Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
domingo, noviembre 27, 2011
sábado, noviembre 26, 2011
El sistema se desmorona... dos entidades financieras gigantes al borde del colapso
El gran capital ve como se desmorona por partes el sistema, las caídas son sin fin y las recetas que aplican no dan resultado.
Diariamente se conocen medidas de ajuste, bajas bursátiles y la voracidad de "los mercados" que no es más que su propia voracidad.
Frente a esta realidad económica financiera que se desmorona trayendo graves perjuicios a la clase trabajadora y afectando la calidad de vida de las personas de los países seriamente comprometidos y atrapados en la trampa del euro, las noticias de constantes quiebras y desplomes de entidades es permanente.
En este caso informan acerca de dos bancos del gran capital que ya no se podrían sostener en breve tiempo.
Así daban la noticias otros medios:
Tras una semana para olvidar en las bolsas de todo el mundo combinada con una oleada de rebajas de calificación para países europeos como Portugal y Bélgica, los rumores sobre la solvencia de algunas entidades bancarias vuelve a ser el centro de preocupación entre las capitales financieras del mundo.
Según el polémico Alessio Rastani, el trader que cultivó su fama tras una intervención sin precedentes en la BBC británica, a día de hoy existen "dos entidades financieras", de las más importantes del mundo, "al borde del colapso". De hecho, una de ellas podría llegar a quebrar a finales de enero de 2012.
Rastani citó fuentes de alta solvencia de la City pero se negó a dar los nombres de los bancos para evitar posibles represalias legales. Sin embargo, explicó que las dos firmas están consideradas "como demasiado grandes como para caer" y que su debilidad se debe a su "gran exposición a la deuda basura de algunos países europeos", según informó El Economista de España.
Por otro lado, una tercera entidad financiera británica, "no basada en Grecia, Italia o España", explica el trader, "también podría sufrir problemas".
De hecho, el presunto banco inglés "podría representar un riesgo sistémico 10 veces mayor al provocado por la quiebra de MF Global", aseguró Rastani siempre haciendo referencia a fuentes de alta solvencia en el distrito financiero británico. El posible colapso de esta entidad británica podría "implicar un enorme riesgo para muchos hedge funds, o fondos de inversión libre".
Hasta no hace mucho tiempo, la preocupación con respecto a Europa siempre fue más bien teórica, al considerar que un descarrilamiento potencial del sector bancario de la UE podría ocurrir si los inversores del mundo decidieran que los problemas de Grecia se extendieran a otros países, como Italia y España. Es decir, si se comenzaran a reducir los préstamos y la financiación al "núcleo" de la Eurozona.
Esta situación dejó de ser teórica y se está poniendo en práctica ya que los prestamistas mundiales decidieron que es mejor prevenir que curar, y comenzaron ya a sacar su dinero de Europa.
Como resultado, los costos de financiación de muchos países europeos aumentaron rápidamente durante las últimas semanas, como se puede observar en España e Italia. Lo mismo ocurre con las tasas interbancarias de préstamo, porque el segundo gran problema en Europa llega del gran endeudamiento de muchos bancos en Europa.
La semana pasada el New York Times intentó hacer un breve inventario que demuestra el espanto que causó Europa en los inversores.
Royal Bank of Scotland y los fondos de pensiones de los Países Bajos fueron unos de los mayores vendedores deuda soberana europea en los últimos días.
El gestor nipón, Kokusai Asset Management, desechó posiciones por más de 1.000 millones de dólares en deuda italiana en el último mes.
El gestor de pensiones estadounidense Vanguard dejó expirar cerca de 300 millones de dólares en deuda colateral de Rabobank a principios de este mes y sacó su dinero de Europa.
Bancos europeos como BNP Paribas y Société Générale se vieron obligados a reducir su exposición a Italia en 26.000 millones de dólares en el tercer trimestre del año mientras que los fondos americanos del mercado monetario redujeron su exposición a los bancos europeos en un 54% ( es decir, 261.000 millones de dólares) desde el pasado mes de mayo.
USA es un estado terrorista.
Los movimientos militares contra Damasco mandando buques de guerra demuestra que este país es un estado Terrorista. Ha cometido un genocidio en Iraq, matando un millón de personas, tres millones de desplazados y un desorden social que lleva a la violación de mujeres, asesinatos torturas de su población. El asesinato de Gadaffi por orden de USA y la intervención militar en Libia es la última fechoría de este Estado terrorista que debe ser tratado como tal ya que es un peligro para la paz mundial.
El envío de fuerzas marítimas de Rusia a Siria para impedir cualquier ataque ya que USA ha llevado parte de su flota demuestra las intenciones sanguinarias de este país fuera de todo orden internacional y de un presidente negro de color y negro de corazón que deberá ser juzgado por crímenes contra la humanidad al ser cómplice del ataque a un país soberano como es Libia.
Libia ha sido un mensaje patético a potencias como China, India y Rusia donde Panetta avisó a todos los países que era normal que tuvieran miedo despúes de lo que le ha pasado a Gadaffi.
Esto demuestra no ya la imbecilidad de los dirigentes americanos, sino la locura de vivir en un mundo que quedó atrás marcado por el unilateralismo estadounidense.
Avisar a Rusia con miles de armas nucleares “que tiemble” al igual que a China o a India demuestra que este estado terrorista sigue creyendo poder seguir marcando su agenda asesina y de búsqueda de interés por encima de los derechos humanos y fundamentales y el derecho internacional.
Mientras la OTAN se amplía, el número de detractores crece, pero esta ampliación no significa fuerza, ya que hoy vemos como el poder americano y pronto dejará de tener sentido y actuar impunemente.
El envío de Rusia a Siria es una clara advertencia hacia donde se ha llegado, un siguiente paso puede conllevar a una confrontación con este estado terrorista con los países emergentes, en sí, que son, grandes potencias nucleares llevando a la humanidad hacia una tercera guerra mundial.
El tratar a USA como Estado terrorista significa reforzar a los países emergentes económica, política y militarmente y actuar conforme a una agenda que dirija al mundo hacia un mundo multilateral dando fin al sueño del nuevo orden mundial occidental.
No podemos olvidar que un ataque a Iran, significará abrir un mercado negro de armas nucleares que acabarán al final en ciudades europeas y americanas por no decir que un ataque a Irán no haría desaparecer el Estado Islámico sino ocultarlo, y que este podría actuar contra la cabeza de occidente, su clase empresarial, política y militar.
El peligro de guerra es real, pero el estado terrorista americano debe dársele un freno, y por su propio bien, estado ahogado por su arrogancia y su corrupción moral y que es hoy un peligro para la paz y la humanidad, un nuevo tercer reich que debe ser combatido dentro por el pueblo americano y fuera nuestros pueblos contra los estados vasallos de america.
Debemos trabajar fuertemente en España para la construcción de un eje Marxista socialista para el derribo del régimen capitalista y la salida de España de las instituciones neoliberales como de la OTAN.
Nuestros pueblos deben despertar y dar batalla a un sistema político y económico basado en la explotación que destruye toda humanidad interior de los hombres.
Marco Terranova Tenorio
Angela Davis: El 99%, una comunidad de resistencia
Angela Davis visita a Occupy Washington Square Park y Occupy Wall Street, en Nueva York
Cuando el 17 de septiembre irrumpió el movimiento “Ocupa… Wall Street”, sucede que estaba yo reflexionando sobre mis comentarios para el inminente Congreso de la Sociedad Internacional Herbert Marcuse. Para cuando se reunió el congreso, el 26 de octubre, en la Universidad de Pensilvania, el campamento del Parque Zuccotti ya se encontraba bien asentado y campamentos similares habían aparecido en centenares de comunidades de todo el país. El día de apertura del congreso sobre Marcuse había más de trescientas tiendas en la plaza del ayuntamiento de Filadelfia.
El tema sobre el que se organizaba el congreso - “Rechazos críticos” - estaba ideado en principio para alentarnos a reflexionar sobre los distintos modos en que las teorías filosóficas de Marcuse nos impulsan por la senda de una práctica política ubicada fuera del propio dominio de la filosofía, pero sin embargo tan anclada en la filosofía como en su voluntad de transformar la sociedad.
Así, mientras nos disponíamos ciertamente a ponderar los vínculos entre las ideas filosóficas de Marcuse y sus vínculos con los movimientos de los sesenta, nos sorprendió el feliz azar de la afinidad del tema con el naciente movimiento “Ocupa…”. Conforme iban llegando los ponentes a Filadelfia, expresábamos repetidamente nuestro entusiasmo por la confluencia de las ocupaciones de Wall Street y Filadelfia, que parecían aplicar de manera enérgica la pertinencia en el siglo XXI de la obra de Herbert Marcuse.
No sé si alguno de nosotros podía haber previsto que en el segundo día de congreso, el plenario de los asistentes, más de mil personas, se sentiría tan fascinado por esta coyuntura histórica que casi todos nos unimos espontáneamente a una marcha nocturna que se encaminó por las calles de Filadelfia hacia las tiendas de campaña frente al ayuntamiento.
Allí reflexioné en voz alta - con ayuda del micrófono humano [1] - sobre las diferencias entre los movimientos sociales con los que nos hemos familiarizado en las últimas décadas y esta comunidad de resistencia de nueva planta.
En el pasado, la mayoría de los movimientos han apelado a comunidades concretas - trabajadores, estudiantes, comunidad negra, latinas/latinos, mujeres, colectivos LGTB [lesbianas, gays, transexuales, bisexuales], pueblos indígenas - o han cristalizado en torno a cuestiones específicas como la guerra, el medio ambiente, los alimentos, el agua, Palestina o el complejo penitenciario industrial. Con el fin de reunir a quienes estaban vinculados a estas comunidades y movimientos, hemos tenido que comprometernos en difíciles procesos de formación de coaliciones, negociando el reconocimiento por el que se afanan comunidades y reivindicaciones.
En una configuración asombrosamente diferente, este nuevo movimiento de “Ocupa…” se imagina a si mismo como la más amplia comunidad de resistencia: el 99% frente al 1%. Es un movimiento desarrollado desde el principio contra los sectores más opulentos de la sociedad: los grandes bancos e instituciones financieras, los ejecutivos de empresa, de salarios obscenamente desproporcionados respecto a las ganancias del 99%. Me parece que una cuestión como el complejo penitenciario industrial la recoge ya implícitamente esta congregación del 99%.
Desde luego, puede argumentarse convincentemente que el 99% debería actuar con el fin de mejorar las condiciones de quienes constituyen los escalones inferiores de esta comunidad potencial de resistencia, lo que significaría trabajar a favor de quienes más han sufrido a causa de la tiranía del 1%. Existe una relación directa entre el efecto depauperador del capitalismo global y las tasas en alza de encarcelamiento en los EE. UU. El excarcelamiento y la abolición final de la reclusión penal como forma primordial de castigo pueden ayudarnos a empezar a revitalizar nuestras comunidades y apoyar la educación, la atención sanitaria, la vivienda, la esperanza, la justicia, la creatividad y la libertad.
Los activistas de “Ocupa…” y sus defensores nos han reunido como 99%. Llaman a la mayoría a levantarse contra la minoría. Las viejas minorías, en efecto, son la nueva mayoría. Hay responsabilidades de importancia ligadas a esta decisión de forjar una comunidad de resistencia así de expansiva. Decimos no a Wall Street, a los grandes bancos, a los ejecutivos de las grandes empresas que ganan millones de dólares al año. Decimos no a la deudas contraídas para poder estudiar. Estamos aprendiendo a decir no al capitalismo y al complejo penitenciario industrial. Y aunque la policía de Portland, Oakland y Nueva York se ponga en acción para sacar a los activistas de sus campamentos, decimos no a los desahucios y la violencia policial.
Los activistas de “Ocupa…” están reflexionando intensamente sobre cómo podríamos incorporar la oposición al racismo, la explotación de clases, la homofobia, la xenofobia, la discriminación de los discapacitados, la violencia contra el medio ambiente y la transfobia a la resistencia del 99%. Por supuesto, hemos de estar preparados para poner en tela de juicio la ocupación militar y la guerra. Y si nos identificamos con el 99%, habremos de aprender también a imaginar un nuevo mundo, en el que la paz no sea simplemente la ausencia de guerra sino, antes bien, una remodelación creativa de las relaciones sociales globales.
