domingo, diciembre 04, 2011

El partido islamista gana las elecciones. Revolución y contrarrevolución en Túnez


El 23 de octubre se celebraron las elecciones a la Asamblea Constituyente tunecina, encargada de elaborar una Constitución en el plazo de un año. La victoria del partido islamista En Nahda en el país magrebí aparentemente más occidentalizado ha causado sorpresa en los medios burgueses, que no dudan en presentar el resultado como una prueba más de la ‘peculiaridad’ del pueblo árabe y de los peligros de la revolución si no se paran a tiempo. ¿Abre este triunfo electoral las puertas a una hegemonía integrista en el pueblo árabe? ¿Qué futuro tiene la revolución en el país que tiene el honor de haberla iniciado?
No vamos a minusvalorar el apoyo obtenido por En Nahda (42% de los votantes), pero tampoco sobrevalorarlo. Muy al contrario de lo que proclaman los medios burgueses (y algunos de izquierda), los islamistas no han arrasado, y la participación no ha sido alta, teniendo en cuenta que allí es necesario inscribirse en el censo. Sólo un 49% de los tunecinos en edad de votar lo han hecho; un resultado sorprendente tras la caída de una dictadura, y que sólo se puede explicar por el hecho de que —como señalaron muchos periodistas— ha habido una apatía bastante masiva hacia estas elecciones, y una desconfianza importante hacia las instituciones burguesas. Muy correctamente, la mayoría de la población no busca en ellas ninguna solución a sus acuciantes problemas. Otro dato en ese sentido es que, según el último sondeo, existía un 35% de indecisos.
En este contexto en que la cita electoral no ha sido vista como una herramienta para consolidar y hacer avanzar la revolución, En Nahda ha jugado con ventaja. No sólo por su probable financiación por parte de las petromonarquías y de Turquía, por utilizar a su favor su incipiente red de beneficencia (que a veces llega, a diferencia del Estado, al Túnez profundo), o por el acarreo de votos. La ventaja de En Nahda, para algunos sectores populares, con respecto a la maraña de partidos y partiditos de mayor o menor carácter burgués o pequeñoburgués (en gran parte procedentes de la odiada estructura política de Ben Alí) es que siempre estuvieron en la oposición a la dictadura, y fueron la víctima preferida de la represión (ellos dan la cifra de 30.000 detenidos islamistas a lo largo del cuarto de siglo de benalismo). Para las masas despertadas por la revolución a la lucha política, aun para las más atrasadas políticamente, cualquier personaje u organización vinculada a la dictadura es vista con sana hostilidad. La prueba es el peso marginal de la oposición legal a Ben Alí y de los grupos reformistas: los vinculados al PSOE y el reformismo europeo (Polo Democrático Modernista —cuyo núcleo es el antiguo Partido Comunista— y Ettakatol) obtienen, en conjunto, un 12%, mientras el liberal Partido Democrático Progresista paga (con un escaso 8%) el precio por participar en los Gobiernos continuistas tras la huida de Ben Alí. Se trata de organizaciones bastante desprestigiadas. Frente a ellos, sólo consiguen una representación importante los islamistas, por un lado, y, a bastante distancia, el Congreso por la República (14%), por otro. Este último partido es un grupo liberal que (al menos frente al resto) tiene el mérito de no haber colaborado con la dictadura.

¿Contrarrevolución triunfante?

¿Supone la victoria islamista que la contrarrevolución ha triunfado en Túnez? En absoluto. Sólo el 20% de la población mayor de edad les ha votado, pero los sectores más avanzados de la sociedad, protagonistas de la revolución (y, en especial, la clase obrera industrial, la juventud y las mujeres), muestran una desconfianza u oposición hacia cualquier medida que limite sus derechos recién conquistados. Cientos de jóvenes se manifestaron el día electoral contra las irregularidades que han beneficiado a En Nahda, y la Prensa internacional se ha hecho eco de cómo los viandantes de Túnez capital abucheaban a sus miembros cuando celebraban en la calle su triunfo.
Hay que decir que este partido islamista, que suele insistir en equipararse con el gobernante AKP de Turquía, es por supuesto reaccionario, pero no más que todos esos dirigentes democristianos, socialcristianos o simplemente conservadores, como los de la CDU alemana, el partido tory británico o el PP. Todos ellos utilizan la religión (y el nacionalismo) para intentar someter con su discurso demagógico a los sectores más empobrecidos de la sociedad, y todos ellos defienden ardientemente la tradiciones más reaccionarias en las costumbres sociales (y entre ellas el machismo), amparándose en el Islam o en la cultura judeocristiana, según el caso. El único límite que tienen para aplicar todas sus ideas reaccionarias es el disimulo táctico ante la población. También es cierto que, si los partidos de derechas llevan agua al molino de los grupos fascistas, manteniéndoles en la impunidad, creando prejuicios que luego éstos emplean para justificar sus acciones, y utilizándolos como ariete para atacar a los sectores más avanzados del movimiento obrero, también grupos islámicos del tipo En Nahda (o el AKP) tienden a estimular grupúsculos integristas de acción terrorista y filosofía salafista. Uno de estos grupos intentó boicotear violentamente, armado de barras de hierro y cuchillos, un acto del PCOT (Partido Comunista de los Obreros Tunecinos). Pero Ghannouchi, líder de En Nahda, y sus acólitos se mantienen aparentemente distantes de estos métodos, presentándose ante algunos sectores como demócratas que reivindican la tradición cultural del país frente a la alienación cultural proveniente de los países imperialistas. Suelen aparentar la capacidad de suavizar los aspectos más brutales del capitalismo, con el Corán en la mano (por ejemplo, teóricamente el libro sagrado prohíbe la usura, y por tanto el interés bancario).
Rachid Ghannouchi no ha hecho campaña a favor de la sharía, la poligamia o la obligatoriedad del velo. Muy al contrario, ha prometido respetar el Estatuto personal de la mujer (una de las más avanzadas en el mundo árabe), defendiendo su derecho “a la educación, trabajo, igualdad, y participación pública”. Una de sus promesas clave es la creación de 600.000 puestos de trabajo en un lustro. También ha destacado la lucha contra la corrupción. Evidentemente, es una mezcla de demagogia y ocultación de programa; la imposición de medidas reaccionarias por parte de los islamistas dependerá de la fuerza del movimiento, y no de sus palabras. Pero esta táctica es muy significativa: la reacción integrista necesita tener mucho cuidado, dar pasos medidos, si no quiere despertar al gigante de la revolución… En todo caso, las masas tienen que poner a prueba este lobo reaccionario con piel de cordero revolucionario, y muy posiblemente, en poco tiempo, su actual prestigio en algunos sectores va a tocar suelo. La charlatanería sobre Alá y el Corán no va a solucionar los graves problemas sociales, ni va a crear los prometidos puestos de trabajo; actualmente el paro está en el 14% y el desempleo afecta a casi un tercio de los jóvenes, según datos oficiales. ¿Será capaz de tomar medidas sociales que, aun demagógicamente, se enfrenten al imperialismo? La respuesta la da el mismo Ghannouchi: “Estamos abiertos a las inversiones de todas partes y nos comprometemos a respetar los intereses de los inversores”[1] . Más claro, agua del oasis… Ghannouchi quiere seguir los pasos de su correligionario Erdogan en Turquía… pero Túnez no es Turquía.

Comités obreros y populares versus Asamblea Constituyente

Por otro lado, un dato que puede parecer sorprendente es el escaso resultado del PCOT, el único partido de izquierdas que ha hecho un trabajo en el movimiento sindical y popular, y que fue duramente reprimido por la dictadura de Ben Alí. El partido apenas supera el 1%, obteniendo tres escaños.
Para entender estos resultados electorales hay que ver todo el proceso revolucionario en su dinámica. En el levantamiento de enero, las masas –y en primera línea los sectores más avanzados- jugaron el protagonismo directo. Su iniciativa llevó al surgimiento de numerosos comités elegidos en fábricas, barrios y localidades. También las secciones locales de la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT) se llenaron de activistas y se convirtieron en referentes. Unos y otras pudieron jugar el rol de órganos de poder obrero, y, en la medida que se hubieran extendido y consolidado, podrían haber sustituido en un determinado momento al corrupto Estado burgués (heredero de la dictadura) por un Estado obrero. Conscientes de ese peligro, el imperialismo y la burguesía tunecina han jugado la labor de reconducir la revolución por vías democráticas burguesas, que es la antesala para su derrota. Pretenden que las masas vuelvan a postrarse en la apatía política, desconfiando de la lucha y dejando el terreno expedito para el juego parlamentario habitual de diferentes camarillas burguesas enfrentadas por sus intereses de grupo. La labor de los revolucionarios era y es combatir las ilusiones en las estructuras democráticas burguesas, fomentar el control obrero, luchar dentro de la UGTT para reconvertirla en una herramienta contra el capitalismo, cuya primera medida fuera organizar una huelga general generalizando así las continuas luchas que se estaban produciendo. En este sentido la convocatoria de la Asamblea Constituyente pretendía distraer la atención de las masas y trasladar la acción revolucionaria en las calles a la senda segura de la sede parlamentaria. La prueba de esto es que el primer ministro interino (Beji Caid Essebsi), cuando anunció la fecha electoral, insistió en que la situación política y social no podía tolerar más huelgas y protestas.
El PCOT fue el corazón del Frente 14 de Enero, formado una semana después de la huida del tirano por grupos de izquierda, incluidos también a los baasistas y naseristas. Esta coalición defendió un programa avanzado, que incluía: “el desmantelamiento de la estructura política del antiguo régimen”; “la expropiación de la antigua familia reinante”; “que los sectores vitales y estratégicos estén bajo la supervisión del Estado”; “la renacionalización de los entes privatizados”; y la invitación a “los comités, asociaciones y formas de autoorganización popular” a extender su intervención hacia “los asuntos públicos y los diversos aspectos de la vida cotidiana”. Un programa que, a pesar de sus demandas democráticas, renunciaba a dar una perspectiva socialista a las masas llamando de forma concreta a la coordinación de esos comités, y a orientarlos hacia el derrocamiento del Estado burgués. No llamaba a crear una economía socialista, sino a una “economía nacional al servicio del pueblo” y supervisado por el Estado. No reivindicaba la ruptura con el capitalismo, sino con “el capitalismo liberal” (¿puede haber otro?). Y hacía bandera de la consigna de la Asamblea Constituyente (es decir de la convocatoria de un parlamento burgués), como también defendían las formaciones de derechas e islamistas, en un momento en que la preocupación de las masas en la calle se centraba en como continuar la revolución y derrotar decisivamente al régimen de Ben Alí y sus herederos. La idea de establecer una muralla entre las demandas democráticas y las tareas socialistas es el eje central del programa de la revolución por etapas que defienden las formaciones estalinistas, y este enfoque se convierte, en la práctica, en una palanca para que las fuerzas de la derecha puedan avanzar al tiempo que se desmoviliza el impulso revolucionario. Una estrategia de este tipo no tiene nada que ver con el genuino programa del marxismo leninismo. No, no se trata de negar la idea de la democracia o de despreciarla, sino de defender con claridad que democracia sin justicia social no es democracia, que la conquista de una vida digna que acabe con el desempleo masivo y los salarios miserables, con la privatización de los servicios públicos, que depure el aparato estatal de reaccionarios y cómplices de la dictadura, pasa por la transformación socialista de la sociedad y la eliminación del capitalismo. De hecho, como hemos visto, tampoco las elecciones han suscitado grandes ilusiones[2] y el Frente no subsistió mucho tiempo, ante la heterogeneidad de los integrantes.
Una vez desplazado el centro de atención política de las masas, de los comités a la Asamblea Constituyente, para cualquier organización que se considere revolucionaria es difícil competir con los diferentes grupos burgueses (y en ellos incluimos a En Nahda), con su despliegue de medios, financiación abundante, etc. No obstante, la utilización revolucionaria de la Asamblea, la lucha sindical (tanto en los conflictos obreros como dentro de la UGTT), la reivindicación de recuperar los comités, un programa socialista claro, que hable de forma franca a las masas, vinculando sus reivindicaciones sentidas con la necesidad de romper con el capitalismo, y de formar una federación socialista en los países de la zona… todo esto, ayudaría a construir una alternativa revolucionaria.

