martes, marzo 27, 2007

La lucha de clases se está preparando en Medio Oriente.

Iraq, Irán, Líbano, Israel, Palestina, Egipto, Marruecos...

Las contradicciones del capitalismo mundial se están expresando muy profundamente en Oriente Medio y la guerra de Iraq ha exacerbado aún más todas estas contradicciones. Cuando hablamos de ¨socialismo o barbarie¨, podemos verlo ya a una enorme escala en toda la región.
Lo que está ocurriendo en Oriente Medio no se puede entender a menos que comprendamos las condiciones reales de la población sobre el terreno: de la población iraquí y de las masas palestinas que en la práctica viven en inmensas prisiones abiertas. En Gaza, donde la población muchas veces está al borde del hambre, mientras que en Israel, justo al otro lado de la frontera, existe un nivel de vida mucho más elevado. Sería difícil encontrar una contradicción más cruel.
Ahora se ha sumado Líbano. Después de la reconstrucción del país y conseguir cierto grado de estabilidad, el imperialismo israelí lo bombardeó y lo hizo retroceder veinte años o más.
Las terribles contradicciones que existen en Oriente Medio son la consecuencia directa del capitalismo y el imperialismo. Al mismo tiempo vemos los límites de este sistema. A pesar de todo su poderío militar y económico es incapaz de estabilizar la región. El principal objetivo del imperialismo norteamericano al iniciar la guerra iraquí era conseguir el control de las enormes reservas de petróleo del país. Pero a pesar de todos sus esfuerzos han fracaso miserablemente en este objetivo debido al caos actual que ellos mismos han creado.
Un objetivo más amplio y global, más allá del propio Iraq, era controlar todo Oriente Medio. El imperialismo norteamericano puede ver muchas amenazas a sus intereses en la región, con muchos de los regímenes despóticos que le son leales enfrentándose al malestar interno e incluso al riesgo de ser derrocados. Por eso tenía la idea de vigilar la región desde su base en Iraq. En particular estaban preocupados por la inestabilidad en Arabia Saudí, y tenían la idea que desde Iraq podrían ocupar los pozos petroleros en el caso de un colapso del régimen. Lo mismo se aplica a Irán, pensaban que sería más fácil de controlar si tenían una base fuerte en Iraq.
En realidad, planeaban construir un corredor de bases militares a través de toda la región. Todos estos planes ahora han saltado por los aires, porque la guerra de Iraq ha creado el efecto contrario al que pretendían. En lugar de mayor estabilidad tenemos más inestabilidad. En lugar de un fortalecimiento de los regímenes que son leales al imperialismo, ahora se están enfrentando a un creciente malestar desde abajo.

La guerra en Iraq

Los imperialistas norteamericanos querían enviar un mensaje a los otros “regímenes díscolos” como Irán y Siria: “si se pasan de la raya ustedes serán los siguientes”. También querían enviar un mensaje al mundo colonial, a aquellos regímenes y pueblos que se atreven a cruzar la línea. La idea era que EEUU podía dominar a todos los pueblos del mundo, estableciendo esta extraña forma de “democracia”, no el gobierno del pueblo, sino el gobierno sobre el pueblo por parte de un poder extranjero.
Todo esto ha fracasado y ahora se enfrentan en Iraq a una espantosa derrota. El mensaje que envía esto a todo el mundo es que el imperialismo no es tan poderoso como parecía, que puede ser derrotado. Han conseguido lo contrario a lo que pretendían. En ese sentido la guerra de Iraq es un fracaso total desde el punto de vista de los intereses fundamentales de la clase dominante norteamericana.
¡Cómo pueden cambiar las cosas en pocos años! Después de un avance inicial rápido en Iraq y de ocupar Bagdad, todos los pequeños burgueses de “izquierda” lloriqueaban por el poder omnímodo del imperialismo, se avecinaban décadas de negra reacción y otras cosas por estilo. Esto refleja su ausencia total de comprensión de los procesos subyacentes reales que están ocurriendo en el mundo. Estas personas sólo pueden ver el poder de la clase dominante y no son capaces de ver las contradicciones que atraviesan a la sociedad a todos los niveles.
Ahora el escenario es completamente distinto al que parecía ser. La gente puede ver los efectos reales de la guerra. Ven que incluso el ejército más poderoso del mundo no puede someter a un pueblo que no quiere. La memoria de Vietnam ha renacido. La Guerra de Vietnam tuvo un gran efecto sobre la conciencia de los trabajadores norteamericanos. También enseñó a la clase dominante una lección importante. Aparentemente Bush ha olvidado esta lección (mejor dicho, en primer lugar nunca la aprendió).
Todo esto es la consecuencia lógica del final del estalinismo. A un sector de la burguesía norteamericana se le fue la cabeza, pensaban que eran todopoderosos. Las décadas de conflicto entre las dos superpotencias, EEUU y la Unión Soviética, las había ganado EEUU. Se entraba en una nueva época, el Nuevo Orden Mundial, con EEUU como la única superpotencia dominando el planeta. Ahora están aprendiendo la cara más difícil de lo que realmente era un cuento de hadas. Una cosa es ser una superpotencia económica y militar, y otra es someter a los pueblos del mundo.
Y a pesar de las lecciones de Iraq, Bush está decidido a pasar después a Siria e Irán. Pero aquí se está enfrentando a la oposición de un sector importante de la clase dominante estadounidense que quiere llegar a un acuerdo con Siria e Irán (como indicaba el informe de la Comisión Baker). Esto refleja la situación real de la clase dominante norteamericana. Están en una situación desesperada a escala mundial, se trata de una crisis generalizada del sistema. Las divisiones dentro de la clase dominante estadounidense son un reflejo de la crisis de su sistema.
Nosotros pronosticamos todo esto en nuestras publicaciones y discusiones del pasado. Como explicaba Trotsky, el marxismo nos permite la superioridad de la previsión sobre la sorpresa. Los marxistas no nos permitimos ser empujados de acá para allá por este o aquel acontecimiento mundial. Nos basamos en los procesos reales, concretos y subyacentes. Nos basamos en el hecho de que el capitalismo es un sistema desgarrado por contradicciones internas que tarde o temprano deben salir a la superficie.
Al principio Bush estaba convencido de que podía utilizar el 11-S para justificar la guerra en Iraq, en Afganistán y si era necesario en cualquier parte. Ahora el caos en Iraq está teniendo efecto en casa, en EEUU. Las últimas elecciones reflejan un rechazo a la política de Bush. También está teniendo efecto dentro del ejército norteamericano y sus familias. Ahora existe un sentimiento de masas contra la guerra en EEUU. Pero aún así Bush prefiere ignorar esto y continuar como si nada hubiera cambiado. Decidió enviar otros 22.000 soldados a Iraq. Es como un jugador que hace su última apuesta intentando recuperar todo lo perdido. Está a un millón de años luz del mundo de los trabajadores y la población estadounidense. No comprende el ambiente real que existe en EEUU.
El costo de la guerra es una hemorragia colosal para EEUU, tanto en términos de soldados perdidos como en miles de millones de dólares gastados. No ha sido una buena inversión. El número de iraquíes que han muerto debido a la guerra, directa e indirectamente, ¡se calcula que es de 600.000! El efecto del creciente número de soldados norteamericanos muertos y la terrible devastación provocada al pueblo iraquí es algo que está radicalizando el ambiente en los propios EEUU.
A pesar de su enorme ejército y de la tecnología militar, EEUU ha perdido el control efectivo de Bagdad y del oeste de Iraq. Zonas enteras están de facto bajo el control de las milicias. La debilidad de EEUU se reflejó en la idea de mantener allí los soldados, pero encerrados en sus bases, el único lugar “seguro” para ellos.
La situación del gobierno Maliki es sintomática. Está basada en el poder militar norteamericano y en ese sentido es un “títere”. Pero EEUU no tiene el control total del títere. Maliki ha estado buscando su propia base de apoyo y eso explica por qué se ha basado en las milicias chiíes, por eso ahorcó a Sadám para apaciguarlas. Pero mientras que esto puede que tranquilizase a los chiíes, enfureció a los suníes. Mientas tanto, los kurdos son tratados como peones, por no hablar de su derecho a la autodeterminación.
Ahora hay rumores de golpe de estado para destituir a Miliki. Esto nos recuerda la postura del imperialismo norteamericano en Vietnam al final de esa guerra en los años setenta. Como no conseguían que el títere hiciera lo que ellos querían, entonces decidieron que lo mejor sería librarse de él y hacer el trabajo ellos mismos. También debemos recordar como terminó eso. En Iraq ahora la situación es tan mala que incluso hay rumores de que quieren instalar otro dictador, quizás ¡alguien como Sadám!
EEUU, debido a su incapacidad de controlar el país con métodos puramente militares, ha estado intentando utilizar la vieja técnica de “divide y vencerás”. Con esto simplemente están incrementando las tensiones entre suníes, chiíes y kurdos. El resultado final de todo esto es que ahora se enfrentan al peligro real de una guerra civil total e incluso a la ruptura del país. Así no es como se suponía que debía ser.
Por lo tanto, lejos de resolver cualquiera de los problemas del imperialismo norteamericano, la guerra en Iraq simplemente los ha exacerbado, sacando a la superficie las contradicciones reales subyacentes, acelerando el ritmo de los acontecimientos de la lucha de clases en EEUU y desestabilizando aún más todo Oriente Medio.

Líbano después de la guerra

El verano boreal pasado Israel recibió una lección muy dura. Tiene el ejército mejor equipado y entrenado de Oriente Medio, todavía es la fuerza imperialista más poderosa de la región, pero fue derrotado por Hezbolá. Esto ha tenido un impacto enorme sobre la psicología de los pueblos de la región. Como en el caso de EEUU en Iraq, la derrota de Israel ha enviado el mensaje de que no es todopoderoso ni invencible, que puede ser derrotado. Esto también tuvo un impacto psicológico profundo sobre la propia población israelí. En el norte, las ciudades fueron bombardeadas y el ejército israelí no consiguió proteger a la población de estas zonas. Esto suscitó serias dudas sobre la capacidad del ejército israelí para defender a su pueblo.
Israel se construyó sobre la base psicológica de que éste era el único “lugar seguro” del mundo para los judíos. En las guerras pasadas Israel siempre salió triunfante. A pesar de estar rodeado de muchos enemigos podía ocuparse de ellos militarmente. Esta era la idea que se había establecido.
Ahora la población se está dando cuenta de que a pesar de su poder sobre el papel, el ejército israelí no es invencible. Puede ser derrotado por la resistencia popular en el sur del Líbano. Debemos recordar que Hezbolá originalmente nace no como una fuerza apoyada desde el exterior. No fue trasplantada al Líbano por Irán, sino que surge como la resistencia durante la pasada ocupación de las fuerzas israelíes.
Hezbolá es una expresión del fundamentalismo islámico, pero nace debido a una necesidad específica de la población local. Por lo tanto, sería un error tener una aproximación mecánica y unilateral a este fenómeno.
Si se aplicase esta aproximación unilateral al fundamentalismo islámico en realidad significaría pintar un cuadro muy negro de reacción dominando Oriente Medio y se perdería de vista la verdadera situación. Habría que explicar por qué la actual crisis del capitalismo mundial provoca una revolución en América Latina, donde tenemos una oleada revolucionaria tras otra, pero en otra parte del mundo parece que está ocurriendo exactamente lo contrario.
Una mirada más cercana de la situación en Oriente Medio revela que las contradicciones de clase también existen allí. Simplemente se expresan de una manera y con un ritmo diferentes. Sería muy superficial sacar la conclusión de que la lucha de clases está fuera del orden del día en Oriente Medio. Eso significaría ignorar los propios hechos.
Acabamos de presenciar una masiva huelga general en Líbano (enero 2007). Ha habido una manifestación con 2 millones de personas, en un país con 4 millones de habitantes. Es verdad que Hezbolá ha llenado el vacío político, pero esto se debe a la ausencia de una verdadera alternativa de izquierda, no a la ausencia de disposición para luchar de las masas.
Hezbolá plantea cuestiones sociales, el tema de la pobreza, falta de vivienda, etc. En este sentido conecta con los pobres, sobre todo chiíes. Lo que tenemos en Líbano es un tremendo potencial revolucionario, no la negra reacción. El gobierno actual es pro-occidental, llegó prometiendo “reformas”, pero lo que en realidad está haciendo son recortes, privatizaciones, etc. El objetivo de este gobierno es conseguir que Líbano entre en la OMC, con todo lo que ello implica. Líbano está enormemente endeudado, los imperialistas exigen la reducción de la deuda. Los que deben pagarla son los trabajadores y los pobres, y esto está provocando un efecto social dentro del país, un efecto de radicalización.
El resultado de la guerra del año pasado en Líbano fue: 1.200 civiles asesinados, un millón de desplazados, 30.000 casas destruidas y la infraestructura severamente dañada. El PIB libanés estaba creciendo pero ahora se espera que caiga por lo menos un 3 por ciento. Y lo único que puede ofrecer el gobierno es más de lo mismo.
El movimiento contra Siniora, a pesar de que Hezbolá lo encabece, tiene que ver con el descontento de las masas, con cuestiones sociales y económicas. Hezbolá está en una situación difícil, apoyaron la huelga general, como hizo la confederación sindical, pero querían una huelga general tranquila, de quedarse sentados en casa.
Hezbolá quiere explotar el movimiento para exigir una mayor parte de poder para sí mismo dentro del marco capitalista, poder decir más en el parlamento. No quieren directamente derribar al gobierno Siniora. No tiene una alternativa real al programa económico de Siniora. Pero las masas quieren derribar este gobierno antiobrero, quieren una solución a sus problemas apremiantes.
Por lo tanto, es cuestión de tiempo, que los dirigentes de Hezbolá queden desenmascarados como políticos burgueses que no pueden ofrecer ningún cambio fundamental. Por ahora, tienen un enorme prestigio: son los que han “derrotado a Israel”. Pero las masas, y los combatientes de la base de Hezbolá, están luchando por algo más que un cambio de cara por arriba.
Hezbolá se basa en el movimiento de masas. No es un fenómeno fácil de comprender, porque fundamentalmente es populismo, y este fenómeno se puede expresar como una tendencia muy de derecha o como una fuerza antiimperialista que se presenta con la apariencia de “cuidar de las masas”. Algunos llegan al extremo de intentar caracterizar a Hezbolá como una formación revolucionaria, otros como un fenómeno semifascista. Pero la esencia es que es populista, con una dirección burguesa que se basa en el movimiento de masas. En nuestra orientación hacia las masas que miran hacia estos movimientos, en el caso de Hezbolá por ejemplo, no debemos ser sectarios ni oportunistas. Tenemos que comprender qué quieren las masas y qué quieren los dirigentes de estos movimientos, que en absoluto tiene que ser lo mismo.
No podemos comprender el ascenso de fuerzas como Hezbolá sin entender la cuestión de la dirección de la clase obrera, o más bien la ausencia de dirección. La dirección sindical en Líbano está totalmente corrompida y no es una respuesta real a los problemas de los trabajadores libaneses.
Está el Partido Comunista Libanés, que está aliado con Hezbolá. Parece que antes de la guerra tenía unos cuantos cientos de militantes. Ahora tiene miles. No debemos olvidar que los comunistas libaneses también participan en la resistencia. Esto demuestra el potencial para una fuerza de izquierda dentro del mundo árabe. Una capa de los trabajadores y los jóvenes en Líbano han girado hacia el Partido Comunista buscando una alternativa de izquierda. Es una pena, sin embargo, que la dirección de este partido desde hace tiempo haya adoptado la teoría de las etapas para la revolución, primero la etapa democrática y sólo mucho después la socialista. Esto lleva a buscar “fuerzas progresistas” entre la burguesía y diluir el papel de la clase obrera y, presumiblemente, Hezbolá es una fuerza “progresista”. Pero el hecho de que el Partido Comunista exista y haya crecido, demuestra que entre los trabajadores y los jóvenes libaneses hay elementos que buscan algo más allá de Hezbolá y están buscando una alternativa socialista y de la clase obrera. Dadas las condiciones que existen en este pequeño país esto no debería sorprendernos.

