jueves, octubre 28, 2010

ANTE LA MUERTE DE KIRCHNER


Néstor Kichner falleció en el día de hoy. Con una larga trayectoria política llegó a la presidencia en el 2003, de la mano de Eduardo Duhalde. En este proceso Kirchner fue forjando la autoridad y la experiencia necesaria para mantener a flote el desvencijado barco del injusto sistema capitalista, logrando estabilizar parcialmente el escenario político luego de la crisis del 2001 y de los sucesos del 26 de junio de 2002 -que obligaron a Duhalde a convocar a elecciones anticipadas-.
El ex presidente supo, con su asunción, revitalizar el régimen de dominación y mantener una relativa recuperación económica del país. Esto último logrado a través, principalmente, de las retenciones, y después, del uso de los fondos del ANSES (conseguidos con la nacionalización). Estos fondos siempre fueron transferidos a las arcas de la burguesía local y los monopolios, con la protección cambiaria y subsidios multimillonarios. Kirchner y su esquema permitieron mantener siempre los negocios de los que más tienen. La renta agraria y el permanente aumento de la tasa de explotación de los trabajadores dieron dinero fresco para sostener el "modelo K". Claro está, siempre endeudándose y pagando la ilegítima y fraudulenta deuda externa. Pero no pretendemos realizar un análisis económico, sino recalcar a grandes rasgos el papel fundamental del ex presidente para defender los intereses y negocios monopólicos a través de su actuación en el Estado. Ello acompañado con su intervención política certera, por su experiencia y habilidad, como diputado nacional, titular de la UNASUR y presidente del PJ. En fin, como líder, para ir generando políticas que permitieron a las clases dominantes cierta estabilidad en una situación de crisis, y principalmente, ante la actual alza en la lucha de clases.
La muerte de Néstor Kirchner resquebraja considerablemente este escenario y sienta claros indicios de agudización de la crisis interburguesa. Este es un punto clave para entender los momentos que se vienen. No podemos olvidar que Kichner sin ser Presidente jugaba un rol central para garantizar gobernabilidad, negocios e iniciativa política, y a su vez era el claro candidato del continuismo para el 2011.
Desde diversos sectores de las clases dominantes, con su muerte, se alzan todo tipo de elogios, pero principalmente se alientan nuevas agendas y condicionamientos. Algunos para "profundizar el proceso" o para impulsar "lo que se haya hecho bien", y otros directamente para "modificar, rectificar, corregir o cambiar". Estas palabras van expresando diversas disputas en el seno del régimen capitalista, que se agudizarán sin el liderazgo claro de Néstor Kirchner. Los primeros agitan los fastasmas de "la derecha que avanza" y rodean al Gobierno pro monopolista, y los segundos apostando a la presión en representación de sectores del agro e industriales (también agitando fantasmas sobre posibles crisis de gobernabilidad).
Pero en este escenario el pueblo es el convidado de piedra. Rosendo Fraga, ante la muerte del ex mandatario, en una nota especial para La Nación del día de hoy afirma: "dejar de ser la presidenta de una facción, para pasar a serlo de todos los argentinos". En término claros, podríamos sostener que lo que plantea este señor, es que la Presidenta no se olvide de todos los que quieren y pueden hacer negocios en nuestra Patria a costa del sufrimiento y la explotación de la clase obrera y el pueblo pobre, y que deje de proteger los negocios sólo de algunos monopolios. Porque al fin y al cabo lo que está en disputa para los explotadores es la masa de la riqueza que ha producido nuestra Patria.
Por ello, desde el PRT Santucho, alertamos al conjunto del pueblo sobre las grietas que abre en el régimen burgués la muerte de Kirchner, y las disputas interburguesas que se sucederán. Lo que implica ponerse en guardia para levantar una posición certera y firme de independecia política frente a la burguesía y los monopolios, y enfrentar categóricamente todo intento de favorecer una salida conciliadora entre explotadores y explotados a partir de mínimas concesiones para el pueblo.
Desde los masivos medios de comunicación (algunos socios y otros enfrentados al oficialismo) se bombardeó hasta el cansancio para afirmar esta concepción policlasista, algunos alentando ilusiones en la "burguesía progresista" y otros aseverando el "luto de toda la Patria".
En tanto exista capitalismo, mientras un grupo minúsculo de propietarios concentren la riqueza, el poder y las armas, y las usen en contra de los trabajadores y el pueblo en general, no habrá Patria para todos. Porque la Patria es la clase trabajadora.

Dirección Nacional

PRT Santucho de Argentina

miércoles, octubre 27, 2010

Noam Chomsky advierte de que Estados Unidos no se ha rendido en Latinoamérica


El fracaso del golpe de estado de Venezuela en 2002 abrió los ojos a los Estados Unidos: ya no iba a ser tan sencillo poner y quitar gobiernos en Sudamérica de acuerdo con sus intereses económicos. La violencia y el estrangulamiento económico, como afirma Chomsky, habían sido las dos herramientas que durante el siglo XX permitieron a EEUU mantener el control de la región, ubicando a gobiernos títeres despóticos que cumplían sus dictados sumisamente.
Sin embargo, el nuevo siglo trajo nuevos bríos a Latinoamérica y a sus gentes, permitiendo el renacer del orgullo soberano y plantar cara a las injerencias de los intereses del Norte en su desarrollo. Así, Chávez y Morales han conseguido mantenerse en el poder con masivo respaldo popular pese al acoso mediático y económico externo.
¿Pero ha tirado la toalla Estados Unidos? Chomsky afirma que no. Al contrario, la escalada militar norteamericana en sus bases del Sur no ha hecho sino crecer, de modo que tiene más personal militar que civil en el subcontinente por primera vez desde la Guerra Fría. Prueba de ello es el acuerdo alcanzado con Colombia para la instalación de más bases militares en su territorio. ¿Para qué quiere Estados Unidos tener más presencia militar en el corazón de Sudamérica?
Asimismo, Chomsky revela que el control de las actividades militares allí ha sido desplazado del Departamento de Estado, sometido a las decisiones del Congreso, al Pentágono. De este modo las garantías democráticas y el sometimiento a la legislación desaparecen y el secreto y la arbitrariedad castrense se imponen.
Y hay mucho más en los poco más de ocho minutos de charla de Chomsky. Mucho más que en horas y horas de los discursos de papagayo de nuestros políticos

América Latina: sendas hacia el desarrollo capitalista del siglo XXI

Introducción

Acabada la mejor parte de la década actual, los mercados de valores latinoamericanos han vivido una expansión. Los inversores extranjeros han recogido y repatriado a sus países de origen miles de millones de dividendos, beneficios e intereses. Las corporaciones multinacionales se han metido en la minería, el sector agrario y otros afines, sin trabas y prácticamente sin que las diferentes regiones les hayan exigido realizar “transferencias de tecnología” ni impuesto limitaciones medioambientales. Los gobiernos latinoamericanos han acumulado unas reservas de divisas extranjeras sin precedentes para garantizar que los inversores extranjeros gocen de acceso ilimitado a monedas fuertes para remitir las ganancias. La década ha sido testigo de una desmovilización sin precedentes de movimientos sociales radicales. Los gobiernos han brindado protección política y social a inversores nacionales y extranjeros, así como garantías a largo plazo del derecho a la propiedad privada.
Ni un solo gobierno de la región, con la excepción de Venezuela, ha invertido el curso de privatización a gran escala de sectores económicos estratégicos implantado en la década de 1990 por los gobiernos neoliberales anteriores. En realidad, la concentración y centralización de tierras fértiles se ha mantenido sin el menor disimulo en el calendario político de una posible redistribución de la tierra o la riqueza. Mientras los banqueros y los inversores nacionales y extranjeros celebran la expansión económica y, lo que es más importante, expresan su valoración positiva invirtiendo miles de millones en la región, los expertos de la izquierda afirman percibir el «resurgir de la izquierda» y escriben sobre una u otra versión del socialismo del siglo XXI. Concretamente, muchos intelectuales y expertos euroamericanos progresistas y de izquierdas, destacados y cuyos textos se publican en todo el mundo han prestado muy mal servicio a sus seguidores y lectores. Los comentarios basados en exploraciones lejanas y superficiales ofrecen informes elogiosos del giro de América Latina hacia la izquierda y la independencia nacional. Estas descripciones carecen de fundamento empírico, histórico, analítico o estadístico. Autores tan distintos como Chomsky, Tariq Ali o Wallerstein, que jamás han realizado una investigación de campo al sur de Río Grande en ningún momento o, por lo que nos toca, tampoco han consultado a los inversores importantes que cosechan miles de millones en la América Latina actual, se han convertido en expertos instantáneos sobre la orientación social y política de los gobiernos, la situación de los movimientos sociales y las políticas económicas vigentes. Parece como si América Latina fuera un blanco fácil para cualquiera y para todos los autores occidentales de izquierda capaces de repetir la retórica política de los gobiernos implicados. No cabe duda que esa práctica garantiza recibir una invitación oficial de vez en cuando, pero apenas sirve para clarificar los rasgos socioeconómicos más llamativos de la actual hornada de gobiernos latinoamericanos y de las estrategias de desarrollo marcadamente definidas que aplican.
La abundancia de datos basados en entrevistas de campo extensas, los estudios estadísticos publicados por organismos de desarrollo internacional, los informes de consultoras, empresas y bancos de inversión y los debates con dirigentes de movimientos sociales independientes aportan documentación sobrada para mantener que América Latina ha tomado múltiples caminos hacia el capitalismo del siglo XXI, y no al socialismo ni a nada que se le parezca.
De hecho, uno de las grandes historias triunfalistas aclamadas por la prensa internacional es la marginación de la política socialista, la aceptación generalizada de la «globalización» por parte de los dirigentes políticos (desde el centro-izquierda hacia la derecha) y la des-radicalización de la élite intelectual y académica, que libra la batalla contra los fantasmas neoliberales al tiempo que ofrece legitimación populista a los políticos del... capitalismo del siglo XXI.