Continúan las huelgas y luchas

Los acontecimientos pueden ser una ayuda en este sentido. Ghannouchi quiere formar un gobierno de “unidad nacional”, de tal forma que pueda ralentizar la revolución, ganar tiempo, y fortalecer su base social. Este gobierno es probable, ya que los partidos en segunda y tercera posición (el Congreso por la República y Ettakatol) son proclives a él. Pero, aunque intenten darle un carácter de “salvación nacional”, poco margen tendrá para desarrollar su tarea principal, a saber: acabar con la oleada de inestabilidad social y de huelgas. ¿Podrá ese gobierno débil hacer concesiones importantes que apaguen las luchas? La respuesta es no. ¿Podrá reprimirlas sin límite para ahogarlas? ¿Podrá utilizar —con éxito— su base social para enfrentarse a los huelguistas? La respuesta sigue siendo la misma: No, al menos de momento. Más bien, En Nahda (y sus comparsas izquierdistas, que le proporcionarán una inútil cobertura progresista) se enfrentará a un movimiento que se siente fuerte.
La lucha en la calle, especialmente de la clase obrera, continúa. Son continuas las huelgas y protestas. Damos algunos datos. Durante un mes, entre mayo y junio, se desarrolló una de las más importantes, la de los 8.000 trabajadores de Tunisie Telecom. Los empleados llevan en lucha desde un mes antes de la Revolución del 14 de Enero, ante los intentos de Ben Alí de privatizar la empresa de telefonía. Tras la caída del sátrapa, el nuevo gobierno y la directiva renunciaron a cambiar el estatus de la empresa y a vender el 35% de sus acciones a una multinacional de Dubai, y aparentaron retomar el control público. Sin embargo, las presiones de dicha multinacional animó al gobierno interino a dar marcha atrás.
En julio fueron los estibadores los que estuvieron en huelga, durante dos semanas. En agosto le tocó el turno a la empresa pública Transports de Tunis (autobuses y metro de la capital); el 80% paró, a pesar de ser un sindicato minoritario el convocante. Y cinco días antes de las elecciones, un grupo de mártires de la Revolución, víctimas de la represión en esas jornadas (hubo 700 heridos y 300 muertos, según la ONU), se declaró en huelga de hambre para protestar por su marginación. Pero los problemas de la burguesía para recomponer completamente el Estado burgués se reflejan en la movilización policial del 6 de setiembre. El primer ministro interino anunció la prohibición de sindicatos en la policía, dejando claro que “la prohibición es inmediata para frenar cualquier actividad sindical, dados los peligros que ésta representa para las fuerzas de seguridad”. Peligros para su utilización como arma del Estado burgués, añadimos nosotros. Automáticamente, los policías se manifestaron, muchos con su uniforme, exigiendo el fin del “gobierno corrupto”.
Es inevitable que la revolución dé pasos atrás, mucho más dada la inexistencia de una alternativa revolucionaria clara y con suficiente fuerza. En este sentido, la mayoría islamista es un aviso: si la revolución no avanza y sigue retrocediendo, la pesadilla del integrismo podría ser una realidad. Pero el proceso revolucionario no ha acabado, se alimenta de la incapacidad del capitalismo para solucionar los problemas de las masas, del yugo del imperialismo, y del proceso mundial de la revolución.

[1] El país, versión digital; artículo En Nahda promete construir la democracia en Túnez (28-X-11).
[2] http://www.ptb.be/nieuws/artikel/tunisie-front-du-14-janvier.html

Ulises Benito

La revolución de Octubre y sus adversarios


En el momento de volver a levantar la cabeza, nos encontramos con que el terreno de la lucha ideológica había sido ocupado por el neoliberalismo. En cualquier espacio o mesa, los adversarios de la revolución aparecen atrincherados…
Los ejemplos son tanto que nos podíamos perder. Vaya por delante un par, el primero lo he escuchado esta mañana al pasar por delante de una radio encendida, un territorio plenamente colonizado por la derecha. Hablan con un niño al que le dicen que está haciendo “una revolución” en no sé qué materia, a lo que este responde: “Bueno, una revolución no. Las revoluciones llevan a las dictaduras…” El segundo lo tuvimos los presentes en un debate organizado en el Área de historia de la Universidad de Girona, en colaboración con la Fundació Andreu Nin. Se trataba de debatir sobre la historia de los comunistas en los años treinta, en unas jornadas que se cerraron el jueves 17 por la tarde con un encuentro en el que intervenimos gente de la FAN así como Fernando Hernández Sánchez, autor de un trabajo tan polémico como Guerra o Revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil (Crítica), y el señor Jordi Canal, de la École de Hautes Etudes en Sociales Sociales que comenzó su intervención pegando fuerte. Habría que dejar las revoluciones como un hecho positivo, de hecho se habían mostrado más como un problema que como una solución, en cuanto a la revolución rusa –que ra la que había suscitado la creación de los partidos comunistas-, se había demostrado que, en contra de lo que decía el POUM, no existía ninguna diferencia entre la época de Lenin y Trotsky y la de Stalin…
La respuesta debió de ser contundente porque el señor Canal no insistió más sobre este punto. Quizás fue por la contundencia de las respuestas…Resulta singular que a estas alturas sea necesario explicar que las revoluciones fueron “el motor de la historia”. No hay manera de explicar lo que significaron en su momento revoluciones como la de Cromwell, sin la francesa no estaríamos hablando con la libertad que podemos hacerlo. En 1917, la diferencia en el novel de vida general entre Rusia y los Estados Unidos era 25 más favorable a “las Américas”, y con todos los problemas, guerras y demás, en 1989 la diferencia era de 5 a 1. Si el estalinismo ya estaba presente en Octubre, ¿cómo era posible que el propio Stalin hubiera firmado entonces la libertad de todas las nacionalidades oprimidas del Imperio ruso?…
La revolución rusa estaba ya en la calle antes de llegar al Palacio de Invierno. La insurrección fue secundada por la mayoría en los soviet, y se ejecutó sin causar ninguna violencia. A pesar de las dificultades, los primeros tiempos fueron entusiastas y pacíficos. Las primeras medidas del gobierno revolucionario asumían prácticamente los planteamientos humanistas del socialismo, eso quedó claro en la Constitución de 1918...
En la historiografía liberal, se suele omitir la “Gran Guerra”. En cualquier instituto o en cualquier exposición, se tiende a escamotear este hecho, y se comienza hablando de la revolución rusa o de la contrarrevolución fascista como fenómenos “totalitarios” en oposición a la “democracia2. No se dice que estas “democracias” habían subyugados y martirizado a los pueblos coloniales. Tampoco se cuenta que estas “democracias” hicieron todo lo posible por incentivar la guerra civil rusa, y por aislar una revolución que les aumentaba los problemas sociales internos, y que provocaba un crecimiento de la rebelión anticolonialista. Eso, como se dice en el cine, queda fuera de campo, así sucede que el niño puede aprender que las revoluciones traen dictaduras obviando que fueron las revoluciones las que acabaron con las dictaduras. Para que la URSS pasara a convertirse en una dictadura tuvo que haber un proceso contrarrevolucionario específico…
La revolución rusa surgió ante todo como oposición radical al horror abismal de la Gran Guerra, apenas si utilizó la violenta -la toma del Palacio de Invierno fue incruenta--, abolió la pena de muerte, sus comisarios se desvivieron para controlar los excesos de los insurrectos con las obras de arte, etc. Todo esto cambió con el estallido de la guerra civil, cuando el imperialismo (británico y francés sobre todo), recrearon el ejército blanco, y puso en marcha una línea de “exterminismo” contra “rojos” y “judíos” en una línea que luego sería una de las señas distintivas del fascismo. La ejecución sumaria de Nicolás II y de la zarina -que no mostraron la menor piedad por las inenarrables consecuencias de la “Gran Guerra”- y de la familia imperial, no tendría lugar hasta que, precisamente, la guerra los convirtió en símbolos que podían ser utilizados para unificar los diversos bandos contrarrevolucionarios. Como dirá Deutscher, superar esta prueba cruel tuvieron que quemar todo lo que antes adoraban, y adorar todo lo que antes quemaban. En este titánico esfuerzo, incomprensible sin el entusiasmo de las masas obreras, campesinas y de amplios sectores de la clase media, se inmolaron los militantes más generosos y concienciados, y su lugar se fue ocupando por nuevas hornadas cada vez más ajena a las tradiciones socialistas.
El dilema entre revolución y contrarrevolución creó una dinámica cuya consecuencia sería el agotamiento de la pluralidad del soviet, y luego del mismo soviet, dando lugar a continuación a un proceso excluyente que fue “estrechando” la base social y pluralista que caracterizó Octubre, y que todavía se transmitió en los primeros congresos de la Internacional. Esquemáticamente este proceso se verificó como sigue:
--1) la guerra y luego el apoyo de (socialdemócratas) mencheviques y de eseristas de derecha al gobierno provisional significó la ruptura radical con estos que, con una variedad de matices y personalidades, tenían empero una mayoría en los soviet en febrero, y una representatividad importante después;
--3) el acuerdo de paz de Brest-Litovsk, y el curso siguiente provocó la insurrección de los eseristas de izquierdas que, siguiendo sus tradiciones terroristas, asesinaron a dos comisarios del pueblo (Volodarsky y Uristky), y estuvieron a punto de hacerlo con Trotsky y Lenin, y éste nunca se recuperó plenamente de los efectos del atentado, por lo que un sector que había tomado parte de Octubre quedaba fuera;
--4) al final de la guerra civil, el Ejército Rojo reprimió la comuna agraria anarquista ucraniana de Macknó, y ulteriormente la insurrección de Kronstadt, lo que creó un auténtico abismo con otro sector que había tomado parte en todo el proceso revolucionario, los anarquistas, que internacionalmente cambiaron su actitud comprensiva por otra de denuncia (y de competencia por la hegemonía en el movimiento obrero en algunos países)...
En cuanto a la supresión del derecho a tendencia y fracción en el propio bolchevismo, se trató de una decisión tomada para mantener la cohesión interna frente al peligro exterior, y que se aplicó abiertamente en tiempos de Lenin, acabó siendo un instrumento mortífero en manos de la burocracia ascendente; las tradiciones más cercanas al sectarismo de las que el bolchevismo en las condiciones del exilio había sido especialmente afectado, fue cobrando un sesgo cada vez aberrante en manos del estalinismo; Stalin que había sido reprendido por Lenin por tratar despectivamente a personajes como Plejanov, Kropotkin o Gorki por sus actitudes en 1971, llegó a pervertir el lenguaje hasta el extremo de crear categorías tan demenciales como anarcofascistas, socialfascistas, hitlerotrotskista, etc. Un detalle: el mismo año en que Togliatti escribía su magnífico prólogo al “Tratado sobre la tolerancia” de Voltaire (que aquí editó Crítica de Grijalbo), recurría a epítetos similares a éstos en su campaña contra el Tito y el “titotrotskismo”.
Obviamente, aunque derrotadas, todas estas corrientes escribieron sus propias versiones históricas comenzando por los populistas o eseristas sobre los que existen más aportaciones críticas, en particular las de Lenin, preparadas minuciosamente por Claudín, aunque también “aparecen” en escena a través de su relación con Marx, y en menor grado por su propia aventura revolucionaria, muy ligada a la tentativa terrorista, algo que en su momento no resultó, en absoluto, mal visto por la burguesía liberal europea. Entre sus características más reconocibles están el agrarismo y el paneslavismo. Su socialismo era básicamente un proyecto de comuna agraria nacional, su motor eran los campesinos sin tierras, aunque esto es ampliamente matizable, y con ocasión de la revolución de febrero se dividieron, con una derecha populista atada al pacto con la burguesía, y con una izquierda insurreccionalista que apoyó el gobierno de los soviet; luego entraron en conflicto con los bolcheviques, y recurrieron a la vía del atentado. Son detalladamente estudiados en obras generales como la de Marc Ferro, muy atento con la izquierda no bolchevique, y existe entre otras cosas, un reconocido trabajo monográfico de Franco Venturi, un buen testimonio de Victor Sklovski. Existe un territorio en el que los eseristas de izquierdas y los anarquistas se confunden, así por ejemplo los marineros insurrectos de Kronstadt de 1921 aunque blandían consignas de signo libertarios, pertenecían en su mayoría a la corriente eserista o como se le conoce mejor, populista.
La denigración sistemática de la revolución de Octubre encontraría un punto de apoyo excepcional en el curso estaliniano que, por lo demás, tuvo diferentes etapas, y le dio la vuelta a los principios socialistas como si fuera un guante. Dicho proceso fue sostenido por la derecha y por la socialdemocracia como algo mucho más razonable que el idealismo revolucionario de primera hora…El hecho de que el tema siga siendo un campo de batalla para la buena gente de orden, se debe ante todo porque se trata de desprestigiar en el huevo todas las alternativas anticapitalistas que los desastres del propio capitalismo, está provocando…

Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

El caso de Ryszar Kapuscinski


Entre finales de noviembre y principios de diciembre tendrá lugar en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía, Universidad Complutense de Madrid, unas jornadas sobre el comunismo, un ideal que pide a gritos resituarse ente el mundo después de la caída del Muro de Berlín y de todo lo demás.
El comunismo fue la gran esperanza, pero también el gran derrotado del siglo XX…Fue la gran alternativa al capitalismo, y tras su derrota, los voceros de este tratan de atar todo movimiento a esta derrota. El historial del comunismo está repleto de grandes batallas, de grandes obras y de personajes muy distintos, algunos de los cuales han ofrecido su propio testimonio y reflexión. Este es el caso de Ryszar Kapuscinski, considerado como el mejor reportero de su tiempo, y autor de una obra en la que la historia y el periodismo se confunden.
Ciudadano de Varsovia, su biografía está estrechamente ligada a esta ciudad. Así lo explica él mismo: "Nací en una parte de Polonia que ahora forma parte de Bielorrusia, muy al este de Varsovia… Era la zona más pobre de Polonia y posiblemente de Europa. De hecho, sigue siendo muy pobre. Una tierra desgraciada, de pocos recursos y de una gran escasez. Cuando empecé a viajar por nuestro planeta como corresponsal extranjero, encontré un lazo emocional con las situaciones de pobreza en los llamados países del Tercer Mundo. Era como regresar a mi niñez. De ahí nace mi interés por estos países. Por eso me interesan los temas que tocan la pobreza, que es lo que produce: conflictos, guerras, odios… (…)
"Cuando llegué a Varsovia tenía doce años. Vi la guerra como población en tránsito. Mi familia huyó de las desgracias del frente y pasé los años de los conflictos en distintas partes de Polonia, siempre como refugiado. Varsovia ha sido a lo largo de la historia una ciudad muy valiente y rebelde y ha sido castigada en consecuencia. Destruida muchas veces, siempre renace de sus cenizas. Su historia es un péndulo de destrucción y reconstrucción. La Segunda Guerra Mundial fue un desastre total para esta ciudad. No fue sólo la destrucción de sus edificios, monumentos y patrimonio artístico, sino la destrucción de todos o casi todos sus habitantes. La población actual de Varsovia está compuesta por la gente que vino de fuera a poblarla, tras la guerra, porque su población histórica fue aniquilada. Todos somos, pues, nuevos ciudadanos".
A pesar de todas las dificultades, Ryszard Kapuscinski estudió Historia del Arte en la Universidad de Varsovia, pero la vida lo llevó hacia el territorio del periodismo, sobre todo por sus ansias por "cruzar las fronteras" y conocer aquello que había al otro lado, en el ancho mundo. Este oficio le permitió colaborar en periódicos de gran tirada…Entre otras cosas fue profesor en varias universidades y Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y dirigida por García Márquez y en donde enseñó los principios básicos del periodismo, que después conformaron la base de su libro "Los cinco sentidos del periodista".
Sus trabajos son precisas y honestas reflexiones de sus andanzas como reportero cubriendo conflicto que, por supuesto, nunca faltaron. Sus reflexiones sobre todo aquello que está viviendo, surgen también sus bien cimentados ensayos. Por ejemplo, en "El imperio" describe el derrumbamiento de la Unión Soviética; "Ébano" está compuesto por estupendos reportajes sobre África, considerado este libro como uno de sus mejores trabajos. En "La guerra del fútbol" narra los conflictos entre Honduras y El Salvador, cuyo supuesto detonante se dio a causa de ese deporte, o "El mundo de hoy", sobre los pavorosos acontecimientos sucedidos recientemente, tales como el 11- S, el 11- M… además de una especie de biografía en la que engloba lo mucho que ha vivido, y sus reflexiones en donde trata de comprender este mundo que tiene por delante. En "Un día más con vida" investiga sobre la descolonización portuguesa de Angola en 1975 y sus consecuencias y en "Los cínicos no sirven para este oficio" recoge una serie de entrevistas y conversaciones moderadas por María Nadotti.
Responsable de una obra amplia y conocida, de títulos que los lectores pueden encontrar sin dificultades en librerías o bibliotecas públicas, Kapuscinski, quien murió en enero de 2007 a los 74 años de edad, ha sido objeto de una biografía, Kapuscinski non-fiction, de Artur Domoslawski, fue objeto de una petición legal de la viuda del afamado periodista, Alicja Kapuscinski, quien trató sin éxito de impedir judicialmente la publicación del libro, al asegurar que daña la memoria y reputación del autor de Ébano. Este libro, que entre nosotros fue publicado por Galaxia Gutemberg, una editorial que ha cultivado el discurso anticomunista culto de la mano de “especialistas” como Antonio Muñoz Molina, revela las relaciones que el célebre periodista tuvo con las autoridades “comunistas” polacas, así como su afiliación al partido comunista oficialista que se había refundado en el curso de la II Guerra Mundial después de que Stalin mandara a exterminar a los cuadros del partido en el exilio, acusados de filiación “luxemburguista”, una historia sobre la que Isaac Deutscher escribió un vibrante testimonio, La tragedia del Partido Comunista polaco, que se puede encontrar en Internet (archivo.po.org.ar/edm/edm29/testimon.htm).
Es evidente que sin dicha afiliación, Kapuscinski, jamás habría podido viajar libremente (“trabajaba en la agencia oficial polaca, que era el único lugar donde podía”), y no había por lo tanto haber ejercido su oficio, algo que por lo demás –desdichadamente- de lo más común. Y con ese pasaporte oficial “pago mis libros y los hago fuertes. Y con lo que puedo llegar a ser fuerte. Hace años, cuando en la agencia polaca me decían que estaba dando una visión incorrecta de la realidad, lo único que me servía era decirles: yo he estado allí y vosotros no”.
Así por ejemplo, Antonio Muñoz Molina -que contará en la historia de la literatura mucho menos que el autor de Ébano-, no podría escribir en sentido adverso a lo que escribe –o sea en contra del Gran dinero y a favor de sus víctimas- en Galaxia Gutemberg ni en las páginas de El País. Sobre Kapuscinski nunca se podrá decir lo que sí se puede decir sobre Vargas Llosa, el polaco nunca contribuyó a embellecer los numerosos “Auchswitz” causados por los Estados Unidos en Centroamérica o en Irak…Por lo tanto, se trata de una filiación tan discutible como cualquier otra, una opción que, se justificaba por la situación concreta, y que, sobre todo, no significó una influencia negativa en sus escritos. Escritos que, como es propio de cualquier periodista incluyendo a los más famosos, podrán ser cuestionados en tal o cual aspecto, pero lo que nadie se ha atrevido a discutir hasta ahora es su categoría lograda en años de trabajos extraordinarias, y escrito desde la distancia de las grandes agencias multinacionales que dictaminan quien sirve y quien no le sirve.
Él tenía unos criterios éticos de periodista con conciencia: “La tarea del intelectual está clara: más que nunca debe trabajar para describir estas situaciones, críticamente, y para tratar de que la pobreza no siga enfrentada a su peor consecuencia: la ausencia absoluta de salidas, la sumisión a la cuna y al destino”. O sea, que rechazaba toda esa barahúnda de intelectuales legitimadores del “No hay alternativa”.
El caso es que Kapuscinski dijo antes de fallecer algunas cosas que tienen su interés político, y un buen ejemplo puede ser su opinión sobre “el movimiento mundial de 1968 (que) fue importantísimo”, y ante las dudas sobre sus resultados, responde: “Aunque no hubiera dejado nada, aquella voluntad de los jóvenes de cambiar algo en el mundo, en sentido real, fue un hecho. ¡Un hecho indiscutible! Quizá las cosas no cambiaron. Pero nunca jamás se ha repetido eso. Una fe tan masiva es un hecho histórico. Porque, normalmente, las gentes duermen. Entonces despertaron. Y algo más: nunca, nunca jamás el establishment se había sentido tan inseguro y tan amenazado. Los poderosos no comprendían lo que estaba sucediendo. Hoy vuelven a estar seguros. Usted va a preguntarme también por 1989...”
A su parecer “1989 tiene mucha menor importancia, como movimiento, que 1968. En 1989 se derribó un edificio que estaba ya vacío. Se murió un moribundo. Un país como Ucrania, de más de cincuenta millones de habitantes, pudo alcanzar la independencia sin un solo tiro. ¿Qué quiere decir eso? Que 1989 fue sólo un pequeño golpecito final en un movimiento que había empezado mucho antes y donde, por cierto, también tuvieron gran influencia los acontecimientos de 1968.” Entonces las masas jugaron un papel subalterno porque “Las élites habían abandonado el barco mucho antes. Tenían información y sabían que aquello no podía durar. Por eso trataron de reciclarse como propietarios, que, por cierto, es lo que son ahora. Se decía que el cambio no iba a ser posible porque el formidable poder del comunismo aplastaría la respuesta... Y nadie levantó un dedo para defender al sistema cuando llegó la hora.”
El autor de Imperio no tenía dudas sobre quien fue responsable de la “caída del comunismo”: “La burocracia. El sistema cayó por la burocracia. Pero el problema es que la Unión Soviética mató también al socialismo y a la izquierda”. Parece obvio que Kapuscinski se refiere a la “mayoría de la gente, especialmente si son jóvenes”, de su país y de los demás países del llamado “socialismo real”. Pero añadió: “… hay otros que se preguntan dónde fue a parar su trabajo y su honradez. Hace algún tiempo me internaron en un hospital de aquí, de Varsovia. Había más gente en la sala. Un día se entabló una discusión, ya típica, sobre la herencia del comunismo. Entre jóvenes y viejos. Los viejos se preguntaban, casi con lágrimas, cómo podía decirse que no quedó nada cuando ellos pusieron lo mejor de sí mismos, convencidos de que construían otro mundo. Los datos y todo eso indican que no quedó nada; pero hay esta perspectiva psicológica de las gentes que complica mucho los análisis: porque si no quedó nada del comunismo, no quedó nada de sus vidas: esto es lo que están diciendo. Por otro lado, el comunismo no provocó el atraso en el desarrollo de las naciones del Este. Nuestros países están atrasados desde el siglo XVII, cuando quedaron al margen de la Europa de los descubrimientos y se convirtieron en graneros. Estábamos condenados al subdesarrollo: no sólo por nuestras propias incapacidades, sino por el lugar donde nos había colocado la historia”.
Su pesimismo sobre lo que quedó, es obvio: ”¿Cómo se organizan las sociedades hoy? Eso es lo que hay que preguntarse. Aún hay algunas estructuras partidistas, pero ya no son decisivas. Vivimos en un mundo de paulatino debilitamiento de todas las estructuras tradicionales. Incluso el Estado. El Estado está en crisis. Han desaparecido estados en Europa, en África. Las regiones parecen más fuertes. Los Estados existen en sentido internacional, pero no interno. ¿Y los sindicatos? ¿Qué me dice de los inexistentes y vacíos sindicatos?” En cuanto a los medios, su criterio está claro: “¡Los medios! Los medios han difundido la consigna: la lucha no da resultados. Los pobres mueren sin ni siquiera saber lo que es la lucha. Desde niños ya aprenden a adaptarse: es el único medio para sobrevivir. Se trata de una victoria de los medios. Y del postmodernismo político. La gente siempre se organizaba, en sus luchas, alrededor de los centros, alrededor de las jerarquías: como no existen centros y no existen jerarquías, la única solución es ir cada uno por su cuenta y organizar en solitario la propia vida, la propia estrategia de supervivencia”.
Tampoco ve alternativas, en su opinión: “La pobreza ya no genera revoluciones, sino acomodamientos. La adaptación es la única respuesta del pobre. El dinamismo se da en las emigraciones: pero sólo una minoría sigue ese camino”, una visión desoladora que se corresponde bastante a los años noventa del siglo pasado, antes del inicio del altermundialismo, y mucho antes de que se iniciara un nuevo ciclo de respuestas, justamente en el que ahora estamos inmersos. Ahora ya no existe la burocracia como referencia, lo que existe es la idea clara de que hay que buscar alternativas muy diferentes. Alternativas en las que la libertad, la igualdad y la fraternidad vayan justas y no seperadas.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La Cultura de la Transición. Epílogo