Desorden interno en Israel

En Israel el impacto de la guerra ha provocado una crisis profunda en toda la sociedad. Las condiciones laborales han ido empeorando continuamente. Mientras tanto el gobierno sigue adelante con las privatizaciones y recortes del gasto social. El gobierno está aplicando la misma política que Siniora en Líbano al otro lado de la frontera. En esto están unidos, contra su propio pueblo. Ahora están exigiendo más recortes para costear la guerra. Los trabajadores y la gente corriente de Israel está sintiendo la presión. Mientras que diariamente estallan escándalos políticos la desigualdad crece constantemente.
Enfrentada a los crecientes problemas internos, la clase dominante tenía la idea de que la guerra en Líbano sería algo bueno para desviar la atención de las masas de estos problemas y volverla contra el “enemigo externo”. Pero han conseguido lo contrario. Simplemente han subrayado aún más las contradicciones internas en la sociedad israelí.
Ahora quieren que las masas paguen la guerra. Un ejemplo de la situación a la que se enfrentan los trabajadores israelíes es la que sufren los bomberos. Algunos de ellos ¡llevan un año sin cobrar! Son los que tuvieron que apagar los incendios provocados por los misiles en el norte del país durante la guerra. Y mientras los trabajadores corrientes tienen que luchar para sobrevivir, en paralelo a todo esto, hay un torrente de escándalos de corrupción por arriba, que revelan a los trabajadores cómo viven realmente los ricos.
Un reflejo del ambiente es que muchos israelíes con doble nacionalidad están recurriendo a sus pasaportes no israelíes para salir. En un pasado lejano y distante algunas personas pensaban que Israel con sus kibbutz tenía “elementos de socialismo” dentro de él. Honestamente creían que se podía construir algún tipo de sociedad nueva, una sociedad más igualitaria. Había pleno empleo y un alto nivel de vida, ahora quieren que sus hijos se establezcan en otra parte. Existe un ambiente generalizado de pesimismo: “esto no es lo que se suponía debía ser Israel”, por lo menos para los judíos. Por supuesto que esto en el caso de los usraelíes ya que para los palestinos nunca fue así.
El ejército israelí ahora está en una situación de caos. Esto se reflejó en que el jefe del Estado Mayo, Dan Halutz, fue obligado a dimitir, una admisión de su fracaso en Líbano. Poco después de la guerra en Líbano el año pasado, algunos oficiales de alta graduación del ejército israelí prometieron que pronto habría otra guerra. Pero la situación no está para eso.
Nosotros pronosticamos que después de la guerra volverían a resurgir las cuestiones de clase en Israel. No tardó mucho tiempo en ocurrir esto. En diciembre se convocó una huelga general en el sector público (ha habido otras huelgas de estibadores, etc.). Los tribunales laborales intervinieron y declararon ilegal la huelga, para alivio de los dirigentes sindicales que contaban con esto. Pero por un día tuvimos una visión de la verdadera situación de la sociedad israelí. Hubo una participación masiva y, de no haber sido por los tribunales y por los dirigentes sindicales, podría haberse desarrollado en algo más grande.
Una vez más, el problema es la dirección y la situación de la izquierda en general. Está el Partido Laborista de Israel. Hace un par de años tuvimos una indicación de lo que podría ocurrir en este partido que, después de todo es un partido fundamentalmente sionista, como todos lo principales partidos del país. Peretz se convirtió en el líder del partido después de haber sido anteriormente el dirigente del Histradut (central sindical).
El modesto programa de aumentos salariales, pensiones, etc., defendido por Peretz, asustó a la burguesía. Los medios de comunicación israelíes rápidamente comenzaron una presión frenética e inmensa para contener a Peretz y rápidamente giró a la derecha. Ahora es el Ministro de Defensa, arrastrándose ante la clase dominante israelí. Pero durante un corto período de tiempo, esto abrió una esperanza, especialmente entre algunos sectores de la juventud, de que algo podía cambiar. Pero eso terminó rápidamente.
Todos los principales partidos están desacreditados, a la izquierda no hay una alternativa. Esto no niega el hecho de que existe el potencial para la creación de una corriente socialista viable dentro de Israel. Tarde o temprano todas las opciones tendrán que intentarse y la clase obrera y la juventud israelí comenzarán a sacar conclusiones. La lucha de clases no puede posponerse indefinidamente.

Irán: divisiones de clase y escisión en la clase dominante

En Irán hemos visto un giro dentro del régimen. Ahmedineyad salió mal parado en las últimas elecciones y los reformistas, que antes parecían acabados, han reaparecido. La elite dominante iraní está claramente dividida. Hay un sector al que le gustaría llegar a un acuerdo con EEUU. Esto tiene su equivalente en un sector de la clase dominante norteamericana que por ahora quiere dejar solo a Irán. Este sector piensa que las divisiones internas en Irán provocarán una crisis del régimen sin la necesidad de la intervención externa. También comprenden que para desarrollar algún tipo de “estrategia de salida” en Iraq necesitan la ayuda del régimen iraní con su influencia en la población chiíta.
Existe un creciente descontento social dentro del país. Los medios de comunicación se centran en este o aquel discurso de Ahmedineyad, o en el programa nuclear iraní. Nosotros, por otro lado, necesitamos subrayar el movimiento de la clase obrera. Ha habido varias luchas importantes de los jóvenes y los trabajadores en los últimos años. Un ejemplo del ambiente entre los jóvenes fue lo que ocurrió en el “Día del Estudiante” iraní cuando Ahmedineyad fue a hablar a los estudiantes de la Universidad de Teherán, pero se sorprendió con la recepción. Los estudiantes protestaron y rompieron carteles suyos, lo llamaron fascista en su cara y le dijeron que se fuera. Quedó conmocionado porque solía dirigirse a multitudes más amistosas.
Aunque odiado por los estudiantes, Ahmedineyad está en buena compañía cuando se trata del intelecto de Bush. Recientemente organizó una conferencia “objetiva” sobre el Holocausto, con el fin de encontrar pruebas “concluyentes” de que los nazis no asesinaron a millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Esto lo acompañó con amenazas periódicas de destruir a Israel y cosas por el estilo.
¿Qué más podría pedir la clase dominante sionista y reaccionaria israelí? Todo esto sirve a los intereses de la clase dominante israelí. Justo cuando las cuestiones de clase son más intensas en Israel, Ahmedineyad da a los sionistas la diversión adecuada. El abismo entre los ricos y los pobres en Israel nunca ha sido tan grande, pero amenazando la existencia misma de Israel, combinado con su programa nuclear, el régimen islámico de Irán está dando al gobierno israelí lo que necesita para “unir a la nación”, ricos y pobres, ante la amenaza externa.
El programa de investigación nuclear de Irán es preocupante para la clase dominante israelí, como también para los imperialistas norteamericanos. Israel ahora está sopesando seriamente la posibilidad de ataques aéreos sobre las instalaciones nucleares iraníes. EEUU está preparándose para lo mismo. Esto está provocando una grave preocupación dentro del ejército israelí. Altos oficiales del ejército norteamericano no están convencidos de que sea correcto el ataque. El ejército israelí tampoco está en buena situación tras la debacle libanesa. Y, como ya hemos visto, un sector importante de la burguesía norteamericana también ha llegado a la conclusión de que es necesaria una retirada gradual de Iraq, no una expansión de las operaciones en la región.
Esto no descarta la posibilidad de que Irán sea bombardeado. El grado de inestabilidad en la región es subrayado por la amenaza real de bombardeos, tanto por parte israelí como estadounidense. El problema al que se enfrentan es que Irán también tiene un aparato militar poderoso. No es una ecuación tan sencilla.

La situación política en Palestina

En Palestina, Al Fatah y Abu Mazen están siendo empujados por Israel para que ataquen a Hamás. Esto ha desenmascarado a Al Fatah ante las masas palestinas. El problema es que la clase dominante israelí está dando demasiado trabajo a Al Fatah. Los marxistas no podemos apoyar y no apoyamos a Hamás. Somos plenamente conscientes de la naturaleza reaccionaria de este grupo. Pero también comprendemos que su ascenso se debe al fracaso de Fatah y a la situación desesperada a la que se enfrentan las masas y a la falta de una alternativa de clase creíble. Es similar a la situación de Hezbolá en Líbano.
Al Fatah fue responsable primero de décadas de terrorismo individual que fracasó totalmente y no consiguió nada. Años de campañas de bombardeos no han acercado ni lo más mínimo al pueblo palestino a la consecución de sus reivindicaciones. En realidad, la primera Intifada consiguió mucho más que las bombas en el pasado. En lugar de terrorismo individual tuvimos a las masas palestinas levantándose y desafiando el dominio israelí.
Entonces los dirigentes de Al Fatah hicieron grandes esfuerzos para llegar a acuerdos con el imperialismo. De facto, traicionaron muchas de las aspiraciones del pueblo palestino. Mientras que todo esto ocurría, las condiciones de las masas palestinas continuaban empeorando.
Fue en este contexto cuando surge Hamás, como una especie de servicio social de caridad, pero después asumió un papel cada vez mayor en la política. Los dirigentes de Hamás son esencialmente políticos burgueses, a los que les gustaría ser aceptados como legítimos por EEUU e Israel. El problema al que se enfrentan es que los imperialistas no los aceptarán como tal, por temor a los pobres y explotados que están detrás de Hamás.
Todo esto está creando un vacío dentro de la sociedad palestina. Al Fatah se ha desenmascarado en el pasado, Hamás hoy se está desenmascarando en el gobierno. Una vez más, el problema es la ausencia de una alternativa en la izquierda. Y el pueblo palestino tiene una larga tradición de política secular y de izquierda. Es una tragedia que incluso en este pueblo las ideas reaccionarias del fundamentalismo islámico hayan conseguido arraigar. Pero esto no durará para siempre.

