domingo, diciembre 06, 2020

No habrá Ley de Humedales, ni prohibición de la deforestación


El gobierno cajoneó estos ambos proyectos tan reclamados, los cuales fueron excluidos de la agenda de las sesiones extraordinarias del Congreso. 

 Haciendo caso omiso a los múltiples reclamos por la sanción de una Ley de Humedales y para frenar la deforestación, que fueron objeto de movilizaciones en diversos puntos del país, el gobierno excluyó ambos proyectos del llamado a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional. 
 Se imponen así, innegablemente, los lobbies inmobiliarios, mineros y agrícola-ganaderos. La Sociedad Rural venía remarcando su preocupación por el tratamiento de la Ley de Humedales, diciendo que “hay 14 proyectos que lo que hacen es restringir hasta un 20% la producción”. Este sector es responsable de la mayoría de las quemas de las casi 900.000 hectáreas en el año, ya que arrasan humedales y bosques mediante el fuego o las topadoras. El 95% de los incendios forestales son intencionales. En el caso del Delta, por ejemplo, se utilizan para renovación de pastizales para ganadería de engorde y de exportación. Se prioriza la quema de pastos, en vez de la vida silvestre que se pierde a su paso como consecuencia del fuego y el humo. 

 Ley de Humedales 

Fueron presentados 14 proyectos en ambas Cámaras. El viernes 20 de noviembre se emitió un dictamen unificando una docena de proyectos en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados. Ahora pasó a tratamiento de las comisiones de Agricultura y Ganadería; de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios; de Legislación Penal; y de Presupuesto y Hacienda. 
 Quedará así para el año próximo, a pesar de que este dictamen fue acompañado por la presentación junto a más de 60 organizaciones de cerca de 650.000 firmas, y de las movilizaciones que se hicieron en diferentes lugares como la de los 5.000 santafesinos que cortaron el puente Rosario-Victoria.
 Los humedales son ecosistemas importantísimos a nivel social, cultural, ambiental y económico. Argentina cuenta con más de 600.000 kilómetros cuadrados de humedales, representando un 21,5% de la superficie del país. Son “grandes almacenadores de carbono”, aunque también son ecosistemas muy frágiles, por lo que se necesita una legislación que los defienda. Son grandes filtros depuradores y reservorios de agua dulce; alimentos y materiales de construcción; biodiversidad, control de crecidas, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático; amortiguan los impactos de las lluvias y almacenan más carbono que ningún otro ecosistema, por eso son grandes aliados en la lucha contra el cambio climático. 

 Prohibición de la deforestación 

Paralelamente al debate sobre la Ley de Humedales se venía reclamando a la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados el tratamiento del proyecto de ley de prohibición de las deforestaciones, que durante toda la pandemia continuaron su marcha devastadora en varias provincias del país. 
 La gravedad que encierra, su no tratamiento en sesiones extraordinarias, es debido a que es un proyecto presentado en 2019, y por ende perdería estado parlamentario.
 La presión de sectores muy concentrados surgió efecto en el gobierno y rápidamente los eliminó de su tratamiento en las extraordinarias. Será necesario redoblar los esfuerzos para que estos temas se mantengan latentes y en el corto plazo, una vez iniciadas las sesiones ordinarias de 2021, se consiga su tratamiento en el Congreso. Es una de las peleas que deberá librar el ascendente movimiento ambiental, contra el gobierno que actúa a cuenta del lobby del gran capital.

 Raúl Stevani

La crisis abierta entre la UIA y el Gobierno

Durante su vigesimosexta Conferencia Nacional, los capitalistas de la Unión Industrial Argentina presentaron una dura agenda de reclamos. Cargaron, sobre todo, contra el ´costo laboral´, la prolongación de la doble indemnización, el costo de los insumos importados, el Impuesto a la Riqueza, la Ley de Teletrabajo, la Ley de Precios Máximos, e incluso contra la Ley de Etiquetado frontal, entre otros. 
 De la Conferencia participó también Antonio Caló. El secretario general de la UOM destacó como “histórico” el acuerdo de suspensiones con salarios al 75% sellado entre las patronales industriales y la CGT. 

 Devaluar y subsidiar 

"Hoy la Argentina está regalada. Los sueldos que nosotros pagamos, su capacidad de compra, no alcanza para la economía de la gente. Pero sin embargo siguen siendo costos altos a nivel internacional", dijo Miguel Acevedo, el titular de la UIA. “Tenés costos laborales indirectos, que duplican o aún más el costo del llamado salario de bolsillo”, aclaró por su parte Daniel Funes de Rioja, titular de Copal y ex titular de la UIA. Se quejó, además, de que “la productividad es baja”. Hugo Sigman, titular del Grupo Insud, ladero del oficialismo, castigó por su parte las "medidas" del gobierno que "no generan confianza en el empresariado" (Clarín, 2/12). Entre estas, se inscriben el impuesto a la riqueza y las regulaciones sobre el teletrabajo. 
 Los capitostes de la industria buscan marcar la agenda laboral e impositiva del gobierno. "Tenemos 160 impuestos. En alimentos, representan hasta un 38%-40% del precio y en bebidas, un 50%", según Funes de Rioja. El representante de Copal también bregó por la terminación de "Precios Máximos". No hizo referencia a que el IVA que se lleva gran parte del salario; que es un botín de la evasión impositiva; y que se les devuelve en forma de subsidios y exenciones.
 "Una cosa es duplicar indemnizaciones en su momento como una medida de emergencia, y otros son los cepos laborales y productivos, que perduran en el tiempo", marcó. "Los que perduran en el tiempo son la ley de teletrabajo, que entorpece la aplicación del teletrabajo, o cambios proyectados en la extinción del contrato laboral", detalló Funes de Rioja. El impuesto a la riqueza es un "gravamen al sistema productivo, al creador de riqueza", según Acevedo. 
 Nadie habló, en cambio, de la gigantesca montaña de subsidios recibidos por los industriales como parte del paquete de rescate impulsado por el Gobierno, entre ellos, créditos a tasa 0, los subsidios ATP y eximiciones impositivas. La corrida contra el peso, reconoció el gobierno hace pocas semanas, tuvo su origen en ese rescate. Las patronales colocan el sobrante de dinero en su poder en títulos públicos que se ajustan al dólar o a tasas de interés superiores a la inflación 

 Su agenda y la nuestra 

En oposición a esta agenda, se está abriendo paso a un proceso de luchas obreras por aumentos salariales. Así lo expresan la huelga de aceiteros y de recibidores de granos , la lucha de las fábricas cordobesas por el salario (Cartocor y Arcor), la creciente movilización de los hospitales, los municipales de Aguaray, la lucha de los trabajadores de Radio Nacional, etc. La consigna de la hora es el aumento del 40% de salarios y jubilaciones, y el ajuste mensual por inflación. Este objetivo plantea la lucha por una huelga general. 

 Pablo Busch
 03/12/2020

El laboratorio Pfizer anunció que fabricará la mitad de las dosis prometidas para 2020


La carrera por la vacuna se intensifica.

 Mientras los gobiernos del mundo discuten de qué manera será la distribución de las vacunas en cada uno de los países, las empresas y laboratorios encargados de su producción anuncian los retrasos que podrían estar relacionados a la llegada de estas. El laboratorio Pfizer, de origen estadounidense, ya anunció que su producción será menor a la esperada: 50 millones por sobre las 100 millones de dosis que se habían prometido en un primer momento, algo que sin duda afectará a Argentina con su millón y medio de dosis compradas. 

 La carrera

 Esto se debe a que hubo fallas en los primeros lotes de producción y en la dificultad de conseguir materia prima, que proviene de tanto de EE.UU. como de Europa. Sin dudas, los tiempos de producción acelerados (hace solo 10 meses que se está desarrollando) y la desesperación por conseguir una vacuna rápidamente forman parte de la ecuación que complica a Pfizer para entregar las dosis. De la mano de esto, los países se preparan para una nueva batalla por ver quién será beneficiario de las primeras dosis y cuantas. Sucede que la mayoría de los gobiernos tienen la esperanza de que las economías del mundo se reactiven cuando se obtenga la vacuna. Tal es así que al momento de anunciarse los porcentajes de efectividad de las mismas las bolsas del mundo se dispararon. Lo vimos particularmente con Pfizer también, que a principio de noviembre comunicó que su dosis poseía un 90% de efectividad; no solo fue festejado por el mismísimo Trump, sino que además provocó la suba de las bolsas norteamericanas. Evidentemente el desarrollo de una vacuna efectiva y segura no es algo que solo se espera para que la población se encuentre protegida frente al virus; la esperanza se abona en las mayores reaperturas que podría traer consigo y los consecuentes supuestos beneficios para las economías en una era donde la recesión es la regla. Pero las reaperturas, de hecho, ya suceden en Argentina y en el mundo. Son contados los países que tienen un aislamiento total, la mayoría cuenta con aperturas escalonadas si no es que ya liberaron el conjunto de las actividades. En los sectores donde hubo mayor presión patronal, nunca se detuvieron. La presión del capital financiero fue brutal, y lo es ahora también con los tiempos de producción de una vacuna. En los países donde volvieron algunas restricciones, como es el caso de los europeos, se espera que este último trimestre del año vuelvan a registrar un crecimiento económico negativo, lo que abona a dicha presión. 
También hay presiones respecto a quiénes serán los primeros grupos en ser vacunados. Lo lógico sería que se vacune en primera instancia a aquellas personas de riesgo y destinar todos los recursos posibles a que las dosis lleguen de manera correcta. Pero también está en discusión. Gran Bretaña con Boris Johnson a la cabeza anunció en un primer momento que no iba a ser así, pero tuvo que volver para atrás y prometerle la vacuna a grupos de riesgo y profesionales de la salud. No es casualidad que sea el primer país que aprobó el uso de la de Pfizer, incluso antes que EE.UU. y el resto de Europa, cuando acaban de salir de un segundo aislamiento de cuatro semanas. «Es la protección de las vacunas lo que finalmente nos devolverá a nuestras vidas y hará que la economía se mueva de nuevo», dijo en Twitter mientras le guiñaba el ojo a los mercados. 
 Dubai le siguió los pasos y hoy se convirtió en el segundo país en autorizar el uso de emergencia. Trump no se quiso quedar afuera y pidió que autoricen el uso en Estados Unidos. En algunas regiones de dicho país también hay dudas con respecto a la futura distribución: en Nevada, donde el turismo es la actividad principal, los ancianos se encuentran recién en la tercera fase de vacunación. 
 Responden a las necesidades de los grupos económicos y corren detrás de una vacuna aún en etapa experimental, comprando masivamente y haciendo acuerdos millonarios ante la desesperación de una economía que no parece que vaya a recuperarse, con o sin vacuna. 

 ¿Y Argentina? 

Después de los prometedores anuncios de Alberto Fernández donde afirmó que habría millones de argentinos vacunados a mitad de diciembre, el gobierno tuvo que recular y actuar con precaución. Esta vez en el reporte matutino aseguraron que no hay una fecha exacta para su distribución y aplicación, sin dar estimativos.
 Luego de que Gran Bretaña anunciara la aprobación, los laboratorios corrieron a pedirle a la Anmat la autorización para tener rápido acceso a la vacuna. Hay también otros acuerdos en marcha, como el que tiene con Oxford-AztraZeneca. Pero lo que iba a ser una vacunación masiva entre finales de diciembre y principios de enero con la mencionada vacuna terminó en que podría estar para febrero, quizás. La carrera en la práctica. 
 Mientras la curva de casos baja, vemos la experiencia europea con el rebrote y lo que podría ser Argentina en unos meses si no se toman las medidas necesarias. Abogar todas las esperanzas en una vacuna que aún no está aprobada parece ser la política del gobierno, mientras el Presupuesto 2021 ajusta a la salud declarando finalizada la pandemia, y sigue la lucha de los trabajadores del sistema sanitario que denuncian los salarios de miseria con los que transitaron toda la crisis sanitaria. 

 Una vacuna al servicio de la clase obrera 

En vez de poner el desarrollo científico en favor de las necesidades de la población, discutiendo con los trabajadores cuáles deberían ser los destinos de las vacunas y su distribución, las deciden en base a las exigencias del capital. Lo mismo sucedió con las aperturas. Argentina dio cuenta de ello con la flexibilización que se impuso a pocas semanas de iniciada la cuarentena, con trabajadores volviendo a sus puestos de trabajo sin protocolos de protección. 
 Y mostró sus limitaciones. La cuarentena bajo control de los capitalistas fue un fracaso. Así como era necesario un control popular sobre esta y la centralización del sistema de salud, planteamos la necesidad de una producción farmacéutica bajo dirección de los trabajadores y el control sobre la distribución de las dosis que ingresen al país para obrar bajo criterios sanitarios y sociales. La lucha ahora es por obtener la mejor vacuna posible que el desarrollo tecnológico nos permita, sin que las presiones de los grupos económicos dominantes nos marquen la agenda de lo prioritario. Que, finalmente, sea una vacuna al servicio de la clase obrera y sus necesidades. 

 Lucía Miguez

Venezuela, en las vísperas de las elecciones legislativas


Este domingo 6 se desarrollarán en Venezuela las elecciones para renovar la Asamblea Nacional, convocadas por el gobierno de Nicolás Maduro. El objetivo del oficialismo es retomar el control de ese organismo, que fue conquistado por la oposición en 2015. 
 El autoproclamado presidente Juan Guaidó y otros sectores enfrentados al chavismo boicotean el comicio y promueven, a partir del sábado 5, una consulta de una semana (en la que se podrá participar tanto en forma presencial como a través del canal Telegram) que pregunta a los electores si rechazan la “usurpación de Maduro” y si están a favor de acudir a la “comunidad internacional” para “rescatar a la democracia”. 
 La mayor parte de la oposición derechista rechaza el proceso electoral. Inclusive el exgobernador de Miranda, Henrique Capriles, quien se había mostrado inicialmente proclive a participar, se terminó retirando de la contienda. Capriles exploró su presentación como una alternativa a la política de Guaidó, debilitado tras el fracaso de dos intentonas golpistas sucesivas, y lo hizo en sintonía con la Unión Europea, que solicitó a Maduro una postergación de los comicios para preparar una misión observadora. Como estas tratativas fracasaron, la UE -y también Estados Unidos- optó por cuestionar la validez de la jornada y ratificó su aval a Guaidó.
 Aunque el sector más representativo de la oposición derechista no participa de la elección, sí se presentan los partidos de la llamada Mesa de Diálogo Nacional (en negociaciones con Maduro). 
 Al mismo tiempo, el gobierno intervino una gran cantidad de partidos (entre ellos, Acción Democrática y Voluntad Popular), con el propósito de que sus sellos figuren en el cuarto oscuro y darle así a una mayor legitimidad a la convocatoria. 
 También se presenta la Alianza Popular Revolucionaria (APR), que es un desprendimiento del oficialismo integrado por el Partido Comunista, Patria Para Todos y Tupamaro, entre otros. A estas dos últimas fuerzas, sin embargo, Maduro también las intervino, por lo que sus sellos estarán en las boletas del Gran Polo Patriótico, liderado por el oficialista PSUV.
 La APR no expresa una ruptura de fondo, toda vez que se mantiene en los marcos del chavismo, pero su presentación por fuera del gobierno es un indicativo de la erosión de Maduro, al calor de una profunda crisis económica. 
 La elección, en la que participa más de una docena de listas opositoras, se encuentra dominada (y amañada) por el gobierno, quien controla el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Los medios dan por descontado que se asegurará la mayoría en la futura Asamblea Nacional. Las dudas están puestas más que nada en qué capacidad de movilización electoral exhibirá el oficialismo. 

 Derrumbe económico y entrega 

 Venezuela llega a la elección en un cuadro de derrumbe económico. La inflación mensual de los últimos meses bordea el 70%. El bolívar se devaluó un 100% solo en noviembre. La producción petrolera se ha desplomado a cerca de 400 mil barriles diarios, en los niveles de la década del ’30. El poder adquisitivo de los trabajadores ha sido pulverizado: el salario mínimo equivale a alrededor de 40 centavos de dólar (es de 400 mil bolívares, mientras la cotización de la divisa norteamericana supera el millón de unidades de la moneda nacional). 
 Aunque el gobierno venezolano ha logrado resistir la embestida golpista de Guaidó y ha conservado el apoyo crucial de las Fuerzas Armadas, las sanciones económicas hacen sentir su efecto, a lo que se añade la propia crisis capitalista mundial y una administración estatal que está puesta al servicio no del desarrollo nacional sino del enriquecimiento de una “boliburguesía”. 
 El gobierno se enfrenta a la crisis con una política de ajuste y de entrega; tratando de mantener en pie un amplio aparato asistencial; y recostándose aún más sobre Rusia, China y ahora también Irán. 
 En el último mes se vendieron cuatro compañías del sector agroindustrial y una del sector turístico. Lo más relevante, sin embargo, es la apertura en el sector petrolero. En octubre, la Asamblea Nacional Constituyente (dominada por el oficialismo) aprobó la llamada Ley Antibloqueo, que habilita a avanzar en la privatización del sector a través de acuerdos reservados, esto con el argumento de evadir las sanciones norteamericanas. Rusia y China aprovecharían esta norma para ganar posiciones en la región. Paralelamente, el gobierno empezó a recortar los subsidios en la perspectiva de “avanzar más temprano que tarde al cobro de la gasolina al precio internacional”, según Maduro. 
 En el mismo sentido que la Ley Antibloqueo, Nicolás Maduro Guerra, el hijo del mandatario, ha dicho a los medios que en caso de obtener la mayoría en la Asamblea Nacional, se revisará la ley de hidrocarburos para facilitar las privatizaciones (El Pitazo, 4/12).
¿Cuál será la política Joe Biden hacia Venezuela? Frente al fracaso de la línea de Trump, hay quienes mencionan que apuntará a una transición ordenada que desemboque en la salida de Maduro, por medio de negociaciones internacionales que incluyan a China, Cuba e incluso los gobiernos mexicano y argentino (Clarín, 27/11). 

 La clase obrera 

 El gobierno de Maduro ha adoptado un curso de entrega y ajuste que sólo cierra con represión hacia los sectores más explotados. Este miércoles 3, docentes, trabajadores de la salud, estatales y otros sectores reclamaron en Caracas por el salario y la liberación de todos los trabajadores presos. Uno de los casos más icónicos es el de los petroleros. Eudis Girot, director ejecutivo de la FUTPV, se encuentra detenido junto a otros trabajadores y será sometido a juicio con falsas acusaciones, como represalia por denunciar la corrupción en Pdvsa y la violación a los derechos laborales en el sector. 
 Las luchas reivindicativas, en medio del cuadro hiperinflacionario, así como la pelea por la libertad de los trabajadores presos, tienen una gran importancia.
 Es necesario que la clase obrera emerja como un factor autónomo en la situación venezolana, frente a la derecha golpista y el gobierno hambreador y ajustador. 

Gustavo Montenegro

viernes, diciembre 04, 2020

El fenómeno Maradona. Entrevista con Christian Castillo

Los indígenas de Guatemala reclaman la renuncia del presidente y su gabinete


La OEA y un “macrista” salen al rescate. 

 La rebelión en Guatemala, luego de los intensos choques callejeros del fin de semana, continúa su curso. El dato saliente es la intensificación de la actividad de las numerosas comunidades indígenas, quienes constituyen la masa del campesinado guatemalteco. El reclamo: la renuncia del presidente y su gabinete, de los magistrados, de los legisladores y de los jefes policiales. También, por la libertad de los detenidos durante las protestas y de todos los presos políticos. 
 En las localidades de Sololá, Totonicapán, Huehuetenango, entre otras, se sostienen piquetes indígenas que bloquean las principales rutas. Mientras tanto, en las segundas ciudades del país, Mixco y Villa Nueva, donde la pobreza es aún más fuerte que en la capital, crece el descontento y las manifestaciones, incluso con algunas expresiones de lucha en el movimiento obrero del transporte y la salud.
 La presentación del controvertido presupuesto 2021 fue tan solo la gota que rebalsó el vaso. A la pandemia, se le sumó el paso de los huracanes. Un tercio de las tierras continúa bajo el agua. Cientos de pequeñas localidades basadas en la agricultura de subsistencia, y en zonas de difícil acceso, han quedado virtualmente aisladas. La pérdida de las cosechas augura una hambruna generalizada entre la población indígena.
 Organizaciones sociales denunciaron que, ante la catástrofe, el gobierno utilizó al ejército para reprimir, mientras que las magras entregas de comida consistían en “bolsones” con gaseosas, golosinas y productos azucarados. El presupuesto 2021 recorta el gasto en alimentación, mientras que aumenta las asignaciones para el catering de los diputados. 

 Los dueños de la pelota 

 La segunda novedad política es que el presidente Alejandro Giammattei está “cabildeando” un autogolpe. Es decir, denuncia maniobras desestabilizadoras para reforzar su manejo personal del aparato del Estado. Para sustentar la idea de una conspiración, apela al fantasma de los “infiltrados” en las movilizaciones: tanto de elementos “terroristas” (la jerga del imperialismo para referirse a los ex grupos guerrilleros) como de sectores burgueses rivales. 
 Con este relato, el presidente solicitó a la OEA (Organización de Estados Americanos), el “ministerio de Colonias” de Estados Unidos -como fuera definida por el Che- que aplique la Carta Democrática Interamericana, destinada a la intervención del organismo ante golpes de Estado. Su secretario general Luis Almagro, alineado con el ala “dura” del imperialismo y figura clave del armado estadounidense en la región, respondió con el envío del argentino Fulvio Pompeo -un hombre de su riñón político- a las tierras ancestrales mayas. 
 Fulvio Pompeo, haciendo honor a su nombre, siempre se movió en los entresijos del poder “imperial”. Revistió el cargo -creado para él- de secretario de Asuntos Estratégicos bajo el gobierno de Macri, desde donde ejercía una cancillería paralela. 
 Pero la misión de la OEA, encabezada por el macrista Pompeo, está tomando un camino distinto al esperado por el presidente Giammattei. Donde él convocó a un diálogo amañado, con interlocutores amigos, Pompeo elige reunirse con las comunidades originarias Ixil y Xinca. Mientras que el presidente reprime periodistas y cubre los hechos de corrupción, la OEA procede al encuentro de todos los referentes liberales y de la pequeña burguesía.
 La OEA acepta el pedido de Giammatei y sale en su rescate, pero al mismo tiempo busca ponerle límites. 
 Luego de Perú, Chile, el fracaso de los golpistas en Bolivia, y la rebelión estadounidense (que levanta una pesada hipoteca en la sucesión presidencial), hay una conciencia en el imperialismo de que no es el momento de tentar al destino con nuevas aventuras de dictadorzuelos trasnochados. Con la intervención de la OEA, es decir, de Estados Unidos, las diferentes alas de la burguesía han moderado sus choques. El gambito presidencial, a pesar de contar con el respaldo mayoritario de las cámaras empresariales y del aparato militar, no ha logrado prosperar. 

