luego, cuando la movilización antigolpista venía en ascenso, impulsaron la “mediación” del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, poniendo en igualdad de condiciones a Zelaya y los golpistas e imponiendo una “salida” que, entre otros puntos, bloqueaba toda perspectiva de convocatoria a una Asamblea Constituyente, cuestión a la que EE.UU. se opuso desde el vamos. La OEA aceptó esta política de dejar todo en manos de Obama y Hilary Clinton, lo mismo que el propio Zelaya, que aceptó los términos de la salida planteada por Arias.
Más allá de la retórica, la OEA actuó en los hechos como un verdadero “ministerio de colonias” de Estados Unidos: en las palabras emitió una dura declaración contra el golpe, se negó a reconocer al gobierno de Micheletti y exigió el retorno inmediato de Zelaya a la presidencia; en los hechos fue parte de la política de Obama y Hillary Clinton de legitimar el gobierno de Micheletti tratándolo como un “interlocutor válido” y dándole tiempo para consolidar su frente interno y ganar aliados entre la derecha republicana de Estados Unidos y de la región.
Según algunos medios, el plan de la mediación de Arias, surgió de un acuerdo entre Obama y el presidente brasilero Lula Da Silva, el principal aliado de Obama en América Latina para neutralizar el peso de Chávez y mantener la estabilidad en la región. Como plantea un periodista, “Como Lula quería que Zelaya volviera y Obama quería que no se quedara, consensuaron en Moscú que Zelaya volvería pero no se quedaría” (Página12, 26-7-09). Esto expresaba la posición del gobierno de Obama, que coincidía con los golpistas en el objetivo de poner fin al proyecto de Zelaya y evitar la convocatoria a una Asamblea Constituyente, pero no podía reivindicar la metodología del golpe de Estado, ya que dificultaría su política de cambiar la imagen del imperialismo norteamericano respecto de la política exterior del gobierno de Bush. A esta política, más allá de los discursos, se subordinaron todos los gobiernos de la región, incluidos Chávez, Evo Morales y el resto de los integrantes del bloque del ALBA.
El plan Obama- Clinton -Arias es a todas luces reaccionario: en primer lugar legitima a los golpistas, poniendo en igualdad de condiciones a Zelaya con quienes recurrieron a las fuerzas armadas para derrocarlo. En segundo lugar, impone tantas condiciones al retorno de Zelaya que lo transforman de hecho en un bufón de los golpistas: según la última versión de la oferta de diálogo, conocido como “Acuerdo de San José”, que ahora volvió a estar en discusión como una salida posible, Zelaya volvería a la presidencia pero no podría nombrar sus ministros, sino que se establecería un gobierno de “unidad nacional” (sí, con los que dieron el golpe), además se garantizaba la impunidad para los golpistas y Zelaya se comprometía a renunciar a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Zelaya, que ha confiado su suerte a los buenos oficios del imperialismo norteamericano, aceptó estas condiciones humillantes, que implicaban su rendición en toda la línea. Sin embargo, fueron los golpistas quienes rechazaron el acuerdo y se negaron a hacer la más mínima concesión, reiterando su política de no aceptar el retorno de Zelaya, excepto para que enfrente a la justicia golpista ante la que está acusado de varios crímenes políticos, entre ellos, el de intentar convocar a una Asamblea Constituyente.

La nueva vuelta fallida de Zelaya

Tras el fracaso de la mediación de Arias y ante la perspectiva cierta de que con el tiempo el golpe termine por naturalizarse, Zelaya optó por aumentar la presión para lograr que el gobierno de Micheletti acepte la negociación propuesta por Washington y Arias, instalándose desde el 24 de julio en la frontera entre Nicaragua y Honduras.
Antes esto Hillary Clinton no vaciló en calificar de “imprudente” esta acción de Zelaya, favoreciendo así el discurso de los golpistas. Y esto más allá que lo hecho por Zelaya ha tenido un contenido principalmente simbólico, ya que evitó en todo momento confrontar con los militares golpistas, retirándose al pueblo nicaragüense de Las Manos donde aún permanece con un puñado de seguidores.
Esta acción simbólica de Zelaya coincidió con un aumento de la presión regional y norteamericana para hacer que el gobierno de Michele-tti retorne al diálogo y poder darle así una resolución a la crisis política en los marcos del “Acuerdo de San José”.
El gobierno de Obama busca así lograr la salida que más favorece a sus intereses y, al servicio de la misma, han estado los gestos diplomáticos de la última semana, como el que se expresó en la cumbre de presidentes del Mercosur el 24 de julio. En ella se repudió nuevamente el golpe y se adelantó que no se reconocería ningún gobierno que surgiera de elecciones convocadas por los golpistas. A esto se sumó la declaración del ejército hondureño redactada según los medios en Estados Unidos, en la que declara el apoyo de las fuerzas armadas a los “Acuerdos de San José”. Finalmente, el gobierno estadounidense, que hasta el momento no había tomado ninguna medida concreta contra el gobierno de facto (ni siquiera retiró su embajador de Honduras) decidió retirarles la visa diplomática a cuatro figuras del régimen de facto, como una señal simbólica de que Washington prefiere que se acepten los términos establecidos por la “mediación” de Arias.