El capitalismo del siglo XXI: Continuidades y cambios

En los últimos años, los inversores, los especuladores, las corporaciones multinacionales y las empresas comerciales de Asia, Europa, América del Norte y Oriente Próximo han encontrado virtudes y valores en las políticas de desarrollo económico instauradas por los dirigentes latinoamericanos recientes. Concretamente, aplauden la recién hallada estabilidad política y las nuevas oportunidades económicas a largo plazo y las elevadas tasas de beneficio. En realidad, a América Latina se la mira como un gran almacén al por mayor donde realizar inversiones lucrativas que superan los frutos extraídos de las que se hacen en los mercados inestables y volátiles de Estados Unidos y la Unión Europea.
Por las operaciones que conocemos de él en América Latina, algunos de los elementos más importantes el capitalismo del siglo XXI (C XXI ) se solapan con las múltiples variantes del capitalismo del siglo XX. El C XXI ha suscrito las políticas de «apertura de mercados» del modelo neoliberal del siglo XX; ha fomentado las exportaciones agrarias y mineras y la importación de manufacturas, similar a la división colonial del trabajo de principios del siglo XX. Ha tomado prestadas medidas de intervención estatal de la estrategia de desarrollo nacionalista para aliviar la pobreza, rescatar bancos y promocionar a los exportadores y a los inversores extranjeros.
Como en casi todos los países capitalistas en vías de desarrollo «tardíos» y «retardados», en algunos de los más extensos, como Brasil y Argentina, el Estado desempeña un papel mediador importante entre los exportadores agrarios y mineros y los capitalistas industriales (nacionales y extranjeros).
A diferencia de las versiones anteriores de capitalistas liberales y neoliberales que, en primera instancia, eliminaban las restricciones pre-capitalistas impuestas a los flujos de capital y, a continuación, las exigencias laborales y de bienestar que constreñían la explotación capitalista, los actuales gobiernos liberales heterodoxos (o «post-neo-liberales») tratan de incorporar a los trabajadores y a los pobres e invitarlos a participar en la nueva estrategia de exportación. En parte, el capitalismo del siglo XXI puede defender el «mercado libre» y las políticas de bienestar y lucha contra la pobreza debido a la coyuntura favorable del mercado mundial de carestía de las materias primas y a la expansión de los mercados asiáticos.
La creciente intervención del Estado en la regulación de los flujos de capital y en la «selección de los ganadores y los perdedores», apoyando las grandes empresas agrarias frente a los pequeños agricultores, a los exportadores y los grandes importadores minoristas antes que a los pequeños y medianos productores y minoristas, subraya la compatibilidad, incluso la importancia, del intervencionismo estatal a la hora de sostener el modelo de exportación agro-mineral de «libre mercado». Si bien algunos sectores del capital se quejaron del déficit potencial y del aumento de la deuda pública causados por el incremento del gasto público en programas contra la pobreza o el aumento del salario mínimo, en general, la mayoría de los capitalistas consideran que la versión actual del «estatismo» es complementaria y no entra en conflicto con los objetivos más generales de ampliar las oportunidades de inversión y de acumulación de capital.
Los ideólogos del C XXI han desempeñado un papel significativo a la hora dotar de legitimidad al sistema, sobre todo en su fase inicial, proyectando imágenes y narraciones del «antiimperialismo», del «socialismo del siglo XXI» y, en los países andinos, de una nueva variante «indígena» de la «revolución democrática y cultural» (Bolivia). Dado que hay una dependencia muy fuerte de las estrategias de desarrollo extractivas y una presencia muy marcada de empresas extranjeras en sectores económicos estratégicos y en tierras sujetas a reivindicaciones territoriales indígenas o próximas a ellas, los rituales indígenas tradicionales y las representaciones simbólicas, la retórica y el carisma antiimperialista desempeñan un papel clave para engrasar los engranajes del C XXI ante las circunscripciones populares rebeldes (sobre todo en Perú, Ecuador y Bolivia).
La paradoja de que los supuestos gobiernos de «centro-izquierda» suscriban la «división colonial del trabajo» de corte liberal en relación con el mercado mundial es hasta cierto punto ininteligible debido a la mayor diversificación de los mercados. La «colonialidad» se identifica con relaciones económicas con Estados Unidos, mientras que los nuevos vínculos económicos con Asia se presentan como manifestaciones de solidaridad Sur-Sur y otros eufemismos similares; aun cuando estas últimas reflejen lo primero en algunos aspectos económicos esenciales. Sin embargo, hay diferencias políticas importantes entre Estados Unidos y China, en la medida en que esta última no se implica en golpes de Estado, operaciones secretas ni intervenciones militares (al menos en América Latina).
Para el modelo del C XXI es esencial la estabilidad social, el mantenimiento del marco político democrático liberal y la supremacía civil... todo lo cual opone a estos gobiernos a los golpes respaldados por Estados Unidos en el continente, incluidos los fallidos en Venezuela (2002) y Bolivia (2008), y el triunfante en Honduras (2009).
Si el militarismo al estilo estadounidense es un factor desestabilizador externo potencial, el auge del narcocapitalismo en la economía y el Estado es una amenaza nacional de primer orden, ahora concentrado en su mayoría en América del Norte (México), América Central y los países andinos (Colombia). Los dilemas del C XXI son hoy día cómo guardar el equilibrio entre el papel desestabilizador de las agencias antidroga estadounidenses y la necesidad de mantener «buenas relaciones» con todos los socios comerciales importantes, incluido Estados Unidos.

La situación del Estado en la América Latina del C XXI

Al salir de la crisis y la quiebra del neoliberalismo en el pasado cambio de siglo, el Estado resurgió con un papel más fuerte y más activo en la economía, sobre todo en lo relativo a la regulación de los flujos financieros extranjeros. Varios gobiernos incrementaron el papel del Estado compartiendo ingresos con multinacionales extranjeras (Brasil, Bolivia y Venezuela). Otros nacionalizaron total o parcialmente unas cuantas empresas en dificultades (Venezuela, Bolivia y Argentina). Algunos otras liquidaron su deuda con el FMI para poner fin a la «supervisión» que ejercía sobre la política fiscal y macroeconómica (Brasil, Argentina). La mayoría de los Estados adoptaron medidas de estímulo para reactivar la economía, reducir el desempleo y adaptarse a algunas demandas sociales del mercado de trabajo. Todos los gobiernos adoptaron políticas concebidas para maximizar los ingresos y los beneficios obtenidos con el aumento del precio de las mercancías invirtiendo y fomentando la explotación de la producción agraria y minera.
Para amortiguar futuros impactos económicos externos, los Estados adoptaron políticas fiscales conservadoras, acumulando excedentes presupuestarios e incrementando las reservas de divisas.
Con independencia de la expansión del papel del Estado y de su oportuna intervención para maximizar los beneficios obtenidos con la demanda mundial, el Estado sigue siendo un socio subsidiario con respecto al capital privado. Incluso en Venezuela, donde se nacionalizaron varias industrias importantes, las empresas estatales representan menos del 10 por ciento del PIB. Es igualmente importante que el Estado y la economía, tanto pública como privada, están subordinados a la «división colonial del trabajo» del mundo entero, según la cual América Latina exporta productos agrarios y minerales e importa manufacturas. El énfasis depositado en las industrias extractivas favorece las inversiones extranjeras a gran escala, mientras que la estabilidad y el orden del balance fiscal, las reservas de divisas a gran escala y las tasas de interés relativamente altas atraen al capital financiero.
No obstante, la aparición de un Estado fuerte deja traslucir varios elementos históricos y estructurales. Aunque algunos gobiernos han purgado a parte de la cúpula militar y los mandos policiales de dictaduras anteriores, no ha habido una auténtica transformación institucional que incluya el proceso de reclutamiento de policías y militares, la formación y la reorientación política de la institución. Además, todos los gobiernos siguen colaborando y participando en maniobras militares y misiones de entrenamiento con programas de asesoramiento militar estadounidense, pese a la historia conocida e infame de ser «escuelas de los golpistas». Asimismo, también es peligroso para la estabilidad del Estado la nueva estrategia de desarrollo, basada en unas élites empresariales a las que promueve a pesar de que en el pasado recurrieran a las autoridades militares y fomentaran golpes de Estado cada vez que veían amenazados sus intereses políticos o sus beneficios económicos.
La estabilidad actual de los Estados latinoamericanos descansa en parte sobre los precios y la demanda potencialmente volátiles de las materias primas, sobre unas instituciones militares con muchos lastres del pasado y demasiados vínculos con amos golpistas de Washington y sobre un sector privado dispuesto a acatar las reglas del capitalismo democrático siempre que no se les arrebate la hegemonía social y económica.
Comparar las sendas «ortodoxa» y «heterodoxa» hacia el Capitalismo del Siglo XXI
Considerando el hecho de que, por ahora y en un futuro previsible, ninguno de los países latinoamericanos tiene ningún plan o proyecto de socializar la economía (con la posible excepción de Venezuela), el asunto teórico y práctico clave es identificar la presencia de sendas divergentes hacia el desarrollo capitalista. Por origen, trayectoria, y alianzas sociales podemos distinguir las estrategias «heterodoxa» y «ortodoxa», no sin ciertos solapamientos en sus márgenes.
El enfoque heterodoxo del C XXI se califica a veces como «Socialismo del siglo XXI» por parte de algunos de sus propagandistas locales, pasando por alto de forma llamativa elementos tan básicos como la propiedad privada de los principales medios de producción y financiación (bancos, industrias, minas, comercio, plantaciones), la influencia a gran escala del «dinero ambulante» en la búsqueda de bonos portadores de tasas de interés elevadas y bajas regalías sobre la extracción de minerales y recursos energéticos.
Una de las claves para entender la aparición del C XXI reside en que sus orígenes se encuentran en los levantamientos políticos populares y la «ruptura» ideológica con el periodo «neoliberal» anterior. Los orígenes radicales dejaron una huella en las medidas concretas adoptadas por los gobiernos emergentes, en el estilo de la política y en la búsqueda de nuevas fuentes de legitimación ideológica.
Por mor de las circunstancias, sobre todo las crisis económicas del neoliberalismo, los nuevos gobiernos «post-neoliberales» adoptaron una serie de medidas populistas para aliviar la pobreza, reducir el desempleo y reactivar la economía. Todos esos cambios requirieron intervención estatal activa para rectificar los fallos del «mercado», al tiempo que pretendían garantizar los intereses de las clases capitalistas. Las medidas fueron acompañadas de grandes dosis de retórica anti-neoliberal para acomodar la ira popular a las desigualdades del sistema. En algunos casos, las transformaciones fueron acompañadas de una referencia vaga al «socialismo» sin planificación central, ni propiedad pública, ni gestión de la mano de obra. La trayectoria de los gobiernos que encaraban la senda heterodoxa se inició con medidas de bienestar populistas que con el paso del tiempo se fueron diluyendo de forma paulatina a medida que disminuyeron la presiones sociales y fue calando el desempleo y la reactivación. A finales de la década (en 2010), los regímenes post-neoliberales se han vuelto cada vez más hacia la «modernización del desarrollo». Este último enfoque ha venido impulsado por una campaña alimentada al máximo para maximizar la inversión privada, especialmente extranjera y en los sectores exportadores, cuya tasa de crecimiento es elevada. La reordenación del Estado post-neoliberal se detuvo bastante antes de que hubiera algo que sustituyera a los tecnócratas «neoliberales» por otros más afines la nueva dirección heterodoxa. La mayor parte de los esfuerzos se destinaron a adaptar de forma más flexible a los socios nacionales y extranjeros a través de la conciliación de los dirigentes sindicales y de los movimientos sociales «moderados» con las élites empresariales.
La senda heterodoxa hacia el C XXI tiene la buena suerte de haber coincidido con la fase de expansión mundial de las materias primas y con el sentido común impuesto a los controles financieros que suavizó y acortó la duración de la crisis financiera inducida por Estados Unidos y la Unión Europea (2008-2010) y la recesión económica.
La senda «ortodoxa» hacia el desarrollo capitalista consiguió sustentar las políticas neoliberales mediante un régimen de represión duro, argucias electorales y, en algunos casos, el terror declarado, clausurando el espacio político e impidiendo levantamientos populares que pudieran haber desembocado en medidas heterodoxas. En la senda ortodoxa sobresalía el auge y la consolidación de una lumpenburguesía que aportaba decenas de miles de millones de dólares en ingresos obtenidos con las drogas y actividades ilegales y que se blanqueaban en la economía formal y proporcionaban un atisbo de crecimiento económico en determinados sectores. Mientras que el modelo heterodoxo diversificó su comercio y sus mercados con socios dinámicos como Asia, el modelo ortodoxo seguía maridado con los mercados estadounidenses estancados. Los lazos bilaterales con el imperialismo estadounidense debilitaron las prioridades económicas nacionales e incrementaron el gasto público de sectores no productivos (militares).