 Fuera Giammattei-Castillo y todo su gobierno 

 Junto con las consignas por la salida del presidente, su vice Guillermo Castillo -con quien está enfrentado- y la totalidad de las autoridades del régimen, en algunos sectores en lucha comienza a levantarse la perspectiva de la convocatoria a una constituyente plurinacional, cuya principal tarea sería la elaboración de una nueva constitución que termine con los cientos de años de vejámenes permanentes contra los pueblos ancestrales. 
 El problema de los pueblos originarios en Guatemala es, como en Bolivia, de primer orden. En algunas regiones aún subsiste una verdadera continuidad con los establecimientos coloniales y el trabajo indígena semi esclavo. Muchos activistas y organizaciones cifran sus esperanzas en que una reforma termine con estas y otras injusticias, como la preminencia del narcotráfico, la corrupción y las persecuciones a opositores, además de dar lugar a transformaciones económicas en beneficio de las mayorías. 
 Sin embargo, son los animadores de esta consigna, por el momento, quienes se encargan de encuadrarla como una constituyente dentro del régimen burgués. El caso de Chile es elocuente en cómo diferentes facciones dentro del sistema se están sirviendo de las expectativas de las masas para intentar encauzar la rebelión popular. 
 Una verdadera constituyente, como salida de transición, debe ser un planteo antagónico al Estado burgués, y con el poder necesario para derruir sus cimientos. Sea como fuere, la tarea de la hora continúa siendo la extensión y radicalización de la rebelión. Para ello, un llamamiento de lucha a las centrales indígenas, campesinas y obreras, por la convocatoria a la huelga general hasta la caída del gobierno y sus diferentes facciones burguesas, y por la expulsión de la OEA, podría jugar un rol destacado.
 El desenvolvimiento de estos debates cruciales para la vanguardia combativa alienta la preparación de la Segunda Conferencia Latinoamericana y de los Estados Unidos.

 Luciano Arienti

China a la cabeza en la carrera espacial

El gobierno chino informó que la misión Chang’e 5 alunizó con éxito en una zona no explorada de la Luna, al norte del Mons Rümker, en el Oceanus Procellarum, en la cara visible del satélite natural.
 La misión tiene por finalidad recolectar muestras de la superficie y debajo de ella, mediante perforación de esta zona desconocida de la Luna. “Las muestras deberían ser las más jóvenes que se hayan devuelto a la Tierra: solo 1.200 millones de años, cuando es posible que la vida multicelular ya haya evolucionado en nuestro planeta (...) Ayudará a los científicos a comprender lo que estaba sucediendo al final de la historia de la Luna, así como también cómo evolucionaron la Tierra y el sistema solar” (earthsky, 2/12). 
 El gobierno chino viene desarrollando con fuerza la carrera espacial, desde que en 2003 colocó el primer hombre en el espacio. La extracción de muestras lunares coloca al país asiatico en el podio de países exploratorio, solo detrás de Estados Unidos y la ex Unión Soviética. Asimismo, China fue el primer país en la historia en colocar exitosamente una nave en la zona oscura de la Luna, hito que alcanzó la misión Chang'e 4 en enero de 2019.
 En julio pasado, lanzó su primera misión no tripulada a Marte, Tianwen-1 , que se espera arribe en febrero de 2021. Si Tianwen-1 tiene éxito, Beijing espera eventualmente enviar una misión tripulada al planeta rojo. Actualmente, se encuentra en funcionamiento en el desierto de Gobi una base que simula las condiciones de vida en Marte. China también tiene planes de instalar una estación espacial permanente para 2022, así como para enviar astronautas de regreso a la luna para la década de 2030 (ídem). 
 La inversión estatal ha ido en crecimiento desde la década del 90, momento en el cual la Administración Espacial Nacional (CNSA) tomó un impulso de parte de distintos sectores de las fuerzas armadas y del propio gobierno chino. De tal manera, que el 13° plan quinquenal, incluye entre los lineamientos centrales el desarrollo espacial que comentamos. Entre las obras más importantes se encuentra la construcción de una base de producción de cohetes de propulsor sólido, que es parte un plan aeroespacial integral en la ciudad de Haiyang, al este del país. “Con una inversión de 23.000 millones de yuanes (unos 3.500 millones de dólares) y una superficie total prevista de 1.860 hectáreas, el proyecto incluye un parque industrial aeroespacial, un puerto base para el lanzamiento de cohetes por vía marítima y un parque turístico temático aeroespacial” (Xinhua, 2/12). Dicho proyecto fue firmado entre el gobierno y la empresa China Rocket Co. Ltd., con el fin de alcanzar una producción anual de 20 cohetes al año, “incluyendo a los cohetes portadores de la serie Smart Dragon.” (ibídem). 
 Con una demora de 40 años, el régimen chino ha cumplido -y superado- la sentencia de Mao Zedong: “nosotros también haremos satélites”. China se ha colocado a la vanguardia del desarrollo espacial. Una nueva sacudida que asesta a la economía y política mundiales, que ocurre cuando las amenazas de guerra suenan con mayor estridencia. 
 La rivalidad capitalista se ha trasladado al campo espacial con fuerza inusitada. Desde que la Nasa privatizó las actividades espaciales, este campo ha sido apropiado por grandes monopolios, entre los que se destaca el que maneja Ellon Musk, el dueño de Tesla – la compañía de autos eléctricos. Como consecuencia de ello la contaminación en el espacio rivaliza con la que está arrasando con el sistema climático.

 Joaquín Antúnez 
 03/12/2020

Elecciones en Venezuela: lo que se teje entre bambalinas

Las elecciones parlamentarias en Venezuela del 6 de diciembre (6D) son apuntadas por la prensa como un intento del chavismo de recuperar la Asamblea Nacional, que se encuentra en manos de la oposición desde 2014, 
 La Asamblea Nacional tiene el poder constitucional para impulsar la privatización completa de los yacimientos petroleros y mineros, y la vía de la asociación con el capital petrolero y minero internacional a la que apunta Maduro. Los líderes de la oposición de derecha se encuentran proscriptos, en función de distintas acusaciones y denuncias, e incluso hay una amplia persecución a partido de izquierda como el comunista y tupamaro. Bajo el auspicio de EEUU, muchos de los partidos opositores se abstendrán de participar, liderados por el líder opositor golpista Juan Guaidó. Fuera del oficialismo participación sellos fragmentados. El resultado está cantado. 
 Venezuela y la disputa por el petróleo enfrenta los intereses de pulpos yanquis y europeos, de un lado, y de China y Rusia, del otro. La coalición oficialista “Gran Polo Patriótico Simón Bolívar” (que integran el PSUV, Unidad Popular Venezolana y otros grupos), enfrenta al bloque “Alternativa Popular Revolucionaria”, salida del chavismo, una coalición integrada por el Partido Comunista de Venezuela, Patria Para Todos-Corriente Rafael Uzcátegui, Movimiento Tupamaro de Venezuela-Corriente José Pinto, Lucha de Clases-Corriente Marxista Internacional, Izquierda Unida, Movimiento Bolivariano Revolucionario - 200, entre otras organizaciones.
 Maduro anunció el martes que “Si la oposición saca más votos que nosotros y nos ganan las elecciones el domingo, tomaremos otro camino (…)”. Aseguró que habrá más de 300 expertos siguiendo el desarrollo de los comicios. Sin embargo, el Grupo de Lima, el Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, los Estados Unidos y la Unión Europea dijeron que las elecciones no poseen “condiciones libres ni justas” (ídem). La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para DDHH, indicó que “las recientes decisiones del Tribunal Supremo de Justicia disminuyen la posibilidad de construir condiciones para procesos electorales creíbles y democráticos” (Bachelet). 

 El volcán de la transición 

El país se encuentra sumido en una crisis económica y sanitaria gravísima. La pandemia se conjuga en Venezuela con una crisis devastadora. Faltan camas y personal de salud, los problemas de nutrición severa en la población se extienden y el deterioro en los servicios esenciales es terminal. La moneda ha sufrido otra pronunciada devaluación y la inflación sigue creciendo debido al descongelamiento de los precios de los combustibles e insumos importados, lo que representa el más brutal de los ajustes contra los trabajadores que cobran en bolívares. 
 Frente a esta crisis social, el régimen de Maduro gobierna bajo un estado policial. 
 Maduro se ha adjudicado una nueva ola de “bolivarianismo”, a partir de la victoria electoral de Arce en Bolivia, el Apruebo constitucional en Chile, la posibilidad del regreso de Correa, y las derrotas electorales de Bolsonaro y Trump. Las ve como un factor que levante el bloqueo a Venezuela. Probablemente, se trate de lo contrario, o sea que la identificación con el madurismo acarree una crisis precoz a todos esos procesos, como ya ha ocurrido con el Frente de Todos en Argentina. Sólo para ilustrar el punto, el gobierno argentino acaba de condicionar la integración a la Ruta de la Seda que promueve China, a la firma, antes, del acuerdo con el FMI.

 Emiliano Monge 
 03/12/2020

jueves, diciembre 03, 2020

El asesinato del científico iraní y el futuro del plan nuclear


El reciente asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, el máximo responsable del programa nuclear iraní, ha desatado todo tipo de especulaciones acerca del futuro de ese plan y de la región.
 Irán responsabiliza por el crimen a los servicios secretos israelíes, lo que aparece hasta el momento como la hipótesis más firme. El gobierno de Benjamin Netanyahu viene desarrollando un persistente sabotaje contra el plan nuclear de la nación persa. 
 Hay quienes creen que el propósito del atentado sería obligar a Irán a adoptar represalias, y de ese modo, abrir una espiral de confrontaciones que impida retomar los acuerdos de 2015, que establecieron el congelamiento del plan nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones económicas contra Teherán. Ese pacto entró en crisis con la retirada unilateral del mismo por parte de Donald Trump, en 2018. 
 Tanto Trump como Netanyahu consideran que los acuerdos patrocinados por Obama y la Unión Europea fueron negativos, dado que el congelamiento estaba limitado en el tiempo y, sobre todo, no incluía el programa balístico iraní. Trump reimpuso las durísimas sanciones económicas contra el régimen de los ayatollahs, en tanto que éste retomó el plan, sobrepasando los límites de enriquecimiento de uranio establecidos en la ciudad suiza de Lausana.
 Además de las sanciones financieras, el gobierno norteamericano apeló a medios militares, como se vio en el asesinato del general Qasem Soleimani. Incluso evaluó en las últimas semanas un ataque a las instalaciones del programa atómico. Si esto fue abandonado, probablemente obedeció al temor de abrir una guerra de imprevisibles consecuencias. 