Enorme polarización entre ricos y pobres en Egipto

Egipto tiene una población de 80 millones de personas. Es un país clave, con una clase obrera fuerte. La paradoja es la siguiente. Su PIB está creciendo un 7 por ciento, el déficit presupuestario es del 1 por ciento del PIB, la Inversión Directa Extranjera es seis veces el nivel de 2003, sus reservas de divisas son de 18.000 millones de dólares. Por lo tanto sobre la superficie todo va bien.
Pero los egipcios corrientes no están contentos en absoluto. Esta riqueza no se está “filtrando”. La sociedad está enormemente dividida, con un gran sector que vive en la pobreza. Ahora existe una enorme presión sobre el gobierno para que acelere las privatizaciones. De una fuerza laboral de 22 millones, un tercio trabaja para el estado. Pero sus empleos están seriamente en riesgo. A finales de este año, de llevarse a cabo sus planes, el 80 por ciento de la economía estará en manos privadas, con lo que se perderán muchos de estos empleos.
El 44 por ciento de la población vive con menos de dos dólares diarios. En las últimas semanas se han eliminado los subsidios a los productos de comida básicos, a los alimentos que comen los pobres. Los precios se han duplicado en estos últimos dos años. Egipto es el segundo receptor de ayuda estadounidense después de Israel, pero dos tercios es ayuda militar, así que tiene poco efecto en las condiciones de las masas. En realidad, EEUU intenta conseguir que Egipto sea un aliado estable en la región. Necesita un aparato militar fuerte para vigilar a sus propios trabajadores y a los países de alrededor, si es necesario.
Hace un año y medio hubo elecciones en Egipto. El nivel de abstención fue del 77 por ciento. Esto en sí mismo es un reflejo del ambiente de las masas. No se sienten representadas por ninguno de los candidatos. En estas elecciones vimos el surgimiento del movimiento “Kaffayah”, un movimiento basado sobre todo en capas de la clase media. “Kaffayah” quiere decir “¡Ya Basta!” Esto reflejaba que las clases medias en Egipto también están seriamente afectadas por la situación económica y es una indicación de la radicalización mucho más profunda que se está produciendo en la sociedad egipcia.
Egipto tiene un régimen antisindical muy represivo y ataca enérgicamente cualquier lucha de la clase obrera. Los sindicatos están controlados por el Estado y las huelgas deben estar autorizadas por el Estado. Y aún así, recientemente vimos una huelga de masas de los trabajadores textiles contra la privatización. Lo más significativo es que la huelga fue autorizada. Esto refleja la enorme presión sobre el propio régimen. Pero incluso más importante fue que los trabajadores ganaron porque el régimen retrocedió. Esto refleja el ambiente real que hay debajo de la superficie. Especialmente donde las huelgas son ilegales y los trabajadores no tienen un canal para expresar su furia, puede parecer que la sociedad está en calma. Pero estos pocos puntos ayudan a subrayar el proceso real que está teniendo lugar en Egipto. La clase obrera egipcia es una de las más grandes de África y Oriente Medio. Cuando se mueva sacudirá toda la región, con efectos que irán mucho más allá de las fronteras de Egipto.

Los recientes acontecimientos en Marruecos

Un país que subraya los puntos que hemos planteado es Marruecos. Aquí vemos un despertar importante de la clase obrera y la juventud. En Marruecos desde septiembre de 2006 han estado constantemente en movimiento los trabajadores, jóvenes, campesinos y amas de casa contra la suba de precios. Ha habido movimientos simultáneos en todas las ciudades importantes. Han ido acompañados de un aumento del número de huelgas. Ha habido una protesta casi permanente de los estudiantes durante los últimos años, contra los recortes, contra la no admisión en las universidades.
El gobierno está dominado por el Partido Socialista, un partido socialdemócrata pro-occidental, y ahora este movimiento está revelando todas sus contradicciones. Esto desenmascará al Partido Socialista, gracias a la ausencia de una alternativa de izquierda de masas, está abriendo un espacio para los fundamentalistas que podrían avanzar en las próximas elecciones.
La situación de la izquierda desgraciadamente no es buena, pero los recientes acontecimientos demuestran el enorme potencial para la lucha de clases y para una alternativa de izquierda. Es cuestión de construirla.

El patrón general

En todos estos países vemos el mismo patrón: el imperialismo exige que privaticen, recorten las pensiones, reduzcan las ayudas alimentaria (mientras que al mismo tiempo suben dramáticamente los precios) y otras cosas por el estilo. Lo que también vemos en todas partes es un vacío a la izquierda. Esta situación está hecha a medida para el surgimiento de una fuerza de izquierda. La situación del Partido Comunista Libanés es un ejemplo. Es un partido estalinista, sin una perspectiva real de socialismo. Está aliado con Hezbolá, y aún así está creciendo. Eso es porque a pesar de todo es la única opción viable a la izquierda.
A través de todo Oriente Medio hay una capa significativa de jóvenes y trabajadores que están buscando una alternativa. Estamos al borde de un cambio en la situación. La lucha de clases ha regresado al orden del día en el mundo árabe. Y este aumento de la lucha de clases clarificará muchas cosas.
Además, otra de las evidencias de capas mirando hacia la izquierda que se puede ver, es el hecho de que aparezcan carteles de Chávez en las manifestaciones a través de todo Oriente Medio. Sí, también llevan imágenes de Nasrallah, el líder de Hezbolá en Líbano. Pero en las mentes de muchos árabes, Nasrallah es visto como el que defendió el país contra el odiado imperialismo israelí. Pero en los mismos mítines donde se ven las fotografías de Nasrallah se pueden ver las de Chávez o el Che Guevara.
La postura que adoptó Chávez durante la guerra de Líbano tuvo un efecto. ¿Acaso esto no refleja lo que están buscando las masas? Instintivamente comprenden qué está ocurriendo en Venezuela. Pueden ver que Venezuela está enfrentada al imperialismo norteamericano, ven las reformas que está llevando a cabo. ¡Eso es lo que están buscando!
Así que lejos de la situación de reacción negra, tenemos un proceso contradictorio de aspiraciones revolucionarias de las masas, distorsionado por la ausencia de una alternativa socialista creíble basada en la clase obrera. En este vacío aparecen los fundamentalistas. Pero los fundamentalistas no tienen respuestas a los problemas acuciantes de las masas árabes. Los problemas de los trabajadores en Oriente Medio surgen de la misma causa: el capitalismo. Por eso las ideas del marxismo pueden conectar con las capas más avanzadas de los trabajadores y los jóvenes de estos países.

Es necesaria una aproximación de clase

Un aspecto central de la crisis en Oriente Medio es la posición de los palestinos. Durante décadas se ha centrado la atención sobre las injusticias perpetradas por el imperialismo. En oposición a todas las demás tendencias, siempre hemos mantenido una postura de clase y de principios sobre esta cuestión. Siempre hemos explicado que la solución está en la lucha de clases y no en ningún tipo de acuerdo con la ONU. Hemos defendido sistemáticamente la idea de que la lucha de clases al final conseguirá romper las divisiones nacionales.
Durante años los distintos grupos sectarios han ridiculizado nuestra postura sobre Israel/Palestina, (también sobre Irlanda) y sobre la cuestión nacional en general. La razón común es que en el fondo, no tienen una verdadera fe en la clase obrera, no tienen ni idea de cómo se mueve la clase. No pueden ver cómo los trabajadores árabes y judíos, católicos y protestantes, pueden unirse.
Sin embargo, la lucha de clases está regresando como una venganza. Esto es mucho más evidente en América Latina, pero afectará tarde o temprano a todo el mundo. Los acontecimientos que se desarrollarán en el próximo período confirmarán nuestra posición y permitirán que las ideas del marxismo conecten con los mejores elementos. Es necesario mantener una posición de principios en todas las cuestiones, tarde o temprano esto dará resultados. Las ideas del marxismo serán sometidas a prueba por los acontecimientos y los trabajadores y jóvenes más avanzados verán cómo los marxistas tienen ideas que pueden hacer avanzar a la sociedad.
Sólo basta un ejemplo: en 1969 nos opusimos al envío de tropas británicas a Irlanda del Norte, mientras que todos los demás caían en la trampa de apoyar el envío de tropas como “ayuda humanitaria” a los católicos. No pasó mucho tiempo para ver el papel real del ejército británico. Podemos estar orgullosos de mantener esa posición correcta y poder dirigirnos a los socialistas irlandeses sin tener que explicar nuestro pasado. En realidad gracias a nuestro pasado hoy podemos hablar.
Lo mismo en Oriente Medio. No buscamos atajos, no nos adaptamos de manera oportunista a las circunstancias. La nuestra no es una posición fácil de mantener a veces: que la clase obrera israelí se volverá contra sus gobernantes. Pero esto es un hecho. La derrota del ejército en Líbano está teniendo un efecto, como la derrota de EEUU en Iraq. Peero es un poco diferente para los israelíes, porque ellos no pueden retirarse a un lugar seguro al otro lado del océano como EEUU. Ellos necesitan resolver sus problemas y encontrar una salida, la lucha de clases es la única solución.
Para analizar los acontecimientos y elaborar perspectivas para Oriente Medio, también hay que mirar la situación internacional en su conjunto. El desarrollo de la revolución a escala mundial tendrá un impacto masivo en Oriente Medio. Una revolución triunfante en América Latina disipará toda la confusión. No se pueden ignorar los procesos generales, no debemos mirar ninguna parte del mundo de manera aislada. Podemos ver los signos claros de la lucha de clases entrando en erupción en todas partes. Es aquí y ahora, no una perspectiva a largo plazo.
Para los marxistas, después de años de ir contra la corriente, por ejemplo en la cuestión de Israel y Palestina, de defender las ideas básicas y los principios del socialismo revolucionario, se ha abierto un nuevo período. Las ideas del marxismo son las únicas que se corresponden con la situación real. Debemos hacer un análisis, dar ideas y hacer perspectivas. Sobre esta base será posible construir una corriente marxista en todos estos países. A todos esos cínicos les demostraremos cómo se puede construir una fuerza marxista como hemos hecho en Pakistán. Si las ideas del marxismo pueden conseguir un punto de apoyo importante en Pakistán, un país con una fuerte influencia del fundamentalismo islámico, ¿por qué no se puede conseguir también en Oriente Medio?

Fred Weston

África: el legado imperialista de guerras, miseria y horror.

La situación actual del continente africano es la mayor condena del sistema capitalista, refleja de una manera gráfica y exacta la definición que hizo Lenin del capitalismo, un sistema de “horror sin fin”. El sufrimiento de las masas africanas aparece esporádicamente en los medios de comunicación, cuando la situación de hambruna, dolor o genocidio llega a tal nivel que es difícil de ocultar. Es difícil resumir en sólo dos páginas la situación pero intentaremos que esta sea una primera aproximación.
Las guerras, la devastación, la pobreza, todas las calamidades que afligen a las masas africanas no tienen nada que ver con su supuesta naturaleza “salvaje”, no está arraigado en su cultura ni en su historia, sólo son el legado que ha dejado el colonialismo y el imperialismo. Al final de la Segunda Guerra Mundial sólo había tres países independientes en todo el continente, durante los años sesenta la gran mayoría consiguió la independencia, décadas después es más que evidente que la independencia era sólo “formal”, sólo cambió la forma de dominio social y económico.
La “independencia” no fue un regalo altruista de las potencias imperialistas, sino que fue consecuencia de las luchas de las masas africanas que se incorporaron como un vendaval al proceso de la revolución colonial. En muchos casos, estos movimientos provocaron la aparición de regímenes bonapartistas que intentaban seguir el modelo de Moscú (Etiopía, Somalia, Mozambique, Angola…), y permitieron ciertas mejoras en las condiciones de vida de las masas de estos países.
Pero el derrumbe de la Unión Soviética también tuvo consecuencias desastrosas para el continente africano. La simple existencia de la URSS servía de freno a las ambiciones depredadoras de las potencias imperialistas pero, una vez que desapareció, se abrió la caja de Pandora. Durante los años noventa se perdieron las pocas conquistas conseguidas anteriormente y desde entonces el empobrecimiento de todo el continente ha sido continuo. La fuente de esta pobreza no es “natural”, como muchos intentan convencernos, no tiene nada que ver con las sequías, las inundaciones, la falta de maquinaria adecuada, etc., todo esto, en última instancia, agudiza los problemas y las consecuencias de estas calamidades. La pobreza es producto directo de la economía capitalista, un ejemplo supremo del proceso que Marx describió en El Capital: “La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que produce su propio producto como Capital” (Carlos Marx, El Capital. Libro I. Cap. 23).

Enorme riqueza y enorme miseria

África es quizá el continente más rico del planeta. En su subsuelo se encuentran una enorme cantidad de recursos naturales que permitirían que estos pueblos pudieran vivir en la abundancia. ¿Por qué esta riqueza no se utiliza en beneficio del pueblo africano? La economía mundial está dominada por los países más ricos y las multinacionales (500 de ellas controlan el 70% del comercio mundial). Este dominio es uno de los principales factores que bloquea el desarrollo económico de todos los países ex coloniales, ya sea en África o en América Latina.
Durante los años de dominio colonial ninguno de los países imperialistas se preocupó por el desarrollo industrial y económico de sus colonias. Las mantuvieron conscientemente subdesarrolladas, convirtiéndolas en economías dedicadas casi exclusivamente a la exportación de materias primas a Occidente. Pero los precios de las materias primas son determinados por las multinacionales (controlan más del 50% del comercio de los países ex coloniales) y los países ricos, y éstos los mantienen bajos porque así podrán fabricar sus productos con un costo menor. Pero al mismo tiempo, obligan a los países del Tercer Mundo a comprar sus productos manufacturados a precios de Occidente, provocando un comercio desigual y muy desfavorable para los países más pobres.

La losa de la deuda

El endeudamiento del continente africano es una enorme losa que impide cualquier avance por mínimo que sea. La deuda ha crecido en todo este período cuatro veces más que los ingresos conseguidos por exportación. La carga de la deuda supera dos veces a la de cualquier otra región del mundo. Según el Banco Mundial, África recibe cada año 13.000 millones de dólares en concepto de ayuda y al mismo tiempo anualmente devuelve 15.000 millones de dólares en concepto de repago de la deuda. El continente africano se ha convertido en un país exportador de capital neto al mundo desarrollado. Actualmente la deuda de todo el continente supera los 300.000 millones de dólares.
A esto se deben añadir los programas de ajuste estructural (PAE) impuestos por el FMI y el Banco Mundial. Los PAE son programas a los que obliga el FMI a todos aquellos países que piden préstamos, excepto a EEUU que es el mayor deudor del planeta. Desde 1980, 36 países africanos han aplicado estos programas con efectos devastadores para sus respectivas economías. Entre las medidas que imponen están la reducción drástica del gasto público, es decir, gastos sociales, aumentar la exportación de materias primas a Occidente a bajos precios, privatización de las empresas públicas y libre acceso de las multinacionales.
En Ghana, por ejemplo, el gobierno tuvo que privatizar más de 130 empresas para satisfacer los requisitos del FMI, incluida la minería que es la principal fuente de ingresos del país. Eliminó todas las barreras arancelarias y acabó con las subvenciones a la sanidad y la educación. ¿Cuál fue el resultado de todas estas medidas? Una tasa superior al 20% de desempleo, suba de la comida y los servicios básicos. El PIB per cápita en 1998 era inferior (390 dólares) al de 1975 (411 dólares). El 78,4% de la población vive con un dólar al día y el 75% no tiene acceso a los servicios sanitarios. ¿Quién se benefició? Las multinacionales que poseen ahora el 85% de la industria minera y que repatrían el 95% de los beneficios al extranjero.