Cuando se han pasado varias décadas, es posible contemplar desde otra perspectiva las coyunturas de la historia.
Eso es algo que queda patente nada más que pienses un poco, y desde mi tiempo de jubilación puedo atestiguarlo. De pequeño, ya me decían que suerte tenía, que cuando yo nací ya había pasado “lo peor”: la guerra y la “jambre” que para muchos fue todavía peor lo segundo que lo primero. En los años cincuenta, era de lo más normal escuchar que la vida era lo que era y que las cosas son lo que son, etc, y sin embargo…Sin embargo, el tiempo fue inclemente: las emigraciones, el cine, el turismo, el desarrollismo se fueron imponiendo, y el franquismo se fue quedan vacío de base social y de razón de ser. Antes de la revolución de los claveles, poca gente creía que en Portugal podía llegar un cambio histórico potente, y fueron famosos los comentarios despectivos del opudeísta López Rodó –otro de los “padres” de la Constitución-, ante las primeras noticias. En los sesenta, los que estaban a favor, y muchos de los que estaban en contra, se pensaban que había dictadura para rato, pero no fue así…
Llegó un momento en el que la conciencia social era tal que los patronos llegaron a pensárselo dos veces antes de despedir a un trabajador. Fue cuando la calle dejó de ser de Fraga, y un dibujante barcelonés podía dibujar unas Ramblas en la que en vez de paseantes eran manifestantes. En aquella coyuntura, fui testigo sobre como en un lugar de trabajo más bien “carca” como la Sanidad Pública, emergieron asambleas masivas, y para nuestro estupor, aparecían profesionales que hasta entonces se habían señalados como “adictos” que trataban de apaciguar al personal diciendo cosas como que “la autogestión estaba muy bien pero todavía no estábamos preparado para ello”. Una anécdota: en el curso de los debates políticos del momento, resultaba que los personajes de la derecha (UCD, AP), nos trataban de “compañeros” en tanto que los del público nos trataban de “señor”, de manera que se hacía obligado detener la discusión, y poner a cada uno en si sitio: “!Tengo que decir que estos señores de la derecha jamás han sido compañeros míos¡”…
Fue una coyuntura en la que hasta las editoriales de derecha publicaban libros de izquierdas (el negocio es el negocio, me cuenta que inicialmente la revista “Triunfo” fue una apuesta comercial que se entregó al personal adecuado (Haro Teglen, etc). Parecía por entonces que todo el mundo estaba a la izquierda del PCE-PSUC, y hasta los socialistas, cuyos componentes se revelaban como aquella gente que a veces nos ayudaban en las actividades clandestinas, tenían a bien a subrayar que ellos no tenían enemigos a la izquierda, y que no eran socialdemócratas sino socialistas, es más socialistas marxistas, en línea a lo que había interpretado el partido socialista portugués de Mario Soares que llegó a manifestarse por las calles de Lisboa, gritando: “!Partido socialista, Partido marxista¡”. Sin embargo, aquello acabó siendo un poco el parto de los montes. La gran montaña parió un conejo.
Visto desde el ángulo del tiempo, hubo razones objetivas que entonces no percibimos con claridad. Las manifestaciones eran producto de una vanguardia que se estaba haciendo, y que arrastraba a una mayoría que estaba contra la dictadura y también contra las injusticias, pero el miedo a un golpe militar era una realidad viva. Lo describió perfectamente Perich dibujando un señor que espera el autobús al lado de un cuartel, y que tiembla cuando oye un “!aaaatchis¡”. El eco del “gran terror” fue debidamente alimentado por los constantes atentados de la extrema derecha que se sabía impune –“Si os mató no me pasará nada”, les dijo un pistolero con camisa azul mientras amenazaba a unos amigos míos con su pistola-, y la represión sangrienta orquestada desde ministerios con titulares con nombres como Fraga Iribarne o Martín Villa, también reconocidos padres de la democracia. Conviene anotar que este miedo no fue instrumentalizado únicamente por la derecha...
Lo fue sibilinamente para imponer entre los de abajo -que se resistían, en aquellos tiempos las asambleas podían desbordar a los funcionarios en ciernes- la política de pactos, o sea, se venía a decir, o aceptamos las condiciones de la Reforma Política o puede haber un golpe de Estado; se evocó también en el curso de los debates sobre los pactos de la Moncloa, y se volvió a hacer en los debates sobre la Constitución.
En aquel momento, el argumento cardinal de a izquierda institucional era el siguiente: ahora se trata de aceptar un compromiso para evitar un golpe fascista, y luego, en la siguiente etapa, se podrán abordar las reclamaciones sociales y democráticas más radicales que ahora no son posibles. Cuando en 1982 el felipismo lograba la mayoría absoluta, el programa electoral se inscribían en esas líneas, pero un programa es algo tan flexible como un guante, y por lo tanto se le puede dar la vuelta: de entrada OTAN no, pero luego fue sí. El gran argumento de Felipe fue que de triunfar el No, se daría un vacío de poder…De ser así, actuaría el ejército.
En aquel entonces lo más propio era hablar bien del socialismo. Pero este estaba más allá del horizonte, en una difusa meta final. Ahora pues se trata del programa mínimo: consolidar una democracia como nunca hemos tenido (la República se asociaba más al desbordamiento social), y entrar en Europa para garantizar los logros del Estado del Bienestar. Entre tanto, había que se realista, y a esto llegaba la ola neoliberal, con sus fuerzas motrices, el capitalismo sin pacto, el individualismo consumista e insolidario, las privatizaciones o sea, el saqueo de los bienes públicos...
En este contexto fue en el que llegó a dominar la Cultura de la Transición (CT), un concepto que empezó a formularse hace una década, apoyado en nociones de los Culture Studies, de las teorías de la recepción y de la comunicación, y en el ejercicio del periodismo. En nuestro caso, señala un lugar intermedio entre el pasado franquista y el “There Is No Alternative” de la señora Thatcher, con todo su corolario de “final de la historia”, “todo tiene un precio”, y con la descomposición de los regímenes del llamado “socialismo real”, que arrastran todo lo demás, incluyendo el rearme de la derecha fundamentado aquí por un “compromiso histórico” y bien natural, entre la “España nacional” y el neoliberalismo que marcan las reglas del juego, así la izquierda puede gobernar pero siempre que aplique un programa de derechas. El antifranquismo queda restringido a los que algunos llamaron el “resistencialismo” o sea gente que seguía aferrada a un pasado ya caducado. Era el tono que utilizaban Aznar y Felipe cuando querían desautorizar los argumentos críticos de Julio Anguita…
La CT es el resultado de la neutralización del antifranquismo, del pueblo militante. Su principal propósito consiste en eliminar de la actividad cultura todo protagonismo desde abajo en aras de evitar cualquier posibilidad desestabilizadora y problemática, la misma que “provocaría” los demonios de “guerracivilismo”, aquí entraban las huelgas, y en cada una de ellas se utilizó esta batería. Es el Estado el que subvenciona la cultura, torga o niega los honores, proclama y construye el canon cultural que se establece a través de los medios adictos. De esta manera, la acción cultura que había tenido contra Franco una naturaleza emancipadora, pasó a ser básicamente un elemento propagandístico de un sistema, el de la democracia realmente existente, la única posible. Es más: sino el mejor del mundo, sí un modelo a repetir. Esto se repite hasta la sociedad ante casos de “Transición” como la argentina o la chilena, en las cuales los protagonistas de la democracia –incluyendo Carrillo-, se permite aconsejar a tales transiciones que no intenten remover el pasado.
El repliegue del activismo social, la coaptación de una parte de sus representantes, desactivaban la cultura desde abajo, y otorga todo el protagonismo a una cultura establecida –a veces con nombre de lejanos disidentes-, la misma participa en la fiesta otorgando o militando a su favor por la gracia concedida por los medios, las dos modalidades que ofrece la CT si no quieres caer en la marginalidad, ser condenado por el ninguneo. Sin embargo, como todo hecho histórico, y más, en unos tiempos como los nuestros, la CT empezó a entrar en crisis en la segunda mitad de los noventa con la irrupción del zapatismo, el altermundialismo, la emergencia de espacios libres como Internet, rechazos sociales masivos con huelgas generales y voto negativo a la Constitución europea (por cierto, ¿^cuando fue la última vez que sentisteis hablar de ella?), con las manifestaciones más grandes jamás conocidas. Eran hechos que reflejaban un cambio de signo, una introduciendo a un segundo tiempo que es el que ahora conocemos. Ahora ya no solamente se siente un repudio en el ambiente. El repudio se ha adueñado de las plazas, y la realidad cuenta con una palanca que antes no existía.
En este nuevo curso, las líneas maestras de la cultura están lejos de aquellos tiempos de apogeo de la CT. Se puede decir que no hay un solo factor que no haya sufrido el deterioro, que no sea objeto de una creciente negación, empezando por la propia monarquía que ha gastado gran parte de su capital de esa popularidad mediática que había seguido el método aproximativo de las llamadas revistas del corazón. También sucede con las burocracias sindicales, el último eslabón que ata lo que queda del viejo movimiento obrero a ese fraude que es la cultura de la negociación…Sin presa pero sin pausa, se está pasando de una respuesta elemental –no somos mercancías en manos de políticos y banqueros-, a otra mucho más social. Y desde todo ello, de todo este rechazo, se está fraguando una nueva cultura, una nueva cultura alternativa…
Tiempo al tiempo.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

viernes, diciembre 02, 2011

ONU alerta nuevamente sobre riesgo de recesión mundial


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reafirmó este jueves 1 un temor que acosa a las capitales de Occidente: la crisis económica mundial se profundiza y la recesión parece inevitable.
"La situación es muy desalentadora" y se prevé que empeorará, dijo a los periodistas el secretario general de Desarrollo Económico en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Jomo Kwame Sundaram.
En su informe bianual de 40 páginas, titulado "Situación y perspectivas de la economía mundial 2012" y divulgado este jueves 1, la ONU retrató un panorama bastante sombrío.
La Unión Europea (UE) y Estados Unidos constituyen las dos economías más grandes del mundo y están "profundamente entrelazadas", por lo que "sus problemas pueden fácilmente retroalimentarse y expandirse en otra recesión mundial", alerta el informe.
Los desafíos más acuciantes, señala, son la continua crisis de empleo y las malas perspectivas en materia de crecimiento económico, especialmente en los países industrializados.
El hecho de que los dirigentes políticos, especialmente en Europa y Estados Unidos, no hayan logrado abordar la crisis de desempleo ni impedir una escalada de la deuda soberana y de la fragilidad del sector financiero, plantea el riesgo más serio para la economía mundial con vistas a 2012 y 2013, sostiene el estudio.
Entre los principales países en desarrollo, se espera que el crecimiento en China e India sea "robusto". Sin embargo, el producto interno bruto (PIB) de China se enlenteció, pasando de 10,3 por ciento en 2010 a 9,3 por ciento en 2011, y se proyecta que se reduzca a menos de nueve por ciento en el periodo 2012-2013.
Se calcula que la economía india se expanda entre 7,7 y 7,9 por ciento en ese lapso, lo que implicará una caída en relación al 8,5 por ciento que registró en 2010.
Además, los países en desarrollo se verán afectados a través de los canales comerciales y financieros, señala el reporte.
"La crisis de la eurozona es causa y efecto de la desaceleración económica en Europa", dijo a IPS el director de la División de Análisis y Políticas de Desarrollo en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, Rob Vos.
A causa de la crisis, el déficit fiscal se amplió, lo que hizo aumentar la proporción de la deuda pública, agregó.
Las medidas de austeridad fiscal adoptadas en respuesta a la crisis de deuda soberana en un contexto de alto desempleo y un sector bancario atascado están perjudicando a las economías europeas y exacerbando la presión de la deuda soberana, observó.
Además, un menor crecimiento enlentece el comercio mundial, y esto afecta a las exportaciones de los países en desarrollo, explicó Vos.
El mes pasado, la producción manufacturera de China se redujo por primera vez desde 2009.
El aumento de la producción en los países pobres alcanzará seis por ciento este año, lo que ya es 1,5 puntos porcentuales menos que en 2010, y se espera una desaceleración aun mayor en 2012, principalmente a consecuencia de la debilidad económica en Europa y Estados Unidos.
Los problemas de la deuda soberana en Europa, así como en Estados Unidos, causaron una crisis financiera mundial caracterizada por la inestabilidad de los mercados de valores y de los tipos de cambio, dijo Vos, señalando que esto exacerbó la volatilidad del flujo de capitales.
La incertidumbre financiera también afecta los precios de las materias primas, que bajaron en relación a los valores de principios de este año, pero que sobre todo muestran una mayor volatilidad, añadió.
Esto complica el manejo macroeconómico en los países en desarrollo y no es propicio para las inversiones a largo plazo en su desarrollo económico. Son altos los riesgos de una mayor desaceleración e incluso una recesión mundial, sostuvo Vos.
Pese a que algunos países individuales recortaron su presupuesto de asistencia, en términos generales la ayuda oficial al desarrollo aumentó el año pasado y, no obstante la mayor austeridad fiscal, es posible que siga creciendo en el periodo 2011-2013, señaló.

Thalif Deen

jueves, diciembre 01, 2011

Un duro revés sufre el imperialismo norteamericano.


Comentarios para CX36 Radio Centenario del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras desde Nueva York - Estados Unidos. Lunes 28 de noviembre de 2011-11-28 “el gran hecho de hoy es la ruptura de relaciones entre Estados Unidos y Pakistán. Ruptura en función de que las fuerzas de la OTAN mató 28 soldados pakistaníes”

Chury: Bienvenido buenos días a James Petras allí en Estados unidos. ¿Cómo te va Petras?
Petras: Muy bien. Aquí estamos en una época rara porque ya el tiempo empieza a calentar. Ahora tenemos temperaturas de 14, 15 grados, cuando típicamente cuando las cosas eran normales teníamos entre cero y menos cinco grados. Este es un fenómeno agradable en el sentido personal pero preocupante desde el ángulo de lo que está pasando en el mundo.
Chury: Naturalmente si lo comparamos sí, debe ser muy desfavorable.
Petras, te dejamos como siempre en el inicio con el material que estás manejando en este momento para el análisis.
Petras: Bueno, primero debemos reconocer que Europa, Inglaterra, están en recesión. Las cifras oficiales muestran que las economías están en un crecimiento negativo y las perspectivas para el 2012 son iguales y todas las propuestas y medidas que los gobernantes han aplicado hasta ahora no han tenido ningún efecto para estimular la economía sino que al contrario, los programas de austeridad han afectado de una forma muy negativa la posibilidad de alguna recuperación. Entonces la economía europea sigue estancada, eso fa a afectar a otros países en Asia, a los exportadores de materias primas y obviamente en los Estados Unidos también tenemos un crecimiento negativo. La crisis mundial sigue siendo el factor determinante en los mercados en el mundo. No debemos subestimar la posibilidad de que la crisis pueda ir más peor en los próximos meses y que aumente la desocupación, provocando un efecto principalmente en América Latina sobre las exportaciones que hemos visto en el último tiempo. Ese es el primer comentario que quiero hacer sobre lo que es la situación global. Uno tiene que analizar cada país y la forma en que va a ser afectado y no ayuda el estancamiento y la recesión que habrá en Europa, lo que terminará afectando a Uruguay, Argentina, Brasil y los demás países porque incluso China está afectada y desacelerando su crecimiento. Eso para poner el énfasis sobre lo económico en primera instancia. Sobre la política el gran hecho de hoy es la ruptura de relaciones entre Estados unidos y Pakistán. Ruptura en función de que las fuerzas de la OTAN mataron 28 soldados pakistaníes en un ataque aéreo y que como resultado hay protestas violentas de cientos de miles de pakistaníes exigiendo una ruptura y el gobierno, que es un gobierno apoyado por los Estados Unidos está bajo muchas presiones para cortar todas las relaciones y eso va a afectar la capacidad de EE.UU. de transportar alimentos y petróleo; va a afectar la capacidad de los aviones sin pilotos para atacar a las fuerzas de resistencia en Afganistán y también podría tener un enorme efecto sobre la capacidad de EE.UU. de profundizar su cerco contra China. En todo sentido creo que estos ataques que violan la soberanía de Pakistán han alcanzado el límite. Han matado soldados y no es la primera vez; han matado civiles utilizando a Pakistán como una base de operaciones. En todo sentido han reducido a Pakistán en una colonia, es por esa razón que este asesinato a sangre fría es la última gota del vaso y ha provocado que las grandes masas estén en la calle quemando banderas y atacando cualquier símbolo occidental principalmente norteamericanos. Otra derrota para el imperio en sus esfuerzos de proyectar el poder en Asia del sur.
El tercer tema son las elecciones en Egipto donde hay una división entre los activistas, los ciudadanos pro demócratas que están llenando la plaza Tahrir denunciando a la junta militar y las elecciones tuteladas y del otro lado los musulmanes y los sectores más conservadores que van a las elecciones. En ambos lados hay una aspiración para una transición a la democracia pero por otra parte los manifestantes reconocen que en el marco actual los militares retienen los principales poderes por la riqueza que controlan a partir de empresas controladas por los militares y también un veto sobre lo que un gobierno o un Congreso puede legislar. Yo creo que los votantes sienten que es la última o única posibilidad de expresar su apoyo y en este caso el factor decisivo es el apoyo de la hermandad islámica para sustentar el proceso electoral. Los islámicos son muy conservadores, muy conciliadores y muy oportunistas y piensan que colaborando con los militares recibirán una porción del poder entonces están dispuestos a sacrificar principios democráticos para entrar en el Congreso y trabajar desde la institucionalidad para mejorar sus posiciones, mientras que la juventud, los desocupados e incluso muchos jóvenes islámicos están contra esta línea y Washington está jugando la carta de la colaboración militar islámica contra el movimiento pro democrático en las calles. Eso se puede ver en los reportajes de los medios de comunicación que hablan mucho de las colas para votar pero no de los muertos y asesinados entre los que están luchando por la democracia.
Esas son las dos cosas más importantes. Pakistán, Egipto, la crisis económica. Y más allá de eso tenemos un gran problema que ocurre repetidamente en América Latina y es el conflicto entre los gobernantes supuestamente de centro-izquierda y sectores de poblaciones y principalmente pueblos campesinos. Dirigentes como Ollanta en el Perú, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, han tomado posiciones más que nada desarrollistas. Desarrollista significa que están dejando la puerta abierta para los grandes capitales extranjeros de invertir en la minería y con la minería explotando las materias primas extraen algún impuesto, algunas regalías. Pero a costa de los sectores populares que viven en estas regiones, por esta razón hay una huelga campesina, un bloqueo de carreteras en Perú, en Cajamarca, como hay conflictos en la marcha de los campesinos en la Amazonia de Bolivia y en Los Andes hay protestas contra Correa. ¿Cuál es el problema? Primero es el factor de contaminación. La minería extrayendo materias primas utiliza químicos y venenos como arsénico, mercurio y otros, que afectan el ambiente, afectan las tierras, afectan la salud de la gente, perjudicando su capacidad de vivir una vida normal. Y segundo, como es el caso de Perú, la gran minería Newmont, compañía norteamericana, necesita mucha agua para extraer los minerales y como consecuencia van a absorber gran parte de las aguas perjudicando el acceso de los campesinos entonces ahí hay un conflicto entre la gran minería y los campesinos y agricultores. Y el gobierno ha tomado partido en todos los casos a favor de la gran minería, a pesar de que se presenta como grandes apoyantes de la Pacha mama, lo que llaman madre tierra. En este caso debemos decir por qué estos gobiernos que recibieron el voto popular han hecho un viraje hacia la gran minería. Y uno tiene que decir que para los gobernantes el principal compromiso es estimular inversiones, por eso los llamamos desarrollistas. Más inversión, más crecimiento, más ingresos para el Estado. Esa es la filosofía concreta de estos gobiernos. Y mientras ellos están empujando esta línea, pueden conseguir el apoyo del gran capital. Mientras perjudican a los campesinos, creen que podrían canalizar algunos discursos económicos en las comunidades marginadas para mantener la estabilidad. Pero las inversiones de gran escala, a largo plazo de la minería, realmente hacen mucho daño y con este daño es difícil compatibilizar los intereses de la gran minería con los campesinos. Por eso tenemos que decir que el modelo extractivo, de extraer minerales de las tierras, es un factor muy conflictivo. Y finalmente debemos reconocer que las pérdidas por parte de la población son mucho más importantes que la riqueza que extrae el gobierno a partir de impuestos. Y eso afecta no simplemente el ambiente sino también el bolsillo de los campesinos y este conflicto es una forma de lucha de clases y los grandes capitales tienen las garantías por parte de los gobernantes desarrollistas. Y la gente que sigue hablando de gobiernos revolucionarios, gobiernos reformistas, debe tomar esto en cuenta: no hay nada progresista en extraer las materias primas y exportarlas. Ni siquiera hay una industrialización de las materias primas. Evo Morales hace seis años habla de industrializar el hierro pero no ha pasado nada. Correa lo mismo; está exportando materias primas lo mismo que Humala. No han cambiado nada con respecto a los gobiernos neoliberales del pasado. No hay diferencias entre el pasado y el presente en este sentido. Donde hay diferencias y hay que notarlas, es en la política externa. Allí tanto Evo Morales, como Correa y en menor grado Humala, hablan de una política independiente, una política crítica al imperialismo, no a la intervención norteamericana, la expulsión incluso de funcionarios imperiales, etc. En estas cosas sí hay una gran diferencia en la diplomacia y la retórica de estos gobiernos. Pero cuando analizamos las relaciones económicas particularmente con las industrias extractivas, hay muy pocas diferencias de cómo actúan en el país y los efectos adversos. Es una cosa que todos los sectores progresistas deben reflexionar.
Chury: Petras si me permites, lo que estabas haciendo es un retrato que yo veo en el país porque aquí las multinacionales como BOTNIA – UPM lo que producen se lo llevan. Aquí no queda nada porque están exoneradas de todo impuesto. La minera Aratirí se va a instalar gozando de todos los privilegios, afectando los intereses de los ciudadanos de cinco departamentos. Bueno, tenemos el triste privilegio según el último informe de la FAO de ser el país que enajenó un tercio de su tierra productiva que la compraron los extranjeros a los que el gobierno frenteamplista no les cobra impuestos. Te digo que acá estamos iguales o peores que la descripción que estábamos escuchando.
Petras: Sí, tienes razón y puedes sumar otros puntos importantes. Estas grandes empresas cuando invierten en tierras o minería o lo que sea, utilizan la infraestructura como grandes camiones y los gobernantes tienen la tarea de invertir en infraestructura y facilidades para que ellos, las grandes empresas, puedan entrar, extraer la riqueza y salir por los puertos. Y todos esos gastos de infraestructura y de mantenimiento los pagan los ciudadanos del país, en este caso los uruguayos. Segundo, el hecho fundamental es que cuando el gran capital minero agota la riqueza, abandona el país y el país queda con un hueco grande y lleno de químicos que deben limpiar después al costo -otra vez- del ciudadano. Y tercero, cuando la riqueza está controlada por grandes capitales ya sea extranjeros o domésticos, el dinero no queda en el país, es decir, la riqueza acumulada sale. Y el efecto sobre la economía en su conjunto como insumos, como circulante, es casi nulo, es mínimo. Si era el caso de que el Estado controlaba e invertía, las ganancias vuelven a reciclarse en la economía a partir de los trabajadores, los gerentes y las compras y ventas de la empresa. Por esta razón digo que las formas de explotación incluso del proyecto, tienen un efecto divergente maximizando las ganancias y aumentando los costos para los ciudadanos.
Chury: La semana pasada terminamos con una situación en torno a Siria en la que los mares próximos a Siria estaban con fragatas de una y otra de las más grandes potencias atómicas. Como para nosotros tu análisis es importante, quería preguntarte qué impresión te causó ese escenario, ¿fue simplemente un escenario de rutina en el que después no va a pasar nada o fue algo que se hizo de verdad?
Petras: Bueno, en Siria hay una guerra civil armada. Estos reportajes de que es una protesta no violenta de los ciudadanos contra el gobierno de Siria es falso. Turquía ahora es el trampolín desde donde entran muchas armas y es la base de operaciones de las fuerzas armadas contra el gobierno.
Inglaterra está en contacto, reconociendo a los dirigentes de esta lucha armada contra el gobierno. Cuando uno empieza a analizar el número de muertos, debemos separar los muertos civiles de los muertos armados y los soldados y policías porque la cifra que dicen de tres mil quinientos, si es viable porque las cifras vienen de los opositores, el gobierno dice que por lo menos la mitad o cerca de la mitad son soldados y policías. Entre las dos versiones uno puede decir que hay exageraciones y propaganda, pero el hecho es que cuando hablamos de este conflicto en Siria, la intervención occidental es muy grande, muy profunda y muy violenta. Uno debe pensar que es parte de una revancha del mundo occidental contra la primavera árabe. Es una forma de lanzar un contraataque contra los gobernantes antiimperialistas o por lo menos independientes. Por eso atacaron Libia, atacan Siria, atacaron lo que queda en El Líbano, etc. En este caso debemos dar por descontado que el mundo imperial ha sido el principal detonante de este conflicto en Siria y las consecuencias de otra victoria como en Libia es de unos poderes bestiales. Hemos reconocido ahora en todo el mundo qué brutalidad emplean en Libia. Cortan los dedos a los presos, han linchado africanos como acusados de mercenarios, ha sido un régimen realmente bestial, de la selva. Y eso es lo que uno tiene que esperar si ganan las fuerzas de la OTAN en Siria. Las consecuencias de la caída de Bashar al Asad no es la democracia; es un régimen islámico y régimen controlado por los terroristas armados por el mundo occidental.
Chury: Petras, ¿a qué atribuyes una reacción fuerte –así hay que calificarla- de Rusia en este plano de Siria?
Petras: El caso es que Rusia ha sido muy conciliador incluso entreguista con los intereses occidentales. Mévdeved es otra versión menos borracha que Yelstin, pero han acomodado los intereses de los Estados Unidos y la OTAN en muchos lugares por ejemplo en relación con Palestina, con la lucha en Afganistán, Irak, pero al final de cuentas EE.UU. poniendo misiles directamente en la frontera con Rusia, ubicados en lugares de ofensiva y a pesar de todas las concesiones y conciliación de Rusia han fracasado, el mundo occidental sigue montando unas fuerzas agresivas y ofensivas contra Rusia y haciendo un cerco. Frente a esta realidad Rusia está en una situación de repensar su política de acomodamiento cuidando sus propios intereses. Rusia tiene un acuerdo con Siria para tener un puerto en el mediterráneo y con la caída de Bashar al Asad va a perder eso como perdieron cientos de miles de millones de inversiones en Libia. Entonces la política de conciliación con el mundo occidental ha tenido tremendos perjuicios contra los intereses estratégicos y económicos de Rusia. Finalmente ha penetrado en la cabeza de Mévdeved, el presidente, con una actitud tan conciliadora con occidente que casi sacrificó la seguridad nacional del país.
Chury: Es decir que le cambiaron el libreto para esta actitud que ha tomado ahora.
Petras: Bueno, hay que ver. Puttin parece alguien más independiente, no tan tonto como Mévdeved, entiende mejor las relaciones de poder y tal vez es por esta razón que la prensa occidental y la oficialidad siempre hacen una distinción entre Mévdeved que es mejor visto que Puttin que está condenado en cualquier momento. Yo creo que Rusia podría tomar posiciones más realistas con Puttin en el poder que durante los últimos cuatro años con Mévdeved.
Chury: Petras, te agradezco realmente muchísimo los análisis que has hecho y te extiendo la invitación para encontrarnos el próximo lunes como siempre
Petras: Bueno. Un abrazo fuerte a todos Chury.