Así que la cuestión más apremiante a la que se enfrentan los activistas de “Ocupa…” es cómo labrar una unidad que respete y celebre la inmensas diferencias dentro del 99%. ¿Cómo podemos aprender el modo de aunar esfuerzos? Esto es algo que aquellos del 99% que viven en los emplazamientos de “Ocupa…” pueden enseñarnos a todos. ¿Cómo aunar esfuerzos en una unidad que no sea simplista y opresiva sino compleja y emancipatoria, reconociendo, en palabras de June Jordan que “somos nosotros aquellos a los que esperábamos”?
Nota del t. [1] El “micrófono humano” es la técnica desarrollada en los campamentos norteamericanos de “Ocupa…” que consiste en la que la multitud repite las frases de quien está en el uso de la palabra para que lleguen así hasta el último oyente, ante la prohibición por parte de la policía de usar cualquier clase de megafonía.
Angela Davis (1944), legendaria activista afroamericana de los años 60 vinculada al movimiento de derechos civiles, los Panteras Negras y el Partido Comunista norteamericano, por el que fue candidata a la vicepresidencia en los años 80, fue discípula de Herbert Marcuse en la Universidad de California, San Diego. Profesora jubilada de la Universidad de California, Santa Cruz, enseña actualmente en la de Syracuse, en el estado de Nueva York. Su trabajo teórico se ha centrado, entre otros temas, en el análisis de lo que denomina el “complejo penitenciario industrial” en los Estados Unidos.
Angela Davis
Sin Permiso
EZLN: 28 años de congruencia y lucha ética
Veintiocho años han pasado desde que en las entrañas indígenas de Chiapas se formó la organización política que a partir de 1994 sería conocida como Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La rebelión armada del EZLN se fundamentó en la aplicación del artículo 39 constitucional, que a la letra dice: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo el poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. La Primera declaración de la selva Lacandona (1993) asentaba: “Nuestra lucha se apega al derecho constitucional y es abanderada por la justicia y la igualdad… Tenemos al pueblo mexicano de nuestra parte, tenemos patria y la bandera tricolor es amada y respetada por los combatientes insurgentes, utilizamos los colores rojo y negro en nuestro uniforme, símbolos del pueblo trabajador en sus luchas de huelga, nuestra bandera lleva las letras EZLN, Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y con ella iremos a los combates siempre”.
Fue premonitorio, dados los tiempos que vivimos, que en este documento el EZLN advirtiera: “Rechazamos de antemano cualquier intento de desvirtuar la justa causa de nuestra lucha acusándola de narcotráfico, narcoguerrilla, bandidaje u otro calificativo que puedan usar nuestros enemigos”.
Desde su irrupción en los ámbitos políticos nacional e internacional, el EZLN significó una refutación innegable a las ideas que pretendían imponerse después de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista en torno al “pensamiento único”, el “fin de la historia” y el triunfo definitivo del capitalismo a escala planetaria. También constituyó una de las primeras manifestaciones de lucha revolucionaria contrarias al neoliberalismo, cuyo profeta y ejecutor en México, Carlos Salinas de Gortari, impuso el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la contrarreforma del artículo 27 constitucional, que ponía en venta las tierras ejidales y comunales y con ello rompió el “pacto social” al que dio cauce el movimiento armado de 1910 a 1917.
El Ejército Zapatista, como organización clandestina político-militar, hereda tardíamente las siglas de liberación nacional que caracterizaron a numerosos movimientos insurgentes que enraizados en las realidades de nuestra América intentaron instaurar una nación de nuevo tipo, hegemonizada por los sectores explotados, oprimidos, discriminados y libre de las ataduras de la articulación imperialista representada por Estados Unidos. No obstante, su composición mayoritariamente indígena otorgó al EZLN una identidad distinta a otras organizaciones guerrilleras mayoritariamente mestizas, como el FSLN, el FMLN o la propia URNG, en nuestro entorno geográfico centroamericano.
El EZLN estableció una continuidad histórica de las resistencias de los pueblos que conforman México, y se definía así en 1993: “Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al imperio francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos”.
Si tomamos como criterio actual para definir a la izquierda, como la fuerza política que construye poder popular contra el capitalismo, sin monopolizar la representación ni restar protagonismo a los distintos sectores socio-étnicos que intervienen en ese proceso, el EZLN ha sido una organización extremadamente congruente con uno de sus más caros principios: “Para todos todo, para nosotros nada”, que hace realidad cuando retira a todos sus cuadros político militares de los distintos gobiernos autónomos bajo su hegemonía.
Mandar obedeciendo es una forma diametralmente opuesta al vanguardismo, al burocratismo, a la conformación de castas que hacen del poder gubernamental y la representación popular su modus vivendi y que han devenido maquinarias partidistas electorales que a toda costa pretenden el cargo público para su propio beneficio y enquistarse en una clase política divorciada del pueblo. Institucionales y sistémicas, estas izquierdas no llegan más lejos que la alternancia, y una vez en el gobierno ponen en práctica programas extractivistas, desarrollistas, clientelares, asistenciales, para paliar la cara dura del neoliberalismo pero procurando no alterar en lo más mínimo el dominio estratégico del capital y los poderes facticos que lo sostienen.
A lo largo de esto 28 años, el EZLN ha dado muestra de una extraordinaria capacidad de adaptación e innovación, sin tirar por la borda principio alguno, aportando en temas cruciales como el que dio curso a la Ley Revolucionaria de las Mujeres y su incorporación plena a todos los ámbitos de los procesos autonómicos, educando a las nuevas generaciones en preceptos pedagógicos liberadores, asumiendo la dignidad y la solidaridad como brújula rectora de la convivencia social, el gobierno como servicio, amasando, a su manera, las ancestrales utopías revolucionarias. Felicidades, compañer@s.
Gilberto López y Rivas
La Jornada
La Doctrina Obama: haciendo de la necesidad virtud
El gobierno de Obama, tras proseguir durante 3 años con las guerras coloniales iniciadas por el ex presidente Bush, finalmente ha tenido que reconocer las dramáticas consecuencias de las políticas llevadas a cabo, tanto en EEUU como en el exterior. En consecuencia se ha impuesto el “principio de realidad”: el mantenimiento del imperio estadounidense requiere modificar las estrategias actuales, con el objetivo de reducir los impactos negativos en el campo militar, político y diplomático [1] .
La Casa Blanca está modelando una nueva doctrina exterior en respuesta a los reveses políticos y militares. Esta, estaría basada en los bombardeos masivos, en una mayor intervención exterior en las zonas en conflicto, y cuando las circunstancias lo permitan, en las alianzas con fuerzas afines. Esto incluiría el apoyo armamentístico y financiero de los regímenes despóticos de los pequeños estados del Golfo Pérsico, de fundamentalistas, de mercenarios, de desertores oportunistas, de gangsters y básicamente de toda la chusma dispuesta a servir al imperio por dinero.
Todavía esta por ver si los cambios hasta el momento acaecidos son resultado de una nueva política post-colonial, la “Doctrina Obama”, o simplemente constituyen una serie de medidas improvisadas en vista de los reveses recibidos (“haciendo de la necesidad una virtud”).
Empezaré por trazar los fallos estratégicos que indujeron al rediseño de la política Bush-Obama a mediados del 2011. A continuación mostraré el “principio de realidad”, ĺa crisis profunda y las presiones crecientes que han empujado al gobierno de Obama a cambiar la metodología de la guerra imperialista . Los cambios tienen como objetivo mantener el poder en una situación de recursos escasos y con aliados más que dudosos. La tercera parte muestra los cambios en las estrategias tal y como han ido sucediendo, enfatizando como éstos responden al desarrollo de circunstancias desfavorables y al surgimiento de nuevas oportunidades.
En la sección final evalúo críticamente las nuevas políticas imperiales de Obama, el impacto sobre ciertos países y sus habitantes, así como sus consecuencias sobre los EEUU.
El continuo Bush-Obama: 2009-2011
Obama tomó el testigo del gobierno Bush, y continuó su carrera, expandiendo el presupuesto de guerra por encima de los 750.000 millones de dólares, incrementando en 30.000 las tropas en Afganistán, aumentando el gasto en bases militares y en mercenarios en Irak, e incrementando las incursiones aéreas en Yemen, Pakistán, Somalia y Libia. Todas estas políticas han conducido a la profundización de la crisis económica, al incrementarse el déficit comercial y el déficit público hasta 1,6 billones de dólares. La popularidad del gobierno y del partido Demócrata han bajado considerablemente. Paralelamente al incremento del gasto externo, se ha de añadir el gasto de miles de millones de dólares en decenas de nuevas agencias gubernamentales encargadas de la seguridad en el interior de los EEUU. El crecimiento de la deuda externa y del déficit interior se da al mismo tiempo que el rescate financiero por valor de 1 billón de dólares a Wall Street. Todo ésto mientras 10 millones de familias perdían sus viviendas y el paro se disparaba hasta las dos dígitos.
Obama ha expandido las guerras iniciadas por Bush, los rescates bancarios y los recortes millonarios de impuestos a las clases más pudientes. Además ha propuesto ingentes recortes en el gasto federal en medicina y educación. Por otra parte a pesar del creciente gasto en defensa no se ha conseguido ni una sola victoria militar trascendente. A principios del tercer año de su gobierno se vislumbra, entre la dañada economía interna y la pérdida de varios aliados importantes, que el imperio estadounidense está en quiebra.
El principio de realidad
Después de tres años de gobierno incluso los más intransigentes y dogmáticos ideólogos del gobierno Obama han percibido el fracaso de la política exterior y el decreciente apoyo doméstico y exterior a sus políticas. Los islamistas constituyen un gobierno en la “sombra” por todo Afganistán, infligiendo cada vez más bajas a las tropas aliadas de la OTAN, incluso en la capital, Kabul. En Irak, incluso el gobierno títere se ha opuesto al establecimiento permanente de tropas estadounidenses, mientras las diferentes facciones se preparan para el conflicto post-colonial: los colaboradores del régimen, la resistencia, los diferentes clanes y tribus, etnias separatistas, paramilitares y mercenarios. Irán ha incrementado su influencia en la región frente a los EEUU, especialmente en Irak, Siria, el oeste de Afganistán, los estados del Golfo, Líbano y Palestina (Gaza), pese a las amenazas estadounidenses y las sanciones económicas diseñadas por los sionistas.
Ante la caída de los gobiernos pro-estadounidenses en Egipto y Túnez (Mubarak y Alí), y de los levantamientos populares que amenazan los gobiernos títeres del Yemen, Somalia y Bahrein, el gobierno de Obama se ha visto obligado a admitir que el “modelo” de guerra israelí, basado en la ocupación y colonización mediante un gobierno títere, no es viable. El principio de realidad se ha impuesto: Obama y Clinton ya no son los guardianes de un imperio en expansión sino de un imperio en decadencia. El proyecto imperial de la época post-soviética, iniciado por Bush padre, se basó en la acción unilateral y la supremacía militar. Tras Clinton, que mantuvo el modelo, Bush hijo lo expandió y Obama lo ha multiplicado. El modelo se ha revelado desastroso: guerras interminables que han culminado en un gran movimiento pro democrático que ha generando la caída de varios gobiernos afines a los EEUU.
Las guerras coloniales han vaciado la tesorería imperial, han empobrecido a los estadounidenses y han socavado el apoyo del proyecto imperialista. El estado de opinión en los EEUU se ha visto muy afectado por el coste del imperio, pero también por la influencia económica cada vez mayor de las economías emergentes: China, India... En ningún lugar ha sido tan evidente el declive de los EEUU como en Latinoamérica, donde nuevos gobiernos nacionalistas tienen políticas exteriores divergentes con los EEUU. Estos países han alcanzando un gran crecimiento económico empezando a colaborar con nuevos socios comerciales, mientras rechazaban varios golpes de estado apoyados por EEUU y repudiaban el neoliberalismo reciclado impuesto por Geithner. No ha habido ningún lugar en el planeta en el cuál el gobierno Obama pudiese mostrar una victoria militar, éxito económico o una mayor influencia política.
A medida que las derrotas militares, los problemas económicos y el descontento se hacían patentes, se iba desarrollando una nueva política imperial. No es una política totalmente consolidada, sino que se va moldeando con las nuevas circunstancias.
