miércoles, noviembre 03, 2010

Cuba: la patria es ara, no pedestal


Sin la derogación de las medidas el punto de no retorno se hace una realidad determinante.

El PC cubano y el Gobierno de Cuba avanzan una reforma economista de naturaleza neoliberal. Lo hacen sin el consenso del pueblo cubano. Imponiendo una política de hechos consumados que tapia la posibilidad de cambios estructurales revolucionarios socialistas en el sistema socioeconómico y político cubano.
Tres medidas economistas neoliberales develan la esencia del reformismo antisocialista emprendido por las autoridades políticas y estatales cubanas:
1. La remoción de sus puestos de trabajo de no menos de un millón de trabajadores.
2. La declaración de vía franca a la formación de la economía privada capitalista.
3. La entrega a intereses espurios capitalistas foráneos de tierras en usufructo por 99 años.
La economía cubana se angosta en una crisis funcional de carácter estructural. Hasta ese callejón la han conducido las políticas económicas ejercidas bajo el dogmatismo de la doctrina estado-centrista del “modelo” socioeconómico. El voluntarismo político que como práctica burocrática del ejercicio económico acompaña dicha doctrina, ha logrado convertir la economía en un sumidero de recursos humanos y materiales.
Si ya en el 2003 se vislumbraba la necesidad imperiosa de cambios conceptuales y estructurales del sistema socioeconómico (RCA)[1] - que sólo en el 2009 es planteado informalmente en tribuna abierta por el Gobierno (en la voz del Jefe del Consejo de Estado) -, desde aquella perspectiva argumentaba lo importante de abordar el proceso de cambios sobre la cresta de la expansión del Producto nacional. Hoy, puestos contra la pared bajo condiciones de asfixia del crecimiento de la economía, el PC y el Gobierno deciden un proceso de reformas economistas utilitarias por dicha razón. Son reformas de largo alcance y poder corrosivo. Emboscados letalmente por el propio dogmatismo político toma cuerpo la “táctica de guerrilla”. No existe absolutamente ninguna posibilidad a mediano ni largo alcance de respuesta coyuntural eficiente a problemas estructurales. La actual insostenibilidad de la economía exige el abordaje sistémico de un cambio revolucionario en pos del eficiente aprovechamiento y expansión de las fuerzas productivas del país. No hay otra forma de contrarrestar con base sustentable ni el decrecimiento ni la factible recesión de la economía.
Mucho antes del 2000, a tenor de la reanimación de la economía saliendo de la caída crítica de 1990-93, cuando se retomaba la ruta del crecimiento del Producto, ya se constataba de hecho la necesidad del replanteamiento sistémico de la modelación socioeconómica. El importante ciclo de reajuste macroeconómico que cierra en 1998 constituía el momento de inflexión para el abordaje a fondo del proceso de transformación sistémica.
El V Congreso del PC cubano celebrado en 1997 obvia la necesidad de la reconceptuación orgánica del modo de producción cubano y del sistema de relaciones sociales de producción concomitante. El dogmatismo de la doctrina política redujo a la propaganda ideológica el análisis de las causas estructurales de la crisis de 1990-93. Achacándole su irrupción al “desmerengamiento del campo socialista eurosoviético”. Se le imponía a la sociedad cubana la idea de la heteronomia de la voluntad política. Factores externos, cual incomprensible fuerza superior, impactaban la modelación cubana y la ponían en crisis. Hasta el cansancio se ha repetido desde entonces como un leitmotiv que el colapso del comercio exterior de Cuba y de los flujos financieros que provenían de las relaciones económicas con dicho “campo” constituían el factor del desastre económico cubano.
La manipulación política del hecho económico (ca. 35% caída del PIB, CEPAL) evidenciaba dos propósitos: librar de responsabilidades a la dirección del Partido y el Gobierno ante el violento crach de la economía cubana; y precondicionar sicológicamente la resistencia del pueblo ante lo que sería una larga noche negra.
Estos dos posicionamientos políticos gubernamentales han sido nublados al análisis crítico de la sociedad desde distintos vértices. El más efectivo ha sido exponer que la resistencia del pueblo cubano a tan destructivo desenlace de treinta años de voluntarismo económico e ineficiciencia estructural de la modelación socioeconómica, se había debido al factor de la subjetividad política. El grado de concienciación ideológica vendría a ser el factor que en situación de extinción material de la cohesión política había logrado mantener a flote la «Revolución». Es decir, el pueblo había apretado los dientes y cerrado filas alrededor del Partido y el Gobierno en un acto de madurez ideológica trascendente.
De esa manera lo que en realidad no puede entenderse menos que como la reacción del instinto de conservación socio-biológico amenazado, se ha convertido en un mito revolucionario. Como si la desesperación, la hambruna y la desesperanza que la Gran Depresión de 1929 causada en una masa crítica de la sociedad norteamericana hubiesen sido aguantadas y superadas gracias al factor de profunda concienciación política de los ciudadanos en torno al regimen capitalista y a sus gobernantes de turno. O como si la supervivencia a las devastadoras hambrunas por la “crisis de la papa” en Irlanda se hubiera devido a igual “factor político ideológico”. Ni las grandes emigraciones internas y externas, ni la simple y prosaica pelea por la supervivencia biológica propia y de las familias constituían factor de resistencia alguna.
En el caso de Cuba, ¿qué otra cosa podía hacer el pueblo que no fuera apenas resistir la autofagia ante la indefensión en que lo dejaba el quiebre de un sistema estructuralmente verticalista de la economía?, ¿qué otra cosa podía hacer ante un quiebre que de la noche a la mañana lo sumía en la orfandad económica funcional? La prueba que ponía de relieve que la profundidad de la crisis se debía a un problema estructural, está en que las soluciones contingentes a las que acude el Partido y el Gobierno son precisamente la autonomización del movimiento económico de la sociedad. Aún contenidas por el supuesto peligro de ingobernabilidad de la masa crítica social, golpeada económicamente en su misma base de existencia biológica, las medidas de mercados libres y dolarización de la economía aborbiendo los flujos de remesas de la emigración y la apertura al capital extranjero empujan el cuerpo económico hasta su línea de flotación. Lo importante a señalar aquí es que en ese entonces a pesar de la desesperación económica se le pone freno a la idea de los ajustes neoliberales en boga.
No es posible no coincidir con los análisis de estudiosos cubanos como Julio César Guanche y Juan Valdés Paz en el criterio de que hoy el pueblo cubano ya no estaría dispuesto a “resistir ideológicamente” un embate similar al que la crisis de 1990-1993 produjo sobre los fundamentos de su existencia y reproducción socio-material. Si en opinión del primero ese es el factor objetivo que habla sobre la naturaleza política de la crisis socioeconómica estructural, en la del segundo el factor subjetivo tampoco es garantía de cohesión política eterna[2]. Lo que constituye una verdad inobjetable es que, ante la difícil situación económica por la que atraviesa y atravesará el país y las incertidumbres a mediano y más largo plazo, la resistencia del pueblo hoy puede ser posible única y exclusivamnete a partir de su empoderamiento socioeconómico. En ello es donde puede basarse la capacidad de expansión económica endógena y de cohesión política. En la plena identificación con lo que ha de ser propiedad socializada.
Sin embargo, la subvaloración del impacto en la estructura sico-social de la sociedad cubana que provoca la crisis económica de 1990-1993, lleva a la Dirección Política del país a subestimar las causas de fondo de la vulnerabilidad del sistema socioeconómico y político.
En 1998, justo en el momento de inflexión macroeconómica apuntado, asume la presidencia en Venezuela Hugo Chávez Frías. El lanzamiento de un movimiento revolucionario en dicho país viene a salvaduardar la doctrina política del estadocentrismo burocrático de la modelación socioeconómica cubana. La lógica de la reproducción estatalista del capital se oxigena y la burocracia política recupera la confianza en su doctrina desarrollista. La modelación socieoconómica se contrae y estira sometida al voluntarismo burocrático. La visión del cambio desde la perspectiva de la economía política del trabajo es desestimada por la burocracia política.
Ello es posible por la nueva potenciación de flujos financieros que venían a suplir los provenientes del fenecido “socialismo real eurosoviético”. Toda la expansión diplomática geopolítica del Gobierno se va a destinar ahora a ello. El relanzamiento de la nueva economía capitalista china conducido por el PCCh, después del sangriento aldabonazo de la Plaza de Tiananmen, abre un frente de ayuda económica estratégica invalorable. La corrida del desarrollismo estatalista arrastra a la sociedad cubana en plena inconciencia hacia niveles de endeudamientos o­nerosos e inmanejables bajo el sistema económico imperante. La ausencia de transparencia de las decisiones y la inexistencia de control social impuestas por la doctrina del gobierno de la burocracia estadocéntrica lo facilitan.
No es objeto de análisis ni debate público de los cubanos que, - según constata el economista cubano Pavel Vidal Alejandro (PVA) – “En 2008, además, se incrementó la deuda externa hasta 20532 millones de dólares (15%)”[3]. Ese nivel de deuda arroja un débito percapita en el pueblo de unos 1900 dólares. Si se considera que - como expongo en otro trabajo - el salario promedio mensual del cubano es de 17 dólares, eso significa que cada cubano necesitaría 9 años de trabajo sin salario para pagar la deuda que el Gobierno cubano contrae sin su consenso ni su control social. En términos políticos la lectura es la de un estado de dependencia económica de la nación ante intereses financieros extranjeros absoluto.
Si la necesidad de endeudamiento de una economía subdesarrollada puede considerarse un imperativo de racionalidad, ya no es ni imperativo ni racional que al mismo tiempo esa economía permanezca sometida en camisas de fuerza por la doctrina de un poder político estadocentrista por definición autista como el cubano.
El crecimiento del endeudamiento externo del 15% apuntado en 2008 contrasta con un decrecimiento económico del PIB entre el 2006 y el 2009 de ca. del 11%. La deuda externa se hace más o­nerosa por la incapacidad de exportación de la economía. Como puntualiza PVA, esa deuda representa el 152% del valor de las exportaciones cubanas. Las estimaciones del “dato” no provienen del Gobierno cubano, sino del Economist Intelligence Unit (EIU, Country Report Cuba, 2009)[4]. Es decir, que allí donde los lebreles de la doctrina del estadocentrismo burocrático irán a buscar la conspiración contrarrevolucionaria, el pueblo debe atisbar la falta de transparencia del gobierno de la burocracia en la toma de decisiones que comprometen sensiblemente el trabajo a futuro de la nación cubana en favor del capital foráneo.
En el trabajo “Cuba: del mito neoliberal a su eficiente alternativa” (04.05.2008)[5], fundamento cómo la economía cubana, habiendo logrado una estructura del PIB soportada en los servicios especializados y en la producción de un sector tecnológico avanzado, se proyectaba en la senda de economías puede decirse pos-industriales. Ese análisis no ha perdido actualidad. Por cuanto el mismo llama la atención al hecho de que la potenciación del valor agregado del PIB carecía de impacto hacia el seno de la economía real cubana. Más allá de la limitación del efecto multiplicador intrínseco de ese sector económico (servicios médicos, farmacéutica y biotecnología) – sobre lo que llama la atención ahora PVA –, el superávit de la balanza de pagos que ello llegaba a producir no podía ser asimilado de manera eficiente por el sistema económico. Aún en caso de que a la economía real se dirigiera el grueso de los ingresos (incorporando incluso el turismo y la explotación niquelífera) en forma de inversiones productivas. Puesto que la capacidad de reconversión productiva de las entradas (inputs) viene lastrada por la disfunción orgánico-estructural del sistema económico. Ese factor sistémico - como fundamento en dicho trabajo - es el que explica que una economía como la chilena, cacareada como el milagro neoliberal en A.L. a pesar de poseer una estructura muy primitiva del PIB - centrada en commodities - presentara, sin embargo, una economía interna muy alejada de los estados de la economía de la carencia cubana.
Nada indica, ni puede indicar, que los actuales programas inversionistas soportados en la colaboración económica con Venezuela y China, esencialmente, constituyan aplicaciones de eficiencia estratégica para el desarrollo integral que se necesita de las fuerzas productivas cubanas. No lo permite ni lo permitirá el sistema socioeconómico estado-burocrático. No lo permitirá el reformismo economista de dicho sistema.
La burocracia política aupada por el estadocentrismo de la modelación sociopolítica y económica, no ha dado en los últimos 20 años de llamada “batalla de ideas” una sola señal de diálogo con la sociedad acerca de esas realidades. Los aportes del pensamiento crítico cubano interno y externo que ha venido sirviendo un conocimiento apropiado sobre dicha realidad son en principio ignorados. El profundo debate socialista entre revolucionarios cubanos que en una plataforma política anticapitalista como KaosKuba (Kaosenlared) viene aportando un caudal de pautas cognitivas y propositivas para el abordaje sistémico de la transformación de la modelación socioeconómica cubana, es censurado y atacado desde el oficialismo político e “intelectual” del Estado de la burocracia.
Al mismo tiempo, sin mediación de análisis públicos ante el pueblo sobre el estado de la nación, su condición económica y social, se asume a medias lo obvio: el agotamiento del “modelo”. Sobre el reconocimiento por Fidel Castro en 2005 en la Universidad de la Habana que la Revolución era factiblemente reversible, hasta la declaración en este 2010 de que el “modelo” definitivamente no le sirve ya a los cubanos, se avanza, por azar de la historia - dada la enfermedad y sustitución del Líder de la Revolución de sus funciones como Jefe de Estado -, un programa de reformas economistas acendrado en la doctrina del “socialismo” estado-crático.
La aceptación de soslayo por los máximos dirigentes del PC cubano de la insolvencia del sistema socioeconómico, ha sido dirigida a la tesis de la “actualización del modelo económico”. ¿Qué es lo que en principio se decide? Las patologías socioeconómicas creadas a partir del “periodo especial en tiempo de paz” y a lo largo de los últimos 20 años por la política de Estado se sancionan con su legalización. El alimento en proceso de descomposición por haberlo dejado a la interperie, se guarda en la nevera con la idea de que el deterioro se inhibirá y el producto en lo adelante será digerible.
La lógica del reformismo economista en marcha posee una lectura política de facto incuestionable. Ante la insolvencia crítica de la economía cubana, se ocupará la atención de amplios sectores de la población económicamente activa en la disputa individualista de espacios económicos. Es decir, toda la tasa de empleo entre 2000-2009, un millón de trabajadores, que había sido objeto de la propaganda del éxito del pleno empleo, se declara en excedencia laboral y se asume por fin la “libertad del auto empleo” o de la “reubicación productiva” en el cuerpo enfermo de la economía. Paralelamente, los procesos de apropiación y gestión económica exclusiva de la burocracia estado-partidista sobre los factores estratégicos de producción pueden seguir su consolidación. “No entregaremos la propiedad” – Raúl Castro, 2010. La gerencia burocrática por un estamento partidista-militar de toda la gran industria del turismo internacional constituye el ejemplo más claro de dichos procesos. La esencia estructural de las relaciones sociales de producción queda intacta. La concepción del trabajo asalariado como clave del modo de producción le es necesaria al Estado de la burocracia, y como tal se institucionaliza en un nivel de legitimación política superior.
La complejidad de la crisis política se ha banalizado. Sin embargo, su calado se expresa en la crisis de la economía real (la producción y el empleo), en la crisis financiero-bancaria, en la crisis crónica alimentaria, en la crisis habitacional, en la crisis del sistema de participación social, en la disociación de valores en la juventud, en el cronicismo de la alta emigración.
La responsabilidad de haber llevado hasta la situación de deterioro socioeconómico actual a la nación recae de manera absoluta sobre el PC cubano, su Gobierno y el Estado. La evidencia inocultable que experimenta la gente en el callejón atascado de la crisis sistémica y de su impacto erosionador en el tejido social, ha puesto en definitivo cuestionamiento la legitimación del sistema político cubano. Nada de valoración tremendista ni utilitaria desde el ideario de una supuesta “alteridad por la alteridad”, tal como la intelectualidad cubana orgánica al “socialismo” estado-crático intenta e intentará rebatir a capa y espada. Se trata de la identificación de un desenlace natural del recorrido del “modelo”, aprehendida desde el materialismo dialéctico.
El Gobierno cubano tiene la responsabilidad institucional y moral con el país. Sin embargo, lo que no tiene porqué aceptar la sociedad cubana es un reformismo economista que no está mediado por las determinaciones políticas. Aquellas que en un congreso del Partido-único gobernante, por un congreso de la nación cubana así como en abierto debate democrático de la sociedad, puedan establecer la redefinición de sus intereses socioeconómicos, de emancipación sociopolítica y de soberanía nacional.
Lo que no puede defenderse es un reformismo economista que en las medidas coyunturales que impone como hechos consumados, atenta contra toda estrategia de transición socialista en Cuba. Que atenta contra la socialización del poder económico y político. Que vulnera de manera letal las condiciones para el cultivo de una cultura emancipadora del trabajo. Una cultura de solidaridad socio-productora como el factor primero y en última instancia determinante de la sostenibilidad del desarrollo y la cohesión política de la nación. Los que piensan que fuera de un genuino proyecto socialista tales presupuestos pueden ser garantizados no pecan de ingenuos, sino de exprofesa contrarrevolución.

La suerte está echada

Para que el debate ante el cual se encuentra la nación cubana implique un real compromiso político por una inequívoca remodelación socioeconómica socialista, el pueblo está obligado a exigir la derogación: 1) del decreto sobre el usufructo espurio a 99 años de las tierras para proyectos de ocio corruptógeno y especulaciones inmobiliarias así como el proyecto bandera del golfismo burocrático-capitalista; 2) la medida sobre la instauración de la propiedad privada capitalista; 3) la medida sobre la cesantía de un millón de trabajadores bajo el sofisma de la auto reubicación productiva.
A. Todos los trabajadores en sus puestos de trabajo hasta tanto no se elabore y discuta con el pueblo y su ANPP una Plataforma Programática - un programa mínimo y un programa máximo simbióticos - sobre los cambios conceptuales y estructurales que exige la crisis sistémica. El pago temporal de los salarios a esos trabajadores mal empleados por el Partido y el Estado, ha de considerarse un seguro de prestación social hasta tanto se dilucide en verdaderos debates sindicales, populares y partidistas su relanzamiento hacia una economía productiva realmente sostenible, bajo la concepción de la asociación económica solidaria y no individualista-privativa. No existe posibilidad de que esa masa de trabajadores pueda reconvertir sus potencialidades productoras fuera de un programa integral técnico-tecnológico-financiero asumido directamente por el Estado. Esa es ya la experiencia real del proceso burocrático-voluntarista de entrega de tierras baldías en usufructo para el cultivo agrícola[6]. El corporativismo “revolucionario” de la Central de Trabajadores de Cuba se hace cómplice acrítico del ataque del liberalismo burgués contra los trabajadores cubanos.
B. Alto al plattismo economista. Hipotecar a 100 años tierras cubanas para la explotación de negocios de la alta burguesía norteamericana, canadiense y europea constituye una afrenta equiparable al tratado plattista gracias al cual tiene aún Cuba la base militar yanqui ilegal en el territorio de Guantánamo.
Los ingresos que por concepto de las inversiones y la explotación del ocio corruptógeno pudiesen entrar a Cuba, resultan sumas espurias para la economía de un país que ha de convertirse en un gigantesco escenario de inversiones productivas. En cambio, lo que sí asegura dicho proyecto es la expansión de una casta gerencial burocrático-pequeño-burguesa sobre dicho patrimonio. En consecuencia, los efectos por el impacto de la inmoralidad del ocio de la alta burguesía internacional que lava de esa y mil maneras el dinero que le roba a las clases trabajadoras en sus países y en la expropiación del trabajo a escala internacional, constituyen una genuina bomba de profundidad política para la joven sociedad cubana. Hoy mismo en Venezuela la juventud revolucionaria debate y apoya en sus programas televisivos (Zurda Konducta, VTV) la prohibición de la expansión del negocio de los campos de golf en su país. En estados como el mismo Reino de España está abierto el debate por la nocividad medioambiental del negocio de los campos de golf, por su impacto contra los recursos hídricos y las tierras aprovechables para el ocio ciudadano u otros proyectos de sustentabilidad eco-social.
C. Alto a la vía franca para la formación de una burguesía propietaria en Cuba. Con la instauración de la economía empresarial capitalista no se logrará la reanimación económica que necesita el Estado de la burocracia, a menos que no sea institucionalizando la intensiva explotación privada del trabajo asalariado. Ante lo explosivo que puede resultar la imposición drástica a la sociedad de semejante solución, lo que hoy se propone es la creación de un sector económico privado precario de nula potencialidad socio-productiva. El Gobierno y el Partido están conscientes que la medida ha sido tomada considerando la capitalización privada de los flujos de remesas familiares. Puesto que ante la crisis bancario-financiera de la economía, no presentan el presupuesto crediticio con que declaran podría ser amparado un sector privado de la economía.
Sin embargo, a la luz de la conformación de una economía social, tal problema tendría un interés público distinto. Por cuanto lo que se necesita es la articulación de un programa de reconversión y creación de un sector PYME socialista - proyectado sobre la apropiación social de los medios y la democratización del capital bajo la plena autogestión económica -, para el cual pueden movilizarse líneas de financiamiento gubernamental-gubernamental, acudiendo a los socios estratégicos por una parte; y por otra, a la movilización del ahorro interno de la población cubana, ámbito de gestión en el que entrarían de manera regulada también las remesas familiares. Claro y alto: no a la aplicación privada fuera de control social de los flujos financieros de remesas ni estatales. Alto a la libre empresa privada.
Cientos de miles de cubanos no pueden permitirse ser convertidos en trabajadores precarios paridores de impuestos para la economía estatal, o condenados al mundo de la evasión fiscal para subsistir, por obra y gracia de “expertos” tecnócratas al servicio de la burocracia política. Es la ANPP la que tiene que discutir en debates públicos las determinaciones socio-técnicas y políticas para que puedan ser asumidas como leyes las medidas socioeconómicas, y no al calor de resoluciones voluntaristas del poder único estado-partidista.
Hoy es cuando se necesita reconvertir esa fuerza de trabajo escolarizada en núcleos productivos calificados, con potencialidades de expansión profesional y revolucionadores de las fuerzas productivas comunitarias. Nada de un sector de buhoneros y asalariados por propietarios privados o cuentapropistas deprimidos social y moralmente. Fuera la mentalidad del colonialismo pequeño burgués dominante en los países latinoamericanos y en su enclave floridano, filtrada en las estructuras del poder político cubano. Alto a la ideología que gana espacio político en el país glorificando la transición capitalista china, inducida a la sociedad cubana desde el discurso del Partido, el Estado y los medios de comunicación como camino promisorio: apertura económica, privatizaciones, empoderamiento burocrático sobre el patrimonio económico, un Partido único omnipotente al frente de un Estado suprasocietal.
Sin lograr esas tres derogaciones de la política de hechos consumados a que ha apostado el refomismo economista en marcha, el momento político de no retorno se habrá convertido en realidad objetiva. No habrá nada que hacer en pos del replanteamiento revolucionario de la modelación socioeconómica y política cubana. Con esas tres medidas en pie se ha sembrado la semilla genéticamente modificada de la reversión capitalista en Cuba. La Revolución socialista se salva hoy en esta batalla popular, cívica, ciudadana por el empoderamiento y la paz del pueblo cubano. Por cuanto se trata de un ramo de olivo por el diálogo nacional y redentor. La movilización política de la masa crítica del pueblo en este empeño decide la suerte del Proyecto Socialista, y con ello el avance hacia la prosperidad colectiva y la reafirmación de la soberanía de la nación cubana.
De esa movilización depende que se retome la ruta crítica de la transición socialista. “La acción resuelve los círculos viciosos, las contradicciones del pensamiento estático. La práctica es creadora"[7]. ¿No se deducirá ya del pensamiento de la acción?. El pueblo no podrá quejarse de su suerte si no lucha hoy mismo por impedir que ésta sea irreversiblemente minada.

RCA


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[1] RCA, “Cuba y el desafío de la alternativa. Hacia la negación o en pos de la viabilidad. Una incursión alrededor de las claves”, revista CubaSiglo XXI, no. XXXII, en http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/politica2.htm
[2] Entrevistas concedidas por ambos estudioso al medio televisivo TV Canarias.
[3] PVA, “La crisis bancaria cubana actual”, revista Espacio Laical,X Semana Social Católica, La Habana, 2010, Cuba.
[4] Ibídem
[5] RCA, “Cuba: del mito neoliberal a su eficiente alternativa”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-mito-neoliberal-eficiente-alternativa-12
[6] Luego del primer semestre de 2010, la producción de alimentos del agro disminuyó un 10% frente a igual período del 2009, de acuerdo a la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
[7] Henri Lefervre “Materialismo Dialéctico”; pág 31, www.elaleph.com. El cuestionamiento es sugerido por Lefebvre en la constatación de la idea del inmovilismo social, reducido a la existencia hegeliana de la acción.

Roberto Cobas Avivar

Argentina no es la excepción


Es América Latina ante el fin de una historia que, entre avaricias y fieras agresiones contra sus propios congéneres, nos venían contando hasta ayer las burguesías criollas.
No ha existido socialismo en la historia latinoamericana. Y el comunismo como visión de poder totalitario no ha sido más que un buen espanta-pájaros utilitario a los establishment del estatus quo capitalista. Las sociedades anómalas que emergen sobre las herencias del colonialismo europeo conforman el rostro torcido del grito sordo muncheano bajo el todos contra todos de la competencia mercantilista. No es un azar, sino una ley del desarrollo de la sociedad y el estado burgués, aupada de manera grotesca por los capitalismos latinoamericanos. La borrachera del instinto de selección animal cebada por el regimen de la empresa privada y el estado subsirviente atrofia la condición intelectual de las naciones. La elevación humana no es la condición sine qua non sino un bien precario. Los sistemas de valores éticos pierden irremediablemente la puja con los valores de cambio crematísticos.
Medio milenio de agresiva acumulación exclusiva de capital por parte de las clases apoderadas criollas a costa del trabajo de las mayorías de los nuevos pueblos, exponen una semblanza socio-cultural de la región digna de la más profunda vergüenza moral. América Latina sigue siendo la geografía de los modelos de desigualdad humana. Y porque existe algún teatro con tradición artística en BsAs o un museo precolombino importante en Ciudad Méjico o una catedral futurista en Brasilia creen los aldeanos vanidosos apoderados que el mundo que han construido ha dejado de ser una aldea prehistórica.
¿Puede hablarse de civilización en países donde, justo como los latinoamericanos, la pobreza y el subdesarrollo cultural hereditario diezma no menos del 40% de su población? ¿En realidades socioeconómicas donde sempiternos grupos familiares heredan el patrimonio y monopolizan los flujos de ingresos, mientras el resto lo capitalizan intereses transnacionales? ¿En países, como Brasil, donde anualmente se “descubren” miles de esclavos, mientras los banqueros y los financistas se enriquecen exponencialmente? ¿O en países, como Argentina, donde una oligarquía agraria se enriquece de manera cuasi obscena mientras la exclusión social como un cáncer se entroniza en pueblos y ciudades? ¿O de un Méjico sembrado de maquiladoras, de indigentes y narcotraficantes de gatillo alegre, mientras la alta clase empresarial prospera en su acumulación de capital? ¿O de un Chile que tras una feroz dictadura militar implanta el modelo neoliberal que hace hiper millonario a un ciudadano devenido presidente y mantiene al 20% de su población en la pobreza? ¿O de una Colombia empujada por sus elites oligárquicas al desmembramiento social más dramático que conoce el continente? ¿Se podrá hablar de civilización en las realidades sociales de Centroamérica? ¿Se hablará de civilización mientras los pueblos originarios sean irreconocidos como congéneres plenos de derechos?
Europa, astuta, cebó su acumulación con el pillaje del aborigen y cuando este no aguantó más no dudó en cazar africanos, para sustituir donde era rentable a los locales y cruzarlos en busca del criollo subalterno. Europa, astuta, sentó las bases de su riqueza con el trabajo esclavo feudal y el esclavismo capitalista de los pueblos que violentaba en su expansión civilizadora. Astutos sus conquistadores coloniales y sus capitalistas neo-colonizadores amamantaron y subordinaron al burgués latinoamericano. Ese hombre sietemesino nacido en la misma tierra se dio a la faena de sumarse a la explotación de sus compatriotas, sometido él mismo al capital que el europeo les extraía abriéndole las venas a su gente. Y con ese pedigree han pretendido las burguesías sur y centroamericanas auto reconocerse como elites ilustradas.
Ni en el sentido paretiano, compruébese, las derechas del subcontinente han sido capaces de reciclar la sapiencia político-intelectual de las naciones.
Aquellos otros que con una mano detrás y otra delante llegaron en arribazones hambrientas expulsados de sus propios países por esos mismos europeos astutos que acumulaban sin cesar, como en rio revuelto se sumaban a la orgía civilizatoria que los convertiría hasta hoy en grupos de poder económico de procedencia no-criolla. El prurito europeo de las elites auto colonizadas.
El saldo de depauperados sobre el que han venido moldeando la realidad capitalista latinoamericana, ha sido al mismo tiempo el reguero de pólvora que se han visto obligadas a apagar una y otra vez con sangre y lágrimas de las propias víctimas. Pléyades de cabezas ilustradas y gente con dignidad propia emigran también hasta hoy huyendo de la barbarie que Sarmiento se atrevió a dar por civilización. Donde lo que verdaderamente se daba y se da es la falsa erudición contra la naturaleza que ya Martí advertía.
Reducida Europa al papel de geysa de lujo por la violación colectiva de los EEUU, las elites de copete latinoamericanas sub-apoderadas y sin atino moral se dan al nuevo conquistador. Nunca podrán solas ser dueñas de salón. Con el poder de los estados burgueses que han montado a imagen y semejanza del nuevo Dios ofrecen en sacrificio pagano a sus clases trabajadoras. Obtienen sus dividendos. Las economías criollas, subalternas, cierran sus contratos a precios de remate con el ario anglosajón. El oportunismo neoliberal arrancó con Pinochet asesinando y pasando por el casino de las finanzas en el Brasil de I.Lula no se da por vencido hasta nuestros días.
Y esas elites económicas y políticas que desde entonces siguen detentando el poder fáctico en todos y cada uno de los países latinoamericanos pretenden, en su incesante auto reproducción, hacerse pasar por cabeza pensante de las naciones. Se pavonean sin vestigios de verguenza con el legado que arrastran de pobreza material y socio-cultural en las sociedades que han pretendido liderar. Todo ethos de burguesía nacional, como al que fueron obligadas las europeas por las sociedades en la era del capitalismo tardío, lo sustituyen las elites de poder en América Latina por el más primitivo ego-racismo contra los pueblos de que se valen. El racismo es de naturaleza política, porque el grado de inferioridad viene dado por el nivel de despojo social a que se somete al prójimo.
Pasadas las gestas de independencia y luchas nacionalistas del siglo XIX, América Latina sucumbe ante la incultura y la ignorancia beligerante de las elites de poder hábiles en el oficio de enriquecerse a cualquier coste social. El panorama de las aristocracias obrero-trabajadoras asociadas en sindicatos funcionales al poder económico-político de las burguesías completa el cuadro de decadencia socio-política.
Cuando la acumulación excluyente privada de capital serrucha con pasión la rama en la que se sostiene y las realidades sociales latinoamericanas se tornan tan vulnerables como explosivas, las burguesías atrapadas en la lógica perversa de su auto reproducción no atinan más que a la violencia política manu militari. Aunque frescos los ecos del golpismo recurrente, el instinto de conservación les dice hoy que el gorilato si no va a ser eficiente mejor dejarlo al acecho.
Ante gobiernos que intentan poner a las naciones sobre trayectorias menos abyectas las elites burguesas apoderadas, esas sempiternas derechas oligárquicas, no dudan en intentar detener los repuntes de progresismo socio-político. La obnubilación de sus supuestos linajes envueltos en trajes de diputados, senadores y gobernadores les impide asumir el principio de servidor público del propio estado de derecho burgués. Mientras que desde las tribunas del capitalismo central trasatlántico se evalúan las políticas y a los políticos latinoamericanos bajando o subiendo el pulgar como en los circos romanos.
Es el caso de la hostilidad políticamente correcta contra el gobierno de R.Correa en Ecuador y el de Néstor y Cristina Kirchner en Argentina. No lo es sin embargo contra E.Morales en Bolivia ni contra H.Chávez en Venezuela. Contra estos todo seguirá valiendo porque no es del todo igual un gobierno progresista que uno revolucionario. Y por distinta razón tampoco lo ha sido contra el de I.Lula en Brasil como no lo fue contra el de M.Bachelet en Chile; porque cuando el progresismo no enfrenta ni con el discurso político el poder hegemónico oligárquico doméstico ni el de su asociado estadounidense los intereses propios y transnacionales permanecen a buen recaudo. No hay mucho que temer.
El fallecimiento de N.Kirchner (oct. 2010) le quita un peso pesado de arriba a las oligarquías argentinas detentoras del poder económico de la nación. Diabolizado despectivamente por esa oligarquía y sus medios de comunicación como un oligofrénico enriquecido con el poder político, N.Kirchner venía a demostrar con estatura de estadista que la burguesía para serlo no tiene que ser empedernidamente antinacional. No si pretende seguirlo siendo. Pero esa sencilla lógica política, rayana con el sentido común más que con alguna profundidad ideológica emancipadora del ser social, no es asimilable por la incultura de las elites latinoamericanas tradicionales. No se cultiva la ilustración del pensamiento y la actitud sobre el desprecio de los congéneres que exige el afán de lucro. Y esas burguesías han hecho de la explotación del trabajo de los pueblos el reflejo condicionado de su propia existencia. Como los animales carnívoros se mueven según el instinto depredatorio. De esa misma forma como cada “contribución” caritativa a los que sufren el efecto de sus afanes les pasa primero por el cálculo económico de la ventaja fiscal. Después de lo cual no vacilarán en tildar de fariseo al propio Redentor por su cólera contra los mercaderes del templo.
Luego del festín de sangre y desaparecidos de la dictadura comandada por la oligarquía y ejercida por los militares, para consolidar el forraje económico logrado el gobierno de Menen termina por desmantelar todo vestigio de estado de bienestar social que había avanzado J.D.Perón. Si fuere posible hablar de un salto civilizatorio de la nación argentina habría que reconocer que el mismo se da básicamente entre 1945 y 1955 con el progresismo de derecha del gobierno de Perón. No primaba la corriente de izquierda que dentro del peronismo pujaba por la radicalización revolucionaria en el ejercicio del poder. Ese progresismo de derecha ha sido antagonizado en realidad por la burguesía oligárquica apoderada económicamente. Habiendo retomado luego del final de la dictadura el poder del Estado con Menen, las elites retrógradas convierten a la Argentina en una vulgar feria de remate ganadero. La redistribución del ingreso para sí misma se torna escandalosa. El coeficiente GINI se dispara de un progresista 35% en tiempos de Perón (1974) a un aberrante 49% con Menen (1999) y un obsceno 53% en tiempos de Duhalde (2003).
Asustada con la ira popular que provoca con la crisis de 2001 y que afecta a un amplio espectro de las clases medias subalternas, la alta burguesía propietaria se ve obligada a replegar su beligerancia contra la nación, vista la imposibilidad de volver a abrir las rejas a los gorilas.
En el 2003 pululan 20.8 millones de pobres en el país, el 57% de la población total!, de ellos el 27% son indigentes. El 40% de los niños pobres de hasta 5 años del área metropolitana (sic.) posee un 20% de CI menor que los no pobres[1]. El atraso socio-humano se hace crónico porque las elites burguesas lo instalan como subproducto estructural de la acumulación privada. Aún ahora, primer trimestre del 2010, no menos del 13% de la población vegeta por debajo del umbral de pobreza.
No es sino el gobierno de N.Kirchner el que detiene la estrepitosa corrida cuesta abajo del estado argentino y de la consistencia social de la nación. No es la izquierda en el poder. Es una versión contingente y moderada del progresismo de derecha esculpido en el cuerpo de la nación argentina por Perón. Suficiente ahora para detener la sangría en que la derecha oligárquica había sumido el país. Pero un progresismo que, conciente del deterioro social extremo, arriesga un conjunto de políticas socioeconómicas que rompen con la doctrina neoliberal asumida como ideología del poder. No ha sido una doctrina impuesta por el FMI ni el BM, como gusta repetir la politología de salón latinoamericana, sino aceptada con regocijo por las elites burguesas gobernantes en aras de la re-potenciación de su acumulación privada de capital.
Las políticas socioeconómicas emprendidas por N.Kirchner son continuadas por el gobierno de C.Kirchner. Con esa sucesión se acentúa el restañamiento de la inclusión social. No vacila su gobierno en imprimir un sello de justicia política y participación social progresista en el proceso de recuperación del estado y la memoria histórica. No retoma la ruta del empoderamiento popular peronista. Prefiere atrincherarse en el sindicalismo clientelista y de esa misma manera debilitar los movimientos populares (que ahora para fortalecerse probablemente tendrá que revitalizar). No intenta capitalizar el 30% del electorado de izquierda latente en el país. No va a tanto. El justicialismo kirchnerista no está dispuesto a romper con sus propios intereses de clase. El socialismo no es opción ni en sus revoluciones de café con leche.
Sin embargo, ir más allá de lo que la imaginación de las oligarquías es capaz de aceptar convierte el kirchnerismo en el enemigo público número uno de la alta burguesía, de la burguesía propietaria y de la oligarquía argentina. Estos grupos de poder tienen de aliado potencial a la siempre subalterna clase media (en virtual proceso de pauperación) y al sindicalismo corporativista alienado de los intereses genuinos de los trabajadores. Apoderados económica y financieramente y con el dominio de los medios de comunicación, cual oligopolio político, van a utilizar el poder una y otra vez, sin desmayo contra el progresismo en su convencimiento espurio de que la Argentina es filoderechista.
El progresismo de derecha del que no son capaces las oligarquías, lo que viene es a robarle legitimidad como extrema derecha. Y en realidad a lo que aspiran, visto el hecho que la sociedad puede oxigenarse socialmente con políticas económicas menos depredadoras, es a instrumentar el gatopardismo del kirchnerismo sin los Kirchner, en pos de recuperar su capacidad de acumulación indiscriminada. Y serán implacables en la utilización del poder fáctico contra opciones izquierdistas de gobierno. Porque las oligarquías no tienen proyecto de nación, sino proyecto para sí mismas.
El tiempo de las «burguesías nacionales» pasó, lo desaprovecharon, o mejor dicho lo aprovecharon en favor de su propio enriquecimiento a costa de millones de latinoamericanos empobrecidos y excluidos hasta hoy. Desde el Bravo a la Patagonia ya no habrá tiempo para burguesías nacionales en América Latina. Se ha incubado un cambio de época que, como mucho indica, seguirá marcando una nueva era de desarrollo en América Latina. No es que las nuevas generaciones sean indoctrinables, sino que sus mayorías son cada vez menos dadas al adocenamiento del despotismo céntrifuga de las sociedades de mercado. La precarización del trabajo asalariado al que conduce la acumulación privada de capital ha entrado en un círculo vicioso insalvable.
El sistema-mundo se desplaza hacia la era poscapitalista. La crisis económico-financiera que tenemos el privilegio de estar sobreviviendo acumula energía epidérmica incontrolable en todos sus centros. El periferismo capitalista latinoamericano no es más que su caja de resonancia. Las elites burguesas apoderadas y vaciadas de pensamiento crítico creativo no están en condiciones de liderar transformaciones civilizatorias, aquellas que remonten los países y la región latinoamericana hacia los cambios socio-culturales signados por las contradicciones de las actuales mega-tendencias del movimiento humano. Los movimientos populares y la imperiosa necesidad de emancipación social constituyen los catalizadores de dichos cambios. El pensamiento intelectual que los secunde saldrá del humanismo que resitúe al ser social de vuelta en su lugar dentro del ecosistema propio y global. La sed de lucro de las minorías es incompatible con la economía política de los recursos y el progreso socio-cultural.
Para Argentina el dilema no es si C.Kirchner tendrá temple para continuar con las políticas de gobierno que legitiman el mandato democrático que posee. El problema es si Argentina elije reincidir de la mano de las oligarquías económicas y políticas en la ruta de su auto negación como nación.

Roberto Cobas Avivar

Campaña internacional contra su extradición a Colombia

Exige la libertad para Manuel Olate, ciudadano chileno detenido a pedido de Santos

Comunicado del Movimiento Continental Bolivariano, enviar adhesiones a libertadmanuelolate@hotmail.com

¡LIBERTAD PARA MANUEL OLATE AHORA!

NO a la criminalización de la solidaridad, NO a la extradición

Exigimos la inmediata liberación del chileno Manuel Olate Céspedes, miembro del Movimiento Continental Bolivariano y representante del Movimiento de solidaridad por la paz en Colombia, el cual a fue arrestado en su domicilio en Santiago el día 29 de Octubre, por su supuesta vinculación con la guerrilla colombiana FARC-EP, tras la orden de la Ministra de la Corte Suprema Margarita Herreros, quien acogió una solitud de detención enviada por la justicia Colombiana.
Rechazamos la creciente intensificación de la represión del Estado colombiano, quien pretende aumentar internacionalmente la persecución de todos aquellos que se levanten contra posición guerrista del gobierno, en una férrea determinación de exterminio físico y político de todos aquellos que defiendan la idea de una salida política al conflicto valiéndose para ello de la criminalización, la condena mediática y el montaje judicial.
Manuel Olate es una prueba más de esta determinación, siendo condenado a priori por su inquebrantable compromiso solidario hacia Colombia, compromiso que representado para él la obligación con un pueblo hermano que ha sido una mil veces pisoteado y cuyo nivel de represión y de manipulación mediática hace urgente el concurso de voces internacionales que hagan eco de la voz de los oprimidos. Defensor incansable de una salida política al Conflicto Colombiano asumió la tarea de aunar voces para la paz en Colombia en su país, en donde fue injustamente detenido.
Hacemos un llamado a las organizaciones políticas, sociales y culturales, a los dirigentes, intelectuales, a los hombres y mujeres comprometidos con la causa de la Paz y la justicia , nacionales e internacionales, a movilizarse por la liberación de Manuel Olate, rechazando desde ya la idea de su posible extradición , ya que como se ha señalado en reiteradas ocasiones en Colombia no existen las condiciones mínimas para un proceso justo que garantice el respeto a sus derechos fundamentales , como dan cuenta los más de 7.500 presos políticos de ese país. Hacemos un llamado así mismo a adherir a esta campaña sumándose a las organizaciones y personas firmantes en este llamado.

Adhesión: libertadmanuelolate@hotmail.com

MANUEL OLATE DEBE SER LIBERADO

La guerra sucia contra la paz en Colombia

Hace tres días fue detenido en Chile el diseñador gráfico, Manuel Olate Céspedes, miembro del Movimiento Continental Bolivariano y representante del Movimiento de solidaridad por la paz en Colombia, por su supuesta vinculación con la guerrilla colombiana FARC-EP, tras la orden de la Ministra de la Corte Suprema Margarita Herreros, quien acogió una solitud de arresto enviada por la justicia Colombiana.
Ante ello, creemos necesario reflexionar acerca de algunos puntos que rodean la detención de Manuel.
La idea de una salida política y negociada al conflicto armado en Colombia no es un tema nuevo, pero es evidente que este se ha visto re oxigenado en estos últimos años por iniciativa de algunos gobiernos progresistas de Latinoamérica y la determinación de diversas organizaciones sociales y de derechos humanos. En estos últimos meses, esta necesidad urgente ha sido fuertemente instalada gracias a la iniciativa de Latinoamericanos y Europeos y europeas por la paz en Colombia, idea que encuentra sus caras más publicas en la senadora Piedad Córdova y en el premio nobel de la paz argentino Eduardo Pérez Ezquivel, entre otros, quienes durante el presente año realizaron una gira por varios países de Latinoamérica y Europa, aunando voluntades para encontrar una salida política a la Guerra más antigua del continente.
Pese a que la idea de la Paz como valor universal es evidente, esta no es conveniente para algunos y esto es particularmente cierto si volcamos nuestros ojos hacia los intereses norteamericanos, para quienes desde hace mucho tiempo, la guerra en Colombia se ha vuelto una fuente de millonarias ganancias para su desarrollada industria armamentista y para el negocio de la droga, que constituyen el primer y segundo ingreso más alto en los Estados Unidos. Esto explica porque el Plan Colombia lejos de terminar con el narcotráfico en este país, como planteara su objetivo principal, ha hecho crecer este negocio ilícito en más de un 27%, esto según un reciente informe de Naciones Unidas.
Es por ello que no es casualidad, esta nueva arremetida hacia los gestores para la paz en Colombia , la cual excediendo los límites de la patria neogradina, ha iniciado una verdadera cacería de brujas contra los que se resisten a la tesis de que “Más plomo resolverá lo que el plomo no ha logrado resolver en más de 50 años”.
La nueva ofensiva se inicia con la destitución e inhabilitación por 18 años de la Senadora Piedad Córdova, una de las principales impulsoras de los acuerdos para la Paz, el pasado 27 de Septiembre, por haberse extralimitado, según la procuraduría, en sus funciones como mediadora con las FARC-EP ¿O acaso por extralimitarse en la defensa de la paz?
A esto se suma el asesinato de de más de 20 activistas de derechos humanos en Colombia, en los apenas 75 primeros días de gobierno de Santos y la salida del país en el mes de Agosto del ex prisionero de guerra de las FARC, Pablo Mocayo, quien debió abandonar Colombia tras las constantes amenazas de muerte que lo sindicaba como colaborador de la FARC y reiterados seguimientos. Al parecer su posición antiguerrerista y en pro de un dialogo para paz no cayó bien en ciertos círculos.
Manuel Olate es una nueva prueba de tal intención de exterminio político. Su compromiso solidario hacia Colombia ha sido para él la inquebrantable obligación con un pueblo hermano que ha sido una mil veces pisoteado y cuyo nivel de represión y de manipulación mediática hace urgente el concurso de voces internacionales que hagan eco de la voz de los oprimidos. Defensor incansable de una salida política al Conflicto Colombiano asumió la tarea de aunar voces para la paz en Colombia en su país, en donde fue injustamente detenido.
En cuanto al requerimiento contra Manuel Olate es necesario dejar claro que este responde a ciertos métodos y prácticas reiterativas del Gobierno colombiano que, obedeciendo al mandato de Washington, actúa como el niño aplicado del hemisferio tratando de “encontrar donde no hay” para ganarse un punto en su lucha contra el “terrorismo” y justificar así los millones invertidos en Colombia por el amo del norte. En este sentido creemos visualizar desde ya una sucesión de pasos, que como en una obra teatral muchas veces repetida, se siguen unos a otros para configurar un delito que no existe.

Primer Acto: Condena mediática, antesala obligada de la investigación criminalística

En el año 2008 Manuel Olate visitaría el campamento del extinto comandante de las FARC-EP Raúl Reyes, con motivo de la realización de una entrevista, la cual fue publicada posteriormente en el Semanario “El Siglo”. Dicha entrevista fue realizada solo días antes del bombardeo en territorio ecuatoriano del campamento de Reyes, en donde el ejército colombiano encontrarías pruebas fotográficas que darían cuenta de la presencia reciente de Olate en el lugar, presencia que de hecho sería posteriormente divulgada, dada la inminente publicación de la entrevista al comandante de las FARC, en un medio de comunicación chileno de cobertura nacional
A partir de esto y desde los sucesos de Sucumbíos, Olate fue sistemática y reiteradamente condenado por la prensa nacional sin que existiera, hasta ese momento, ningún proceso en Chile en su contra. De la misma forma , sin que aun las autoridades colombianas presenten las pruebas que den sustancia a la acusación que han formulado, las conocidas transnacionales de la “desinformación” replican al unisonó a través de sus medios locales e internacionales su condena anticipada “Piden investigación de chilenos que viajaron a entrenarse”( Diario La nación,1 Nov. 2010) “Enlace de las Farc entrenaba milicianos en Chile” (Caracol Radio, Minuto30, 1 Nov. 2010), “Colombia pedirá extradición de chileno ligado a las Farc ”(Heraldo de Miami, 31 Oct. 2010), “Roque, el promotor de las FARC en Chile” refiriéndose al chileno detenido (Diario el Tiempo de Colombia, 1 de Nov. 2010) esto entre muchos otros encabezados similares.

Segundo Acto

Aparecen las pruebas “irrefutables” que calzan con exactitud con los requerimientos de las acusaciones interpuestas ¿De dónde salen? Obvio…de alguna de las ya míticas e inagotables computadoras de los líderes abatidos de las FARC-EP
Ronald Coy investigador perteneciente al grupo antiterrorista de la DIJIN aceptó ante un juez especializado de la audiencia pública que se rompió la cadena de custodia y que entre el día 1 y 3 de marzo las computadoras de Raúl Reyes habían estado expuestas a posibles manipulaciones y que esto hace que cualquier información que se quiera tomar como prueba judicial no pueda tomarse como evidencias, ya que no reciben las certificaciones necesarias. Haciendo caso omiso de tales declaraciones los ya famosos “correos de Raúl Reyes” que no son tales (ha sido reconocido por la Interpol que no se trata de correos si no de documentos Word) siguen develando con sospechosa oportunidad más y más antecedentes. Los supuestos y recientemente incautados computadores de Jorge Briceño, abren una nueva fuente de acusaciones cuyo límite sobrepasa las posibilidades de la imaginación de los simples mortales. Resulta curioso sin embargo constatar que si bien han afirmado que ya tienen en su poder las pruebas que inculparían a Olate, deban esperar dos meses para preparar su petición de extradición…¿O acaso aun falta el tercer paso?

Tercer Acto: Nace un testigo

La existencia no aislada de montajes judiciales en Colombia ha sido denunciada reiteradamente por distintas Organizaciones de derechos humanos tanto dentro como fuera de Colombia.
En los llamados “falsos positivos judiciales” se destaca el papel clave de supuestos desmovilizados de las organizaciones guerrilleras que hacen de testigos falsos y la fabricación de informes de inteligencia dentro de las instalaciones militares que luego son usados en las fiscalías para la apertura de los procesos , esto según el Movimiento nacional de Victimas de crímenes de estado(MOVICE).
Esto queda claro en el informe divulgado en febrero del 2009 por la Human Rights (organización, por cierto, bastante lejana a posturas progresistas) quien denuncia la generalización de investigaciones judiciales sin fundamento y prácticas violatorias del debido proceso, destacando la utilización de testigos a sueldo preparados por los fiscales y el uso de informantes y desertores como única fuente probatoria en función de meter en un solo saco represivo a todos los opositores políticos, disidentes o defensores de derechos humanos y sindicarlos como terroristas.
"El montaje judicial, desafortunadamente, no constituye una conducta excepcional, inusitada o extraordinaria en Colombia, es mucho más “normal “de los que uno pudiese imaginarse” señala el Sacerdote Jesuita Javier Giraldo, defensor de derechos humanos y miembro de Centro de investigación y educación popular.
Frente a estos antecedentes cabe preguntar ¿Qué garantías puede ofrecer el estado colombiano de otorgar un juicio justo a Manuel Olate? En la práctica ya ha sido condenado por los medios oficiales, así como también por el propio Juan Manuel Santos quien aseguró, tras la detención, que Olate había visitado 5 o 6 veces los campamentos de la guerrilla y que se trataba del enlace chileno con las FARC. De otra parte ya han dejado trascender que los supuestos vínculos del chileno estarían contenidos en los computadores de Raúl Reyes y que habría más pruebas en las supuestas Laptops del Mono Jojoy, solo falta el testimonio de los infaltables “testigos” para ratificar la crónica de una condena anunciada.
En manos de la Justicia Chilena está hoy la posibilidad de no dejarse engañar por quienes han hecho de la justicia un oscuro circo que busca exterminar las posiciones divergentes a cualquier precio. Chile conoce muy bien de estos montajes, los negros años de dictadura militar lo hicieron triste testigo del asesinato y encarcelamiento de miles de chilenos y chilenas acusados de manera infundada y falaz de crímenes que nunca cometieron. Se vienen a la memoria la “Operación Albania”, las decenas de falsos enfrentamientos para encubrir la ejecución de los opositores a la dictadura, el “Plan Z “, el caso de Tucapel Jiménez y el asesinato posterior de su supuesto asesino y así tantos otros…confiamos que esa dura experiencia histórica haga luz sobre este caso y que Manuel Olate sea liberado con prontitud.