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Cuba: Conciencia vs. Burocratismo


Para descubrir a un burócrata
plantéale un problema ideológico.
El rostro del problema
no se reflejará en el burócrata.
El rostro del burócrata
no se reflejará en el problema

Roque Dalton

El debate sobre el burocratismo en nuestra sociedad no es nuevo. Desde el triunfo de la Revolución y en medio de la organización del nuevo Estado, hubo una constante crítica contra este fenómeno social.
En los últimos cincuenta años, el Estado socialista ha tratado de sortear los obstáculos objetivos y subjetivos que facilitan el surgimiento y reproducción del burocratismo. No obstante, factores internos, externos, económicos y culturales, han impedido alcanzar los resultados que todos deseamos.
El burocratismo está condicionado por diversas variables ligadas al poder político y a las funciones de gobierno, y puede manifestarse en los distintos niveles de cualquier estructura institucional, con independencia de su signo ideológico. En Cuba, tuvo su espacio en las etapas colonial y neocolonial, lo que le agrega en nuestro caso un componente cultural, aunque no determinante.
No debemos confundir al burocratismo con la existencia de una estructura institucional o de un aparato gubernativo con normas y reglamentaciones imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad; ni a los burócratas con aquellas personas que hacen posible ese funcionamiento.
El burocratismo es una actitud humana que frena el desenvolvimiento armónico y coherente de la sociedad y sus instituciones, obstaculiza y aleja la concreción de objetivos individuales y colectivos, facilita el deterioro de la legalidad y los sistemas de valores establecidos, y crea un sector social influyente que, al amparo del poder que representan y ejercen, pueden llegar a instaurarse y reproducirse como grupo social con las consecuencias sociopolíticas que de ello podrían derivarse. José Martí consideró “la vida burocrática” como “un peligro y azote” y alertó tempranamente de que “mal va un pueblo de gente oficinista”.
Desde 1963, el Ché Guevara analizaba con el rigor científico y la honestidad intelectual y política que lo caracterizaban, las principales causas del burocratismo en el nuevo Estado socialista que se levantaba en nuestro país. En un artículo publicado en la revista Cuba Socialista en febrero de ese año, manifestó que en el empeño por corregir las fallas en la institucionalización del país y sin descuidar la defensa ante las agresiones militares de EE.UU., la dirección de la Revolución se dedicó “a organizar el aparato estatal de un modo racional, utilizando las técnicas de la planificación conocidas en los hermanos países socialistas”. Sin embargo, reconoció que “el bandazo fue demasiado grande y toda una serie de organismos, entre los que se incluye el Ministerio de Industrias, iniciaron una política de centralización operativa, frenando exageradamente la iniciativa de los administradores”.
Posteriormente, el sistema político cubano fue corrigiendo sus mecanismos en una tendencia al perfeccionamiento de la institucionalidad. Este proceso inacabado estuvo mediado por las diversas coyunturas nacionales e internacionales que impidieron un mayor fortalecimiento.
La disección que hizo el Ché al burocratismo en los primeros años de la Revolución fue certera y profunda y tiene aún plena vigencia. Para él, las raíces de este mal estaban en: a) la falta de “motor interno”, b) de organización y c) de técnicos suficientemente desarrollados como para tomar decisiones y en poco tiempo.
La falta de “motor interno” la definió como “la falta de interés del individuo (el burócrata) por rendir su servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda mal”. Esta carencia de “motivaciones internas y de claridad política” se traducían, según él, en “una falta de ejecutividad”.
La desorganización era para el Ché el “problema central” y la raíz de los “disloques, cuellos de botellas, que frenan innecesariamente el flujo de informaciones (…) y tiene como característica fundamental la falta de métodos para encarar una situación dada”.
La escasez de técnicos, aunque era un problema heredado, no escapó a su agudo análisis. En aquella coyuntura iniciadora alertó que estaba provocando el síndrome del “reunionismo” que no era más que “la falta de perspectiva para resolver los problemas”.
El análisis hecho por el Ché nos ayuda a explicarnos el fenómeno en el presente, aunque con lógicos y pequeños matices. No obstante, la coyuntura actual, marcada por el camino recorrido hasta aquí, y por condicionantes endógenas y exógenas conocidas, nos obligan a abrir el diapasón y encontrar otras causas que permitieron que el burocratismo se empeñara en acompañarnos.
El insuficiente nivel de participación de la población en la fiscalización de la actividad gubernativa en los distintos niveles, es otra de las razones por las que el burocratismo sobrevive. A pesar de los esfuerzos de la Revolución, de los llamados a la participación de la máxima dirección del país y de la existencia de numerosos canales y espacios de participación que, aunque imperfectos, estan a la mano de la población, la fiscalización directa de la actividad gubernamental se hizo cada vez más difícil para las masas, en la misma medida en que las rutinas de trabajo y las relaciones de poder que median en toda relación social, se combinaban con los efectos sociopolíticos y económicos del Período Especial.
Otra causa del burocratismo es la continuidad en el tiempo de normas legales que respondían a circunstancias ya superadas y a contextos sociopolíticos ya distantes. Consecuentemente, la sociedad, como ente activo, estuvo obligada a forcejear con vetustos marcos que obstruían su constante desarrollo. En un escenario así, el burócrata, consciente de las prerrogativas que le asisten, puede participar en diversas violaciones de la legalidad con las consabidas consecuencias en el orden económico, legal y político-ideológico.
Cuba se encuentra hoy en un proceso de actualización de su modelo económico y de reforzamiento de la institucionalidad socialista, encaminado a garantizar la sustentabilidad del proyecto y su continuidad en el futuro. La mirada que por dentro se hace la sociedad cubana busca identificar y solucionar las fallas que impiden un mejor y más seguro avance del socialismo.
En las actuales circunstancias, la motivación política, la conciencia revolucionaria, el “motor interno” del que habló el Ché, sigue siendo clave en el proceso. En aquel entonces recomendó que para encarar este problema había que “desempeñar un trabajo político” en el que la educación y el ejemplo de la vanguardia eran imprescindibles.
Alcanzar una organización institucional y un aparato estatal eficiente y eficaz que ordene y controle vertical y horizontalmente, sin ahogar iniciativas y las estimule, tanto en la base como en los niveles medios, es también una prioridad en estos momentos. En 1963, el Guerrillero Heroico exhortó a “modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas adjudicando a cada organismo y a cada nivel de dirección su tarea; establecer las relaciones concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes, horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía. (…) Nos permitirá, como ventaja adicional, encaminar hacia otros frentes a una gran cantidad de empleados innecesarios.”
Ante la necesidad de una mayor organización del entramado estatal, el Ché llamó a “tomar las medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas”.
La escasez de cuadros y técnicos calificados en los niveles medios sigue siendo todavía un problema, aunque ahora no se deba a la falta de conocimientos y preparación como en los primeros años. Sin embargo, es necesario revisar, perfeccionar y/o cumplir lo establecido en las políticas para la elección y promoción de los cuadros, que no podrán ser nunca completas, justas ni efectivas, sin la participación creciente y activa de las masas.
Miles de mujeres y hombres calificados y capaces están dispuestos a encarar las responsabilidades propias de los cuadros a cualquier nivel. Sin embargo, existe una percepción errónea de que escasean, apreciación que se sustenta en la permanencia en el tiempo de ineficaces mecanismos de promoción y/o elección que no se ajustan a las realidades actuales y están permeadas de vicios y viejos estilos de trabajo.
Los cuadros, como pidió el Ché, “deben seleccionarse de las masas” y tener como denominador común “la claridad política” que no consiste “en el apoyo incondicional a los postulados de la Revolución, sino en el apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrificio y en una capacidad dialéctica de análisis que permita continuos aportes” a la sociedad.
El burocratismo, como actitud humana, pende de muchos hilos subjetivos y objetivos, pero es la conciencia del individuo la que juega un papel esencial y determina su permanencia o no en el entramado social. En Cuba, el burocratismo sigue siendo un peligro y un azote. Golpea implacablemente a la sociedad, le obstruye su paso, le limita su desarrollo, le disuelve sus valores; está reñido con nuestros principios más sagrados de justicia y equidad y pone en juego la unidad y el consenso que mantienen invicta esta Revolución. No queda entonces otra solución que impedir, como alertó el Apóstol, que “entre en la sangre de la república la peste de los burócratas”.