El proceso de formación de la “Doctrina obama”
Lo primero que ha tenido que reconocer el gobierno Obama, es que las guerras coloniales basadas en la ocupación militar territorial, no son viables en un mundo de estados soberanos. Generan una resistencia prolongada, problemas presupuestarios, un goteo de bajas y desde luego no se autofinancian, como afirmaban los genios sionistas del Pentágono. Es preciso diseñar nuevas formas de guerra para mantener el imperio y destruir a los adversarios.
La decisión más difícil del gobierno de Obama ha sido si admitir la derrota en Irak y retirar las tropas, o si declarar la “victoria”. Derrota, en el sentido de que los EEUU no pueden mantener un ejercito de ocupación y han tenido que dejar Irak en manos de un gobierno que expandirá los lazos con Irán y será hostil a Israel o victoria, en el sentido de haber derrocado a Saddam Hussein y haber debilitado la influencia de Irak en la zona. La derrota y la retirada finalmente suponen mantener 20.000 soldados en los pequeños estados del Golfo, gobernados por monarquías despóticas, y posicionar una flota de guerra en el Golfo Pérsico. Obama-Clinton aseguran que las tropas y la flota de guerra naval y aérea servirán para reocupar Irak en caso de que caiga el gobierno actual y sea sustituido por un gobierno nacionalista. Es un escenario “cuestionable”, ya que reocupar Irak conduciría a una guerra larga y costosa. El principal objetivo del realojamiento de tropas es proteger a los gobiernos de los pequeños estados del Golfo de los movimientos internos pro-democráticos y lanzar un ataque aéreo y marítimo, conjunto con Israel, contra Irán. O sea, la reducción de tropas en Irak se sustituye por la acumulación de fuerzas aéreas y marítimas que permitan atacar y destruir bases militares y puntos económicos neurálgicos en Irán.
La retirada de los EEUU es el resultado de la derrota ; es una retirada obligada . La reubicación de tropas en los pequeños estados despóticos del Golfo, supone una disminución de la presencia estdounidense en la zona, y el apoyo a unos gobiernos despóticos muy frágiles. El trasvase de tropas desde Irak a los estados del Golfo, tiene como objetivo sacar las tropas de un Estado grande, con una larga historia de resistencia e independencia, poniéndolas a salvo en pequeños santuarios. Los EEUU no pueden permitirse un conflicto interminable, ni tampoco pueden garantizar la seguridad de un pequeño contingente en Irak. La retirada hacia los Estados del Golfo, es hacer de la necesidad una virtud, manteniendo una posición en la retirada, desde la cuál poder lanzar la próxima guerra aérea.
La intervención en Libia indica la fórmula escogida por el gobierno Obama para mantener el imperio. La justificación de la intervención es tan falsa como la usada en Irak: en vez de armas de destrucción masiva, se ha maquinado la excusa del genocidio y la violación. Se ha improvisado una resolución de la ONU que permite la intervención para “proteger a la población”, pudiendo así la OTAN, lanzar en 8 meses, 30.000 ataques aéreos destinados a derrocar al gobierno y destruir la economía del país. La política de Obama en Libia se ha basado en una triple estrategia: 1. bombardeos aéreos , marítimos y el apoyo de asesores de las Fuerzas Especiales. 2. Un ejército de mercenarios y el uso de expatriados como “nuevos líderes”. 3. Una coalición multilateral imperialista de países europeos (la OTAN) y de las petro-oligarquías del Golfo. A diferencia de Afganistán o Irak, los bombardeos masivos han sustituido a la invasión por parte de un gran ejército. Los estrategas del gobierno Obama ya han catalogado la experiencia de Libia como la “doctrina Obama”, al permitir recuperar el control de un gobierno Árabe independiente. Pese a la propaganda masiva de apoyo al rol de los mercenarios “rebeldes”, la verdad es que las fuerzas leales a Gadafi han sido vencidas únicamente gracias al poder militar aéreo de la OTAN.
La celebración por parte de Obama y Clinton de la victoria es prematura. Ha supuesto la destrucción de la economía , desde los puertos a los sistemas de irrigación, pasando por las carreteras y los hospitales, y el hundimiento del mercado laboral, al deportar a cientos de miles de trabajadores subsaharianos y profesionales del Norte de África. En otras palabras, ha sido una victoria pírrica: Washington ha vencido al adversario, pero no ha conquistado un estado viable económicamente.
Lo que es peor aún, las fuerzas terrestres mercenarias apoyadas por Washington, incluyen una amalgama de fundamentalistas, gánsteres, jefes de clanes oportunistas y neoliberales con pocos intereses en común. De hecho están todos armados y listos para repartirse el territorio. La situación es parecida a la creada en Afganistán tras la lucha contra el régimen pro-soviético, cuando los EEUU armaron a grupos fundamentalistas, bandas de narcotraficantes, jefes de clanes y señores de la guerra de todo tipo. Tras la derrota del gobierno, las mismos grupos armados por los EEUU, se volvieron contra éste, alimentando un movimiento pan-islámico por el sur y centro de Asia, los estados del Golfo, Oriente Medio y el Norte de África.
La fórmula Obama en Libia: usar mercenarios de todo tipo con el objetivo de conseguir resultados a corto plazo, se está volviendo ya en contra de los intereses de los EEUU. Las milicias fundamentalistas y los contrabandistas están enviando desde Libia toneladas de misiles tierra-aire, metralletas y fusiles automáticos, obtenidos del arsenal de Gadafi, a Egipto, Siria, Somalia, Sudán y a un sinfín de países.
En pocas palabras, las débiles relaciones entre los diferentes componentes del “gobierno” Libio, tiene toda la apariencia de conducir a Libia a un estado fallido. En estas condiciones, ni la OTAN, ni las petroleras van a poder establecer bases firmes de operación.
EEUU ha recurrido a ataques aéreos con misiles y con drones para debilitar a la resistencia, llegando a matar a algunos líderes insurgentes locales. Estos ataques han generado la repulsa de clanes enteros y en general de la opinión pública de los estados atacados. Los ataques con drones han matado a cientos de civiles, fomentando que sus parientes y otros habitantes de pueblos y ciudades se incorporen a la resistencia. Después de 3 años de intensos ataques aéreos con misiles, el gobierno de Obama no ha conseguido ni una sola victoria decisiva sobre los insurgentes. De hecho, los datos disponibles apuntan más bien hacia la situación opuesta. Las tribus del noroeste de Pakistán se han incorporado masivamente a la resistencia y la mayoría de los paquistaníes (80%) ve con malos ojos los ataques aéreos con drones que violan la soberanía de Pakistán, obligando hasta ahora al gobierno aliado a cuestionar sus conexiones militares con los EEUU. Tampoco en Somalia o Yemen, los ataques con drones y con las Fuerzas Especiales, han conseguido debilitar las protestas masivas de la población contra los gobiernos en cuestión. La guerra de alta tecnología se ha revelado como un pobre sustituto de la también fallida intervención terrestre en gran escala.
El tercer elemento de la “Doctrina Obama” consiste en intervenir de forma conjunta con una “tercera parte” o intervenir de forma multilateral. Este tercer elemento no ha resultado ni en Afganistán ni en Irak, y sólo ha funcionado de forma parcial en Libia. La fuerza multilateral en Irak se retiró relativamente pronto, incapaz de sostener los gastos de una guerra interminable que además gozaba de poco apoyo en los países de origen. Lo mismo ha ocurrido en Afganistán: la mayor parte de los soldados de la OTAN abandonaran el país antes de la retirada de los EEUU. La intervención multilateral en Libia ha destrozado el país para las próximas décadas. La intervención multilateral se ha basado en la estrategia de entrar, bombardear y salir corriendo, dejando sobre el terreno a mercenarios conocidos por la brutalidad con la que actúan: violaciones, pillaje, tortura y ejecuciones sumarias. Sólo una descerebrada y depravada moral como Hillary Clinton ha podido cantar alabanzas y bailar una giga ante el acto de un sádico, cuchillo en mano, torturando a un presidente cautivo y convertirlo en una "victoria de la democracia".
El cuarto elemento de la “Doctrina Obama” es el uso de mercenarios. Estos han participado sin éxito en varias invasiones cuyo objetivo era proteger a gobiernos aliados de la insurgencia. Los EEUU financiaron la fallida invasión de Somalia por parte de la dictadura etíope. Invasión cuyo objetivo era mantener en el poder a un corrupto e impopular gobierno atrincherado en la capital del país. Le siguió la invasión de Somalia por parte del ejército de Kenia, apoyado por los EEUU. La intervención ha conllevado la masacre y hambruna de cientos de miles de refugiados somalíes de los campos del norte de Kenia y el sur de Somalia y a numerosas emboscadas mortales por parte de la resistencia islámica nacional. La intervención militar por parte de mercenarios no ha ayudado a mantener al gobierno somalí en el poder, sino que ha generado aún más oposición nacionalista.
En Bahrein la invasión del país por el ejercito de Arabia Saudí, con apoyo de los EEUU, ha permitido mantener temporalmente la monarquía despótica en el poder, pero sin acallar las demandas del movimiento pro democrático.
El quinto elemento de la “Doctrina Obama” consiste en el uso de Fuerzas Especiales, grupos de hasta 500 soldados o más, altamente entrenados y fuertemente armados, cuyo objetivo es asesinar líderes insurgentes, aterrorizar a la población civil que les apoya, o actuar de columna vertebral de las fuerzas locales aliadas de los EEUU. Un buen ejemplo es el envió de Fuerzas Especiales a Uganda. Hasta ahora no hay noticias de ninguna victoria decisiva, incluso en este pequeño país. Probablemente en el futuro el uso de las Fuerzas Especiales se limite a zonas geopolíticas de interés económico especial, que tengan movimientos de resistencias relativamente débiles, y sólo de forma “complementaria” a los ejércitos locales.
El elemento final, y a su vez el mas importante de la “Doctrina Obama”, es la promoción de levantamientos civiles o militares, y la creación de lideres locales que puedan “cooptar” movimientos populares, evitando que éstos asuman posiciones antiestadounidenses.
En Siria, Washington y la Unión Europea han incitado un levantamiento armado sectario y regional, cuyo objetivo es derrocar al gobierno nacionalista autoritario de Assad. Jugando al juego de las demandas democráticas y apoyados en la hostilidad de los fundamentalistas contra el gobierno secular, los EEUU y la UE han urdido, con la colaboración de los Estados del Golfo y Turquía, una triple estrategia. Las estrategias son: el uso de sanciones externas, los levantamientos populares y la resistencia armada contra la mayoría secular de ciudadanos y el ejército que apoyan a Bashar Assad. La política de Obama se apoya en la propaganda de los medios de comunicación y en los agravios de ciertas regiones, para generar una fuerza suficiente como para “cambiar el régimen”.
Paralelamente a la política “desde el exterior” llevada a cabo en Siria, en Egipto y en Túnez, en estos dos últimos países se ha optado por una estrategia aplicada desde el interior. Enfrentándose a las protestas obreras, nacionalistas y pro democráticas en Egipto, Washington ha financiado y apoyado el golpe de una junta militar. Esta promueve las mismas políticas interiores y exteriores usadas anteriormente por Mubarak para preservar la estructura económica del régimen. Obama y Clinton han apoyado, mientras evocaban cínicamente el espíritu de la Primavera Árabe, a los tribunales militares que juzgan, torturan y encarcelan a miles de activistas pro-democráticos.
A corto plazo, la doctrina Obama apoyada en la subversión civil-militar, promovida tanto desde el exterior como desde el interior de los propios países, ha conseguido acallar los prometedores levantamientos antiimperialistas surgidos a principios de 2011. Sin embargo, las grandes diferencias surgidas entre los nuevos líderes “reciclados” y los movimientos pro-democráticos, han generado llamadas a un segundo levantamiento, para deponer a los oportunistas que “han subvertido las protestas”, traicionando los principios democráticos de aquellos que se esforzaron en derrocar a las dictaduras clientes de EEUU.
Conclusión: La “Doctrina Obama ”
La “Doctrina Obama” puede catalogarse como un conjunto de políticas improvisadas que no parece que hayan podido revertir el declive del imperio estadounidense. Sin embargo el deterioro de la influencia de los EEUU en los países árabes no deja de carecer de ciertos “avances tácticos”, especialmente a raíz de la cooptación de varios líderes islámicos en Libia, Síria, Túnez y en el reacomodamiento de los generales de Mubarak en Egipto.
