viernes, mayo 02, 2014

Jorge Ricardo Masetti, el Hermano del Che Guevara que iba por los montes



La historia del hombre del Che para la revolución de Argentina.

“Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.”

Roque Dalton

El revolucionario, periodista e internacionalista de origen argentino, Jorge Ricardo Masetti, hizo amistad entrañable con Ernesto Guevara de la Serna en la Sierra Maestra, antes de la victoria de la Revolución Cubana (“Muchas veces hemos escuchado afirmar a personas de muy distinta formación ideológica –en el caso que la tuviesen- que eran revolucionarios. Se consideraban revolucionarios porque estaban en contra de algo.”).
Esa amistad, primero desconfiada y luego definitiva, transformó a Masetti de un audaz periodista bonaerense en el “Comandante Segundo”, como lo bautizó el Che (“Creían ser revolucionarios porque aspiraban –y aún luchaban – contra el presidente ladrón, asesino, demagogo…o poco elegante o vulgar. Existen personas que piensan que un gobierno debe ser derrocado porque el presidente no sabe usar los cubiertos, o pertenecen a un sector, según ellos, inferior. Y también se consideran revolucionarios.”).
Dentro de las tensiones existentes en los primeros tiempos de la gesta de la Mayor de las Antillas, Masetti siempre estuvo junto al Che, y siempre desdeñó de la presencia creciente en puestos clave del Partido Socialista Popular, como se llamaba el Partido Comunista de Cuba entonces y que, como era corriente, respondía automáticamente a los intereses de la política exterior de la URRS (“Es por eso que en un movimiento contra un gobierno, se enrolan individuos de una heterogeneidad asombrosa. Pero el mosaico se quiebra al producirse el triunfo de ese movimiento. Los que tomaron parte en él, únicamente porque estaban en contra de los hombres del mal gobierno, chocan irremisiblemente contra sus compañeros que consideran la caída de los que ostentaban el poder, sencillamente como un paso imprescindible hacia la revolución.”).
Masetti fue fundador y primer director de la legendaria Prensa Latina, primera agencia latinoamericana de noticias que se propuso romper contra el desequilibrio informativo todavía existente. Fue colaborador del Frente de Liberación Argelino a comienzo de los 60, y el “Comandante Segundo” en la provincia de Salta en el norte de Argentina, al frente del Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP (“…el revolucionario, siempre se siente obligado a luchar, a seguir adelante. Nada ni nadie logra detener ni conformar al revolucionario, porque esa es su vocación y su destino. Si no tiene armas, muerde. Si le arrancan los dientes, patea. Y si lo matan, escupe sangre.”).
A los 34 años de ser y combatir, Jorge Ricardo Masetti desapareció en la selva de Orán en Salta, en medio de la infiltración enemiga en el EGP, mientras que sus restos son todavía buscados.
El Departamento de DDHH del Consejo Directivo Nacional de la Asociación de Trabajadores del Estado argentino y un conjunto de agrupaciones y personas organizaron y participaron entre el 21 y el 25 de abril recién pasado de un homenaje a los 50 años de la desaparición de Masetti (1964).
El autor de “Los perdidos Orígenes de la guerrilla en Argentina”, el investigador Gabriel Rot, expuso las importantes pesquisas que ha realizado tras la figura de Masetti, y aquí, para los que están y los que vendrán, les escribo su intervención en formato de entrevista.

INTELIGENCIA Y GENDARMERÍA

-¿Cuáles son los ámbitos de tus investigaciones sobre Masetti y el EGP?
“Yo quiero referirme a la lucha de la gendarmería Nacional de Argentina contra el EGP y el seguimiento de esa diligencia a través de los archivos de distintas instituciones. Es decir, a la Inteligencia y archivística que no sólo incluye el tiempo de operaciones del EGP, sino que también a la parte previa y posterior del desbaratamiento del intento guerrillero, hasta la búsqueda de los restos de Masetti y Altamira, los dos miembros del EGP -y de otros- que desaparecieron en el monte.”
-¿Puedes conceptualizar el término Inteligencia?
“Equivocadamente, muchos creen que ‘Inteligencia’ y ‘Militar’ del Ejército son conceptos incompatibles, cuando es todo lo contrario. Esto es importante porque los registros generales nos suman a la historia del EGP una cantidad de elementos que hoy no tendríamos. Esas causas nos llegaron por dichas fuentes generales y no por otras.”
-¿Cómo así?
“Por ejemplo, debemos a los archivos de gendarmería un registro fotográfico inmenso de época de la campaña de represión. Ellos nos ofrecen información topográfica del teatro de operaciones de la guerrilla, de los testigos y las armas, de las insignias y de los uniformes que identificaban a sus combatientes, e incluso un conjunto de documentos internos del propio EGP. Por caso, el Diario de Ángel Peña (revisar), el reglamento interno del EGP, y los 4 únicos volantes que lograron distribuir y que los gendarmes supieron guardar.”

LOS ANTECEDENTES DE LA REPRESIÓN ESTATAL CONTRA EL PUEBLO

-¿Es todo lo que hay en materia de registros de la experiencia del EGP?
“Lamentablemente una enorme cantidad de materiales, documentos, cartas, fotografías que poseían las redes urbanas del EGP, hasta el momento, se encuentran extraviadas. Y digo hasta el momento, porque ellas, según pudimos descubrir, habrían sido depositadas en la caja de seguridad de un banco. Había dos militantes del EGP que tenían la titularidad de esa caja. Nosotros ubicamos a uno de ellos. Y luego de una serie de acciones judiciales que realizamos con un Doctor de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, se nos informó que después de 10 años esas cajas de seguridad fueron abiertas y cremadas por un juez. Sin embargo, sospechamos fundadamente que esos materiales no fueron cremados y continúan existiendo en el nuevo registro policial o de las fuerzas armadas y de seguridad. Allí está puesto nuestro empeño actualmente.”
-¿Qué conclusiones han sacado de sus investigaciones en gendarmería?
“La Inteligencia ligada a la archivística de la Gendarmería Nacional nos arroja luz sobre las fuerzas armadas y de seguridad en otras instancias represivas, anteriores al EGP y correspondientes a los años 60 y 70, dando cuenta de un accionar represivo fuertemente instalado en el Estado que se fue especializando doctrinaria y técnicamente. De alguna manera, las certezas precedentes nos permiten atesorar una serie de enseñanzas que ninguna experiencia revolucionaria y emancipadora actual puede ignorar.”
-¿Han sido útiles para el ejercicio de la verdad y la justicia contra la tiranía cívico-militar instalada en los 70?
“La cuestión de los archivos de las fuerzas armadas y de seguridad tienen desde hace años tienen un rol principal en los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad. Los archivos llamados “Del Terror” o del terrorismo de Estado conservan las actuaciones de las fuerzas del Estado en su sistemática aniquilación de las fuerzas sociales, individuales o grupales que representaban el escollo para la implementación de un modelo antipopular. Esos archivos fueron confeccionados a propósito para organizar y dirigir órdenes de batalla llevadas adelante por las fuerzas armadas y de seguridad en la segunda mitad de los 70.”
-Son como los “Archivos del Terror”…
“Los archivos de la gendarmería nacional e incluso algunos de la policía no son asimilables a los “Archivos del Terror” porque no fueron organizados con el mismo fin operativo inmediato. Sin embargo, guardan en común un elemento distintivo: la sistemática observancia del Estado sobre todo el complejo social, expectante siempre de registrar y luego focalizar la acción represiva en lo que coyunturalmente se considere “el enemigo”.”
-Uno asocia “archivo” comúnmente a un legajo burocrático…
“Cuando hablo de archivos, no estoy describiendo la función administrativa y burocrática de recoger información. Lo cierto es que Archivos e Inteligencia son dos elementos imposibles de separar en la acción represiva del Estado. Gran parte de los archivos e informes pudimos revisarlo en informes anuales denominados Marco Interno, donde destacan las distintas hipótesis de conflicto que tenía cada fuerza en su momento.”

UNOS MÁS INTELIGENTES QUE OTROS Y EL ENEMIGO INTERNO

-¿Y cada rama de las FFAA tenía los mismos procedimientos, información y resultados?
“Algunas son absolutamente disparatadas. De hecho se puede discriminar entre las distintas hipótesis, de acuerdo a la maduración que se tenía en las distintas armas. Por ejemplo, los informes de Inteligencia de la Fuerza Aérea gozan de un nivel extraordinario de detalle y de doctrina del “enemigo interno” en los 60, muy similares a los que serían posteriormente los de la dictadura. En cambio, los archivos del Ejército tenían como principal hipótesis de conflicto a la Unión Cívica Radical (!).”

LA VIGILANCIA ANTIGUA DEL PODER

-¿Entonces no fue una novedad el tipo de represión usado en la dictadura argentina, sino que ya tenía historia?
“Ya en esa época, el Estado contaba con una aceitada idea de la actividad de grupos revolucionarios. Desde fines del siglo XIX y hasta principios del siglo XX, la policía de La Plata practicaba una observancia sobre todo tipo de actividad social. En los primeros años del siglo pasado ya existe la idea del “enemigo interno”. No había sindicato ni actividad sindical, religiosa, cultural, Ateneo, biblioteca, que no estuvieran celosamente vigiladas por la policía. Con el tiempo, la policía fue socializando esa información documentada con las diversas fuerzas armadas.”
-Al principio de todo fue la policía…
“La segunda fuerza que hace punta en esto será justamente la gendarmería. La proto-gendarmería y más tarde, en los 30 y 40, la gendarmería nacional efectuará un seguimiento en fichas y datos, y uso de “buchones” (informantes). Por ejemplo, en el territorio de El Chaco (norte del país), con el objeto de desbaratar los primeros intentos guerrilleros que se conocen en Argentina, fueron achacados, y con razón, al Partido Comunista. Ya en esa época la proto-gendarmería tenía una muy específica función de Inteligencia.”
-No obstante, la larga data de la represión contra el pueblo organizado no es una excepción de Argentina…
“Durante la Guerra Fría, la Conferencia de Ejércitos Americanos que se reúne en la Capital de Venezuela en 1957, fija como nueva hipótesis de conflicto la lucha contra el comunismo. Argentina adhirió fervientemente a esa conferencia y desde entonces quedará como el paradigma interno en nuestra fuerzas armadas y de seguridad.”

LA NUEVA LABOR FUE AISLAR, BLOQUEANDO TODA EXPERIENCIA

-Justo antes de la Revolución Cubana…
“Cuando triunfó la Revolución en la Mayor de las Antillas, casi inmediatamente alrededor de una docena de guerrillas surgieron en el continente. En consecuencia, el alerta roja se encendió como nunca antes en Latinoamérica entre las clases dirigentes y comenzó una metódica vigilancia sobre toda la sociedad. En ese período cambió hasta el concepto de información. Es decir, si hasta ese instante habían existido servicios de información en todas las fuerzas, ahora se fundarán los servicios de Inteligencia en casi todas.”
-¿Cuál es la diferencia esencial (y no puedo olvidar la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, de los primeros años de la tiranía pinochetista en Chile, y su posterior cambio de nombre a Central Nacional de Informaciones, CNI)?
“La Inteligencia se entiende como la lectura y análisis sobre las actividades del “enemigo interno”.”

CONTRA EL COMUNISMO

-¿Qué ocurre con la gendarmería argentina después de la Conferencia en Venezuela en 1957?
“La gendarmería hará muy bien sus deberes y ofrecerá sus primeros éxitos de Inteligencia Militar contra el “enemigo interno” en 1958, cuando tempranamente detectó las actividades de un curioso militante llamado Claudio Adiego Francia, totalmente desconocido dentro del universo revolucionario argentino. Un hombre que se escribía con el Che Guevara, con John William Cooke –que le daba informaciones a Perón y al que le prometía el levantamiento de 5 a 10 mil braceros-. Desde ese entonces los territorios de Salta y Jujui fueron considerados zonas de alerta (1958).”
-¿Y sobre el EGP y Masetti?
“En el caso del EGP, gendarmería preservó informes de patrulla, órdenes de operaciones, informes del día, mapas y radiogramas que refieren con absoluta claridad al trabajo de Inteligencia que se realizó en la población, rastreando actividades revolucionarias. Una significativa fracción de estos documentos a los que tuve acceso cuando empecé a investigar al EGP hace casi 20 años, da cuenta de una red de informantes compuesta de hacendados, hombres de negocios, capataces de estancias y obrajes, peones, baqueanos, encargados de almacenes de ramos generales y trabajadores de empresas nacionales, como YPF, de la zona. Resulta muy impactante leer los informes porque están registradas hasta las compras inusuales de alimento, y ello presuponía la existencia de un grupo de personas que quería instalarse en algún sector de la zona. También encontré declaraciones de los confidentes sobre la presencia de “extraños”, su falta de aseo, sus ropas hechas jirones, barbas crecidas, calzados, comportamientos sociales. Por ejemplo: “Encuentro de dos sospechosos mal vestidos comprando muchísimas cosas en un almacén. Dos muchachos que son detenidos por la policía ferroviaria”. Estos informes significan que están haciendo un trabajo de antropología. Les retienen los materiales e inmediatamente los envían a la Universidad de Buenos Aires a chequear la firma del Rector y de profesores para demostrar si era cierto o no.”

EL PROBLEMA DE LA PRECAUCIÓN REVOLUCIONARIA

-Los pormenores son impresionantes…
“El propio director general de gendarmería, Julio Alsogaray, describe textualmente: “Una persona realizó compras importantes que llamaron la atención”, hecho que llevó a los guerrilleros a su primer fracaso. Era tal el seguimiento de la gendarmería y era tal la falta de precaución de algunos miembros del EGP, que se popularizó en el norte una famosa publicidad que decía “Compre en el Mercadito Orán donde compra el guerrillero Julián”. Una década más tarde, en el monte tucumano, la compra abultada de almasgratas (alimento) desbarató una célula del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).”
-¿Piensas que la caída de la guerrilla de Masetti fue debido a la pericia de la Inteligencia estatal?
“En ningún caso quiero decir que el fracaso del EGP se debió a las prácticas de Inteligencia militar que operó sobre él. Pero tampoco es un elemento que puede ser ninguneado.”

LAS FUENTES, LA CAÍDA, LOS INFILTRADOS

-¿Cómo encontraron los documentos?
“Hay un rastro que puede seguir cualquier persona a partir de las publicaciones de la propia gendarmería que con total impunidad ha relatado todo el trabajo de Inteligencia. El famoso comandante Giovannini, que fue director de gendarmería, ha escrito varios artículos, así como el comandante general San Julián, actualmente preso por crímenes de lesa humanidad. Y para colmo, la propia gendarmería editó un libro, “Operación Santa Rosa”, donde está inscrita la sigla SIG, Servicio de Inteligencia de la Gendarmería, que es un texto en el cual aparece todo.”
-¿Qué quieres decir?
“Que sin quererlo, los miembros del EGP se encontraron con una fuerza absolutamente preparada doctrinaria y técnicamente para enfrentarlos. La gendarmería no creyó encontrarse con un grupo de contrabandistas de frontera. A mitad de camino se dio cuenta que se trataba de guerrilleros. De ese modo fue creando el cerco y luego de terminado, comenzaron la patrulla. En 50 días, desde el 3 de marzo de 1964, la gendarmería desbarató por completo al EGP, con un saldo de víctimas de ocho combatientes fallecidos y dos desaparecidos.”
-¿Y los infiltrados?
“Había dos de la policía federal, lo que demuestra la proximidad con la que el Estado seguía todas las actividades revolucionarias. Campos y Fernández, dos sujetos siniestros que habían sido infiltrados por la policía al Partido Comunista y de allí a su ruptura en los Círculos Recabarren –sector de izquierda del PC-, y al interior de los CR que rompe tras la línea revolucionaria cubana que integra la guerrilla. Los dos infiltrados son los últimos que suben al monte. Y por el costado, la gendarmería intervino destruyendo una de las primeras columnas del EGP, creando un incidente donde hirieron a Diego Mariano, provocando un desbande donde son hechos prisioneros los demás.”

LA BÚSQUEDA

-¿Y qué ocurre con la búsqueda de Masetti, Altamira y los otros?
“Hubo distintos tipos de búsquedas de Masetti y Altamira que realizó la propia gendarmería hasta agosto de 1964; además de las búsquedas que efectuaron los militantes de las redes urbanas del EGP (los que más trabajaron en esta pesquisa fueron John William Cooke y Alicia Eguren). En el 2005, por un pedido de Teresita Peña, hija de Hermes, para la búsqueda de los restos de su padre, tuve la suerte de ser convocado para esa investigación junto a profesionales cubanos, que resultó completamente exitosa. Encontramos a Hermes. Y por un pedido de Graciela, hija de Masetti, también iniciamos la primera búsqueda en el monte de Masetti y Altamira. Esta vez no obtuvimos resultados positivos. Ahora bien; yo creo que la búsqueda fundamental que queda por hacer no es en el terreno del EGP o Salta, sino que muy cerca de acá –Ciudad de Buenos Aires-, en el edificio Centinela, en los archivos de gendarmería nacional, donde deben estar los registros de las patrullas de búsqueda que nosotros no podemos revisar.”

Andrés Figueroa Cornejo

Nota del Periodista: Los textos reproducidos entre paréntesis y entrecomillados antes de la entrevista fueron extraídos de “Los que luchan y los que mueren” de autoría del propio Jorge Ricardo Masetti.

Primero de Mayo de 1886



Séquense las lágrimas, pobres y condenados: anímense esclavos y tumben el sistema de latrocinio.

Hace 130 años, en 1884, las incipientes organizaciones sindicales de los Estados Unidos dictaron una resolución en la que se establecía el uno de mayo de 1886 como fecha de convocatoria de una huelga general en reivindicación de la jornada laboral de ocho horas. En aquella época los horarios laborales no bajaban de 10 horas diarias y en la mayoría de los casos llegaban a las catorce. En 1885 los trabajadores recibieron una pequeña octavilla elaborada por los sindicatos reivindicando la jornada laboral de ocho horas cuyo contenido era el siguiente:
¡Un día de rebelión, no de descanso! (...) Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana".
El primero de mayo de 1886 se inició una huelga general que paralizó a la mayoría de las fabricas del país. Las marchas obreras, las manifestaciones y los mítines fueron brutalmente reprimidos por la policía y el ejercito, las cárceles se llenaron de trabajadores, los obreros muertos se contaron por centenares y los heridos por millares. Un periódico de Chicago llama a la lucha armada para defenderse de la opresión del estado:
"La sangre se ha vertido. Ocurrió lo que tenía que ocurrir. La milicia no ha estado entrenándose en vano. A lo largo de la historia el origen de la propiedad privada ha sido la violencia. La guerra de clases ha llegado... En la pobre choza, mujeres y niños cubiertos de retazos lloran por marido y padre. En el palacio hacen brindis, con copas llenas de vino costoso, por la felicidad de los bandidos sangrientos del orden público. Séquense las lágrimas, pobres y condenados: anímense esclavos y tumben el sistema de latrocinio."
Los sindicatos desechan la idea del enfrentamiento armado, todo Chicago está ya en huelga. El Gobierno declara la ley marcial, los líderes sindicales son encarcelados y acusados de haber lanzado una bomba contra la policía. Se les “montó” un juicio amañado, donde el Fiscal declaró:
"La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad"
Cuatro fueron ahorcados y el resto condenados a prisión. Quien arrojó la bomba aún esta por identificar, los sindicalistas condenados a muerte tuvieron ocasión de hablar, así August Spies declaró:
"Hemos explicado al pueblo sus condiciones y relaciones sociales. Hemos dicho que el sistema del salario, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización. Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga. Podéis sentenciarme, pero al menos que se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la Libertad y la Justicia», para terminar diciendo: «¡Mi defensa es vuestra acusación! Las causas de mis supuestos crímenes: ¡vuestra historia! (...) Ya he expuesto mis ideas. Constituyen parte de mí mismo y si pensáis que habréis de aniquilar estas ideas, que día a día ganan más y más terreno, (...) si una vez más ustedes imponen la pena de muerte por atreverse a decir la verdad y los reto a mostrarnos cuándo hemos mentido digo, si la muerte es la pena por declarar la verdad, pues pagaré con orgullo y desafío el alto precio! ¡Llamen al verdugo!"
Albert Parsons se dirigía así al Tribunal:
"Yo como trabajador he expuesto lo que creía justos clamores de la clase obrera, he defendido su derecho a la libertad y a disponer del trabajo y de los frutos del trabajo. Yo creo que los representantes de los millonarios de Chicago organizados os reclaman nuestra inmediata extinción por medio de una muerte ignominiosa. ¿Y qué justicia es la vuestra? Este proceso se ha iniciado y se ha seguido contra nosotros, inspirado por los capitalistas, por los que creen que el pueblo no tiene más que un derecho y un deber, el de la obediencia. El capital es el sobrante acumulado del trabajo, es el producto del trabajo. La función del capital se reduce actualmente a apropiarse y confiscar para su uso exclusivo y su beneficio el sobrante del trabajo de los que crean toda la riqueza. El sistema capitalista está amparado por la ley, y de hecho la ley y el capital son una misma cosa. ¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah no! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedará el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa."
George Engel dijo:
"¿Por qué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora. Sólo por la fuerza podrán emanciparse los trabajadores, de acuerdo con lo que la historia enseña. ¿En que consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar. Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos."
A continuación Adolf Fischer:
"En todas las épocas, cuando la situación del pueblo ha llegado a un punto tal que una gran parte se queja de las injusticias existentes, la clase poseedora responde que las censuras son infundadas, y atribuye el descontento a la influencia de ambiciosos agitadores. La historia se repite. En todo tiempo los poderosos han creído que las ideas de pro se abandonarían con la supresión de algunos agitadores; hoy la burguesía cree detener el movimiento de las reivindicaciones proletarias por el sacrificio de algunos de sus defensores. Pero aunque los obstáculos que se opongan al progreso parezcan insuperables, siempre han sido vencidos, y esta vez no constituirán una excepción a la regla. Este veredicto es un golpe de muerte a la libertad de prensa, a la libertad de pensamiento, a la libertad de la palabra en este país. El pueblo tomará nota de ello. Si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especie humana, entonces, yo les digo muy alto, disponed de mi vida."
Finalmente Luis Lingg:
"Para nosotros la tendencia del progreso es la del anarquismo, esto es la sociedad libre sin clases ni gobernantes, una sociedad de soberanos, en la que la libertad y la igualdad económica de todos producirían un equilibrio estable con bases y condición del orden natural. (...) «Me concedéis, después de condenarme a muerte, la libertad de pronunciar mi último discurso. Me acusáis de despreciar la ley y el orden. ¿Y qué significan la ley y el orden? Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras tenga aliento para respirar... Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad. ¡AHORCADME!"
El 11 de noviembre fueron ahorcados, mientras se dirigían al patíbulo entonaron “La Marsellesa”. Ese día pasaría a la historia como el “viernes negro”. El cortejo fúnebre fue seguido por más de medio millón de personas. A finales de mayo cientos de organizaciones patronales accedieron a otorgar la jornada laboral de ocho horas. En 1938 la jornada laboral de ocho horas era una realidad en todos los Estados de la Unión. La reivindicación se extendió por toda Europa y Rusia.
Dejo a continuación un comentario de la CNT en relación con los hechos descritos anteriormente y la situación actual de los trabajadores en España:
Irónicamente, pasado más de un siglo, en los mismos Estados Unidos y en Europa, cuna del movimiento obrero revolucionario, estas conquistas obreras están siendo revertidas por gobiernos y multinacionales sin apenas disparar un solo tiro, y sin tener que llevar a nadie a la horca. Ahora todo es más sutil, los sindicatos subvencionados están a disposición del mejor postor, traicionando los mandatos y olvidando las luchas y el sacrificio personal de miles de trabajadores y trabajadoras y de quienes, desde el aciago 1886, se les conoce como "los mártires de Chicago".
"Es ya de toda evidencia que el sindicalismo no logra sus fines por la cuota en metálico, aunque la utilice para la vida ordinaria, sino por la cuota en especie, formada por el pensamiento, por la voluntad, por la energía, por la esperanza, cuota que han de pagar con su asistencia, su acción y su responsabilidad todos los trabajadores para alcanzar los bienes individuales y colectivos correspondientes al hombre y a la humanidad, es decir, para realizar la emancipación."A. Lorenzo.
Hoy es primero de mayo, no sé si son muchos los españoles que hoy se han acordado de los responsables del gran logro de la jornada laboral de ocho horas, me temo que muy pocos.

Benito Sacaluga

Hace 75 años…La farsa de la no intervención



Se cumple 75 años de la victoria de los militares fascistas contra el pueblo en España y sus consecuencias son todavía más que evidentes. Lo dicho: nuestra oligarquía podía renunciar a muchas cosas, pero jamás renunciará a la victoria.

Un resultado trágico para la mayoría social y para la libertad que fue posible, primero porque los golpistas pudieron conspirar sin que el gobierno republicano perfectamente informado, tomará medidas, segundo porque las organizaciones obreras no eran totalmente consciente de que se estaba fraguando y tercero, porque una vez estallada la guerra, la contrarrevolución tuvo a su favor la ayuda fascista (Italia, Alemania, Portugal), más la complicidad por activa o por pasiva de la política de no intervención. Una política que debería de tener un lugar destacado en la historia de la infamia.
La historia está en los libros, sin embargo, no ha sido tan difundida como merece.
Todo comenzó el mismo 18 de julio de 1936, cuando el jefe del Gobierno francés y líder de la coalición del Frete Popular el so­cialista León Blum, atendió en su despacho al vicepresidente de las Cortes españolas, el insigne jurista y tam­bién socialista Luís Jiménez de Asúa. Todo parecía estar a favor de un acuerdo inmediato, el gobierno francés había reconocido la República, tenía sus compromisos firmados con ella, pero sobre todo tenían gobiernos antifascistas. Cuando Blum le preguntó a Jiménez de Asúa por la situación en Es­paña, este respondió con un optimista: "La situación es excelente, estamos muy satisfechos". Tratándose de un hombre culto y avanzado, sorprende que el alto cargo socialista ni tan siquiera fuese consciente que el go9lpe fascista había triunfado en África y se había extendido por todo el país.
También sorprende que no fuese consciente de que el golpe era la opción alternativa a la derrota electoral de la CEDA.
Blum dio por cerrada su semana de trabajo, se marchó a casa, y no fue hasta el lunes 20 de julio que volvió a su despacho donde se encontró sobre la mesa “un telegrama abierto, en pa­pel oficial pero sin cifrar. Es del jefe del Gobierno español, Giral, que dice: 'He­mos sido sorprendidos por un peligroso golpe militar. Solicitamos que se ponga en contacto inmediatamente para su­ministrarnos armas y aviones. Frater­nalmente, Giral". Aquel día, el discípulo de Jaurés que no tuvo problemas en apoyar la guerra en agosto de 1914, tenía previsto un viaje a Londres, pero no obstante se reunió con los ministros de Ex­teriores y de Defensa de su gobierno para ponerse “de acuerdo en la necesidad de poner mencionar material a la República Española". Sin embargo, en cuanto llegó a Londres comenzó a sufrir presiones para que no lo llevara adelante. De entrada, se topó con la oposición del presidente de la República Albert Lebrun, de los radicales (del Partido Radical al que Thorez definió como representante de la “pequeña burguesía”).
En aquellas fechas, la política europea se encontraba bajo la égida de Inglaterra y Francia, las dos demo­cracias más importantes del continente y aliadas desde la Gran Guerra y ambas observaban el juego político en función de sus intereses, no en vano se trataba de dos potencias coloniales. En Gran Bretaña gobernaba el partido conservador que coincidía con la derecha laborista eran partidarios de la llamada política de apaciguamiento, es decir, no hacer nada que provocase a la Alemania na­zi, no darle excusas a Hitler para que los conservadores, incluido Churchill, les tenían más miedo al “comunismo” que a los fascistas y pensaban que la mejor manera de combatir el abierto expansionismo nazi con una política de “apaciguamiento”, de hecho, no era otra la política del Frente Popular. Se trataba de no “provocar” a los fascistas. Solamente Churchill parecía consciente de que había que pararle los pies a hitler, pero en cuanto a España, su opinión era diferente. Se puede decir que tanto en 1936-1939 como en 1945-1919 fe el “mejor enemigo” de Franco.
Los diplomáticos británi­cos en España tenía una idea clara de lo que tenían que hacer: "La verdad sobre España es que hoy no existe ningún gobierno, de un lado están los militares y del otro se les opone virtualmente un Soviet", dictaminaba por teléfono el agregado comercial el 21 de julio. En el mismo sentido se expresa una semana después el cónsul en Barce­lona: "Si el Gobierno triunfa y aplasta la rebelión militar, España se precipitará en el caos de alguna forma de bolchevis­mo". El propio embajador británico advertía que las zonas leales a la Repú­blica "están de hecho en manos de los comunistas", y que se estaban reprodu­ciendo "muy fielmente las condiciones de la revolución rusa". Resulta más que dudoso que señores tan formados repitieran la misma patraña que los servicios de propaganda fascistas, salvo que no supiera distinguir entre la voluntad transformadora de los “trabajadores conscientes” que luchaban y la política oficial del Komintern cuyo meridiano pasaba por no “asustar” a las democracias que tenían que tenían que ayudar a la República.
Situados bajo este prisma –Franco garantizaba mejor los intereses británicos-, no es extra­ño que el ministro de Exteriores inglés, Anthony Edén, amigo de León Blum, se implicara fondo para convencer a este que no ayudase a la República. Compadreo aparte, Eden advirtió a Blum que sí ayudaba a la República, Inglaterra retiraría su apoyo a Francia frente a Alemania. Por otro lado, la tónica general consistía en evitar a toda costa un conflicto con las potencias totalitarias, como lo demostrarán los Acuerdos de Munich de 1938.
Las voces inglesas en contra de ayudar a la República eran solo el prólogo de las que encontraría Blum en su propio país. El Partido Radical se había movilizado en contra. L'Écho de París, “la burguesía hecha diario” (Jaurés), había publicado un presunto plan de ayuda a la República Española diseñado por el propio Blum. Curiosamente, la filtración tenía origen en la propia Embajada española, cuyo agregado militar era un fascista, le había pasado toda la infor­mación al periódico, provocando de esta manera una tormenta político-parlamentaria. No hay que decir que la derecha y la Iglesia francesa ya habían iniciado su campaña a favor de los militares fascistas.
El líder radical Edouard Herriot que en sus discursos hablaba de la toma de la Bastilla, le dijo a Blum: "Amigo mío, te lo ruego, no te metas en eso". Por el presidente del Senado, Jules Jeanneney, le recordó a Blum que cuatro meses antes ha­bían mirado hacia otro lado con la remilitarización alemana de Renania -prohibida por los acuerdos internacionales- para no ir a una guerra con Alemania, y que nadie comprendía que se afrontase ahora ese riesgo por España. Para Albert Lebrun: "En­tregar armas a España puede ser la gue­rra europea o la revolución en Francia" En un informe franquista se decía “Dentro del ejército francés, la inmensa mayoría de la oficialidad simpatiza con nosotros”, algo que se verá no mucho más tarde. El propio mariscal Pétain, entonces el soldado más pres­tigioso de Francia, estaba detrás de ese boicot de la cúpula militar al plan de ayuda a la República, cierto que también simpatizaba con los nazis.
El golpe de gracia al plan de ayuda a España de Blum fue seguramente una carta francamente disuasoria que le escri­bió Winston Churchill. Churchill era un decidido partidario de la alianza franco-británica frente a Alemania, un amigo según creía el socialista humanista Blum, que recibió de él la siguiente advertencia: "Debo informarle de que a mi juicio la gran mayoría del Partido Conservador está muy a favor de animar a los llamados rebeldes españoles. Estoy seguro de que si Francia envía aviones, etcétera, al Gobierno de Madrid (...) las fuerzas dominantes aquí [en Inglaterra] mirarán complacidas a Italia y Alema­nia y se alejarán de Francia (...) Tengo la certidumbre de que, en el presente, la única actitud correcta y segura consis­te en una estricta neutralidad, con una enérgica protesta contra toda infracción a la misma".
León Blum recogió la idea. Cambió radicalmente de táctica, se convenció de que la única forma que tenía de apo­yar a la República, ya que no podía en­viarle armas, sería dificultar que otros se la enviasen a los rebeldes, que no solamente recibieron armas sino también la ayuda de formaciones germanas e italianas. El 1 de agosto de 1936, el Gobierno francés pro­puso a las principales potencias euro­peas un Acuerdo de No Intervención en España, que impidiese la llegada de ayuda bélica a las dos partes en conflicto en una puesta en escena delirante.
En este contexto, León Blum propone un pacto de no intervención firmado por la casi totalidad de los países europeos, y se crea en Londres el Comité de No Intervención bajo presidencia británica, y un subcomité operativo para controlar su correcta aplicación, formado por Ingla­terra, Francia, Bélgica, Suecia, Checos­lovaquia, Portugal, Alemania, Italia y la URSS.
El acuerdo decía "Deplorando los trágicos acontecimien­tos de que España es teatro. Decididos a abstenerse rigurosamente de toda inje­rencia, directa o indirecta, en los asuntos internos de ese país...". Así comienza la declaración política firmada por todos los gobiernos europeos, que no era un tratado de obligado cumplimiento. Quizá por eso Alemania, Italia nunca respetaron su primer punto, la prohibi­ción de "la exportación, reexportación y tránsito a España de toda clase de armas, municiones y material de guerra, inclu­yendo aviones y todo navío de guerra”.
En septiembre de 1936, la URSS denuncia los hechos y empieza a vender armas a la República Española. Frente a esta situación, León Blum escoge, en palabras suyas, la “no-intervención relajada”. Respeta oficialmente el embargo, pero cierra los ojos sobre el tráfico de armas que se organiza a lo largo de la frontera con Cataluña. Además, dos ministros del Frente Popular organizan la ayuda clandestina: Jules Moch, secretario general del gobierno, y Pierre Cot, ministro del Aire, ayudado de su jefe de gabinete, Jean Moulin. Cerraban contratos ficticios con México y Lituania, que no habían firmado el pacto de no-intervención, y éstos a su vez revertían las armas a España. En el último trimestre de 1936, se vendieron 124 aviones al Gobierno republicano español.
Antes de acabar la guerra, tanto Francia como Gran Bretaña reconocen el gobierno militar-fascista. Año más tarde, después de la victoria contra el Eje nazi-fascistas, los conservadores británicos con el apoyo del gobierno norteamericano volverá a repetir la maniobra. El franquismo podía ser muy malo para su pueblo, pero para los intereses imperiales era mucho mejor que una República cuya base social seguían siendo socialistas, anarquistas y comunistas.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

50 años de Els altres catalans



Este año se cumple el 50 aniversario de la edición del la obra testimonial de Francisco Candel, Els altres catalans, fue y sigue siendo el mayor aporte jamás escrito sobre la emigración del sur campesino a la Cataluña industrial y proletaria.
Sí actualmente existiera algo parecido a lo que llegó a ser el movimiento obrero y vecinal de los año setenta, de buen seguro que la conmemoración habría bulliciosa, horizontal. Habría dado lugar a jornadas, congresos, conferencias, debates, todo ello animado por una fuerte participación y acaloradas discusiones, la obra de Candel da materia para eso y más.
Sin embargo, de todo aquello apenas sí quedó nada. La izquierda militante apenas si comienza a rehacer después de varias décadas en la que hemos pasado del reformismo sin reformas, al reformismo al revés, o sea a unas reformas laborales en las que los empresarios piden poco menos que el despido libre y gratuito. Durante décadas, el pueblo se quedó en casa, las calles se vaciaron de reivindicaciones y los debates y discusiones de antaño se perdieron y la izquierda institucional dedicó su tiempo al juego político de los votos.
Esto es lo que explica que, con el campo popular totalmente vacío, CiU, la Generalitat y Jordi Pujol se haya poco menos que apropiado del Candel. Lo han convertido en un escritor que ya no molesta, en el representante de una integración “nacional” que en labios convergentes quiere decir sobre todo “integración social”. Recordemos que .con obras como Els altres catalans, sin olvidar muchas otras (Hay una juventud que aguarda, Han matado un hombre, han roto un paisaje, etc.), Candel da voz a las barracas en lugar donde “la ciudad cambia de nombre”, lugares como los alrededor del “Nou Camp” por citar un ejemplo, por supuesto ya olvidado. El paisaje candeliano de fondo aparecía estrechamente ligado a la recomposición de los movimientos vecinales, a luchas contra los vertederos (1), por las plazas públicas, por tener lo propio, una escuela, un ambulatorio. Un paisaje que el plaga neoliberal está vaciando de contenidos.
Por lo que sé, solamente en L´Hiospitalet se han organizado una serie de eventos, algunos auténticos como la conferencia que impartirá Jaume Botey, sin duda una de las autoridades sobre la cuestión, autor de Cinquanta-quatre relats d´immigració que editó el Centre d´´ Estudi de l´Hospitalet en 1986.
Els altres catalans fue un verdadero milagro en su momento. De entrada, liza y llanamente porque la permitieron. Lo recuerdo muy bien, apareció en la “Col-lecció a la abast” de la editorial Península. Solamente en 1964 conoció hasta cinco ediciones (marzo, mayo, junio, septiembre y noviembre). La colección se había inaugurado con otra obra rompedora, Nosaltres, el valencians, de Joan Fuster, una de las plumas más intensas y refinadas de la resistencia. Luego vinieron entre otros, Maragall i la Setmana Tràgica de Joseph Benet, una de las primeras lecturas que me acercaron a la historia del anarcosindicalismo, y también Autocrítica del arte, de mi paisano José Mª Moreno Galván, “Joseíto” en mi ámbito familiar y culpable de que me enganchara a la revista Triunfo, como antes me había enganchado a otra llamado Siglo XX que no duró mucho. En la misma senda irrumpieron otras editoriales como Nova Terra, Edició de Materials, o Fontanella que pusieron a nuestro alcance libros que hasta entonces únicamente se podía encontrar en las trastiendas de algunas librerías como la Porter o Ancora&Delfín, etc.
Pienso que cada uno de nosotros (de aquel entonces), tenemos nuestro propio recuerdo de Els altres catalans. Personalmente, el libro me hablaba de la emigración que estaba viviendo, de la cultura, de aquellos obreros veteranos catalanes que estaba conociendo en el barrio, en las empresas, catalanoparlantes que, para mí sorpresa, algunos eran murciano, parte de otra emigración mucho más minoritaria. De mano de uno de ellos, Francesc Pedra, nos dirigíamos a la Llibreria Porter, situada en la Porta del Angel, pero antes de llegar un conocido nos informó que la policía lo había prohibido y estaban pidiendo la documentación. También recuerdo otra tentativa de presentación en la escuela de la Iglesia de San Ramón Nonato, en Coll-Blanch, donde servidor acababa de sacar el certificado de estudios primarios. Tampoco lo dejaron hacer y es que una cosa era permitir libros como el de Candela, que trataba frontalmente de un hecho que iba a remodelar desde la A la Z el perfil demográfico catalán y otra muy distinta, permitir, permitir un acto público democrático, para mí el primero en el que intervino la policía.
Candel agrupaba y daba forma a un enorme contingente de historias y anécdotas con los que configuraba una reflexión de enorme calado sobre la cuestión nacional catalán y el problema humano de los emigrantes, a muchos de los cuales le costaba creer que estaban “en otro país”. Luego, sobre todo en la segunda mitad de los setenta, se publicaron otros trabajos de campo, pero ninguno de ellos quedó como quedaría el de Candel que reconstruía una realidad sobre que luego se teorizaba con el optimismo de aquella época en la que hasta Jordi Puijol declaraba admirar la Suecia de Olf Palme.
Ofrecía un panorama desde aquí, pero también habría que hablar desde allá. La emigración no fue, ni mucho menos, voluntaria. Fue forzada, el producto de la derrota de los pueblos del sur ocupado a sangre y fuego en nombre de Dios y España. Un pueblo que se había resistido a la emigración mientras pudo soñar con una reforma agraria que les reconciliara con la tierra. La emigración despobló las zonas agrarias. En mi pueblo por ejemplo, no fue hasta más de tres décadas después que se recuperó el mismo nivel demográfico. Mi familia se partió en dos, los que nos venimos nos disgregamos en lugares distintos.
Nosotros éramos Els altres catalans, ya éramos de aquí porque Cataluña era donde vivíamos y trabajábamos, algo sobre lo que ahora se impondría una nueva reflexión candeliana que partiera del hecho de que los nuevos emigrantes no tienen papeles ni trabajo. Lo éramos tanto o más que los catalanes de Vichy, los Cambó o López Rodó que interpretaron la guerra como una victoria contra “los murcianos”. Que los de Fomento tan bien encarnado por personajes como Rosell, que parece haber nacido para encarnar a Nerón en una nueva versión de Qvo Vadis?.
los que lo leíamos en la lengua de Maragall sin mayores problemas, entre otras cosas Éramos en no poca medida exiliados y tomamos Cataluña como “tierra de promisión”, que lo fue, sobre todo para los que éramos jóvenes, aunque no lo podía ser de nuestros abuelos y padres que venía no por Cataluña, venían por nosotros. Obviamente, para ellos el “fet diferencial” les resultaba lejano y extraño. Candel describe con todo lujo de detalles aquellos años cuando con sus trenes hacinados, sus vagones de madera que parecían rebotados con la puntualidad, las maletas de cartón, las cajas amarradas con cuerdas, el pan y el chorizo repartido buenamente. El destino eran los pisos baratos, muchas veces con una familia en cada habitación, algunos en alguna barraqueta. Éramos mano de obra barata que madrugaba para regresar a casa de noche, las horas extras, el destajo o y el pluriempleo, todo para salir del agujero.
Obviamente, para los más inquietos e inquietas, Paco Candel se erigió en uno de nuestros referentes más vivos. En el escritor que había salido de la nada, el que hablaba de gente nuestra, de los últimos, y lo hacia en novelas y ensayos que se vendían a precios asequibles en editoriales como Plaza&Janés que era una temprana abanderada del libro de bolsillo, obras que raramente superaban las 100 páginas, que te la metías en la bolsa junto con la fiambrera y las podías leer en los trayectos al “currelo” y en las horas del bocadillo o de comer, robando tiempo donde podías. En ese trayecto se dieron diversos tiempos. Llegado a cierto punto, Paco nos pareció siempre un compañero, alguien que nunca se equivocó de barricadas, desde mi punto de vista, un tanto “naif”, de manera que hasta se creyó que habíamos llegado a la democracia y tomó parte en un tinglado llamado Senado. Luego, la prensa lo trataba de exsenador y el sería diciendo que había sido muchas cosas, pero lo de ex únicamente se lo decían por una actividad en la que no tuvo tiempo ni de decir esta boca es mía
Durante todo estos años he guardado mi primer ejemplar de Els altres catalans, me ha acompañado en clandestinidades, luego en traslados y separaciones. Siempre que lo repaso y leo (en parte), lo encuentro ameno, me retrotrae a historias de todo tipo y me invita a la reflexión. Pienso que todavía hay mucho que hablar desde el momento en que Cataluña está recuperando el pulso democrático y social, algo de lo que fueron los años de las resistencias. Ha pasado medio siglo y el perfil de Cataluña ha dado varias vueltas. Los nietos y nietas de Els altres catalans, se han hecho de aquí por más que nadie deba de olvidar sus raíces, el carácter mestizo, fronterizo, de su identidad. Pero esa identidad es catalana desde el momento en que no se trata de romper con nuestra gente. Se trata de decir No a un Estado que ha variado de forma pero sigue representando a los de siempre.
Sería una verdadera lástima que las discusiones sobre el Candel y Els altres catalans se quede en los palacios y no baje a las chozas.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Nota

En un ya lejano artículo mío para Kaos con ocasión del fallecimiento de Candel, Guillermo Saez |23-11-2007), escribió el siguiente testimonio que creo oportuno reproducir:
Hola Pepe, he leído con atención tu artículo, porque "el Candel" como lo llamaba mi madre fue, junto a su mujer "la Maruja",sus padrinos de bautismo y de boda. Era buena gente, he leído también que hubo como "un mito de una resistencia en las barracas de Montjuic por una olor que nos hacía la vida imposible" fue cierto y es que durante un montón de años los vertederos de basuras de Barcelona eran la montaña de Montjuic, y los utilizaban para tapar las cuevas que durante la Guerra Civil fueron los refugios de los vecinos de estos barrios. Esto generaba una cantidad de gases de olor insoportable sobre todo en verano, a base de manifestaciones y tras unas inundaciones que destrozaron el barrio de Can Clos, se paró el tráfico de camiones de fomento hacia Montjuic hasta que al final se consiguió que dejara de ser un vertedero y con el paso de los años, muchos años 30+/-, se tapó toda la basura de la montaña y se construyó lo que ahora son el Sant Jordi y la montaña Olímpica de Montjuic. En lo que te refieres al movimiento vecinal en los barrios, es cierto, y el poco que hay se presta a los partidos políticos a fin de conseguir subvenciones para sus actividades particulares y así están calladitos sin molestar mucho. Pero aquí en la Zona Franca hay una Plataforma que lucha por un Polideportivo que existió hace años y que ahora tiene previsto hacer pisos, cómo no! si quieres informarte conecta en
Paco era buena gente (creo que es la definición más justa)

jueves, mayo 01, 2014

El significado actual del 1º de mayo



1.- Hechos

El 1 de mayo de 1886 se inició una huelga obrera en Chicago para reducir a ocho horas diarias el tiempo de trabajo. Esta huelga era parte de un amplio movimiento de las masas obreras y populares en los EEUU para reducir la durísima jornada de trabajo que llegaba hasta las 12 y 14 horas durante seis días a la semana, en muy penosas condiciones laborales, con disciplinas muy duras, con despidos inmediatos, con abusos de todas clases incluidos los sexuales contra las trabajadoras, con explotación infantil, sin derechos sociales ni políticos, sin cobertura sanitaria pública, etcétera. Condiciones espantosas que también se sufrían en la Europa del momento, impuestas a la fuerza desde los orígenes mismos del capitalismo industrial a finales del siglo XVIII en Inglaterra e incluso antes, en el capitalismo manufacturero, impuestas muchas veces con la intervención militar salvaje. En 1868 el movimiento obrero había logrado gracias a muy duras luchas anteriores conquistar la jornada de 8 horas pero solo para un sector de la clase: el explotado en las empresas públicas y servicios estatales, aunque la patronal boicoteó esa ley todo lo que pudo. Y en 1874 se redujo la jornada a 8 horas a otras franjas obreras.
Alrededor de 340.000 trabajadores secundaron las huelgas y movilizaciones; trabajadores de todas las ramas productivas y de servicios, de sexos y edades diferentes, con culturas, lenguas y tradiciones diversas que no impidieron que las masas explotadas construyeran la unidad de clase del trabajo frente a la unidad de clase del capital, la unidad obrera frente a la unidad burguesa. La reacción capitalista fue atroz, movilizando recursos militares y policiales del Estado, empresas privadas especialistas en la represión selecta con sicarios asesinos y con sindicatos mafiosos de revienta-huelgas, esquiroles y «amarillos» traídos de otras regiones y del lumpemproletariado, con despidos, multas y desahucios masivos de los huelguistas expulsados de las casas de las empresas y echados a la calle con sus familias, con los sermones pacifistas e interclasistas de las sectas cristianas, con la propaganda agresiva de la prensa exigiendo mano dura y represión.
El capital recurrió a casi todo para aplastar al trabajo, sólo le faltó poner en marcha un golpe militar e instaurar una dictadura de clase, cruda y desnuda, abierta, como ya había aprendido a hacerlo en las Américas y como haría luego contra tantas naciones trabajadoras del mundo. No lo hizo en este caso porque aún disponía de otros instrumentos menos salvajes y más efectivos en ese nivel de radicalización de la lucha de clases, instrumentos como la supuesta «democracia norteamericana» y sus elecciones periódicas, la ley y la justicia, los tribunales, el parlamento, etcétera. Si bien es cierto que todavía entonces amplias masas explotadas no podían «disfrutar» de la democracia burguesa en el mismo sentido que la clase dominante, no es menos cierto que este sistema de dominación tan efectivo por su invisibilidad tenía arraigo en la conciencia alienada de las masas. También disponía de otros recursos de sujeción mental y de obediencia colaboracionista, fundamentalmente el fetichismo de la mercancía que obnubila, falsea e invierte la realidad anulando la conciencia crítica y libre. Además, el hecho de que ya en 1868 y 1874 se habían logrado victorias legales a favor de las 8 horas, incumplidas por la patronal, fortalecía el fetichismo parlamentarista y legalistas, lo que unido a concesiones significativas sobre las 8 horas en algunas ciudades, más el miedo a más duros golpes represivos, terminó paralizando la oleada de luchas.
Pero la justicia burguesa no se detuvo. Además de haber asesinado y herido a decenas de obreros en las represiones, el capital necesitaba «sangre cualitativa» para aterrorizar a los sectores más conscientes y organizados. La policía, que había avasallado y saqueado sedes sindicales y de organizaciones obreras, que se había apoderado de documentos y actas, que había arrancado declaraciones y confesiones atemorizadas, se volcó en la represión especializada sobre un reducido grupito acusado de dirigentes terroristas, condenando a cinco de ellos a la pena de muerte. Uno se suicidó el día antes de «ejecución», pero los cuatro restantes fueron legalmente asesinados el 11 de noviembre de 1887. Durante el año y medio transcurrido de mayo de 1886 a noviembre de 1887 la burguesía y su Estado habían tenido tiempo para dividir al movimiento obrero y popular con la clásica política de la zanahoria para los desertores y el palo para los resistentes, así que apenas tuvo problemas para controlar las manifestaciones de protesta por los asesinatos legales.

2.- Primera lección

Durante los 128 años transcurridos desde que las luchas obreras dieron el salto a la gran movilización de aquél 1 de mayo, el capitalismo ha pasado por varias fases o formas concretas pero se ha mantenido esencialmente el mismo, tanto que desde finales del siglo XX se ha lanzado a reinstaurar aquellas formas de explotación pero con los medios actuales. Como hemos visto, en 1868 y 1874 el Estado legalizó las 8 horas de trabajo aunque la patronal se opuso e incumplió esa ley. En el mismo 1º de mayo de 1886 se legalizaron las 8 horas en muchos lugares mediante acuerdos entre las burguesías y el Estado, pero en otros no. En Europa también se produjeron las mismas contradicciones no antagónicas entre el Estado, representante de la burguesía en su conjunto, y algunos grupos capitalistas que no querían ceder en nada y sí mantener una explotación salvaje.
La experiencia demostró que, en aquellas condiciones, la productividad media aumentaba si se reducía la duración del trabajo pero se aumentaba su intensidad, es decir, si con menos tiempo de trabajo se producía más y mejor y encima disminuía la protesta obrera. Por otra parte, en aquél contexto, reducir el tiempo de trabajo manteniendo el salario permitía que la clase obrera descansara más, dispusiera de más tiempo de ocio y consumo burgués y se integrase más en el sistema, acelerando así el circuito entero de producción, distribución, consumo, realización y acumulación ampliada.
Si bien estas tensiones intraburguesas han reaparecido en situaciones similares, como se ve con la experiencia keynesiana y en parte con el toyotismo y algunas formas de producción flexible, sin embargo, a raíz de las tremendas dificultades del capitalismo imperialista para salir definitivamente de la crisis iniciada a finales de la década de 1960 pese a todos los esfuerzos monetaristas y neoliberales lanzados desde 1973-75, y a pesar de los puntuales repuntes transitorios siempre fracasados, desde entonces la burguesía imperialista ha optado abiertamente por aumentar el tiempo de trabajo y por incrementar la intensidad de la explotación, es decir, por unir la plusvalía absoluta con la relativa. Ha optado también por acabar con cualquier autonomía del Estado convirtiéndolo en un perro fiel que cumple sin dudar las órdenes de las grandes corporaciones financiero-industriales.
Quiere esto decir que el movimiento obrero debe rechazar la mentira del «Estado del Bienestar», del «Estado benefactor», para comprender que ya ha pasado para siempre la fase en la que el Estado burgués podía atender sustancialmente a las necesidades de la clase explotada. Las muy reducidas medidas recientes del gobierno alemán para aumentar el salario directo e indirecto, controlar los precios de los alquileres, impulsar el consumo, etc., no buscan beneficiar al pueblo trabajador empobrecido y cada vez más furioso tras años de austericidio, sino sólo desatascar cuanto antes tapones y nudos que obturan y frenan la expansión del poder euroalemán, nada más. Por otra parte, el caso alemán es excepcional y se basa en las gigantescas ganancias acumuladas por su burguesía, lo que le permite jugar al gato y al ratón con los sindicatos, pero otras burguesías imperialistas relativamente poderosas, como la francesa, no pueden hacerlo y han obligado a la socialdemocracia a aplicar recortes sociales escalofriantes.
Solamente cuando el pueblo trabajador dispone de un gobierno y de un Estado dispuestos a enfrentarse a la burguesía propia y mundial, como sucede en cierta medida en las Américas y en otras muy reducidas partes del mundo, sólo entonces puede confiar en que ese poder político actuará en defensa suya. Pero esa confianza debe estar asentada en la experiencia diaria y en la capacidad de autoorganización del poder popular y obrero fuera del Estado, libre de sus tentáculos. Todo Estado, incluido el obrero y popular, está en peligro de corrupción interna, y el burgués está corrupto en sus entrañas. Por esto el movimiento obrero ha de organizarse fuera del Estado, aunque sea suyo, para dirigir desde fuera –también desde dentro- la lucha por la reducción drástica del tiempo de trabajo explotado, una reivindicación revolucionaria por esencia.

3.- Segunda lección

La clase trabajadora norteamericana logró decisivas conquistas gracias a su capacidad de asentar una unidad obrera y popular suficientemente fuerte. Superando enormes dificultades y provocaciones teledirigidas por los aparatos represivos de una burguesía monopolista que en 1904 con sólo 318 truts controlaba el 40% de la industria norteamericana. Pese a esto, en 1905 se creó el sindicato IWW o Trabajadores Industriales del Mundo, que fue objeto de una sistemática represión desde ese instante, como antes lo fueron quienes organizaron la huelga de 1886. Uno de los objetivos básicos de la represión fue romper esa unidad enfrentado a trabajadores con trabajadoras, a blancos con negros y latinos, a irlandeses con italianos, a los industriales con los de servicios, a fabriles con campesinos, y golpeándoles a todos con empresas privadas de represión como la Pinkerton y mafias sindicales, además de a la policía. Como estos y otros medios no eran suficientes, la entrada de EEUU en 1917 en la guerra mundial justificó imponer muy severas represiones obreras y sindicales con la escusa de la «seguridad nacional». Más tarde, haría lo mismo desde 1942-45 en adelante para derrotar la oleada de reivindicaciones, y a partir de finales de 1960 de forma intermitente y en ascenso.
Si la lucha de 1886 sacó a la luz la unidad entre la represión económico-sindical a gran escala y la política contra las organizaciones revolucionarias, la experiencia hasta el presente no hace sino confirmarlo. También sucede lo mismo en Europa y en todo el capitalismo mundial, que no sólo en el imperialista. Precisamente, mientras que la burguesía obliga al Estado a abandonar su intervencionismo socioeconómico en todo lo relacionado con el bienestar público, le lleva a multiplicar su intervencionismo controlador, vigilante y represivo sobre las clases explotadas. La lucha sociosindical y política ha de aprender de esta experiencia mundial la decisiva importancia de unir en lo posible la conciencia política con la conciencia sociosindical, y dentro de esta unidad la importancia de la sistemática acción militante. El espontaneismo de masas fue una de las fuerzas activas en 1886 pero también lo fueron, y cada vez más, las organizaciones obreras anarquistas y socialistas cada vez más conscientes de actuar políticamente con sistemas organizativos capaces de aguantar la represión que se endurecería según aumentasen y se radicalizasen las movilizaciones.
El fetichismo parlamentarista sin contenido político obrero que luego haría estragos, como ya los estaba haciendo en la Europa de finales del siglo XIX, fue imponiéndose por varias razones específicas del capitalismo norteamericano que no podemos detallar ahora, pero entre las que destaca la facilidad con la que las patronales y la burguesía en su conjunto destrozaban una y otra vez las organizaciones obreras y sindicales con conciencia política radical, condenando al socialismo y al anarquismo al ghetto universitario y frecuentemente ni a eso. En EEUU hay una vida político-radical rica, compleja y plural, y aumentan ahora las luchas obreras y populares, pero el Estado ha desarrollado un sistema tan efectivo de control y aislamiento atomizador preventivo, que es muy difícil avanzar en la unificación estratégica. También hay que tener muy en cuenta que la debilidad teórico-política de la izquierda por las derrotas sufridas refuerza el individualismo metodológico y ético-burgués imperialista que la clase dominante refuerza y readecua permanentemente.
Lo malo es que la clase dominante mundial tiene como ejemplo y modelo a seguir el yanqui, lo que se aprecia no sólo en Europa sino también en el Caribe y América del Sur y del Centro, y en el resto del mundo. Frente a esta ofensiva reaccionaria generalizada el movimiento obrero ha de recuperar los valores comunes de solidaridad, de ayuda mutua, de reconquista del tiempo propio y libre y de reducción del tiempo explotado, etc., que unieron al movimiento popular y obrero de EEUU de aquél 1º de mayo.

4.- Tercera lección

Sin duda, la lección fundamental a extraer es la desesperada obsesión capitalista por «volver» a las formas de explotación imperantes en el pasado, y contra las que se levantó la clase trabajadora hermana de EEUU. Entrecomillamos «volver» para resaltar que en realidad se trata de ampliar, masificar y endurecer aquellas disciplinas, prohibiciones y castigos pero con los métodos actuales, infinitamente más sofisticados y perversos. El neoliberalismo mejora las tesis maltusianas y liberales extremas de la economía vulgar burguesa, llamada neoclásica, creada para oponerse al marxismo y derrotar al movimiento obrero de la época.
Ahora, la burguesía necesita, por un lado, aumentar el desempleo y el paro permanente, el subempleo y la precarización extrema para aterrorizar a la clase trabajadora mundial, dividirla y enfrentarla con ella misma. Por otro lado, necesita aumentar el tiempo de trabajo explotado, que no sólo la intensidad de la explotación, es decir, necesita que la clase obrera produzca más en cada hora de trabajo y que también trabaje más horas, sobre todo necesita mantener el salario igual pese al incremento de la explotación intensiva y extensiva, y si puede, busca incluso reducir el salario global a pesar de que la clase obrera aumente su productividad. Por esto, la patronal siente como un ataque insoportable a su misma esencia de clase todo intento de reducción del tiempo de trabajo explotado.
Exceptuando tibias y timoratas medidas cobardes por parte de algún Estado en la recuperación de derechos básicos --el caso alemán visto-- como es la reducida sanidad pública instaurada por la Administración Obama, lo que se aplica es una política con cuatro constantes: austeridad, es decir, reducción de gastos sociales vitales, de salarios directos e indirectos, de pensiones y jubilaciones, de servicios colectivos, etc. Privatización, es decir, vender todo lo público, colectivo y común a la burguesía a precio de ganga, para que pueda aumentar la tasa media de beneficio aunque sea a costa del empobrecimiento popular. Flexibilidad, es decir, destrucción de derechos sociolaborales y democráticos, derechos políticos conquistados por el pueblo trabajador pero que dificultan los negocios burgueses. Y represión, es decir, amedrentar a las clases trabajadoras para que no se resistan y sobre todo no pasen a la ofensiva, para que malvivan en el miedo y en la obediencia acobardada.
Para combatir al monstruo capitalista de las cuatro cabezas --austeridad, flexibilidad, privatización y represión--, el movimiento obrero ha de recuperar el vital internacionalismo consecuente de la II Internacional cuando en 1889 decretó día de lucha el 1º de Mayo en agradecimiento y en honor a la clase obrera de EEUU. Hoy más que entonces, debemos actualizar en la práctica aquella decisión porque hoy el capitalismo está definitivamente mundializado y cualquier lucha obrera y popular ha de unir su reivindicación territorial, regional y nacional, con su visión mundial. El movimiento obrero consciente yanqui así lo hizo protestando una vez y siempre contra las guerras imperialistas desatadas por «su» burguesía y saliendo en defensa de los pueblos atacados por ella.
El imperialismo activa todos sus medios militares, políticos, culturales, económicos… para aplicar su estrategia de explotación mundial en las mejores condiciones de superioridad global. Por esto, el internacionalismo obrero y popular, socialista, es el componente interno que une todas las luchas de las clases y pueblos oprimidos contra el enemigo común, sabiendo que el libre desarrollo de cada nación trabajadora es la base del desarrollo de la humanidad en su conjunto. En América Latina, este internacionalismo consecuente debe materializarse en el apoyo práctico a las liberaciones de los pueblos, en las ayudas a sus gobiernos progresistas amenazados por el militarismo yanqui y sus exigencias de absorción y deglución económica, social, cultural y natural. Solamente así haremos honor a los héroes del 1º de Mayo de 1886.

Iñaki Gil de San Vicente

“Obama está creando una situación de máxima tensión con Rusia”

Entrevista radial de James Petras

Efraín Chury Iribarne: Buenos días, James Petras, bienvenido a Radio Centenario.
James Petras: Buenos días, todo bien por aquí.
EChI: ¿Qué tema preocupa hoy a James Petras?
JP: Podríamos empezar con la más peligrosa que es la situación en Ucrania, donde los Estados Unidos están moviendo fuerzas en todos lados para -tal vez- provocar una guerra con Rusia.
Digo esto con mucha precaución, porque hoy hablar de guerra significa una guerra nuclear. Pero aparentemente, dados los datos que tenemos Barack Obama quiere imponer nuevas sanciones, está apoyando la militarización del Este de Ucrania; está mandando tropas norteamericanas a Polonia y a los países bálticos, está movilizando la flota al Mar Negro. A la vez se ha indicado que Estados Unidos tiene preparadas otras medidas más agresivas para fortalecer por ejemplo a los sectores más militarizados en Ucrania; se habla de una confrontación entre fuerzas rusas y ucranianas pendientes. En otras palabras, el señor Obama está creando una situación de máxima tensión y empujando a Rusia cada vez más a responder.
Por ejemplo ayer, las fuerzas respaldadas por EEUU asesinaron al Alcalde de Járkov, Guennadi Kernes, que era un apoyante de la política autonomista, es decir era un Alcalde electo que apoyaba una mayor autonomía para el Este de Ucrania.
Ahora, el otro factor que influye sobre esta situación son los medios de comunicación de masas que están bombardeando al público tanto en Europa como en EEUU, demonizando a Rusia, como si la situación en Crimea fuera la punta de lanza del conflicto y no el golpe de Estado y las medidas represivas de la Junta de Gobierno de Kiev. Siguiendo esta línea, la prensa supuestamente progresista como el diario La Jornada de México, está tomando partido por los golpistas; así hablan “del gobierno de Kiev” y de “la oposición pro rusa”. Es decir, los demócratas que piden autonomía y un referéndum, simplemente se presentan como piezas movidas por el gobierno ruso.
El diario argentino Página/12, tal vez en menos grado, pero sigue también en esta línea de demonizar a Putin, habla de los dos demonios, tanto del imperialismo occidental como el imperialismo ruso, como si fuera un conflicto entre grandes poderes; en vez de ver el conflicto entre los clientes de OTAN –designados por la OTAN- contra un pueblo que busca mayor autonomía, un gobierno federal, a partir de procesos electorales.
Hay poca oposición en los medios más allá de la prensa alternativa –como Radio Centenario- hay una propaganda muy peligrosa actualmente porque no existe ningún movimiento contra la guerra, contra la guerra nuclear, contra las amenazas y movidas militaristas de OTAN, por eso creo que la ausencia de oposición y la complicidad de los Parlamentos y Congresos occidentales, deja a Obama y a los militaristas con manos libres para provocar una confrontación nuclear.
Esto está pendiente y uno puede ver un proceso avanzando a saltos, cada semana, cada día, hay nuevas provocaciones. Lo que quieren hacer es un cerco sobre Rusia, tomar el control completo con purgas en Ucrania, eliminando cualquier oposición autonomista democrática, para usar a Ucrania como trampolín para ingresar directamente en la Federación Rusa. Y también, a partir de la toma del control de la economía ucraniana, paralizar las empresas militares e industriales que están funcionando entre Rusia y Ucrania. Muchos de los motores de la Fuerza Aérea rusa dependen de los repuestos y partes que vienen de empresas ucranianas. Y desde el golpe de Estado y la toma de poder por parte de la Junta pro norteamericana no hay ninguna exportación de materiales o partes de aviones de combate rusos. Esto es parte del plan de debilitar cualquier comercio entre Rusia y Ucrania.
Obviamente esto va a perjudicar la economía en Ucrania porque ellos no pueden exportar estos motores a otro país del mundo, por las especificaciones tan particulares con Rusia; entonces van a cerrar más industrias, van a perder más mercados lucrativos, van a perder el gas subvencionado, etc. En todo caso, es un desastre para Ucrania, no le importa al imperio, porque ellos sólo ven en Ucrania a un instrumento para desarticular a Rusia, y por eso fortalecen la parte militar de la Junta, porque se están anticipando a las protestas del Oeste, del Norte y del Sur, que se suman a las del Este ucraniano, y no tienen nada que ofrecer con esta agresión más allá de cumplir con la misión que les ha asignado la Casa Blanca.
EChI: ¿Es posible que estemos ante un ataque atómico sobre Rusia?
JP: Bueno, es lo que estoy diciendo.
Cada vez están montando más fuerzas militares, están extendiendo cada vez más el cerco sobre Rusia, están limitando cada vez más la sobrevivencia y el desarrollo de Rusia. Es decir, han sacado el cuchillo y lo han puesto en la garganta de Rusia, que en algún momento puede responder. Por ejemplo, mandar tropas para ayudar a los demócratas en Ucrania y conseguir alguna sobrevivencia en contra del asalto y masacre de la población en las ciudades de Este. Si Rusia manda tropas va a enfrentar mayores presiones económicas y militares desde occidente. En esta situación, quién sabe si en algún momento Obama no aprieta el gatillo y ordena atacar militarmente las tropas rusas en Ucrania, empezando tal vez con armas no nucleares; pero al responder Rusia estaremos en una guerra y nadie sabe qué tipo de armas se van a usar.
En eso estamos en este momento.
E pueblo libre del este va a sufrir una masacre en Ucrania que está planificada y organizada en este momento; han asesinado milicianos en el Este, han asesinado a un Alcalde, han montado una fuerte caravana de armas y camiones blindados.
Estamos en una escalada de agresiones occidentales que pueden provocar una contra respuesta de Rusia.
EChI: ¿Cómo es el equilibrio armamentístico en este momento, particularmente el atómico?
JP: Tanto Rusia como Estados Unidos tienen suficientes armas nucleares para la destrucción mutua. Pero tal vez los cálculos occidentales es que ellos tienen más lugares para lanzar ataques con misiles y es una política ciega, porque Rusia también tiene misiles que pueden llegar a Nueva York o cualquier otra ciudad en los Estados Unidos.
Durante la Guerra Fría había un entendimiento respecto a algunas esferas de influencia –tanto rusas como occidentales- pero eso ya se rompió. Washington cree que son los dueños del mundo, desde los países bálticos, los Balcanes, los del Cáucaso, e incluso están extendiendo el cerco sobre China.
Estamos en una fase muy extremista y la gente debe entender que hemos tenido presidentes como Clinton, Bush y ahora Obama que han apretado las fronteras con Rusia, ahora no hay ningún cinturón de neutralidad o cinturón de protección. Bajo Obama la política está apuntando como un cuchillo al corazón de Rusia.
EChI: ¿Qué otros temas te ocupan?
JP: Tengo varios temas.
El primero, es el caso de Brasil, donde tienen una Comisión para la Verdad en la que uno de los testigos, un ex coronel brasileño llamado Paulo Malhães , un auto confeso torturador, incluso orgulloso, dijo que torturó hasta la muerte a los opositores al régimen militar; fue asesinado. La Policía dice que tal vez fue por venganza de la izquierda, de quienes sufrieron la tortura. Pero yo tengo otra idea, el hecho de que el tipo tenía información sobre sus cómplices, los oficiales que ahora han alcanzado altos puestos como generales y otros influyentes, podrían estar involucrados para silenciarlo y robar la información, los archivos que este señor tenía.
No creo que la izquierda si quisiera eliminar a alguien lo estrangule. Esa es la táctica de los Servicios Especiales, las fuerzas Especiales de los boinas verdes que están practicando este estilo, con un hilo estrangular a una víctima, silenciarlo. Pero además hay un interés que va más allá a los testigos, porque es un aviso a otros militares que se están preparando para dar su testimonio, si van pueden sufrir el mismo fin.
Todavía hay muchos oficiales –militares, de Inteligencia- en Brasil que estuvieron involucrados en la tortura pero no están presentes en los testimonios. Este señor fue allá dio su testimonio, abiertamente defendiendo las torturas y todo lo demás; para los oficiales ‘respetables’ implicados una persona así es una gran peligro.
El otro tema es sobre lo que está pasando en Asia, donde Obama pactó con Filipinas para montar una enorme Base Militar allá, otra vez después de ser expulsados hace 10 años por un gran movimiento popular antiimperialista. Ahora vuelven, montando una Base Marítima y una Base Aérea dirigida contra China.. Estados Unidos está fomentando conflictos marítimos con China y utilizándolos como pretexto para montar todo un cerco como en Europa utilizan la toma de control de Ucrania, ahora montan, extienden y profundizan las Bases militares contra China.
No hay límites en el militarismo que conforma la política de la Casa Blanca. El hecho de desarrollar el cerco contra China me parece otro indicio de que la política imperialista ha tomado un camino más agresivo y militarista.
Lo mismo está pasando con el nuevo gobierno militar en Egipto, donde ayer se anunció que 683 defensores del gobierno derrocado, el gobierno electo de Mohamed Morsi, recibieron la sentencia de muerte. Estos 683 se suman a los 529 que ya estaban condenados y tenían pendiente la sentencia de muerte. Al mismo tiempo un oficial anunció que de los anteriormente sentenciados a muerte, es decir los 529, a 422 le conmutaron la pena por cadena perpetua. Es decir le cambiaron el asesinato inmediato por el asesinato gradual. Pero en todo caso ese gobierno militar, la Junta Militar, recibe más de mil millones de dólares en ayuda militar de los EEUU para fortalecer ese gobierno que está trabajando mano a mano con Israel en el bloqueo a los palestinos.
Este es otro aspecto del militarismo norteamericano.
EChI: ¿Qué pasa con la Alianza del Pacífico que no está funcionando?
JP: El proyecto norteamericano militar tiene complemento en lo comercial, tratando de imponer tratados de libre comercio que baja las barreras para las exportaciones estadounidenses y facilita el desplazamiento de China. Y eso encuentra muchos problemas porque China es más competitivo económicamente y los países van a perder un socio confiable. Por otro lado Washington quiere exportar productos agrícolas que van a llevar a la quiebra a un sector importante de la economía, particularmente en Japón, ese sector agrario que es el principal apoyo del gobierno conservador.Entonces si el gobierno acepta el libre comercio en la agricultura va a perder buena parte de sus senadores y congresistas y por eso no lo quiere hacer. Pero en todo caso, debemos entender que esta Alianza del Pacífico, transpacífico que le llaman, favorece a los sectores poderosos de la economía estadounidense y perjudica a los pequeños y medianos productores en Asia.
EChI: Muy bien Petras, muchas gracias por el valor de este análisis. Nos reencontramos el lunes.
JP: Bueno, espero que si.
Un gran abrazo para todos los oyentes.

Efraín Chury Iribarne
Radio CX36 centenario
Escuche en vivo los lunes a las 11:30 horas (hora local) la audición de James Petras por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay) para todo el mundo a través de www.radio36.com.uy

1° de Mayo: De París a Chicago, a Cananea y Río Blanco…

A la memoria de Lucy Parsons

Llegará el día en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que estrangulan hoy. Estas fueron las últimas palabras de August Spies ahorcado por los patrones burgueses de Chicago en 1887 por haber organizado una huelga general el 1º de Mayo de 1886 para hacer valer la jornada de ocho horas. Los mártires son: George Engel (alemán, 50 años, tipógrafo); Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista); Adolf Fischer; Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista); August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista); Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero), para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda. La poderosa voz del proletariado estadounidense era silenciada momentáneamente. Lucy Parsons era la esposa de Albert Parsons. Lucy era mexicana, se probó que no estuvo presente en el lugar, pero ella se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgada igualmente como culpable, aunque no fue ahorcada. Lucy Parsons nació en 1853 en la ciudad de Waco, estado de Texas. Nació siendo esclava, hija de una mexicana negra llamada Marie del Gather y de John Waller, mestizo de la nación indígena Creek. Lucy quedó huérfana a los 3 años y fue criada por un tío de nombre Oliver Gathings. Durante su juventud era conocida como Lucy González. En 1870 Lucy conoció a Albert Parsons, un exsoldado del Ejército Confederado. Tuvo que casarse ilegalmente, por las leyes contra mezcla racial. Albert Parsons por esa época había sido amenazado de linchamiento por defender el registro de votantes negros. Ella fue una dirigente laboral radical y una anarquista-comunista, y en 1920 fue considerada por la policía de Chicago como "más peligrosa que mil insurrectos". Murió en 1942.
16 años antes de la insurrección de Haymarket Square en Chicago, en el mismo mes eran masacrados decenas de miles de trabajadores en Francia. Karl Marx escribió en una carta: “Estos parisienses que toman el cielo por asalto.” Se refería a quienes luchaban en La Comuna de Paris. Tomar el cielo por asalto es apoderarse del poder de la sociedad burguesa; el proletariado tiene en sus manos por vez primera el poder revolucionario para construir una sociedad más justa, sin desigualdades y libre. La historia insurreccional contra el capital estallaría nuevamente en 1886, pero en el continente americano con una huelga de 200 mil trabajadores el 1 de mayo, mientras que otros 200 mil obtenían esa conquista –la jornada de ocho horas– con la simple amenaza de paro. El gran poeta y revolucionario cubano José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires, narró la ejecución: “...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: «la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...”
Pasarían 20 años para que una nueva insurrección obrera reivindique los derechos laborales, pero esta vez acontecía en el norte de México. La Huelga de Cananea fue una huelga minera en Cananea, Sonora, contra la empresa Cananea Consolidated Copper Company. Este acontecimiento se considera precursor de la Revolución Mexicana de 1910. Los hermanos Flores Magón –con su periódico Regeneración, órgano propagandístico del Partido Liberal Mexicano (PLM)– tienen un papel relevante en una ola de huelgas masivas de 1906 a 1908, nos dice nuestro querido amigo James D. Cockcroft en su libro Los precursores intelectuales de la Revolución Mexicana . El paro laboral empezó el 1 de junio de 1906 por aumento salarial, por la jornada de ocho horas, mejoramiento de las condiciones insalubres y contra los malos tratos por los capataces y la discriminación frente a los empleados estadounidenses. A los meses estalló otra huelga. La de Río Blanco aconteció el 7 de enero de 1907 en la fábrica de tejidos de Río Blanco, en Veracruz, México. Al igual que la de Cananea, la de Río Blanco también es precursora de la Revolución Mexicana; en ambos levantamientos proletarios hubo decenas de muertos acribillados por las hordas militares de la dictadura porfirista, que poco tiempo duraría después de estas insurrecciones obreras. Los regímenes oligárquicos no pueden durar mucho tiempo. Desde 1871, pasando por 1886 y 1906 y 1907, ha habido grandes luchas y revoluciones proletarias triunfantes, pero también grandes derrotas.
Este 1° de Mayo reivindicamos la lucha histórica de los trabajadores de todo el mundo, y sus mártires heroicos. Enarbola con su marcha combativa la memoria colectiva obrera, reivindicando el internacionalismo proletario. El significado actual de esta fecha es hacer patente que las luchas de resistencia contra el capital neoliberal defienden dignamente las grandes conquistas sociales, pero que también algún día el silencio de nuestros mártires será tan poderoso que ayudará a “tomar el cielo por asalto”.

Román Munguía Huato

Unidad y celebración en el 1º de Mayo

¡Qué tremenda paradoja! Mientras que en los países del llamado mundo occidental el 1º de Mayo será para sus trabajadores un día de lucha y reivindicación de sus derechos alarmantemente pisoteados, en Cuba —ese país al que el citado mundo trata de impartir clases de humanismo y democracia— la jornada será de celebración y de impresionante demostración de la unidad que les caracteriza y les ha hecho invencibles durante más de 55 años. No es que en la tierra de Martí no existan los problemas; lo que sucede es que allí patrón y trabajador son una misma cosa, y, trabajadores todos, se suman de manera consciente y entusiasta tanto para celebrar sus logros como para solucionar sus problemas.
La cita es a las siete y media de la mañana en la Habanera Plaza de la Revolución José Martí. En este emblemático lugar, más 1.700 representantes de organizaciones, movimientos sociales y de solidaridad pertenecientes a 68 países acompañarán al pueblo cubano en su siempre multitudinaria celebración del 1º de Mayo. Algunos de ellos acudirán a otras provincias de Cuba, donde obviamente también se celebra el Día Internacional de los Trabajadores y, 24 horas después —el 2—, una amplia representación de los mismos participará en el Encuentro Internacional de Solidaridad.
Este año más de 50.000 trabajadores de la salud serán los que inicien el desfile. Justo detrás irán 35.000 obreros de la Construcción; 40.000 pertenecientes a la Educación, Ciencia y Deportes, y a todos ellos les seguirán miles y miles de trabajadores y trabajadoras de todos los gremios existentes en el país. Cerrarán el desfile más de 50.000 trabajadores jóvenes, así como estudiantes y combatientes.
Como todos los años, en Cuba Gobierno y pueblo se dan cita a la misma hora y en el mismo lugar; impensable ejercicio en los países capitalistas.

Paco Azanza Telletxiki

El papel del trabajo en la transformación del hombre ¡en mono!