Dirección Ejecutiva

MOVIENTO CONTINENTAL BOLIVARIANO

Caracas, 1 de Noviembre 2010

Declaración ante el arresto del compañero Manuel Olate


Ante la detención del compañero Manuel Olate, militante del Partido Comunista chileno, y su pedido de extradición por parte del narcogobierno colombiano, el día 30 de Octubre, acusado de ser enlace entre las FARC-EP y la Coordinadora Arauko Malleko, la publicación libertaria Hombre y Sociedad, toma la siguiente posición:
1. Repudiamos esta acusación que no es sino una amenaza en contra de los luchadores sociales y revolucionarios en el continente. Por lo mismo, la identificamos como una amenaza que forma parte de la "guerra total" que libra el Estado colombiano en contra de la histórica resistencia campesina en ese país. Una guerra que se compone de elementos militares, terroristas, ideológicos, mediáticos, políticos y también jurídicos -esta estrategia se conoce gracias a los documentos filtrados del DAS, la policía política colombiana, en la cual se instruye a sus testaferros a impulsar una política de "guerra jurídica" contra los opositores al régimen terrorrista de ese país-. Entendemos entonces esta captura y pedido de extradición, no como un procedimiento jurídico normal, sino como una estrategia bélica impulsada por el actual gobierno de Santos, continuador de la violencia de Estado.
2. Que no es un procedimiento jurídico normal, lo cual se desprende de la confusión entre el gobierno chileno y colombiano sobre los procedimientos legales, las acusaciones, etc. Acá es claro que: se está utilizando a Manuel Olate como un chivo expiatorio, se está generando gran confusión en torno al caso, y en ese río revuelto, ambos gobiernos tratan de hacer ganancia a manos llenas: el gobierno de Colombia, agrediendo a quienes se solidarizan con la causa política de la insurgencia; el gobierno chileno, agrediendo políticamente a la resistencia chilena y mapuche en nuestro territorio; y el gobierno de los EEUU, que sin duda actúa tras bambalinas en este embrollo, agrediendo a militantes internacionalistas del movimiento bolivariano.
3. Las pruebas utilizadas para la acusación son espurias -basadas en los "súper" computadores del fallecido comandante guerrillero Raúl Reyes, que supuestamente habrían sobrevivido un bombardeo de proporciones apocalípticas. Además, en otra ocasión Interpol ha declarado que la supuesta evidencia contenida en estos computadores no puede ser probatoria, debido a que no existe certeza de que los documentos que el gobierno colombiano dice haber encontrado en ellos, no hayan sido manipulados. Los computadores de Reyes son un sombrero de mago que el gobierno de Santos ha utilizado a su antojo para perseguir a quienes considera personas molestas -todos los casos basados en esta espuria evidencia han caído por su propio peso, pero el efecto intimidatorio y de desgaste de la oposición, es lo que realmente se busca con esta nueva linea impulsada.
4. A Manuel Olate se le acusa de ser un enlace de las FARC-EP, es decir, se le acusa por sus simpatías políticas hacia un movimiento insurgente que tanto EEUU y la UE reconocen como "terrorista" (en una lista caprichosa y sin base jurídica, elaborada en medio de la histeria colectiva que siguió a los atentados del World Trade Centre, supuestamente realizados por Al-Qaeda), pero que no ha sido reconocido como tal, ni por el gobierno de Chile, ni por las organizaciones continentales de las que este gobierno hace parte. Como tal, la detención y la causa de su procesamiento, no tienen ninguna legitimidad jurídica. Más aún, se procede de una manera completamente arbitraria, saltándose la supuesta separación de los poderes del Estado (particularmente, la independencia del aparato jurídico), sin bases legales, procediendo mediante una culpabilidad mediante "linchamiento mediático". Este proceso clásico de persecución política retrata de cuerpo entero a los Estados colombiano y chileno y su Estado de derecho.
5. La acusación de ser enlace entre el pueblo mapuche y la insurgencia colombiana es irrisoria. Desconoce el carácter del pueblo mapuche que no acepta representaciones externas. Como hemos dicho, esta acusación no es sino el capital político que el gobierno de Piñera trata de sacar de este favor que le hace a su aliado colombiano, intentando, de paso, revertir la legitimación ganada por los peñis en la última huelga y darle continuidad a su política de criminalización del movimiento social y demás formas de resistencias al régimen neoliberal.
6. Sobre el pedido de extradición, en base a algo que en Chile no es formalmente un delito político (simpatías hacia la insurgencia colombiana), expresamos nuestro más profundo rechazo. En Colombia no existen ni existirán garantías para un debido proceso: la prueba, son los 7.500 presos políticos que en se pudren todos los días en las prisiones colombianas, en condiciones espantosas, sometidos a toda clase de vejaciones y torturas, que han ameritado visitas de comisiones especiales de Naciones Unidas en más de una ocasión. Puede ser que el Estado chileno se decida a sacrificar así a uno de sus "ciudadanos" y entregarlo a un juicio arbitrario (más bien, a un linchamiento judicial) y entregarlo a toda clase de torturas. Pero nosotros, como pueblo organizado estamos decididos a no permitir esto.
7.Defendemos el legitimo derecho de los pueblos a resistir, por los medios que estimen históricamente convenientes, a la violencia de los de Arriba. Por lo mismo, repudiamos a quienes practican el terrorismo de Estado y creen poseer la autoridad moral de imponer al pueblo los mecanismos legítimos para resistirle. La autodefensa no es un crimen, es un derecho histórico.
8. Declaramos, por último, que el verdadero y gran terrorista en esta historia, son los Estados chileno y colombiano. El Estado chileno, refundado mediante la dictadura de Pinochet, que persigue y encarcela sin pruebas, que militariza las comunidades mapuche, que asesina a militantes populares y que criminaliza la protesta social. El Estado colombiano, que exterminó a partidos completos de izquierda (más de 8 mil militantes de la Unión Patriótica, Frente Popular y A Luchar), que ha asesinado a casi 3 mil sindicalistas en 25 años, que secuestró y asesinó durante el gobierno de Uribe a más de 3 mil jóvenes para presentarlos ante las cámaras como "guerrilleros dados de baja en combate" (parte de su propaganda de guerra), que ha desaparecido a más de 30 mil colombianas y colombianos en dos décadas, que alimenta a escuadrones de la muerte que asesinan a por lo menos tres jóvenes al día como parte de su mal llamada "limpieza social"; un régimen que asesina y viola a menores de edad, como ocurrió recientemente en el Tame, Arauca (práctica que se originó en los '40 y que se le llamó "matar la semilla"); un Estado que ha deesplazado mediante su guerra a 5 millones de campesinos y ha entregado esas tierras a narco-terratenientes; un Estado donde más de la mitad de la clase política tiene comprobados vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico, como lo demuestra el escándalo de la parapolítica. Y, por último, un Estado que es la punta de lanza para el imperialismo yanqui en nuestra región.
¿Permitiremos los sectores organizados del campo popular que Manuel Olate sea entregado a esa clase de Estado?, hoy es Manuel, mañana puede ser cualquiera de nosotras y nosotros, a repudiar de forma organizada esta nueva arremetida contra los y las que luchan.
Llamamos a todas las organizaciones populares, sin sectarismos, a organizar un comité de apoyo permanente a Manuel Olate, para evitar su extradición, para lograr su liberación incondicional, así como para hacer claridad sobre la realidad de la prisión política tanto en Chile como en Colombia, realidad que se oculta en los medios nacionales e internacionales. Creemos que la solidaridad activa con Manuel, pasa por hacer claridad política también de la realidad colombiana, un país sometido a más de seis décadas de terrorismo de Estado y genocidio político, causa verdadera de la violencia en ese país.
El Estado colombiano se quedará con las ganas de poner sus sucias garras sobre Manuel. No lo permitiremos. A sumar fuerza, movilización y solidaridad.

Publicación Libertaria Hombre y Sociedad

Canto a la libertad Labordeta

martes, noviembre 02, 2010

Silvio Rodriguez _Y Nada Mas

Leon Gieco- Yo soy Juan

Apoyo a Manuel Olate

En el país de la libertad - León Gieco

Es hora de volver a llamar a la lucha de clases por su nombre


Las grandes palabras no pronunciadas del discurso político norteamericano son "lucha de clases". La premisa moral y política del moderno "Siglo Norteamericano" surgido de la II Guerra Mundial es que los EEUU habrían superado las divisiones de clase y la lucha de clases. Todos, o casi todos, salvo los muy pobres y los muy, muy ricos, fueron absorbidos por una vastísima e indiferenciada clase media.
La ficción, según la cual Norteamérica es una nación sin clases, una leyenda mentirosa desde su nacimiento hace medio siglo, resulta cada vez más insostenible, a medida que se intensifica día tras día la lucha de clases. Ha llegado la hora de aceptar el sencillo pero profundo hecho de que Norteamérica se halla en medio de una guerra de clases: y los archiricos, la sección norteamericana de la oligarquía global, la están ganando.
En Francia y en Gran Bretaña, la lucha de clases se libra explícitamente. En Francia se expresa en forma de resistencia masiva y a menudo violenta, con sangre en las calles. En el Reino Unido se impone en forma de exigencia de austeridad por parte de la clase dominante a través despidos en masa en el sector publico, recortes ciclópeos en los servicios públicos y escasa resistencia abierta. En Alemania y en los EEUU, los lubricantes mediadores constituidos por las sutilezas leguleyas y los partidos políticos siguen conteniendo y amortiguando el conflicto directo de clases.
La extrema derecha es en todo el Occidente la única tendencia política explícitamente comprometida con la guerra de clases. Sin embargo, en la extrema derecha no se ve a la política como un mero fin en si mismo (la conquista del poder del estado), sino como medio para un fin de mayor alcance: la utilización del poder del Estado para imponer al cuerpo político disciplina legislativa, económica y moral.
El Tea Party es un movimiento popular comprometido la guerra de clases, normalmente no violenta. Es la voz de los cristianos vulnerables de las clases baja y medias. Su mundo está en crisis, y asisten a su colapso. Sus otrora envidiables privilegios sociales dimanantes de su raza ya no les protegen de los vicisitudes del capitalismo granempresarial. Como reacción a eso, se reatrincheran en la segura fortaleza del odio y se alinean con el absolutismo ideológico y moral promovido por algunas facciones de los archiricos, precisamente los mayores responsables de sus miserias.
La lucha de clases ha sido un rasgo inveterado de la cultura política norteamericana. Batallas de clase marcaron el primer período de formación de la nación, incluidas las insurrecciones de los aparceros de Nueva York en 1766, la Rebelión de Shay en 1786 y la Rebelión del Whisky en la década de 1790. Batallas de clase atravesaron el siglo XIX, incluyendo el Movimiento de los Hombres Trabajadores de la década de 1830 y la Revuelta de Nat Turner en 1831, así como las luchas populistas posteriores a la Guerra Civil en Haymarkey y en Homestead en el último trecho del XIX y el Ejército Coxey de trabajadores desempleados en 1894. Las batallas de clase cruzaron también el primer tercio del siglo XX, culminando en la Marcha de Veteranos de la I Guerra Mundial, la resistencia de los campesinos y granjeros a a las ejecuciones hipotecarias y las huelgas de los sindicalistas de la CIO en la década de los 30.
Las clases y la guerra de clases se hicieron desaparecer oficialmente durante la II Guerra Mundial, y efectivamente desaparecieron con la integración del sindicalismo y la legislación Taft-Hartley después de la guerra. El programa nacional de prosperidad y el anticomunismo de impronta maccarthysta, combinados con la campaña exterior de intervención militar de la Guerra Fría y la renovación económica del Plan Marshall, sentaron las bases de una revitalización del orden capitalista.
Este sistema de valores del nuevo orden mundial, que absorbía la lucha de clases, fue articulado por un grupo de intelectuales liberales "post-marxistas" entre los que se hallaban Daniel Bell, Sidney Hook, James Burnham e Irving Kristol. Respaldados por el Congreso para la Libertad Cultural de la CIA, fueron ellos que forjaron la ideología del "Siglo Norteamericano". Como escribió Bell: "La abundancia… fue el substituto norteamericano del socialismo".
Y desde luego, Norteamérica logró la abundancia en las primeras décadas de posguerra. Con la crisis del petróleo y la recesión de los 70, el Siglo Norteamericano comenzó a declinar. A mediados de los 80, la abundancia era ya cosa del pasado. Como David Bloom, un economista de Harvard, advirtió en 1986: "Se ha producido un encogimiento de la clase media. (…) A medida que la sociedad se polariza más, hay más 'poseedores" y más 'desposeídos', y menos gente en medio." [Time, 3 noviembre 1986.]
Desde la Revolución de Reagan, la abundancia de la clase media ha sido crecientemente substituida por deuda. Con Reagan desaparecieron los guantes de seda que durante tanto tiempo amortiguaron la guerra de clases. La promesa del Siglo Norteamericano languidece, y los ricos son cada vez más ricos y las clases medias trabajadoras están cada vez más esquilmadas.
En un poema escrito en 1894, el autor inglés Lord Alfred Douglas se refirió a la homosexualidad como al "amor que no osa decir su nombre". En 1895, Oscar Wilde fue juzgado y condenado por sodomía; durante el proceso, se le requirió para que se definiera en relación con el poema de Douglas, lo que contribuyó a popularizar la expresión. Un siglo después, en la homosexualidad en Occidente es ya, en general, un amor que no teme decir su nombre.
Hace un siglo, la guerra de clases se reconocía comúnmente como un rasgo distintivo de la modernización norteamericana. Grandes conglomerados industriales, encabezados por Standard Oil, dominaban el sistema económico y político norteamericano; y a los magnates que los dirigían se los conocían con el jocosamente despectivo sobrenombre de "barones ladrones". Dada esa situación de opresión, la guerra de clases era un concepto político aceptado de consuno por el periodismo de denuncia, el radicalismo, el sindicalismo y el pueblo trabajador común y corriente. Todo el mundo sabía que la única forma de luchar contra los conglomerados monopólicos y los barones ladrones era a través de la guerra de clases.
Hoy, la lucha de clases no osa ya decir su nombre. El capital financiero ha venido a sustituir al capital industrial como factor determinante de la economía global. Y uno de los progenitores de la Standard Oil, Citibank, influye de manera determinante en las decisiones federal de política económica. Desgraciadamente, los actuales archiricos, ya sean miembros de clubs exclusivos de ricachones, financiadores del Partido Republicano, mecenas de think tanks de extrema derecha o subsidiadotes del movimiento "populista" del Tea Party, raramente son despreciados y ridiculizados como barones ladrones.
Los actuales barones ladrones conocen la importancia de los medios de comunicación, y han sobornado a los formadores de la opinión popular. Bien trajeados ejecutivos empresariales y financieros, no moralmente mejores que arteros robacarteras, han sido convertidos en celebridades. Son lisonjeados hasta la náusea en reality shows televisivos, alabados a diario en programas y noticiarios económicos y sensacionalistamente ensalzados día sí y otro también en la prensa rosa. Los grandes medios de comunicación norteamericanos, obvio es decirlo, no quieren morder la mano que les da de comer.
El de clase, y particularmente el de clase media, es un concepto que se ha hecho vagaroso en el discurso político norteamericano. Se refiere a todos y a ninguno. La Oficina del Censo norteamericana no define, ni usa, la noción de "clase media", pero ha fijado el ingreso mediano de una familia de cuatro en 2008-2009 en 70.000 dólares anuales. Una investigación del instituto Pew en 2008 mostró que la mitad de los norteamericanos se definen a sí mismos como de clase media.
El grueso de los norteamericanos reconocen la realidad de la lucha de clases, por un lado, en las incesantes informaciones referidas a los elevados niveles de desempleo, al número cada vez mayor de ejecuciones hipotecarias y a la creciente morosidad, y, por el otro, en los disparados mercados de valores y los indecibles bonos pagados a los ejecutivos financieros. Eso pone ante la rotunda evidencia de las diferencias de clase, pero resulta un tanto confundente respecto del conflicto, más profundo, dimanante de la acrecida polarización de la riqueza en Norteamérica.
De acuerdo con Edward Wolff, un economista de la Universidad de Nueva York, la riqueza cada vez está más concentrada. En los 15 años que median entre 1983 y 1007, la participación en la riqueza nacional del 1% más rico creció de un 33,8% a un 34,6%; y el 20% más rico de los hogares norteamericanos en 2007 controlaba el 85% de la riqueza nacional, mientras que en 1983 sólo controlaba el 81,3%. El destino de la vasta "clase media" norteamericana, el restante 80%, no ha hecho sino empeorar: en 2007 controlaba un 15%, contra un 18,7% en 1983.
Es hora de que Norteamérica vuelva a llamar a la lucha de clases por su nombre. Por dos razones. Primero, para poder combatir el expolio que está arruinando las vidas de millones de norteamericanos enfrentados a la catástrofe financiera. Y segundo, para poner fin a la campaña de los archiricos (mancomunada con las políticas públicas de desfravación fiscal, subsidios y otros regalos) y de los medios de comunicación para mantener viva la ficción de que los EEUU son una sociedad sin clases y libre de guerra de clases.

