sábado, febrero 14, 2026

El caso Epstein ¿Otro escamoteo de la verdad?


Hay muchos secretos terribles enterrados en los archivos, lo más probable es que nunca conozcamos la verdad
 Las misivas descubiertas sugieren que Epstein utilizaba los «secretos» para obtener poder y controlar a la élite mundial.

 Los secretos develados por el expediente del traficante de personas y pedófilo, Jeffrey Epstein, sobrepasan cualquier antecedente por horroroso que sea. Las terribles revelaciones no solo son perturbadoras, describen mejor que todo la decadencia moral y espiritual del occidente capitalista.
 Tráfico sexual, violaciones de menores, torturas, canibalismo, rituales satánicos, no dejaron ningún horror por probar. Pero una de las cosas más terribles de este caso es conocer cómo un depravado sexual se hizo atractivo para quienes estaban convencidos de que la ley, las normas y las reglas no se aplicaban a ellos. 
 En Europa la publicación de los documentos ha implicado a grandes personalidades de la política, la economía y la sociedad en general del «viejo Continente». 
 Sin embargo, muchos analistas opinan que, al otro lado del Atlántico, en EE. UU., donde Epstein cometió varios de sus crímenes, los problemas de los políticos europeos contrastan con la élite estadounidense. 
 «Realmente es hora de que el país pase a otra cosa», dijo el presidente Donald Trump la semana pasada, cuando un periodista le volvió a preguntar sobre sus nexos con Epstein. 
 Rosa Monckton, exdirectora ejecutiva de Tiffany & Co., declaró a Vanity Fair en un artículo de 2003: «Crees que lo conoces y luego quitas otra capa de la cebolla y hay algo extraordinario debajo», dijo, refiriéndose al criminal. 
 Sin dudas lo que escondía bajo sus capas «la cebolla Epstein» era infernal, diabólico en grado sumo. Las misivas descubiertas sugieren que utilizaba los «secretos» para obtener poder y controlar a la élite mundial. 
 Tras la publicación realizada por el departamento de Justicia recientemente, entre las relaciones el pedófilo con varias figuras destacadas, aparecen Elon Musk, Bill Gates y el secretario de Comercio, Howard Lutnick. 
 La estrecha relación de Jeffrey Epstein con Ehud Barak, quién fue ministro de Israel, desde 1999 hasta 2001 y desempeñó, entre otros, los cargos de Ministro del Interior (1995), apunta a que Epstein trabajara para Israel. Recientemente Barak corroboró que había asistido a comidas y cenas en la casa del traficante, en Manhattan. 
 Este lazo explicaría el poder que el régimen sionista ejerce sobre no pocos políticos estadounidenses y europeos. Parece que Epstein logró recopilar muchos «trapos sucios».
 Ahora resulta que la pesquisa realizada por el FBI no logró confirmar la existencia una «lista de clientes», reza el comunicado de un agente especial de supervisión del FBI, publicado por AP. 
 En esa misma línea, la entonces fiscal federal adjunta, Maurene Comey, en un correo electrónico dirigido a funcionarios del FBI el año pasado, escribió que ninguno contenía evidencia que implicara a alguien más que a Epstein y su expareja y cómplice, Ghislaine Maxwell.
 Nada mejor para distraer a la humanidad de lo que están haciendo. Como los prestidigitadores, escamotean ante nuestros ojos la verdad, nos hacen mirar a otro lado, mientras saquean, bombardean, invaden, secuestran y destruyen.
 Hay muchos secretos terribles enterrados en los archivos, lo más probable es que nunca conozcamos la verdad, la profundidad de la depravación que acompaña a la élite mundial. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 13 de febrero de 2026 22:02:18

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