 Rewind 

 Aunque Irán se ha visto severamente golpeado por las represalias, Trump no pudo frustrar su programa. En base a esta experiencia, y considerando los riesgos de una salida militar, Joe Biden expresó su disposición a retomar los acuerdos de 2015. Es la misma política imperialista con otro ropaje. “Nos guste o no, el mundo sencillamente no se organiza solo”, ha dicho Antony J. Blinken, asesor estrella del nuevo mandatario norteamericano, al anticipar los lineamientos de la futura política exterior (New York Times, 13/11). La Unión Europea, cuyos integrantes perdieron jugosos contratos económicos como consecuencia del hundimiento del pacto, seguramente secunden cualquier tentativa de resucitarlo.
 La posibilidad de volver al statu quo anterior, sin embargo, enfrenta numerosos obstáculos. Por empezar, la propia crisis derivada del crimen de Fakhrizadeh, frente al cual Irán ha prometido respuestas. Tampoco pueden descartarse nuevas agresiones por parte de Trump y del sionismo.
 Al mismo tiempo, el planteo de retomar los acuerdos choca con la voluntad de los principales socios norteamericanos en la región, Israel y Arabia Saudita, y con sectores del Partido Republicano, que presumiblemente dominen el Senado que se terminará de configurar en enero. 
 En estas condiciones, no debería descartarse que Biden quiera imponer mayores condiciones a Irán que en el pasado. Un columnista del New York Times, Thomas Friedman, ha señalado que el programa balístico iraní es más alarmante para Israel que el propio plan nuclear, dado que entre poseer una bomba atómica y lanzarla hay un largo trecho. En cambio, los misiles iraníes ya han mostrado su efectividad en la región. Trump le viene reclamando a Teherán que emprenda su desmantelamiento.
 Pero un endurecimiento de las condiciones sería una afrenta para Irán, que exige el levantamiento de las penalidades como requisito para negociar, y en donde se han venido fortaleciendo, desde el naufragio de los acuerdos de 2015, los sectores más conservadores y más duros hacia Estados Unidos. En las últimas elecciones legislativas, este espacio se quedó con el 80% de las bancas en juego y es el favorito para las presidenciales de 2021. 
 A Biden le quedará siempre, de todos modos, la posibilidad de seguir por el camino actual del ahogo económico o la vía de un ataque militar, un asunto en el que no es un aprendiz (como presidente de la comisión de asuntos exteriores del Senado, apoyó la invasión de Irak). Pero los límites de estas variantes son precisamente los que han conducido a los debates actuales en Washington.

 Irán, por dentro 

 Irán viene de ser sacudido por una ola de huelgas sin precedentes en las últimas décadas, por el pago de sueldos atrasados, contra la precarización laboral y las privatizaciones. El régimen islámico responde de manera brutal contra los reclamos populares, como lo mostró el baño sangre del año pasado hacia las manifestaciones contra el aumento de los combustibles. Las masas son las víctimas principales del impacto de las sanciones económicas y de las políticas de ajuste del gobierno. Es clave la profundización de estas luchas y el desarrollo de una alternativa política de los trabajadores. 
 A la vez, es necesario reclamar el levantamiento incondicional de todas las sanciones económicas, el cese de las provocaciones del imperialismo y su expulsión del Medio Oriente.

 Gustavo Montenegro

China: regulación antimonopolios y control a las empresas


Los vaivenes de la restauración capitalista. 

 El gobierno de Xi Jinping dio a conocer regulaciones para erradicar “prácticas monopólicas” en la industria de Internet, buscando reducir la creciente influencia de corporaciones como Alibaba Group Holding Ltd. y Tencent Holdings Ltd. El gigante asiático ya venía intensificando los controles sobre las empresas, pero el dato nuevo es que el blanco han pasado a ser las tecnológicas, que hasta el momento estaban relativamente excluidas de la fiscalización estatal. A las autoridades les preocupa que las empresas se hayan vuelto “demasiado poderosas”, según la lectura coincidente de diversos analistas internacionales. Solo Alibaba, Ant y Tencent tenían una capitalización de mercado combinada de casi US$2 billones, superando fácilmente a gigantes estatales como Bank of China Ltd. como las empresas más valiosas del país. 
 Las nuevas normas antimonopolio, que provocaron la caída de las acciones tecnológicas y originaron una venta masiva en las acciones chinas, llegan aproximadamente una semana después de las nuevas restricciones en el sector financiero. Los nuevos anuncios coincidieron con la repentina suspensión de la oferta pública inicial de Ant Group Co, que tenía previsto comenzar su ingreso a las bolsas extranjeras. Ya hay estimaciones que señalan que la valoración de US$280.000 millones de Ant podría reducirse a la mitad debido a regulaciones más estrictas. Ant, concentrada en el negocio de los micropréstamos, al igual que Alibaba (una suerte de Amazon china), fueron cofundadas por el multimillonario Jack Ma, el empresario más importante de China.
 La normativa antimonopolios apuntaría a frenar, según la propaganda oficial, el comportamiento anticompetitivo, como la colusión para compartir datos confidenciales de los consumidores, las alianzas que tienden a desplazar del mercado a los rivales más pequeños y los servicios de subsidio por debajo del costo para eliminar a los competidores. Las sanciones son muy severas pues los infractores pueden verse obligados a desinvertir activos, propiedad intelectual o tecnologías y abrir su infraestructura.
 Pero la nueva regulación va más lejos, pues ataca los crecientes vínculos que se venían tejiendo entre las empresas chinas y el capital extranjero, en muchos casos burlando la legislación vigente. La normativa que se acaba de conocer apunta a restringir sensiblemente el uso por parte de las empresas chinas de la denominada “Entidad de Interés Variable” (EIV), un vehículo a través del cual prácticamente todas las principales empresas chinas de Internet atraen inversiones extranjeras y cotizan en el extranjero, que a partir de ahora deberán pasar por filtros más estrictos de las autoridades chinas. “Una preocupación es que la incertidumbre en torno a las nuevas reglas enfriará la inversión, las adquisiciones y el financiamiento de capital de riesgo” (The Economist, 28/11). La estructura de EIV ha sido tolerada por mucho tiempo por las autoridades chinas pero sin pleno reconocimiento legal. Los extranjeros no tienen virtualmente ningún recurso en China para reclamar derechos sobre activos en los que han invertido. Los fondos extranjeros desconfían desde hace mucho de este marco, pero la mayoría de las compañías tecnológicas chinas aún lo usan para estructurar sus inversiones extranjeras. 

 Una relación conflictiva 

 La relación de Xi Jinping con la ascendente burguesía china siempre ha sido problemática. Si bien Xi Jinping trató de poner paños fríos y desmentir que el Estado hubiese declarado una guerra a los empresarios, lo cierto es que las tensiones han ido en aumento. 
 El PC chino ha buscado tener una intervención más activa en las decisiones de negocios. Un antecedente, en 2019, en lo que fue interpretado como un volantazo de la élite dirigente china, fue la decisión de colocar comisarios y células del partido en los principales conglomerados económicos. 
 Mas allá de la lectura que hacen diversos comentaristas sobre el alcance de la medida, hay una visión compartida de que estaríamos en un “punto de inflexión”. Los nuevos anuncios podrían estar indicando el pasaje de una política light de multas a otra más severa de intervención estatal y hasta disolución de grupos económicos y el traspaso de su patrimonio al Estado. Recordemos el antecedente de que la injerencia gubernamental ha llegado al extremo de apelar a la persecución directa y al encarcelamiento y hasta la desaparición de prominentes hombres de negocios de la floreciente burguesía china. Wu Xiaohui, el presidente de Anbang, que compró el Waldorf, entre otros activos, recibió una condena a 18 años de prisión en 2018 por crímenes financieros. Ye Jianming, que intentó comprar una participación en la petrolera rusa Rosneft, fue detenido a comienzos de 2018. Aún se desconoce el paradero de Xiao Jianhua, un broker al servicio de la élite política china que en un tiempo controló el banco Baoshang.
 La coacción estatal se verifica en el abrupto final que se le ha dado al florecimiento explosivo de las inversiones y adquisiciones que venían haciendo empresas chinas privadas en el extranjero. De los 250.000 millones a las que habían ascendido en 2016, se pasó apenas a un quinto en 2019. Bajo presión del gobierno, grupos privados han desinvertido en activos por valor de miles de millones de dólares.
 Los nuevos anuncios empalman con un nuevo impulso a la injerencia partidaria en el mundo empresario, reclamándole a firmas que lancen comités partidarios, que pueden opinar respecto de si una decisión corporativa estaba alineada con la política gubernamental. Hasta el momento, el número de empresas privadas que admitían la presencia del partido era baja comparada con la proporción mayoritaria de firmas de propiedad estatal. 
 En septiembre de este año Xi reclamó que el sector privado se «una en torno del partido». La Federación de Industria y Comercio, una organización poderosa controlada por el Partido Comunista, pidió que grupos privados establezcan departamentos de recursos humanos conducidos por el partido y unidades de control que permitan al PC auditar a los jefes de compañía. Este “pedido”, en los hechos, representa una instrucción compulsiva. 
 El panorama aquí descripto corrobora que la burguesía todavía no ha logrado consolidarse como clase dirigente. Sigue oficiando de segundo violín en un escenario en que el Estado chino sigue concentrando las principales decisiones del país. Este hecho da cuenta, como venimos sosteniendo desde las páginas de Prensa Obrera y en los análisis que el Partido Obrero viene realizando, del carácter inconcluso de la restauración capitalista. 
 El capital internacional tuvo inicialmente al Estado chino un aliado para integrar al gigante asiático al proceso mundial de acumulación capitalista; lo mismo puede decirse de la burguesía nativa china que creció a la sombra y bajo la protección del la elite dirigente del PCCh. Pero con el tiempo se ha ido transformando en un escollo para ambos sectores. 

 Reformas empantanadas

 El imperialismo, por un lado, y la burguesía nacional, por el otro, cuyas aspiraciones, intereses y apetitos no son siempre coincidentes -y resultan en muchos casos antagónicos-, vienen pugnando por llevar a la práctica las reformas que pongan fin a las regulaciones y proteccionismo estatal aún vigente y, por esa vía, acelerar la restauración capitalista. Uno de los aspectos es afianzar la seguridad jurídica en materia de derechos de propiedad que está sometido en muchos caos a la discrecionalidad del gobierno chino. “El dinamismo (económico) convive aún con los tentáculos de un Partido Comunista que lo abarca casi todo. China tiene unas 150.000 empresas estatales. Es una cantidad ínfima en comparación con el total de compañías que existen en el país, pero su poder es abrumador. Actúan en un régimen de casi monopolio en industrias clave, de las telecomunicaciones a la energía, y pese a ser menos eficientes y productivas nadie puede competir contra ellas por la protección del Partido” (El País, 8/1).
 El sector financiero, también en manos del Estado, “reparte el crédito de forma desproporcionadamente favorable a estos grupos estatales. Las pequeñas y medianas empresas se encuentran con enormes dificultades para financiarse, lo que las ha llevado durante años a pedir prestado a la llamada banca en la sombra, intermediarios que no están sujetos a prácticamente ninguna regulación” (ídem). Las autoridades, temerosas de un colapso generalizado de este sistema informal, iniciaron una agresiva campaña hace dos años para terminar con el sector, algo que ha puesto en serios aprietos a muchas compañías porque no pueden financiarse y profundizado su visión de que el gobierno las discrimina. 
 Sobre el sistema financiero chino, el Banco Mundial decía lo siguiente en un informe del año 2015: “en todo el mundo, el Estado es importante para los sistemas financieros como promotor estratégico, propietario y regulador. Sin embargo, estos roles están mal alineados en China, especialmente el de promotor: en lugar de promover las bases para un desarrollo financiero sólido, el Estado ha interferido de manera extensa y directa en la asignación de recursos a través de controles administrativos y de precios, garantías, pautas al crédito, políticas regulatorias y propiedad ubicua de las instituciones financieras. Este nivel de intervención no encuentra comparación con ninguna de las economías de mercado modernas”. Nada ha cambiado desde que se escribieron estas líneas (ídem). 
 Otro de los puntos en los que apenas ha habido avances en el último lustro es en la apertura al capital foráneo de sectores protegidos. China ha flexibilizado sus restricciones en el sector bancario y en el del automóvil, pero los empresarios consideran que estos cambios saben a poco y llegan tarde. “Son reformas marginales y en áreas en las que el país ya ha alcanzado una posición dominante, con lo que su apertura no tiene un impacto en la industria. La estrategia parece basarse en retrasar el acceso al mercado hasta que las compañías locales sean tan fuertes que las extranjeras no puedan competir contra ellas. Las autoridades son muy selectivas sobre qué sectores abren y cuándo”, afirma Tim Stratford, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China (ídem).

