domingo, enero 04, 2015

Haydée Santamaría según su hija Celia: Era sábado en la mañana



Melba (izquierda) y Haydée en la cárcel. Haydée habría cumplido 91 años este 30 de diciembre.

Era sábado en la mañana. El cielo se oscurecía por momentos anunciando la llegada del “norte”. Miriam, con su paciente obsesión, me había llamado durante las últimas semanas para que no dejara de ir a lo que suponía la conmemoración del 49 Aniversario de la salida, de la cárcel de mujeres, de mi mamá y de Melba Hernández. La guagua ya esperaba, y el grupo de combatientes era nutrido y demasiado alegre para tener un promedio de edad cercano a los 70 años.
En estas actividades, relacionadas con la lucha y la vida de mi madre, siempre comienzo a sentirme mal: todos me ven y quizá por mi carácter medio desenfadado o por algún que otro parecido ocasional con ella; me llenan de halagos y atenciones, me escuchan hablar esperando que sea Yeyé quien lo haga. Por supuesto que habla Celia, con su componente Santamaría, pero con un millar y medio más de otros componentes heredados o adquiridos, que bien vale la pena no reseñar.
El hecho es que con media sonrisa y algún bostezo, abordo el ómnibus lleno de algarabía, como si fuésemos escolares a una excursión. Tomamos la avenida que separa a mi ciudad, la más bella del mundo de la provincia La Habana. Ahora el cielo se despeja y desliza coquetón el velo blanco para divisar de cuando en vez ese azul perfecto y total hecho en Cuba. Eché un vistazo, lo contemplé con orgullo y enseguida reaccioné ante tanta intensidad de azul: “¡Ah!, Industriales volvió a ganar’’.
Era suficiente para un buen viaje. Pero el destino me tenía previsto otras cosas más importantes que mi team, y mire usted que no son muchas las cosas más importante que esa. De inmediato se escucha una voz grave y potente desde el fondo y observo a Cartaya: “¿Celia María, en qué andas?”. Un poco avergonzada por ser descubierta en mis retiros espirituales y azules me viro y empieza una charla amena, separada por unos cinco metros y un montón de personas riéndose y mofándose del uno y de la otra.
A la alegría es biológicamente imposible ser indiferente, te subyuga y te apresa. De esa manera, entre risas, bromas y sonidos no me percaté de que el cielo era espléndidamente azul y no tuve que evocar a Industriales para fabricar una mañana llena de contrastes y auténtica inspiración.
Llegamos a Guanajay. Allá nos esperaban los oficiales a cargo de la prisión de máxima seguridad. El compañero político – un jovencito mulato, demasiado joven– nos dio la bienvenida. Sus palabras eran serias y sentidas, de tal suerte que el alborozo inicial fue cediendo paso a una dulce consternación. De forma un tanto torpe avancé en la cola que llegaría hasta la celdilla donde estuvo presa aquella persona que me regañaba por no ponerme la plancha de los dientes o porque no me gustaba el pepino en la ensalada, aunque se hubiese gastado el preciado aceite de oliva. Llegamos …la fotografía harto conocida cobraba vida en aquel recinto.

A la salida de la cárcel

Mi madre muy delgada con la blusita blanca y la mirada de quien fue testigo del infierno. Luego su cama – no sé como dormiría, para ella dormir requería de ciertos acomodos- volví a mirar y pensé que algo diferente a mi alimentación era quien le permitía recostar la cabeza en la cama angosta.
Un libro carcomido y de edición baratísima de Las fuerzas morales, de José Ingenieros, era protegido por un vidrio. Qué raro – me dije-, nunca supe que mama leía a Ingenieros-. Mi niñez se me vino encima. Ya no reía. Algo me decía que aquella cama y aquellos barrotes corrían por mis venas. No escuché la voz del político, apenas podía con mis pensamientos.
Traté (como dicen a la ligera) de recordarla en sus buenos momentos, en la Casa o en mi casa llena de gente, color y buena música, cuando deseaba que yo fuese la criatura más bella del Universo ( creo que llegó a creérselo alguna vez), luchando porque mis ojos torcidos se enderezaran, o fuese mi andar más elegante, o que ya a los 12 años debía haber leído Cien años de soledad. “Si no lo lees ahora, mi hijita, estarás sola siempre” o , tratando inútilmente que mis dedos ensartaran una aguja. Nada servía… Allí estaba real y objetiva en su dolor, no sé hasta donde le sirvió Ingenieros, y qué fuerza o qué moral le dio. Sin pensarlo ni una vez les dije alzando la vista que la carta que escribió desde allí a mis abuelos, donde les comunicaba la felicidad de que Fidel estuviese vivo y que Abel sería el alma de la familia, debería pertenecerles y que con gusto se las daba…. Me detuve….. Ya no eran sólo los apuestos oficiales de la prisión, habían entrado durante mis reflexiones unos hombres vestidos de azul que me miraban con cierta curiosidad. –Miriam -dije-, ¿quiénes son?
Los reclusos – me respondió, rápidamente. “¿Los reclusos? ¿Los de aquí?’’ . Eran cerca de 15 de ellos, serios , limpios y sin un solo atuendo de esos que vemos en las temibles películas del sábado, lleno de grilletes o algo así. Ah –le dije- , pero son los que tienen libertad condicional. –No Celia -me dijo Miriam ya molesta-, son los reclusos de la cárcel, la condena menor es 20 años. Son presos comunes… No –dije- más me froté los ojos, eché un último vistazo a la triste camita y la imagen martirizada de mi madre… y escuché. Estaba hablando uno de esos… azules: “Para nosotros es de gran orgullo que un museo tan importante como este esté en nuestro reformatorio. Nosotros mismos lo pintamos y mantenemos y no queremos que nadie lo haga’’. No es posible – me dije- debo estar soñando con mama, ¿estos presos, muchos de ellos asesinos, hablando así de la Historia y diciendo que ya todos tenían el 9no grado gracias a las facilidades de la Revolución para superase?
No había división entre los oficiales y ellos, me puse a mirar y no había ni una sola arma de fuego, al menos a la vista. La coherencia del discurso era fenomenal para un asesino o lo que fuese. Me puse en guardia. -¡Ah no!, ¿pero qué es esto?-. Me separé del grupo un poco y esperé la alocución del preso común sobre dos presas políticas de hace cerca de 50 años, protagonistas de la Revolución que engendró la sociedad que a última instancia los había apresado.
Ya nos tocaba la actividad cultural… ¡con ellos!, no sin antes hacer prometer que les enviaríamos nuevas fotos y buena pintura para la celdita.. No hablaron de comida, ni de maltrato, ni de lo habitual que habla un hombre que tiene regulado sus encuentros con la luz del día.
La gala era en un pequeño patio donde se encontraba una batería destartalada con el nombre de “Guanajay” en letras itálicas y unos panes, agua de coco, y dulces hechos con azúcar prieta. Volvió el político a empuñar el micrófono y nos explicó que los presos eran seleccionados cuidadosamente… –ah, respiré – son esos que escogen… “por ellos mismos en asamblea’’, concluyó el muchacho. “¿Qué?, ¿ellos mismos? ¡Ah no! esto es Alicia en el país de las maravillas, ahora mismo me largo de acá”… Me detuvo la voz pausada y trémula de un hombre recitando una poesía de su inspiración.
Era sobre Melba y entre la cadencia infantil de la rima y la sinceridad de su texto me contuve: ¡Era de los azules! ¡Era un preso componiendo y recitando poesía! Me miraba a mí con lágrimas en los ojos y la verdad de lo maravilloso terminó por conquistarme de un golpe.
Vinieron los presos azules con flores y besos, me atiborraron de agua de coco, porque querían que todo fuese hecho por ellos.
Se levantaron agradeciendo la oportunidad que se les concedía para aprender, superase y cuidar de la celdita de Melba y mama. Ya no había más que pensar. Un oficial rubio cantó Yolanda y un preso le hizo la voz acompañante. Cuando gritaban “Yolanda”, se juntaban sus cabezas como colegas de grupo. Terminó la velada llena de flores y yo que no paraba de lagrimear. Ya no era por mi madre y su angosta camita de antaño. Ahí habían seres humanos que habían cometido faltas tan grandes que en muchos casos deberían pagar de por vida. Pero se les dio la posibilidad de ser libres de espíritu, y de superase y de conocer y eran mejores hombres que cuando estaban libres, según ellos hasta más seguros. Las palabras finales fueron para nuestros hermosos hermanos presos en Estados Unidos. El espejo de Alicia se me volvió a torcer.
Ellos allá, por soñar que un día todos los presos del mundo puedan tener trajecitos azules y ver televisión y cuidar de museos. Ellos no podían cantar Yolanda con sus carceleros , ni Yesterday tampoco.. Que Gerardo no ha podido ver la luz de diosa que se le enciende a Adriana cuando se ríe, ni Tony pudo jamás recitar un solo verso, desde su altura universal, a su carcelero. Ni pueden verse ni hablarse, ni tienen museos que cuidar, ni siquiera pueden ver el pálido azul de aquel cielo.
Mis cinco hermanos, tan grandes como los apóstoles en Roma, tienen relación con la angosta camita de Yeyé. Tal vez en eso estaba pensando mi mamá cuando recostó su cabeza en la almohada. No en mí, sino en que a partir de aquel entonces nos sobrarían jóvenes como Abel y como Boris… así de guapos, así de tiernos, así dispuestos a soñar en camitas angostas.

Texto de Celia María Hart Santamaría (1963-2008), publicado en el libro Haydée, hace falta tu voz (Ediciones Ojalá, 2014).

EEUU: ¡Para acabar con la brutalidad policial, acabemos con el capitalismo!



El lado oscuro de aquella “esperanza en la que podemos confiar” de Obama ha salido a la luz nítidamente. Los asesinatos extrajudiciales de Michael Brown, Eric Garner y de Tamir Rice, de tan sólo 12 años de edad, todos ellos ciudadanos negros desarmados, ha desatado una tormenta de protestas y de indignación en una escala que los EEUU no veían desde hacía años.
Más allá de las muertes en sí, la gota que colmó el vaso fue la negativa por parte de dos jurados de condenar a los policías que mataron a Brown y a Garner. En particular, el vídeo de la muerte de Garner, asfixiado hasta la muerte mientras suplicaba a la policía con gritos de “¡no puedo respirar!” han conmocionado a los norteamericanos y al mundo entero.