Zona estratégica para la supervivencia del capitalismo

En los últimos veinte años África se ha convertido en una zona estratégica para el imperialismo. En una situación de declive del sistema capitalista la lucha por los mercados y esferas de influencia entre las distintas potencias imperialistas ha adquirido un carácter violento y donde mejor se expresa este proceso es en el continente africano. El subsuelo africano cuenta con el 9% de las reservas mundiales de petróleo (100.000 millones de barriles) con unas características geológicas extraordinarias, el índice de éxito de las perforaciones es del 50% mientras que en el resto del mundo es de un 10%. Cuenta con el 90% de las reservas mundiales de cobalto, el 90% de platino, el 40% de oro, el 98% de cromo, el 64% de manganeso y un tercio de las reservas de uranio. Además las multinacionales y los países imperialistas, con la ayuda de los corruptos regímenes africanos, extraen estos recursos a un costo ridículo con mano de obra prácticamente esclava, entre la que se incluyen miles de niños.
Este continente también es la región del mundo más golpeada por las guerras. En la década de los noventa 32 de los 53 países que forman el continente sufrieron algún tipo de conflicto armado. Durante estos últimos años hemos visto imágenes aterradoras de las consecuencias de estas guerras, genocidios como el que vivió Ruanda, guerras civiles sangrientas como las de Angola, Mozambique o el Congo. Muchos pretenden que se trata de un destino inexorable, donde el “hombre blanco” no puede hacer nada. Pero no es así.
En cada una de las guerras que han asolado el continente africano estas últimas décadas ha estado detrás una u otra potencia imperialista. En las doce últimas guerras EEUU proporcionó armas y entrenamiento militar a once de los participantes. En 2002 el World Policy Institute, con base en Nueva York, publicó un informe que revelaba que EEUU había enviado 1.500 millones de dólares en armas y formación militar a África durante la guerra fría (1950-1989). Desde 1991 a 1995 EEUU proporcionó ayuda militar a 50 países de África y entre 1991 y 1998 la venta de armas y programas de formación militar a África ascendió a 227.000 millones de dólares.

La guerra en la República Democrática del Congo

Quizá el mejor ejemplo del papel que juega el imperialismo en las guerras africanas sea la guerra en la República Democrática del Congo (RDC) que, en sus seis años de duración, causó más de tres millones de muertos. Este país se encuentra en pleno corazón de África y es el más rico del continente en cuanto a recursos naturales, cuenta con el 30% de las reservas mundiales de cobalto, el 10% del cobre, además de oro, uranio y lo más importante, petróleo. Además por su territorio pasa el Río Congo, comparable al Amazonas, y que contiene el 40-50% de las reservas de agua del continente, la central hidroeléctrica de Inga podría suministrar luz a todo el cono sur.
Un ejemplo de la riqueza mineral es que la media mundial de extracción de oro por tonelada de tierra removida es de 11 gramos, en el Congo es de 6-7 kilos, pero hay zonas en las que llega a 16 kilos. Sólo con la mitad del oro extraído de la mina Sezere se podría pagar la deuda externa del país. El cobre y el cobalto que se encuentran en los residuos de la mina de Kolwezi están valorados en 16.000 millones de dólares. Y lo más importante, el coltán, un mineral escaso en el planeta, fundamental (por su poco peso y sus propiedades superconductoras) para la fabricación de celulares móviles, satélites, reactores nucleares, misiles, piezas de naves espaciales… hasta hace unos años se conseguía en Tailandia, Canadá, Brasil, Bolivia y Australia. Hasta que se descubrió que el suelo congoleño contaba con el 80% de las reservas mundiales de este mineral.
El conflicto se inició cuando en 1998 Ruanda y Uganda (dos gobiernos títeres de EEUU) ocuparon una parte del territorio congoleño con la intención de controlar las minas de coltán. Ruanda, por ejemplo, en 18 meses consiguió beneficios de 250 millones de dólares con la venta de este mineral. Al final en la guerra participaron siete países: Zimbabwe, Angola, Zambia, Namibia, Ruanda, Uganda y el propio Congo. Esta guerra se denominó la “primera guerra mundial africana” y detrás de cada uno de los ejércitos estaba una u otra potencia imperialista intentando meter sus zarpas en la riqueza mineral de este país. ¡EEUU envió armas y ayuda militar a los siete ejércitos!
Empresas como Nokia, Sony, IBM, Intel, etc., pusieron sus ojos en este país y crearon toda una serie de empresas, en algunos casos “fantasmas”, para conseguir los contratos de explotación. La mayor parte del coltán que se extrae tiene como destino EEUU, Alemania, Bélgica y Kazajistán. Los beneficios son enormes, en las minas trabajan más de 20.000 mineros en condiciones infrahumanas, ganan 10 dólares por cada kilo de mineral que después se cotiza en Londres a 250 o 300 dólares.
A pesar de su enorme riqueza el país está hundido en la miseria. De los 60 millones de habitantes el 75% vive con un dólar diario, menos del 20% tiene acceso al agua potable y a la luz. Hace dos años terminó “oficialmente” la guerra y el país disfruta de cierta “estabilidad” política y crecimiento económico. Kabila, que acaba de ganar las elecciones, ha conseguido reducir la inflación, aunque sigue siendo la más alta del mundo, reactivar la minería y que la economía crezca, en 2005 el PIB creció 5 puntos. Pero la situación es extremadamente inestable y en cualquier momento puede reiniciarse la guerra.

Darfur

También recientemente ha salido a la luz la terrible situación que se sufre en la región de Darfur en el sur de Sudán. Esta guerra ya ha causado 300.000 muertos, 2.400.000 desplazados y 200.000 refugiados en Chad. Esta provincia durante los últimos años ha sido castigada por las sequías y la consiguiente hambruna. Esta situación se agravó con la política criminal del gobierno sudanés que creó un enorme resentimiento entre la población que se sentía discriminada tanto políticamente como económicamente. En 2003 las tribus de la región se unieron en dos movimientos guerrilleros (Ejército de Liberación Sudanés y el Movimiento por la Justicia y la Igualdad).
Estos dos movimientos iniciaron su lucha contra las fuerzas gubernamentales, y contra las milicias nómadas (fuerzas paramilitares formadas por el gobierno) conocidas como yauyawids (árabes nómadas). Aunque en mayo del año pasado se llegó a un acuerdo para acabar el conflicto, Acuerdo de Abuya, no se han cumplido ninguno de sus términos, empezando por el desarme de ambas partes.
En el trasfondo de este conflicto también está la riqueza petrolera de la zona. Hace unos años China invirtió 300 millones de dólares para ampliar la refinería más grande de Sudán y duplicar así su producción. En 2004 comenzó la producción en Darfur y CPNC tiene el 41% de las acciones petroleras en el campo de Mahit Basin. EEUU ve con malos ojos esta presencia china y por eso ahora, de repente, se ha dado cuenta de que existe un genocidio en Darfur y en este caso parece que su apuesta es favorecer la independencia de la región creando así un nuevo estado que puedan controlar.

La entrada de China en escena

Al imperialismo norteamericano y europeo les ha salido una dura competencia, no sólo en África, sino en el resto del mundo. Desde hace unos años China ha aumentado significativamente su presencia en el continente africano. El comercio con África ha aumentado más de cinco veces desde 2000 y el año pasado alcanzó la cifra de 55.500 millones de dólares. Para 2010 se calcula que alcanzará los 100.000 millones de dólares.
En los años noventa países como Burkina Faso no mantenían ningún tipo de relación comercial con China y hoy envía dos tercios de sus exportaciones a este país, sobre todo algodón para la industria textil china. En 2005 Angola superó a Arabia Saudí como principal suministrador de petróleo al gigante asiático. China importa algodón, cobre, hierro, oro, platino y petróleo de África, al mismo tiempo que está haciendo inversiones en infraestructuras para poder facilitar la extracción y el transporte de las mercancías. El pasado mes de noviembre se celebró el Segundo Foro Chino-Africano con la presencia de la mayoría de los países africanos, entre otros proyectos se decidió la construcción de una planta procesadora de aluminio en Egipto, otra de cobre en Zambia o una autopista en Nigeria. En los próximos tres años China concederá 33.000 millones de dólares en préstamos preferenciales y otros 2.000 millones en créditos. Paul Wolfowitz (presidente del Banco Mundial) criticó estos “préstamos suaves” chinos, porque rivalizan directamente con el papel que tienen organismos como el Banco Mundial o el FMI en la esclavización de estos países y en velar por los intereses del imperialismo estadounidense en la región. Pero la relativa “suavidad” de China no debe confundirnos porque sus intereses son similares: el control de los recursos naturales. Pero en la medida que ha entrado más tarde en la escena del mercado capitalista necesita este tipo de política que la diferencia del imperialismo norteamericano y europeo con sus rudos métodos de explotación y dominio.
Sólo basta un ejemplo. En 2006 China adelantó a Zimbabwe un préstamo de 200 millones de dólares, más o menos un año después el gobierno de Zimbabwe devolvió a Sudáfrica un crédito que le había concedido este país valorado en 500 millones de dólares, porque las condiciones que imponía el gobierno sudafricano, siguiendo órdenes del FMI, eran la liberalización de la economía y eso suponía un riesgo para el inestable régimen de Robert Mugabe. China prestó el dinero al mismo interés pero sin esas condiciones. Esto provocó las iras del gobierno sudafricano.
La presencia china en África está provocando tensiones no sólo con el imperialismo europeo y norteamericano, también con los distintos regímenes africanos porque China ha conseguido, además, introducir sus productos en el mercado africano. Por ejemplo, en Etiopía el 90% de los productos que se venden en el principal mercado de la capital están fabricados en China. Esto ha provocado toda una serie de comentarios, empezando por el gobierno sudafricano, denunciando demagógicamente el papel imperialista de China, en realidad lo que están haciendo es defender los intereses económicos de sus respectivas empresas que están sufriendo la competencia de los productos chinos que inundan sus mercados a precios más baratos, como ocurre en el resto del mundo. Recientemente el gobierno sudafricano ha introducido cuotas a la importación de productos textiles chinos.
Pero además ha empezado a surgir otro problema más serio para el gobierno chino, las protestas de los trabajadores africanos. Las empresas chinas en África imponen unas condiciones laborales draconianas, no sólo en ritmos de producción, escasas medidas de seguridad sino que además prohiben cualquier actividad sindical. En la última visita de Hu Jintao hace unas semanas al continente, tuvo que suspender su viaje a Zambia por las protestas de los trabajadores.
En este país la empresa minera estatal china, China Non-Ferreus Metal Mining (Group) compró una mina en el cinturón del cobre, en Chambishi, en 1998, es verdad que eso generó empleos e inversiones. Pero los nuevos dueños chinos impusieron nuevas condiciones laborales y prohibieron la actividad sindical. En 2005 hubo una explosión que provocó decenas de muertes debido a la falta de medidas de seguridad, no es casualidad que China tenga la tasa más alta del mundo de muertes en la minería. Fue el peor desastre laboral de la historia del país. Los empresarios ni siquiera indemnizaron a las familias. Al año siguiente estalló una protesta laboral en la misma mina contra las condiciones de vida y los trabajadores se encontraron con la feroz represión de los vigilantes privados de la mina que asesinaron a cinco trabajadores. Esto ha provocado un gran resentimiento con el gobierno chino. Y este descontento con las condiciones impuestas por las empresas chinas no es algo aislado de Zambia sino que empieza a generalizarse.

Zimbabwe, Egipto, Guinea Conakry… el proletariado comienza a despertar

Aunque la principal actividad económica del continente africano todavía es la agricultura, hay países como Sudáfrica, Egipto, Zimbabwe o Nigeria que cuentan con un proletariado formado por millones de trabajadores y que será determinante para el futuro de la revolución en el continente. Igual que en los sesenta y setenta vimos la irrupción de las masas africanas en la lucha, de la misma forma en el futuro veremos cómo los trabajadores y campesinos africanos se incorporarán a la lucha por el socialismo.
En Marruecos desde hace unos meses está habiendo luchas importantes en sanidad, pensionistas, estibadores y el año acabó con un movimiento generalizado de los trabajadores y los campesinos marroquíes contra la suba de los precios.
El 17 de enero se inició en Guinea Conakry una huelga general que duró 18 días, era la tercera huelga general en un año. Este país es el primer productor mundial de bauxita, produce oro, diamantes y tiene decenas de miles de acres de cultivos destinados a la exportación. Un país rico donde la mayoría de la población vive con menos de 2 dólares al día.
A pesar de la brutal represión, oficialmente 56 muertos, la huelga continuó hasta que el gobierno aceptó las condiciones de los sindicatos, que no sólo estaban relacionadas con los precios de la gasolina o el arroz, sino que además solicitaron que renunciara. Como el gobierno no cumplió el acuerdo se reinició otra huelga, pero con un carácter aún más ofensivo, con ocupaciones de edificios públicos, etc., parece que finalmente han llegado a un acuerdo.
Otro país que está viviendo una auténtica explosión social en el momento de escribir este artículo es Zimbabwe. Este país lleva años gobernado por Robert Mugabe que cuando se ha visto en la cuerda floja no ha dudado en recurrir a políticas populistas, como hace unos años, cuando expropió a los granjeros blancos, teóricamente para repartir la tierra entre los campesinos pobres. Estas expropiaciones tenían un carácter puramente demagógico porque después no puso ningún medio para que los campesinos pudieran cultivar estas tierras quedando en su mayor parte sin cultivar. Situación que se agravó por las sanciones económicas impuestas por el imperialismo.
El país lleva seis años hundido en la crisis económica, con una tasa de inflación del 1.600% y con una tasa de desempleo del 70%. Hay escasez de combustible, cortes de luz, faltan medicinas. Las luchas empezaron en el sector público cuando los funcionarios iniciaron una huelga para conseguir una suba salarial que compensara la inflación y les permitiera salir de la pobreza. La represión policial ha sido feroz. Una vez más Mugabe intenta recurrir al populismo y para calmar la situación ha anunciado que nacionalizará la industria de diamantes.
Y por último, otro de los países que también está sufriendo un aumento importante de la lucha de clases es Egipto. Este país además es importante por las repercusiones que tiene dentro del mundo árabe. Mubarak gobierna el país desde hace años con mano de hierro, sin ningún tipo de derecho democrático. En las últimas semanas ha estallado una oleada de huelgas, comenzando con los trabajadores de la mayor empresa textil estatal del país y que se han extendido como un reguero de polvora a otras empresas del sector, al cemento y la minería entre otras. Decenas de miles de trabajadores están participando en las huelgas y lo más importante de todo, vinculando sus reivindicaciones laborales con la exigencia de los derechos democráticos. Hasta ahora los dirigentes sindicales, en su mayoría puestos por el gobierno, han sido incapaces de controlar la explosión social y se han visto relegados a un lado. Esta situación es preocupante para el imperialismo estadounidense ya que Egipto es el país que más ayuda militar recibe de EEUU y uno de sus principales aliados en la región y hasta ahora también de los más estables, pero parece que esta situación ya ha llegado a su final.
África es el mejor ejemplo de la corrección de la brillante teoría de León Trotsky sobre la revolución permanente. En el próximo período los trabajadores y las masas pobres africanas demostrarán su potencial, como ya vimos hace años con la heroica lucha de las masas sudafricanas contra el apartheid. La verdadera liberación de las masas africanas de la dominación y explotación imperialista, la mejora de sus condiciones de vida, el final de las guerras sangrientas que han devastado y seguirán asolando la región, sólo se podrá conseguir con el socialismo.

María Castro

La aventura en Oriente Medio de George W. Bush.

Ahora se ven las consecuencias

“Como un perro que vuelve a su vómito, así el necio retorna a su necedad”. (Proverbios. 26:11).

Después de la publicación de mi artículo sobre Iraq, Tambores de guerra en Washington o la última posibilidad de Bush, recibí una carta del Doctor Carlos Alzugaray Treto (Jefe de Departamento, Coordinador de Estudios Internacionales y Estratégicos, Instituto Superior de Relaciones Internacionales, Ministerio de Asuntos Exteriores) desde La Habana, y que hacía las siguientes observaciones:
“Me parece que todo es muy correcto. Estoy de acuerdo en un 99% con él. Sólo una clarificación con relación a las motivaciones que hay detrás de la guerra en Iraq.
“He llegado a la hipótesis de que el conjunto de la clase dominante de EEUU considera el uso demostrativo de una fuerza militar irresistible como un instrumento altamente efectivo de su dominación mundial, para intentar demostrar a todos sus adversarios que, como ellos dicen, ‘toda resistencia es inútil’. Aunque en cada caso han existido otros motivos, un momento tras otro (Granada 1983, Panamá 1989, Guerra del Golfo de 1991, Somalia, Kosovo en 1999, Afganistán 2001 e Iraq 2003), siempre han elegido adversarios débiles, fácilmente derrotados. De este modo, pueden decir a estos mismos adversarios, a los demás y al resto del mundo, que EEUU es invencible (como en Rambo y en otras películas de Hollywood). Por eso la sangría de las fuerzas armadas en Iraq, que tú describes muy bien, es tan serio para el sistema de dominación. Eso socava la credibilidad del efecto demostrativo de una victoria militar aplastante, el elemento clave de poder, de acuerdo con la clase dominante como conjunto.
“Saludos desde Cuba,
Carlos”.

Los comentarios del Doctor Carlos Alzugaray Treto son muy bienvenidos y nos pueden ayudar a profundizar en nuestro análisis sobre la situación mundial general y el papel de EEUU. Es absolutamente correcto decir que el imperialismo estadounidense, especialmente desde la caída de la URSS, se ha puesto como objetivo la dominación de todo el mundo y aplastar a cualquier país que intente resistirse. El lema de Washington es: “O hacen lo que decimos o los bombardearemos”, “hacen lo que decimos o los invadiremos”. También es cierto que la cuestión del petróleo (que obviamente es muy importante) no fue la consideración más importante en la decisión de Washington de invadir Iraq, sino que más bien eran consideraciones estratégicas más amplias en Oriente Medio.
Sin embargo, el propósito de mi artículo era precisamente demostrar que EEUU se había quemado los dedos en Iraq. Lejos de conseguir sus objetivos estratégicos, políticos y económicos, han sufrido un gran revés, como dice el Doctor Carlos Alzugaray Treto. Lejos de demostrar su poder, han demostrado los límites de su poder. Los resultados de esto serán transcendentales.
No obstante, el punto principal de mi artículo era señalar que, desde el punto de vista del imperialismo estadounidense, es evidente que la invasión de Iraq fue un gravísimo error. La idea (con la que algunas veces me he topado) de que todas las acciones de los imperialistas son cuidadosamente calculadas y conforme a un plan inteligente, es incorrecta. En cualquier guerra la importancia de la dirección es un factor clave. En política, como en la guerra, la calidad de los líderes individuales puede tener un efecto considerable.
Por supuesto que estos factores entran dentro de la categoría del accidente histórico. No pueden afectar al resultado de procesos históricos amplios. Pero ciertamente pueden afectar a fenómenos particulares, provocando contracorrientes complicadas, retrasando o acelerando una línea determinada de desarrollo. Si no fuera por esto, la historia sería una cuestión simple y muy fácil de predecir.
El marxismo no niega el papel del individuo en la historia, pero explica que las acciones de los hombres y mujeres individuales no son meramente el resultado de su libre voluntad, sino que están determinadas por las condiciones materiales existentes que han adquirido forma independientemente de su voluntad o consciencia. Las acciones de un líder están limitadas necesariamente por el contexto dado. En una situación objetiva favorable, los errores de un dirigente no necesariamente tienen efectos serios y duraderos. En tal período, incluso un líder mediocre puede conseguir resultados brillantes a pesar de sus limitaciones. Pero en una coyuntura histórica desfavorable, incluso un dirigente capaz ve cómo sus opciones se reducen y la probabilidad de fracaso aumenta en la misma medida.
El actual período histórico es el período de decadencia senil del capitalismo. El imperialismo norteamericano, el gendarme del capitalismo mundial, se encuentra asediado por todas partes. Continuamente estallan guerras y se extiende el terrorismo como una epidemia incontrolable. EEUU, es cierto, tiene enormes recursos económicos y militares. Pero incluso estos recursos no son ilimitados. Las constantes guerras y el enorme gasto que acarrean están socavando una gran cantidad de riqueza y fuerzas de EEUU. En estas circunstancias, un líder inteligente utilizaría la amenaza de intervención militar para imponer la voluntad de EEUU a otros países. Pero una proposición elemental de la diplomacia es que el uso real de la fuerza militar siempre debe ser el último recurso, no la primera opción. La consigna del Cuerpo de Marines resume muy bien esta idea: “Habla suavemente y agita un gran palo”.
La conducta de Bush y la camarilla neoconservadora encabezada por Dick Cheney no es la de estadistas sabios sino la de gánsteres, matones y vulgares aventureros. Imaginan que el poder de EEUU les da el derecho a arrojar su peso e intervenir en los asuntos de los demás países como un matón en un patio de escuela. Pero el poder del imperialismo norteamericano es limitado. Irrumpiendo en Iraq y realizando una guerra con falsos pretextos, pusieron en movimiento una cadena de acontecimientos que no previeron y que no controlan.
De la misma manera que el movimiento revolucionario en los momentos críticos depende de la calidad de la dirección, el resultado de la guerra, como la guerra de Iraq, puede verse influenciado decisivamente por la dirección política y militar de la burguesía. Bush hundió a EEUU en una aventura militar en Iraq. Ahora no es cuestión de si, sino de cuando tendrán que salir. Es verdad que incluso un líder con visión de futuro e inteligente estaría en dificultades. Pero la actual administración en Washington es la más estúpida, ignorante y miope en décadas. No comprendieron nada, no previeron nada y consiguientemente han terminado en un caos. ¡Los imperialistas pagarán un duro precio por la pobre calidad de sus hombres y mujeres dirigentes!

EEUU en una situación comprometida a escala mundial

EEUU sin duda es la mayor superpotencia de la historia pero ahora está en una situación muy comprometida debido a su papel mundial. Como decía en mi artículo, EEUU ha heredado el papel de policía mundial de Gran Bretaña. Pero en el siglo XIX, Gran Bretaña consiguió mucho dinero saqueando las colonias. Pero ese era un período histórico diferente, el período de ascenso del capitalismo, cuando la burguesía, a pesar de su naturaleza monstruosamente opresora y explotadora, aún era capaz de jugar un papel relativamente progresista en el desarrollo de las fuerzas productivas.
El período en el que estamos viviendo es totalmente diferente. Es el período de la decadencia imperialista. La incapacidad del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas como lo hizo en el pasado es el resultado de la contradicción central entre el potencial productivo colosal de la industria, la ciencia y la tecnología, y los estrechos límites impuestos por la propiedad privada y el estado nacional. Esto se expresa en el fenómeno de la globalización, es decir, el intento de explotar al máximo el mercado mundial, previsto ya por Marx y Engels en las páginas de El Manifiesto Comunista.
Sin embargo, el advenimiento de la globalización no significa la eliminación de las contradicciones del capitalismo, sólo su reproducción a una escala aún más grande que en el pasado. Lenin explicaba que el capitalismo significa guerra, y su libro, “El imperialismo fase superior del capitalismo”, es todavía el texto más moderno que se puede leer sobre la situación mundial actual.
A pesar de la globalización, o más bien debido a ella, las tensiones entre las naciones no están decreciendo sino aumentando a un grado sin precedentes. A cualquier parte que se mire se ven nuevos conflictos y guerras. Esto impone una tensión severa sobre EEUU, a pesar de sus vastos recursos. Examinemos por un momento el despliegue de tropas norteamericanas a escala mundial. Los datos actuales son aproximadamente como sigue:
Casi 150.000 soldados en Iraq (con más en camino)
18.000 soldados en Afganistán (y no bastan para controlar la situación)
20.000 en Japón
19.000 en Corea del Sur
53.000 en Europa (los rusos están preguntando ¿para qué?)
2.000 en Bosnia y Kosovo (donde no han solucionado nada)
1.800 en el Cuerno de África.
Y no debemos olvidar los 700 marines que aún ocupan un pedazo de territorio cubano en Guantánamo.
La guerra en Afganistán es incluso más invencible que la guerra de Iraq. Años después de proclamar la victoria, EEUU sólo ejerce un control precario sobre Kabul, donde su títere Karzai sólo sigue vivo por sus custodios estadounidenses. Las fuerzas británicas y norteamericanas están empantanadas luchando en el sur, donde los talibán y otros están llevando a cabo una lucha implacable contra las fuerzas ocupantes.
Los estadounidenses y los británicos ya no son capaces de pacificar Afganistán. El parlamento (Loya Jirga) está compuesto por señores de la guerra, barones de la droga, gángsteres y simpatizantes de los talibán. Los imperialistas sacuden la cabeza y se quejan de que no esperaban que los talibán presentaran una resistencia tan decidida. No sabemos por qué no lo esperaban ya que toda la historia del país demuestra que el pueblo de Afganistán no trata muy amablemente a los invasores extranjeros. Derrotaron al ejército británico en el siglo XIX, y a la Unión Soviética, con todo su poder, tuvo que retirarse finalmente. Debido a la desesperación, EEUU invita a sus “aliados” de la OTAN a que participen en la guerra en el sur. Estos últimos educadamente respondieron: “¡después de ustedes, caballeros!” Como resultado de la intervención en Afganistán, toda Asia Central se ha desestabilizado y el régimen de Musharraf en Pakistán pende de un hilo.
Además de los compromisos militares declarados públicamente, EEUU también está implicado en otras actividades militares no declaradas. Recientemente se reveló que EEUU tiene aproximadamente a 1.800 soldados en el Cuerno de África, donde presumiblemente no han ido a admirar el paisaje. Los rebeldes islámicos en Somalia están ganando la guerra civil contra el gobierno corrupto y reaccionario de señores de la guerra, apoyados por Washington. EEUU ha estado claramente detrás de la intervención del ejército etíope, que temporalmente ha conseguido derrotar a los rebeldes y reimponer a los señores de la guerra pro estadounidenses en Mogadiscio. Pero como los somalíes no tolerarán la presencia de soldados etíopes en su suelo durante mucho tiempo, EEUU tendrá que aumentar su implicación militar para evitar la victoria de los rebeldes. Quien controle el Cuerno de África controla la entrada al Golfo Pérsico. EEUU ha construido una gran base militar en Djibouti y es probable que Washington se vea arrastrado a una nueva guerra en dicha región.

Derrota en Iraq

Cuatro años después de la invasión de Iraq, todos los planes de Bush están en ruinas. Con casi 150.000 soldados no pueden derrotar a los insurgentes. El ambiente de la población es abrumadoramente hostil a las fuerzas ocupantes. Esto se confirmó recientemente por una encuesta realizada por la BBC y ABC. Esto demuestra un colapso de la confianza en el futuro, un odio ardiente hacia las fuerzas de la coalición y una total ausencia de confianza en el gobierno de Maliki. En el cuarto aniversario de la invasión, la lectura para la Casa Blanca es sombría. Según las encuestas, ahora la mayoría de los iraquíes dicen que vivían mejor con Sadám Hussein. Incluso el hombre que apareció en televisión destruyendo la estatua de Sadám dice ahora que lo lamenta y que ¡desea el regreso de la estatua –y de Sadám-¡
EEUU intenta ahora desesperadamente crear un nuevo ejército iraquí. Quieren establecer una base firme que permita una retirada del ejército norteamericano, dejando tras de sí un gobierno títere y un ejército y una fuerza policial capaces de mantener la situación bajo control. ¿Cómo pueden hacerlo? Han dividido la sociedad iraquí en líneas religiosas y sectarias. Originalmente hicieron concesiones a los chiíes, enfureciendo a los suníes. Ahora, bajo la presión de los saudíes y temiendo la creciente influencia de Irán, están intentando inclinar la balanza hacia los suníes, sobornando a algunos líderes tribales. Esto ha enfurecido a los chiíes.
Antes de la invasión de Iraq, en 2003, a Bush, siguiendo el consejo de la banda neoconservadora, se le ocurrió la idea brillante de que, como la mayoría chiíta en Iraq había sido oprimida con Sadám Hussein, entonces los chiíes proporcionarían una base sólida de apoyo para los estadounidenses. Los elementos más inteligentes en los servicios de inteligencia les avisaron de los lazos entre los líderes chiíes iraquíes e Irán. Pero desatendieron estas advertencias. Ahora, de repente, la Casa Blanca ha despertado ante el hecho de que es Irán y no EEUU, quien ha establecido una base sólida dentro de Iraq y está ganando influencia entre la población chií.
La administración de Bush es presionando mucho al primer ministro Maliki para obligarlo a cooperar con el ejército de EEUU para suprimir a las milicias radicales chiíes, como el Ejército Mahdi de Muqtada al Sadr. Pero si Maliki los obliga, simplemente conseguirá firmar su propia sentencia de muerte, política y quizás física. Dado el actual caos sangriento en Iraq, que es totalmente responsabilidad de los norteamericanos, las masas iraquíes, ya sean suníes o chiíes, no ven otra alternativa excepto apoyar a las milicias que al menos les proporcionan algo de protección y a menudo es la única fuente de suministro de las necesidades básicas familiares. Los estadounidenses son odiados, el gobierno es cada vez más impopular y son vistos como colaboradores. Si éste ataca a las milicias rápidamente perderá incluso la estrecha base de apoyo que todavía posee.
Iraq no está al borde de la guerra civil. Hay una guerra civil en Iraq. ¿Cómo si no describir las masacres diarias, la constante limpieza étnica y sectaria? El desplazamiento de grandes cantidades de personas que se está produciendo en Iraq puede llevar a la partición del país. Puede acabar en la división del país en tres partes, una zona suní, una zona chií y otra kurda. Incluso Bagdad podría dividirse en zonas chiíes y suníes. Este escenario sería una pesadilla, como la partición de la India en 1947. Sólo podría traer masacres más espantosas y sangrientas.
Con sus acciones, los imperialistas norteamericanos han desestabilizado todo Oriente Medio. Jordania era relativamente estable pero ya no lo es. Si Bush sigue su camino, el mismo caos y lucha interna que ahora vemos en Iraq se extenderá a Líbano y Siria, con conflictos entre suníes, alawis, cristianos maronitas, drusos y chiítas. La misma locura sectaria, una vez desatada, no sería fácil de contener. Se puede extender no sólo a Jordania, sino también a Egipto, Arabia Saudí y a los países del norte de África. Significaría nueva inestabilidad y guerras.

Bush comete un grave error

En todas las guerras la flexibilidad es necesaria. La táctica debe cambiar con el cambio de circunstancias. Un general que es inflexible, que elabora un plan de batalla y lo sigue rígidamente con toda seguridad llevará su ejército a la derrota. Bush ha hecho más que esto en Iraq. Hay una vieja frase que dice que las personas tienen los dirigentes que se merecen. Así planteada, esta frase no es correcta. Pero sí es correcto decir que la clase dominante en EEUU tiene ciertamente los líderes que se merece. La burguesía estadounidense originalmente estaba entusiasmada con Bush, pero ahora todo ha cambiado. Han perdido toda confianza en el hombre del Despacho Oval. Sobre todo, han perdido toda confianza en su capacidad de ganar la guerra en Iraq. Por eso han creado el Grupo de Estudios Iraquíes, es un intento desesperado de presionarlo para que cambie de rumbo. ¡Es inútil! Los ha ignorado.
Bush decidió enviar otros 21.000 soldados. Pero esta nos es una “fuerza militar irresistible” sino un chiste de muy mal gusto. No servirá de nada para cambiar la situación militar, sólo provocará más bajas norteamericanas. Cualquier cosa que hagan estará equivocada.
The Economist (13 de marzo de 2007) comentaba mordazmente:
“La nueva política exterior de Bush probablemente se puede explicar como una reacción a los acontecimientos. Lo que intentó antes en Iraq no funcionó, por eso está intentando algo nuevo. También tiene que tratar con el Congreso demócrata que, si lo ignora, podría atarlo de manos. Algunos Demócratas quieren cortar los fondos para la guerra. Otros están a favor de retirarse y dejar que Bush se lleve toda la culpa. John Murtha, un estrecho aliado de Nacy Pelosi, la portavoz demócrata del Congreso, tontamente reveló un plan para gradualmente imponer muchas restricciones sobre cómo se pueden desplegar las tropas para una guerra que no se puede ganar. Su partido se ha distanciado de estas tácticas, que indignaría a los votantes patriotas, pero están de acuerdo en una alternativa. Mientras tanto, la mayoría Demócrata (muy estrecha) en el Senado todavía está pensando sobre rescindir la autorización para la guerra de Iraq que votó en 2002. Hablar con los iraníes podría ser una manera indolora de apaciguar al Congreso, pero no se puede apostar que funcione”.
Y continua: “Michael Rubin, un analista del American Enterprise Institute, una consultoría de línea dura, piensa que el giro es pequeño en sustancia pero simbólicamente importante. Ve dos peligros. Primero, los diplomáticos iraníes podrían hacer una promesa que otra parte del régimen iraní podría romper, que harían imposible continuar con la diplomacia bilateral. En segundo lugar piensa que hay ‘un peligro de exceso de confianza’. Los líderes en Teherán, pocos de los cuales tiene aprecio por los políticos estadounidenses, podrían malinterpretar la actual retórica antibélica del Congreso como un signo de que EEUU es demasiado débil políticamente para frustrar las ambiciones regionales de Irán. Eso podría llevarles a un error de cálculo y provocar un enfrentamiento militar. ‘El riego de un conflicto con Irán nunca ha sido tan alto’”.

Divisiones en la clase dominante

La administración Bush está totalmente resuelta a intensificar su aventura militar en Iraq y extender el caos y la inestabilidad a todo Oriente Medio. De acuerdo con los recientes informes, está implicada en operaciones clandestinas, junto con Arabia Saudí e Israel para socavar a Irán y Siria. Estas actividades se conducen en secreto y no se informa de ellas en el Congreso.
Las acciones de Bush y Cheney se parecen mucho a las de otro aventurero, Richard Nixon, que llevó a cabo una guerra secreta en Camboya a espaldas del Congreso y del pueblo norteamericano. Sus acuerdos con intermediarios dudosos, incluidos extremistas suníes en Líbano con vínculos con Al-Qaeda, también se parecen a otro escándalo más reciente. Hace dos décadas, la administración Reagan vendió armas a Irán para financiar ilegalmente a los Contras nicaragüenses en lo que se conoció como el escándalo Irán-Contra. Incluso aunque el programa finalmente quedó al descubierto, se llevó con bastante éxito a espaldas del Congreso. El dinero saudí también estaba en este escándalo y es totalmente posible que la historia ahora se esté repitiendo. Según algunas fuentes, Negroponte dimitió de director de la CIA en parte porque no quería repetir su experiencia de la administración Reagan.
Un reciente artículo en The New Yorker (5/3/07) cita a un asesor del Pentágono diciendo que había alguna dificultad para justificar los fondos secretos: “Hay muchos, muchas cajas de dinero negro, dispersas en muchos lugares y utilizadas en todo el mundo en una variedad de misiones”. El caos presupuestario en Iraq, donde miles de millones de dólares no se justifican, se ha convertido en un vehículo para estas transacciones, según estas fuentes.
La CIA está participando en actividades encubiertas por todo el mundo, no sólo en Oriente Medio. Trabaja sistemáticamente para minar y derrocar gobiernos que consideran hostiles para los intereses de EEUU, es decir, para el imperialismo norteamericano y los grandes monopolios que están detrás de él. Esto incluye operaciones secretas para asesinar a Hugo Chávez, el presidente de Venezuela elegido democráticamente, y derrocar la revolución cubana bajo la falsa bandera de la “democracia”.
En general, la clase dominante estadounidense está bastante contenta cerrando los ojos ante estas operaciones. Pero ocasionalmente, cuando un gobierno en particular va demasiado lejos y pone en peligro los intereses del imperialismo norteamericano con aventuras extranjeras, el establishment estadounidense interviene para cortar sus alas, o como en el caso de Richard Nixon, lo echan del cargo. Hay algunos signos de que el establishment está preocupado con la administración Bush y está dando pasos para limitar el daño que está causando.
Aparte del efecto sobre la psicología de las tropas en Iraq y en el pueblo norteamericano, esto también representa una tensión seria sobre los recursos estadounidenses, que son enormes pero no ilimitados. El costo original de la guerra en Iraq se suponía que sería de 60.000 millones de dólares. Pero la factura ya alcanza los 350.000 millones de dólares. La guerra le está costando a EEUU 2.000 millones de dólares semanales, nadie sabe cuánto será la factura final. Algunos cálculos la sitúan en 2 billones de dólares. Esto tendrá consecuencias serias para la economía norteamericana, que ya está desacelerándose y amenazada de recesión. Al mismo tiempo está gastando cantidades cada vez más grandes de dinero en armas y seguridad interna, el presidente está exigiendo recortes profundos del gasto social, en sanidad y pensiones. Esta variante de la política de Goehring de “armas en lugar de mantequilla” amenaza a los republicanos con la aniquilación en las próximas elecciones.
Las cosas, por lo tanto, están comenzando a agitar Capitol Hill. El Comité de Inteligencia del Senado, encabezado por el senador Jay Rockefeller, programó una comparecencia el 8 de marzo sobre las actividades de inteligencia del Departamento de Defensa. El senador Ron Wyden, de Oregón, un demócrata que es miembro del Comité de Inteligencia, dijo a Hersh: “La administración Bush ha fracasado con frecuencia en cumplir su obligación legal de mantener al Comité de Inteligencia total y realmente informado. Una y otra vez la respuesta ha sido ‘confíen en nosotros’. Es difícil para mi confiar en la administración’”.
Estas palabras reflejan fielmente la actitud de un sector creciente de la clase dominante norteamericana. Ahora se está abriendo una división clara dentro de la clase dominante. Pero Lenin explicó hace tiempo que las divisiones por arriba son un síntoma de una crisis revolucionaria en ciernes. Es verdad que EEUU todavía está lejos de esta situación. Pero en el dibujo general ya se pueden discernir los procesos que tienden en dirección a una profunda crisis política y social. La clase dominante ya está dividida y en crisis con el tema de la guerra y esto está afectando al ambiente general de la sociedad.
La guerra, el colapso de la burbuja inmobiliaria, la perspectiva de una recesión, la amenaza a las pensiones y la sanidad para los ancianos, todo esto está creando un ambiente de incertidumbre en el futuro, en la clase media y en la clase obrera, que no tiene un precedente real en la historia de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial. El próximo período será un período de tormenta y agitación a escala mundial, que sacudirá a EEUU hasta sus cimientos. Una conmoción seguirá a otra. En el proceso la psicología de las masas se transformará. Los acontecimientos explosivos están en el orden del día.

Alan Woods
Fecha : 21-Marzo-2007

Guerras y terrorismo: síntomas del descalabro del capitalismo .