Omar Rafael García Lazo

Cuba hoy tiene la posibilidad de construir una experiencia social diferente dándole más poder al pueblo.


Hoy, el Gobierno de Cuba camina por senderos inciertos. Tratando de salir desesperadamente de la aguda crisis económica y social, escucha los consejos de los economistas formados en las escuelas del Desarrollo Económico -y por demás neoliberales-, e implementa una serie de medidas justificadas desde la llamada “actualización del modelo socialista cubano”. La eliminación progresiva de ciertos beneficios sociales conquistados por la Revolución, causa incertidumbre al interior de la sociedad cubana y la pregunta de orden es ¿hacia dónde vamos?
Entre las reformas encontramos el aumento de la edad de jubilación a los 65 años para los hombres y a 60 para las mujeres, justificado por el envejecimiento de la sociedad y la falta de presupuestos del Estado para pagar la seguridad social por jubilación. En este caso las preguntas a hacerse son: ¿dónde están las generaciones de jóvenes nacidas en las décadas del 70’ y 80’?, ¿por qué hoy estos no constituyen la fuerza laboral sustituta y generadora de riquezas que sostengan al país? Algunas de las respuestas podemos encontrarlas en la ola migratoria juvenil que, a pesar de las restricciones para viajar, persiste en la isla dada la urgencia de satisfacer necesidades materiales básicas personales y familiares, a lo que se suman ansias de realización profesional debido a la frustración salarial y material ante las profesiones y oficios en Cuba.
Aunque el Gobierno no lo ha anunciado –desgraciadamente los cubanos tenemos que enterarnos por la prensa internacional[1]-, los caminos del mercado inmobiliario y turístico serán de prioridad inversionista comenzando por la renta de tierras para campos de golf por 99 años a compañías extranjeras. Estrategia que me recuerda a la vieja República Neocolonial con sus bases militares y carboneras rentadas por 99 años a compañías norteamericanas, “una buena manera de actualizar el modelo”. También, a pesar que una de las primeras necesidades que hay en Cuba es la habitacional, se aprobará la venta de apartamentos a extranjeros.
La permisión del trabajo por cuenta propia no es nada nuevo en la agenda. En los años 90’ para los cubanos fue unas de las alternativas ante la crisis del Estado centralizado e insuficiente para satisfacer necesidades básicas como la alimentación y el transporte. Hoy cuando se rescata este concepto, se realiza en condiciones precarias y apresuradas liberando las fuerzas productivas sin proporcionar los medios de producción, ni mercados donde adquirir recursos para su desarrollo.
El licenciamiento de al menos 500 000 empleados públicos, hasta llegar a un millón, se encuentra en el paquete de medidas del Gobierno. Sin diferencia a España y Grecia países capitalistas donde los gobiernos siguen las órdenes del FMI, los cubanos sabremos por primera vez después de 52 años de Revolución que es el desempleo. Medida tristemente apoyada por los sindicatos de obreros burocráticos para nada representantes de la clase obrera ni trabajadora.
Los cubanos aun reconocemos que tenemos un sistema público de alto nivel de desarrollo(a pesar de sus deficiencias) en salud, educación y cultura, comparable con índices de países desarrollados. Estos sectores posiblemente se verán afectados por dichas reformas atacando -como diría el FMI-, el déficit público o fiscal. Hoy el sistema público es subvencionado indirectamente por todos los trabajadores cubanos con su trabajo y el Estado se ha apropiado de la palabra “gratuidad” como si este ente, inexistente físicamente, produjera algún recurso más que la burocracia. Por solo poner un ejemplo: los trabajadores del turismo, principal empresa cubana en la entrada de divisas al país, tienen un salario oficial de 50 cuc por mes, el más alto. Cuando un turista gasta como mínimo 1000 cuc en 15 días ya que todos sabemos los altos precios en Cuba, aun para estos. Pregunta: ¿hacia dónde van las ganancias del turismo? Espero que hacia la educación, salud y cultura (gratuidades) porque para el bolsillo de los cubanos ese dinero no va.
Después de 70 años de socialismo real en Europa del Este y 52 de Revolución cubana, los gobernantes cubanos no han aprehendido la lección. La solución no se encuentra en los manuales de economía del desarrollo económico, ni en las lecciones de libertad y democracias liberales, ni en la total confianza a la clase burocrática, ni siquiera en las supuestas buenas intenciones de un líder.
La única solución posible para comenzar una verdadera actualización del modelo socialista cubano será cuando los trabajadores y ciudadanos cubanos tomen realmente decisiones en la política local y nacional, a partir de debates públicos (con diversidad y confrontación de criterios) utilizando las estructuras creadas o no. Cuando verdaderamente aporten sus ideas del cómo solucionar los problemas desde la base. Cuando los trabajadores, desde los consejos obreros o asambleas, discutan los planes de producción, los problemas de organización y de recursos materiales, así como promuevan soluciones y tomen decisiones sobre la distribución de la ganancia en función de la sociedad y beneficios propios. Cuando los trabajadores y ciudadanos controlen las ganancias de las empresas y los presupuestos del Estado. Nada debe ser oculto en la democracia socialista, no habrá engaños de la burocracia, ni de los dirigentes. Un pueblo que sea capaz de debatir su realidad, conocerla sin tabúes y controlar la administración, será un pueblo que sabrá conducir su futuro. Cuba hoy tiene la posibilidad de construir una experiencia social diferente a los del resto del planeta.

Refrescando la memoria.

Tras la caída del llamado campo socialista, en un contexto mundial esencialmente capitalista donde las bases económicas y políticas están en función del capital, las contradicciones sociales se recrudecieron en Cuba. Se le “cayó el maquillaje” a una economía cubana dejando ver que, por más de 30 años, el Gobierno cubano se había dedicado más a mostrar la imagen del proyecto que a construirlo. Continuando siendo en “Revolucion” monoproductores e importadores de recursos como en la Colonia y en la Neocolonia, nuestra economía seguiría siendo dependiente de alguna potencia o nación.
Para el pueblo, la vida cotidiana se convirtió en la búsqueda de estrategias de vida y supervivencias fuera del marco legal, del sistema solar y con los pies en la tierra.
Aun así, por suerte o por desgracia, en dependencia de la ideología de cada cual, no pertenecemos al banco mundial, al FMI, a las grandes transnacionales ni a ningunas de sus estructuras. Soportamos aún el embargo –bloqueo económico del Gobierno norteamericano-, la hipócrita Posición Común Europea y, agréguese a esto, los rejuegos políticos de las extremas elites políticas de Miami y de Cuba, generando todos los años diferentes conflictos de violencia y muerte, siendo los únicos perjudicados los cubanos “de a pie”; los de “aquí” y los de “allá”.
Apuntes importantes ha tener en cuenta antes de finalizar el análisis de la etapa, es que el Gobierno descentralizó en los 90’ la gestión económica y política; creó las Asambleas Municipales del Poder Popular y lo Consejos Populares para la gestión comunitaria; desarrolló el sector cooperativo en el sector campesino y autorizó el trabajo por cuenta propia sobre la propiedad personal. Además, promovió los concursos y premios para las invenciones de piezas de repuesto (soluciones industriales de bajo costo que ayudarían a sostener la crisis); así como estrategias solidarias que van desde comidas colectivas hasta políticas de transporte como la singular botella[2]. Por otro lado, a nivel de pueblo ocurrieron cambios de valores comunitarios como la protección y encubrimiento al que desvía recursos de manera ilegal pero resuelve la alimentación del barrio; las prostitutas y el que esta contra el Gobierno ya no serían denunciados por sus vecinos, más bien muchas veces aceptados y respetados. Iniciativas todas llevadas a cabo por los ciudadanos cubanos. La historia termina en que este pueblo con sus saberes populares salió de la dura crisis y con ella el país. Quienes pensaron en la guerra civil por hambre, quizás tendrán que esperar un poco más.
En el período de 1998 al 2000, con la supuesta recuperación económica, el Gobierno lo centraliza todo nuevamente, impone su moral reformando el código penal, aumenta las fuerzas represivas y acrecienta su conflicto con el vecino del norte debido al caso del niño Elián Gonzáles, contando con el apoyo incondicional de una mayoría del pueblo cubano.

¿Cuáles serían los escenarios? ¿Hacia dónde vamos?

Las opciones para Cuba no son muchas o mejor dicho yo personalmente veo solo tres o cuatro, aunque quizás existan muchas más.
• La de convertirse en una sociedad capitalista, de tercer mundo, latinoamericana-caribeña, con todo la implicación geopolítica en beneficio para los mercados de capitales imperiales, donde las libertades públicas serán reconocidas al estilo norteamericano en función de la propiedad privada y el capital.
• La que tenemos hoy, un gobierno “socialista” autoritario que protegerá sus principios fundadores hasta su final, sin proyecto económico - político - social explícito, inmerso en una gran crisis económica, de la cual no va a salir solo y que poco a poco “modernizará” el sistema hasta entregarlo al capital.
• La socialdemócrata que no se diferencia mucho de la primera. En su condición progresista entregará al capital los destinos del país con la simple justificación de que Cuba se ha montado tarde en el carrito del desarrollo económico, además de defensora de los derechos humanos, libertades públicas y propiedad privada, solo prometiendo no tocar el sector público de la educación y la salud.
• Una cuarta sería la de un socialismo libertario y participativo sobre el cual quisiera comentarles algunas ideas.

Trabajar en la alternativa es nuestro reto.