Protestas masivas

La respuesta ha sido espontánea, global y orgánica, con decenas de miles de personas de prácticamente todos los grupos étnicos y culturales participando en toda una serie de protestas que van desde sentadas silenciosas a huelgas escolares; de vigilias masivas a manifestaciones en los centros de las ciudades; de la ocupación de autopistas y cruces de carretera a individuos coreando apasionadamente “¡las vidas negras importan!” en lugares abarrotados.
Todo el mundo, desde los sintecho, a inmigrantes recién llegados, albañiles, enfermeras hasta facultades enteras de derecho y medicina se han organizado y movilizado entorno a este asunto. Incluso jugadores de la NBA y la NFL y otros famosos se han solidarizado. Muchas protestas han vinculado estos asesinatos con la brutalidad del Estado en México y su colaboración con el narco, con protestas en solidaridad con Ferguson y Ayotzinapa solapándose en las últimas semanas.
Con el auge de las redes sociales, los vídeos de asesinatos policiales y de abusos son fácilmente accesibles y el bulo de que la policía está ahí para “servir y proteger” ha sido desvelado. Los medios de comunicación han virado, predeciblemente, desde una cobertura más o menos honesta a un enfoque sensacionalista que se centra en escaparates rotos y en pequeños puñados de anarquistas violentos y provocadores policiales. Pero este movimiento va mucho más allá de gente desahogándose y dañando coches de la policía. Lo que estamos presenciando es el principio de un cambio masivo en la conciencia de clase y en la relación de fuerzas en la sociedad norteamericana.
En el pasado, el Ku Klux Klan era una fuerza importante en EEUU, con puntos de apoyo que iban del sur profundo a la Casa Blanca. No sólo aterrorizaba a minorías étnicas y raciales y a sus defensores, sino que también organizaba grandes concentraciones racistas. Incluso hasta hace unos años, las tensiones raciales tendían a degenerar en “disturbios raciales” elementales, con saqueos y peleas entre negros, latinos, asiáticos y otros. La respuesta a esta reciente farsa escandalosa de la llamada justicia burguesa ha sido algo del todo diferente. Representa el surgimiento de una nueva ola de acción unida y de solidaridad entre la clase obrera y la juventud, aunque sea en un nivel básico, individual y descoordinado. Reflejando la creciente integración y concentración de la economía, los cambios demográficos y el mayor acceso a la cultura y los medios, la actitud hacia la cuestión racial se han transformado de manera dramática en los últimos años. No sólo ha sido electo un presidente negro, sino que le resultará mucho más difícil a la clase dominante en un futuro el sacar la “baza racial” para enfrentar a la clase obrera entre sí.
Sin una dirección clara por parte de los líderes del movimiento sindical en este o cualquier asunto de interés vital para la clase obrera, la necesidad se ha visto expresada a través del accidente y ha salido a la luz siguiendo este canal. La indignación por el incesante racismo y el abuso ha liberado una acumulación profunda de frustración. Millones de estadounidenses, sobre todo los jóvenes, se sienten desde hace tiempo impotentes frente a poderes sociales y económicos que parecen estar fuera de su control. Decenas de miles de personas que previamente aparentaban ser “apáticos” o “apolíticos” se han despertado políticamente de golpe. Las ilusiones sobre la imparcialidad del sistema judicial norteamericano o sobre el carácter supuestamente “post-racial” de EEUU se han venido abajo.
Si bien el movimiento no tiene una dirección real o demandas claras, y se limita fundamentalmente a una solidaridad anti-racista cruda y a la ira frente a la violencia policial, no deja de marcar un cambio cualitativo. Junto con acontecimientos como el alzamiento de Wisconsin o el movimiento Occupy, estos sucesos representan otro jalón importante en la transformación de la conciencia de los estadounidenses. Más y más gente está llegando a la conclusión de que los problemas a los que nos enfrentamos tienen raíces profundas y no pueden ser sencillamente ignorados o rechazados.

Brutalidad policial

Los EEUU tienen una historia sórdida y extensa de racismo y violencia del Estado. Desde el tratamiento discriminatorio de los rebeldes negros y blancos tras la rebelión de Bacon en 1676, al ahorcamiento, despellejamiento y decapitación de Nat Turner tras el alzamiento esclavo fallido de 1831; a los perros policiales lanzados sobre los manifestantes pacíficos en Birmingham (Alabama) en 1963 al bombardeo de los activistas del movimiento MOVE en Filadelfia en 1985; a la grabación de la paliza a Rodney King en Los Ángeles, al asesinato a sangre fría del inmigrante desarmado Amadou Diallo en 1999, disparado 19 veces por la policía neoyorkina; el hilo sangriento del horror y la represión conduce siglos atrás y continúa de manera cotidiana.
Según los propios datos del FBI, hay más de 400 “homicidios justificados” cada año en los que la policía mata a ciudadanos. Estas cifras se basan en informes preparados por la propia policía; el número de muertes e incidentes de violencia policial contra gente bajo custodia probablemente sea mucho mayor. El Wall Street Journal recientemente investigó las muertes relacionadas con la policía en 105 de las 110 comisarías más grandes del país, y encontró que los datos del gobierno federal excluían o manipulaban cientos de casos de maltrato. El criminólogo de la USC, Geoff Alpert, ha señalado que alrededor de un 98,9% de casos de denuncia por malos tratos se acaba fallando a favor de los agentes. Incluso en el Departamento de Justicia, un componente clave del aparato de Estado, ha concluido que las comisarías de Albuquerque y Cleveland “llevan a cabo prácticas de violencia excesiva, a veces letal, que violan la Cuarta Enmienda”.
Aunque la discriminación y la segregación legal fueron abolidas formalmente a través de grandes luchas en el pasado, una aplastante disparidad racial continúa existiendo en la práctica. Se refleja en las tasas de pobreza, acceso a la sanidad, a la vivienda, a la educación, en los casos de enfermedades cardiovasculares, de diabetes, en la calidad de vida en general y en la esperanza de vida. Pero tal vez su expresión más escandalosa sea en el uso de violencia policial. Agentes blancos matan a sospechosos negros dos veces por semana en los EEUU – una media de 96 veces al año. De acuerdo con un informe de ProPublica, los jóvenes negros se exponen a un riesgo 21 veces mayor de ser disparados por la policía que los blancos. “Los 1.217 asesinatos policiales entre 2010 y 2012 registrados en los datos del gobierno muestran que los negros de entre 15 y 19 años fueron disparados en una proporción de 31,17 por millón, mientras que el promedio de los blancos era de 1,47 por millón.” En Ferguson, un 92% de la gente arrestada en 2013 era negra, aunque los negros representan un 65% de la población de la ciudad.
No sorprende que el doble de blancos que de negros diga creer que su policía local trata a ambos grupos raciales con paridad (74% contra 37%). Los latinos, también discriminados y sometidos a prejuicios, tienen un punto de vista parecido, con sólo un 45% de éstos afirmando que su policía local es imparcial. Parecería que la relación entre raza y violencia policial está bastante clara.
Sin embargo, como ocurre con cualquier fenómeno polifacético, las cosas no son tan sencillas. Un estudio de 2003 reveló que el uso de la violencia policial está vinculado al nivel de “malestar económico” de los barrios. Es decir, cuanta más pobreza, más crimen, más violencia policial, sin importar la composición racial de la zona. Ya que la discriminación institucional supone que negros y latinos generalmente están más concentrados en zonas pobres, el ciclo de crimen, racismo y brutalidad policial se perpetúa.
El racismo de la policía no es, por tanto, un mero constructo ideológico, el resultado de “malas personas”, “malas voluntades” o “malas ideas”. Más bien, refleja una realidad objetiva más profunda. El ser social determina la conciencia social. La carestía da lugar a una lucha sobre los recursos que escasean. Aquellos que poseen la mayor parte de las riquezas son una minoría, y por lo tanto deben de tener a su disposición una fuerza que sea capaz y esté dispuesta a desatar el terror contra la mayoría para “mantenerles a raya”. Pero la coacción pura no es suficiente. Otros medios más sutiles han de emplearse. El desarrollo de un sistema basado en la discriminación por el color de piel durante el auge del capitalismo y el renacimiento de la esclavitud se convirtió en un arma indispensable en el arsenal capitalista para “dividir y conquistar”. Al conseguir que los explotados y los oprimidos se peleen entre sí por unas migajas, se les distrae de las verdaderas relaciones de riqueza y de poder en la sociedad.
Es el racismo estructural del sistema capitalista el que conduce a una cosmovisión y a una ideología racista – no al contrario. No hay duda de que hay un componente racista considerable en la selección, el grado y la frecuencia de la brutalidad policial. Los marxistas no reducen tal o cual fenómeno social complejo “sólo” y mecánicamente a la cuestión de clase. Pero en última instancia, si no hubiese clases, no habría necesidad de tener policía y sin policía no habría brutalidad policial. Sólo en una sociedad de superabundancia, en la que no haya escasez, y en la que por lo tanto no hay una lucha a vida o muerte por la subsistencia, los prejuicios de la gente se evaporarían. Es por ello que los marxistas continuamente explican que no hay ningún antídoto perenne contra el racismo dentro de los límites del capitalismo, que ha confeccionado y compartimentado esta sociedad para beneficiar el dominio de la burguesía.
Esto no significa que debamos esperar pasivamente al socialismo antes de combatir el racismo y la brutalidad policial. ¡Todo lo contrario! Es precisamente en el transcurso de la revolución socialista, que combinará la lucha política con la lucha económica contra los patronos, así como contra el racismo, el machismo, la xenofobia y todas las formas de discriminación y opresión, cuando la unidad de clase necesaria para la victoria se forjará. Sólo mediante una lucha común contra nuestros opresores colectivos la mayoría de los trabajadores se dará cuenta de que tenemos mucho en común entre nosotros, y nada en común con los capitalistas.

La clase obrera puede responder y vencer

Sólo la clase obrera unida y librando una lucha militante puede derrotar el poderío de los patronos. Muchos de los Panteras Negras, así como Martin Luther King Jr y Malcolm X, llegaron a esta conclusión. Antes de ser asesinado a sangre fría por el departamento de policía de Chicago y por el FBI, Fred Hampton resumió esta posición así:
“Hay que enfrentarse a los hechos. Que las masas son pobres, que las masas pertenecen a lo que podríamos llamar las clases bajas, y cuando me refiero a las masas, hablo de las masas blancas, negras, morenas y amarillas. Hay que rebatir a la gente que dice que el fuego se combate con fuego, nosotros decimos que el fuego se apaga con agua. Decimos que el racismo no se combate con racismo. Se combate con solidaridad. Decimos que no se lucha contra el capitalismo con un capitalismo negro, se lucha contra el capitalismo con el socialismo.”
Dado su posición en la sociedad, organizando a millones de trabajadores en industrias claves, el movimiento obrero debe estar al frente de esta lucha. Desafortunadamente, esto no ocurre hoy en día. Los actuales dirigentes sindicales siguen la línea de la colaboración de clase que les lleva a hacer brindis al sol sobre esta cuestión decisiva, cuando lo que se requiere es la movilización de masas de las bases sindicales, un empuje por la afiliación sindical, campañas de educación a gran escala para arrancar el racismo de las organizaciones obreras, huelgas, huelgas generales y la creación de un partido de masas del trabajo para combatir al capital políticamente. Sin embargo, incluso sus llamamientos de boquilla a la unidad son un paso hacia delante teniendo en cuenta el pasado, cuando muchos sindicatos estaban al frente de la defensa de la ley Jim Crow de segregación tanto en el norte como en el sur.
Debemos recordar también que la creciente militarización de la policía es una expresión de la debilidad, no de la fuerza, del Estado burgués. Han de recurrir a la fuerza bruta y a ala intimidación en un periodo en el que los caramelos económicos que le dieron a los trabajadores tras la Segunda Guerra Mundial par apaciguarles ya no están ahí.