El gobierno de Obama esconde, tras los eufemismos, la escala y la relevancia de las derrotas políticas y diplomáticas sufridas: la retirada de tropas de Irak se presenta como una “misión de cambio de gobierno exitosa”, menospreciando la creciente violencia civil y gubernamental entre facciones rivales. La “retirada” de Afganistán, es en realidad una derrota militar. Los talibanes y sus fuerzas aliadas, constituyen ya un gobierno paralelo en la sombra por todo el país, y el ejército mercenario financiado por el Pentágono con miles de millones de dólares, está infiltrado por militantes nacionalistas e islámicos.
El gobierno presenta los “bombardeos con drones” como una exitosa arma contra insurgente, y se publicita a bombo y platillo como la alternativa viable a la invasión armada por parte de un ejército de tierra. Sin embargo los “drones” y los asesinatos perpetrados desde éstos, no son más que éxitos publicitarios, ya que tienen un impacto reducido sobre la decadente situación política.
A nivel diplomático el declive de los EEUU es aún más notorio. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado en contra de las propuestas estadounidenses concernientes a Cuba. Por otra parte la admisión del Estado de Palestina en la Unesco ha supuesto una gran contrariedad a la política del gobierno Obama. Los EEUU han recortado en represalia el apoyo financiero de las Naciones Unidas, reduciendo aún más la influencia diplomática de los EEUU.
Incluso la OTAN se niega a seguir a Obama en su próxima aventura militar. El gobierno Obama, sometiéndose servilmente al brazo político de Israel en los EEUU: los 52 “Presidentes de las Mayores Organizaciones Judías-Estadounidenses”, prepara con Israel un ataque conjunto a Irán.
El gran peligro de la “Doctrina Obama” es que se concentra en los efectos “locales” a corto plazo. El bombardeo aéreo y marítimo de las instalaciones nucleares y militares de Irán, complacerá al presidente de Israel y garantizará el apoyo de las organizaciones sionistas-estadounidenses a la reelección de Obama. Sin embargo no tiene en cuenta la capacidad de Irán de cerrar el paso petrolero más importante del mundo, el estrecho de Ormuz.
La victoria aérea sobre Irán, no podrá evitar los ataques terrestres contra las fuerzas estadounidenses por todo el Golfo. Todos los Estados petroleros aliados de los EEUU son susceptibles de ataque. Los misiles iraníes de largo alcance provocaran el terror en Israel, antes incluso de que los consejeros sionistas de Obama puedan descorchar una botella de champán para celebrar la “victoria aérea” sobre Teherán.
La “Doctrina Obama” de ataques aéreos desde el exterior, aplicada al caso de Irán, generaría un conflicto monumental. Conflicto que superaría fácilmente las terribles consecuencias de las intervenciones terrestres en Irak y Afganistán. La “Doctrina Obama” consiste en un conjunto de políticas improvisadas en respuesta a un problema común: cómo mantener la dominación imperial ante la ineficacia de las políticas de ocupación colonial. La victoria táctica alcanzada en Libia, y las oportunidades generadas por las revueltas en Siria, han generado la necesidad de formular una nueva estrategia global. La colaboración desde en interior de los Estados es básica, especialmente si goza de poder institucional (como los militares en Egipto), o de influencias sobre la sociedad civil (en el caso de los movimientos islámicos en Siria).
El intento de transformar los éxitos obtenidos hasta el momento en una estrategia general, caerían en una falacia. Irán no es Libia: tiene poder militar y se halla lo suficientemente cerca como para arrasar las débiles dictaduras del golfo. Israel puede lanzar una guerra contra el mundo islámico, pero sería una batalla perdida. Las derrotas diplomáticas de Israel en la ONU no se deben a que haya 193 países “antisemitas”. La troika sionista, israelí y Estadounidense se está masturbando mutuamente en un cuarto de baño. Pueden despotricar y morirse de rabia e incluso precipitar una guerra apocalíptica, pero Obama y Netanyahu se hallan al margen de las dinámicas globales. Sus políticas son reacciones impotentes ante los movimientos populares que sueñan con transformaciones históricas, las cuales han comenzado ya ha penetrar el centro del imperio: Wall Street y Tel Aviv. La “Doctrina Obama” está condenada al fracaso porque no es capaz de reconocer que el declive del imperio no es un simple problema táctico, sino que nos hallamos ante el colapso sistémico del edificio imperial . Las grietas en el exterior han comenzado ha generar revueltas en el interior.
[1] Thomas Shanker and Steven Lee Myers “US Planning Troop Buildup in Gulf After Exit from Iraq”, New York Times , Oct. 29, 2011.
James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Pedro Gómez
La Casa Blanca está modelando una nueva doctrina exterior en respuesta a los reveses políticos y militares. Esta, estaría basada en los bombardeos masivos, en una mayor intervención exterior en las zonas en conflicto, y cuando las circunstancias lo permitan, en las alianzas con fuerzas afines. Esto incluiría el apoyo armamentístico y financiero de los regímenes despóticos de los pequeños estados del Golfo Pérsico, de fundamentalistas, de mercenarios, de desertores oportunistas, de gangsters y básicamente de toda la chusma dispuesta a servir al imperio por dinero.
Todavía esta por ver si los cambios hasta el momento acaecidos son resultado de una nueva política post-colonial, la “Doctrina Obama”, o simplemente constituyen una serie de medidas improvisadas en vista de los reveses recibidos (“haciendo de la necesidad una virtud”).
Empezaré por trazar los fallos estratégicos que indujeron al rediseño de la política Bush-Obama a mediados del 2011. A continuación mostraré el “principio de realidad”, ĺa crisis profunda y las presiones crecientes que han empujado al gobierno de Obama a cambiar la metodología de la guerra imperialista . Los cambios tienen como objetivo mantener el poder en una situación de recursos escasos y con aliados más que dudosos. La tercera parte muestra los cambios en las estrategias tal y como han ido sucediendo, enfatizando como éstos responden al desarrollo de circunstancias desfavorables y al surgimiento de nuevas oportunidades.
En la sección final evalúo críticamente las nuevas políticas imperiales de Obama, el impacto sobre ciertos países y sus habitantes, así como sus consecuencias sobre los EEUU.
El continuo Bush-Obama: 2009-2011
Obama tomó el testigo del gobierno Bush, y continuó su carrera, expandiendo el presupuesto de guerra por encima de los 750.000 millones de dólares, incrementando en 30.000 las tropas en Afganistán, aumentando el gasto en bases militares y en mercenarios en Irak, e incrementando las incursiones aéreas en Yemen, Pakistán, Somalia y Libia. Todas estas políticas han conducido a la profundización de la crisis económica, al incrementarse el déficit comercial y el déficit público hasta 1,6 billones de dólares. La popularidad del gobierno y del partido Demócrata han bajado considerablemente. Paralelamente al incremento del gasto externo, se ha de añadir el gasto de miles de millones de dólares en decenas de nuevas agencias gubernamentales encargadas de la seguridad en el interior de los EEUU. El crecimiento de la deuda externa y del déficit interior se da al mismo tiempo que el rescate financiero por valor de 1 billón de dólares a Wall Street. Todo ésto mientras 10 millones de familias perdían sus viviendas y el paro se disparaba hasta las dos dígitos.
Obama ha expandido las guerras iniciadas por Bush, los rescates bancarios y los recortes millonarios de impuestos a las clases más pudientes. Además ha propuesto ingentes recortes en el gasto federal en medicina y educación. Por otra parte a pesar del creciente gasto en defensa no se ha conseguido ni una sola victoria militar trascendente. A principios del tercer año de su gobierno se vislumbra, entre la dañada economía interna y la pérdida de varios aliados importantes, que el imperio estadounidense está en quiebra.
El principio de realidad
Después de tres años de gobierno incluso los más intransigentes y dogmáticos ideólogos del gobierno Obama han percibido el fracaso de la política exterior y el decreciente apoyo doméstico y exterior a sus políticas. Los islamistas constituyen un gobierno en la “sombra” por todo Afganistán, infligiendo cada vez más bajas a las tropas aliadas de la OTAN, incluso en la capital, Kabul. En Irak, incluso el gobierno títere se ha opuesto al establecimiento permanente de tropas estadounidenses, mientras las diferentes facciones se preparan para el conflicto post-colonial: los colaboradores del régimen, la resistencia, los diferentes clanes y tribus, etnias separatistas, paramilitares y mercenarios. Irán ha incrementado su influencia en la región frente a los EEUU, especialmente en Irak, Siria, el oeste de Afganistán, los estados del Golfo, Líbano y Palestina (Gaza), pese a las amenazas estadounidenses y las sanciones económicas diseñadas por los sionistas.
Ante la caída de los gobiernos pro-estadounidenses en Egipto y Túnez (Mubarak y Alí), y de los levantamientos populares que amenazan los gobiernos títeres del Yemen, Somalia y Bahrein, el gobierno de Obama se ha visto obligado a admitir que el “modelo” de guerra israelí, basado en la ocupación y colonización mediante un gobierno títere, no es viable. El principio de realidad se ha impuesto: Obama y Clinton ya no son los guardianes de un imperio en expansión sino de un imperio en decadencia. El proyecto imperial de la época post-soviética, iniciado por Bush padre, se basó en la acción unilateral y la supremacía militar. Tras Clinton, que mantuvo el modelo, Bush hijo lo expandió y Obama lo ha multiplicado. El modelo se ha revelado desastroso: guerras interminables que han culminado en un gran movimiento pro democrático que ha generando la caída de varios gobiernos afines a los EEUU.
Las guerras coloniales han vaciado la tesorería imperial, han empobrecido a los estadounidenses y han socavado el apoyo del proyecto imperialista. El estado de opinión en los EEUU se ha visto muy afectado por el coste del imperio, pero también por la influencia económica cada vez mayor de las economías emergentes: China, India... En ningún lugar ha sido tan evidente el declive de los EEUU como en Latinoamérica, donde nuevos gobiernos nacionalistas tienen políticas exteriores divergentes con los EEUU. Estos países han alcanzando un gran crecimiento económico empezando a colaborar con nuevos socios comerciales, mientras rechazaban varios golpes de estado apoyados por EEUU y repudiaban el neoliberalismo reciclado impuesto por Geithner. No ha habido ningún lugar en el planeta en el cuál el gobierno Obama pudiese mostrar una victoria militar, éxito económico o una mayor influencia política.
A medida que las derrotas militares, los problemas económicos y el descontento se hacían patentes, se iba desarrollando una nueva política imperial. No es una política totalmente consolidada, sino que se va moldeando con las nuevas circunstancias.
El proceso de formación de la “Doctrina obama”
Lo primero que ha tenido que reconocer el gobierno Obama, es que las guerras coloniales basadas en la ocupación militar territorial, no son viables en un mundo de estados soberanos. Generan una resistencia prolongada, problemas presupuestarios, un goteo de bajas y desde luego no se autofinancian, como afirmaban los genios sionistas del Pentágono. Es preciso diseñar nuevas formas de guerra para mantener el imperio y destruir a los adversarios.
La decisión más difícil del gobierno de Obama ha sido si admitir la derrota en Irak y retirar las tropas, o si declarar la “victoria”. Derrota, en el sentido de que los EEUU no pueden mantener un ejercito de ocupación y han tenido que dejar Irak en manos de un gobierno que expandirá los lazos con Irán y será hostil a Israel o victoria, en el sentido de haber derrocado a Saddam Hussein y haber debilitado la influencia de Irak en la zona. La derrota y la retirada finalmente suponen mantener 20.000 soldados en los pequeños estados del Golfo, gobernados por monarquías despóticas, y posicionar una flota de guerra en el Golfo Pérsico. Obama-Clinton aseguran que las tropas y la flota de guerra naval y aérea servirán para reocupar Irak en caso de que caiga el gobierno actual y sea sustituido por un gobierno nacionalista. Es un escenario “cuestionable”, ya que reocupar Irak conduciría a una guerra larga y costosa. El principal objetivo del realojamiento de tropas es proteger a los gobiernos de los pequeños estados del Golfo de los movimientos internos pro-democráticos y lanzar un ataque aéreo y marítimo, conjunto con Israel, contra Irán. O sea, la reducción de tropas en Irak se sustituye por la acumulación de fuerzas aéreas y marítimas que permitan atacar y destruir bases militares y puntos económicos neurálgicos en Irán.