Los resultados divergentes de los modelos heterodoxo y ortodoxo del CXXI

Las diferencias más llamativas entre los resultados económicos heterodoxo y ortodoxo se cifran en un crecimiento asombroso, la reducción de la pobreza y la democratización política en Brasil, Bolivia y Argentina y, hasta el año 2009, Venezuela, y en la regresión social, el estancamiento económico y la violación flagrante de los derechos humanos y las libertades democráticas en las «ortodoxas» México y Colombia. El gobierno de las élites políticas en los países que desarrollan políticas neoliberales ortodoxas se caracteriza por la violencia extrema. En cambio, entre los países que desarrollan medidas heterodoxas hay un proceso de consolidación estatal basado en unas políticas relativamente abiertas. Parece haber una correlación muy acusada entre el crecimiento económico, la legitimación política, la reducción de la pobreza y el declive de la represión estatal como mecanismo de gobierno político.
Por otra parte, existe una correlación muy marcada también entre el crecimiento y la incorporación del tráfico de drogas a gran escala a la economía y el sistema político, el recurso a la violencia y la libertad de los mercados para despojar por la fuerza a pequeños propietarios e incrementar la dependencia de la corrupción y la fuerza en la creación y mantenimiento de élites de gobierno.
Los modelos heterodoxos llevan implícito y practican la política de integración social a través del modelo de bienestar capitalista (no exento de corrupción y clientelismo) y la concertación social. Los gobiernos ortodoxos actúan mediante la desregulación de los mercados de capitales y sus ruinosos efectos sobre los pequeños productores, los empleados del sector público y los asalariados.
Aunque los modelos heterodoxos recurren con energía al capital extranjero, conservan, cultivan y promueven capitalismos nacionales vinculados al mercado nacional y dependientes del consumo de masas. Estos sectores no siempre se oponen al incremento periódico de los salarios.
Los gobiernos que adoptan la estrategia ortodoxa, muy dependientes de los mercados estadounidenses decadentes y de los gastos militares y policiales a gran escala, han salido perdiendo en los mercados lucrativos de Asia, Oriente Próximo y otras regiones. Además, en el caso de México, su dependencia estructural de una economía turística inestable, de unos envíos de remesas en descenso por parte de los inmigrantes en unos Estados Unidos con una política cada vez más dura hacia los inmigrantes, y de unas exportaciones de petróleo en declive debido a una gestión negligente, es consecuencia de la adhesión temprana al «libre comercio» (NAFTA). Este último ha devastado la diversificación de su base productiva y ha fomentado el desplazamiento hacia el narcotráfico.
El resultado de la estrategia ortodoxa de no regulación de los flujos de capital tiene dos consecuencias negativas importantes: ha desembocado en la salida masiva de capital mexicano hacia Estados Unidos (lícita e ilícitamente) sobre todo en propiedades inmobiliarias, bonos y valores, lo que ha privado a México de capital de inversión. En segundo lugar, los estrechos vínculos entre las finanzas mexicanas y estadounidenses han desembocado en la transmisión de la crisis financiera de Wall Street, que ha impactado tanto sobre los mercados financieros y crediticios de México como sobre su «economía real». Por el contrario, en la mayoría de las economías heterodoxas que anteriormente habían sufrido estos vínculos estrechos con Wall Street, el endurecimiento de los controles financieros ha diluido el impacto de la crisis estadounidense sobre sus economías.

Perú: Una versión híbrida de las estrategias heterodoxas

Perú ha experimentado los niveles de crecimiento elevados típicos de las economías heterodoxas, aunque ha recurrido a políticas neoliberales «ortodoxas». Combina el modelo de exportación del sector extractivo sin las compensaciones del bienestar social ni las políticas de concertación social de los modelos capitalistas heterodoxos. Perú ha diversificado sus mercados exteriores (Asia es su principal mercado de exportación) al tiempo que suscribía el bilateralismo y los lazos militares con Estados Unidos. Pero es sede importante de producción y tráfico de drogas, pero las drogas no dominan la economía y el sistema político en idéntica medida que en México y Colombia. Aunque no ha acometido la reducción de la pobreza con el mismo vigor que Venezuela, Brasil o Argentina, ha incrementado el poder adquisitivo de las clases medias urbanas, sobre todo en Lima. Mientras Bolivia desarrolla políticas de representación simbólica, protección legal y amparo político hacia los movimientos indígenas, el Perú de García, como el Ecuador de Correa, están más preocupados por fomentar las inversiones de empresas mineras de propiedad extranjera como vehículos de lo que denominan «modernización económica» que por respetar las reivindicaciones de los pueblos indígenas.
El elevado precio de las materias primas, sobre todo de los metales industriales y preciosos, y el aumento de la demanda y de las inversiones a gran escala bajo unas condiciones de oposición nacionalista limitadas permiten a Perú mantener una tasa de crecimiento alto, aun cuando niegue el componente del bienestar que comporta el modelo heterodoxo. Hay señales de cambio. En las últimas elecciones municipales de Lima (2010), un candidato con un leve tinte de centro-izquierda venció a un neoliberal ortodoxo, con lo que aumentó las probabilidades de que el próximo gobierno pueda «modificar» el modelo ortodoxo para aproximarlo a unas cotas más próximas al del «bienestar».

Crisis económicas, levantamientos y la senda del siglo XXI hacia el capitalismo

La crisis del neoliberalismo ha generado mucha diversidad de resultados políticos; con la posible excepción de Venezuela, las revueltas populares que tuvieron lugar inmediatamente después de la crisis dieron lugar a resultados capitalistas, si bien marcadamente divergentes. Para la mayoría de los Estados latinoamericanos supuso un agudo incremento de la intervención estatal, incluso de la adquisición provisional de bancos en quiebra o casi en quiebra para salvar a ahorradores e inversores: una especie de «estatismo» por invitación (u obligación) capitalista. El nuevo estatismo se convirtió en la base de la aparición del capitalismo del siglo XXI. La «ideología anti-neoliberal» articulada por sus ejecutantes aturdió a los intelectuales occidentales impresionistas, que lo consideraron una «nueva variedad» de socialismo o, al menos, un «peldaño» en esa dirección.
Visto con perspectiva histórica, el estatismo fue desde el principio un primer paso necesario hacia la reactivación del capitalismo. Los «primeros pasos» aparentemente radicales eran en realidad el final de la partida de las rebeliones populares del fin de la década. Con el paso del tiempo, sobre todo con la recuperación económica y la expansión de las materias primas, el capitalismo experimentó un despegue a mediados de la década. El capitalismo heterodoxo empezó a desprenderse de algunos de sus elementos propios del modelo del bienestar en favor de una perspectiva desarrollista más inmediata. Los tecnócratas hicieron hincapié en las inversiones extranjeras a gran escala y a largo plazo y en la «modernización económica». Eso supuso la inversión público-privada en infraestructuras para acelerar la circulación de materias primas hacia los mercados mundiales.
El crecimiento sostenido del modelo heterodoxo puso fin al debate radical sobre la globalización, adoptándolo como una venganza. La nueva discusión entre la heterodoxia y la ortodoxia se centró en cómo se podría aprovechar la «globalización» en beneficio del crecimiento nacional y ponerla al servicio de todas las clases sociales mediante los mecanismos de redistribución adecuados. En otras palabras: los capitalistas heterodoxos sostenían que una mayor integración global profundizaría e incrementaría la riqueza disponible para el bienestar social. Con la aparición de condiciones globales adversas durante las crisis de 2009, la intensificación de la competitividad y un descenso provisional de los precios, los estrategas heterodoxos sostenían que las condiciones globales impedían incrementar el gasto social y aplicar aumentos en sueldos y salarios. Con la rápida recuperación económica y el aumento acelerado del precio de las materias primas a mediados de 2010, las tensiones por los sueldos y salarios se agravaron.
Si el impulso que produjo la aparición de los nuevos regímenes heterodoxos fue la crisis del neoliberalismo, el posterior éxito económico de esos mismo regímenes heterodoxos puso en marcha el crecimiento dinámico de intereses empresariales poderosos que trataban de remodelar una configuración política de derechas y más conservadora. Esta última reduciría el coste de los salarios y el bienestar social del sector exportador. En efecto, el éxito de la heterodoxia capitalista y su trayectoria hacia tasas de crecimiento elevadas basada en la afluencia de capital a gran escala ha desencadenado un desplazamiento hacia la derecha, incluidas las alternativas políticas directamente de derechas.
Pese a que persisten diferencias importantes entre las sendas heterodoxa y ortodoxa hacia el capitalismo, la tendencia es que vayan disminuyendo. La ortodoxia, confrontada por la recesión mundial, ha recurrido a una mayor intervención estatal para apuntalar la economía, mientras que la heterodoxia ha incrementado su búsqueda de cuotas de mercado mayores ampliando los llamamientos a inversores internacionales.
A medida que los países latinoamericanos van saliendo de las crisis de 2008-2009, la mejora del rendimiento económico no parece guardar correlación en torno al eje ortodoxo-heterodoxo. La recuperación lenta es más evidente en Venezuela (heterodoxa) y México (ortodoxo); mientras que la recuperación más rápida queda de manifiesto en Brasil (heterodoxo) y Perú (ortodoxo). Aunque se pueda citar la dependencia de Venezuela y México del mercado estadounidense y los vínculos de Brasil y Perú con el dinamismo de los mercados asiáticos, es preciso analizar también la composición interna de las clases sociales de cada grupo de países. El predominio de élites «rentistas» en Venezuela y México, en contraste con las élites capitalistas nacionales e internacionales más dinámicas de Brasil y Perú quizá expliquen parte de las diferencias en sus resultados. Identificar con claridad la senda «dinámica» hacia el desarrollo capitalista del siglo XXI resulta problemático y el resultado, incierto. La pregunta de si la expansión del sector de las materias primas forma parte de un ciclo corto o largo puede ser un factor determinante a la hora de dar forma a las posibilidades de reaparición de un auténtico socialismo del siglo XXI.

James Petras
Rebelión

Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez

Homenaje a Marcelino Camacho en Madrid

Marcelino Camacho por Ví­ctor Manuel

EDUARDO GALEANO - "MUROS"

La Asamblea General de la ONU condena de manera aplastante el bloqueo de EE.UU. contra la isla


Los países que integran la Organización de Naciones Unidas (ONU) dieron un contundente rechazo al bloqueo que Estados Unidos mantiene desde 1962 contra Cuba y pidieron su cese con 187 votos a favor y sólo dos en contra, durante la sesión realizada este martes por parte de la Asamblea General del organismo.
Durante el sufragio, sólo el Gobierno de Washington y su aliado en Israel se decidieron por votar en contra de la solicitud de Cuba, mientras que Islas Marshall, Micronesia y Palau se abstuvieron de pronunciarse.
Respecto a lo visto en la sesión del pasado año, sólo varió la posición del Gobierno de Palau que en esa oportunidad había votado en contra.
Esta es la decimonovena vez que los países de la ONU ratifican el rechazo a las férreas medidas que son calificadas por Cuba como una violación a los derechos humanos.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, informó más temprano en su intervención que los daños del bloqueo contra el pueblo de la isla superan los 751 mil millones de dólares, y pidió el cese unilateral del cerco.
Además enunció que las propuestas de diálogo serio para llegar a un resultado satisfactorio han sido ignoradas por Washington.
Fue en 1962 cuando se firmó oficialmente el bloqueo contra el país antillano. No obstante, las férreas medidas iniciaron conceptualmente cuando el movimiento insurgente venció a las tropas de la dictadura que mantenía en la isla Fulgencio Batista, en 1959, hecho que dio paso al establecimiento de la Revolución Cubana, impulsada por el líder Fidel Castro.
Este bloqueo se inició bajo la premisa de que a las tropas de la revolución había que matarlas de hambre.
Por medio de la Ley de Comercio con el Enemigo, desde 1962 se le ha aplicado a Cuba un férreo bloqueo. No puede exportar ningún producto a Estados Unidos ni importar de ese país mercancía alguna; tampoco puede recibir turismo de esa nación ni utilizar el dólar en sus transacciones con el exterior.
Además Cuba no tiene acceso a créditos, ni puede realizar operaciones con instituciones financieras multilaterales, regionales o de Estados Unidos. A sus barcos y aeronaves se les impide tocar territorio estadounidense.
Esta política, ha sido aplicada por las administraciones estadounidenses consecutivamente, desde entonces, y ahora se suma la del mandatario Barack Obama.
Representa un acto de genocidio, según el artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948 y constituye, por tanto, un delito de Derecho Internacional.
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. contra Cuba es el más prolongado que haya conocido la humanidad, y forma parte esencial de la política de hostilidad de la nación norteamericana.
La medida de bloqueo ha tenido como objetivo la destrucción de la Revolución Cubana, con el fin de causar hambre, desesperación y, por ende, el derrocamiento del Gobierno.
Organizaciones de Derechos Humanos y gobiernos del mundo han exigido al presidente estadounidense eliminar el bloqueo, tal como en parte prometió durante la campaña que lo llevó a ese cargo en 2008.

martes, octubre 26, 2010

Historia y cultura del pueblo saharaui 1º parte

Historia y cultura del pueblo saharaui 2º parte

EL PUEBLO SAHARAUI. Breve historia de una injusticia.

PETRAS: EL CAMINO ES EL DE FRANCIA, HAY QUE PARALIZAR LA ECONOMÍA, PARALIZAR LAS GANANCIAS, PARALIZAR AL GOBIERNO


Comentarios para CX36 Radio Centenario desde Nueva york, del sociólogo norteamericano Prof. James Petras. Lunes 18 de octubre de 2010. Francia: “lo que está sobre la mesa es toda esta ofensiva contra los derechos acumulados de la clase obrera. Lo que está sobre la mesa es el plan del gran capital de cambiar no sólo las condiciones de trabajo sino las relaciones de poder donde el capital por decreto puede imponer grandes transformaciones sobre pensiones, salarios, vacaciones, contratos, etc”

Chury: Oyentes estamos en el panorama de las noticias internacionales, pero hoy lunes como es habitual con los análisis de James Petras desde Estados Unidos, que ya está en línea y le estamos dando la bienvenida.
¿Cómo te va James?
Petras: Muy bien Chury. Voy a estar viajando las próximas dos semanas entonces estoy preparado para hoy.
Chury: Muy bien, entonces te estamos escuchando con los trabajos que en este momento estás llevando a cabo.
Petras: Tengo cuatro trabajos en los que estoy avanzando. Uno es sobre la guerra en Irak donde hemos recibido noticias, se ha publicado en los principales diarios, el hecho de que combatientes iraquíes afines a Estados Unidos se han pasado a la resistencia.
Según el New York Times hay cientos de combatientes bien entrenados y bien armados por los Estados Unidos, que han pasado al otro lado. Es un gran golpe porque ha afectado a muchas de las patrullas y muchas de las misiones especiales que utiliza Estados Unidos para asesinar críticos y adversarios. En este caso ahora este cambio de política, probablemente va a afectar muy negativamente la capacidad de Estados Unidos de mantenerse en el poder en Irak.
Esto más que nada muestra como es muy combustible la situación allá que puede cambiar de un día para el otro. Lo que quiero decir es que mientras los EE.UU. retira las tropas, los soldados mercenarios empiezan a coaccionar su futuro y creo que va a acelerar este tipo de cambio de lealtades entonces es un proceso en que el retiro por un lado significa el aumento del lado de la resistencia.
Chury: Otro de los temas que estás analizando...
Petras: Otro es esta gran huelga general indefinida que está afectando a Francia y aparentemente han paralizado ahora más de mil quinientos estaciones petroleras y ya no hay gasolina y eso es producto de una cadena de huelgas; primero en los puertos los obreros portuarios; después en las refinerías, después los camioneros y ahora los trabajadores de las petroleras. Esta cadena parece que está acelerándose y con la falta de petróleo no se mueve ni la comida, ni materias primas, ni a los pasajeros y empleados para ir al trabajo. Está llegando al clímax ahora esta enorme lucha entre los trabajadores y el gobierno de la derecha y sus simpatizantes de la social democracia se quedan muy aislados.
La última encuesta en Francia indica que más del 56% de toda la población está a favor de esta huelga general. Y lo que está sobre la mesa no son simplemente las pensiones, que es importante porque quieren subir la edad de la primer pensión a 62 años y para la pensión completa subirla a 67 años, pero los franceses y los trabajadores conscientes no creen que deben trabajar hasta morir sino que creen que después de 40 años de trabajo tienen el derecho a un período de descanso, de ocio, de diversión, de lo que sea, y no simplemente vivir para trabajar y trabajar para vivir. Quieren una vida más variada.
Pero más allá de eso lo que está sobre la mesa es toda esta ofensiva contra los derechos acumulados de la clase obrera. Lo que está sobre la mesa es el plan del gran capital de cambiar no sólo las condiciones de trabajo sino las relaciones de poder donde el capital por decreto puede imponer grandes transformaciones sobre pensiones, salarios, vacaciones, contratos, etc.
En este caso los sectores de la prensa y también algunos sectores moderados del sindicalismo que está participando en esta huelga, hablan sólo de las pensiones.
Es cierto que el problema de tratar de prolongar los años de trabajo hasta recibir la pensión es el detonante, pero detrás de eso hay otras consideraciones más profundas y es ¿quién determina las condiciones de vida y de trabajo en el contexto de Francia? Y si Francia gana -y está en condiciones ahora de ganar a pesar de que el parlamento ya aprobó una de las medidas- dice la gran mayoría de los trabajadores que el problema no se resuelve entre estos parlamentarios burgueses y reaccionarios sino que se resuelve en medir las fuerzas. Si ganan los trabajadores en Francia, va a ser un ejemplo para la clase obrera en otros países que hacen simplemente unas huelgas simbólicas con una marcha y un discurso y vuelven a someterse. Ese no es el camino. El camino es el de Francia porque hay que paralizar la economía; paralizar las ganancias; paralizar al gobierno para que deje de actuar como si nada estuviera pasando. Y para eso este ejemplo de Francia es algo muy significativo, ojalá que sigan y consigan la victoria.
Aquí en Estados Unidos es un cementerio, no hay ni discusiones de lo que está pasando en Francia, porque tenemos una burocracia sindical hueca, un sindicalismo que no tiene ninguna función social y colectiva.
Chury: Quiere decir que lo de Francia no es una culminación sino el gran principio posible de medidas generalizadas ¿sí?
Petras: Sí, y las cosas se están radicalizando porque empezó con unas protestas de empleados públicos, después se extiende al sector privado, después empezó a prolongarse, después se incorporaron los estudiantes y mientras el presidente Sarkozy siga intransigente sin retirar las medidas, las cosas se están radicalizando. Si ahora es sobre problemas socio económicos, rápidamente si las condiciones se radicalizan más, puede terminar como Francia del 68 donde llaman la atención y cuestionan la legitimidad del régimen y ponen en peligro la continuidad del gobierno de Sarkozy. No digo que sea un concepto pre revolucionario pero por lo menos si una fase anterior de tumbar el régimen.
Chury: ¿Estás trabajando en algún otro tema?
Petras: Tengo dos cosas más que son importantes.
En China, el Partido Comunista de China estuvo reunido este fin de semana para discutir el programa para los próximos cinco años y fijar las prioridades y nombrar el propio liderazgo. Pero lo interesante es que lo que sale de este congreso es que el partido, por lo menos los líderes actuales, decidieron que la prioridad es bajar las desigualdades porque ya el contraste entre ricos y pobres es demasiado grande y el mismo Partido Comunista se está preparando para tomar medidas para aumentar el poder de consumo de los trabajadores y buscar alguna forma de limitar las ganancias del capital.
Lo importante en eso es que dicen que es más importante mayor igualdad que mayores tasas de crecimiento. Eso es interesante porque es un retorno del régimen de la revolución China, que significa que las grandes desigualdades son los peores pecados.
Obviamente en China capitalista no van a recuperar estos valores pero por lo menos indica las enormes presiones sociales que está acumulando con las miles y miles de huelgas y protestas que está acumulando y el liderazgo quiere evitar mayores explosiones.
Chury: Bien Petras, vamos con el último tema de los cuatro
Petras: Lo último es que hemos recibido mucha comunicación de Ecuador entre varios movimientos sociales, que algunos plantearon algunas críticas sobre lo que he escrito sobre Ecuador. Ahora, yo no soy ningún apologista de Correa, incluso he aprendido mucho de los movimientos y varios intelectuales críticos indígenas de Ecuador sobre Correa. Y es cierto que ha comprometido muchos recursos al gran capital que muchos de los izquierdistas en el exterior no han notado; pero de fondo mi única diferencia -no es defender a Correa- pero definí el ataque contra él como un golpe. Rechazar la política de alguien es otra cosa, no oponerse al golpe. Y yo creo que sobre la política económica de Correa no tengo mucho bueno para decir porque ha firmado contratos con grandes empresas multinacionales bajo condiciones poco favorables. Pero por lo mismo debemos rechazar el golpe.
Chury: Bien Petras, te entendemos y sólo nos resta desearte que estas dos semanas que no vas a estar lo estés pasando bueno y trabajando porque tus viajes siempre conllevan algún trabajo.
Petras: Bueno, entonces quiero desear que disfruten la primavera que se está acercando ahora a Montevideo.