Sentando las bases del futuro

La decisión escandalosa de no condenar a los policías involucrados en los asesinatos de Mike Brown y de Eric Garner han sacado a la gente a la calle en una escala que no veíamos en EEUU desde hacía tiempo. Para mucha gente la concienciación de que persiste la discriminación racial, de género y de otros tipos y de que representa un componente sistemático del capitalismo, es un primer paso importante hacia un grado de conciencia de clase más desarrollado. Podríamos decir que el despertar político entorno a estos asuntos es en muchos sentidos “la cáscara de un bolchevismo inmaduro”, parafraseando la caracterización de Trotsky del nacionalismo de los trabajadores y los oprimidos de las minorías nacionales de la Rusia zarista (en contraposición al nacionalismo burgués y pequeñoburgués).
La reciente ola de protestas multirraciales y de solidaridad marca otro punto de inflexión en la polarización de la sociedad estadounidense – una polarización, por encima de todo, de clase y no racial, como ocurrió en décadas pasadas. Pero al contrario de lo que piensan muchos activistas bienintencionados en su impaciencia por “hacer algo”, la principal tarea de los marxistas no es “construir el movimiento”. Los estallidos de protestas multitudinarias a lo largo y ancho del mundo que hemos visto recientemente muestran que, cuando se dan las condiciones, los movimientos emergen como resultado de las contradicciones internas y las dinámicas del propio sistema. Pero como Sam Adams dijo una vez, y él sabía una cosa o dos sobre revoluciones, “nuestra tarea no es crear los acontecimientos, sino mejorarlos con sabiduría.”
Así que, mientras que los marxistas de EEUU han participado en docenas de estas protestas, han intervenido en varias e incluso han organizado algunas, nuestro principal objetivo en el periodo actual es “explicar pacientemente” y conectar con aquellos que buscan explicaciones y perspectivas a largo plazo de cómo transformar el sistema colectivamente de una vez por todas. Sin organización seria y una lista clara de demandas conectadas a los problemas más amplios de la clase obrera y la juventud, como el desempleo, los salarios, la deuda, la sanidad y la educación, los movimientos tenderán a disiparse. Sin embargo, todos estos problemas seguirán ahí, y sólo generarán más y mayores movimientos en el futuro.
Aceptar que este veneno no puede eliminarse dentro de los limites del sistema es en realidad en un gran paso, y no es uno que se pueda tomar fácilmente. Ya que si sigues tus convicciones hasta su conclusión lógica, significa que has de emprender acciones para hacer algo al respecto. Como se suele decir, “si no formas parte de la solución, formas parte del problema”. Es la tarea de los marxistas el ayudar a la gente a llegar a estas conclusiones revolucionarias.
La experiencia muestra que es normalmente después de que un movimiento haya decaído cuando se puede empezar un diálogo con los individuos más clarividentes y sacrificados, aquellos que han presenciado los sucesos o los han vivido en sus propias carnes y buscan algo más sustancial. No será un proceso linear o automático, pero participando en este y otros movimientos parecidos en los meses y años que tenemos por delante, seremos capaces de ganarnos a muchos nuevos compañeros y compañeras a las banderas del marxismo revolucionario, del socialismo y de la Corriente Marxista Internacional.

John Peterson

Fidel: “Aún cuando un día formalmente mejoraran las relaciones entre Cuba socialista y el imperio…”*



Aun cuando un día formalmente mejoraran las relaciones entre Cuba socialista y el imperio, no por ello cejaría ese imperio en su idea de aplastar a la Revolución Cubana, y no lo oculta, lo explican sus teóricos, lo explican los defensores de la filosofía del imperio. Hay algunos que afirman que es mejor realizar determinados cambios en la política hacia Cuba para penetrarla, para debilitarla, para destruirla, si es posible, incluso, pacíficamente; y otros que piensan que mientras más beligerancia le den a Cuba, más activa y efectiva será Cuba en sus luchas en el escenario de América Latina y del mundo. De modo que algo debe ser esencia del pensamiento revolucionario cubano, algo debe estar totalmente claro en la conciencia de nuestro pueblo, que ha tenido el privilegio de ser el primero en estos caminos, y es la conciencia de que nunca podremos, mientras exista el imperio, bajar la guardia, descuidar la defensa (APLAUSOS).
Lo digo porque tal vez algunos se puedan preguntar si no sería mejor dedicar esas energías, esos esfuerzos y esos recursos a la construcción del socialismo, al desarrollo del país, y yo respondo y cualquiera puede responder que sí, que sería mejor poder dedicar esos fondos, esas energías y esos recursos al desarrollo del país, pero no dejaría de ser más que una ilusión, una grave ilusión, una criminal ilusión, porque ese es el precio que tiene que pagar nuestro pueblo por su Revolución, por su libertad, por su independencia, por sus más sagrados derechos; es el precio que, incluso, a lo largo de la historia han tenido que pagar muchos pueblos por su derecho a existir. Y, en este caso, no solo para existir, sino existir por algo y para algo.
No podemos ignorar las realidades, y no creo que pueda perdonarse jamás nuestro pueblo, ni podría dejar de pagar un altísimo y fatal precio, si algún día se olvidara de esta realidad. Y no es que seamos pesimistas, somos simplemente realistas; no es que estemos contra la paz y la distensión; no es que estemos contra la coexistencia pacífica entre distintos sistemas políticos y económico-sociales, es que somos y tenemos que ser sencillamente realistas, y el realismo nos indica que mientras exista el imperio y mientras exista un pueblo digno en esta isla, un pueblo revolucionario en esta isla, habrá peligros para nuestra patria, a no ser que un día nos rebajemos tanto o seamos tan indignos como para renunciar a nuestra independencia, a nuestra libertad, a nuestros más sagrados y hermosos derechos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡No!”, Y DE: “¡Fidel, Fidel!”, Y DE: “¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!”).

*Discurso en el acto por el XXXII aniversario del desembarco del Granma, fundación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y proclamación de la Ciudad de La Habana “Lista para la defensa en la primera etapa”, 5 de diciembre de 1988 en la Plaza de la Revolución “José Martí”

El socialismo cubano hoy: 56 realidades en un nuevo aniversario

Numerosas muestras de alegría siguen ocurriendo en Cuba y todo el mundo por el regreso a la patria de los héroes cubanos Gerardo, Antonio y Ramón, y por el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la mayor isla de las Antillas y Estados Unidos.