Opina Alan Woods, pensador británico que presentó Razón y Revolución

El sistema capitalista ha dejado de desarrollar las fuerzas productivas como hizo en el pasado; esa es la razón de fondo para todas las convulsiones que vemos en el ámbito mundial, afirmó el intelectual marxista británico Alan Woods.
Además de agudo analista de ese convulso contexto, Woods es un activo militante en defensa de las causas revolucionarias y de izquierda.
Esta es su primera estancia en la Isla, para tomar parte en la XV Feria Internacional del Libro de La Habana.
Durante la cita, vio la luz la edición cubana de su libro Razón y Revolución, que ha sido traducido a unos 10 idiomas. A cargo de la editorial Ciencias Sociales, el volumen aborda la relación entre el materialismo dialéctico y la ciencia moderna.
Para él, es motivo de gran satisfacción saldar esta vieja deuda, ya que razones de trabajo le habían impedido conocer de primera mano la realidad cubana.
Dice recordar el triunfo de Enero de 1959 como si fuera ayer, y reconoce en la Revolución "una fuente de esperanza para millones de oprimidos y explotados en todo el mundo".
En relación con la vigencia de la filosofía marxista, apuntó que esas ideas son hoy más relevantes que cuando Carlos Marx y Federico Engels escribieron el Manifiesto Comunista, el libro más actual que existe, según su consideración.
"Cuando estaba preparándome para escribir Razón y Revolución, hice un estudio minucioso de las ideas centrales de la ciencia moderna, y me quedé asombrado al ver cómo las ideas de Engels en Dialéctica de la Naturaleza corresponden exactamente a las teorías más modernas", reflexionó el especialista.
El respaldo a la Revolución Bolivariana en Venezuela es otra de las obsesiones de Alan Woods. Durante varias visitas a esa nación ha intercambiado con el presidente Hugo Chávez, quien ha reconocido y recomendado la obra del escritor inglés.
Como organizador de la Campaña Internacional Manos Fuera de Venezuela, contribuyó a la movilización de miles de sindicalistas en el mundo en apoyo a ese proceso transformador.
Considero que la defensa de las revoluciones cubana y venezolana es un deber elemental del movimiento obrero y de la izquierda a escala internacional, apuntó.
Dijo que aunque en América Latina esa situación ha ido más lejos que en ninguna otra parte "existen condiciones para una contraofensiva general contra el imperialismo a escala mundial".
La guerra de Iraq, manifestó, ha puesto en evidencia los límites del poder del imperialismo más poderoso que haya existido en toda la historia.
"Las manifestaciones contra la guerra demostraron el enorme potencial de las masas. En mi propio país, un millón de personas se manifestaron en las calles de Londres contra la política vergonzosa de Tony Blair, el títere de George W. Bush", indicó.
"Ahora en Estados Unidos hay una creciente oposición a la ocupación criminal de Iraq", acotó.

Artículo aparecido en el "Granma" sobre la intervención de Alan Woods en la Feria del Libro de La Habana
Autor : Marta Cabrales, de Prensa Latina
Fecha : 23-Marzo-2007

domingo, marzo 18, 2007

Ernesto Guevara vaticinó el derrumbe del llamado "socialismo real".


PALABRAS DEL DR. OSVALDO MARTÍNEZ EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “APUNTES CRÍTICOS A LA ECONOMÍA POLÍTICA”, DE ERNESTO CHE GUEVARA.

Che lo expresa con palabras estremecedoras por su exactitud y por su asombrosa previsión un cuarto de siglo antes de que la URSS se derrumbara sin gloria: “Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la Nueva Política Económica (NEP) han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez más de forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura; se está regresando al capitalismo”.
Un cuarto de siglo antes de la desaparición de la URSS y la caída del muro de Berlín, Che apreció el proceso de restauración capitalista impulsado por la superestructura saturada de ideas mercantiles y expectativas consumistas. De su análisis se derivaba la falsedad del mito manualesco sobre la irreversibilidad del socialismo una vez establecido, y la suprema lección de que es en la conciencia y no en el estímulo material de los humanos donde el socialismo puede hacerse irreversible, si esa conciencia se educa y se alimenta con valores de solidaridad.
Hacer la presentación del libro de Ernesto Che Guevara, “Apuntes críticos de la Economía Política”, requiere ante todo, agradecer al Centro de Estudios Che Guevara, y a las editoriales Ocean Press y de Ciencias Sociales haber culminado el arduo trabajo que nos permite tener en nuestras manos este libro deslumbrantePara los que hemos vivido en Cuba en el ciclo histórico donde el Che actuó, para los que Che significa el más alto escalón del revolucionario y el comunista, para los que hemos sido marcados por su ejemplo heroico y su magisterio moral, para los que leímos Pasajes de la Guerra Revolucionaria, el Socialismo y el Hombre en Cuba, el Mensaje a la Tricontinental, la carta de despedida a Fidel y el Diario de Bolivia, parecía imposible que Che pudiera sorprendernos aún más y hacerse admirar y respetar más aún.
El libro tiene 397 páginas y ni una sola de ellas fue preparada por el Che para ser publicada, con el cuidado que una publicación supone.
Este caudal de páginas son, en su mayoría, apuntes de lecturas, esquemas de obras que se proponía desarrollar, anotaciones para sí mismo, en las que con su estilo capaz de sintetizar en pocas y precisas palabras un complejo problema, se interroga, se propone investigar más un asunto, acopiar datos, y de modo especial, deja escritos juicios críticos y agudas razones nacidas de su poderosa cultura, de su marxismo realmente dialéctico y de su incesante trabajo práctico.
El libro es fascinante por contener el pensamiento del Che, pero también porque nos permite asomarnos a su intimidad de trabajo, en su taller intelectual, en el proceso de construcción de sus ideas, en las impresiones que le causaban ciertas lecturas, en los planes de obras a escribir que no pudieron serlo, porque los deberes del revolucionario fueron más apremiantes que los afanes del teórico marxista.
Che nos sorprende con su síntesis biográfica de Marx y Engels que iba a ser según el plan tentativo del libro a escribir sobre economía política, uno de sus primeros contenidos. En 23 páginas nos ofrece una síntesis biográfica que cumple a cabalidad el objetivo de trasladar al lector “ese ser tan humano cuya capacidad de cariño se extendió a los sufrientes del mundo entero, pero llevándoles el mensaje de la lucha seria, del optimismo inquebrantable…..”, pero que “ha sido desfigurado por la historia hasta convertirlo en un ídolo de piedra…..”. “Para que su ejemplo sea aún más hermoso, es necesario rescatarle su dimensión humana”.
La síntesis biográfica es una pequeña joya de contenido y estilo, en la que aparecen balanceados el intelectual riguroso que fue Marx con el revolucionario y el ser humano de cálidos sentimientos familiares, de amistad ejemplar con Engels y de vida austera, enteramente dedicada a sustentar científicamente la necesidad del comunismo.
Pero es la discusión crítica de la Economía Política la que ocupa el foco central del libro.
Discusión crítica de la economía política marxista que gira en torno a El Capital de Marx, a las obras de Lenin, a la cultura filosófica del Che y a la Economía Política que llamándose marxista, encontraba su plasmación en el Manual de la Academia de Ciencias de la URSS. Este Manual redactado por orden de Stalin, publicado en 1954 en la primera de varias y cambiantes versiones y convertido por los años 60 en Biblia económica que en la práctica, sustituía a “El Capital”; en su parte más lamentable presentaba una Economía Política de la llamada transición al socialismo, y también del socialismo desarrollado o maduro y del tránsito al comunismo, que tenía como característica la apología de la experiencia soviética, presentando como leyes generales y objetivas lo que no eran más que especificidades de aquel país o peor aún, simples decisiones administrativas.
Che utiliza las expresiones herejía y osadía para referirse a su plan tentativo de escribir una verdadera economía política marxista no apologética y que fuera como “un grito dado desde el subdesarrollo”.
La enorme tarea intelectual que se proponía era la de repensar el contenido teórico de El Capital, de las obras de Lenin y de otros autores, en el contexto de los problemas prácticos del imperialismo tal como éste existía en los años 60 y de la revolución socialista, teniendo en el comunismo su realización estratégica. Y hacerlo desde la realidad y con la óptica de los países subdesarrollados.
Era grande el tamaño de la osadía, por más que el Che tenía la fuerza política e intelectual para hacerla.
En los años 60 no era fácil advertir en la URSS los graves y básicos problemas que el Che apreció. Menos fácil aún era plantear las críticas sin ser tildado de antisoviético y anticomunista, pues no era raro encontrar la tendencia a establecer una igualdad absoluta entre socialismo-comunismo y la URSS.
La función bíblica que desempeñaba el Manual sin Ciencia de la Academia de Ciencias se asentaba, entre otras cosas, en más de cuatro décadas de existencia de la URSS, en la epopeya de su revolución pionera, en sus victorias sobre la contrarrevolución interna y la intervención extranjera en los primeros años y sobre la Alemania fascista en la Segunda Guerra Mundial, en su capacidad para romper el monopolio nuclear de Estados Unidos, en la industrialización y el crecimiento económico que escondía sus graves falencias detrás de logros y avances reales. Para la joven Revolución Cubana, agredida y acosada, era lógico ver en la Unión Soviética -que aparecía como el gran aliado natural frente al imperialismo agresor-, tal compendio de virtudes, experiencia y fortaleza que hacía muy difícil apreciar las debilidades.
La crítica del Che al Manual de Economía Política se basa -como él expresó- en el “mayor rigor científico posible” y en “la máxima honestidad”. Su crítica fue profunda, pero nunca asumiendo la posición de los oportunistas que atacaban desde la extrema izquierda con el aplauso del imperialismo.
Che declara que “nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras, ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución. Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables”.
Para el Che el momento crucial que marcó el principio del fin de la construcción socialista en la URSS fue la adopción de la Nueva Política Económica (NEP) por Lenin. Esto fue un paso atrás en condiciones muy difíciles de agobio y asfixia económica, una concesión en una desfavorable correlación de fuerzas, una “paz de Brest” en el terreno de la economía con todo su amargo significado de repliegue. Che sostiene que por la lógica del pensamiento de Lenin y ciertos indicios en sus escritos finales; de haber vivido más el líder de los bolcheviques, hubiera ido variando el esquema de relaciones que estableció con la NEP-
Después de muerto Lenin y a lo largo de un áspero y trágico período de agrias disputas que condujeron a turbios procesos judiciales y una sucesión de penas de muerte, el debate teórico fue ahogado y sustituido por el dogmatismo y la apología.
La NEP, impuesta por una penosa necesidad, fue convertida en virtud permanente y elevada al rango de método adecuado para avanzar en la construcción del socialismo e incluso para alcanzar el comunismo.
Che lo expresa con palabras estremecedoras por su exactitud y por su asombrosa previsión un cuarto de siglo antes de que la URSS se derrumbara sin gloria: “Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la Nueva Política Económica (NEP) han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez más de forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura; se está regresando al capitalismo”.
Un cuarto de siglo antes de la desaparición de la URSS y la caída del muro de Berlín, Che apreció el proceso de restauración capitalista impulsado por la superestructura saturada de ideas mercantiles y expectativas consumistas. De su análisis se derivaba la falsedad del mito manualesco sobre la irreversibilidad del socialismo una vez establecido, y la suprema lección de que es en la conciencia y no en el estímulo material de los humanos donde el socialismo puede hacerse irreversible, si esa conciencia se educa y se alimenta con valores de solidaridad.
En las páginas del libro que comentamos, hay una impresionante cantidad de filosas observaciones y críticas sobre el Manual de Economía Política, que hace imposible referirse siquiera a todas ellas aunque no sea más que mencionando el tema tratado. Pero, no resisto a la tentación de seleccionar algunas pocas.
― Sobre el aumento de la cohesión de la clase obrera y de su organización y grado de conciencia:
“Esto está dentro del marxismo ortodoxo en la forma, pero choca con la realidad actual. La clase obrera de los países imperialistas ha aumentado en cohesión y organización pero no en conciencia, a menos que se le dé ese nombre a la conciencia de formar parte de los explotadores mundiales”.
― Sobre categorías económicas entre las que se incluye el “cálculo económico”:
“Entre las categorías económicas, junto a las importantes del capitalismo y a definiciones, como día de trabajo, se introduce el cálculo económico. Hay que tenerlo presente, para examinar las razones en que se basan para hacer de un método de administración una categoría económica”.
― Sobre la expresión “capitalismo agonizante”:
“Hay que tener cuidado con afirmaciones como ésta. “Agonizante” tiene un significado claro en el idioma; un hombre maduro ya no puede sufrir más cambios fisiológicos, pero no está agonizante. El sistema capitalista llega a su madurez total con el imperialismo, pero ni siquiera éste ha aprovechado al máximo sus posibilidades en el momento actual y tiene una gran vitalidad. Es más preciso decir “maduro” o expresar que llega al límites de sus posibilidades de desarrollo”.
― Sobre el papel de la clase obrera como supuesta fuerza dirigente del movimiento de liberación nacional:
“Se insiste en una afirmación que va palpablemente contra la realidad. Es un caso de apologética ciega”.
― Sobre “cambios en la correlación de fuerzas y la posibilidad de conjurar una nueva guerra mundial” :
“Ésta es una de las más peligrosas tesis de la URSS, que puede aprobarse como una posibilidad extraordinaria, pero no convertirse en el leit motiv de una política. Tampoco ahora las masas son capaces de impedir la guerra y las manifestaciones contra la de Viet Nam se deben a que la sangre corre. Es el heroísmo del pueblo vietnamita en lucha el que impone la solución; la política de apaciguamiento, por otro lado, ha reforzado la agresividad yanqui”.
“Sería bueno precisar a qué es lo que llaman guerra estas gentes”.
― Sobre la “vía no capitalista de desarrollo” :
“Habría que investigar dónde Lenin pronunció o escribió esa frase “vía no capitalista”; es ambigua y no creo que lo haya hecho. De todas maneras, si no es capitalista ¿qué es? ¿Hermafrodita? ¿Híbrida? Los hechos han demostrado que puede haber un corto período de lucha política antes de definir la vía, pero ésta será capitalista o socialista”.
― Sobre la “ley económica de la distribución con arreglo al trabajo” :
“Muy vago y muy inexacto en cuanto a la realidad de hoy. ¿Cuánto trabajo invierte un mariscal y cuánto un maestro?, ¿cuánto un ministro y cuánto un obrero? Lenin en El Estado y la Revolución tenían una idea (marxista) que luego desechó de la equiparación de sueldos de funcionarios y obreros pero no estoy convencido de que su marcha atrás sea correcta”.
― Sobre la “construcción de la economía socialista en los países europeos de democracia popular” :
“La puntilla. Esto parece escrito para niños o para estúpidos. Y el ejército soviético ¿qué? ¿se rascó los huevos?
― Sobre la “eliminación del peligro de restauración del capitalismo en la URSS” :
“Afirmación que puede ser objeto de discusión. Las últimas resoluciones económicas de la URSS se asemejan a las que tomó Yugoslavia cuando eligió el camino que la llevaría a un retorno gradual hacia el capitalismo. El tiempo dirá si es un accidente pasajero o entraña una definida corriente de retroceso”.
― “Todo parte de la errónea concepción de querer construir el socialismo con elementos del capitalismo sin cambiarles realmente la significación. Así se llega a un sistema híbrido que arriba a un callejón sin salida o salida difícilmente perceptible que obliga a nuevas concesiones a las palancas económicas, es decir al retroceso”.
― Sobre el tránsito al comunismo basado en alcanzar un nivel de producción y productividad más alto que el capitalismo:
“El modelo comunista de producción presupone una abundancia considerable de bienes materiales pero no necesariamente una comparación estricta con el capitalismo. Cuando el comunismo se haya impuesto como sistema mundial, vivirán en él pueblos de diferente desarrollo, hasta que se nivelen luego de muchos años. Hacer del comunismo una meta cuantitativa y cambiante, pues debe aparearse al desarrollo capitalista que sigue hacia delante, es mecanicista por un lado y derrotista por el otro. Sin contar que nadie ha reglamentado, ni puede hacerlo, la tal emulación pacífica con el capitalismo, aspiración unilateral, noble en su sentido superficial, pero peligrosa y egoísta en su sentido profundo, pues desarma moralmente a los pueblos y obliga al socialismo a olvidarse de otros pueblos atrasados por seguir su emulación”.
Notas tan reveladoras de un pensamiento dialéctico afianzado en un marxismo creador y antidogmático, aparecen también en la selección de notas críticas sobre obras económico-filosóficas del marxismo que incluye el Manifiesto Comunista, el Anti-Duhring, El Estado y la revolución y otros numerosos trabajos de Lenin, así como Sobre la contradicción de Mao Tse Tung.
En la selección de actas de reuniones efectuadas en el Ministerio de Industrias se encuentra otro tesoro de análisis sagaces, profundos; esta vez en el tono y a veces el desenfado del lenguaje oral en medio de reuniones de trabajo donde el Che aborda con flexibilidad y estilo didáctico, temas que van desde las complejidades conceptuales de la oposición al cálculo económico hasta el análisis de los datos estadísticos diarios de la industria y sus problemas de organización y operación.
Che cumpliría hoy 78 años. Sería retórica gastada decir que no se ha ido, que nos acompaña, pero en cierta forma profunda y entrañable, no es retórica.
¿Cómo explicar que nuestro pequeño y pobre país, acosado por la guerra económica, a pocas millas de la “Roma Americana” haya resistido en soledad tanto la agresión como la seducción y que asombre al mundo derramando solidaridad en el Himalaya, en Indonesia, en Venezuela, en ¡Bolivia! donde Che entregó su vida y hoy su nuevo presidente le rinde honores en La Higuera?
Las razones de esa descomunal resistencia, que contrasta con el triste derrumbe de aquellos que el Che critica en este libro, son diversas y la primera de ellas es la clarividencia estratégica, el liderazgo, la tenacidad y la autoridad moral de Fidel, e inmediatamente aparece el Che, símbolo por excelencia de la moral comunista, del combate al individualismo, a la banalidad, al lucro como ideal de vida.
Si estamos aquí Comandante Guevara, ha sido también porque tu ejemplo caló bien adentro en el pueblo y eres parte de la coraza con que protegemos nuestro derecho a construir el socialismo después que otros capitularon.
Tus Apuntes críticos sobre la economía política son mucho más que una interesante información sobre una polémica de los años 60, porque si bien hemos resistido a las ofertas del neoliberalismo, de la “tercera vía”, del capitalismo disfrazado de socialismo, se mantienen vivas tu permanente advertencia contra “las armas melladas del capitalismo”, tu suprema lección de ética y tu llamado aún no cumplido, para avanzar en una necesaria economía política del socialismo, que no existe aún y reclama un profundo trabajo teórico-práctico que los economistas cubanos no hemos sido capaces de hacer.
Esa economía política pendiente de escribir tendrá que surgir utilizando como base general a Marx, Engels, Lenin e incorporando la revisión crítica -en el ambiente de debate a fondo que el Che practicó-, del pensamiento elaborado sobre el filo de la contradicción imperialismo-socialismo, esto es, Rosa Luxemburgo, Trotsky, Preobrazhenski, Bujarin, Gramsci y otros muchos, con especial atención al pensamiento de Fidel y sin olvidar el renaciente pensamiento de izquierda latinoamericano.
En esta tarea la obra teórico-práctica del Che es de obligada presencia, pues en mi opinión, además de otros títulos de superior jerarquía histórica, Che es también el más creativo y original de los economistas cubanos. Nos ha entregado hasta el plan tentativo de la obra que no alcanzó a redactar y que en ausencia de su talento, será probablemente el resultado de un trabajo colectivo.
La obra que el Che no pudo redactar es de Economía Política marxista. No se trata de un texto de economía neoliberal en el que la palabra política ha sido eliminada y que pretende encerrar el pensamiento de los economistas en una jaula de trivialidades teóricas vestidas con lujoso aparato matemático. Las técnicas empresariales y de mercadeo, y los modelos matemáticos son útiles instrumentos auxiliares cuya aplicación tiene que estar determinada por la Economía Política que continúe alumbrando el camino que nos ha mantenido en el socialismo durante 47 años.
Para avanzar en la tarea ya no es necesario enfrentar la Biblia que en forma de Manual pretendía ser compendio de supuestas verdades universales. Aquel Manual quedó enterrado junto a los escombros del derrumbe. De ese derrumbe es necesario también extraer y sintetizar conclusiones, así como repensar la economía política del socialismo en las condiciones de un país que continúa económicamente bloqueado, que se vió obligado a hacer concesiones en los inicios del período especial a una cierta ampliación de las relaciones mercantiles y otorgar facultades a las empresas en cuanto al uso descentralizado de la divisa, pero que nunca convirtió la necesidad en virtud ni perdió de vista el peligro que enfrentaba.
El uso descentralizado de la divisa comenzó a emitir después de algún tiempo, síntomas -aunque en escala incipiente- coincidentes con los análisis del Che sobre los efectos a favor del capitalismo, de la ampliación de las relaciones mercantiles en la construcción del socialismo. En las decisiones para la rápida rectificación de esas desviaciones, que incluyen el establecimiento de la Cuenta Única de Ingresos del Estado, la eliminación del dólar de la circulación y la lucha frontal contra la corrupción, están presentes las enseñanzas del Che.
Los Apuntes Críticos de la Economía Política escritos por el Che son mucho más que una instructiva lección de historia acerca del debate de los 60 sobre el socialismo, el cálculo económico y el sistema presupuestario de financiamiento. Es este libro lo que me atrevo a decir que el Che quiso que fuera: un arma político-intelectual de alta eficacia para contribuir a ese permanente combate contra el imperialismo y contra el egoísmo y la complacencia que cada día debemos expulsar de nosotros. En esa Batalla incesante de Ideas el Che es imprescindible.