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El fin de la guerra, sólo con diálogo, advirtió el Mono Jojoy


Serranía de La Macarena, Colombia. Camino por los pliegues de la serranía de La Macarena con una escuadra de 11 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), penetrando las entrañas de la última cadena montañosa que exhibe la topografía colombiana antes de que el paisaje se colme de unas llanuras tan verdes como infinitas, capaces de llegar hasta Venezuela y Brasil, miles de kilómetros más al oriente.
Han pasado casi tres años desde que le envié al Mono Jojoy una solicitud para entrevistar a Tanja Nijmeijer, una joven holandesa que se incorporó a las filas de las FARC a finales de 2002, y hace apenas unos días me llegó respuesta positiva. De inmediato preparé mi equipo de grabación, empaqué unas pocas mudas de ropa y emprendí el camino.
Ahora que sigo las huellas de Tanja y me acerco lenta y penosamente al lugar remoto donde la imagino, crece mi curiosidad por esta mujer, convertida en una verdadera leyenda de estas selvas ignotas donde se libra, desde mediados del siglo pasado, la guerra más larga del hemisferio occidental.
Hace sólo un par de semanas vi en Bogotá un documental en el que la madre de Tanja le pide a las FARC que le permitan a su hija volver a casa. La pieza audiovisual, dirigida por el realizador holandés Leo de Boer, muestra a una madre aturdida que vuela sobre la selva amazónica en un helicóptero del ejército colombiano, gritando por un altavoz a su hija que huya. Hannie, la madre de Tanja, también aparece en el documental pidiendo perdón a un grupo de víctimas de la guerra por las eventuales acciones violentas que pudo haber cometido su hija.
Mientras subimos y bajamos montañas en absoluto silencio, con el eco de los morteros rebotando en las paredes rocosas de la serranía, me asaltan recuerdos del día que conocí a la holandesa, por allá en junio del 2003, pocos meses después de su ingreso a las filas insurgentes. La idea de una Tanja virtualmente secuestrada por las FARC no encaja para nada con la entusiasta guerrillera que tuve ante mí. Entonces ya se llamaba Alexandra y portaba un fusil AK 47 que parecía hecho a su medida. Extenuantes jornadas de entrenamiento a lo largo de varias semanas le habían esculpido un cuerpo que era la envidia de las otras guerrilleras y sus primeros amores en el monte ya comenzaban a asomarse entre el follaje. También se insinuaba su faceta de educadora, por lo que el Mono Jojoy ya le había echado el ojo.
Unos meses más tarde la volví a ver. Ya estaba en los campamentos del comandante del Bloque oriental, impartiendo clases de inglés a un selecto grupo de guerrilleros.
–We are FARC, we are the people army, les hacía repetir a sus alumnos una y otra vez en la muy bien acondicionada aula de clases donde la encontré de nuevo.
Los días y sus noches pasan, hasta que Efrén, el comandante del Frente 27 de las FARC y jefe del campamento donde espero, me anuncia el 19 de agosto que debo prepararme, pues dentro de unas horas veré a "Holanda". "El camarada Jorge (Briceño) le manda saludos, quié quita que le dé una entrevista", agrega Efrén.
El 20 de agosto emprendo una corta marcha al final de la cual descubro a Alexandra fundida en el follaje, mezclada con más de 300 guerrilleros que se alistan para una solemne parada militar en la que se "graduarán" como guerrilleros 57 jovencitos recién ingresados a las filas de las FARC y –de paso– se rendirá homenaje a Jacobo Arenas, uno de los fundadores de esta enigmática y beligerante fuerza insurgente colombiana.
La cámara ya está encendida y enamorada de Tanja cuando, de repente, entre un denso túnel de árboles, caminando lentamente y visiblemente afectado por la diabetes y por el paso del tiempo, hace su entrada en la escena Jorge Briceño, el jefe del Bloque oriental de las FARC, más conocido como el Mono Jojoy.
Lo escoltan su guardia personal y un pequeño ejército de enfermeras, así como su hijo, "Chepe", su antigua compañera, "Shirley", su sobrina "Diana" y el hombre encargado de grabar sus pasos, "Julián", también sobrino del más temido guerrero de las FARC y el más ansiado trofeo del gobierno de Bogotá.
Al terminar la parada militar, después de los himnos y las arengas, saludo al jefe guerrillero. “Lo felicito por atreverse a venir hasta acá. Desde mañana podrá entrevistar a Alexandra”, me anuncia, al tiempo que lanza bromas sobre los estragos que han hecho la vida y el cáncer sobre mí.
Le agradezco a Jojoy por permitirme llegar hasta sus dominios para hacer la historia de Tanja, pero le advierto que no pienso irme de allí sin grabar una entrevista con él.
–Hace más de siete años que usted no le da una entrevista a nadie –argumento.
El jefe guerrillero hace un silencio que parece eterno antes de contestar.
–Lo voy a pensar, pero mientras tanto dedíquese a "Holanda" –responde.
El 25 de agosto, 27 días antes de que una tormenta de bombas acabe con su vida, tengo frente a mis cámaras al Mono Jojoy. Esta es su última entrevista a un medio de comunicación.
Jorge Enrique Botero: Pasaron ocho años de Uribe, también pasaron más de 10 mil dólares de Estados Unidos y unos 30 mil millones de dólares de inversión colombiana; decenas de miles de soldados, aviones, desembarcos, bombardeos, recompensas, informantes y sin embargo las FARC siguen ahí… ¿Cómo explica usted esto, comandante?
Mono Jojoy: Sencillamente porque el pueblo es invencible y las causas por las que surgimos nosotros están vivas. Con el uribismo esas causas se han multiplicado y eso hace que las FARC cada vez se perfeccionen más en su parte política y militar. Esa es la razón por la cual ni los imperialistas ni la oligarquía colombiana ni Uribe pueden derrotarnos: porque somos un pueblo alzado en armas.
JEB: ¿Cómo se ha expresado en el terreno militar ese perfeccionamiento de las FARC al que usted se refiere?
MJ: En mucha más movilidad, mejor cumplimiento de la comandancia en todos los niveles de la aplicación táctica, operacional y estratégica de nuestra línea, pero también en la organización de las masas, del contacto con el pueblo. Continuamos avanzando con más fuerza porque tenemos 46 años de existencia y vamos para 47. Se acercan levantamientos populares. No sólo en Colombia, sino en toda América, en el mundo.
JEB: Las FARC venían de un periodo de casi tres años de diálogos, de una zona despejada, de poca confrontación con el ejército y de repente se rompen los diálogos; ¿qué tan duro les dio a ustedes ese tránsito de la zona de despeje al Plan Patriota?
MJ: El planteamiento político-militar y estratégico de las FARC siempre ha sido para unas guerrillas móviles, un ejército de regular. Nosotros durante todo el tiempo de conversaciones tuvimos eso muy claro, entonces lo que se produjo fue un acoplamiento a la nueva situación. Además, en el gobierno de Andrés Pastrana había cinco municipios despejados de fuerza pública, pero en el resto había confrontación político-militar.
JEB: Comandante, camino a este lugar donde estamos realizando la entrevista, tuve la ocasión de conversar con muchos guerrilleros, que de alguna manera se sentían agradecido con la cantidad de entrenamiento, de experiencia de combate adquirida en estos años. ¿Qué cambios ve en sus tropas?
MJ: Unos mandos, un personal de base mucho más calificado, más político, más trabajador por la paz de Colombia, que ven necesaria la confrontación militar para poder llegar a unas conversaciones. Nosotros no estamos haciendo la guerra por la guerra, o porque nos guste, es que el Estado se inventó esta guerra y este mismo Estado con sus dirigentes oligarcas, con los gringos, tienen que resolverla.
JEB: Hace unos siete años, que fue la última vez que pude entrevistarlo, usted le pronosticaba a un grupo de prisioneros de guerra que con el presidente Álvaro Uribe no iba a haber ningún tipo de acuerdos, y su pronóstico se cumplió. Quisiera preguntarle: en su opinión, ¿para dónde va la guerra, que avizora en el futuro con la llegada de Juan Manuel Santos como nuevo presidente del país?
MJ: Santos, como continuador de una política imperialista, oligárquica, buscará por todos los medios destruir la lucha del pueblo colombiano. Nosotros, que hacemos parte de esa lucha, partimos de que el pueblo es invencible, entonces la guerra va para terminarla en una mesa de conversaciones resolviendo lo que está planteado en los documentos de las FARC, de otra manera no hay acuerdos.
"Esto no se termina a tiros, ni a bombas, ni a misilazos, ni con aviones: se termina con cabeza pensante, con políticas, resolviendo lo que necesita el pueblo. Para eso va la guerra. Nosotros humildemente, con mucha modestia, continuamos enfrentando militarmente porque no hay otra salida. Es el contendiente el que no quiere hablar. La guerra seguirá mientras la oligarquía decida mantenerla. No estamos de acuerdo con la guerra, la hacemos porque nos obligaron, la impusieron. No hay otra decisión, y lo hacemos con dignidad".
JEB: Quedan 19 oficiales de la fuerza pública en poder de las FARC. ¿Qué sabe de ellos, cómo están de salud, en qué condiciones se encuentran, y qué piensa que pueda pasar respecto a su libertad?
MJ: Primero, el canje de prisioneros continúa vigente, porque son planteamientos de las FARC, por eso luchamos y el pueblo colombiano tiene que meterle mucha energía para sacar a esos suboficiales y oficiales de la policía y el ejército que están en nuestro poder. Esa es una decisión política. El gobierno ha dicho: los vamos a rescatar por los medios que sean, y en ese orden, ha habido unas acciones aciagas, desgraciadas, en las que han tenido la oportunidad de salir algunos, pero eso no indica que todos puedan tener éxito. El objetivo es el canje, y continuamos luchando por eso.
JEB: ¿Qué noticias tiene de los rehenes, qué se sabe de su salud?
MJ: Están bastante ajetreados por la movilidad, por los operativos militares, por bombardeos que ponen en peligro a esa gente que luchó por el Estado, por la oligarquía colombiana, a la que no les importan un carajo. Ellos solamente los mandan como carne de cañón al combate, donde mueren o quedan mutilados, siendo gente pobre lo mismo que nosotros. Gente del pueblo.
JEB: Se ha especulado mucho sobre el supuesto aislamiento total en que se encuentran las FARC, incluso se han acuñado frases como que ustedes están comiendo raíces. Recientemente se hizo un gran despliegue sobre supuestas cuevas donde usted se encontraba escondido… se dice que ustedes están desconectados del mundo. ¿Qué tan conectado al mundo se siente el Mono Jojoy?
MJ: Nosotros estamos conectados con el mundo. Estamos informados, y hoy las FARC son conocidas en todas partes donde hay seres humanos. ¿Que comemos raíces? Sí, comemos yuca, comemos papa, arracachas, y otras. Estamos muy bien, con el mejor estado físico, porque somos atletas, somos móviles y no nos van a amedrentar con nada.
JEB: ¿Qué tanto hace falta el genio político y militar de Marulanda en las FARC de hoy?
MJ: Lo hemos sentido en nuestro ser, todos los guerrilleros de las FARC, tanto el secretariado, el estado mayor central, comandancias de bloque, comandos conjuntos, frentes, etcétera, porque no hay otro igual.
JEB: ¿Cuál es la política de frontera de las FARC?
MJ: La política de frontera es de buenas relaciones con los vecinos, de organización de masas, de respeto mutuo, y dentro de estas políticas ha habido algunas faltas por mandos que no cumplen a cabalidad la orientación y hemos tenido dificultades. Pero de hermandad, porque somos pueblos bolivarianos que nos une la libertad, la justicia y la unidad.