Con motivo del 1° de Mayo, Día Internacional del Trabajo

En el año 1876 Federico Engels presentaba su ensayo "El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre" * . Explicaba ahí cómo el trabajo cumple la histórica misión de ir creando un ser cualitativamente nuevo a partir de una especie anterior. Es decir: el trabajo como actividad creadora comenzaba a transformar la naturaleza y abría un capítulo novedoso en la historia. Nunca hasta ese entonces –dos millones y medio de años atrás según lo que hoy día las ciencias arqueológicas pueden establecer– un animal había modificado consciente y productivamente su entorno. La actividad de las hormigas, de las abejas o de los castores, grandes "ingenieros" por cierto, no puede ser considerada una acción laboral en sentido estricto. Todas estas especies repiten desde tiempos inmemoriales su carga genética, no inventan nada nuevo, no se "desarrollan" y jamás, desde hace millones de años, evolucionaron en la forma de realizar su producción (los hormigueros o los panales son iguales desde siempre). Fue cuando nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a tallar la primera piedra cuando puede decirse que hay "trabajo" en sentido humano, como actividad creadora, como práctica que transforma el mundo natural y va transformando al mismo tiempo a quien la lleva a cabo. Y desde que arrancó esa primera actividad con el primer homo habilis –en África, en lo que hoy es el norte de Tanzania– la evolución ha sido continua y a velocidades cada vez más aceleradas. En esa perspectiva, entonces, el papel del trabajo –como lo afirmara Engels– ha sido fundamental: fue la instancia que "creó" al ser humano. Pasamos de monos a seres humanos por el trabajo.
Es en esa lógica que tiene sentido entonces lo dicho por Hegel: "el trabajo es la esencia del ser humano". Gracias al trabajo dejamos de ser monos, nos civilizamos, dejamos atrás el mundo animal y fuimos construyendo un ámbito enteramente simbólico: fue quedando modulado / superado / “pervertido” el instinto reemplazándose por la cultura.
La historia del ser humano, en definitiva, es la historia en torno a cómo fue organizándose ese acto tan especial, tan fundamental y definitorio que es el trabajo. Desde que nuestra especie pudo producir más de lo que necesitaba para sobrevivir, desde que hubo excedente, empezaron los problemas. Alguien –el más fuerte, el más listo, el más sinvergüenza, no importa– se apropió del excedente y surgieron las diferencias de clase social. Y así venimos hace ya varios milenios, a los tropezones, entre luchas a muerte entre poseedores y desposeídos, entre guerras y violencia ("la violencia es la partera de la historia" dijo Marx). Los que quedaron como propietarios en esta lucha de clases –sean amos esclavistas, casta sacerdotal, señores feudales, o más recientemente burguesía industrial, accionistas, banqueros, etc.– no ceden ni un milímetro de sus privilegios. Por otro lado, las grandes mayorías perjudicadas, que son los verdaderos productores de la riqueza social, los auténticos trabajadores –esclavos, campesinos pobres, obreros industriales, asalariados de toda laya (inclúyanse ahí los trabajadores intelectuales), etc.– arrancan beneficios y mejoras en sus condiciones de vida sólo a través de una lucha denodada contra sus opresores. Esa es la dinámica de la vida social. Si el trabajo es la esencia de nuestra existencia, tal como están las cosas lo menos que puede decirse es que sea placentero para las enormes mayorías trabajadoras. Mientras el trabajo siga siendo explotado por alguien –enajenado, para decirlo con el término de los clásicos, alienado– seguirá siendo una pesada carga para quien lo hace.
Esa es la historia de los trabajadores a través de estos 10.000 años desde que podemos reconstruir medianamente la historia: quien realmente produce, quien trabaja y crea la riqueza de las sociedades, está excluido de su aprovechamiento. Parece mentira que pequeñas minorías sean las que se apropian del producto del trabajo de enormes mayorías, pero esa es nuestra historia como especie. Hasta ahora no parece muy cierta esa máxima de "el trabajo hace libre", perversamente instalada en el campo de concentración de Auschwitz donde miles y miles de judíos fueron forzados a trabajar como esclavos hasta su muerte por los nazis. En estas condiciones de sociedad con clases sociales, ¿de qué nos libera el trabajo?
El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.
Ya a mediados del siglo XIX surgen y se afianzan los sindicatos, logrando una cantidad de conquistas que hoy, desde hace décadas, son patrimonio del avance civilizatorio de todos los pueblos: jornadas de trabajo de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derecho de huelga. A tal punto que para 1948 –no ya desde un incendiario discurso de la Internacional Comunista decimonónica o desde encendidas declaraciones gremiales– la tibia Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en su Declaración de los Derechos Humanos que “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.” Es decir: se consagran los derechos laborales como una irrenunciable potestad connatural a la vida social.
Vemos así que hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos ya centenarios podían ser tomados como puntos de no retorno en el progreso humano, tanto como cualquiera de los inventos del mundo moderno: el avión, el televisor o la computadora. Por cierto, estos avances sociales no son sólo patrimonio socialista: las conquistas laborales son ya mejoras de la humanidad toda. Pero las cosas cambiaron últimamente. Cambiaron en forma demasiado drástica, a gran velocidad. Y cambiaron a favor de las pequeñas minorías que manejan el mundo perjudicando a la mayoría de la población mundial, al amplio campo de los trabajadores.
Con la caída del bloque soviético hacia fines del siglo XX el gran capital se vio triunfador. En realidad no fue que terminó la historia ni las ideologías: ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo comenzaron a establecer las nuevas reglas de juego. Reglas, por lo demás, que significan un enorme retroceso en los avances sociales que mencionábamos. Los ganadores del histórico y estructural conflicto –las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté de moda hablar de ellas– imponen hoy más que nunca las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, de pérdidas de conquistas por parte del mundo de los trabajadores. En otros términos, a fines del siglo XX y comienzos del XXI se llegó a condiciones de vida como en el XIX. La manifestación más evidente de este retroceso es la precariedad laboral que vivimos, la que se presenta disfrazadamente con el oprobioso eufemismo de "flexibilización" laboral.
Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atraviesan hoy el calvario de la precariedad laboral ("flexibilización", para usar el término de moda).
Aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), incremento de empresas de trabajo temporal, abaratamiento del despido, crecimiento de la siniestralidad laboral, sobreexplotación de la mano de obra, reducción real de la inversión en fuerza de trabajo, son algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular. El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es "conservar el puesto de trabajo". A tal grado de retroceso hemos llegado, que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. Así las cosas, no se ve por ningún lado que el trabajo "nos haga libres".
Según datos de Naciones Unidas 1.300 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar diario (950 en Asia, 220 en África, y 110 en América Latina y el Caribe); hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones viven sin agua potable. En la sociedad de la información y la comunicación, la mitad de la población mundial está a no menos de una hora de marcha del teléfono más cercano. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI: la Organización Internacional del Trabajo reporta cerca de 30 millones), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más aún por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas (“¿Tu mamá trabaja? No, es ama de casa”… ¿?). Según esos datos, también se revela que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares –que pueden caber en un Boeing 747– supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Trabajar, pareciera, no libera de mucho. Por eso, ante ese trasfondo patético, resalta como una más que apetecible salida ser deportista profesional, o narcotraficante. Ser mafioso ya no queda tan mal; se gana bien y no se trabaja… Incluso se puede tener fama y gloria, y con suerte… ¡hasta se aparece en las revistas de farándula! ¡O en las listas de Forbes!
En definitiva: en las condiciones en que el gran capital ha comenzado este nuevo milenio con un triunfo a escala planetaria que lo hace sentir imbatible, el trabajo, en todo caso, más bien nos transforma en monos, nos torna más animales. Y ante ello se ofrece como una salida infinitamente más atractiva para cualquier trabajador el negocio del narcotráfico: se gana mucho más trabajando muchísimo menos.
Pero la historia no está terminada. Creer eso es tan arrogante como la equiparación de "Hombre" con "Ser Humano", tal como decíamos al principio del texto.
Estas últimas décadas fueron de retroceso para los trabajadores, ello es evidente. Pero la lucha sigue. Nadie dijo que la lucha fuera fácil. Si miramos la historia queda claro que sólo con enormes sacrificios se van cambiando las cosas. Y sin dudas, aunque hoy pareciera que nos acercamos más al mono debido a estos retrocesos sufridos, de nosotros, de nuestras luchas depende recuperar el terreno perdido y seguir avanzando más aún como trabajadores, y como especie en definitiva. Recordemos las palabras de Neruda: "podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera".
Por tanto, hoy como ayer, y quizá más que nunca: "Trabajadores de todos los países: ¡uníos!"

Marcelo Colussi

Nota
* “ Die Rolle der Arbeit bei der Menschenwerdung des Affen”, en realidad, mal traducido, pues el texto de Engels habla de la “humanización” del mono, y no equipara “ser humano” (Mensch) con Hombre, lo cual, como pasa con la traducción de marras, no deja de repetir el modelo de arrogancia machista: la especie “Ser Humano” (Mensch) está compuesta por hombres… ¡y mujeres!

Túnez: Consenso de élites y retorno al pasado

Sin alharacas, sin guerras civiles, sin golpes de Estado, sin atención de los medios, Túnez vuelve a sumergirse poco a poco en el antiguo régimen. Sería demagógico afirmar que la revolución del 14 de Enero no cambió nada o que se ha regresado, como en Egipto, a la dictadura, pero toda una constelación de síntomas apunta a un acuerdo, activo o pasivo, para poner fin a la revolución sin cambios revolucionarios y a la “transición democrática” sin demasiada democracia. La aprobación de la Constitución el pasado mes de enero cerró un conflicto político muy peligroso, pero cerró también paradójicamente el interés en aplicar los principios constitucionales paridos con tantas dificultades.
Un síntoma alarmante dio la alerta el pasado 12 de abril cuando el Tribunal Militar de Apelación confirmó la condena de Ben Alí, refugiado en Arabia Saudí, pero revisó las de sus esbirros en prisión. Condenados en primera instancia a penas oscilantes entre 10 y 37 años de cárcel como responsables de la represión de las jornadas revolucionarias de diciembre, enero y febrero de 2011, el tribunal ha recalificado los cargos como “homicidio involuntario” y ha impuesto a los acusados penas reducidísimas que, en la mayor parte de los casos, han cumplido ya. De esta manera Rafik Belhaji, exministro del interior; Alì Seriati, jefe de la Guardia Presidencial; Adel Tiouiri, exdirector general de la Seguridad Nacional; Rachid Abid, exdirector del cuerpo de Antidisturbios; Lofti Zouaoui, exdirector general de Seguridad Pública, y Jalel Boudriga, excomandante de los cuerpos especiales, quedan eximidos de toda responsabilidad en el asesinato de los 335 mártires de la revolución oficialmente reconocidos y en las lesiones de los 2.500 heridos, algunos de ellos encadenados a una sillas de ruedas o con secuelas irreversibles, que llevan tres años reclamando justicia.
Como escribe el analista Saif Soudani, el veredicto y la propia escena del proceso “vienen a barrer de un manotazo la superioridad de la justicia revolucionaria”, sustituida por una “justicia militar que tenía ese día un aire egipcio, sponsor de facto de la contrarrevolución”. Y como denuncia la periodista Patrizia Mancini, residente en Túnez y responsable de la página Tunisia-in-red, la sentencia reveló también “la soledad de las familias de las víctimas y de los heridos de la revolución”. Ausencia en la sala -dice Mancini- de los medios de comunicación occidentales, que dan por felizmente terminada la transición y corren a buscar sangre en otros escenarios más novelescos; y ausentes los partidos, concentrados en la Ley Electoral y en la preparación de los próximos comicios. Más allá de las declaraciones oficiales de rechazo a la sentencia o del cuestionamiento del carácter militar del tribunal, todas las fuerzas políticas, incluido el Frente Popular, parecen olvidar el papel “constituyente” -el realmente constituyente- de todos esas muertes heroicas que piden a gritos nuevas leyes, nuevos policías y nuevos jueces; y que parecen olvidar también la Ley de Justicia Transicional, aprobada a trompicones en diciembre de 2013 y cuya aplicación permitiría apartar o disolver los tribunales militares y constituir nuevos marcos jurídicos “de transición” capaces de ajustar cuentas con el pasado y anticipar un futuro más garantista y democrático.
Pendientes todos de las elecciones -cuya fecha sigue en la bruma-, Ennahda, fuerza mayoritaria en la Asamblea, prefiere mantener un perfil bajo, mientras que las fuerzas “laicas”, de derechas y de izquierdas, utilizan el affaire para mantener su implacable e irresponsable acoso al partido islamista, culpable eterno de todos los males incluso si ya no está en el gobierno. Como recordaba Choukri Hmed: “en el contexto revolucionario que vivimos, una sola institución es depositaria de la soberanía nacional: la Asamblea Nacional Constituyente. A los diputados compete la responsabilidad de pronunciar la nulidad de de los veredictos, de revocar a los jueces y de establecer instituciones y dispositivos judiciales en conformidad con la ley de Justicia Transicional”. Frente a las vacilaciones de la Asamblea, las familias de los mártires y los heridos de la revolución han comenzado una huelga de hambre mientras centenares de intelectuales, periodistas y ciudadanos han firmado y hacen circular un documento “en favor de la verdad y la justicia” en el que denuncian “una ofensiva general contra la revolución”.
Otro síntoma sombrío, paralelo e inverso, es el arresto y procesamiento en los últimos meses de decenas de jóvenes, algunos de ellos parientes de mártires o heridos ellos mismos durante la revolución y que son acusados ahora de diferentes delitos “contra la seguridad pública”: ataques a policías o centros policiales, formación de bandas, insultos a la autoridad o difamación. “Su único crimen”, escribe Henda Chennaoui, “es el de haber reivindicado justicia y dignidad con los mismos métodos que hasta hace no mucho tiempo se calificaban de `revolucionarios’”. Los habitantes de Regueb, Meknassi y Jelma han organizado un comité de apoyo a los detenidos mientras que un grupo de jóvenes ha lanzado una iniciativa en facebook bajo el reivindicativo título “También nosotros hemos quemado una comisaría”. Una vez más, los jóvenes son criminalizados, como bajo Ben Ali, con las leyes de Ben Ali, ante el silencio de los partidos y del sindicato UGTT, que han olvidado todos los agravios, políticos y económicos, que desencadenaron la revuelta popular contra la dictadura.
Entre tanto, el gobierno “tecnócrata”, “no-ideológico”, de Mehdi Jumaa, aprovecha el “consenso” impuesto desde el exterior, y aceptado casi sin resistencias por todas las fuerzas, para llegar a acuerdos económicos con la UE y el FMI, renovar concesiones a empresas extranjeras (salinas o petróleo) al margen de la constitución y anticipar “medidas de ajuste” que se podrían haber evitado con una auditoría y la negativa a pagar el servicio de una deuda que el propio Parlamento Europeo declaró hace dos años “ilegítima”. El retorno del turismo durante las vacaciones de Semana Santa no hace sino colorear -y a medio plazo agravar- una crisis que padecen los mismos que se jugaron la vida en 2011 para transformar el país. Los veredictos del 12 de abril, la rehabilitación mediática y política de figuras y empresarios del antiguo régimen, la corrupción que retoña, la represión que sigue, todo parece indicar que “un consenso de élites” a la española, basado en el principio de “mucha libertad económica y sólo la libertad política compatible con ella”, va poco a poco cerrando los márgenes aún abiertos para operar una verdadera ruptura. La solución que se dé a las reclamaciones de las familias de los mártires de la revolución revelará si la nueva Constitución y la ley de Justicia Transicional se aprobaron para dar paso a un Túnez más justo y democrático o sólo para tener algo bueno y bonito que olvidar.

Santiago Alba Rico. Filósofo y columnista. Su último libro publicado es ¿Podemos seguir siendo de izquierdas? (Panfleto en sí menor) (Pol-len Edicions, Barcelona, 2014).