La retirada de los EEUU es el resultado de la derrota ; es una retirada obligada . La reubicación de tropas en los pequeños estados despóticos del Golfo, supone una disminución de la presencia estdounidense en la zona, y el apoyo a unos gobiernos despóticos muy frágiles. El trasvase de tropas desde Irak a los estados del Golfo, tiene como objetivo sacar las tropas de un Estado grande, con una larga historia de resistencia e independencia, poniéndolas a salvo en pequeños santuarios. Los EEUU no pueden permitirse un conflicto interminable, ni tampoco pueden garantizar la seguridad de un pequeño contingente en Irak. La retirada hacia los Estados del Golfo, es hacer de la necesidad una virtud, manteniendo una posición en la retirada, desde la cuál poder lanzar la próxima guerra aérea.
La intervención en Libia indica la fórmula escogida por el gobierno Obama para mantener el imperio. La justificación de la intervención es tan falsa como la usada en Irak: en vez de armas de destrucción masiva, se ha maquinado la excusa del genocidio y la violación. Se ha improvisado una resolución de la ONU que permite la intervención para “proteger a la población”, pudiendo así la OTAN, lanzar en 8 meses, 30.000 ataques aéreos destinados a derrocar al gobierno y destruir la economía del país. La política de Obama en Libia se ha basado en una triple estrategia: 1. bombardeos aéreos , marítimos y el apoyo de asesores de las Fuerzas Especiales. 2. Un ejército de mercenarios y el uso de expatriados como “nuevos líderes”. 3. Una coalición multilateral imperialista de países europeos (la OTAN) y de las petro-oligarquías del Golfo. A diferencia de Afganistán o Irak, los bombardeos masivos han sustituido a la invasión por parte de un gran ejército. Los estrategas del gobierno Obama ya han catalogado la experiencia de Libia como la “doctrina Obama”, al permitir recuperar el control de un gobierno Árabe independiente. Pese a la propaganda masiva de apoyo al rol de los mercenarios “rebeldes”, la verdad es que las fuerzas leales a Gadafi han sido vencidas únicamente gracias al poder militar aéreo de la OTAN.
La celebración por parte de Obama y Clinton de la victoria es prematura. Ha supuesto la destrucción de la economía , desde los puertos a los sistemas de irrigación, pasando por las carreteras y los hospitales, y el hundimiento del mercado laboral, al deportar a cientos de miles de trabajadores subsaharianos y profesionales del Norte de África. En otras palabras, ha sido una victoria pírrica: Washington ha vencido al adversario, pero no ha conquistado un estado viable económicamente.
Lo que es peor aún, las fuerzas terrestres mercenarias apoyadas por Washington, incluyen una amalgama de fundamentalistas, gánsteres, jefes de clanes oportunistas y neoliberales con pocos intereses en común. De hecho están todos armados y listos para repartirse el territorio. La situación es parecida a la creada en Afganistán tras la lucha contra el régimen pro-soviético, cuando los EEUU armaron a grupos fundamentalistas, bandas de narcotraficantes, jefes de clanes y señores de la guerra de todo tipo. Tras la derrota del gobierno, las mismos grupos armados por los EEUU, se volvieron contra éste, alimentando un movimiento pan-islámico por el sur y centro de Asia, los estados del Golfo, Oriente Medio y el Norte de África.
La fórmula Obama en Libia: usar mercenarios de todo tipo con el objetivo de conseguir resultados a corto plazo, se está volviendo ya en contra de los intereses de los EEUU. Las milicias fundamentalistas y los contrabandistas están enviando desde Libia toneladas de misiles tierra-aire, metralletas y fusiles automáticos, obtenidos del arsenal de Gadafi, a Egipto, Siria, Somalia, Sudán y a un sinfín de países.
En pocas palabras, las débiles relaciones entre los diferentes componentes del “gobierno” Libio, tiene toda la apariencia de conducir a Libia a un estado fallido. En estas condiciones, ni la OTAN, ni las petroleras van a poder establecer bases firmes de operación.
EEUU ha recurrido a ataques aéreos con misiles y con drones para debilitar a la resistencia, llegando a matar a algunos líderes insurgentes locales. Estos ataques han generado la repulsa de clanes enteros y en general de la opinión pública de los estados atacados. Los ataques con drones han matado a cientos de civiles, fomentando que sus parientes y otros habitantes de pueblos y ciudades se incorporen a la resistencia. Después de 3 años de intensos ataques aéreos con misiles, el gobierno de Obama no ha conseguido ni una sola victoria decisiva sobre los insurgentes. De hecho, los datos disponibles apuntan más bien hacia la situación opuesta. Las tribus del noroeste de Pakistán se han incorporado masivamente a la resistencia y la mayoría de los paquistaníes (80%) ve con malos ojos los ataques aéreos con drones que violan la soberanía de Pakistán, obligando hasta ahora al gobierno aliado a cuestionar sus conexiones militares con los EEUU. Tampoco en Somalia o Yemen, los ataques con drones y con las Fuerzas Especiales, han conseguido debilitar las protestas masivas de la población contra los gobiernos en cuestión. La guerra de alta tecnología se ha revelado como un pobre sustituto de la también fallida intervención terrestre en gran escala.
El tercer elemento de la “Doctrina Obama” consiste en intervenir de forma conjunta con una “tercera parte” o intervenir de forma multilateral. Este tercer elemento no ha resultado ni en Afganistán ni en Irak, y sólo ha funcionado de forma parcial en Libia. La fuerza multilateral en Irak se retiró relativamente pronto, incapaz de sostener los gastos de una guerra interminable que además gozaba de poco apoyo en los países de origen. Lo mismo ha ocurrido en Afganistán: la mayor parte de los soldados de la OTAN abandonaran el país antes de la retirada de los EEUU. La intervención multilateral en Libia ha destrozado el país para las próximas décadas. La intervención multilateral se ha basado en la estrategia de entrar, bombardear y salir corriendo, dejando sobre el terreno a mercenarios conocidos por la brutalidad con la que actúan: violaciones, pillaje, tortura y ejecuciones sumarias. Sólo una descerebrada y depravada moral como Hillary Clinton ha podido cantar alabanzas y bailar una giga ante el acto de un sádico, cuchillo en mano, torturando a un presidente cautivo y convertirlo en una "victoria de la democracia".
El cuarto elemento de la “Doctrina Obama” es el uso de mercenarios. Estos han participado sin éxito en varias invasiones cuyo objetivo era proteger a gobiernos aliados de la insurgencia. Los EEUU financiaron la fallida invasión de Somalia por parte de la dictadura etíope. Invasión cuyo objetivo era mantener en el poder a un corrupto e impopular gobierno atrincherado en la capital del país. Le siguió la invasión de Somalia por parte del ejército de Kenia, apoyado por los EEUU. La intervención ha conllevado la masacre y hambruna de cientos de miles de refugiados somalíes de los campos del norte de Kenia y el sur de Somalia y a numerosas emboscadas mortales por parte de la resistencia islámica nacional. La intervención militar por parte de mercenarios no ha ayudado a mantener al gobierno somalí en el poder, sino que ha generado aún más oposición nacionalista.
En Bahrein la invasión del país por el ejercito de Arabia Saudí, con apoyo de los EEUU, ha permitido mantener temporalmente la monarquía despótica en el poder, pero sin acallar las demandas del movimiento pro democrático.
El quinto elemento de la “Doctrina Obama” consiste en el uso de Fuerzas Especiales, grupos de hasta 500 soldados o más, altamente entrenados y fuertemente armados, cuyo objetivo es asesinar líderes insurgentes, aterrorizar a la población civil que les apoya, o actuar de columna vertebral de las fuerzas locales aliadas de los EEUU. Un buen ejemplo es el envió de Fuerzas Especiales a Uganda. Hasta ahora no hay noticias de ninguna victoria decisiva, incluso en este pequeño país. Probablemente en el futuro el uso de las Fuerzas Especiales se limite a zonas geopolíticas de interés económico especial, que tengan movimientos de resistencias relativamente débiles, y sólo de forma “complementaria” a los ejércitos locales.
El elemento final, y a su vez el mas importante de la “Doctrina Obama”, es la promoción de levantamientos civiles o militares, y la creación de lideres locales que puedan “cooptar” movimientos populares, evitando que éstos asuman posiciones antiestadounidenses.
En Siria, Washington y la Unión Europea han incitado un levantamiento armado sectario y regional, cuyo objetivo es derrocar al gobierno nacionalista autoritario de Assad. Jugando al juego de las demandas democráticas y apoyados en la hostilidad de los fundamentalistas contra el gobierno secular, los EEUU y la UE han urdido, con la colaboración de los Estados del Golfo y Turquía, una triple estrategia. Las estrategias son: el uso de sanciones externas, los levantamientos populares y la resistencia armada contra la mayoría secular de ciudadanos y el ejército que apoyan a Bashar Assad. La política de Obama se apoya en la propaganda de los medios de comunicación y en los agravios de ciertas regiones, para generar una fuerza suficiente como para “cambiar el régimen”.
Paralelamente a la política “desde el exterior” llevada a cabo en Siria, en Egipto y en Túnez, en estos dos últimos países se ha optado por una estrategia aplicada desde el interior. Enfrentándose a las protestas obreras, nacionalistas y pro democráticas en Egipto, Washington ha financiado y apoyado el golpe de una junta militar. Esta promueve las mismas políticas interiores y exteriores usadas anteriormente por Mubarak para preservar la estructura económica del régimen. Obama y Clinton han apoyado, mientras evocaban cínicamente el espíritu de la Primavera Árabe, a los tribunales militares que juzgan, torturan y encarcelan a miles de activistas pro-democráticos.
A corto plazo, la doctrina Obama apoyada en la subversión civil-militar, promovida tanto desde el exterior como desde el interior de los propios países, ha conseguido acallar los prometedores levantamientos antiimperialistas surgidos a principios de 2011. Sin embargo, las grandes diferencias surgidas entre los nuevos líderes “reciclados” y los movimientos pro-democráticos, han generado llamadas a un segundo levantamiento, para deponer a los oportunistas que “han subvertido las protestas”, traicionando los principios democráticos de aquellos que se esforzaron en derrocar a las dictaduras clientes de EEUU.
Conclusión: La “Doctrina Obama ”
La “Doctrina Obama” puede catalogarse como un conjunto de políticas improvisadas que no parece que hayan podido revertir el declive del imperio estadounidense. Sin embargo el deterioro de la influencia de los EEUU en los países árabes no deja de carecer de ciertos “avances tácticos”, especialmente a raíz de la cooptación de varios líderes islámicos en Libia, Síria, Túnez y en el reacomodamiento de los generales de Mubarak en Egipto.
El gobierno de Obama esconde, tras los eufemismos, la escala y la relevancia de las derrotas políticas y diplomáticas sufridas: la retirada de tropas de Irak se presenta como una “misión de cambio de gobierno exitosa”, menospreciando la creciente violencia civil y gubernamental entre facciones rivales. La “retirada” de Afganistán, es en realidad una derrota militar. Los talibanes y sus fuerzas aliadas, constituyen ya un gobierno paralelo en la sombra por todo el país, y el ejército mercenario financiado por el Pentágono con miles de millones de dólares, está infiltrado por militantes nacionalistas e islámicos.
El gobierno presenta los “bombardeos con drones” como una exitosa arma contra insurgente, y se publicita a bombo y platillo como la alternativa viable a la invasión armada por parte de un ejército de tierra. Sin embargo los “drones” y los asesinatos perpetrados desde éstos, no son más que éxitos publicitarios, ya que tienen un impacto reducido sobre la decadente situación política.
A nivel diplomático el declive de los EEUU es aún más notorio. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado en contra de las propuestas estadounidenses concernientes a Cuba. Por otra parte la admisión del Estado de Palestina en la Unesco ha supuesto una gran contrariedad a la política del gobierno Obama. Los EEUU han recortado en represalia el apoyo financiero de las Naciones Unidas, reduciendo aún más la influencia diplomática de los EEUU.
Incluso la OTAN se niega a seguir a Obama en su próxima aventura militar. El gobierno Obama, sometiéndose servilmente al brazo político de Israel en los EEUU: los 52 “Presidentes de las Mayores Organizaciones Judías-Estadounidenses”, prepara con Israel un ataque conjunto a Irán.
El gran peligro de la “Doctrina Obama” es que se concentra en los efectos “locales” a corto plazo. El bombardeo aéreo y marítimo de las instalaciones nucleares y militares de Irán, complacerá al presidente de Israel y garantizará el apoyo de las organizaciones sionistas-estadounidenses a la reelección de Obama. Sin embargo no tiene en cuenta la capacidad de Irán de cerrar el paso petrolero más importante del mundo, el estrecho de Ormuz.
