viernes, enero 21, 2022

Microsoft compra Activision para fortalecer su monopolio


Entre denuncias por acoso. 

 Este 18 de enero, el gigante informático Microsoft adquirió en casi 70 mil millones de dólares Activision Blizzard, una compañía desarrolladora de videojuegos como «Candy Crush» y «Call of duty». Dicha empresa, a pesar de ser destacada en la industria, ha estado en el ojo de la tormenta durante estos últimos meses debido a múltiples denuncias, por parte de sus trabajadores, tanto de acoso laboral como sexual. 
 La compra forma parte de un proceso que apunta a la monopolización del sector. El 21 de septiembre del año 2020, Microsoft había anunciado ya la adquisición de Zenimax Media por un total de 7.500 millones de dólares, un movimiento que no entraba en los cálculos de nadie. De esta manera, se quedó con una de las desarrolladoras más importantes del mundo como lo es “Bethesda Games”, empresa que actualmente cuenta con más de 2.300 empleados.
 En ese momento, la cabeza de la dirección de juegos de Microsoft anunció que no se detendrían en la adquisición de nuevos estudios “third party”, definidos como empresas que ofrecen sus productos a la gran mayoría de plataformas actuales. El objetivo, al comprarlos, es que estos estudios trabajen exclusivamente para Microsoft.
 Activision genera más dinero en un año que el PBI de muchos países periféricos, por lo que esta compra le aseguraría a Microsoft no solo un aumento enorme en sus ganancias, sino que además le permitirá acceder a diversas franquicias que le posibilitarán fortalecer su autodenominada “infraestructura”, que no es otra cosa que un intento de monopolio para dejar fuera del mercado a sus principales competencias a base de billetes verdes. 

 El prontuario de Activision 

El CEO de Activision, la flamante adquisición de Microsoft, se llamaba Robert “Bobby” Kotick y fue acusado en noviembre por el diario estadounidense Wall Street Journal de encubrir acosos sexuales en la firma y de maltratar a algunas de sus empleadas. Los accionistas lo protegieron hasta la venta misma de la empresa. Con el desembarco de Microsoft, su lugar será ocupado por Phil Spencer, quien ha prometido «respeto, dignidad y una mejora en las condiciones laborales», algo de lo que no deberían fiarse sus trabajadores. 
 Otra de las prácticas cuestionables de Activision es la utilizada en una de sus franquicias insignia como lo es “Call of Duty”, una de las más rentables en la industria, saga que se ha usado en el pasado como plataforma para incitar a los jóvenes estadounidenses a alistarse en las fuerzas armadas de su país, alimentando de esta forma a la maquinaria de guerra del imperialismo yanqui.
 Por si todo lo antes mencionado fuera poco, es remarcable la imposibilidad de los trabajadores de formar un sindicato propio, derecho que se les ha negado en pos de evitar la conformación de una herramienta para defenderse. Es una situación muy extendida en las tecnológicas. Así se allana el camino a prácticas como el “crunch”, que no es otra cosa que el sometimiento a largas jornadas laborales en el periodo previo a un lanzamiento, donde en múltiples casos los empleados solo pueden volver a sus hogares durante pocas horas, llegando a tener jornadas laborales de 16 horas diarias o incluso más, sufriendo desmayos o periodos de depresión, generados por el estrés que conlleva cumplir con los ajustados calendarios de lanzamiento, que están estructurados en función de obtener más ventas en fechas específicas como puede ser festividades como navidad. 
 La lucha de los trabajadores de esta industria deberá continuar en pos de sus derechos laborales más básicos y de un ambiente de trabajo libre de todo acoso sexual y laboral.

Santiago Martín Mayorga
Ulises Russo

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