 Perspectivas 

 A las crecientes tensiones en el gigante asiático aquí señaladas no se las puede desligar del desarrollo de la bancarrota capitalista. Antes de estallar el coronavirus, China ya venía sufriendo una brusca desaceleración y un desempleo creciente en medio de una amenaza de quiebras, que el régimen chino no estaba en condiciones de evitar. Este panorama amenaza echar leña al fuego al descontento que ya viene abriéndose paso a través de un crecimiento de la conflictividad laboral. China no está en condiciones de oficiar de locomotora de la economía mundial, como ocurrió cuando estalló la crisis financiera de 2008. Esto ha acentuado las contradicciones de la burocracia dirigente china, que oscila entre adaptarse a las exigencias de una mayor apertura económica, por un lado, y recurrir al intervencionismo estatal para pilotear un descalabro económico y evitar que la situación social se desmadre, por el otro. La capacidad de arbitraje de Xi Jinping va ser puesta a prueba. Ingresamos en una nueva etapa convulsiva de la historia china, cuyo desenlace estará signado, como ya ocurrió en el pasado, por la lucha de clases nacional e internacional. En primer lugar, con la aparición en escena y la irrupción en la crisis del proletariado y los explotados chinos. 

 Pablo Heller

Una agenda de lucha por el aborto legal


¡Sumate a la semana verde! 

 Ayer comenzó el debate del proyecto de Interrupción Legal del Embarazo en 4 reuniones de comisiones en Diputados. Las reuniones de comisiones se extenderán toda la semana con la intención de firmar dictamen al proyecto el viernes 4/12, aunque podría ser la semana siguiente. 
 Esta semana es clave para la marea verde, que debe estar en estado de alerta y movilización para impedir maniobras, modificaciones en el proyecto de la mano de las iglesias y dilaciones, y anotarse lo que podría ser un enorme triunfo, producto de la lucha popular. 
 Desde el Plenario de Trabajadoras impulsamos una serie de actividades callejeras, durante la semana del debate en comisiones y hasta su votación. 
 Todos los días impulsamos pañuelazos y actividades de 15 a 19 frente al Congreso Nacional. El viernes 4, día que se firmaría el dictamen de comisiones, realizaremos una concentración frente al Congreso, y a las 18h una charla con la diputada Romina Del Plá. 
 El sábado 5 realizaremos intervenciones en todos los parques y barrios. Nos preparamos para el día en que se vote en la Cámara de diputados, para realizar una enorme vigilia por el aborto legal, sin dilaciones y restricciones clericales. 

 ¡Sumate a la agenda verde!

 Prensa Obrera

miércoles, diciembre 02, 2020

¿Estallidos sociales en Cuba… o en Guatemala, Perú, Colombia y Chile?

El día mundial de respuesta al VIH y el desfinanciamiento de la salud pública


Desde 1987, el 1 de diciembre se conmemora el día mundial de respuesta al VIH-SIDA, desde que se empezaron a conocer casos de este virus se estima que 75,7 millones de personas convivieron con el VIH y un promedio de 32,7 millones fallecieron debido a enfermedades relacionadas con el SIDA en todo el mundo. Los datos de Naciones Unidas estiman que 1,7 millones de personas contrajeron la infección por el VIH en 2019. 
 Según la Organización Mundial de la Salud, en Argentina hay 129 mil personas que conviven con el virus y un 20% de ellas lo desconoce. Del total de personas que conocen su diagnóstico, el 83,5% está en tratamiento y la mayoría de ellas se atiende en el sistema público de salud.
 Históricamente, los sectores más conservadores y la Iglesia Católica, asociaron el VIH a una conducta sexual considerada promiscua y se lo utilizó para responsabilizar a las diversidades sexuales de esa pandemia, apodándolo “la peste rosa” y estigmatizando con más gravedad a la homosexualidad como pecado. Hoy en día, aún la ESI laica y científica no se aplica ni se financia por bajada de línea de las Iglesias al Estado, lo que beneficia, que este prejuicio se mantenga en el sistema capitalista. 
 Pese a los avances científicos en materia de prevención y tratamiento, las mujeres travesti/trans son un 34% de los 5800 casos que hubo en el 2019 en nuestro país. Esto se debe a las condiciones de vida a las que el Estado condena a este sector de la población, donde la falta de acceso al mercado laboral las empuja en muchos casos a la prostitución, donde se ven más expuestas a diferentes ITS además del VIH. En este cuadro de crisis, se agrava el peligro para la población con VIH que no tiene acceso a su tratamiento, ya que el COVID-19 podría potenciar sus problemas de salud. Muchas personas vieron peligrar su continuidad de tratamiento por la dificultad de acceso con la cuarentena y el mismo recorte en el Programa de Prevención de VIH-Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual. 
 En 2020 fue presentado un nuevo Proyecto de ley de VIH, Hepatitis, Tuberculosis y de Enfermedades de Transmisión Sexual, al cual adherimos. Este proyecto no fue tratado en el recinto en sus dos presentaciones hechas anteriormente en 2016 y 2018 perdiendo estado parlamentario, a pesar de tener el consenso de distintas organizaciones de activistas. 
 Debido a los sucesivos ajustes en el terreno de la salud, la anterior ley de 1990 no se cumple, y que exista una nueva ley tampoco garantiza su cumplimiento si el Estado no se responsabiliza por su financiamiento y aplicación.
 Los antirretrovirales, que comenzaron a recortarse desde finales del macrismo, sólo se dan en los hospitales y no en los centros de salud barriales, y para completar el cuadro de crisis sanitaria, tampoco hay un acceso a los métodos anticonceptivos y en muy pocos casos, se encuentran preservativos en los centros comunales de salud. 
 En esta nueva ley, se prohíbe el uso de test VIH, Hepatitis, Tuberculosis e ITS para acceder a un puesto de trabajo. Esta práctica, es muy común en las patronales para excluir a quienes conviven con el virus y no accedan a un trabajo. También incluye la provisión de tratamientos para quienes adquirieron el virus y pensiones no contributivas a personas con VIH y Hepatitis B o C. Este proyecto lleva la firma de 17 diputados incluyendo la firma de la diputada del Partido Obrero (FIT) Romina Del Plá y es el primer paso hacía una lucha contra la estigmatización y exclusión hacia las personas con VIH en el sistema de salud, donde haya un enfoque científico sobre la problemática sin entrar en discursos patologizantes. 
 El presupuesto 2021 prevé nuevos recortes y ajustes en varios sectores de la salud. Estos recortes se vienen dando tanto en el Gobierno de Alberto Fernández, como el de su antecesor, Mauricio Macri. Un ejemplo de esto fue la renuncia en octubre de Sergio Maulen quien era titular del área programática de tratamientos de SIDA, Hepatitis y Tuberculosis en Argentina. El funcionario comenzó en su cargo durante el gobierno Macrista y renunció debido a las denuncias de desfinanciamiento. Luego en la asunción del Gobierno actual y la formación nuevamente del Ministerio de Salud, le ofrecieron de vuelta el cargo, del cual también renunció. Lo que no cambió a pesar de tener un Ministerio de Salud, fueron las denuncias de vaciamiento en la salud pública. 
 Desde la Agrupación LGBTI 1969, entendemos que el ajuste fondomonetarista en marcha se traduce en menor presupuesto y más desfinanciamiento en la salud pública. El mismo Estado pone en jaque la salud de la clase trabajadora impidiendo el acceso a los derechos garantizados por ley.
 Organicémonos junto a les trabajadores de la salud de manera independiente del Estado y sus gobiernos, para que se destine dinero a la salud pública y no para pagar la deuda externa. Exigimos la producción nacional de antirretrovirales, métodos anticonceptivos y campañas de prevención. Basta de negociados del Estado con los laboratorios privados. Nuestras vidas no son un negocio. 

 May Francesco, Mily Victoria 
Agrupación LGBTI 1969

La barbarie de las tropas australianas en Afganistán


Una reciente investigación da cuenta de decenas de asesinatos cometidos fuera de combate.

 Al menos 25 soldados del Servicio Especial del Aire, una unidad de élite de las “Fuerzas de Defensa” australianas, han sido indicados como los perpetradores de brutales crímenes contra civiles y prisioneros afganos. La investigación, llevada adelante por la dirección de las propias fuerzas armadas del país oceánico, da cuenta de 39 asesinatos, realizados a sangre fría, incluso con degollamientos, fuera de cualquier situación de combate o riesgo para las tropas australianas. Se trata de “ritos iniciáticos” en los que se buscaba que los soldados tengan las primeras “bajas” en su haber, los crímenes se completaban con el montaje de un falso enfrentamiento, plantando armas en la escena para simular una situación de combate.
 La pesquisa con la que se armó el informe tomó 4 años para realizarse, y abarca el periodo 2005 – 2016. El contexto es el de la invasión imperialista de Afganistán en el marco de la denominada “guerra contra el terrorismo”, comandada por Estados Unidos y de la que Australia es un activo participante, como en la mayoría de las aventuras militares yanquis. 
 Los crímenes de las tropas australianas no son, desde ya, una excepción. A los conocidos casos de tortura cometidos por tropas estadounidenses en Abu Ghraib o Guantánamo se le suman las atrocidades cometidas por soldados británicos en Irak y Afganistán, que, de acuerdo a recientes revelaciones hechas por la BBC, se contarían por miles y estarían siendo encubiertas por las autoridades gubernamentales. De conjunto, y solo desde 2015, han muerto en Afganistán cerca de 20 mil civiles de acuerdo a la ONU y, en la primera mitad de 2020, las fuerzas de la coalición liderada por EE.UU. han sido responsables de 281 civiles fallecidos, por bombardeos aéreos u otros medios (El Mundo, 19/11). Por otra parte, la intervención imperialista ha sido un completo fracaso en sus objetivos declarados. En estos momentos, el gobierno de Trump se encuentra negociando una retirada del contingente estadounidense con los propios talibanes, cuyo aplastamiento era el principal motivo de la invasión, pero que hoy controlan al menos un tercio del territorio.
 En Australia, las revelaciones de los crímenes han provocado una crisis política en regla y se ha puesto en marcha un operativo para lograr la impunidad de los militares involucrados y, más en general, un absolución para las Fuerzas Armadas y el Estado australiano en su conjunto. Luego de las primeras declaraciones del primer ministro conservador Scott Morrison y del jefe del ejército Angus Campbell tendientes a avanzar en una separación de los involucrados y en un posible enjuiciamiento, sectores de derecha y de las Fuerzas Armadas salieron en defensa la actuación general de las tropas y con el planteo de que se trata de meros actos individuales. Desde que salió a la luz el informe, 9 militares australianos se suicidaron supuestamente por el stress provocado por la investigación realizada ya que solo uno de ellos actuó en Afganistán. Campbell, incluso, retrocedió respecto de la medida simbólica que había decidido tomar de retirar los honores militares con los que la unidad de elite acusada cuenta (The Sidney Morning Herald, 30/11). 
 Al día de la fecha el operativo de impunidad está en marcha, solo 10 militares han sido expulsados de las Fuerzas Armadas, no hay juicio alguno iniciado y tampoco detenidos. El propio informe inicial fue realizado con el objetivo de aminorar daños y responsabilidades, señalando el desconocimiento de los mandos sobre lo ocurrido y guardando el secreto acerca de los nombres de los responsables y del propio contenido de la investigación. No hay señalamiento alguno respecto del rol jugado por las autoridades militares y políticas, responsables de lo actuado por la agresión imperialista y difícilmente ignorantes acerca del accionar de las tropas en el terreno. 
 Las revelaciones se han transformado en un ejemplo más de la verdadera naturaleza del Estado australiano, que se esconde detrás de una pantalla de democracia y desarrollo. Las atrocidades cometidas por sus tropas tuvieron lugar tanto durante gobiernos conservadores como laboristas, por lo que cuestionan al conjunto del régimen político. 
 El accionar militar del imperialismo constituye en sí mismo un atropello contra la humanidad y es por lo tanto inseparable de los más graves actos cometidos por militares en diversos puntos del globo. La perpetuación y defensa de un régimen social como el capitalismo implica la reproducción inigualable de actos de barbarie y plantea, por lo tanto, la necesidad de su superación.

Leandro Morgan  

Larreta vs Fernández, un ensayo del FMI

La crisis política abierta entre la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno Nacional tomó la forma de la media sanción en Diputados donde se aprobó, para luego enviar al Senado esta misma semana, la iniciativa donde la Nación y la Ciudad abran una “instancia de negociación de 60 días” para definir el monto que se destine de la coparticipación para el financiamiento de la policía de Larreta. 
 El antecedente inmediato de este debate fue la quita que hizo Alberto Fernández, decreto de por medio, de un punto de coparticipación para aumentar los salarios de la policía de Kicillof. Recordemos que en 2016, en el momento que se realizó la transferencia de la policía a la CABA (20.000 efectivos de la Federal), Macri llevó la coparticipación de 1,4% a 3,75%. Por si quedaba alguna duda sobre el recorte que produciría Larreta, luego de una posible sanción de esta ley, Santilli señaló en los distintos medios que los 65.000 millones de pesos que la Ciudad deja de percibir sería el 88% del presupuesto de salud, la construcción de 217 escuelas primarias, 13.000 viviendas nuevas en “barrios populares” o la construcción de 475 kilómetros de cloacas y pluviales. La referencia de estos recortes a futuro, donde también entrarían patrulleros, da un indicio de la orientación social del ahorro al cual estaría siendo sometida la población trabajadora de la Ciudad.
 Pero el problema no pasa simplemente por denunciar una pelea entre ajustadores. Lo que se debate de fondo, y de forma, es la imposición del FMI el cual exige que el conjunto de la economía nacional se debata en la Cámara de Diputados, incluido los vencimientos y reestructuraciones futuras de la deuda contraída con ellos. No se trata entonces de establecer un signo igual a los debates que precedieron el destino de los fondos de coparticipación nacional sino que lo que se encuentra en juego es establecer una unidad nacional o en mejores palabras “un consenso fiscal” alrededor de la orientación que garantice el pago de la deuda, jurisdicción local y extranjera. Porque en última instancia, el problema del 1 o 2 % de la coparticipación que reclama Larreta se puede arreglar con la sesión de los terrenos del ferrocarril para los emprendimientos inmobiliarios, entre ellos los denominados “playón ferroviario Palermo” o playón ferroviario Caballito”. Es por esto que en la misma sintonía, la Corte Suprema de Justicia decidió en las últimas horas frenar el reclamo de Larreta para que el gobierno nacional le restituya fondos de la coparticipación hasta tanto no exista una sanción definitiva en el Congreso a la ley que ya obtuvo media sanción ayer. El tribunal superior que definirá el destino del “ahorro nacional” será el FMI y no la corte suprema como pretendía Larreta. El acuerdo de los supremos y las supremas en sacarle el cuerpo a este debate está a medida de una estrategia más general.
 El impasse que se ha abierto alrededor del debate presupuestario profundiza todas las contradicciones que atraviesa el régimen político. La idea de que el gobierno nacional haya potenciado la figura de Larreta en una futura polarización rumbo al 2024 es una pretensión de largo y difícil alcance que pasará por distintas crisis, “tres años es un siglo”. Las bravatas de Wado de Pedro o Máximo Kirchner contra Larreta son la expresión de un régimen que encontró todos los límites a la hora de discutir una política de autonomía nacional para el destino del ahorro de todas y todos los argentinos.
 El debate de los distintos presupuestos nacional, provincial y de la Ciudad de Buenos Aires tiene que servir a los trabajadores para establecer un debate más general sobre que clase social tiene que dirigir el destino de la economía nacional. En momentos que se acelera la fuga de capitales y este régimen destina el “superávit comercial” para sostener el pago de los intereses de la deuda, la lucha por las reivindicaciones inmediata son la guía de primer orden para establecer el debate de la lucha por un gobierno de trabajadores. 

 Lucas Benvenuto 
 02/12/2020

Federalismo, con “F” de FMI

Al disponer un nuevo recorte de los fondos coparticipables de la Ciudad, la mayoría oficialista del Congreso no hizo sino reflotar un viejo recurso empleado por todos los gobiernos de los últimos 40 años: presentar como medidas ´federalistas´ a las reestructuraciones presupuestarias que tienen como beneficiarios a los acreedores internacionales y al gran capital. Así ocurrió con la transferencia de escuelas y hospitales, con la “federalización” de los hidrocarburos e incluso con la propia ´autonomía´ porteña, en los años 90. Ayer, una diputada K, Fernanda Vallejos, deslizó en su discurso que esa autonomía había sido un “error”. Si lo dijo en su carácter de supuesta guardiana del Tesoro nacional, pecó de ignorancia, porque la autonomía implicó el autofinanciamiento de la Capital a costa de impuestazos y de remate de tierras públicas, para liberarle recursos a la caja de Menem y, por lo tanto, a los acreedores del país. El “inspirador” de la autonomía fue Cavallo, pero en aquel momento, el futuro matrimonio presidencial gozaba de la simpatía del ministro de economía de Menem. 
 La medida adoptada en la madrugada de ayer, nuevamente en nombre del “equilibrio federal”, se inscribe en esa saga. Para usar una frase en boga en estos días: el dinero es “fungible”, y la plata que deja de ingresar a la Ciudad entra en la misma bolsa de los 100.000 millones despojados a los jubilados, el retiro del IFE y la inmensa quita salarial a los estatales. El gobierno está haciendo esfuerzos indecibles para llevar al déficit fiscal por debajo del 3% del PBI, superando las metas presupuestarias iniciales. Espera, de ese modo, adelantar el acuerdo con el FMI, cuando las reservas internacionales se encuentran por debajo de la línea de flotación y la ´esperanza´ de la nueva cosecha se diluye, no por razones climáticas o de precios, sino por la alevosa elusión de divisas que practican los monopolios agroexportadores. 
 El gobierno nacional sabe muy bien que el recorte de fondos le servirá a Larreta para reforzar el ajuste contra los trabajadores de la Ciudad, lo que ya está sucediendo en la salud y en la docencia. Larreta ha ´cerrado la canilla´, también, de la asistencia alimentaria en los barrios, y prevé una reducción brutal de la obra pública, ello, cuando la prevención frente al Covid exige reformas edilicias urgentes en escuelas y centros de salud. Larreta se escudará en el recorte para empujar otra ronda de remate de tierras públicas en la Ciudad, en este caso, en Costa Salguero y Carrasco.

 La guerra a Larreta 

 La guerra verbal a Larreta, que acompaña este recorte, ha sido protagonizada por Máximo Kirchner. El corazón del cristinismo le ha impuesto a Alberto la dinamitación de los puentes con el macrismo dialoguista. De este modo, y detrás de la ´readecuación de fondos a CABA´, abroquelaron al Frente de Todos, con el conjunto del Pejota y Schiaretti incluidos. Es un cierre de filas por defol, o sea, una ´unidad´ forzada para hacerle frente a la oposición macrista y, sobre todo, a la parte de ella que podría establecer acuerdos con Massa o Alberto Fernández. El escenario de esta fractura con Larreta puede encontrarse también en la cuestión judicial y, más precisamente, en la designación del jefe de los fiscales. AF había sondeado la posibilidad de elegir a Daniel Rafecas -un oficialista moderado con múltiples vínculos con el sionismo- con los votos de los dos tercios del Senado, o sea, a través de un acuerdo con la oposición. De este modo, el encargado de guiar los procesos penales a CFK hubiera gozado de una virtual inmovilidad. El kirchnerismo, en cambio, impuso -por ahora sólo en el Senado-que el procurador fiscal puede elegirse a mayoría simple y con un tiempo limitado de ejercicio. En diputados, sin embargo, el FdT no aseguró aún la mayoría para esta suerte de salvoconducto a Cristina Kirchner. ¿Con Cristina o con Larreta? En torno de estos coletazos, se juega cuál será el régimen politico que va a pilotear los futuros episodios explosivos que augura la crisis economica, el derrumbe social y los arreglos de deuda. 
 Los mentideros aseguran que este conjunto de maniobras apuntan a “golpear a Larreta como futuro candidato presidencial”, aunque probablemente terminen de consagrarlo como tal. Lo que el kirchnerismo busca es otra cosa: impedir la eventual formación de un bloque político “intermedio”, que una a Larreta-Santilli con la derecha del Frente de Todos.
 En cualquier caso, el programa de esta guerra kirchnerista a Larreta es muy claro: el tandem Cristina-Máximo asume para sí la tarea de arreglar con el Fondo y soldar una alianza de fondo con las agrocerealeras, mineras y petroleras que deberían traer los dólares que sirvan de garantía a un nuevo financiamiento internacional. El recorte a la Ciudad se inscribe en ese paquete de garantías. Es cierto que la famosa carta de Cristina había planteado ´un gran acuerdo nacional´. Pero ese consenso no logra, al menos por ahora, incluir a la cuestión judicial. Para ello, los republicanos de JXC deberían poder meter en el paquete a Macri, y a sus chanchullos con el espionaje y el Correo. 
 Mientras Larreta y Fernández se disputaban los retazos de un país en bancarrota, la clase obrera del cordón cerealero -el corazón de los aliados del gobierno- protagonizaba una huelga contra el cepo salarial. Más temprano que tarde, la clase obrera dará su respuesta a una crisis que, tan sólo por ahora, se presenta como una guerra de rapiña “por arriba”. 

 Marcelo Ramal
 02/12/2020

Segunda vuelta en Brasil confirma derrota de Bolsonaro

Las municipales de Brasil, una derrota política de Bolsonaro, fue confirmada en segunda vuelta. Todos los candidatos apoyados por él salieron derrotados. Hubo un crecimiento de los llamados “partidos del centro” y de centroizquierda, con exclusión del PT. 
El PT retrocede a 183 alcaldes (tenía 254 en 2016), mientras que el PCdoB (Partido Comunista) suma 46, y el PSOL, cinco. La abstención (30%) fue mayor a la de la primera vuelta (23%), a pesar de la obligatoriedad del voto. El PT no gobernará ninguna capital. Perdió en Victoria, Recife, Pernambuco, históricamente un bastión lulista. En Belo Horizonte, Manuela D'Avila, del PCdoB (vice de Fernando Haddad), llegó al 45,37% de votos, pero ganó Sebastião Melo (MDB) con casi 55%.
 De los 13 candidatos apoyados por Bolsonaro, solo 3 ganaron. Edmilson Rodrigues (PSOL-PT) se alzó con la alcaldía de Belém (Pará), derrotando al bolsonarista Everaldo Eguchi. En SP, Russomano apoyado por Bolsonaro terminó cuarto, y en Río –bastión bolsonarista en 2018– Crivella perdió en segunda ronda. El desastre de Bolsonaro es inocultable. El “Centrão” (PP-PL-PTB y otros), de derecha, fueron, para muchos analistas, amplios ganadores.

 La elección en San Pablo 

Covas (PSDB), el actual alcalde de San Pablo, la mayor ciudad de Latinoamérica, obtuvo el 59,37% de los votos frente al 40,63% de Guilherme Boulos (MTST-PSOL). 
 Su campaña centroizquierdista, con el apoyo declarado de varios capitalistas conspicuos del Estado, atrajo el apoyo del voto de la progresía que antes seguía al PT. La candidatura de Boulos aglutinó el apoyo del PT, PCdoB, PDT, PSD, Rede, PCB y UP. Boulos, sin embargo, está identificado con el movimiento de lucha por la vivienda (MTST). Recibió un pronunciado aumento de votos en la periferia de SP y las favelas. Ganó en el sur (Campo Limpo, Capao Redondo, Piraporinha, Grajau, Parelheiros, Sao Mateo y otros distritos del sur) y del este – en Cidade Tiradentes, ganó con el 56,42%. 
 El candidato caracterizó su elección como “el comienzo de una gran movilización popular. “La población hizo que Ciro Gomes [candidato presidencial], Marina [Silva, ex candidata presidencial], Flávio Dino [gobernador comunista de Maranhao], Lula, apoyaran nuestra candidatura, eso mostró el camino de un frente de izquierda, voy a batallar a partir de mañana para que el ejemplo de SP inspire a una construcción unitaria de la izquierda para derrotar al bolsonarismo en Brasil” (BandNews, 30/11).
 Desde que Boulos se apropió de la candidatura del Psol, en acuerdo con el aparato que lo controla férreamente, siempre abogó por un frente de clase con la burguesía, aunque él sea el líder del movimiento sin techo. Las cualidades que se le adjudican como líder vienen con las del arribista.

 Emiliano Monge 
 02/12/2020

Brasil: segundo turno, derecha e izquierda

El segundo turno de las elecciones municipales brasileñas, realizado en 57 municipios con más de 200 mil habitantes, no confirmó la contraofensiva o recomposición de la izquierda que se había insinuado en el primero. De las cinco capitales que disputaba, la izquierda ganó apretadamente sólo en una, Belém do Pará, con el PSOL (Edmilson Rodrigues), que ya había gobernado la ciudad. Perdió en las otras cuatro (Recife, Vitória, San Pablo y Porto Alegre). El PSOL pasó a gobernar cinco municipios (son 5.570). El PT gobernará 183; por primera vez en lo que va del siglo, no gobernará ninguna capital. Las 183 alcaldías que obtuvo, por otro lado, representan una pérdida de casi 80 en relación a las 260 conquistados en 2016, en elecciones marcadas por la caída del gobierno nacional del PT (Dilma Rousseff) y por una estampida de intendentes y dirigentes regionales, que abandonaron el partido. Aunque mantuvo, relativamente, su caudal total de votos municipales, la votación nacional del PT estuvo lejos de la obtenida en el segundo turno de las elecciones presidenciales de 2018. 
 El progreso del PSOL fue escaso; su principal avance fue la potenciación electoral nacional de su candidato en San Pablo, Guilherme Boulos, que fue su candidato presidencial en 2018, cuando “aterrizó” en el partido, de la mano de Lula. Boulos obtuvo 40,6% de los votos, contra poco menos de 60% de Covas (PSDB). Esto es menos que el 45% que algunas encuestas le otorgaron en la semana previa, cuando Boulos se empeñó en seducir a los medios empresariales, mientras innúmeros militantes (no sólo del PSOL) salieron a la calle para conquistar el voto popular. El porcentaje de Boulos, aún así, fue superior al obtenido por el PSOL y el PT sumados en el primer turno, poco menos del 29%. El número de votos válidos creció un poco, aunque hubiera también una alta en las abstenciones (las otras siglas de izquierda no habían llegado sumadas, en el primer turno, al 0,1%, incluyendo al PCO, que llamó a votar en blanco en el segundo turno). El PSOL obtuvo, además, 1% más que la candidatura de Haddad (PT), en San Pablo, en el segundo turno de las elecciones presidenciales de 2018. Cortejando a los más viejos capitalistas, el PSOL busca aparecer como el partido de la “izquierda joven” (no una diferenciación de clase, sino etárea): su presidente nacional y su principal figura pública están en el andarivel de los 30 años. 
 Los analistas coincidieron en que el vencedor del pleito municipal fue la “derecha no-bolsonarista”, un conglomerado de partidos, algunos de reciente creación, donde habita lo peor de la delincuencia política y hasta el “crimen organizado”. Eduardo Paes, del DEM (una sigla oriunda del partido de la dictadura militar, Arena) vapuleó al bolsonarista pentecostal Marcelo Crivella, en el segundo turno de Río de Janeiro. El llamado “centro-derecha” tradicional, el PSDB (que gobernó ocho años el país, con Fernando Henrique Cardoso) y el MDB (el “partido-cargo estatal” por excelencia, que gobernó dos años el Brasil con Michel Temer, el vice de Dilma Rousseff) perdió muchos municipios y, sobre todo, votos: el PSDB tuvo seis millones de votos menos que en 2016. Con todo, el PSDB continúa siendo el partido que, a nivel municipal, gobierna el mayor número de personas (por lo tanto, impuestos y tributos) del país. 
 O sea, el panorama electoral para las presidenciales-generales de 2022 no se aclaró en absoluto. Ni tampoco la crisis política derivada de eso, en la medida en que crece avasalladoramente el consenso empresarial para descartar electoralmente a Bolsonaro y su familia/camarilla extendida de milicianos, algunos de los cuales, principalmente sus hijos, se encuentran a centímetros de la puerta de la cárcel. Una eventual candidatura única de “centro-derecha” para arrinconar al bolsonarismo y al centro-izquierda tendría que pasar por disputas y crisis que, teniendo en cuenta a sus protagonistas, puede llegar a desencadenar escenarios de plomo. Sabiendo eso, el bolsonarismo busca tallar, proponiendo la sustitución de la urna electrónica por el voto-papeleta, supuestamente para impedir la acción de hackers, realmente para reintroducir el “voto cantado” con base en el dúo complementario promesa/pistola. Parte del centro-derecha también propone la extinción del financiamiento público (estatal) de las campañas electorales, com el “loable propósito” de ahorrar ese dinero para “causas sociales”, liberando (o cerrando los ojos) al financiamiento empresarial, lo que dejaría al gran capital libre para imponer las candidaturas que más y mejor le lamiesen los zapatos u otras partes de su humanidad. 
 El telón de fondo que condiciona todo eso es la crisis económica y social, en situación de recrudecimiento de la pandemia. Es bastante dudoso que el aumento reciente en la Bolsa (Bovespa), adjudicado al efecto del dúo Biden+posible vacuna, revierta la fuga de capitales, que crece sistemáticamente desde mediados de 2019. El desempleo continúa avanzando sin parar, en condiciones en que el “auxilio emergencial” tiene fecha de vencimiento. El congelamiento y cortes salariales también continúan firmes, afectando en primer lugar a los trabajadores estatales en todos los escalones. Como el déficit fiscal también avanza, evocando el fantasma del default, la única manera de salvar del hambre y la miseria a decenas de millones sería, en primer lugar, atacar los lucros y la propiedad del gran capital financiero. Confrontando, de inmediato, las medidas reaccionarias del gobierno, cuyo Ministerio de Educación acaba de ordenar el retorno inmediato a la actividad presencial, contra docentes, funcionarios y alumnos. El programa que se desprende de tal situación, cada vez menos potencial y más real, para una izquierda clasista, salta a los ojos.
 La “izquierda política”, sin embargo, no trabaja en función de esa crisis de conjunto, ni tiene un programa clasista. La única expresión electoral clasista, el PSTU, oscila entre el oportunismo y políticas sectarias y de autoproclamación, que lo hundieron electoralmente. Con las cifras de las municipales en la mano, la izquierda se ha lanzado a todo tipo de especulaciones electorales con vistas a 2022. Comienza a dominar la tesis del “frente amplio de izquierda”, defendida también por el PSOL, que afirma que el frente no tendría por objetivo cargos y candidatos, sino un programa (sobre el que el PSOL se cuida de decir una palabra). La composición sugerida del frente deja entrever que la disputa por cargos y candidaturas será feroz. Raul Pont, ex intendente de Porto Alegre y figura de la “izquierda del PT” (pertenece al SU de la IV Internacional) produjo un significativo documento en el que aboga por un “frente amplio” en moldes uruguayos o chilenos. El frente propuesto iría desde el PDT (partido declaradamente burgués, inclusive en su práctica gubernamental, actualmente sólo Amapá, estado protagonista de un desastre energético debido a las políticas de privatización), el PSB (que gobierna tres estados, inclusive Pernambuco, en cuya capital, Recife, acaba de derrotar al PT con base en una campaña electoral macartista) hasta partidos trotskistas, pasando por todo el arco intermediario. El programa sería el “mínimo” (o sea, burgués) y la actividad no sería de combate, toda vez que en varias partes del país los componentes se encontraban en lados opuestos de la barricada (y barricadas hay, en Amapá la represión contra ellas fue violenta). 
 Un frente político clasista, de izquierda y de combate, depende, en primer lugar, de la estructuración política de la vanguardia clasista. Ésta existe, numerosa y activa, en sindicatos y movimientos de lucha, pero se mantiene apartada de la lucha política, escéptica y carente de un balance superador de la experiencia gubernamental del PT y del retroceso nacional de la izquierda, com formulaciones, inclusive, de abstención en la lucha político/partidaria. La formulación de un programa con base en ese balance es la tarea puesta en el horizonte político inmediato de la vanguardia revolucionaria, y es también una tarea internacional. 