En esta gran victoria política hay que reconocer el apoyo de gobiernos y pueblos de Latinoamérica y de otras latitudes, así como la resistencia y entereza del pueblo cubano, liderados por Fidel y Raúl.
Cuba celebra el aniversario 56 de su Revolución mostrando como resultado una gigantesca obra de hechos y realizaciones concretas, que ni sus más acérrimos enemigos pueden negar. Llamo la atención sobre 56 realidades que lo confirman:
1. El Informe sobre Desarrollo Humano 2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla los índice de esperanza de vida, acceso a la educación y nivel de vida, ubica a Cuba en el lugar 44 entre 187 países, con un desarrollo humano muy alto.
2. La economía cubana proyecta un crecimiento del 4 por ciento en el 2015, que aunque desde una óptica de desarrollo aún es insuficiente, revierte la tendencia a la desaceleración de los últimos períodos y crea las bases para lograr sostenidos ritmos de crecimiento, se espera que América Latina crezca un 2% según la CEPAL.
3. Cuba trabaja en la propuesta de Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista; en la proyección, sobre bases sólidas, del Programa de Desarrollo Económico Social hasta el año 2030, con el propósito de crear los cimientos de una sociedad próspera y sostenible, y prepara condiciones para la eliminación de la dualidad monetaria.
4. Están en marcha medidas para dotar de mayor autonomía a la empresa estatal socialista, lo que permitirá a partir del año 2015 favorecer una mejor explotación de sus capacidades productivas, acceso al mercado, multiplicar sus exportaciones, ayudar a la disminución de las importaciones y un avance en la aplicación del concepto socialista de la retribución con arreglo al trabajo.
5. La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó en marzo de 2014 una nueva Ley de Inversión Extranjera, que permitirá incentivar la producción de bienes y servicios para dinamizar el desarrollo económico y social del país.
6. La generación eléctrica satisface la demanda de la economía tanto en el sector estatal como en el residencial, a partir de una mayor eficiencia en el uso de los portadores energéticos, resultados que se espera mantener en el año 2015.
7. Existe una expansión del sector del trabajo por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal, lo cual está actuando como un elemento dinamizador en la esfera del consumo y los servicios, y en la tendencia creciente en los ingresos a captar por el Presupuesto del Estado para ser invertido en bien de nuestro pueblo.
8. Se amplía el experimento de las cooperativas no agropecuarias, de las cuales se encuentran funcionando 329 en el sector industrial y en los servicios, que están permitiendo el ahorro de importaciones, soluciones nacionales en función del cuidado y alargamiento de la vida útil de recursos sociales y particulares del país, el estímulo a la creatividad, así como el rescate de tradiciones locales y nacionales para disfrute de la población.
9. Unos 476 mil cubanos que ejercen el trabajo por cuenta propia, están protegidos por el sistema de seguridad social, con garantías para la jubilación.
10. En Cuba nunca habrá paquetes de ajuste económico ni terapias de choque al estilo neoliberal como ocurre actualmente en varios países europeos.
11. En el año 2015 se ejecutarán inversiones por 7 159 millones de pesos, superior en 1 595 millones al estimado de ejecución del 2014.
12. En el próximo año se planifican gastar 2 194 millones de dólares en la importación de alimentos, lo que representa 137 millones de dólares más que en el 2014.
13. El nivel de desempleo está por debajo de un 4%, índice que la sitúa entre los primeros 30 países con mejor desempeño en esta esfera, por encima de países desarrollados como Estados Unidos, Francia y otros.
14. El presupuesto del Estado en el año 2015 considera gastos totales por 54 mil 854 millones de pesos – un 10 por ciento superior al año anterior – , de los cuales el 63 por ciento corresponde a los gastos corrientes de la actividad presupuestada, con lo que se asegura el mantenimiento de los actuales servicios básicos que se ofrecen de forma gratuita a la población.
15. Cuba garantiza el acceso universal y gratuito a la Salud Pública a todas las personas.
16. La Salud Pública participa del 29 por ciento de los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que sitúa a Cuba entre los países con más presupuesto estatal destinado a este sector.
17. El Estado cubano respalda los servicios que brindan más de 150 hospitales, 400 policlínicos, 11 mil consultorios médicos y 140 hogares maternos distribuidos por todo el país, incluso, en los lugares más apartados.
18. El presupuesto del Estado asume el incremento de los gastos de medicamentos en 200 millones de pesos, por la aplicación de los precios internacionales a los productos que el Grupo Empresarial BioCubaFarma exporta, que serán utilizados en las instalaciones hospitalarias cubanas.
19. Cuba tiene una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos y desde hace décadas se mantiene por debajo de 5, cuestión que la ubica entre los mejores países del orbe. Según estadísticas publicadas en Naciones Unidas, la tasa de mortalidad infantil promedio en Cuba en el quinquenio de 1955 a 1960 fue de 69,86 por mil nacidos vivos.
20. La mortalidad materna se ubica en 21 por cada cien mil, también de las más bajas entre todas las naciones.
21. La expectativa de vida del cubano al nacer es de 77,9 años cifra que ubica a Cuba entre los más avanzados del planeta.
22. Cuba cuenta actualmente con más de 56 mil médicos laborando en el país, lo cual nos sitúa como uno de los mejores en el mundo en cantidad de galenos por habitantes.
23. El Programa de Vacunación garantiza una de las más amplias coberturas de inmunización en el mundo, permitiendo la prevención de 13 enfermedades.
24. La colaboración médica cubana está presente hoy en 67 países, con más de 50 mil colaboradores, de ellos más de 25 mil son médicos y alrededor del 65% son mujeres.
25. Tres brigadas cubanas de 256 colaboradores se encuentran en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia enfrentando la epidemia de ébola.
26. La “Operación Milagro” ha propiciado más de 2 millones de intervenciones quirúrgicas para devolver la visión a personas de bajos ingresos de más de 30 países de América Latina, el Caribe y África.
27. La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), ubicada en la capital cubana, graduó 9 960 médicos de 58 países en el período 2005–2011.
28. Cuba es uno de los pocos países del mundo que desterró desde hace más de medio siglo el analfabetismo y a pesar de la crisis y la permanente agresión económica de Estados Unidos por su política de bloqueo, mantiene para todos sus ciudadanos el acceso universal y gratuito a la educación.
29. El sector de la Educación asimila el 24% de los gastos corrientes de la actividad presupuestada del país, lo que confirma la voluntad del gobierno cubano para seguir garantizando las conquistas de la Revolución, aun en medio de una compleja situación económica.
30. La UNESCO reconoce que Cuba exhibe, entre los países de América Latina y el Caribe, el mayor índice en el Desarrollo de la Educación, siendo también el que mayor parte de su Producto Interno Bruto dedica a la enseñanza, con un 13 por ciento.
31. Para el curso escolar 2014-2015, se garantizan los estudios a más de 200 mil estudiantes en preescolar, incluyendo los círculos infantiles, aproximadamente 700 mil en primaria y cifra similar en la enseñanza media.
32. Con el programa cubano de alfabetización, “Yo sí puedo”, implementado en 30 naciones, se han alfabetizado 8 426 038 personas, de prácticamente todos los continentes.
33. Más de 2 mil maestros cubanos prestan colaboración en más de 40 países.
34. El país tiene 65 centros de educación superior, que constituyen una fortaleza en la formación de recursos humanos.
35. La cifra total de egresados de la educación superior en Cuba supera el millón. En el curso 2012-2013 se graduaron, solo en las ramas de las ciencias, 70 341 cubanos.
36. Cuba cuenta hoy con 232 centros de investigación y 4 719 investigadores.
37. El Polo Científico cubano tiene 38 productos ubicados en el mercado mundial y unas 500 patentes registradas, cuatro de ellas galardonadas con la Medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
38. En el campo de la conservación y el cuidado del medio ambiente, Cuba es considerado como uno de los contados países con un desarrollo sostenible.
39. Cuba alcanzó el primer lugar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Veracruz 2014, con 123 medallas de oro.
40. El gobierno cubano implementa acciones para fomentar la creación artística y literaria, la conservación del patrimonio cultural, la defensa de nuestra identidad y el trabajo comunitario, como vías para enriquecer la vida cultural y satisfacer las necesidades espirituales de los cubanos.
41. Actualmente casi siete mil 500 estudiantes se instruyen en las diferentes manifestaciones artísticas en más de 35 centros en todo el país.
42. La cultura cubana ha estado representada en diversos eventos y nominaciones internacionales.
43. Cuba es el país de América Latina con menos hechos de violencia en infantes.
44. Cuba promueve un enfoque preventivo en materia de educación y reinserción social para evitar la delincuencia; es uno de los países con más seguridad para vivir.
45. Cuba es uno de los países con más bajo índice de uso de drogas y psicofármacos, existiendo programas para la prevención y el enfrentamiento de estos vicios, los cuales cuentan además con el respaldo de la comunidad a través de las organizaciones sociales y de masas radicadas en todo lo largo y ancho del país.
46. El sistema penitenciario cubano se caracteriza por su humanismo y la implementación de varios programas para la reincorporación a la sociedad de la población penal.
47. Cuba ocupa el lugar 44 entre todos los países en habilidades en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), según el informe del 2014 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, y en medio de las dificultades económicas en el 2015 seguiremos avanzando en la informatización de la sociedad cubana.
48. Más de 4 millones de cubanos han recibido instrucción acerca de las TIC en los Joven Club de Computación en los últimos 27 años, la mayoría niños y jóvenes.
49. El 14 de diciembre se celebró el cuarto aniversario de la primera red social digital de contenidos de Cuba, EcuRed, que tiene más de 135 mil artículos enciclopédicos y recibe unas 200 mil visitas diarias.
50. Avanza la migración hacia la Televisión Digital Terrestre que se extenderá paulatinamente por todo el país. Este proyecto que se extenderá hasta el año 2022, prevé ampliar los programas televisivos e incorporar otros servicios.
51. En Naciones Unidas 188 países condenaron el bloqueo genocida de Estados Unidos contra Cuba durante la Asamblea General de la ONU en octubre pasado, quedando aislado nuevamente el gobierno estadounidense en este escenario.
52. Tras una larga e intensa batalla, el 17 de diciembre de 2014 regresaron a su patria, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, quienes junto a René González y Fernando González constituyen símbolos de la dignidad del pueblo cubano.
53. En enero de 2014 se celebró en La Habana la Segunda Cumbre de la CELAC, espacio regional de integración, concertación y soberanía latinoamericana y caribeña.
54. En la V Cumbre CARICOM-Cuba, celebrada en La Habana el 8 de diciembre de 2014, el gobierno cubano ratificó el compromiso de cooperar y compartir nuestros modestos logros con los hermanos del Caribe.
55. El 14 de diciembre de 2014 se celebró en La Habana la XIII Cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y el aniversario 20 del encuentro de los Comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro.
56. El pueblo cubano está convencido de que solo la unidad en torno al Partido y la Revolución permitirá preservar la nación cubana y las conquistas económico-sociales.
Estas realidades y la llegada del año 57 de la Revolución traerán nuevas fuerzas y oxígeno a los pulmones del pueblo cubano, para marchar hacia superiores metas, confiados en el porvenir y en la seguridad del triunfo del socialismo.

Omar Pérez Salomón

Las ganancias de Cuba

Ahora Cuba puede mirar a su alrededor y descubrir las ganancias de cincuenta años de dignidad.

Son el único país del continente que no arrasó su magnífico patrimonio arquitectónico. Lo que en el resto de América Latina demolió una fiebre trivial de modernización, Cuba lo salvó porque materialmente no tenía con qué demolerlo, pero también porque esas mansiones de un solo dueño y cien esclavos se habían convertido en soluciones de vivienda para la gente pobre.
Muchos dirán que no hubo que arrasarlo porque se cayó sólo. Creo que lo que se ha caído lo tumbó el bloqueo, y es verdad que en los últimos tiempos por un lado avanzaba la restauración a paso de tortuga y por el otro avanzaba la ruina a saltos de liebre. Pero aun así Cuba tiene más casas hermosas salvadas que cualquier país del continente.
Siempre he pensado que Cuba es el enclave perfecto para una filial latinoamericana del Museo Guggenheim, que atraería a millones de viajeros sensibles, y si algo tiene La Habana son viejas edificaciones navieras que serían la base ideal para una institución de ese tipo. A lo mejor la cultura puede apresurar el final del bloqueo.
Cuba debería invertir antes que nada en eficientes servicios de transporte público no contaminantes, para salvar lo que se ganó involuntariamente: el aire limpio y la ausencia de nudos de tráfico. Eficientes redes de tranvías, un moderno sistema de trenes, podrán proteger a la isla de la violenta congestión vial que hoy agobia a las ciudades latinoamericanas, y corregir en ese paraíso natural el error consumista de pensar que un automóvil por familia, o más, es una solución a las necesidades del transporte.
Cuba descubrió a comienzos de los 90 que el turismo puede ser una importante fuente de ingresos cuando se tiene un espacio natural e histórico privilegiado. Pero el turismo es depredador de espacios y perturbador de costumbres, y bien nos ha contado Derek Walcott la diferencia que hay entre el turista, que busca lo aparente y lo exótico, y los viajeros verdaderos, que no sólo miran y consumen sino que aman y protegen el mundo. Cuba, como nuestra Amazonia, debería ser un destino más para viajeros que para turistas.
El no haber padecido los tiempos más contaminantes de la industria podría permitirle a Cuba ingresar en un proceso industrial con las cautelas de la modernidad. Podría ser un laboratorio de cómo producir bienes materiales sin degradar el ambiente, sin envilecer las aguas y sin contribuir al cambio climático, del que es víctima principal como paso obligado de los ciclones.
Cuba ha salvado el tesoro de la convivencia entre vecinos, y ya ha dado ejemplo de lo que puede lograr una comunidad de profesionales comprometidos con la humanidad. Sus brigadas alfabetizadoras han ayudado en todas partes, y sus médicos han tenido un papel destacado en el control del ébola
La decisión solidaria de enviar brigadas médicas al África fue sin duda uno de los factores que movieron a Barack Obama a normalizar las relaciones. Y quizás sólo un descendiente de África podía entender que lo que se jugó en Cuba en estas cinco décadas no era un mero forcejeo de doctrinas sino el derecho de un país a tomar decisiones, la dignidad de una cultura.
Cuando escuché la noticia de que Cuba y Estados Unidos reanudaban relaciones diplomáticas, y que el bloqueo tenía sus días contados, en nadie pensé tanto como en Gabriel García Márquez. Era el mejor amigo de Cuba. Fue capaz de alternar con Carlos Salinas de Gortari y con César Gaviria sólo por salvar a Cuba al borde del abismo. Armó una suerte de club con los gobernantes de México, Colombia, Venezuela, Canadá, España y Francia, para darle oxígeno a su isla adorada.
Las flores que Fidel Castro envió a su funeral no eran un gesto oficial sino la voz de un amigo afligido, porque la de Gabo no fue una mera solidaridad política: en su corazón estaba “una cuestión caribe”.
Hay que repetir que Cuba no sufrió el infierno de criminalidad que a otros países les ahoga el presente y el porvenir. Los derechos a la alimentación, la vivienda, la salud y la educación son tan fundamentales como el derecho a la vida, y asombra que en países que no le garantizan a la gente humilde ninguno de ellos, muchos se rasguen las vestiduras por lo que llaman la situación de los derechos humanos en Cuba, donde esos derechos fundamentales están garantizados.
Hay mucha hipocresía. La hubo en los primeros tiempos, cuando la Revolución contagiaba entusiasmo y generosidad; la hubo cuando Cuba se convirtió en enclave estratégico de la Guerra Fría; y la hubo cuando llegó el cerco del hambre. Pero la Revolución cubana caló hondamente en la conciencia y la gratitud de su pueblo, y eso le permitió sobrevivir donde otras supuestas revoluciones, como las de Europa Oriental, no sobrevivieron.
El régimen era odioso para quienes vivieron siglos espléndidos en una de las perlas de este planeta de agua, pero para incontables cubanos significó por primera vez alimentos básicos, salud ejemplar, educación seria y techo seguro, algo que jamás conocieron los despojados de nuestras barriadas, que nutren hace décadas la criminalidad en las favelas de Río, las colinas de Medellín, las colonias del Distrito Federal o esa tierra de nadie que es la frontera norte de México.
“¿Quién pagará por nuestro modelo de opulencia e injusticia?”, decía cierta revista hace años: “Los niños del maíz, los asesinos natos, la dulce infancia en llamas”.

William Ospina

Un arma cargada de futuro - La política cultural del PRT ERP



Este documental aborda los debates sobre la Cultura y las diferentes experiencias que surgieron en la década del 60 y 70 reunidas alrededor del PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores -- Ejército Revolucionario del Pueblo) al calor de la lucha revolucionaria de la época. Importantes figuras como Raymundo Gleyzer, Haroldo Conti, Vicente Zito Lema, María Escudero, Daniel Hopen, Roberto Santoro y Nicolás Casullo, entre otros, fueron protagonistas de nuevas experiencias para expresarse tanto en el arte como en otras áreas de la intelectualidad.
En este contexto se desarrollaron proyectos colectivos como Cine de la Base, Libre Teatro Libre, el grupo Barrilete y otros en el campo de la literatura, la psiquiatría, las artes plásticas y la música. Todos tenían en común la lucha a favor de una patria socialista y el camino hacia la revolución trazado por el Che.
UN ARMA CARGADA DE FUTURO recupera estas experiencias para analizar y debatir acerca del rol del intelectual y el artista y su compromiso revolucionario, poniéndolas al alcance de las nuevas generaciones que hoy buscan e indagan en una mirada crítica y combativa de la cultura, como aporte al proceso de transformación social.

sábado, enero 03, 2015

Religión y política



Alemania está conmovida. Más que eso, asustada. Y no es para menos. Es por la creación del movimiento Pegida (son las iniciales de un lema que en castellano sería “Patriotas Europeos contra la Islamización de Alemania). En Bonn, el movimiento tiene las sílabas Bogida, con el mismo significado. Este movimiento nace como reacción a la influencia cada vez mayor que tienen los inmigrantes turcos llegados a Alemania como fuerza de trabajo, que suman ya varios millones. Un 29 por ciento de los alemanes están convencidos de que el islamismo tiene cada vez más influencia en la política alemana. Y los que piensan así se han organizado como Pegida y han salido a la calle reuniendo a miles de alemanes en la protesta.
Los partidos clásicos que hoy gobiernan Alemania, los demócratas cristianos y los socialdemócratas, han salido a la calle para rechazar este nuevo movimiento nacionalista. Existe el fantasma del nazismo. Así comenzaron los nazis en la década del ’20 del pasado siglo tomando como culpables de la derrota alemana de 1914-18 a los judíos que representaban a una minoría de la población alemana de esos años. De pronto, los judíos pasaron a ser los culpables de todo aquel desastre alemán. Y ahora, el nuevo movimiento nacionalista señala que los turcos intentan islamizar Alemania levantando templos en todas las ciudades, centros culturales y organizaciones de todo tipo.
Los políticos alemanes actualmente tienen el temor de que esta campaña de la derecha germana haga regresar a la mente de los alemanes el nacionalsocialismo de Hitler y, con ello, también el racismo, como sucedió ya en los trágicos años del nazismo.
No es exagerado el temor. Cuando Alemania, en décadas pasadas, necesitaba mano de obra para sostener su proceso industrial, recurrió primero a los trabajadores españoles e italianos y luego a los turcos. Por supuesto que esto tendría sus consecuencias, ya que cada extranjero traía su propia cultura, su religión y sus costumbres. Esto tuvo su impacto en la vida diaria y cultural de los barrios y las calles de las ciudades alemanas. Hay que comprenderlo y no comenzar ahora a perseguir todo lo que sea islamita. O una cosa o la otra. O Alemania se cerraba a sí misma conformándose con la producción de aquel entonces o se abría para dejar que ingresara el extranjero. Claro, eso le haría cambiar el rostro.
No se puede ignorar a los millones de extranjeros que vinieron a ganar su pan aquí y tuvieron hijos y no quisieron ellos tampoco perder su religión y su cultura. Además, existe otro factor: los niños. Los matrimonios alemanes se han “modernizado”, quieren “gozar” de la vida. Gozar de las vacaciones y de todo lo que hoy les ofrece la sociedad. En cambio, los matrimonios turcos siguen con su tradición de siempre: los hijos vienen enviados por Dios y eso es una obligación moral de la vida. Las consecuencias se notan en las escuelas de los barrios humildes: en muchos de ellos ahora la minoría es “rubia” y la mayoría de los niños son “morochos”, como decían antes los porteños.
Ya comenzaron las discusiones en los partidos políticos. Por ejemplo, Simone Peter, del Partido Ecologista Verde, criticó al partido mayoritario, la Democracia Cristiana, conservador y de derecha, sosteniendo que: “Justo el Partido Social Cristiano, que siempre sigue sembrando resentimientos contra los inmigrantes y trata a los turcos de zánganos sociales, ha propuesto la obligación de que en todo hogar turco se hable alemán. Y eso lo hace para ganarse los votos de la población alemana. Con su actitud –continúa– le hace el juego al nuevo grupo racista Pegida”.
Por otra parte, grupos bien democráticos han propuesto que la sigla Pegida, el nombre de la nueva agrupación racista, sea considerado como “la mala palabra del año”. Que es una costumbre alemana, por la cual, el 13 de enero, se vota y se elige como mala palabra del año algún concepto o nombre propio de la realidad germana.
Lo peligroso para el gobierno alemán actual es, como decimos, que con la aparición de este grupo derechista Pegida se desuna del gobierno y tenga que realizar nuevas elecciones en las cuales, sin duda, la derecha ganará por muchos votos y se producirá en Alemania una situación parecida a 1933, donde ganó un partido racista por excelencia. Además, la Alemania presente necesita siempre más obreros, sean turcos, españoles o griegos.
Los argumentos de los diarios alemanes ante esta situación son muy distintos entre sí. Por ejemplo, la periodista Anetta Kahane se atreve a escribir: “Los alemanes que odian al Islam no son otra cosa que expresión de un síntoma de un estado sensible para ponernos contentos: pertenecemos a una sociedad libre”. Y agrega estas peligrosas palabras: “Es cierto. Pegida tiene razón total. Desde hace décadas llegó un gobierno con la mentira de que la sociedad no cambiaría ni tiene que cambiar. Porque la palabra cambio en Alemania no es bien vista, en especial por los votantes. Cambio no trae esperanzas en Alemania sino miedo. Y el miedo alemán fue mellizo siempre de la palabra agresión”.
El escritor y periodista Udo Ulfkotte, orador en el acto de Bogida, dijo que “los extranjeros tienen que someterse a las leyes y costumbres alemanas. Debemos defender nuestros valores contra el Islam”.
Alemania enfrenta un problema muy difícil. Con la llegada de miles de turcos logró mantener bajo el precio de los productos industriales. Pero ese sentimiento de ver que se aumentaba la venta de sus exportaciones trajo el problema o la realidad de que esos obreros son también personas cuya religión y sus formas de vida hay que respetar. La única solución democrática y con futuro es respetar el derecho a la vida de todos.

Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

viernes, enero 02, 2015

El bloqueo contra Cuba no fue levantado



El anuncio acerca de una reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba fue predicado en estrecha relación con un levantamiento del bloqueo norteamericano contra la Isla, que ha durado más de medio siglo. La alusión de Obama al 'fracaso' de esta larga operación de sabotaje contra la Revolución Cubana dejó ver una decisión política que va más allá de un intercambio de embajadores y una ampliación de las posibilidades de remesas de los cubanos en el exterior. El llamado 'fracaso' no fue estrictamente tal, esto porque el bloqueo jugó un papel fundamental en el aislamiento de Cuba y en la reorganización capitalista 'neoliberal' de las dictaduras militares impuestas por Washington. Aclarado este punto, la ausencia de un acuerdo de levantamiento del bloqueo ha sido atribuida a que esto se encuentra fuera del alcance de las facultades ejecutivas del Presidente, y a la necesidad, por lo tanto, de un voto favorable del Congreso. Obama, según todo esto, habría decidido separar la reanudación de las relaciones diplomáticas del levantamiento del bloqueo, para presionar a las cámaras con un hecho consumado que ayude a quebrar las resistencias de los adversarios de un acuerdo, tanto republicanos como demócratas.
Este relato, sin embargo, es una versión interesada que apenas logra disimular la estrategia de EEUU. Precisamente por el limbo en que ha quedado el levantamiento del bloqueo, la reanudación de las relaciones diplomáticas ha sido tomada con reticencia en el gobierno cubano - se produjo finalmente luego de una larguísima ronda de negociaciones bilaterales y papales. La prenda que decidió a Cuba la aceptación del acuerdo fue la liberación de los tres militantes del contraespionaje cubano encarcelados en Estados Unidos, que se produjo luego de que Cuba transmitiera a los servicios norteamericanos las pruebas de las actividades terroristas que se pergeñaban desde Miami. Es claro que el fin del bloqueo está sujeto a una serie de negociaciones de primer orden, en cuyo núcleo se encuentra el carácter social de la Isla. Como lo explicitó con claridad insistente un defensor de las decisiones de Obama, si Cuba no ofrece concesiones significativas en el curso de las negociaciones próximas “siempre existe la posibilidad de retirar la oferta de levantar el embargo” (CNN, programa de Fred Zacharías, 21.12).

Intereses en pugna

La versión que han ofrecido los medios, acerca de una reconciliación política, no pasa de una descripción idílica de lo ocurrido. De aquí en más se abre, por el contrario, un período de mayor crisis política – tanto en el campo imperialista como en Cuba. El debate en el Congreso norteamericano no girará, solamente, entre los 'halcones' que no abandonan la política de agresión directa y las 'palomas' que buscarían restablecer una hegemonía 'gradual' sobre la Isla. La derecha norteamericana y el uribismo caribeño apuestan a un fracaso de la política de la 'zanahoria' y creen, por el contrario, que un retorno a la del 'garrote' está ganando terreno. En donde mejor se expresa este enfrentamiento es en Venezuela y en Colombia, con la división producida en la derecha misma - en las filas de los 'escuálidos', esto en Venezuela, y en las de Uribe-Santos, en Colombia. La derecha no ha renunciado a capitalizar la acelerada crisis en Venezuela, todo lo contrario. También espera explotar una victoria hipotética del macrismo e incluso de Massa o Scioli en Argentina, ni qué decir de una victoria republicana en Estados Unidos dentro de dos años.
Un aspecto relevante de esta crisis es la cuestión inmigratoria en Estados Unidos, donde Obama tuvo que intervenir en forma similar a la que empleó con Cuba: mediante el uso de poderes ejecutivos (gobierno por decreto), que deja sin resolver, sin embargo, la regularización efectiva de varios millones de personas. La reanudación de relaciones con Cuba no es ajena a este asunto, dado que la inmensa mayoría de los inmigrantes son de origen latinoamericano y su movilización política crece en forma persistente. Obama echa lastre en uno y otro terreno. Contra una opinión que se ha generalizado en la izquierda, la crisis mundial ha hecho perder la iniciativa estratégica al imperialismo.
La derecha no es la tendencia dominante en este momento en el campo imperialista. Desde hace por lo menos dos décadas, las mayores corporaciones capitalistas abogan por el incremento sustancial del comercio entre ambas partes (Cargill, Caterpillar, General Motors); en la década del 70, las automotrices apoyaron con todo el comercio entre Argentina y Cuba, aunque financiado por el Tesoro rioplatense. El eje de la confrontación en el Congreso norteamericano girará alrededor de los términos a imponer a Cuba para un levantamiento del bloqueo. Este debate dejará al desnudo el choque de intereses al interior del imperialismo norteamericano. En resumen, la reanudación de relaciones diplomáticas no equivale a un cese del bloqueo, aunque aparezca como un paso contradictorio en esa dirección, ni atenúa el conflicto histórico desatado por la Revolución Cubana; por el contrario, deja paso a un choque fundamental entre los intereses del imperialismo, por un lado, y la independencia nacional y la naturaleza social de Cuba, por el otro. La sombra de lo que fue la Revolución Cubana, a 150 kilómetros de las costas norteamericanas, sigue siendo una astilla en el corazón del imperio, porque aún representa las aspiraciones nacionales y sociales de las masas de América Latina.