¿Qué entender por socialismo libertario y participativo? Se han escrito diversos artículos refiriéndose al tema. Empezando por las propuestas programáticas de Pedro Campos y un grupo de compañeros que generaron un gran debate en la red, en diversas publicaciones y en la calle.
Como propuesta central se sostiene que el desarrollo de las cooperativas y empresas autogestionadas, en la que los trabajadores gestores colectivos de la producción y dueños de los medios de producción reciban los beneficios directos de su fuerza de trabajo en función de cubrir sus necesidades y de la sociedad. Para ello, las tomas de decisiones administrativas y productivas deben realizarse de manera democrática con la participación de todos los asociados y en estrecha relación con la comunidad cuando esta sea afectada; por lo que el control de la producción en lo referente a inversión, gastos, planificación, control de recursos y toma de decisiones administrativas y sindicales vendrían de la mano de todos los trabajadores. Las ganancias se reparten entre ellos: la empresa (para garantizar su ciclo de reproducción) y la sociedad, mediante impuestos municipales y nacionales permitiendo el desarrollo económico de la comunidad, empresa y la nación.
La diferencia con las cooperativas capitalista radicaría en el modo de gestionar la empresa y su interés en el desarrollo social, así como la protección del medio ambiente y la utilización de energía renovable. Donde la libertad comienza ser un medio y no un fin. La autogestión obrera de la economía se desarrollaría en los diferentes sectores de la economía: agricultura, industria y los servicios, haciendo siempre hincapié en el empoderamiento, protagonismo y toma de decisiones en los Consejos Obreros, según la experiencia cubana. El Estado, como cogestor de la economía impulsaría estas iniciativas a partir de la inversión extranjera y cooperación internacional con bajos costos, capacidad de renovación y respetando el medio ambiente, dado que dejar a la deriva estas iniciativas sería prescribir el fracaso.
Lo cierto es que hoy en Cuba llueven los debates en el tema de autogestión cooperativa en la nueva forma (no tan nueva) de concebir a la empresa socialista. Algunas plagadas de condicionamientos políticos y otras con grandes análisis teóricos, pero sigue siendo la pata coja de la mesa las puestas en prácticas de experiencias autogestionarias y cooperativas. Tal es así que parece que en Cuba esa experiencia no ha existido o al menos no son públicas, cuestión en la cual estoy totalmente convencido que hay miles de experiencias no escritas con buenos resultados. Al existir este vacío hemos ido a Latinoamérica y España a buscar experiencias interesantes, con contextos totalmente diferentes y no siempre aplicables por sus lógicas. Hablo de las fábricas recuperadas en Argentina, Mondragón en España o los primeros pasos de la creación de cooperativas en Venezuela. De las cuales llegan a nosotros muy poca información y generalmente bastante acrítica, lo cual es una gran desventaja para hacer análisis y crear perspectivas. Hoy a los cubanos de la isla les falta mucha información sobre qué es la autogestión en el XXI a partir de las nuevas tecnologías y recursos renovables, de experiencias organizativas autogestionarias, de empoderamiento y de intervención comunitaria o local.
Para nuestra desgracia actualmente muchos cubanos tienen dos opciones según los dictados del sentido común: la benevolencia del Estado o la propiedad privada y el mercado. Por esa razón se convierte en una lucha impostergable el nuevo proyecto económico del socialismo libertario cubano.
En la isla, jóvenes cubanos trabajan por un futuro diferente, por una Cuba libertaria. Jóvenes pertenecientes a la red Observatorio Crítico laboran en el rescate de la memoria popular usurpada por el sentido común del poder. Grupos de jóvenes que constituyen diferentes proyectos autónomos autogestionados, sin el financiamiento de ninguna institución ni gobierno actúan en el escenario cubano en diferentes espacios, entre los que se encuentran proyectos ecológicos como El guardabosque, La salvadera y El trencito, una de las iniciativas más sensibles de la red, ya que su trabajo con niños a partir de la educación popular, busca nuevas formas educativas solidarias, creativas y de participación horizontal. Accionan además otros proyectos más politizados como Socialismo participativo y democrático creado con el objetivo de promover las ideas de un socialismo autogestionario a partir de sus propuestas y la Cátedra Haydee Santamaría, creado por investigadores, profesores y activistas comunitarios con acciones encaminadas al rescate de los contenidos populares y a organizar eventos e intervenciones públicas socializando y proyectando un socialismo y un ideario libertario.
Estos grupos han logrado sobrevivir un contexto hostil de represión psicológica y laboral por parte del Gobierno. Presionando constantemente a los activistas y a quienes se interesan por sus propuestas, despidiéndolos de sus centros laborales por razones políticas. Considerados entonces como un sector de la contrarrevolución interna.
Por otro lado somos tratados por la oposición cubana como la izquierda infantil sin proyecto político, reivindicadora del socialismo real o agentes del Gobierno. Para nosotros esto no es problema, de hecho nos da más fuerza para seguir trabajando.
Trabajamos sin recursos de ningún tipo, cada uno pone lo que puede de sus 20 cuc, 400 pesos nacionales que gana mensualmente, para cada intervención; pero nuestra voluntad de trabajar por otra Cuba nos inspira cada día a superar las dificultades.
Es imprescindible que una nueva generación cubana se piense su realidad y actúe sobre ella. Que deseche todo lo negativo de las experiencias autoritarias y errores políticos - económicos del llamado Socialismo cubano y rescate todo lo que un día fue o pudo ser verdaderamente Revolucionario.

Karel Negrete Vazquez
activista del proyecto Observatorio Critico de Cuba
activista del mov. social Nuevas Izquierdas Revolucionarias cubanas

observatoriocriticolh@gmail.com

[1] Gerardo Arreola. Cuba se abre al turismo de lujo; venderá casas a extranjeros y construirá campos de golf. Periódico La Jornada. Martes 3 de agosto de 2010, p. 18 Page 1
[2] La botella: término utilizado por los cubanos para definir la acción de pedir el favor a los conductores de vehículos particulares de ser transportados en el mismo dada la escasez de transporte público; los vehículos estatales tenían la obligación de no circular con plazas vacías en su interior. Esta solución privilegió la solidaridad ciudadana y fue eliminada una vez que el transporte público supuestamente mejoró. Conocido internacionalmente como el STOP

Yoani Sánchez, el milagro de la infamia

La selección de Yoani, como uno de los seres pensantes más sobresalientes, dentro de un mundo donde abundan las mentes preclaras, agudas, pero sobre todo honestas, es una desviación que corresponde...

Ninguna persona, durante el siglo XX hasta la fecha, han tenido más premios ni más publicidad en los grandes medios internacionales, como la bloguera Yoani Sánchez.
La señora Sánchez, se sumó con mucha conveniencia a las campañas contra Cuba en la época que el Estado cubano se abrió a la crítica y donde las expresiones contrarias al gobierno, dejaron de ser reprendidas por la población y los círculos oficiales como en otros tiempos.
Su estilo abandonó el tipo de críticas violentas practicada por la contrarrevolución tradicional entre 1959 y la década de 1980.Contrariamente a los grupos que caracterizaron esa época, definidos por su beligerancia y la actividad militar dirigida desde Washington, la cual incluyó un desembarco de 1500 hombres por Playa Girón, al sur de la provincia cubana de Matanzas, la señora Sánchez se enfocó en ridiculizar la cotidianeidad de un país sometido al Bloqueo decretado por Estados Unidos. Dicho Bloqueo, único en su historia, ha creado dificultades en la búsqueda de soluciones a diversas crisis, especialmente la económica, obligando al Estado Cubano a dedicar inmensas sumas de sus escasos recursos a la defensa.
Lo escrito en este sentido por Yoani se podría aplicar en mayor proporción a un sin número de países pobres que tienen el “beneficio de vivir en democracia”, pero con una escasez y un hambre generalizada que nunca ha aplicado a Cuba, ni siquiera en la época gris de la represión intelectual, ni en el tiempo que perdió el 80% de sus relaciones comerciales.
El término democracia es el preferido por los enemigos del Estado cubano, desconociendo que la tradición participativa y el anhelo de escogencia, han definido el sentir de los cubanos desde antes que fuera ocupado innecesaria e injustamente por Estados Unidos en 1898. Lo que no mencionan estos “pensadores”, la mayoría de ellos oposicionistas por conveniencia, es que en el sentir de ese pueblo se han afianzado mucho más esos criterios y ni siquiera las trabas históricas impuestas por la coyuntura soviética, han impedido continuar ese camino.
Yoani vuelve a resurgir en estos días. Ella no ha tenido que competir burdamente por el dinero que Washington aprueba todos los años para subvencionar a quienes hacen algo en contra del gobierno de Cuba o hablan mal de su sociedad o de su Estado en fase de organización. Otros se muerden como perros por agarrar un cachito del presupuesto de 20 millones aprobado este año por el Congreso estadounidense.
Para ella se han fabricado otros mecanismos, encomendados a la gran prensa internacional, de la cual el Grupo Prisa ha sido su principal abanderado.
El periodista Salim Lamrani, profesor de la Universidad de la Sorbona lo documenta claramente en uno de sus trabajos.
“Yoani Sánchez es la nueva figura de la oposición cubana. Desde la creación de su blog «Generación Y» en 2007, ha obtenido innumerables premios internacionales: El premio de Periodismo Ortega y Gasset (2008), el premio Bitacoras.com (2008), el premio The Bob’s (2008), el premio Maria Moors Cabot (2008) de la prestigiosa universidad estadounidense de Columbia. Del mismo modo, la bloguera fue seleccionada entre las 100 personalidades más influyentes del mundo por la revista Time (2008), en compañía de George W. Bush, Hu Jintao y el Dalai Lama. Su blog fue incluido en la lista de los 25 mejores blogs del mundo del canal CNN y la revista Time (2008). El 30 de noviembre de 2008 el diario español El País la incluyó en la lista de las 100 personalidades hispanoamericanas más influyentes del año (lista en la cual no aparecían ni Fidel Castro ni Raúl Castro). La revista Foreign Policy por su parte la incluyó entre los 10 intelectuales más importantes del año y la revista mexicana Gato Pardo hizo lo mismo para el año 2008.”
El periódico El País perteneciente al Grupo Prisa está a cargo de la misión benéfica de la señora bloguera y Liberty Acquisition Holding, quien es el principal dueño del Grupo Prisa, hace su faena con el resto de la prensa europea.
En Estados Unidos no hace falta mucha prensa para mantener la política agresiva en contra de Cuba, asumida desde 1959. Excepto El Nuevo Herald, que se encarga de recaudar votos para los candidatos de los representantes de origen cubano que le prestan a Washington su voz para otorgarle legitimidad virtual a su estrategia, el resto no tiene porqué dedicarse a esos menesteres. La política contra Cuba se decide en la Casa Blanca, en el Congreso y en los entramados de Estado, donde pululan los fantasmas que no perdonan a los Padres Fundadores el no haber materializado la incorporación de la Isla.
En Europa es diferente. La “posición común”, equivalente al Bloqueo estadounidense a Cuba, con algo de moderación, fue una política que le costó a Washington mucho trabajo imponerla en ese Continente. Mantenerla es solamente posible con una prensa militante contra todo lo que acontece en esa Isla y contra todo lo que hace el gobierno de turno.
Yoani acaba de ser declarada una de las “Principales 100 Pensadoras Globales” por la revista Foreing Policy. La publicación en español de esta revista la ejecuta la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, radicada en Madrid, España. Su fundador es Diego Hidalgo Schnur, quien a su vez es el Consejero del Grupo Prisa.
De paso debemos mencionar que dicho Grupo fue multado en 500,000 euros por la Comisión Nacional de Competencia el 28 de noviembre del 2011 (o sea, en noviembre de este año) por competencia desleal. A estas instituciones radicales siempre les sucede lo mismo, una vez que les dan un dedo se quieren apropiar de la mano.
Como podemos ver, no hay nada nuevo a la vera de la bloguera Yoani. Es todo un reciclaje. Los mismos que la incluyeron entre las 100 personas más influyentes del año 2008 ahora la imponen a la opinión pública desinformada, como la “pensadora estrella del año 2011”.
Es todo una fanfarria a la cual no nos sumamos porque como decía el fundador de la nación cubana José Martí, “solo la verdad nos pondrá la toga viril”.
No importa de donde vengan las aberraciones informativas, ni las ideologías sustentadas por la fuente en cuestión. La objetividad no tiene colores.
La selección de Yoani, como uno de los seres pensantes más sobresalientes, dentro de un mundo donde abundan las mentes preclaras, agudas, pero sobre todo honestas, es una desviación que corresponde a esa ofensiva en contra de Cuba que hemos venido denunciando.
Es una cuenta matemática que no falla: mientras más avanza el proceso de democratización en Cuba y más se acerque a una adecuación de las funciones económicas objetivas a las necesidades distributivas, mayor será la represión de esos turbios intereses contra la Isla.
La señora Yoani Sánchez es un milagro de la infamia. La ofensiva es grande y el pataleo por los fondos asignados por Washington alcanza cada día proporciones gigantescas.

Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EE.UU. y subdirector de Radio Miami