 Osvaldo Coggiola
 02/12/2020

Guatemala: se extiende rebelión popular en América Latina

Miles de indígenas protestaron ayer en Guatemala con piquetes y bloqueos en rutas que comunican la capital con el interior del país, reclamando la renuncia del presidente, Giammatei. Las comunidades indígenas solicitan también la renuncia de los diputados del Parlamento y la remoción del ministro de Gobernación (Interior), Gendri Reyes –acusado de ser el responsable de la represión durante las protestas de hace diez días para que renuncie el presidente. Esto ocurre diez meses después de asumir, debido al mal manejo de la crisis sanitaria
. La gota que rebalsó el vaso fue la aprobación entre gallos y medianoche de un presupuesto de ajuste en salud, educación y en recursos para paliar las consecuencias económicas de la pandemia. De acuerdo a las denuncias, los 160 diputados que dieron el sí, ni siquiera tuvieron acceso al proyecto aprobado. Se impuso lo que se conoce como “el pacto de corruptos”, una alianza entre políticos, empresarios privados y mafias del narcotráfico que se encuentra en el centro del poder del país.
 El Palacio de Gobierno fue incendiado durante la movilización del 20 de noviembre. El vicepresidente Castillo convocó al presidente a una renuncia conjunta para “oxigenar” el país. Giammattei solicitó una comisión de la golpista OEA (Organización de Estado Americanos) para “evaluar” la situación. “La OEA envió una comisión encabezada por el exdiputado argentino Fluvio Pompeo, quien fue descalificado por varias organizaciones argumentando que este había participado supuestamente en un fallido negocio del gobierno argentino y la ex administración de Jimmy Morales” (infobae, 28/11).
 Desde ese momento ha habido al menos una docena de protestas contra el gobierno. Tras la rebelión del 20, el mandatario anuló el cuestionado presupuesto. Los organismos de DDHH denunciaron un estado sistemático de represión (elperiódico, 29/11). Decenas de movilizaciones han ocurrido en diferentes puntos en la última semana.
 El sábado pasado al menos 7.000 personas se reunieron frente a la sede del gobierno. Además de la renuncia del presidente y de todos los diputados, reclamaron la convocatoria de una Asamblea Constituyente. (France24, 29/11). 
Las manifestaciones también se extendieron a otros departamentos del país como Huehuetenango, Quetzaltenango y Sacatepéquez. La manifestación de rebelión popular frente a los regímenes en crisis se extiende a través del continente, como en los casos de Costa Rica, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y tantos otros. 

Emiliano Monge 
 01/12/2020

Feminismo y marxismo, una mirada sobre los desafíos actuales del movimiento de mujeres

martes, diciembre 01, 2020

Haití: nueva movilización reclama la salida del gobierno


El 18 de noviembre, una importante movilización reclamó en las calles de Puerto Príncipe la salida del presidente Jovenal Moïse, un empresario bananero que llegó al poder tras unas elecciones fraudulentas en 2016. La represión dejó un muerto, por un disparo en la cabeza, y varios heridos.
 Desde que está en el poder, Moïse ha enfrentado numerosas movilizaciones e inclusive levantamientos populares, como el ocurrido en octubre de 2019, cuando las masas se volcaron a las calles contra el desabastecimiento de combustibles, la malversación de los fondos de Petrocaribe y las paupérrimas condiciones de vida -el 70% vive en la pobreza (Clarín, 26/11). 
 Moïse viene gobernando por decreto desde comienzos de año, cuando se venció el mandato de los diputados y buena parte de los senadores. Aspira a reforzar sus atribuciones presidenciales por medio de una reforma constitucional, que incluiría un referéndum ratificatorio en febrero o marzo próximos. 
 Si Moïse ha logrado mantenerse en el poder, es fundamentalmente debido a la represión y el apoyo imperialista de Donald Trump y Estados Unidos. A cambio, el presidente da luz verde a continuar con la intervención yanqui en la región.
 Sin embargo, conscientes de la necesidad de relegitimar el régimen político, tanto el gobierno norteamericano como la OEA le reclaman a Moïse la realización de elecciones legislativas. 
 El presidente haitiano se muestra dispuesto a convocar a elecciones legislativas e incluso presidenciales, tras el referéndum constitucional, pero asegura que culminará su mandato, que finaliza en 2022. La oposición recela del planteo de los norteamericanos, reclama la salida de Moïse y un gobierno de transición que permita una salida ordenada, con lo que se coloca en una línea de preservación del régimen social. Según la agencia Prensa Latina (12/11), en esta oposición prima actualmente un cuadro de dispersión.
 Fuera Moïse y fuera el imperialismo. Por un gobierno de los trabajadores. 

 Álvaro Chust

Cifras del Indec que muestran el agotamiento del gobierno de los Fernández

Argentina atraviesa una fuga impresionante de divisas, que desbarata el relato oficial acerca de la tendencia al equilibrio de la economía. Pone de manifiesto, más gravemente, la marcha inexorable a un estallido de las variables económicas, en momentos en que el alza de precios se instala, con comodidad, en alrededor del 4% mensual. Las implicancias políticas de todo esto son clarísimas: en palabras del ministro de Economía, si se arregla con el FMI, o sea se aceptan sus condiciones, “Argentina se transforma en paria” (Página 12, 29/11). Una advertencia a los K de paladar negro que abusan a través de ese diario.
 Aunque Argentina goza de una diferencia favorable entre exportaciones e importaciones, del orden 12.000 millones, la caja del Banco Central registra una salida de 17 mil millones, como lo revelan la caída de las reservas en casi 5.000 millones. Si el ajuste brutal que ha sufrido el mercado interno, el conocido dios del kirchnerismo, para reducir en forma drástica la importaciones, no ha servido para restaurar un saldo financiero positivo, o sea un superávit de divisas, esto significa que la política económica oficial se encuentra en bancarrota. Es la única lectura que admiten los datos.
 El desbalance obedece a lo siguiente: los exportadores han retenido en el exterior 6.000 millones de dólares, sea por medios ´legales´ como ilegales. Entre los primeros se encuentra la venta a crédito, o el simulacro de ello, lo que hace que el efectivo ingrese a lo largo del tiempo, lo cual equivale a una exportación de capitales. De ese modo especulan, asimismo, con una eventual devaluación del peso. El crédito de los exportadores es financiado por bancos extranjeros y nacionales con cuenta en el exterior, de modo que la devolución del dinero queda radicada en el extranjero. Esta operación de salida de capitales la realiza la burguesía ´mimada´ del gobierno, el complejo agro-exportador, para el cual el gobierno dice estar preparando un plan de fomento ´plurianual´. Estamos ante un caso de socavamiento político de la tropa propia. 
 Del otro lado de la mesa del comercio exterior, los importadores también exportan divisas, en este caso mediante el adelantamiento del pago de las importaciones, lo que significa que el Banco Central financia a los exportadores extranjeros. El gobierno, por último, sigue pagando los intereses vencidos del préstamo del FMI a Macri, para no alterar, dice, las negociaciones tanto con el Fondo como con el Club de París. Lo mismo hizo cuando ´negociaba´ con los fondos internacionales, pagaba para ver. El graduado en Columbia, Martín Guzmán, y el ex Cavallo, Alberto Fernández, operan como el Caballo de Troya del capital financiero, mientras gastan el castellano asegurando que sus propósitos no son otros que la defensa de los intereses populares. La recontra K que manipula la dirección de Anses, los complementa en este uso singular del lenguaje inclusivo. Y agravando este escenario, los importadores adelantan pagos y compras al exterior, a la cotización actualmente existente. En resumen, entre los cinco mil millones de exportación de capitales mediante la financiación de exportaciones y los dos mil trescientos millones de pago adelantado de las importaciones, se birlaron 7300 millones de reservas internacionales. 
 Mientras el comercio exterior operaba como vehículo para esta fuga de reservas, el llamado “rubro financiero” fue responsable por la salida de otros 6.000 millones de dólares, donde se incluye el pago de bonos pero también las ´devoluciones de préstamos´. El propio gobierno admitió, recientemente, que las grandes empresas que recibieron el ATP y otros subsidios durante la pandemia, utilizaron los pesos para comprar dólares baratos y cancelar deudas con el exterior. Los ´nac & pop´ confiesan su complicidad con el vaciamiento del país, sin rurborizarse. El gobierno FF le financió la salida de las reservas existentes a la misma clase capitalista que se las arregló para no ingresar al país las nuevas divisas generadas por el comercio exterior. 
 A este escenario, se suma la salida de recursos para pagar deuda externa, mientras el gobierno negociaba con los acreedores internacionales. Para obtener el préstamo de “facilidades extendidas” del FMI, con el cual espera pagar la deuda contraída por el macrismo con el Fondo, el gobierno ha adelantado, como garantía, una decena de miles de millones de dólares. Bueno, dicen los funcionarios - ¿no es así como funcionan los mercados? 
 Es muy claro de todo esto que la gran patronal agraria e industrial tiene arreglado con el gobierno una mayor devaluación del peso. - aunque Guzmán asegure que no es necesario, de acuerdo a sus cálculos. Fue él, sin embargo, el que sopló el pito de largada cuando colocó el ´dólar solidario´ un 65% arriba del comercial. La salida de la llamada brecha ya tiene un número hace varios meses. Lavagna acaba de reconocer lo que viene, con su propio lenguaje inclusivo: “una devaluación, que sería una derrota, puede ser inevitable”. De ese modo le muestra la puerta de salida al ´derrotado´ Guzmán, que pagaría políticamente la cuenta del vaciamiento; de nuestra parte agregamos que ello evitaría, al menos por un tiempo, la salida de la propia CFK. La devaluación debería marchar codo a codo con una reforma laboral y otra impositiva – la previsional marcha a velocidad de crucero. 
 Detrás de ellos, el gran capital quiere que el superávit comercial sirva de garantía a una nueva tentativa de endeudamiento internacional, de la mano de las tasas cercanas a cero y de la recuperación del precio de la soja.
 La pulverización del superávit comercial demuele cualquier pretensión de que Argentina se encuentre sometida a la ´restricción externa´, como propagandizan, quienes dicen que las exportaciones son insuficientes para pagar las importaciones. Los números del Indec prueban lo contrario. Ámbito Financiero advierte de otro aspecto de la devaluación – que serviría para subir la cotización de la deuda reestructurada con los grandes fondos, una condición que exige el FMI. Esa deuda, que se arregló con el presupuesto de que pasaría a valer 65/70% de su valor, cuando se encontraba por debajo del 35, sigue en este piso, bloqueando todo el financiamiento del capital privado en Argentina. Una devaluación del peso reduciría aun más el valor del patrimonio de Argentina, que se convertiría en bocado para el capital extranjero. Lo que dificulta toda esta operación no es el gobierno sino la certerza de todos ellos de que precipitaría una rebelión popular. Algo insuperable para gobiernos, como el macrista y el kirchnerista, que no pudieron, el primero, organizar un River-Boca en Argentina, y el segundo, el funeral del pibe más querido. 

 Marcelo Ramal 
 01/12/2020