La victoria aérea sobre Irán, no podrá evitar los ataques terrestres contra las fuerzas estadounidenses por todo el Golfo. Todos los Estados petroleros aliados de los EEUU son susceptibles de ataque. Los misiles iraníes de largo alcance provocaran el terror en Israel, antes incluso de que los consejeros sionistas de Obama puedan descorchar una botella de champán para celebrar la “victoria aérea” sobre Teherán.
La “Doctrina Obama” de ataques aéreos desde el exterior, aplicada al caso de Irán, generaría un conflicto monumental. Conflicto que superaría fácilmente las terribles consecuencias de las intervenciones terrestres en Irak y Afganistán. La “Doctrina Obama” consiste en un conjunto de políticas improvisadas en respuesta a un problema común: cómo mantener la dominación imperial ante la ineficacia de las políticas de ocupación colonial. La victoria táctica alcanzada en Libia, y las oportunidades generadas por las revueltas en Siria, han generado la necesidad de formular una nueva estrategia global. La colaboración desde en interior de los Estados es básica, especialmente si goza de poder institucional (como los militares en Egipto), o de influencias sobre la sociedad civil (en el caso de los movimientos islámicos en Siria).
El intento de transformar los éxitos obtenidos hasta el momento en una estrategia general, caerían en una falacia. Irán no es Libia: tiene poder militar y se halla lo suficientemente cerca como para arrasar las débiles dictaduras del golfo. Israel puede lanzar una guerra contra el mundo islámico, pero sería una batalla perdida. Las derrotas diplomáticas de Israel en la ONU no se deben a que haya 193 países “antisemitas”. La troika sionista, israelí y Estadounidense se está masturbando mutuamente en un cuarto de baño. Pueden despotricar y morirse de rabia e incluso precipitar una guerra apocalíptica, pero Obama y Netanyahu se hallan al margen de las dinámicas globales. Sus políticas son reacciones impotentes ante los movimientos populares que sueñan con transformaciones históricas, las cuales han comenzado ya ha penetrar el centro del imperio: Wall Street y Tel Aviv. La “Doctrina Obama” está condenada al fracaso porque no es capaz de reconocer que el declive del imperio no es un simple problema táctico, sino que nos hallamos ante el colapso sistémico del edificio imperial . Las grietas en el exterior han comenzado ha generar revueltas en el interior.
[1] Thomas Shanker and Steven Lee Myers “US Planning Troop Buildup in Gulf After Exit from Iraq”, New York Times , Oct. 29, 2011.
James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Pedro Gómez
Inauguran exposición fotográfica en Parque Histórico Militar Morro-Cabaña
Seremos siempre tripulantes del Granma es el título de la exposición fotográfica inaugurada ayer en el Parque Histórico Militar Morro-Cabaña, con motivo del aniversario 55 del desembarco del yate Granma y el día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
La muestra colectiva, auspiciada por la Dirección Política de las FAR y la Casa Editorial Verde Olivo, recoge 55 instantáneas que permiten visualizar el legado del yate Granma y la certeza del rumbo trazado.
Las imágenes tomadas —por 10 profesionales que integraron las filas del Ejército Rebelde, se desempeñaron en las FAR o forman parte activa de estas— incitan a redescubrir la inserción precisa de la institución armada en los diferentes procesos político-culturales relacionados con la historia del pueblo cubano.
El coronel Jorge Galbán Blanco, director de la casa editora, recordó la travesía del yate Granma y dijo que la epopeya representa la historia de la lucha de los cubanos y la solidaridad con nuestra causa, fuente de inspiración para enfrentar las tareas inmediatas y futuras de la Revolución. La general de Brigada Delsa Esther Puebla Viltres (Teté), cortó la cinta que dejó inaugurada la exposición, a la que también asistió el general de Brigada Arnaldo Tamayo Méndez, ambos Héroes de la República de Cuba.
Seremos siempre tripulantes del Granma estará abierta al público todos los días en el horario de diez de la mañana a diez de la noche, hasta el próximo 10 de diciembre. Además, acompaña la exhibición una muestra de objetos personales de jefes del ejército mambí, de la expedición del yate Granma y del Ejército Rebelde.
RAQUEL MARRERO YANES
rql@granma.cip.cu
viernes, noviembre 25, 2011
El fracaso seguro de la derecha abre paso a la lucha extra parlamentaria en España
Comentarios para CX36 Radio Centenario del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras desde Nueva York - Estados Unidos. Lunes 21 de noviembre de 2011. www.radio36.com.uy
Chury: Iniciamos nuestra cobertura informativa de esta hora esperando poder estar comunicados con James Petras en Estados Unidos para los habituales análisis. Petras buenos días, bienvenido.
Petras: Buenos días. Estamos muy bien aquí, con cuatro cosas a discutir rápidamente. Primero discutimos los resultados electorales en España, donde el Partido Socialista sufrió una gran derrota y ganó la derecha dura con mayoría absoluta en el Parlamento. Y debemos investigar por qué un resultado tan malo y por qué gana la derecha.
En primera instancia debemos decir que el Partido Socialista aplicó las medidas de los banqueros, perjudicando a los trabajadores, provocando la crisis, con una tasa de desocupación del 45% entre la juventud por debajo de los 25 años. Esta crisis profunda que los socialistas manejaron más que nada para impresionar a los banqueros era un fracaso. Ni solucionó la crisis ni pudo ganar el apoyo de los banqueros. Ahora bien, debemos reconocer que la derecha va a aplicar tal vez con mayor fuerza y más profundamente, las mismas medidas que fracasaron con los socialistas. Eso va a resultar en la continuación de la crisis y en la incapacidad de España de encontrar una forma de satisfacer a los grandes dueños de los bonos del Estado.
Y como este fenómeno sin dudas va a ocurrir, que tanto el centro-izquierda como la derecha fracasen, eso abre paso para la lucha extra parlamentaria. No hay una salida a partir de la derecha y eso se puede ver tanto en lo que dice la Bolsa como en lo que dice el señor Rajoy, que es el nuevo Primer Ministro. Rajoy dice “no hay que esperar milagros”. Eso significa que no tiene ninguna propuesta que pueda enfrentar la crisis económica. En vez de eso tienen preparados más sacrificios para el pueblo; más incentivos para que recorten el presupuesto. La Bolsa ha bajado un 2% una vez que el resultado está dado. Los inversionistas no tienen confianza en la derecha, porque saben que las medidas que propone la derecha no van a solucionar ningún problema. España va rumbo al default, va hacia la bancarrota y no van a encontrar dinero suficiente para compensar y crear confianza. Es una crisis terminal en España.
Ahora, la última cosa que quiero decir es que no aparece ninguna alternativa electoral. Los vascos de izquierda sí aumentaron mucho su representación, eligieron siete diputados. Eso es una victoria simbólica, no ofrece ninguna salida a la gran crisis capitalista. La tragedia es que los comunistas y la izquierda unida no ganaron la simpatía de las mayorías. Tal vez tienen que repensar sus tácticas y en vez de canalizar tantos recursos en el proceso electoral, buscar alguna forma de fortalecer la lucha extra parlamentaria que parece el único instrumento frente a cuatro años más de gobiernos de sacrificios y austeridad.
Chury: Te quiero hacer una última pregunta sobre este tema. De haber ganado el PSOE el asunto no cambiaría demasiado ¿no?
Petras: No, no. El PSOE fue el culpable primero por el mal manejo de la crisis y segundo porque castigaron al pueblo por cuatro años y eso obviamente fue rechazado, se desprestigiaron y no tienen ninguna forma de presentarse como alternativa importante. Ahora algunos diputados del ala izquierda del PSOE tal vez van a llamar a una reconsideración o rectificación, pero nada cambia con Felipe González como el poder detrás del trono.
Chury: Muy bien, vamos con otro de los temas.
Petras: El segundo es la gran movilización en Egipto este fin de semana donde murieron cerca de 50 personas. Los datos esta mañana dicen 33 muertos pero todavía no han verificado. Esta es la segunda revolución, es el otoño caliente en Egipto. Porque los militares han organizado una Junta y están mandando como respaldo a la política de Estados Unidos e Israel y quieren manipular el proceso electoral para que en última instancia ellos sigan siendo el verdadero poder.
Y ahora los medios de comunicación están haciendo una gran trampa aquí, porque hablan sólo de los islámicos en la Plaza Tahrir, donde se están movilizando 200 mil personas. No son simplemente islámicos sino que hay muchas fuerzas seculares de izquierda, progresistas y otros sectores democráticos. Pero quieren poner la confrontación como entre militares e islámicos, como hicieron en Argelia en los años 90 para justificar la masacre y el gobierno militarista. Tanto Washington como Europa en esta instancia siguen silenciosos sobre las masacres, no hay ninguna condena a los militares que están matando y haciendo tanto daño. Pero el pueblo ya está harto de este militarismo, tanto como había con Mubarak.
Ahora es la hora de la verdad en Egipto porque el levantamiento actual va más allá de simplemente pedir elecciones, quieren derrocar a la dictadura militar y realmente imponer una democracia consecuente. Pero es una lucha dura porque los militares saben que muchos van a tener que ir a los tribunales por ordenar esta masacre. Nosotros hemos dicho hace tiempo que este no es simple un proceso de democratización. El proceso de levantamiento democrático se abortó con la toma de poder por los militares. Ahora es la verdadera confrontación, no simplemente contra Mubarak sino contra el aparato estatal que quiere imponer una dictadura pro occidental otra vez.
Chury: Petras, ¿por qué en torno a Egipto el silencio de la OTAN, que fue tan rápida para actuar contra Libia?
Petras: Porque los militares son el brazo árabe de la OTAN en Egipto. Son los instrumentos de la OTAN, por eso la OTAN no quiere intervenir. ¿Cómo va a intervenir contra sus cipayos en Egipto? Este caso muestra la hipocresía de los otanistas, los europeos. Dicen que están a favor de la democracia pero están financiando y respaldando a los asesinos militares que ahora gobiernan, contra la gran mayoría del pueblo. Esa es la razón por la que hay intervencionismo selectivo. Apoyan un levantamiento en Siria pero no en Egipto porque utilizan criterio político y de clase. Cuando la dictadura se subordina al mundo occidental, la apoyan, y cuando hay algún país con posición crítica al imperialismo, condenan al gobierno. Así es como debemos entender esta selectividad en la forma de actuar de los países de la OTAN.
Chury: Bien, abordamos el tercer tema
Petras: El tercer tema importante es el esfuerzo de Obama de levantar un nuevo frente de enfrentamiento contra China. En los últimos días Obama fue a Asia y declaró una alianza militar con Australia, respalda a los países asiáticos que tienen problemas de límites marítimos con China, trata de fortalecer la presencia militar de Estados unidos frente a China. Hay un proceso de cerco contra China ahora. Washington está empujando con toda su fuerza para limitar el poder económico y la atracción de China y causar problemas económicos en Asia. Y es una cosa muy peligrosa porque China es un poder emergente, tiene muchos recursos económicos.
Es una provocación de Obama que está derrotado en Afganistán, retirándose de Irak y abre nuevos frentes en el eje del dinamismo económico, aunque ahora con pocos recursos para contrarrestar el surgimiento de China. Unicamente tiene la carta militarista y eso es peligroso. Poner una flota de guerra frente a la costa de China diciendo que los EE.UU. tiene intereses estratégicos a 200 millas de la costa de China. ¡Es una agresión muy descarada! Y muy peligrosa, porque si los chinos deciden vender los bonos del Tesoro norteamericano van a tumbar el dólar. Obama está jugando con fuego cuando trata de aislar a China en un mundo tan globalizado donde los EE.UU. tienen pocas cartas económicas y China es el principal dueño de la deuda externa norteamericana. Y Obama en su idiotez olvida este hecho que tiene más peso que 20 barcos de guerra.
Chury: Antes que nada, quiero felicitarte porque lo que estás diciendo de la gestión actual de Obama, ya presidente entronizado en los EE.UU., no lo dices ahora sino que lo dijiste en campaña electoral y antes que asumiera. Y hoy se está confirmando Petras, así que felicitaciones y te escucho en el cuarto tema.