David Rosen, analista político norteamericano. Su libro más reciente: Sex Scandals America: Politics & the Ritual of Public Shaming (Key, 2009).
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3679

Sorpresón: los rumanos opinan ahora que el comunismo realmente existente era mejor que el capitalismo realmente existente

De acuerdo con una encuesta de opinión recientemente efectuada en Rumanía, la mayor parte de la población afirma que la vida era mejor con el partido comunista en el poder que en la actualidad bajo el capitalismo. El grueso de los encuestados daba una visión positiva del comunismo, y más del 60% lo consideraba una "buena idea" en principio. Los encuestadores observaron un incremento significativo de la afinidad con el ideario comunista en comparación con una encuesta similar realizada cuatro años antes.
Realizada entre agosto y septiembre del presente año por el instituto rumano de sondeos de opinión CSOP, la encuesta mostraba que más del 49% coincidía en que la vida era mejor bajo el gobierno del fallecido líder comunista Nicolae Ceausescu, mientras que sólo el 23% pensaba que la vida hoy es mejor. El resto daba una repuesta neutral o ns/nc.
Las razones ofrecidas para la evaluación positiva del período comunista eran principalmente económicas; un 62% mencionó la disponibilidad de puestos de trabajo, el 26% las condiciones de vida dignas y el 19% la vivienda universalmente garantizada.
La encuesta fue patrocinada por la organización IICMER (Instituto para la Investigación de los Crímenes del Comunismo y de la Memoria del Exilio Rumano), financiada públicamente con el fin de contribuir a la labor de "educar" a la población sobre los males del comunismo. Entre las decepciones más amargas que los resultados de la encuesta proporcionaron a esta organización se cuentan respuestas a la pregunta sobre si los encuestados o sus familias habían sufrido bajo el sistema comunista.
Sólo el 7% de los encuestados dijo haber sufrido bajo el comunismo, con un 6% adicional que, no habiendo sufrido daño personal, afirmaba que sí lo había experimentado algún miembro de su familia. También aquí las razones ofrecidas eran sobre todo económicas: la mayoría se refería a la escasez que se produjo en la década de 1980, cuando Rumanía puso en marcha un programa de austeridad con el fin de reembolsar la deuda exterior del país. Una pequeña parte de la minoría que había sufrido durante el período comunista opinaba que habían salido perjudicados al ser nacionalizadas sus propiedades, y un puñado (el 6% de los que recordaban malas experiencias bajo el comunismo) decían que mientras los comunistas estaban en el poder, ellos, o algún miembro de su familia, habían sido detenidos en algún momento.
Retorciendo a discreción el resultado de la encuesta, el IICMER señaló que las numerosos encuestados (el 41% y el 42%, respectivamente) estaban de acuerdo con la afirmación de que el régimen comunista era o criminal o ilegítimo. Unas minorías importantes (37% y 31%) estaba en desacuerdo de forma explícita con esas afirmaciones, y el resto se mostraban neutrales o no se pronunciaban.
Además, aunque la mayoría de los participantes valoraran positivamente el comunismo –sólo el 27% declaraba estar en desacuerdo de principios con él—, la mayoría de los que dieron una opinión definida también pensaban que las ideas comnunistas no se llegaron a poner por obra de la mejor manera antes del cambio de régimen en 1989. El 14% daba la respuesta inequívoca de que el comunismo era una buena idea y de que se había llevado a la práctica de la mejor manera en Rumanía.
Así pues, una buena parte de los rumanos indecisos sobre si el comunismo fue o no una forma legal y legítima de gobierno y una gran mayoría de los que decían que el comunismo se llevó a la práctica de forma incorrecta eran, sin embargo, inequívocos cuando opinaban que el sistema puesto por obra por el Partido Comunista Rumano, con todos sus defectos, ofrecía una vida mejor para la gente que la que ofrece el capitalismo de nuestros días.

Logros comunistas

Antes de que los comunistas tomasen el poder en Rumania, la mayor parte de la población era analfabeta y no tenía acceso a la atención sanitaria. Únicamente una minoría de la población rural, que era la predominante, tenía acceso a la sanidad o disponía de corriente eléctrica. Las tasas de mortalidad infantil se encontraban entre las peores de Europa y el pronóstico de vida era inferior a los 40 años debido a la inanición y a otras enfermedades. El régimen de derecha rumano se alió con Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, y en el marco de esa alianza capitalista se envió a la mayoría de la población judía del país a los campos de exterminio nazis.
Aupados al poder tras la victoria soviética contra la Alemania nazi en 1945, los comunistas rumanos, hasta ese momento un grupo ilegal de lucha clandestina contra el gobierno rumano pro fascista y los nazis, ascendían a unos pocos miles. A pesar de ello lograron movilizar el entusiasmo de la gente para reconstruir su país devastado por la guerra. Acabaron prácticamente con el analfabetismo, los servicios sanitarios mejoraron y se ampliaron de forma masiva, y -como los encuestados por el CSOP revelan— los puestos de trabajo, la vivienda y los niveles decentes de vida se hicieron accesibles para todos.
Animado por esos éxitos, el gobierno comunista dirigido por Nicolae Ceausescu se endeudó durante la década de los 70 con la compra de equipos industriales costosos a Occidente, a fin de aumentar la tasa de crecimiento económico del país, con la esperanza de que los países occidentales incrementarían sus importaciones de productos rumanos. Esa estrategia fracasó, y el programa de austeridad implantado entonces para poder pagar la deuda nacional dio lugar a un resentimiento creciente.
Nicolae Ceausescu y su esposa Elena fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento el día de Navidad de 1989. Su sentencia de muerte se dictó después de un juicio sumario ordenado por los nuevos dirigentes reformistas del país: fueron declarados culpables de crímenes contra el pueblo rumano.
Pero a pesar de esa condena, y aunque la opinión general que se refleja en los resultados de la encuesta CSOP es que el sistema comunista, tal como se aplicó en Rumania, fracasó, sólo una pequeña minoría de los consultados en la encuesta (15%) dice que el ex jefe comunista Nicolae Ceausescu fuera un mal líder. La mayoría se mostraron neutrales o indecisos al respecto, y el 25% afirma que el liderazgo de Ceausescu había sido bueno para el país.
En su valoración de los resultados de la encuesta, el IICMER observa que los rumanos están muy lejos de ser únicos en su valoración positiva del comunismo del pasado siglo. Según una encuesta realizada en varios países del Centro y el Este de Europa en 2009 por el Centro de Investigación estadounidense Pew, el porcentaje de población en países exsocialistas que considera la vida bajo el capitalismo peor de lo que fue durante el período comunista, es la siguiente:

Polonia: 35%

República Checa: 39%

Eslovaquia: 42%

Lituania: 42%

Rusia: 45%

Bulgaria: el 62%

Ucrania: 62%

Hungría: 72%

Particularmente significativo en los resultados de la encuesta CSOP/IICMER de 2010 en Rumania es que, a medida que adquieren más experiencia en la vida bajo la "economía de mercado", la gente se vuelve cada vez más negativa con respecto al capitalismo y más positiva con respecto al comunismo. En la encuesta anterior, realizada en 2006, el 53% expresaba una opinión favorable hacia el comunismo; en la de 2010 el procentaje favorable subía hasta el 61%.
Las conclusiones de la encuesta del CSOP no resultan sorprendentes, si se recuerda lo sucedido desde que se reintrodujo el capitalismo: una pobreza creciente, un aumento de la tasa de desempleo y de la inseguridad. El sistema de salud rumano está actualmente en crisis, y los trabajodres del sector público han visto su sueldo recortado en un 25%. [1]

NOTA:

[1] Información técnica sobre esta encuesta de opinión: 1.133 personas mayores de 15 años fueron entrevistados entre el 27 de agosto y 2 de septiembre de 2010. Las entrevistas se realizaron sobre la base de un cuestionario estandarizado, cara a cara en el hogar. Margen de error: 2,9%.

James Cross
Red ant liberation army / Sin Permiso

James Cross es un colaborador habitual de la rtevista electrónica redantliberationarmy.worpress.

MARCELINO CAMACHO, HOMENAJE DESPEDIDA

Despedida a Marcelino Camacho

lunes, noviembre 01, 2010

Camacho


Hoy hemos enterrado al compañero Marcelino Camacho. Su papel en la reorganización –refundación- del movimiento obrero en el Estado español en (y tras) la larga noche franquista fue, como todo el mundo reconoce en los momentos presentes, clave. Como lo fue en la lucha por las libertades. Sus más cercanos compañeros nos han recordado en estas intensas horas de conversaciones su optimismo ante la adversidad, su empeño para que el movimiento avanzara, y también su bonhomía, su preocupación por los problemas de quienes le rodeaban, su sencillez en el trato. Muy probablemente ambas facetas macro y micro forman parte de una misma manera de entender la vida y la militancia. O ambas, militancia y vida, fueron entendidas por Camacho como la misma cosa. La síntesis y resultado configuran un tipo de actividad política y sindical cercana a las gentes, pegada al terreno.
En la memoria colectiva del movimiento obrero, Camacho, simboliza y simbolizará la lucha por la conquista de las libertades sindicales, la mejora de las condiciones laborales y los derechos sociales de la clase obrera española de finales del siglo XX. En el seno de los movimientos sociales puede recordarse que rara vez escatimó su apoyo a sus causas y que acudió a intervenir con la misma puntualidad y pasión en actos con grandes y pequeñas audiencias. En la percepción popular generalizada Camacho fue un sindicalista (y político) honesto que no medró ni se instaló, que mantuvo un modo de vida austero, que mantuvo sus raíces en su fábrica y en su sector, que siempre habló directo y agitó en las calles megáfono en mano. En el recuerdo de muchos de los cuadros de CC OO está presente el valor que Camacho concedía a la acción colectiva y la fuerza de voluntad, dignidad y empeño que animaron su actividad. Este conjunto de cuestiones forman un cuadro radicalmente opuesto a los valores hegemónicos y prácticas actuales.