Osvaldo Martínez
Cubadebate

Kiva Maidanik, un soviético guevarista crítico de Stalin.

Conocí a Kiva Maidanik en 2005, en la inauguración de la Escuela de Formación Política Florestan Fernandes del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. Fue una auténtica sorpresa. No sabía que iba a estar allí. Me tocó compartir un viaje sin saber que era él… Nunca lo había visto en persona. En un momento pensé: "¿Este viejo canoso no será…?" Cuando comenzamos a conversar, le planteé inmediatamente mis discrepancias y críticas. Hablamos de Mijaíl Gorvachov y del bluf que significó la Perestroika. Kiva había apostado, infructuosamente, a desestalinizar la Unión Soviética (URSS) de la mano de Gorvachov. Se había equivocado notablemente.
Nuestro diálogo comenzó por ahí. No tuvo ningún problema en reconocer sus errores. Pacientemente me fue explicando las razones de ese fracaso. También me relató los argumentos por los cuales no se quiso sumar al nuevo PC ruso. Terminante e indignado, afirmó: "Esos no son comunistas, son nacionalistas".
A lo largo de los días que duró la Escuela las conversaciones con Kiva continuaron. Cada una era más interesante y rica que la anterior. Lamento profundamente no haberlo grabado. Kiva exponía sus relatos con lujo de detalle y obsesión de artesano perfeccionista. De su rememoración emergían y fluían fechas, nombres, lugares, datos muy precisos que la memoria no alcanza a retener como una grabadora. Era cautivante y seductor. Tenía un humor muy fino y cáustico.
Yo venía cargando con todos los prejuicios en la espalda. Había leído desde hacía años sus libros, artículos y folletos, sabía que había pertenecido al partido soviético. Lo imaginaba como un burócrata moderno y aggiornado. Nada más lejos de la realidad. Incluso, por esos días, el compañero cubano Carlos Tablada Pérez me había solicitado un prólogo para su excelente y riguroso libro El pensamiento económico del Che. Al redactarlo incluí algunos apuntes sobre los debates ocurridos en la década del '80 en torno al Che. Allí criticaba a Kiva Maidanik. Afortunadamente el prólogo no había salido todavía de la imprenta. Al regresar a mi país, luego de conocer personalmente a este viejo revolucionario, decidí suprimir las críticas a Kiva. Simplemente las borré. Había sido injusto y Kiva, aun con sus limitaciones y falencias, no se las merecía.
En varias ocasiones a lo largo de la Escuela Kiva nos contaba anécdotas, debates, confrontaciones, peleas y experiencias de lucha que no siempre han sido publicadas. Invariablemente las historias de Kiva giraban en torno a las rebeliones e insurgencias de América latina, su objeto de estudio, su gran pasión, el amor de sus amores. Ante interlocutores mucho más jóvenes que él —donde convivían salvadoreños, cubanos, argentinos, nicaragüenses y brasileños; algunos ex comandantes guerrilleros, otros sacerdotes y la mayoría simples militantes de base—, Kiva nos atrapaba explicando las distintas posiciones que habían disputado al interior del equipo soviético. El papel nefasto de la burocracia. El lugar de la KGB (a la que pertenecía, dicho sea de paso, el único biógrafo de Guevara en idioma ruso) y cómo esta institución de inteligencia había reclutado a algunos dirigentes de PPCC de América Latina (él daba nombres y apellidos precisos); más preocupados en cumplir y hacer obedecer las directivas oficiales del Estado soviético que en hacer la revolución en América latina.
Sus relatos e historias iban in crescendo y alcanzaban el clímax cuando se refería al Che y a Fidel. Kiva era un partidario de la revolución cubana y un guevarista convencido y genuino. Sus ojitos claros le brillaban y su sonrisa generosa se le ensanchaba de repente cuando rememoraba su encuentro personal con Guevara en los años '60 y el modo en el cual el Che increpaba a los soviéticos por no priorizar la conciencia comunista.
Cuando le regalamos un libro nuestro sobre el pensamiento del Che, él nos entregó a cambio un libro suyo que lleva en la cubierta una foto donde se lo veía más joven junto al guerrillero argentino-cubano. Le explicamos que no entendíamos una palabra de ruso y se lo devolvimos. Con una nueva sonrisa, él insistió diciendo: "Ya encontrarás a alguien que te lo traduzca". A esta altura la URSS no existía más. No estaba actuando o simulando Su guevarismo no era fingido ni impostado, sino genuino y sentido.
Pero él no se detenía en la admiración por el Che. A pesar de haber pertenecido al Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-PCUS (que durante los años '60 y siguientes se opuso a los destacamentos revolucionarios de América Latina en nombre de la "coexistencia pacífica" y una ilusoria "paz mundial") Kiva también defendía a la nueva izquierda revolucionaria latinoamericana, seguidora de las ideas de Guevara. La conocía de primera mano en cada uno de sus dirigentes. El viejo era una auténtica enciclopedia caminando.
Asimismo, en cada charla, nos daba información precisa de los funcionarios soviéticos que se habían encargado oficialmente de América latina y se habían opuesto con tenacidad a la lucha armada continental. En forma taxativa nos dijo: "Esos tipos no entendían nada", para luego agregar: "algunos de ellos ni siquiera sabían hablar el castellano. ¡No sabían nada de nada! ¡Eran unos carajitos [sic]!".
Probablemente, quien mejor haya definido a Kiva es Joao Pedro Stedile, dirigente del MST. Cuando en un momento Kiva no aparecía y le tocaba hablar en la Escuela ante una numerosa audiencia militante, Joao Pedro toma el micrófono y, con una ironía casi argentina, lo llama públicamente del siguiente modo: "¿Dónde está Kiva Maidanik, el compañero soviético que hace 50 años nos viene hablando mal de Stalin?". Seguramente esa fue y será la mejor definición de su pensamiento teórico y su personalidad política.
Lamentablemente, Kiva ya no está con nosotros. Acaba de fallecer. No obstante sus errores o limitaciones, Maidanik se esforzó por representar en su prolongada práctica militante el espíritu de continuidad internacionalista de la revolución bolchevique de 1917, del legado revolucionario de Lenin y sus compañeros, la herencia del heroico pueblo soviético que "invirtió" 20 (veinte) millones de muertos para derrotar a los nazis y que fue aplastado, reprimido o traicionado por diversas camadas de burócratas, oportunistas y mediocres funcionarios.

Querido compañero Kiva Maidanik

¡Hasta la victoria siempre!

Néstor Kohan