Petras: El cuarto tema es un problema interno. Hay un súper comité partidario en EE.UU. discutiendo cómo bajar el déficit fiscal. La mitad republicanos, la otra mitad demócratas, que no llegan a ningún acuerdo y deben llegar a un acuerdo esta semana. Si no lo hacen automáticamente se va a recortar el presupuesto un 20%. Recortes sociales, militares y lo que sea. Ahora, este comité es un fracaso total porque por un lado los demócratas están dispuestos a sacrificar programas sociales, tienen una posición muy oportunista. Pero insisten en que a cambio aumenten algunos impuestos para los ricos y las empresas. Y los republicanos, que son más consecuentes con los ricos, dicen no, sólo recortamos programas sociales y dejamos que las tasas de impuestos sigan siendo bajas para el gran capital. Entonces no llegan a un acuerdo y por eso el déficit fiscal sigue creciendo.
Ahora anunciaron que supera los 15 billones, en inglés trillones, de dólares. Y eso significa que los mercados y los dueños de los bonos externos norteamericanos, sienten que aumenta el riesgo. Y cuando aumenta la precariedad de la economía en función de un déficit descontrolado, uno puede predicar que las inversiones no van a seguir al ritmo necesario para bajar el desempleo. El fracaso de la comisión del Congreso muestra la disfuncionalidad del sistema político y perjudica cualquier salida a partir de medidas fiscales. Esa es la situación aquí. Tenemos una crisis política por la parálisis parlamentaria y segundo, no tenemos salida frente al crecimiento del déficit fiscal. Eso va a afectar la capacidad de la verdadera economía de conseguir una recuperación. Volveremos a la recesión y la crisis de siempre.
Chury: Para irnos quería preguntarte algo. ¿Cuál es el verdadero fin, está o no actuando o va a actuar y cuándo la IV Flota?
Petras: Está flotando, sigue flotando, buscando algún pretexto para justificar sus gastos. Pero en este momento no tiene ninguna posibilidad de insertarse en América Latina, porque no tienen ningún apoyo suficiente como para enfrentar a los gobernantes en una forma agresiva, que justifique llamar a los marines. En este momento la flota representa una reserva preparada para un momento oportuno. Pero el momento oportuno no existe ahora en América Latina. Los aliados norteamericanos como Calderón en México, Santos en Colombia, no están en condiciones de lanzar ninguna aventura, están muy debilitados, tienen suficientes problemas internos como para permitirse llamar una colaboración agresiva de la flota. Entonces la flota sigue, los marines toman cerveza y las políticas norteamericanas en América Latina siguen sin propuestas concretas que puedan facilitar alguna colaboración estrecha con los principales poderes de América Latina.
Extractado por La Haine
Bussi, el siniestro
Murió Domingo Bussi, el general. Una de las más siniestras figuras de nuestra historia. Sí, no se cometería ninguna exageración si cuando se haga referencia a él se diga: “El general Bussi, el siniestro”. Sólo basta recorrer su biografía para constatarlo. La perfidia de sus crímenes llega a lo inimaginable. Y ahí está la pregunta que todavía no nos hemos contestado: ¿dónde aprendió Bussi su oficio de matar con total impunidad? ¿En el Colegio Militar, en la Escuela Superior de Guerra o en sus estadías en Kansas con el ejército yanki o en Vietnam durante su gira? Sea como fuere, fue un criminal de la mayor cobardía y crueldad. Sus crímenes comprobados y por eso condenado son todos de lesa humanidad. Su hazaña máxima como criminal es el haber exhibido el cadáver congelado de Santucho en el Museo de la Represión, en Campo de Mayo. Se le caía la saliva de la boca de puro placer. Pero, además, los mil casos de torturas, de “desaparición”, de asesinatos. El mismo ejecutaba a los presos políticos de un solo tiro. Está declarado por testigos. ¡Ah, general! La degradación. La absoluta validez de la ley del más fuerte.
Y ese episodio tan perverso, donde la vileza ya no tiene palabras para describirlo: cuando ordenó apresar a los vagabundos y los pordioseros de la capital tucumana y los transportó en camiones que los arrojaron por las sierras catamarqueñas, donde murieron de hambre y de frío. Occidental y cristiano el general. Eso ocurrió en tierras tucumanas donde en 1816, en aquel increíble 9 de julio, se cantó nuestro Himno Nacional con aquello tan sabio de “Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”.
Pero uno, como argentino, sintió aún mucho más vergüenza cuando el pueblo tucumano, ya en democracia, votó a ese abyecto personaje como gobernador de Tucumán. ¿Qué hubieran pensado los congresales de 1816 al saber que en esa misma tierra libertaria se había votado al abyecto supremo? Ahora, esos que lo votaron de los barrios bien y de los barrios que exigían “más seguridad” tendrían que tener el coraje civil de marchar frente a la Casa de Tucumán y pedir perdón por tamaña acción de burlar para siempre a la democracia.
Lo mismo que tendrían que hacer los diputados del radicalismo y de otros partidos conservadores que votaron el “Punto Final” de Alfonsín por el cual quedó en total libertad la jauría uniformada de la desaparición como método.
El “general” Bussi. Cuando trasladó el centro clandestino de detención de Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, ahí sí que se sintió dueño de la vida y de la muerte. Dueño y señor de la picana y el submarino y de toda clase de torturas aprendidas en el General Staff College de Fort Leavenworth, en Kansas. Claro, siguieron las huellas de aquel general Julio Argentino Roca cuando mandó comprar diez mil remington, el invento estadounidense con que se había eliminado a los pieles rojas y a los sioux. Y con ellos Roca demostró que los argentinos somos los mejores europeos y americanos del norte. Videla, Menéndez, Bussi... la lista es larga. Pero por fin muchos de ellos ya están en cárceles comunes y retratados para siempre en el diccionario de la infamia.
Murió Bussi. El espectro de la infamia. General de la Nación. ¿De qué Nación? No aquella del 25 de Mayo ni de 1813 y del 9 de julio tucumano. No, la fiera sanguinaria salida de claustros castrenses argentinos y entidades “educadoras” norteamericanas. En su entierro, los argentinos que salieron a la calle para gritar “dónde están los desaparecidos” gritarán: “Nunca más”. Nunca más un general Bussi. El siniestro.
Osvaldo Bayer
La amazonia, un inmenso pastizal
Los datos son del gobierno federal: el 17.5% de la Amazonía brasileña es área despalada. De ese total, el 62% fue transformado en pasto de ganado vacuno. Imágenes del satélite comprueban que hasta el 2008 un área de 719 mil km2, o sea, tres veces el estado de São Paulo o poco menos que la extensión de Chile, que vio abatidos todos sus árboles. Y, por supuesto, sus ríos y lagos contaminados.
Al contrario de lo que uno se imagina, la agricultura, especialmente la destinada a la producción de granos, como soja, ocupa menos del 5% del área total despalada.
El arma principal de devastación de la Amazonía, la motosierra, derriba árboles y crea pastizales de bajísima productividad, hasta el punto de que una zona del tamaño de un campo de fútbol está ocupada por una sola vaca.
En la Amazonía se concentran 71 millones de cabezas de ganado. Casi todas destinadas a producir carne de exportación. La mayoría de los ganaderos no presenta condiciones para asegurar la productividad de sus rebaños y, al mismo tiempo, para preservar la selva. La inversión para asegurar productividad combinada con preservación es cara y exige, como mínimo, 5 mil cabezas de ganado.
Los satélites monitoreados por el gobierno federal revelan que hay amplias áreas amazónicas en proceso de recuperación, el 21% del total despalado. En total 150.8 km2, cerca de 100 veces el tamaño de la ciudad de São Paulo.
Ante los datos presentados por el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) y por la empresa Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria) no tiene sentido decretar una moratoria a los responsables del despale de la Amazonía, como llegó a proponer el texto del nuevo Código Forestal, con el apoyo del ministro de la Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante.
Por tanto hay que reformular el proyecto de Código y aplicar multas pesadas y castigos a los responsables del manejo de las motosierras que, al despalar, provocan el aumento del calentamiento global y del desequilibrio ambiental.
Para preservar la Amazonía, mejor que códigos forestales y fiscalizaciones, sería la reforma agraria adaptada a su grandioso ecosistema, de modo que se impida la actividad predatoria del agronegocio, del latifundio y de empresas de mineralogía.
Frei Betto
Al contrario de lo que uno se imagina, la agricultura, especialmente la destinada a la producción de granos, como soja, ocupa menos del 5% del área total despalada.
El arma principal de devastación de la Amazonía, la motosierra, derriba árboles y crea pastizales de bajísima productividad, hasta el punto de que una zona del tamaño de un campo de fútbol está ocupada por una sola vaca.
En la Amazonía se concentran 71 millones de cabezas de ganado. Casi todas destinadas a producir carne de exportación. La mayoría de los ganaderos no presenta condiciones para asegurar la productividad de sus rebaños y, al mismo tiempo, para preservar la selva. La inversión para asegurar productividad combinada con preservación es cara y exige, como mínimo, 5 mil cabezas de ganado.
Los satélites monitoreados por el gobierno federal revelan que hay amplias áreas amazónicas en proceso de recuperación, el 21% del total despalado. En total 150.8 km2, cerca de 100 veces el tamaño de la ciudad de São Paulo.
Ante los datos presentados por el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) y por la empresa Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria) no tiene sentido decretar una moratoria a los responsables del despale de la Amazonía, como llegó a proponer el texto del nuevo Código Forestal, con el apoyo del ministro de la Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante.
Por tanto hay que reformular el proyecto de Código y aplicar multas pesadas y castigos a los responsables del manejo de las motosierras que, al despalar, provocan el aumento del calentamiento global y del desequilibrio ambiental.
Para preservar la Amazonía, mejor que códigos forestales y fiscalizaciones, sería la reforma agraria adaptada a su grandioso ecosistema, de modo que se impida la actividad predatoria del agronegocio, del latifundio y de empresas de mineralogía.
Frei Betto
El laicismo. Del fanatismo de Juan Pablo II al integrismo de Benedicto XVI
Se nos quiere hacer ver que el laicismo es un término que implica una hostilidad frente a la iglesia, que significa anticlerical. Frente a ello, se propone el término de laicidad. Esto es un auténtico error y una farsa. Se nos intenta engañar por medio del lenguaje. El laicismo es un ideal teórico y práctico surgido en la Ilustración y que se sumerge en todo lo que ella significa, sobre todo, tolerancia y respeto y, por su puesto democracia. Es muy importante tener en cuenta que no existe la democracia sin el laicismo, o que el laicismo va implícito en los caracteres de la democracia.
El laicismo es la consideración de que el estado y las iglesias, sean cuales sean, deben ir separadas. Esto no quiere decir, como vienen sosteniendo últimamente Habermas, que las iglesias no puedan intervenir en el diálogo público, en esa sociedad comunicativa, pero, para ello, han de renunciar a algo esencial, sobre todo a las doctrinas del libro, la verdad. La religión reclama toda la verdad para sí. Eso es absurdo y, lo peor, intolerante. Este principio es el que nos lleva, precisamente, a la intolerancia de la iglesia, es decir, al fanatismo y de éste, al integrismo. Y del último a la violencia sólo hay el paso de ser poseedores del poder. Cuando alguien reclama para sí toda la verdad trata de imponerla a los demás. Y si resulta que ese alguien es poseedor del poder, lo hará por la fuerza. La historia es maestra de esto, y no me refiero sólo a la religión cristiana, sino a toda forma totalitaria de pensamiento.
El laicismo, por el contrario, tiene como base el diálogo. Y el diálogo es la búsqueda en común de la verdad, es la suposición de que nadie tiene la verdad absoluta. Que en política, en la res pública hay que pactar. Y que si la iglesia quiere participar en este debate lo debe hacer desde las reglas de la democracia y no del totalitarismo epistemológico y moral. La Ilustración conquista precisamente la virtud de la tolerancia, que se muestra en el respeto al otro. Pero este respeto, dentro del marco democrático, no es un respeto pasivo, sino activo. Con ello quiero decir que de lo que se trata es de que se fomente el diálogo y para que éste se de hay que suponer la posibilidad del error de nuestras opiniones. El dialogo nos permitirá acceder a una verdad superior y más universal. Es el único instrumento con el que contamos.