La vigencia de la lucha armada

JEB: ¿Qué le contesta el Mono Jojoy a quienes afirman que pasó el tiempo de las armas?
MJ: Cada uno tiene su forma de pensar. Si está presidiendo un Estado, si está de senador de una república, si está en el poder, tiene una forma de pensar. Nosotros, que estamos en la lucha popular, pensamos que la lucha armada revolucionaria tiene plena vigencia y por eso los documentos de las FARC no tienen qué reformarles, porque eso tiene que ver con las oligarquías y con los imperialistas. El día que cese la agresión contra los pueblos del mundo, que la oligarquía deje de matar a los colombianos entonces habrá cambios en ese orden.
JEB: En la unidad suya se desempeña Alexandra, la joven holandesa que ingresó a las FARC en 2002. ¿Cuál es su opinión de ella? ¿Cómo interpreta que una muchacha como ella esté en las filas de la guerrilla colombiana?
MJ: Ella es una mujer que llegó a Colombia por necesidades de trabajo, por deseos de conocer el mundo y fue conociendo a las FARC porque le hablaban muy mal de las FARC, porque le decían que las FARC no existían y que éramos de lo peor, y nos fue conociendo y se enamoró de la lucha revolucionaria a partir de las FARC. Luego, ella en la vida guerrillera es una extraordinaria estudiante que hace todo lo que corresponde a un guerrillero, ha hecho los cursos básicos, los medios, los generales, se desempeña muy bien y la gente la quiere. Además ya comienza a dirigir porque tiene capacidad. Es una mujer de la que se ha especulado mucho, pero ella es una revolucionaria europea, es una internacionalista y a través de ella pueden llegar muchos más, porque la explotación es mundial.
JEB: ¿Cuando ella ingresó y usted la vio pensó que iba a servir para guerrillera o tuvo sus dudas?
MJ: Al principio, cuando nos vimos por primera vez, por la experiencia que se tiene, uno dice, esta no aguanta, por el comportamiento que hay que tener en el monte, por su estado físico, pero me equivoqué y ahora ella anda más que yo.

Jorge Enrique Botero

lunes, octubre 25, 2010

Las venas abiertas de la invasión a Iraq


Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.
Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida un lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.
Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.
La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos… contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años… La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.
Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.
Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:

Muertes de civiles
El Pentágono y el Ministerio d
e Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Iraq. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.
Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.
Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Iraq estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.
Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.

Tortura

Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.
Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo… Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.
En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.
Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.
Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.

El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados

Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.
El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.
No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.

Emily Dugan, Nina Lakhani, David Randall, Victoria Richards y Rachel Shields, en The Independent de Gran Bretaña. Traducido por Página/12

La furia francesa en la jaula de la Unión Europea


Trabajad más duro para ganar menos

Ahí están de nuevo los franceses: de huelga, bloqueando el transporte, armando una buena por las calles, y todo simplemente porque el gobierno quiere elevar la edad de jubilación de los 60 años a los 62. Tienen que estar locos.
Supongo que esa es la forma en que se ve el actual movimiento de masas –o se muestra, por lo menos- en buena parte del mundo, y sobre todo en el mundo anglosajón.
Acaso lo primero que haya que decir respecto a las actuales huelgas masivas en Francia es que en realidad no tienen que ver realmente con "elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años". Esto equivale a describir el libre mercado capitalista como una especie de puesto de limonada. Una simplificación propagandística de cuestiones muy complejas.
Les permite a los comentaristas arremeter contra puertas de par en par abiertas. Al fin y al cabo, observan sagazmente, la gente de otros países trabaja hasta los 65 años de modo que, ¿por qué van a librarse los franceses a los 62? La población envejece, y si no se eleva la edad de jubilación, el sistema de pensiones irá a la bancarrota teniendo que pagar las pensiones de tantos ancianos.
Sin embargo, el actual movimiento de protesta no tiene que ver con "elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62". Se trata de mucho más.
Para empezar, este movimiento expresa la exasperación con el gobierno de Nicolas Sarkozy, que de forma descarada favorece a los superricos sobre la mayoría de la clase trabajadora de este país. Fue elegido con el lema, "Trabajar más para ganar más", y la realidad ha terminado siendo que se trabaja más para ganar menos. El ministro de Trabajo que introdujo la reforma, Eric Woerth, le consiguió a su mujer un empleo entre el personal de oficina de la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, heredera de L´Oréal, el gigante de los cosméticos, al mismo tiempo que como ministro a cargo del presupuesto hacía la vista gorda a sus abultadas evasiones fiscales.
Mientras las deducciones fiscales a los ricos ayudan a vaciar las arcas públicas, este gobierno hace lo que puede por echar abajo el conjunto del sistema de seguridad social surgido tras la Segunda Guerra Mundial con el pretexto de que "no nos lo podemos permitir".
La cuestión de las jubilaciones resulta bastante más compleja que la "edad de jubilación". La edad legal de jubilación significa la edad a la que puede uno jubilarse. Pero la pensión depende del número de años trabajados o, para ser más precisos, del número de cotisations del plan conjunto de pensiones. Con la excusa de "salvar al sistema de la bancarrota", el gobierno va elevando gradualmente el número de años de cotización de 40 a 43 años, dando indicios de que se ampliará aún más en el futuro.
A medida que se prolonga la educación y se empieza a trabajar más tarde, para tener una pensión completa la mayoría de la gente tendrá que trabajar hasta los 65 o los 67. Una "pensión completa" viene a estar en torno al 40% del salario en el momento de la jubilación.
Pero aun así, puede que no sea posible. Cada vez es más difícil encontrar empleos a tiempo completo y los patronos no necesariamente desean conservar empleados mayores. O bien la empresa desaparece y el trabajador de 58 años se encuentra permanentemente desempleado. Cada vez se vuelve más difícil trabajar a tiempo completo en un empleo asalariado durante más de cuarenta años, por mucho que uno quiera. De modo que en la práctica la reforma de Sarkozy-Woerth significa sencillamente reducir las pensiones.
Eso es, de hecho, lo que la Unión Europea ha recomendado a todos los Estados miembros como medida económica, con la intención, como en el caso de la mayor parte de las actuales reformas, de reducir costes sociales en nombre de la "competitividad", queriendo decir competencia para atraer la inversión de capital.
Los trabajadores menos cualificados que en lugar de proseguir sus estudios hayan podido entrar en la población activa jóvenes, digamos a los dieciocho años, habrán estado inscritos en un plan durante cuarenta y dos años a la edad de 60 si consiguen, desde luego, seguir con empleo durante todo ese periodo. Las estadísticas muestran que su esperanza de vida es relativamente breve, de modo que necesitan dejar de trabajar pronto si quieren disfrutar de alguna clase de jubilación.
El sistema francés se basa en la solidaridad entre generaciones, en el sentido de que las cotizaciones de los trabajadores de hoy se destinan a pagar las pensiones de la gente hoy jubilada. El gobierno ha intentado sutilmente enfrentar a una generación contra otra, arguyendo que es necesario proteger el futuro de la juventud de hoy, que paga por los pensionistas del baby boom. Por lo tanto resulta extremadamente significativo que esta semana los estudiantes universitarios y de instituto se unieran al movimiento huelguístico de protesta. Esta solidaridad intergeneracional es un serio golpe al gobierno.
Los jóvenes son mucho más radicales incluso que los viejos sindicalistas. Son muy conscientes de la creciente dificultad de hacerse una carrera. La tendencia es que el personal cualificado entre en el mercado de trabajo cada vez más tarde, después de haber pasado por años de enseñanza. Con la dificultad de encontrar un puesto de trabajo estable, a tiempo completo, muchos dependen de sus padres hasta los 30 años. Es cuestión de simple aritmética darse cuenta de que en este caso no habrá jubilación plena hasta la edad de 70 años.

Productividad y desindustrialización

Como es ya práctica habitual, los autores de las reformas neoliberales las presentan no como elección sino como necesidad. No hay alternativa. Debemos competir en el mercado global. O seguís nuestra vía o vamos a la quiebra. Y esta reforma la dictó esencialmente la Unión Europea, en un informe de 2003, al concluir que hacer trabajar más a la gente era necesario para recortar los costes de las pensiones.
Estos dictados impiden cualquier discusión de los dos factores básicos que subyacen al problema de las pensiones: productividad y desindustrialización.
Jean-Luc Mélenchon, antiguo miembro del Partido Socialista que encabeza el Partido de la Izquierda [Parti de Gauche] relativamente nuevo, es casi el único dirigente político en apuntar que aun cuando haya menos trabajadores que contribuyan a los planes de pensiones, la diferencia puede compensarse con un aumento de la productividad. Desde luego, la productividad del trabajador francés está entre las más altas del mundo (es mayor que la de Alemania, por ejemplo). Además, aunque Francia tenga la segunda esperanza de vida más alta de Europa, también tiene la tasa de natalidad más elevada. Y aunque sean menos los que tienen empleo, debido al paro, la riqueza que producen debería ser suficiente para mantener los niveles de las pensiones.
Ajá, pero he aquí el truco: durante décadas, conforme la productividad sube, los salarios se estancan. Los beneficios del aumento de la productividad se desvían al sector financiero. La hinchazón del sector financiero y el estancamiento del poder adquisitivo han conducido a la crisis financiera, y el gobierno ha conservado el desequilibrio rescatando a los despilfarradores financieros.
Así que, lógicamente, conservar el sistema de pensiones exige básicamente elevar los salarios para que reflejen la mayor productividad: un cambio de política de verdadera envergadura.
Pero existe otro problema crucial ligado a la cuestión de las pensiones: la desindustrialización. Con el fin de mantener los elevados beneficios drenados por el sector financiero y evitar pagar salaros más altos, una industria tras otra ha desplazado su producción a países de trabajo barato. Las empresas rentables cierran mientras el capital sigue buscando beneficios aún mayores.
¿Es esto simplemente resultado inevitable del ascenso de las nuevas potencias industriales de Asia? ¿Es inevitable una rebaja de los niveles de vida de Occidente debido a su ascenso en Oriente?
Tal vez. Sin embargo, si desplazar la producción industrial termina por hacer bajar el poder adquisitivo de Occidente, eso lo sufrirán entonces las exportaciones chinas. La misma China está dando los primeros pasos para fortalecer su mercado interior. El "crecimiento orientado a la exportación" no puede ser la estrategia de todos. La prosperidad mundial depende en realidad de fortalecer tanto la producción interna como los mercados interiores. Pero esto exige la clase de política industrial deliberada que prohíben las burocracias de la globalización: la Organización Mundial del Trabajo y la Unión Europea. Operan con el dogma de la "ventaja comparativa" y la "libre competencia". Sobre la base del libre comercio, China se enfrenta actualmente a sanciones por promover su propia industria de energía solar, vitalmente necesaria para acabar con la mortal contaminación del aire que asola a ese país. Se trata la economía como un gran juego en el que seguir las "reglas del libre mercado" es más importante que el medio ambiente o las necesidades básicas de los seres humanos.
Sólo los financieros pueden salir ganando en este juego. Y si pierden, pues bueno, consiguen de los gobiernos serviles más fichas para otro juego.

¿Punto muerto?

¿En qué acabara todo?

Debería acabar en algo así como una revolución democrática: una completa puesta a punto de la política económica. Pero hay razones muy poderosas para que esto no suceda.
Para empezar, no hay dirección política en Francia dispuesta y capacitada para dirigir un movimiento verdaderamente radical. Mélenchon es el que más se acerca, pero su partido es nuevo y su base aún es reducida. La izquierda radical se ve maniatada por su sectarismo crónico. Y hay una gran confusión entre la gente que se rebela sin programas ni líderes claros.
Los dirigentes sindicales son bien conscientes de que los empleados pierden un día de salario cada vez que van a la huelga, y lo cierto es que andan siempre inquietos tratando de encontrar modos de terminar una huelga. Los estudiantes son los únicos que no sufren esa limitación. Los sindicalistas y los dirigentes del Partido Socialista no piden nada más drástico que la apertura de negociaciones con el gobierno sobre los detalles de la reforma. Si Sarkozy no fuera tan tozudo, es una concesión que podría hacer el gobierno y que podría devolver la tranquilidad sin cambiar tantísimo.
Sería necesaria la milagrosa aparición de nuevos dirigentes para llevar adelante el movimiento.
Pero aunque esto sucediera hay un obstáculo aún más formidable para un cambio básico: la Unión Europea. La UE, edificada sobre los sueños populares de una pacífica y próspera Europa unida, se ha convertido en un mecanismo de control social y económico en nombre del capital y especialmente del capital financiero. Además está ligada a una poderosa alianza militar, la OTAN.
Abandonada a sus propios medios, Francia podría experimentar con un sistema económico más socialmente justo. Pero la UE está ahí precisamente para impedir esos experimentos.