América Latina

La cuestión de Cuba se entrelaza con el conjunto de la crisis en América Latina. El acercamiento diplomático EEUU-Cuba es la última expresión de una larguísima colaboración política, cuya manifestación más relevante ha sido la mediación de Cuba en el conflicto colombiano. Asistimos a una operación continental. Brasil, por ejemplo, ha sido una fuerte inversora en Cuba; el FA de Uruguay aceptó acoger a los presos de Guantánamo. Tampoco aquí los intereses son homogéneos: los gobiernos 'progresistas' buscan proteger por la vía de ese acercamiento el grado de autonomía que desarrollaron en los últimos años como consecuencia de la valorización de los precios internacionales de las materias primas. La finalidad última de estas burguesías nacionales es, sin embargo, la misma que la del imperialismo – la reintegración de Cuba al estatuto capitalista mundial. Un punto central es la reincorporación de Cuba a la OEA, lo cual significaría dos cosas: por un lado, poner fin a los desafíos (tímidos) de separar a América Latina de Estados Unidos (o sea salvar el sistema panamericano); por el otro, que Cuba acepte los principios políticos y sociales del sistema interamericano. Estos desenvolvimientos internacionales vuelven a poner de manifiesto la importancia estratégica de la reivindicación de la Unión Socialista de América Latina y su valor como defensa política de la Revolución Cubana. El condicionamiento del levantamiento del bloqueo apunta a negociarlo contra los principios que aún quedan en pie de esa Revolución. El levantamiento del bloqueo, reclamamos nosotros, debe ser incondicional.
Las perspectivas que plantea un levantamiento del bloqueo norteamericano depende del carácter concreto que asuma, por un lado, y por sobre todo del balance de fuerzas en la sociedad y el Estado cubano. Cuba se encuentra ante un impasse terminal, pues sus fuerzas productivas han dejado de crecer. Es una economía racionada, en especial desde hace un cuarto de siglo, que se sostiene en base a subsidios fiscales, que frena una acumulación del escaso excedente económico. La apertura al capital extranjero ha sido un fracaso, sea en significación, sea como vía de salida al estancamiento. La asociación del estado al capital extranjero, por la vía de uniones o por la impositiva, le permite apropiarse del excedente que crea la fuerza de trabajo, por medio de una remuneración muy abajo de su valor. Se trata de un método parasitario de subsistencia, no de una vía de desarrollo. El despido de centenares de miles de trabajadores del Estado que ha producido la llamada reforma de la economía, es una expresión contundente del agotamiento de este tipo de régimen. La finalidad de crear una fuerza de trabajo 'libre' a disposición del capital privado no ha tenido ninguna manifestación concreta del otro lado de la ecuación, el capital, y solamente podría tenerla por medio del capital extranjero, lo que significa una nueva colonización imperialista. El punto de partida para un nuevo equilibrio económico, desde el punto de vista del trabajo, pasa por eliminar esta relación parasitaria capital-estado sobre el conjunto de la sociedad, mediante la reapropiación del estado y los recursos estratégicos por parte de los trabajadores. Es desde una gestión colectiva de los trabajadores que debe abordarse la transición del parasitismo burocrática a un proceso de desarrollo. Esa transición, de todos modos, no es un asunto exclusivamente nacional sino que será condicionado, al menos en última instancia, por el desarrollo de la bancarrota capitalista a nivel mundial, con sus dos componentes fundamentales: una agudización de las luchas populares y el ascenso de una izquierda revolucionaria.

Programa

Las posibilidades de desarrollo que se atribuyen a una apertura de Cuba al capital extranjero, son puras fantasías. Dependerían, esencialmente, de una fuerte mediación del Estado, que para eso debería estar bajo el control efectivo de los trabajadores – no de una superestructura como la que representa la burocracia, que a su vez se escinde ante las nuevas presiones de afuera y de adentro. Haití, Puerto Rico, Santo Domingo o Panamá y las islas caribeñas son una muestra de los resultados históricos que podría producir una apertura incondicional al capital financiero. El resultado de un levantamiento del bloqueo no será independiente del programa que apliquen y de la fuerza que desenvuelvan cada uno de los protagonistas sociales fundamentales: el imperialismo, la burocracia, los trabajadores. El primer desafío de la nueva etapa para los trabajadores, para los socialistas y para la IV Internacional es la elaboración de un programa propio.
El nuevo giro político que se perfila en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos tendrá lugar con una demora enorme en relación a las restauraciones capitalistas en Europa y Asia en los 80/90, y ocurre en el marco de una bancarrota capitalista de alcance planetario. Esta discrepancia de los tiempos políticos no tiene una importancia menor; nada hay más relevante, en la política, que los tiempos y los contextos. En Cuba, la restauración capitalista plantearía la pérdida más o menos inmediata de su independencia nacional; la burguesía que podría tomar el relevo del estado cubano se encuentra en Miami; un apoderamiento de empresas por parte de la burocracia de La Habana enfrentaría más conmociones que las que atravesó la Unión Soviética. El entorno inmediato de Cuba – América Latina – se caracteriza por convulsiones reiteradas, que se desplazan de un país a otro. La crisis mundial le está pegando ahora con más fuerza. En este marco, la iniciativa de Obama tiene los trazos de un Frente Popular extra nacional entre el imperialismo 'democrático' y las burguesías latinoamericanas, de un lado, y una gran parte al menos del aparato de estado de Cuba, del otro. Los Frentes Populares aparecen, históricamente, como recursos para contener procesos revolucionarios. En Estado Unidos, las huelgas y movilizaciones de inmigrantes, y las recientes manifestaciones contra el gátillo fácil son indicios de la agudización de las contradicciones sociales en la principal metrópoli del imperialismo, que empujan en dirección a un frente popular en la política internacional.
La revolución cubana y la historia de Cuba de las seis décadas últimas no se han caracterizado por repetir en forma mecánica experiencias ajenas. Muy lejos de ello; más cerca geográficamente que ningún otro país con historia revolucionaria y contrarrevolucionaria, es el que menos ha cedido a la presión del capital internacional. Cuba no ha sido ni será un 'deja vu', al contrario se desatarán nuevas crisis y la posibilidad de nuevas revoluciones.

Jorge Altamira

El virus de la deuda



La deuda total de Estados Unidos ronda los 60 billones de dólares, de acuerdo a un informe proporcionado por la Reserva Federal del estado de San Luis. Representa más de tres veces el PBI norteamericano. La deuda se ha propagado como un "virus", utilizando el término acuñado por una revista especializada" (RT, Question more, 16/6), si tenemos presente que 40 años atrás se situaba en poco más de dos billones.
El crédito para consumo creció 22 por ciento en los últimos tres años, llegando a un récord de más de tres billones de dólares. El 56 por ciento de los americanos está ubicado en la categoría de "deudores subprime" (de alto riego). El 52 de los propietarios de viviendas son morosos, registran atrasos en el pago de sus hipotecas y "no pueden hacer frente a la casa donde están viviendo" (ídem).
La deuda es particularmente aguda entre los jóvenes. Una parte importante de ella es contraída con motivo de sus estudios superiores. Más de un 10 por ciento de esta deuda registra una mora de más de 90 días en sus pagos. Una analista señaló que "la juventud norteamericana está condenada a una deuda esclavizante antes de que empiecen a manejarse en la vida" (ídem).
La recuperación norteamericana se asienta mayoritariamente en trabajos precarios y salarios reducidos. Los nuevos trabajadores que ingresaron a la industria automotriz luego del gran colapso de 2008, lo hicieron con la mitad de los salarios que regían en la etapa anterior. La brecha cada vez mayor entre el ingreso y el consumo ha sido llenado pidiendo prestado. Pero "esta dinámica (de creciente endeudamiento) es la que nos condujo a la crisis de 2008, la que continúa ahora y sin señales de que concluya" (The Guardian, junio de 2014).
El reciente anuncio de la Reserva Federal de que se pateaba para más adelante el aumento de la tasa de interés terminó siendo un bálsamo, no sólo para los países emergentes, sino en especial para el propio frente interno. La montaña de deudas hace que cualquier aumento en ese plano amenace con provocar otro derrumbe. Es cierto que el endeudamiento privado ha experimentado un descenso de 60 puntos, de 305 a 245 por ciento del PBI. Ello proviene principalmente de un descenso en el apalancamiento de las empresas. Pero el endeudamiento de los particulares sigue siendo gigantesco, alcanzando los 40 billones de dólares.
De forma simétrica, la deuda pública norteamericana se ha duplicado, pues ha pasado del 50 por ciento del PBI -con el que arrancó la crisis- al 94 por ciento en la actualidad. El endeudamiento total de Estados Unidos es igual o mayor que antes, con la diferencia que las finanzas públicas se han hecho cargo del pasivo empresario. La Reserva Federal se ha colmado de los llamados "activos tóxicos", como parte de su operatoria de compras de títulos basura durante estos años. Si se valuaran a precios de mercado, ello arrojaría que el banco central norteamericano se encuentra virtualmente quebrado.

Pablo Heller

“Cocaína” en Wall Street



Los brutales desequilibrios que oculta el "boom" de la Bolsa

La bolsa norteamericana viene batiendo récord. El índice Dow Jones ha roto la barrera de los 18.000 puntos. Esta explosión ha sido presentada como una señal de la recuperación económica norteamericana. La supuesta fortaleza de Estados Unidos es exhibida como una vía para sacar al mundo del colapso actual, en momentos en que se derrumban los países emergentes, empezando por China, que vuelve a caer Japón y que Europa está la borde de la depresión.
Uno de los "secretos" del actual boom accionario reside en que las propias empresas recompran sus acciones. De acuerdo a un informe de Barclays, las compañías norteamericanas han gastado más de 500.000 millones de dólares en esta operatoria el año pasado. Dicha cifra viene en ascenso en 2014. Sólo a mitad de año, las recompras totalizaban 338.000 millones.
Quienes están al frente de esta operatoria son las grandes corporaciones. Apple gasta en recompra de acciones más que cualquiera otra compañía. En el ranking aparecen Microsoft, IBM, Hewlett Packard e Intel, entre otras. También figura un gigante como Exxon y grandes laboratorios como Pfizer y hasta financieras como Goldman Sachs. El fenómeno se disemina por todas las actividades, y es lo que ha llevado a The Economist a denominarlo "la cocaína" en el mundo de los negocios. La recompra de acciones ha devorado entre un 40 y un 60 por ciento del flujo de fondos de las compañas involucradas. Estas operaciones representan, en un promedio de la última década, el 54 por ciento de sus ganancias. A su turno, los dividendos aportan otro 37 por ciento. Esto deja un margen de menos de un 10 por ciento para inversiones productivas.
La fiebre en la recompra es una señal inconfundible de impasse del sistema económico: indica que existen pocas oportunidades para inversiones rentables en la órbita del capital productivo. Estamos frente a un crisis de sobreproducción de enormes dimensiones, lo que conduce a una caída de la inversión. "La productividad ha caído en Estados Unidos a la mitad en los últimos 10 años... y este desplome ha sido el resultado de una disminución todavía mayor de la tasa de inversión" (Clarín, 14/12).
Si bien se registraron síntomas de recuperación económica y hasta de la inversión en el curso de este año, quienes han querido ver un punto de inflexión de más largo aliento rápidamente recibieron un balde de agua fría. Cuando se pronosticaba una demanda explosiva para el "viernes negro", el fin de semana de noviembre donde florecen las liquidaciones, las ventas minoristas se pincharon. La caída proviene de la declinación pronunciada del consumo de las personas que ganan menos de 50.000 dólares al año. Desde que se inició la recuperación a mediados de 2009, las cifras ajustadas por inflación, revelan que la economía creció 12 por ciento; los beneficios corporativos en un 46 por ciento y la bolsa un 92 por ciento. Pero "el ingreso promedio retrocedió 3 por ciento" (New York Times, 6/11). Si la caída del consumo no es mayor es por los niveles de endeudamiento de la población , aunque ese recurso se vuelve cada vez más ineficaz para sostener la demanda (la deuda representa una porción mayor del salario, cuyo poder adquisitivo viene siendo recortado) Estados Unidos tampoco está en condiciones de compensar esta caída con una mejora del comercio exterior, tendiendo en cuenta el cuadro de la economía mundial considerado en su conjunto.
La recompra de acciones ha sido utilizada también como herramienta para evadir impuestos. Las compañías vienen declarando sus ganancias principales fuera de Estados Unidos, donde el pago de impuestos es sensiblemente menor. Las casas matrices radicadas en suelo norteamericano vienen contrayendo préstamos para la recompra de las acciones. O sea que la contrapartida de este operatoria es la acumulación de una deuda que crece como bola de nieve. Distintos analistas ya han comenzado a advertir sobre el riesgo que se abre en caso de que se produzca un aumento de la tasa de interés.
El boom de la bolsa encierra desequilbrios descomunales y explosivos.