Y esto se relaciona con el que creo que es el último libro del teólogo Juan José Tamayo “Juan Pablo II y Benedicto XVI, del fanatismo al integrismo”. Libro lúcido, claro y, sobre todo, comprometido con una teología heterodoxa, más allá de la esclerosis de la iglesia, que caracteriza al autor. El punto común del libro es que ambos papas han dado la espalda al concilio Vaticano II con todo lo que ello significa. Y, en segundo lugar, ambos pontífices declaran como el origen de todos los males actuales a la modernidad, esto es, la Ilustración. Estoy absolutamente de acuerdo con las tesis de Tamayo. Y el libro es un recorrido por ambos papados, no es un tratado de teología arduo y sesudo. Simplemente se van marcando las posiciones de los autores a través de sus encíclicas, viajes, discursos, etc. un libro que quiere llegar a todo el mundo porque la intención que tiene es mostrar que hay otra iglesia que no es la oficial y es la que defiende la justicia, lucha contra la miseria, no participa del ideal neoliberal, procura el dialogo intercultural e interreligioso, practica y cree más en la ética que en la dogmática, y así.
Es un error considerar a la modernidad como el origen de todos los males. Puedo admitir, y así lo he defendido en algún escrito, que la razón ilustrada se pervirtió, y de esa perversión surgieron tremendos males contra la humanidad, surgió el mal radical. Pero esto no es la normalidad de la razón ilustrada, que hizo posible el surgimiento de los derechos humanos y de la democracia, proyectos en los que estamos imbuidos porque están inacabados. Y tampoco se refieren los papados a esto. Lo que vienen a decir es que la modernidad trajo, al imponer a la razón como el criterio de la verdad, el relativismo. Y esto, ¿por qué?, pues muy sencillo, porque la razón elimina a la fe y al poder de la superstición. Y, algo más importante, porque la razón no nos lleva a la verdad absoluta, salvo cuando se pervierte, sino que se ejerce en diálogo dentro de un marco político que es el de la democracia. De ahí lo de fanatismo e integrismo. Cuando uno cree que su conjunto de verdades o pensamientos sobre el mundo son los únicos y verdaderos es un fanático y esto es lo que le ocurrió a Juan Pablo II. La cosa es grave, porque excluye la posibilidad de diálogo, cierra todas las puertas.
El concilio Vaticano II había anulado un principio eclesial intolerante y que cerraba el diálogo de la iglesia con la sociedad y el resto de religiones, era el principio de que fuera de la iglesia no hay salvación; principio que rigió desde Constantino hasta nuestros días. Pues esto fue abolido y fue un gran paso porque de un plumazo eliminó el fanatismo, las puertas estaban abiertas al diálogo. Pues no, Juan Pablo II se pliega sobre sí mismo y cae en el fanatismo. Pero Benedicto XVI va mucho más lejos, su fanatismo se convierte en integrismo. Es decir, elimina la posibilidad del dialogo porque declara la falsedad y herejía de todo aquello que no concuerde con la ortodoxia de la iglesia que, por otra pare, es él mismo. Esto le lleva a la persecución de cualquier discrepancia dentro de la iglesia y a cerrar las puertas al diálogo interreligioso.
El integrismo es, además de una postura cerrada, una postura beligerante. Su enemigo fundamental es la modernidad. Es bien cierto, y coincido en su análisis, que la sociedad posmoderna es egoísta, superficial, consumista, falta de espíritu, de sacrificio y de espiritualidad. Pero esto no es el resultado de la modernidad, sino de una de las formas pervertidas de la modernidad, el neoliberalismo posmoderno. Curiosamente convertido en una religión. Una religión sutil a la que no sabemos ni que pertenecemos. Una religión que ha alineado nuestro cerebro de forma tan perfecta que no teneos criterios para distinguir si en ella hay algún pensamiento nuestro. El combate contra todo esto es: más ilustración.
La opción del papa es la de la guerra, metafóricamente, proponer su pensamiento como pensamiento único y salvador. Me temo que por esta vía la iglesia se quede vacía. La alternativa a la iglesia es la de una iglesia abierta al mundo, al diálogo religioso, a las injusticias políticas y económicas. Una iglesia de la liberación y de los pobres. Una iglesia en dialogo con la política y el mercado, pero que nunca se piense poseedora de la verdad. Y el lema de esa iglesia es, como dice Jon Sobrino, teólogo de la liberación, “fuera de los pobres no hay salvación”
Juan Pedro Viñuela
jueves, noviembre 24, 2011
La Plaza Tahrir mantiene el desafío al Ejército egipcio
El Ejército egipcio está siguiendo la misma táctica que aplicó el ex presidente Hosni Mubarak antes de ser derrocado: realizar concesiones tardías frente a las protestas de la plaza Tahrir cuando la revuelta exige ya el abandono del poder, a la vez que mantiene la represión que ha causado ya más de tres decenas de muertos. Los manifestantes identifican ya al mariscal Tantawi como «la copia calcada» de Mubarak.
«Ya está claro que el que escribía los discursos de Mubarak es el mismo que el que escribe los discursos del mariscal», ironiza el Movimiento de los Jóvenes del 6 de abril. Husein Tantawi sigue los pasos del ex presidente en sus últimos días.
Las cesiones de la Junta Militar que gobierna Egipto han llegado demasiado tarde para los manifestantes de la plaza Tahrir que ya exigen que el Ejército se vaya de inmediato como principal reivindicación, al igual que hicieron con el derrocado Hosni Mubarak. Y el Consejo General de las Fuerzas Armadas responde igual que lo hizo Mubarak.
La reacción de la plaza Tahrir ante el discurso del martes del mariscal Tantawi fue similar: «Fuera, fuera». Ya no es suficiente el compromiso de celebrar elecciones presidenciales antes del 30 de junio, a mantener los comicios legislativos en su fecha, a partir del próximo lunes 28, y a crear un Gobierno de salvación nacional. Ni la dimisión en bloque del Ejecutivo.
Incluso la vaga oferta de convocar un referéndum para abandonar inmediatamente el poder «si la situación así lo requiere» chocó con la desconfianza de los manifestantes, que llevaban nueve meses reclamando esas medidas.
Como Mubarak, el Ejército ha comenzado por la más dura represión, aún peor según Amnistía Internacional, causando ya 33 muertos. La persecución ha servido para que los manifestantes aumenten sus reclamaciones sobre elecciones y libertades, y exijan directamente que el Ejército ceda el poder de inmediato. El líder del Movimiento 6 de Abril, germen de las protestas que acabaron con la Presidencia de Mubarak, Ahmed Maher, consideró, en declaraciones al diario «Al-Masry al-Youm», que «las palabras de Tantawi no responden a las demandas; el discurso es igual a los de Mubarak en sus últimos días».
Antes de soltar las riendas, el «rais» dio tres discursos: en el primero, el 29 de enero, anunció un cambio de Gobierno y nombró al jefe de los servicios secretos, Omar Suleiman, como vicepresidente; el 1 de febrero dijo que no se presentaría a la reelección; y un día antes de renunciar delegó parte de sus poderes en Suleiman. Menos de 24 horas después, con su renuncia forzada por el Ejército, comprobó que ya era demasiado tarde.
Ayer un centenar de diplomáticos y funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, que rechazan la represión de las fuerzas de seguridad y la gestión del CSFA se sumó a la causa de los manifestantes. En cambio, el grupo islamista Hermanos Musulmanes, principal movimiento opositor, mantuvo su postura ambigua y dijo que no participa en las últimas protestas por el temor a que se produzca un caos que impida el traspaso de poder a los civiles.
La represión continúa pese al anuncio de cesiones
La Policía volvió ayer a cargar contra los manifestantes en el entorno del Ministerio del Interior en El Cairo. Los agentes se habían replegado de la zona, lo que se había interpretado como un gesto para calmar las tensiones después de la muerte de más de 30 personas y más de 2.000 heridos en los últimos seis días. Ayer al menos se produjeron tres muertos por balas reales. «Uno de ellos tenía el cráneo aplastado», precisó Chadi al-Naggar, médico en uno de los hospitales de campaña en la plaza. Sin embargo, los agentes volvieron a desplegarse en las inmediaciones del Ministerio y reanudaron las cargas y los disparos, mientras los manifestantes les respondían con el lanzamiento de piedras.
A primeras horas de la noche, los baltaguiya (matones) aparecieron en la calle comercial de Talaat Harb, que desemboca en Tahrir, y se enfrentaron con palos y armas blancas a los manifestantes. Los heridos no paraban de llegar en ambulancia, moto o incluso a pie hasta los improvisados hospitales de campaña de Tahrir, cada vez más llena de tiendas de campaña y de personas dispuestas a resistir los ataques de las fuerzas de seguridad. El ministro de Sanidad, Amro Helmy, reconoció que varios de los fallecidos murieron por heridas de bala, pero negó el uso de gases prohibidos o cancerígenos que han denunciado los manifestantes, aunque admitió que podía estar caducados. Además, manifestantes denunciaron que los policías dispararon deliberadamente a los ojos de los manifestantes. La alta comisaria de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, exigió una «investigación rápida, imparcial e independiente» sobre las matanzas.
GARA
¿Por qué la gente vota por su esclavitud como si se tratara de su libertad?
Lo ocurrido en Italia, Grecia y Libia convenció a mucha gente de lo que por otra parte ya era evidente: la existencia de un estado de excepción global, fundamentado sobre la administración de una emergencia interminable (económica fundamentalmente, pero también ambiental, sanitaria, humanitaria, etc.) cuya fuente de poder se ejerce a través de una serie de aparatos de gobierno nacionales y multinacionales pero que no emana necesariamente de ellos, sino que se cocina en las oficinas de los fondos de riesgo y las calificadoras, de Goldman Sachs y demás instituciones financieras “demasiado grandes para fracasar”, y en líneas más generales, en el reducidísimo pero variado mundillo de quienes encabezando ese despiadado proceso mundial de lucha por la acumulación que algunos llaman “crisis del capitalismo”, cuentan con el suficiente poder como para imponerle reglas.
Ahora bien, bajo esta “evidencia”, está claro que es difícil explicar lo ocurrido en España este fin de semana pasado. Y es que aunque todo lo anterior siga siendo cierto, necesariamente el triunfo del PP obliga a replantearse al menos uno de los supuestos, y de hecho el más importante de todos: el de la imposición de las reglas por parte de los agentes del Capital global. Claro está que no es la primera vez que un “gobierno de los mercados” llega al poder por vía electoral, pero también está claro que incluso en el caso de los más recientes (como Piñera) eran, por decirlo así, otros tiempos. Piñera y el propio Berlusconi al menos podían alardear de algunos de los principios caros al neoliberalismo histórico, como la libertad de mercado y el emprendimiento. Digamos, eran parte de una época para nada lejana en la que la tecnocracia neoliberal -aunque ya decadente- podía aún identificarse con el progresismo. En cambio Rajoy es el primer presidente del neoliberalismo en estado puro electo por las mayorías, sin mediaciones ni lubricación: más allá de la tontería del “voto castigo” ganó porque ofertó mayor sumisión, porque prometió hacerle la vida más miserables a todos los español@s, porque garantiza mayor espolio, menos derechos y mayor pérdida de la soberanía en mano de los especuladores y las minorías. La diferencia entre Rajoy y Zapatero desde este punto de vista es desde luego de estilo: Rajoy hace explícito lo que Zapatero mistificaba y encubría con un impotente y cínico “no hay alternativas”. Eso desde muchos puntos de vista puede ser preferible, como pasó de hecho con Piñera ya que todo el mundo está claro a qué se juega. Pero no deja de ser inquietante este salto cualitativo del estado de excepción global del Capital cuando no es a través de una invasión como en Libia o de un golpe de estado tecnócrata como en Italia y Grecia, sino la propia masa la que soberanamente se somete ante unos poderes que claramente actúan contra ella. Es decir, Rajoy no es el Leviatán de ocasión al cual hay que someterse porque protege: es simplemente el agente ocasional del Leviatán de la sumisión llana y simple
Por supuesto, siempre se podrá decir que cuarenta y pico por ciento de los votos no es mayoría, que la manipulación mediática, que Izquierda Unida ya no tiene cinco diputados sino ocho, etc. Todo eso puede ser verdad, pero no explica ni justifica ni suaviza lo que pasó. Así las cosas, habrá que avanzar en el análisis de la condición de esta “nueva” situación de sometimiento objetivo, que pese a concentrarse en Europa no se limita a ella, mientras sin necesidad de ser trostkista uno no puede dejar de recordar aquello de que la crisis de la humanidad no es sino en el fondo la crisis del movimiento revolucionario.
Luis Salas Rodríguez
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