Actitudes anglosajonas

El 19 de octubre, el canal de la televisión internacional francesa France 24 programó un debate sobre las huelgas entre cuatro observadores no franceses. Una mujer portuguesa y un hombre de la India parecían tratar de comprender, con moderado éxito, lo que está sucediendo. Por contraposición, los dos angloestadounidenses (el corresponsal en París de la revista Time y Stephen Clarke, autor de 1000 Years of Annoying the French) se divirtieron demostrando su autosatisfecha incapacidad para entender el país sobre el que se ganan la vida escribiendo.
Su rauda y feliz explicación: "Los franceses están siempre de huelga por diversión, porque lo disfrutan".
Un poco más tarde,el moderador mostró una breve entrevista con un estudiante de instituto que ofrecía comentarios serios sobre la cuestión de las pensiones. ¿Hizo esto vacilar a los anglosajones?
La respuesta fue instantánea. ¡Qué triste ver a un joven de dieciocho años pensando en las pensiones cuando debería estar pensando en chicas!
De modo que ya sea por divertirse, ya sea en lugar de divertirse, los franceses resultan absurdos para los angloestadounidenses acostumbrados a decir a todo el mundo lo que ha de hacer.

Diana Johnstone , miembro del Consejo Editorial de SinPermiso , es autora de Fools' Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions.