La política de Chávez

A pesar de sus discursos antiimperialistas, la verdadera política de Hugo Chávez ante el golpe de Honduras fue dejar la resolución de la crisis en manos del gobierno de Obama. Esto es lo que explica que los sectores “bolivarianos” no hayan impulsado la movilización de masas contra el golpe en el continente. Según una nota aparecida en Página 12, la política ante el golpe en Honduras produjo “el mayor acercamiento diplomático entre Venezuela y Estados Unidos que se haya conocido hasta el momento, según confió una fuente que presenció el trabajo conjunto, acercamiento que ambos gobiernos prefieren ocultar por razones obvias de política doméstica: Chávez es mala palabra en Estados Unidos y Estados Unidos es mala palabra en la Venezuela chavista” (Página 12, 26/7/09). Tanto es así que ni Chávez ni Evo Morales asistieron a la reunión de la OEA del 4 de julio en la que por primera vez se discutieron las medidas que tomarían los gobiernos latinoamericanos contra el golpe de Estado. En esa reunión, EE.UU., Panamá y otros países se opusieron al retorno de Zelaya a Honduras y de esa manera la OEA no avaló oficialmente al intento de retorno de Zelaya que viajó el 5 de julio, cuando fueron asesinados dos manifestantes en el aeropuerto de Tegucigalpa. Ni siquiera los principales referentes del ALBA, a excepción de Correa, estuvieron presentes en El Salvador esperando ese día el regreso de Zelaya. Chávez permitió inicialmente que se desarrollara la mediación de Arias, y sólo cuando era evidente que Micheletti no iba a hacer concesiones, salió a decir que el diálogo era un fracaso y a criticar a Hillary Clinton por negarse a definir al golpe de Estado como tal, exigiéndole a Obama que se ponga al frente y que tome alguna medida contra los golpistas.
En síntesis, la política de Chávez y del bloque del ALBA no fue organizar medidas efectivas en el continente, llamar a movilizar en toda América Latina, organizar el boicot económico al gobierno golpista y denunciar que la política imperialista fortalecía a Micheletti y a la derecha continental, legitimando futuros intentos de destituir gobiernos cuando ven amenazados sus intereses. Por el contrario, su política fue generar expectativas en que el gobierno de Obama puede significar un cambio favorable para la región en lugar de denunciar que, más allá de cambios formales, Obama defiende los intereses del imperialismo norteamericano y que es necesario desarrollar la movilización antiimperialista y en solidaridad con la lucha del pueblo hondureño en todos los países de América Latina, empezando por la organización de un boicot efectivo a los golpistas en Centroamérica.

Movilización independiente para derrotar a los golpistas

La política de Zelaya ha sido la de confiar en una salida negociada auspiciada por el imperialismo norteamericano, el mismo que mantiene sometida a Honduras a una relación prácticamente colonial y que ha usado su territorio y sus relaciones con militares y empresarios para llevar adelante sus políticas contrarrevolucionarias, como el ataque a la revolución nicaragüense en la década de 1980, y donde aún hoy conserva la base militar de Soto Cano. Esta estrategia está condenada al fracaso y sólo permite que se envalentone la derecha. La importante experiencia que están haciendo los trabajadores y los sectores populares hondureños que están enfrentando el golpe deja en claro que la única perspectiva realista para derrotar el golpe es repudiar toda negociación con los golpistas y profundizar la movilización de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes y los explotados y oprimidos de Honduras, generalizar los piquetes y los cortes de ruta, organizar una verdadera huelga general indefinida y preparar la autodefensa para resistir la represión de las fuerzas armadas. El Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe sigue planteando entre sus demandas la realización de una Asamblea Constituyente. Sólo profundizando el camino de la movilización independiente será posible imponer una Asamblea Constituyente revolucionaria que ponga en discusión la organización del país, la ruptura de su subordinación al imperialismo y que permita desarrollar la lucha por un gobierno obrero y campesino basado en organismos de autodeterminación de masas.

Claudia Cinatti
Jueves 30 de julio de 2009