El escenario compartido

No deja de ser paradójico que, en el momento álgido de la ofensiva conservadora neoliberal contra el sindicalismo y del peor y más frontal ataque gubernamental contra los derechos de las clases trabajadoras habido desde el restablecimiento de las libertades democráticas, el fallecimiento de Marcelino Camacho haya suscitado tan elogiosos comentarios sobre su inestimable labor en defensa de las y los trabajadores en boca de personas como Cospedal, Aguirre o del mismo Zapatero y de varios de los miembros de su gabinete. El hecho tiene varias lecturas posibles. Unas culturales, otras políticas.
En España existe una inveterada costumbre, especialmente grave en el ámbito político, que es la de elogiar sin medida alguna a quienes mueren. En vida han podido ser maltratados, perseguidos, ridiculizados o ninguneados por los mismos hagiógrafos que se aprestan a enterrarlos entre loas. Ello es una manifestación más del fariseísmo social y particularmente del que anida en las relaciones institucionales. Y no constituye, como se afirma habitualmente, una muestra de educación y respeto hacia la persona que murió, sino una manera de olvidar lo que realmente representó. De pronto el rito incapacita la reflexión. La realidad se sustituye por la recreación. La vida que fue, se deshumaniza. El elogio se convierte en conjuro para enterrar también junto al cadáver lo que esa persona significó.
El sistema político español actual nace, se configura y funciona con dos objetivos: la desmemoria sobre el franquismo y la estabilidad del régimen capitalista. Para ello es necesario crear un marco común, un recinto que nadie se atreva a abandonar. Un lugar dónde el conflicto se oculte, enmascare y manipule. Por ello los príncipes van al entierro de los republicanos; fascistas reciclados como Martín Villa elogian el papel en la transición democrática de quienes días antes estaban encarcelados; o Rato y la CEOE rinden homenaje público a quienes como Camacho en su última entrevista, afirman que “la lucha de clases sigue vigente”. 1
Han tenido que acudir al pésame, ello pone de relieve la proyección pública del personaje público pero con su presencia intentan desactivar su carga ética, su impacto político. Han tenido que retomar por unos instantes como valor positivo la defensa de los trabajadores, pero con ello pretenden banalizar las consecuencias ideológicas y políticas. Su presencia no pretendía otra cosa que evitar la apropiación del símbolo por la parte, la clase obrera, y potenciar la apropiación institucional para desactivar la polarización social. El objetivo de sus elogios es diluir la memoria colectiva, mistificarla, reconducirla. Haciendo la ficción de un duelo colectivo, se intentaba generar un sentimiento de fraternidad entre opresores y oprimidos, explotadores y explotados. Pero ello no ocurre por casualidad forma parte del guión del sistema político actual.
Pero junto a lo anterior hay que destacar que allí también estuvieron decenas y decenas de miles de las gentes de abajo. Los que de verdad lo sentían, quienes vivían como propia la pérdida. Gentes que se reconocían en Camacho porque también sienten que “los patronos tienen intereses distintos a los de los trabajadores (…) que han avanzado poco en igualdad (…) que el sistema capitalista explota a los trabajadores.” 2
Comprender esta doble y contradictoria presencia en el mismo espacio significa comprender la naturaleza de las posiciones mantenidas por el sindicalismo dirigido por Marcelino Camacho junto a otros.

Un homenaje diferente

No resulta exagerado afirmar, como lo hace la Declaración de la Comisión Ejecutiva de CC OO de ayer 29 de octubre, que Camacho tuvo “toda una vida dedicada a la causa de los más débiles, a la conquista de una sociedad más justa y solidaria”. Pero lo hizo desde posiciones políticas determinadas. Precisamente por ello, el reconocimiento a su colosal labor también está sujeto al debate sobre las ideas, estrategias y proyectos que inspiraron su quehacer militante.
Su orientación estuvo condicionada por su adscripción al Partido Comunista de España (PCE). Y también sus relaciones con el resto de fuerzas políticas presentes. En concreto, la izquierda alternativa, la izquierda revolucionaria, la izquierda a la izquierda se llamase como se llamase (Frente de Liberación Popular (FLP), Liga Comunista Revolucionaria (LCR) u otras siglas) en cada momento de la historia de la lucha por las libertades y la revolución socialista bajo el franquismo y en la transición tuvo numerosos encuentros y desencuentros con Camacho. En el campo estrictamente sindical ello se plasmó tanto en la implicación activa de la izquierda anticapitalista en la creación de las Comisiones Obreras como en la necesidad de crear espacios de vertebración en su interior en forma de corriente (la unitaria en el momento de la legalización de CC OO, la Izquierda Sindical años más tarde) o la disputa por la hegemonía en diversos organismos de dirección del sindicato.
Reflexionar, dialogar y discrepar sobre las ideas de un luchador es la manera de considerar su valor y reconocer su importancia. Es una manera de extraer lecciones vivas desacralizadas. Es una forma de avanzar en la reflexión en el seno de nuestra maltrecha izquierda. El debate sobre el legado de Camacho forma parte de esa tarea de esclarecimiento. Ello es lo opuesto al panegírico, pero también es algo muy diferente balance político concluyente sobre su quehacer. Hoy, desde la inmediatez y la tristeza por su pérdida, solo se puede seleccionar algunas líneas sobre las que discurrir alrededor de algunas de las coincidencias y contradicciones de las posiciones de Marcelino Camacho, en tanto que dirigente durante años de la mayoría de la dirección de CC OO, respecto a las mantenidas por la izquierda anticapitalista.

El modelo sindical

El germen del modelo de CC OO se gestó en documentos como “Ante el futuro del sindicalismo” de mediados de los sesenta redactado al calor de las luchas en las empresas, de la formación de las primeras comisiones, y de reuniones en parroquias y locales como el Círculo Social Manuel Mateo. Modelo que no solo prendió en las cabezas de los trabajadores sino también entre los estudiantes como se mostró en el acto de CC. Físicas de la UCM en 1967 y en tantos otros. Lo que atraía del modelo eran cinco características: su vocación asamblearia, unitaria, pluralista, autónoma (respecto al Estado, la patronal los partidos políticos) y socio-política.
La dimensión asamblearia llevaba ineludiblemente a una concepción de movimiento representativo de toda la clase obrera, lo que exigía una organización unitaria que abarcara todas las corrientes existentes en el seno, expresión de la pluralidad, por lo que la autonomía sindical respecto a las organizaciones e instituciones políticas era un requisito sine qua non.
La orientación favorable a un movimiento sindical unitario hasta bien entrada la transición, encontró un eco favorable en una parte de la izquierda radical, que formuló la consigna Central Única de Trabajadores a construir a partir de las CC OO. El llamamiento unitario convocó la adhesión de muchos jóvenes trabajadores, incluidos amplios sectores a la izquierda del PCE, como en el caso de las Comisiones Obreras Juveniles de Cataluña.
Además de la rápida reorganización de la UGT, operó en contra del modelo la dificultad de construir una organización duradera en el momento en que las asambleas experimentaban reflujos. Pero los problemas también estaban en el interior de la organización de CC OO que había conseguido un funcionamiento muy democrático y pluralista pero que algunos sectores del PCE solo aceptaban si se aseguraba su hegemonía y por tanto la gestión del conjunto de decisiones relevantes. Si bien Camacho tuvo una postura personal abierta respecto a, por ejemplo, la corriente unitaria o posteriormente la Izquierda Sindical, o aceptó la existencia de direcciones alternativas por su izquierda en Euskadi, no paralizó –y en su mano estaba- operaciones de marginación o disciplinarias contra los sectores de izquierda a manos de militantes del PCE con cargos de responsabilidad en CC OO.
El principal golpe a la autonomía sindical fue precisamente la presentación de Marcelino Camacho a las elecciones constituyentes de 1977 y 1979 en las listas de su partido. La doble condición de portavoz del partido (en tanto que diputado) y de portavoz de CC OO (en tanto que secretario general) no aceptando la propuesta de incompatibilidades que se hacía desde la izquierda revolucionaria mermó la imagen de la autonomía sindical; imagen que solo años después y de forma muy tensa recuperó CC OO.
El impulso en CC OO de un modelo socio-político confederal que rompía la vieja división de tareas socialdemócrata entre el partido y el sindicato, facilitó que las Comisiones se pronunciaran y actuaran en múltiples conflictos distantes de los directamente vinculados a la relación capital/trabajo en la empresa. Asimismo está en el origen de la facilidad relativa (sobre todo si se le compara con el resto de sindicatos en Europa e internacionalmente) con la que CC OO asumió las temáticas de los nuevos movimientos sociales: el pacifismo, el ecologismo y el feminismo. En el caso particular de Marcelino Camacho cabe resaltar su activa participación en las marchas contra las bases norteamericanas, por el No en el referéndum sobre la entrada a la OTAN, y también que realizó varias autoinculpaciones, a partir del caso de Manolo García, en los juicios contra los jóvenes insumisos al servicio militar y que prestó su apoyo y prestigio en el Tribunal Contra la Guerra del Golfo.
Esa politización de la actividad sindical sirvió de imán para amplios sectores de la juventud obrera y estudiantil, pero a su vez el PCE la usó para lograr un eco más amplio de sus más negativas posiciones políticas.

La losa de la transición

Los Pactos de la Moncloa, que implicaban importantes sacrificios para la clase obrera y marcaron el inicio de su desmovilización y desencanto, fueron apoyados por CC OO por imposición externa de Santiago Carrillo desde el PCE. Marcelino Camacho inicialmente se opuso, pero finalmente volcó su autoridad política y moral para que el movimiento obrero los aceptara.
La dirección de CC OO hizo suya una Constitución en 1979 que impedía la realización de las principales reivindicaciones del propio sindicato. Este hecho ha marcado la conciencia y la orientación de miles de sindicalistas que, de forma acrítica, atribuyen al texto virtualidades inexistentes. La siguiente vuelta de tuerca del PCE en materia laboral a raíz de la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en las Cortes, provocó la dimisión de Camacho como diputado. Hay procesos que solo tienen una dirección: a peor.
Progresivamente se afianzó una orientación sindical desde los primeros ochenta en la que el clima de pactismo político se tradujo en una táctica de permanente institucionalización del conflicto social, y de primacía del diálogo social como elemento rector de canalización de las reivindicaciones. Ello no ha ahorrado a las organizaciones sindicales la necesidad de convocar las huelgas generales, de las que se han extraído más y mejores resultados que hasta ese momento. Por ello no comparto la idea de algunos compañeros del sindicato que, de forma maniquea, sitúan los “males” del mismo a partir de una elección a la secretaría general, teniendo en cuenta que los procesos se habían iniciado antes y, por cierto, tal como vemos pueden ser reversibles.
Los problemas de fondo vienen de lejos y exceden al estricto campo sindical. Las ideas que han debilitado políticamente a la izquierda se incubaron en los momentos clave de la transición. El resultado de la transición postfranquista, de la política de Reconciliación Nacional y de la gestión de los gobiernos socialistas ha sido la desnaturalización del proceso democrático, la pérdida de iniciativa del movimiento social, la desmovilización de la izquierda, el envalentonamiento de la derecha y, lo que es más grave, la pérdida de identidad, orientación y perspectivas de sus organizaciones.
La realidad es que muchas de las iniciativas (y autolimitaciones) las propuso el PCE (aludiendo a su análisis de la correlación de fuerzas), las gestionó el centrismo postfranquista, las garantizó y dio continuidad y profundidad el PSOE pero finalmente fueron interpretadas por la derecha que ha logrado revertir a su favor los silencios, límites auto impuestos y beneficios de la situación. La izquierda revolucionaria planteó sus temores y propuestas en el seno de CC OO con escasa audiencia.
Actualmente son crecientes las opiniones que ponen en cuestión la bondad del proceso y comienzan a ver las secuelas negativas. Y, sobre todo, comienzan a caer dos mitos: el de la inevitabilidad de los hechos y el de la imposibilidad de haber jugado mejor las bazas para mejorar la correlación de fuerzas. Y un tercero apunta crisis, el de la ejemplaridad del modelo de transición política democrática.