Traducción para www.sinpermiso.info : Lucas Antón

Lewin y el último combate de Lenin


En un artículo para Kaos, Evocación de Moshe Lewin (14-09-2010), daba cuenta que el historiador polaco de dilatada experiencia militante y profesional, había fallecido a finales de agosto en París. Su lectura rememoró al camarada Lluís Rabell su lectura en francés, y recordaba singularmente el prólogo que le había dedicado en su momento nuestro Daniel Bensaïd, prólogo que tuvo a bien traducir y que puede encontrarse perfectamente en la Web de Viento Sur (www.vientosur.info). Y es que aunque el nombre de Moshe Lewin quizás no diga todo lo que debiera a mucha gente interesada en la historia soviética, lo cierto s que estamos hablando de uno de los historiadores más serio y penetrante sobre la cuestión, un verdadero antídoto contra la nueva hornada de “sovietólogos” que brindan sus trabajos a la gran maquinaria del capitalismo del desastre, vencedor ideológicamente sobre lo que fue el “comunismo” tal como acabó siendo llevado a los altares por la fracción dirigente del “partido del Estado” que, en abismal coyuntura que se abrió después de todos los desastres de la “Gran Guerra” y de la guerra “civil” rusa, acabó con todo los vestigios del partido que se había opuesto radicalmente a la guerra imperialista, había liderado la revolución como la fracción más decidida (pero n única, ciertamente), y se había impuesto contra los ejércitos blancos y demás… Este proceso sigue siendo interpretado en base a los intereses de esta historiografía todavía dominante, la misma que consagra la ecuación Marx=Lenin=Stalin=todo lo demás…
Con esta misma lógica, la revolución democrática y antiesclavista que lideró Toussaint-Louverture, sería la responsable directa de todo lo que vino después, cuando la revolución exangüe y destruida, acabó dando lugar a personajes como Duvalier…Una visión grotesca que, a pesar de todo, sigue siendo “creída” por los comunistas que sustituyeron el pensamiento crítico por la idolatría al partido, cuando su "gran líder", el oscuro Stalin que, cínicamente, se erigió a través del aparato como “el Lenin de hoy” y acabó teniendo un poder totalmente ilimtado en medio de un vacío social casi absoluto…
Conviene restablecer la verdad de las cosas, recordar que ya en el prólogo a la segunda edición de El Estado y la revolución, Lenin escribe con evidente indignación: “Ocurre hoy con la doctrina de Marx lo que ha solido ocurrir en la historia repetidas veces con las doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los jefes de las clases oprimidas en su lucha por la liberación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para "consolar" y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola. En semejante "arreglo" del marxismo se dan la mano actualmente la burguesía y los oportunistas dentro del movimiento obrero. Olvidan, re legan a un segundo plano, tergiversan el aspecto revolucionario de esta doctrina, su espíritu revolucionario. Hacen pasar a primer plano, ensalzan lo que es o parece ser aceptable para la burguesía. Todos los socialchovinistas son hoy -- ¡bromas aparte! -- "marxistas". Y cada vez con mayor frecuencia los sabios burgueses alemanes, que ayer todavía eran especialistas en pulverizar el marxismo, hablan hoy ¡de un Marx "nacional-alemán" que, según ellos, educó estas asociaciones obreras tan magníficamente organizadas para llevar a cabo la guerra de rapiñal!
Ante esta situación, ante la inaudita difusión de las tergiversaciones del marxismo, nuestra misión consiste, ante todo, en restaurar la verdadera doctrina de Marx sobre el Estado. Para esto es necesario citar toda una serie de pasajes largos de las obras mismas de Marx y Engels. Naturalmente, las citas largas hacen la exposición pesada y en nada contribuyen a darle un carácter popular. Pero es de todo punto imposible prescindir de ellas. No hay más remedio que citar del modo más completo posible todos los pasajes, o, por lo menos, todos los pasajes decisivos, de las obras de Marx y Engels sobre la cuestión del Estado, para que el lector pueda formarse por su cuenta una noción del conjunto de las ideas de los fundadores del socialismo científico y del desarrollo de estas ideas, así como también para probar documentalmente y patentizar con toda claridad la tergiversación de estas ideas por el "kautskismo" hoy imperante.”
Se puede decir que al menos hasta mediado loas años sesenta, seguramente nadie había analizado de una manera tan detallada las contradicciones entre Lenin y Stalin como el investigador francés de origen polaco Moshe Lewin, que en su conocido libro El último combate de Lenin (1967), y en apoyándose sobre todo en el Diario de las secretarias de Lenin (1), siguió paso a paso la enfermedad de Lenin desde diciembre de 1922 a marzo de 1923. O sea durante el tiempo en que Vladimir IIlich, atacado ya por el mal que habría de llevársele el 21 de enero de 1924, pudo dictar las notas conocidas por el nombre de Carta al Congreso o más familiarmente como “el Testamento de Lenin”, así como sus últimos escritos y cartas. En concreto, cinco artículos redactados entre enero y febrero de 1923, el más notable de los cuales, Más vale menos, pero mejor fue publicado en Pravda el 4 de marzo de 1923, con un retraso querido por el Buró político, y permaneció en el “olvido” hasta que apareció en la revista Kommunist, pocos días después del XX Congreso del PCUS, y luego la quinta edición de sus Obras Completas, que contaban además con un minucioso aparato explicativo que hubiera resultado imposible en la época estaliniana.
He vuelto a repasar nuevamente este importante libro en cuya introducción Lewin que, en honor a la verdad, el tema no es totalmente nuevo. Se trataba de algo ya conocido desde los años veinte por las revelaciones y las cartas publicadas por con una singular precisión por Trotsky en La revolución desfigurada (2), de ahí que el autor no dude en afirma que están redactados “con la mayor honestidad y la mayor exactitud”. No obstante, nuevas publicaciones permitieron que la cuestión cobrara mayor amplitud y detalle. Entre dichas publicaciones cabe señalar las Obras de Lenin ya mencionadas (con textos que habían “desaparecido” pero que eran conocidos en los años veinte), y sobre todo con la edición del citado Diario, que se dio a conocer en Moscú en febrero de 1963, y que tendrían una amplia difusión en los años siguientes. Por esta época además, la historiografía más seria acababa de dejar de lado las falsificaciones estalinianas, y abordaban el trayecto de Lenin como un proceso arduo y complejo, muy lejos del retrato que lo convertían en un líder fuera de toda duda desde el principio. Algo que en no poca medida serviría ulteriormente para reforzar la legitimidad de Stalin como su “heredero”, asumiendo por “herencia” en el poder lo que no había logrado en la lucha y en los debates. Algo por el estilo se estaba haciendo con la biografía de Marx, quien hasta entonces se había visto por lo general como un personaje de una “sola pieza”.
Tanto la obra de Moshe Lewin como el Diario y la documentación anexa tienen el valor de resultar un patético documento humano. Nos permiten contemplar a un hombre, colocado por todo el proceso revolucionario iniciado con su legendaria llegada a la Estación de Finlandia, a la cabeza de un Estado que representaba la primera revolución socialista, y que cubría la sexta parte del globo, como alguien que asiste con desazón a un curso que afecta al mismo partido que ha creado, y lo hace como alguien impotente físicamente, que trata de burlar la vigilancia médica ya que la enfermedad no lo ha disminuido intelectualmente; es más, será desde su retiro obligado lo que parece permitirle una conciencia más distanciada y por lo mismo, más clara, de todo lo que está sucediendo bajo los pies de la revolución. Se encuentra además como prisionero de un Comité Central con Stalin dominando entre bastidores. Paradójicamente, será a este a quien, el 18 de diciembre de 1922, la dirección del partido le encarga el cuidado de su salud: con el pretexto de evitarle toda fatiga. Desde este lugar privilegiado, el secretario general que es ya una figura en ciernes, trata ante todo de impedirle la comunicación con el exterior, y especialmente con Trotsky, con el que Lenin ha compartido “publicitariamente” el liderazgo de la revolución.
Allá por el 22 de diciembre el cuidador de Lenin, recién entrado en funciones, se entera a través de sus informantes que en la víspera Krupskaia ha tomado al dictado unas palabras de éste para felicitar a Trotsky por haber triunfado “sin disparar un tiro” en una sesión del Comité Central dedicada a debatir el monopolio del comercio exterior. Este era uno de los puntos en los dos aducía como un correctivo a las ambivalentes exigencias de la NEP, y lo estaban en contra Stalin ya habituado a ganar votaciones. Trotsky defendió no hacer derogaciones. Despechado, Stalin llamó entonces a Krupskaia por teléfono y se permitió “un griterío de lo más grosero” contra ella. Con su habitual grosería, “la cubre de injurias indignas y de amenazas”. Habla de enviar a Nadia ante la comisión de control. Entonces ella escribe a Kamenev para quejarse: “sé mejor que todos los médicos de que se puede hablar y de que no se le puede hablar a IIlich, puesto que sé lo que le perturba o no y, en todo caso, lo sé mejor que Stalin”. Pero Stalin no estaba de acuerdo en eso, sobre todo porque temía que Lenin acabara interponiéndose en sus planes.
Lewin hace notar que la intervención de Stalin no estaba justificada ni siquiera desde el punto de vista médico. Nadia Krupskaia había recibido autorización del médico que lo trataba para tomar al dictado aquella carta. Entonces Lenin no pudo ser informado de este grave e insólito incidente, pues el 23 de diciembre fue sorprendido por un serio ataque de parálisis. Sin embargo, lo supo apenas su estado de salud mejoró temporalmente. Quizás bajo el efecto de esta revelación, el 4 de enero de 1923, el propio IIlich dictó una nota donde proponía desplazar de su puesto al cada vez más poderoso secretario general, una función cuya importancia se había incrementado en los últimos tiempos. En ella se dice: "Stalin es demasiado brutal y este defecto se hace intolerable en las funciones de secretario general". Lewin amplia los datos de esta apreciación que no se deriva únicamente de un conflicto personal por el caso de la Krupskaia.
No obstante, los editores de la quinta edición de las Obras Completas sostenían que Krupskaya no habría referido el hecho a Illich sino a principios de marzo. Fuese como fuese, el 6 de marzo de 1923, Lenin dictaba otro mensaje demoledor dirigido a Stalin. “Se ha permitido usted la grosería de llamar por teléfono a mi mujer e injuriarla. No tengo intenciones de olvidar lo que se ha hecho en mi contra, y es evidente que, del mismo modo, considero como echo contra mí lo que se ha hecho contra mi mujer. Por esta causa le pido considere si cree dispuesto a retirar lo dicho ya presentar sus excusas o bien. si prefiere, romper las relaciones entre nosotros”.
Esta carta habría de ser el último acto político de Lenin. Ni siquiera pudo tomar conocimiento de Ias excusas de Stalin exigidas y obtenidas, puesto que cuatro días más tarde era víctima de un ataque de parálisis más grave que los precedentes con pérdida del uso de la palabra. Un agravamiento que Iba a conducirlo a la tumba o­nce meses después.
También por las mismas fechas (entre enero y marzo de 1923), el Diario abunda en varios detalles más. Es así como el 5 de febrero Lenin es informado que, ante el pasajero retroceso de su enfermedad, y que por lo tanto el Buró Político ha consentido en permitirle recibir ciertos documentos para estudiarlos. Le confía entonces a una de sus secretarias, L. A. Fotieva; “¡Ah si estuviese en libertad!. El 2 de febrero la misma secretaria anota: “Visiblemente (...) Vladimir IIlich tuvo la impresión de que no eran los médicos los que daban Ias instrucciones al Comité Central, sino el Comité Central quien las daba a los médicos."
Moshe Lewin acompaña su reconstrucción con algunos apuntes sobre las bases objetivas y subjetivas del proceso de burocratización que tanto preocupa a Lenin. Se interroga sobre hasta qué punto se trata de una conjunción de factores (atraso secular, guerra civil, etc), hasta donde derivaciones de “la doctrina sobre el Partido” forjada por Lenin. Lewin rechaza la opinión de ciertas escuelas (anarquistas, consejistas, etc) que quieren ver en dicha doctrina el "pecado original" de Lenin (otros han “descubierto” su actuación “jacobina durante la guerra civil, su falta de sensibilidad ante la ejecución de la familia del Zar, etc).
Sostiene que “el lugar central acordado al partido en la estrategia leninista no debe conducir sin embargo a imputarle, como algunos lo hacen, todas las responsabilidades” de una evolución que desembocará finalmente en la autocracia. Cree saber que “la dictadura del partido sobre el proletariado no entraba en los designios de Lenin”, pero que constituía “el corolario totalmente imprevisto de una serie de circunstancias imprevistas". No obstante admite que, si Lenin pudo acomodarse a esta nueva situación, fue porque estuvo ayudado por las ideas antaño sostenidas en obras como ¿Qué hacer?. O sea en “la importancia del papel atribuido a la toma de conciencia, que no es espontánea, y por una cierta concepción del Partido al que atribuye la tarea de despertar esa conciencia”.
Más adelante, Lewin reconoce que el régimen bolchevique por entonces, no estaba “muy alejado de la realización de la situación que Trotsky había previsto en 1903-1904”; a saber: “La organización del Partido tomará el lugar del Partido mismo, el Comité tomará el lugar de la organización, finalmente el dictador tomará el lugar del Comité Central". Pero en su opinión: “A pesar de la fina intuición de Trotsky sería falso creer que la concentración del poder que llegó a su paroxismo con el régimen estalinista, era el resultado de las escisiones de 1903-1904". Como se verá en su útil trabajo, El siglo soviético (3), Lewin no duda en poner en primera estancia los factores objetivos, los arriba mencionados más el aislamiento, más la propia tradición gran rusa y estatal, más la victoria del “partido del Estado” que se vio favorecido por todo este cúmulo de circunstancias. Circunstancias que muchas veces suelen ser eliminadas con una “alegría” extraordinaria, como si la se hubiese tratado de escoger tal o cual modelo al margen de una realidad que Lewin califica de “abismal”.
Sin tomar partido, Lewin va describiendo como ya en vida de Lenin, “el Partido sustituye a la clase”, estamos en presencia de una “dictadura del proletariado casi sin proletariado, acaparada por un partido en cuyo seno aquél era minoritario". Lewin no se muestra tampoco muy seguro de sí cuando aborda la cuestión de la prohibición de las fracciones decidida, en marzo de 1921, por el X Congreso del Partido comunista soviético. Se interroga si esta desgraciada decisión fue simplemente temporal y, como sostuvo Trotsky en La Revolución traicionada, una "medida excepcional llamada a caer en desuso con la primera mejoría de la situación”, o si por el contrario fue "el fruto de un error de cálculo y de la falta de clarividencia". Citando el informe del X Congreso se constata, efectivamente que Lenin en sus relaciones, presenta la prohibición de las fracciones como una necesidad del momento. No fue hasta años más tarde que Trotsky asevera (autocríticamente) que "esta prohibición fue uno de los puntos de partida de la degeneración del Partido”, para concluir: “Es así como se formó el régimen totalitario que mató al bolchevismo".
Pero Lewin no se olvida de constatar la existencia de una monstruosa máquina estatal: “El Estado dictatorial tiende a fijarse en un organismo que tiene leyes e intereses propios, se arriesga a sufrir asombrosas distorsiones en relación con los objetivos iniciales, se arriesga a escaparse de las manos de sus fundadores. El instrumento se torna entonces un fin en sí, una máquina de opresión". Esta apreciación viene acompaña por las propias reflexiones de Lenin, en particular en su último artículo en Más vale menos, pero mejor; donde se pueden leer comentarios como "Las cosas van mal con nuestro aparato estatal, por no decir que son detestables". "La burocracia existe entre nosotros”, y que ilustran su diagnóstico de que la URSS no era un “Estado obrero” sin más, como decía Trotsky entonces”, sino un “Estado obrero burocráticamente deformado”..
Al decir de Lewin: "El tumor burocrático inquietaba ciertamente a Lenin hasta el más alto grado pero a su parecer, no provenía de allí la amenaza más grave (...). Lenin no discernió toda la magnitud del peligro representado por el abuso de poder que la cumbre de la jerarquía podía ejercer (...) los fenómenos de los que hablaba en su testamento todavía no estaban perfectamente claros para él (...). Lenin combatía ferozmente el burocratismo, pero no lo analizaba con profundidad suficiente”. Desde este punto de vista, analiza las reformas de las estructuras gubernamentales a los que se fue oponiendo el Lenin enfermo. En su opinión, estos proyectos, tenían el inconveniente de ser concebidos desde arriba. Era solamente ”la cabeza del Partido” la que llIich hubiera querido reorganizar, se preocupaba más de mejorar "la calidad de las capas superiores" que de recrear "la fuerza y la conciencia de la clase obrera". Sus designios se limitaban a querer dotar al Partido de una comisión de control central eficaz que hubiera reemplazado la poco provechosa inspección obrera y campesina. ¿Por qué habría de triunfar una, donde la otra había fracasado? Lewin enumera a justo título los riesgos que hubiese acarreado tal experiencia: todo dependía de la elección de los inspectores y esta selección no podía ser fructífera sino durante el tiempo que Lenin viviese para operarla por sí mismo; en los proyectos de Lenin, por otro lado, la comisión de control central debía estar ligada al congreso del Partido; de hecho, con la prohibición de las fracciones, el “Partido del Estado” acabó imponiendo el “Partido único”.
Lewin asegura que el proyecto de Lenin era realizar un verdadero "golpe de Estado" contra Stalin, algo que hubiera ser el punto de partida de una “nueva orientación". Considera que transitoriamente –en espera de una extensión del campo socialista-, se podría pensar en “una máquina dictatorial capaz de controlarse", capaz de crear las bases de la “regeneración” de un socialismo basado en la ecuación entre los soviets más la electrificación...Piensa que: “Nada permite deducir que este tipo de dictadura esté destinado a degenerar obligatoriamente en una dictadura personal, despótica e irracional”. Situado en esta hipótesis alternativa, valora que no está descartado que: “Se hubiera visto constantemente obligado a movilizar aliados dentro y fuera del Partido; hubiese tenido que apelar a las fuerzas vivas del país; la juventud obrera y estudiantil, los intelectuales, los mejores elementos del campesinado (...) algunos elementos de los otros partidos socialistas".
Esta hipótesis habría surgido de las concepciones autocríticas que tanto Lenin como Trotsky habían ido desarrollando, y que les llevaba inexorablemente a oponerse a Stalin. Evidentemente, se trataba de un proceso en el que ambos se habrían visto obligado a rectificar no pocas concepciones, algo que ya habían hecho en otras circunstancias no menos dramáticas como pudo ser la conquista del poder, la creación del Ejército Rojo o la instauración de la NEP. Aunque todo quedó truncado, la obra de Lewin deja constancia de una “toma de conciencia” profundamente antiburocrática, de un fenómeno nuevo y extremadamente complejo sobre el que carecían de experiencias, aunque Christian Rakovsky (en su Carta a Valentinov, también conocida como Los peligros profesionales del poder, la misma que aquí fue vertida al castellano por la revista Acción Comunista allá por la mitad de los años sesenta), encontró numerosas semejanzas en el Termidor francés, pero también éste era un proceso muy poco conocido.

Notas

1) Creo que la primera edición castellana de este Diario, así como de los diversos textos de Lenin del momento, fue en el número 38 (marzo 1970) de la revista cubana Pensamiento crítico, que constaba con una extensa introducción de Jesús Díaz, El marxismo de Lenin. Otra selección fueron publicada por José Aricó con el título El testamento de Lenin, en la colección Pasado y Presente de la editorial La Rosa Blindada (Buenos Aires), de la que Anagrama, Barcelona, ofreció una selección en 1975
2) Obra traducida por Julián Gorkin en 1929, lo que le valió la expulsión del PCE del que había sido uno de los fundadores. Fue reeditada por Júcar en 1978.
3) Subtitulada, ¿Qué sucedió realmente en la Unión soviética? (Crítica, Barcelona, 2006), sobre el que Eric J. Hobsbawn ha escrito que “representa una contribución decisiva para la emancipación de la historia de la Unión Soviética de la herencia ideológica del siglo pasado y debería ser lectura obligada para cuantos aspiran a entenderla”. Lewin dedica nuevamente una atención a estas época a la que ya dedicó en la obra que comentamos, El último combate de Lenin, que fue editada aquí tempranamente por Lumen (Barcelona, 1970).

Pepe Gutiérrez-Álvarez