Pablo Heller

Historia del Partido Comunista de Argentina



Historia del Partido Comunista de Argentina, que fue transmitido por el canal público argentino Encuentro.

Historia del Partido Comunista. Arte concreto y cultura en los '40



El viernes 19 de septiembre, en el marco del Ciclo de Charlas sobre la Historia del Partido Comunsita, Daniela Lucena y Alexia Massholder disertaron sobre la cultura comunista en la década del '40, centrandose en la experiencia del grupo de arte concreto.

Presentación del Taller: Introducción a las tres fuentes del marxismo



El miércoles 26 de noviembre tuvo lugar el primer encuentro del Taller "Introducción a las tres fuentes del marxismo" dictado por Marcelo F. Rodríguez y Hernán Randi.

Historia del Partido Comunsita. La Guerra Civil Española



El viernes 3 de octubre a las 19 horas el Profesor Rodrigo Isequilla disertó en el CEFMA sobre el Partido Comunista Argentino y la Guerra Civil Española. La actividad fue en el marco del Ciclo de Charlas sobre la Historia del Partido Comunista Argentino.

Homenaje a Alfredo Bauer



El viernes 21 de noviembre se realizó en la sede central del CEFMA un homenaje al Dr. Alfredo Bauer, en su cumpleaños número 90.

Zizek y la amenaza del control digital.

Todos recordamos el rostro sonriente y esperanzado de Obama en su primera campaña: “¡Yes, we can!” Sí, podíamos dejar atrás el cinismo de la era de Bush y ofrecer justicia y bienestar al pueblo estadounidense. Ahora que vemos que Estados Unidos mantiene sus actividades clandestinas y amplia su red de espionaje, incluso vigilando a sus aliados, imaginamos a los manifestantes que increpan al presidente: “¿Cómo puede utilizar aviones no tripulados para matar? ¿Cómo puede espiar incluso a nuestros aliados?”, mientras Obama murmura, con una sonrisa malvada: “Yes we can”.
Pero es un error personalizar. La amenaza contra la libertad revelada por las denuncias está arraigada en el sistema. No solo hay que defender a Edward Snowden porque haya irritado y avergonzado a los servicios secretos estadounidenses; los actos denunciados los cometen, en la medida de sus posibilidades tecnológicas, todas las grandes (y no tan grandes) potencias: China, Rusia, Alemania, Israel.
Sus revelaciones han dado fundamento a nuestras sospechas de que nos vigilan y controlan, y tienen alcance mundial, mucho más allá de las típicas críticas a Estados Unidos. En realidad, Snowden no ha dicho (y Manning tampoco) nada que no supusiéramos ya. Pero una cosa es saberlo en general y otra tener datos concretos.
En 1843, el joven Karl Marx afirmó que el antiguo régimen alemán “imagina que cree en sí mismo, y exige que el mundo imagine lo mismo”. En esas circunstancias, la capacidad de avergonzar a los poderosos es un arma. Como dice él a continuación: “La presión debe aumentarse con la conciencia de la presión, la vergüenza debe ser más vergonzosa haciéndola pública”.
Esta es exactamente nuestra situación: nos enfrentamos al desvergonzado cinismo de los representantes del orden mundial, que imaginan que creen en sus ideas de democracia, derechos humanos, etcétera. Tras las revelaciones de WikiLeaks, la vergüenza -la suya, y la nuestra por tolerar ese poder- es mayor porque se hace pública. Lo que debería avergonzarnos es la reducción gradual en el mundo del margen para lo que Kant llamaba el “uso público de la razón”.
En su clásico texto ¿Qué es la Ilustración?, Kant compara el uso “público” y “privado” de la razón. “Privado” es el orden comunitario e institucional en el que vivimos (Estado, nación…) y “público” es el ejercicio universal de la razón: “El uso público de nuestra razón debe ser siempre libre, y es lo único que puede llevar la ilustración a los hombres. El uso privado de nuestra razón, en cambio, puede restringirse sin impedir gravemente el progreso de la ilustración. Por uso público de la razón interpreto el uso que hace una persona, por ejemplo, un sabio ante el público que le escucha. Uso privado es el que puede hacer una persona en un cargo de la administración”.
Se ve la discrepancia de Kant con nuestro sentido común liberal: el ámbito del Estado es “privado”, limitado por intereses particulares, mientras que un individuo que reflexiona sobre cuestiones generales hace un uso “público” de la razón. Esta distinción kantiana tiene especial relevancia ahora que Internet y los demás nuevos medios se debaten entre su “uso público” libre y su creciente control “privado”. Con la informática en nube, nos proporcionan los programas y la información a la carta, y los usuarios acceden a herramientas y aplicaciones en la red a través de los navegadores.
Pero este mundo nuevo y maravilloso no es más que una cara de la moneda. Los usuarios acceden a programas y archivos que se guardan en remotas salas de ordenadores de clima controlado; o, como dice un texto publicitario: “Se extraen detalles a los usuarios, que ya no necesitan conocer ni controlar la infraestructura tecnológica ‘en la nube’ de la que dependen”.
He aquí dos palabras clave: extracción y control. Para administrar una nube es preciso un sistema de vigilancia que controle su funcionamiento, y que, por definición, está oculto a los usuarios. Cuanto más personalizado está el smartphone que tengo en la mano, cuanto más fácil y “transparente” es su funcionamiento, más depende de un trabajo que están haciendo otros, en un vasto circuito de máquinas que coordinan las experiencias de usuarios. Cuanto más espontánea y transparente es nuestra experiencia, más regulada está por la red invisible que controlan organismos públicos y grandes empresas con sus secretos intereses.
Si emprendemos el camino de los secretos de Estado, tarde o temprano llegamos al fatídico punto en el que las normas legales que dictan lo que es secreto son también secretas. Kant formuló el axioma clásico de la ley pública: “Son injustas todas las acciones relativas al derecho de otros hombres cuando sus principios no puedan ser públicos”. Una ley secreta, desconocida para sus sujetos, legitima el despotismo arbitrario de quienes la ejercen, como dice un informe reciente sobre China: “En China es secreto incluso qué es secreto”. Los molestos intelectuales que informan sobre la opresión política, las catástrofes ambientales y la pobreza rural acaban condenados a años de cárcel por violar secretos de Estado, pero muchas de las leyes y normas que constituyen el régimen de secretos de Estado son secretas, por lo que es difícil saber cómo y cuándo se están infringiendo.
Si el control absoluto de nuestras vidas es tan peligroso no es porque perdamos nuestra privacidad, porque el Gran Hermano conozca nuestros más íntimos secretos. Ningún servicio del Estado puede tener tanto control, no porque no sepan lo suficiente, sino porque saben demasiado. El volumen de datos es inmenso, y, a pesar de los complejos programas que detectan mensajes sospechosos, los ordenadores son demasiado estúpidos para interpretar y evaluar correctamente esos miles de millones de datos, con errores ridículos e inevitables como calificar a inocentes de posibles terroristas, que hacen todavía más peligroso el control estatal de las comunicaciones. Sin saber por qué, sin hacer nada ilegal, pueden considerarnos posibles terroristas. Recuerden la legendaria respuesta del director de un periódico de Hearst al empresario cuando este le preguntó por qué no quería irse de vacaciones: “Tengo miedo de irme y que se produzca el caos y todo se desmorone, pero tengo aún más miedo de descubrir que, aunque me vaya, las cosas seguirán como siempre y se demuestre que no soy necesario”. Algo similar ocurre con el control estatal de nuestras comunicaciones: debemos tener miedo de no poseer secretos, de que los servicios secretos del Estado lo sepan todo, pero debemos tener aún más miedo de que no sean capaces de hacerlo.
Por eso es fundamental que haya denuncias, para mantener viva la “razón pública”. Assange, Manning, Snowden son nuestros nuevos héroes, ejemplos de la nueva ética propia de nuestra era de control digital. No son meros soplones que denuncian las prácticas ilegales de empresas privadas a las autoridades públicas; denuncian a esas autoridades públicas y su “uso privado de la razón”.
Necesitamos Mannings y Snowdens en China, en Rusia, en todas partes. Hay Estados mucho más represores que Estados Unidos: imaginen qué le habría pasado a Manning en un tribunal ruso o chino (seguramente, nada de juicio público). Eso no quiere decir que Estados Unidos sea blando, pero no trata a los presos con la brutalidad de esas dos potencias, puesto que, con su superioridad tecnológica, no lo necesita (aunque está más que dispuesto a usarla cuando hace falta). En realidad, es más peligroso que China, porque sus medidas de control no lo parecen, mientras que la brutalidad china es fácil de ver.
Es decir, no basta con enfrentar a un Estado con otro (como hizo Snowden con Rusia y Estados Unidos); necesitamos una nueva red internacional que proteja a los que denuncian y ayude a la difusión de su mensaje. Son nuestros héroes porque demuestran que, si los poderosos pueden, nosotros también.