Y final

En la intensa vida militante de un dirigente sindical como Marcelino Camacho hay multitud de motivos para situar su figura en la categoría de los imprescindibles, en palabras de Brecht. El reconocimiento a la trayectoria no evita la necesidad de una opinión sobre las posiciones políticas, sobre las compartidas y las diferentes, sobre todas. A su vez las diferencias políticas no nos pueden ocultar la amplitud del camino recorrido en común. Hasta siempre, Marcelino.

Raúl Camargo

En el 56º aniversario del inicio de la lucha

La ejemplar revolución del pueblo argelino comenzó el 1 de noviembre de 1954

Esta importante fecha en la historia de Argelia firmó el acta de nacimiento de una revolución ejemplar en los anales de los movimientos de liberación de los pueblos. Fue obra del pueblo argelino contra el abyecto e inhumano orden colonial que en nombre de las grandes potencias borrachas de poder y de conquistas hacía estragos entre los pueblos para acaparar sus tierras y sus riquezas. Éste fue el sino de tantos países africanos, entre ellos Argelia, a la que codiciaba el imperio colonial francés.
Sometido por la brutalidad de las armas y encadenado por el odioso Código del Indígena (*) que le despojaba de sus derechos y de sus bienes, el pueblo argelino ha padecido desde la invasión francesa de 1830 los peores abusos del despiadado sistema colonial. Todas sus revueltas de resistencia contra la ocupación fueron aplastadas en sangre. Pueblos enteros fueron extermiando y los combatienes argelinos fueron asesinados o deportados a islas lejanas, a Nueva Caledonia, sin esperanza de poder volver. El viaje se hacía en condiciones atroces, similares a las de los africanos a los que se transformaba en esclavos al servicio de los conquistadores de la “Nueva América”. Pocos de ellos sobrevivirían.
Mientras que se calculaba en unos tres millones de individuos la población argelina antes de la invasión del ocupante francés, en menos de veinte años el ejército colonial la redujo a un tercio. El ejército colonial multiplicó metódicamente carnicerías y masacres con el objetivo de diezmar a las poblaciones autóctonas y permitir a los colonos franceses instalarse en los territorios vaciados así de sus habitantes.
El infierno colonial prosiguió para varias generaciones de argelinos que vivieron secuestrados y martirizados en su propio país hasta la independencia en 1962. Sin embargo, obligada por el nuevo contexto internacional de la postguerra y los Acuerdos de Ginebra que prohibían toda forma de trabajos forzados, Francia había tenido que abolir en 1946 el Código del Indígena en vigor en sus colonias, pero no lo abolió en Argelia, donde el pueblo no debía acariciar en absoluto el sueño de la libertad. Para lograrlo y en nombre de la Argelia francesa, se desplegaron unos colosales medios de guerra sobre el suelo argelino y las filas del ejército colonial llegaron a alcanzar los 500.000 soldados para acabar con la revolución argelina, mientras que antes de que ésta se desencadenara había 40.000 soldados. Francia era muy consciente de que el destino del imperio colonial se jugaba en tierra argelina y se dotaba de los medios para quebrar esta Revolución e impedir que se lograra la independencia de esta colonia. Pero a pesar de todo su sofisticado arsenal militar, Francia no logrará detener el curso de la historia decidido por un pueblo ávido de libertad y el 5 de julio de 1962 Argelia celebró su independencia.
Y si se habla de Revolución ejemplar es simplemente porque la resistencia y el combate del pueblo argelino desbordaron rápidamente las fronteras del país para extenderse como ejemplo a otros pueblos colonizados, en particular sus vecinos africanos que sobrevivían bajo la dominación de los Imperios francés y británico. Se puede decir que la guerra de liberación llevada a cabo por el pueblo argelino contra la potencia armada francesa fue un elemento fundamental en el desmoronamiento del edificio colonial francés, cuya crueldad se mostraba al fin a ojos del mundo entero. Esta guerra duró siete años y causó más de un millón de víctimas argelinas. Fue una de las guerras más atroces a las que se entregó el ejército colonial francés, un ejército tanto más frustrado en cuanto que acababa de sufrir una amarga derrota en Indochina y, por lo tanto, estaba decidido a rehacerse sobre el cadáver argelino para que viviera el mito de la “Argelia francesa” (**) a costa de cualquier precio y de cualquier medio. Y entre estos medios hubo un amplio abanico de prácticas y de crímenes de guerra que iban desde quemar pueblos enteros con sus habitantes dentro, lo que dio la gloria a los generales franceses desde los primeros años de la colonización (el apogeo del imperio), hasta el sistema de la tortura metódica y bárbara de la década de 1960 que salpicó a los generales que tomaron el relevo y contribuyó al declive del imperio colonial (***). Sin embargo, toda esta cronología de crímenes no impidió a los padrinos del colonialismo rehabilitarlo por la vía oficial en Francia adoptando una ley (23 de febrero de 2005) que reconocía sus aspectos positivos, mientras que sus millones de víctimas siguen luchando para lograr que sea reconocido como un crimen contra la humanidad al mismo título que la esclavitud.
Tras 132 años de crueldad colonial el pueblo argelino podía impregnarse de la luz de la libertad. Por fin es amo de sí mismo y puede decidir su destino, al menos eso creía, ingenuamente. Desgraciadamente, las cosas se presentan de manera muy diferente y muy pronto los argelinos se verán confrontados a la adversidad del neocolonialismo. Incluso vencidas políticamente las potencias coloniales conservan una capacidad de hacer daño que resulta igual de fatal para las nuevas y frágiles independencias africanas. Su sistema colonial se transformó rápidamente en neocolnial y se desplegó como un pulpo, inflitrando sus tentáculos en las diversas esferas de los recién nacidos Estados y parasitando todos los proyectos de emancipación real. En el plano económico es donde las potencias coloniales decidieron causar estragos sobre todo creando el negocio de una cooperación completamente específica destinada esencialmente a garantizar sus intereses despojando poco a poco a las antiguas colonias de su soberanía. La evolución de la situación, tanto en Argelia como en el resto de África durante estos últimos cincuenta años “de independencia”, da testimonio de esta voluntad de las grandes potencias de conservar bajo su control las riquezas de estos países, sobre todo creando disensiones entre los grupos de la sociedad, favoreciendo tanto la inestabilidad y/o la mala gobernanza como la emergencia de dictaduras que garanticen sus intereses en detrimento de su pueblo. No hay más que pensar en estos dictadores criminales que reprimen a sus pueblos y los matan de hambre, particulamente en África, saquean sus países para edificar colosales fortunas personales y se pavonean por el mundo bajo las alas protectoras de las “madres patria” de antaño.
Sin embargo, este injusto statu quo que sustituyó al protectorado de hecho por las independencias no podía sobrevivir a las aspiraciones de las jóvenes generaciones de africanos que tienen sed de libertad y de democracia. Y en Argelia brama cada vez más fuerte la revuelta del pueblo al que se ha expoliado de los logros de su Revolución. En adelante la democracia ya no será un engaño en tierra argelina. Se hace posible gracias a la voluntad del pueblo y al contexto internacional que ha destituido el monopolio de las grandes potencias sobre los asuntos africanos y argelinos. La globalización ha permitido la emergencia de otras fuerzas económicas que favorecen de hecho el advenimiento de un nuevo orden mundial que dará paso al diálogo y la solidaridad entre los pueblos. Diversificando sus intercambios, sobre todo haciendo negocios con nuevos socios económicos como, por ejemplo, China, Brasil y otros, Argelia y varios países africanos podrán librarse del dominio de los padrinos del neocolonialismo y construir una cooperación sana que benefice por fin a su país. Sólo de este modo la independencia argelina, tal como la quiso su ejemplar Revolución, podrá levantar el vuelo y permitir al pueblo argelino vivir en democracia en un Estado de derecho conforme al espíritu de la Declaración del 1 de Noviembre de 1954 que refleja sus aspiraciones.

Notas de la traductora:

(*) El Código del Indígena (publicado 28 de junio de 1881) distinguía a los "ciudadanos" franceses (con orígenes europeos) de los "sujetos" franceses (los indígenas). Estos últimos estaban privados de la mayoría de sus derechos políticos.
(**) Según este mito, entre franceses y argelinos regiría una justicia imparcial.
(***) En relación a las torturas del ejército francés, véase la receinte publicacion en castellano de Henri Alleg, La Question, Hiru, 2010, libro en el que se relatan las torturas que padeció el periodista H. Alleg. El libro se publicó en Francia inmediatamente después de éstas y causó una verdadera conmoción en este país y en Europa.Ver también: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115862

Zehira Houfani Berfas
Mondialisation.ca

Plata, plata, dinero

La industria de prisiones y la inmigración

De todo se puede hacer plata en EE.UU., hasta de los inmigrantes a punto de ser deportados. Varias empresas privadas administran prisiones por las que alrededor de un millón de sin papeles han pasado en espera de su expulsión y en condiciones de pesadilla: mujeres y niños violados por los guardianes y muertes causadas por falta de atención médica básica. Las más importantes son la Corrections Corporation of America (CCA) y el GEO Group, las financia el gobierno y gozan del pleno apoyo de Wall Street. No es raro entonces que alienten con fuerza la criminalización y el encarcelamiento de centroamericanos, mexicanos y otros que entraron a la potencia del Norte en busca de trabajo.
La T. Don Hutton, una verdadera cárcel con sede en Taylor, Texas, es un caso que grita: en los primeros días de marzo de 2006 se comenzó a encerrar en ella a los padres y los hijos que iban a ser echados y no tardaron los informes y denuncias sobre el maltrato que el personal de la CCA propinaba a los niños. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) documentó los hechos en una querella judicial y se prohibió alojar a familias en T. Don Hutton, sólo podían ingresar mujeres (www.aclu.org, 26/8/07). El remedio fue peor que la enfermedad: se incrementaron los abusos sexuales y violaciones (www.aclu.org, 20/8/10). La Casa Blanca se ocupa de otras cosas, de guerras, por ejemplo.
Los presos deben pagar su atención médica y que puedan es difícil y aun imposible: en el centro de detención del condado texano de Reeves murieron cinco hombres entre agosto de 2008 y marzo de 2009 –dos suicidios incluidos– por falta de atención a su salud. El 12 de diciembre de 2008 falleció encerrado en solitario Jesús Manuel Galindo, aquejado de epilepsia, y los guardianes retiraron su cuerpo en una bolsa. Esto desató a mediodía un motín de proporciones: el 12 de diciembre se celebra el Día de la Virgen de Guadalupe, un hondureño y un mexicano recluidos en un calabozo quemaron un colchón y los demás cautivos obligaron a sus vigilantes a liberarlos (www.texasobserver, 7/10/09). Acudieron Rangers, agentes del FBI, policías y efectivos del Departamento de Seguridad Pública, pero no pudieron sofocar la protesta.
Comenzaron las negociaciones y los intermediarios descubrieron, para su sorpresa, que no se trataba de un enfrentamiento gangsteril, una cuestión racial o un estallido espontáneo de violencia: los presos tenían sus demandas por las pésimas condiciones en que los sume el GEO Group. Exigieron una reunión con miembros del Consulado mexicano, el FBI y los guardianes para exponer sus reivindicaciones. Por la tarde, una delegación de siete detenidos –un venezolano, un nigeriano, un cubano y cuatro mexicanos– denunciaron la comida incomible, el abuso del solitario para castigar a quienes pedían tratamiento médico y, sobre todo y ante todo, una completa falta de atención en la materia. Las autoridades prometieron soluciones y el motín terminó al día siguiente.
Promesas son promesas y menos de dos meses después, el 31 de enero del 2009, los presos tomaron nuevamente el control de la cárcel. Esta vez la rebelión duró cinco días y el valor de los daños causados por la represión y la resistencia ascendió a 20 millones de dólares. El GEO Group fue obligado a pagar compensaciones por los maltratos que su personal había infligidos a los internados en Pennsylvania, Texas, Illinois y Nuevo México –hasta 40 millones de dólares por la muerte de un preso en Raymondville–, pero esto poco dañó sus finanzas: acopia 1.700 millones anuales.
El sitio Seeking Alpha, que presenta análisis de mercado muy tenidos en cuenta por Wall Street, reveló que los ingresos de la CCA ascendían a 1.600 millones de dólares en 19 estados, con un margen de ganancia del 9,4 por ciento (//seekingalpha.com, 23/3/10). Y no es casual que en el presupuesto federal ocupe cada año más espacio el rubro de la represión a los inmigrantes. Estas empresas practican un lobby muy eficaz en los departamentos gubernamentales competentes: cada dólar que el GEO Group invirtió en dicha actividad en el período 2005/2009 se convirtió en 662 billetes verdes en los contratos que obtuvo por un valor total de casi mil millones de dólares. Por algo la inversión del gobierno en la materia aumentó un 51 por ciento desde 2006 a la fecha.
La Casa Blanca aplica la legislación aprobada en 1995 con más dureza cada vez. El número de operativos para detener inmigrantes en lugares de trabajo, vecindarios y hasta en paradas del transporte público y estaciones del subte se duplicó en 2007 en relación con el 2006, según las últimas cifras conocidas, y la cantidad de los encarcelados pasó de unos 250.000 a más de 310.000 en ese lapso. En tanto, los cerebros de Wall Street aconsejan a sus clientes comprar acciones de la CCA y el GEO Group. Perseguir, detener y deportar inmigrantes es un buen negocio en EE.UU.

Juan Gelman