A la par de jugarse la primera fecha de amistosos post Copa del Mundo, organizada por la Federación Internacional de Fútbol (Fifa), se disputa la Liga de las Naciones, desarrollada por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (Uefa). En uno de sus encuentros, se produjo un suceso que demuestra cómo los protagonistas del deporte del balompié se expresan, dentro y fuera de las canchas, contra las avanzadas armamentistas y criminales del sionismo y el imperialismo.
Antes de disputarse el partido entre Israel e Irlanda, Gavin Bazunu, arquero de la selección dublinesa, se negó a ser partícipe. “Matar a personas inocentes está mal”, esgrimió en sus redes sociales, para explicar por qué no se puso la camiseta número uno en el encuentro del pasado domingo 27 de septiembre. Su lugar lo tomó el portero suplente, Caoimhín Kelleher.
Bazunu, quien integra el club Bolton Wanderers, de la segunda categoría (la B) de Inglaterra, aclaró que su decisión “No va en contra el pueblo israelí ni de la comunidad judía”, sino que está vinculada con “…las atrocidades que se cometen en la región”.
“No estamos jugando con el genocidio, estamos jugando contra el genocidio”.
Irlanda venció 3-0 a Israel por la Liga de Naciones, pero el resultado quedó en segundo plano frente a los gestos de protesta de la selección irlandesa.
Una goleada en todos los sentidos
Como resultante, el seleccionado irlandés triunfó 3 a 0, como parte del partido de ida de los encuentros de la fase de grupos. El próximo domingo 4 de octubre deben disputar la vuelta. El guardameta avisó que “Sería un error participar en los próximos partidos contra Israel. Mi decisión se basa exclusivamente en mi convicción personal”.
Pese a decidir presentarse en el encuentro deportivo, los futbolistas de la verde, blanca y naranja expresaron su denuncia en el campo. Le negaron el saludo protocolar a sus rivales, ni siquiera se efectuó el sorteo entre capitanes, y al sonar el himno hebreo los once de Irlanda, quienes vestían camiseta, pantalones y medias blancas, acompañados con un brazalete negro, bajaron sus rostros en homenaje a las miles de víctimas palestinas asesinadas. Jack Moylan, autor de uno de los tantos, al festejarlo se quitó y besó el crespón, frente al público israelí.
“Nadie está como por jugar estos partidos por muchas razones. Estamos intentando afrontarlo de la mejor manera que podemos en estos momentos (…) Al jugar, no estamos aceptando lo que está ocurriendo en Gaza. Al jugar, los jugadores no están apoyando lo que está ocurriendo en Gaza”, expresó Heimir Hallgrimsson, director técnico irlandés, quien ya había informado, días atrás, que “no jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. Jugamos contra Israel, no con Israel”. Definiciones respondidas por la Asociación Israelí de Fútbol, con un ataque verbal, que es cotidiano, para quienes se oponen: “Desafortunadamente, todavía no hemos encontrado una cura para la estupidez, la ignorancia y la hipocresía que muestra el entrenador de la selección irlandesa (…) No estamos jugando con la ignorancia, la hipocresía y la estupidez, estamos jugando contra el entrenador que las personifica”.
Roce que también se vio durante los noventa minutos. Provocados y motivados por los once israelíes, resistido y respondido, física y verbalmente, por los irlandeses.
No es casual el apoyo del seleccionado. Irlanda posee una vasta historia de grandes luchas populares por su independencia, expulsando a la Corona británica a inicios de siglo XX (1922).
Nuevamente el fútbol ha sido escenario del reclamo contra el ataque sionista e imperialista al pueblo palestino. Se multiplican las expresiones de solidaridad, por parte de jugadores, entrenadores y aficionados, con banderas y banderones con los reconocidos colores negro, blanco, verde y rojo, y la proclama de Palestina Libre. En diversos idiomas, a nivel global. Acciones que superan los límites pintados con cal en el pasto y del propio estadio, copando avenidas, calles y plazas, en los centros políticos.
Parafraseando a Diego Armando Maradona, Trump, Herzog y Netanyahu vienen manchando con sangre y muerte la pelota y el mundo.
Fuera el imperialismo y sionismo barbáricos. Viva el fútbol comprometido con las causas que afectan a sus verdaderos e incondicionales hinchas, los pueblos trabajadores. ¡Desde el río y hasta el mar, Palestina vencerá!
Maxi Robes

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