Slavoj Zizek
Artículo publicado en diario El País, el 19/9/2013

Una epopeya de 56 años



En un día como el de ayer, hace 56 años, se abría una nueva etapa histórica en Nuestra América. Batista y sus esbirros, junto a sus mentores y compinches norteamericanos y la oligarquía pro-yankee, huían de La Habana y se consumaba el triunfo de la Revolución Cubana. A partir de ese momento nada sería igual en Latinoamérica. El certero instinto del imperio no se equivocó, y desde su inicio la Revolución fue combatida a muerte, hostigada, saboteada, aislada, y sus líderes fueron objeto de innumerables atentados, igual que su pueblo. Fue víctima del criminal bloqueo comercial, financiero, migratorio, informático más prolongado de la historia universal, que todavía sigue aunque ya ha sido herido de muerte y sus promotores y ejecutores confesaron su fracaso.
Todas las armas se utilizaron con tal de destruirla. Pero no pudieron, y a pesar de ese furioso ataque garantizó para su población índices de salud, educación, acceso a la cultura y al deporte, y a la seguridad social iguales o mejores que los de los países capitalistas desarrollados. Y además, hizo del internacionalismo socialista, de la solidaridad internacional, una bandera indeleble de lucha y llevó a sus médicos, enfermeros, educadores por todo el mundo, cuando sus detractores enviaban tropas y descargaban metralla. Y cuando su auxilio fue requerido para librar la batalla decisiva contra el racismo, el apartheid y los restos del colonialismo en Africa allá fueron los cubanos y en Angola derrotaron definitivamente a los baluartes de la reacción, como lo atestiguara repetidamente un emocionado Nelson Mandela. Si esa Revolución (así, siempre con mayúsculas) hubiese sido aplastada, la historia de América latina y el Caribe, y nuestras pequeñas biografías, habrían sido completamente diferentes. Por eso, nuestra eterna gratitud y nuestra deuda con la Revolución Cubana –con Fidel, Raúl, el Che, Camilo, “Barbarroja” Piñeiro, Almeida y los hombres y mujeres que lucharon bajo su conducción– es enorme e impagable. De ahí que nuestra solidaridad y defensa de la Revolución Cubana deba ser incondicional, permanente y activa, como lo fue en la campaña que hizo posible la liberación de “Los 5”. Hoy seguimos en la lucha, más que nunca, porque el imperio se apresta a cambiar de táctica para lograr, apelando al “poder blando” (¡un peligroso eufemismo!) lo que por más de medio siglo no pudieron obtener por la fuerza. Pero Cuba, con el apoyo de todos los pueblos de Nuestra América, resistirá y derrotará también la sinuosa embestida pergeñada por Washington.

Atilio A. Boron

La revolución cubana de 1959



El 1° de enero de 1959 las fuerzas del Ejército Rebelde encabezadas por Fidel Castro ingresan victoriosas en Santiago de Cuba y el dictador Fulgencio Batista huye hacia EE.UU dando inicio a la única revolución triunfante en América Latina que terminó con la expropiación de la burguesía y los terratenientes. Una semana más tarde, el 8 de enero, una huelga general derrotó las maniobras de la dictadura que buscaba birlarle la victoria al M26 mediante la creación de una junta militar. El Ejército Rebelde es recibido por grandes multitudes en La Habana.
La revolución puso fin a la dictadura de Fulgencio Batista, que había llegado al poder el 10 de marzo de 1952, encabezando un golpe conocido como el “madrugazo”. Contó además con el apoyo firme del Ejército, el imperialismo y la burguesía. En aquel tiempo Cuba enfrentaba una grave situación por la caída de la demanda del azúcar, motor de la economía local, y la apertura de una fuerte crisis social. Cuba vivía en la degradación social producto de la dominación imperialista. La Habana era un gran burdel donde se divertían los norteamericanos y hacían grandes negocios los integrantes de la mafia.
En 1958 la mortalidad infantil se situaba en los 60 niños por cada 1000 nacidos vivo, el analfabetismo era superior al 30% y la falta de vivienda asolaba a los habitantes de las ciudades. En el campo los terratenientes explotaban despóticamente a una masa gigantesca de campesinos despojados y peones rurales.
Los partidos opositores –entre ellos el estalinista Partido Socialista Popular- se mantuvieron pasivos frente al nuevo gobierno y declamaron su oposición sólo de palabra, sin mover un dedo contra la dictadura. Las primeras confrontaciones vendrán de los estudiantes y la juventud pequeñoburguesa. Apoyándose en este sector, el entonces dirigente del Partido Ortodoxo, Fidel Castro, intentará provocar una insurrección asaltando el cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Pese al fracaso, la repercusión de esta acción y el alegato de su defensa en el juicio conocido como “La historia me absolverá”, hacen de Fidel una figura popular. Liberado al poco tiempo, conformará el Movimiento 26 de Julio (M 26).
El 2 de diciembre de 1956 el Granma desembarca en las costas cubanas y los miembros del grupo guerrillero son emboscados por el Ejército. De los 82 miembros originales de la expedición se reagrupan una veintena dando origen a la leyenda guerrillera de la Sierra Maestra. Lo cierto es que el Movimiento 26 de Julio era un extendido movimiento de oposición, con peso en las ciudades y apoyo de masas. Su programa original, tal como se expresa en el Manifiesto de la Sierra Maestra, era restaurar la Constitución de 1940 y realizar una tímida reforma agraria. Sobre esta base el M26 impulsa una política de alianza policlasista con el resto de las fuerzas opositoras con las que firmará el Pacto de Caracas. Paralelamente, la lucha de clases de obreros y campesinos irá horadando las bases de la dictadura de Batista. En 1955 los trabajadores del azúcar en las ciudades de Santiago, Camagüey y Las Villas llevan adelante una violenta huelga reprimida duramente por la dictadura. Los zafreros en breve tiempo pasaron de exigir salarios a gritar a viva voz ¡abajo el gobierno criminal!. En 1957 una huelga general tiene epicentro en la ciudad de Santiago, tras el asesinato de Frank Pais, popular dirigente urbano del M26. Según relata Ernesto “Che” Guevara, esta huelga “… sirvió para que nos diésemos cuenta que era necesario incorporar a la lucha por la liberación de Cuba al factor social de los trabajadores inmediatamente comenzaron las labores clandestinas en los centros obreros para preparar una huelga general que ayudara al Ejército Rebelde a conquistar el poder”. Luego de derrotar el cerco militar sobre la Sierra Maestra, a fines de 1958, las columnas del Ejército Rebelde dirigidas por el Che y Camilo Cienfuegos propinan una fuerte derrota al ejército batistiano en el combate de Santa Clara, lo que acelera su descomposición. Una huelga general de cinco días posibilita la entrada de los insurgentes a La Habana en enero de 1959 y la posterior instauración del gobierno provisional de Manuel Urrutia Lleó, antiguo Presidente de la Corte Suprema.
La revolución liquidó al Ejército dejando su lugar a las milicias del Ejército Rebelde integradas por peones rurales, obreros y campesinos, que acompañarán al nuevo poder. Esta situación asusta a la burguesía y al imperialismo que en un principio miraban con buenos ojos al movimiento de los “barbudos” de la Sierra, pero que ante el avance de la revolución comienzan a boicotear al gobierno. Los roces del nuevo gobierno con el imperialismo comenzaron muy pronto alrededor de los tribunales revolucionarios y la reducción de alquileres y tarifas. La relación se tensará aún más a partir de mayo de 1959 cuando se promulga la Ley de Reforma Agraria. En julio de 1959 Urrutia expulsa de la jefatura del Ejército a Fidel. La movilización obrera y campesina lo restituyó en su cargo, lo que obligó a la renuncia de Urrutia. El poder queda en manos exclusivas del Ejército Rebelde.
“Una revolución de contragolpe” fue la forma en que Ernesto Guevara definió a la revolución cubana, describiéndolá como un proceso de ataques y contraataques. La actitud hostil de la burguesía y el imperialismo radicalizó la revolución empujando al gobierno a la ruptura con la burguesía, mientras la movilización de las masas tomaba su propia dinámica.
Seis mil obreros de la Cuban Electric Company van al paro por aumento de los sueldos, los de la petrolera Shell Oil y los 21 ingenios azucareros que sufrieron retrasos en la zafra también salen por reclamos salariales. El programa democrático burgués original del M26 es superado ampliamente por la dinámica de las fuerzas enfrentadas. El 29 de junio de 1960 se interviene la Texaco y el 1º de julio, la Esso y la Shell (en este mismo mes EE.UU. suspende la compra de azúcar a Cuba como presión económica). En agosto son nacionalizadas todas las compañías norteamericanas de los sectores petrolero, azucarero, telefónico y eléctrico. En octubre se nacionaliza la banca (nacional y extranjera) y casi 400 grandes empresas (centrales azucareros, fábricas, ferrocarriles) y se sanciona la Ley de Reforma Urbana dando la propiedad de su vivienda a miles de inquilinos. EE.UU. continúa presionando en todos los terrenos y Cuba comienza a recostarse en la Unión Soviética. En enero de 1961 los norteamericanos rompen relaciones oficiales y en abril organizan la invasión de los exiliados cubanos (a partir de entonces gusanos), armados por la CIA, a Bahía de los Cochinos. Las milicias populares derrotan la incursión en pocos días y se proclama el carácter socialista de la revolución.
La revolución de 1959 enseñó que para lograr la liberación nacional, el fin del latifundio y la resolución del problema de la vivienda mediante la reforma urbana, hay que combatir a las burguesías criollas, destruir su aparato represivo, expulsándolas del poder político y expropiando sus propiedades. En su momento esta realidad significó un golpe ideológico tremendo al estalinismo de los PC’s latinoamericanos que predicaban la revolución por etapas y la vía institucional dentro del régimen burgués. A contrapelo de experiencia histórica hoy en día el chavismo -y los partidarios de castrismo- predican el mismo tipo de pensamiento derrotado en su momento por la revolución cubana: la colaboración con las burguesías nacionales y progresistas.
A pesar de sus enormes conquistas, la revolución cubana no dio lugar a un Estado basado en el gobierno democrático de los consejos de obreros, campesinos y milicianos, sino que se creó un estado obrero deformado y burocrático que impuso el dogma del socialismo en un sólo país y el dominio bonapartista del partido único, ahogando las libertades populares y bloqueando el camino de la revolución en América Latina. Cuando el castrismo adhirió al socialismo estrechó su alianza con el estalinismo cubano y el Kremlin, lo que implicó, que luego del reflujo de la marea revolucionaria, avanzara la burocratización asfixiante del régimen político.
A 56 años de una victoria fenomenal de las masas obreras y campesinas de América Latina, La revolución cubana esta acosada por su crisis y la tendencia creciente a la restauración capitalista impulsada por la propia burocracia dirigente, encabezada por Raúl Castro. El reciente acuerdo alcanzado con el gobierno de Barack Obama, ponen fin a una política del imperialismo de distintos niveles de agresión, pero no significa un abandono de sus objetivos contrarrevolucionarios, sino la búsqueda de los mismos por otros medios. La Iglesia Católica ya ha recibido un adelanto restauracionista como pago por sus favores diplomáticos, más de una docena de propiedades expropiadas le fueron devueltas.
La revolución cubana nunca pudo desarrollar su potencial emancipador por el ahogo del régimen burocrático. Su política internacional termino colaborando con el desvío de revoluciones como la chilena o la nicaragüense y apoyando a los tanques sovieticos en Praga (1968) o el golpe de Jaruzelsky en Polonia (1981). La política de la burocracia, junto al criminal bloqueo norteamericano, mantuvo a Cuba en el atraso económico del monocultivo de azúcar. León Trotsky denunciaba afines de los ’30 que la burocracia soviética, defendía el estado creado por los bolcheviques a su manera, hundiéndolo estratégicamente. En 1989, negativamente, la historia le dio la razón. En Cuba, si las masas obreras y campesinas no logran defender sus conquistas con una política independiente, la historia amenaza con repetirse.

Facundo Aguirre