martes, enero 30, 2018

Fuego y furia: una crónica de la ambición y la disfuncionalidad en la corte de Donald Trump



El periodista Michael Wolff ahonda en la superficialidad del presidente que amamos odiar.

“Te amo, te odio, dame más”. Esa es la esquizofrenia que produjo la llegada de Donald Trump a la escena política mundial. Esquizofrenia a la que hoy debemos añadirle el morbo que genera la crónica de Michael Wolff sobre el extravío de la Casa Blanca.
Fire and Fury provoca interés porque supera en peripecias a Game of Thrones y hace que House of Cards parezca una de Disney. Sin embargo, la polémica surge cuando Wolff admite haber fundido observaciones, anécdotas, y declaraciones “en una versión de los acontecimientos” que él juzga “verdadera”.
The New Yorker, biblia de la intelligentsia progresista, lo defenestró por falsear datos e inventar fuentes, y el diario británico The Guardian categorizó su libro como “una obra de no-ficción”. Pero en este mundo de ‘creatividad contable’ y ‘hechos alternativos’, las travesuras de Wolff ya no horrorizan a nadie.
¿Puede el público fiarse de otros periodistas? No, tampoco. Steve Bannon –estratega de Trump, director del portal de ultraderecha Breibart y personaje clave en el libro— lo dice con todas las letras: “La información de los medios no son más que opiniones personales”.
Aun así, y gracias a un efectivo contrapunto de data y sarcasmo, Wolff logra sacar adelante un esperpento, mezcla de Maquiavelo y los Hermanos Cohen. Un coctel genial, si no fuera porque un estornudo en ese entorno volátil puede derivar en un colapso financiero o una guerra nuclear.
Pero el libro tiene una gran virtud: la descripción minuciosa de la pandilla de arribistas, parientes y cortesanos que ansían ganarse el favor del monarca. A lo cual debe sumarse el desfile de burócratas descartables que en todo momento deben transitar el desfiladero surgido entre las ventajas de vender el alma y la eterna ruina profesional. Y mientras tanto, con la poca ética que aún les queda, intentar controlar lo incontrolable.
Wolf retrata a Trump –ese placer culposo, ese paquete de galletitas que devoramos a escondidas— de forma gestáltica. O sea, por medio del elenco inestable que lo rodea:
Steve Bannon: monje negro de la ultraderecha (hoy caído en desgracia y borrado de la foto).
Kellyanne Conway: protectora de Trump en los medios y acuñadora de los ‘hechos alternativos’.
Reince Priebus: el enlace entre la Casa Blanca y un Partido Republicano que teme más al extremismo del presidente que al cuco del comunismo.
Ivanka Trump y Jared Kushner: la facción ‘moderada’ de la familia, asesorados por ‘progresistas’ como Henry Kissinger y los ejecutivos de Goldman Sachs.
James Comey: jefe del FBI y némesis de Trump por osar investigar sus sospechosas conexiones con los rusos.
Hope Hicks: ex modelo y jefa de comunicación estratégica del presidente.
El salón VIP: ministros de alta rotación, neonazis, magnates de los medios, millonarios y otros invitados especiales al derrumbe.
Fire and Fury –todo hay que decirlo— se lee como una novela de John Le Carré. El libro merece su traducción al español, porque es el diagnóstico de una fuerza peligrosa que se mueve por fuera de la lógica verdad-mentira.
La radiografía del típico fenómeno político que en apariencia no es ni esto ni lo otro, pero que en los hechos puede llegar a convertirse en casi cualquier cosa. Algo así como un tren bala que avanza por un mapa sin coordenadas o una línea que cruza un gráfico sin ejes.

Claudio Molinari Dassatti

No hay comentarios.: