viernes, mayo 01, 2009

Las pandemias del capitalismo. Me refiero, principal y naturalmente, al hijo del anterior: el capitalismo financiero

Este capitalismo, además de todas las taras que conocemos como conoce la madre al hijo que ha parido, no es serio y tiene singularidades que lo distinguen de su progenitor…
Empezamos porque, para persistir, es un amasijo de tortuosidades. No es ya que el dinero y los bienes de producción se concentren en pocas manos y todo lo demás que desde Marx hasta nuestros días han desvalijado intelectualmente tantos, es que todo lo que hace y deshace, lo que remedia y provoca el sistema asociado a él es un carrusel de manipulaciones sin pausa en el que los medios tienen el máximo protagonismo y gran parte de culpa. Un carrusel dramático o trágico pero siempre patético, que sólo puede divertir ya a padres inmaduros y niños caprichosos de las familias capitalistas. Esas que se hacen eco de cualquier estupidez servida en bandeja para las grandes ocasiones por los centros del poder institucional unas veces, y el fáctico el resto.
Está demasiado visto y padecido el capitalismo y sus triquiñuelas como para que la inmensa mayoría de la humanidad no se percate. Lo que ocurre es que no puede librarse de él. Y, dramáticamente, no sabe cómo hacerlo. Como el cirujano no puede operarse a sí mismo..
La gripe porcina se incorpora a las corrientes de cocinados que conmocionan, más o menos transitoriamente, a la organización de las naciones. El terrorismo es el principal, ya se sabe, y de él se derivan otros. Por ejemplo, aquel ridículo asunto del ántrax que “forzó” a desembolsar 40 mil millones de dólares para simular atajarlo; aquel ántrax recibido en sobres de correos cuyo revuelo fue un festival de noticias y de análisis durante semanas en los medios americanos, y de dinero circulante a cuenta de ello...
Está muy calado el capitalismo. La alarma y los miedos que infunde forman parte de las técnicas de dominación psicológica de las poblaciones. Para eso tienen los norteamericanos sus universidades, para atender a las técnicas de control social variadas que precisa para no despertar sospechas. Claro que da igual que descubramos cada truco. Lo asumimos como parte del espectáculo bochornoso que da constantemente este capitalismo feroz. Porque todas esas técnicas están orientadas a lo mismo: a que nos sintamos agradecidos por la "Alerta" de los poderes, por saber que "todo está controlado" después de habernos metido el miedo en el cuerpo; por, el "remedio" que al final llega a través del "apagón" o del silencio gradual del asunto hasta el nuevo puesto en circulación calculadamente...
¿Cuántos mueren por las pandemias de verdad?: hambre, sed, suicidio inducido por las nulas expectativas de una vida digna…? ¿Cuántas víctimas de “epidemias” cardiovasculares y tumorales? ¿Cuántos por el abuso de las drogas, incluidos el alcohol y el chocolate golosina o el tráfico rodado? ¿Cuántos por la desnutrición y por la sobrealimentación? ¿Cuántos mueren de gripe a secas? Pero ¿esto es para tomarlo en serio?
Las pandemias y las epidemias que son irrelevantes al lado de sus males crónicos. Las inventa y magnifica este capitalismo atroz convirtiéndolas en resortes formidables de agitación mental que sirven perfectamente para tener al personal preocupado y ocupado en ver lo que no es, en ver lo que ni siquiera es grave comparado con las infecciones del sistema. La OMS es otro aparato adyacente, consciente o inconsciente, voluntario o involuntario; una pieza del engranaje al servicio del poder establecido.
El PIB baja el 2,9% mientras los cinco grandes bancos en España ga­nan 4.500 millones. Tiene guasa... El equivalente, en salud y pobreza, inversamente proporcional es: centenares (quizá miles) de millones en el mundo pobres y angustiados, por un lado, y unos centenares expuestos a un catarrogripe que se cura al cabo de unos días, por el otro. ¿Y qué me dicen ustedes de la pandemia de mensajes tóxicos comerciales con que nos acosan día y noche por el móvil? ¿No son para enloquecer? ¿Hay algo que no se mezcla entre lo grotesco, lo exasperante y la desesperación?
Este es el marco de referencia de un sistema aborrecible que pide a gritos un reemplazo cuanto antes para no perecer todos por mentecatez antes de morir de hambre o en una guerra universal.

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

No hay comentarios.: