lunes, mayo 08, 2023

Cómo enfrentamos la hiperinflación y la crisis de poder


La novedad más importante del fin de semana no se publicó en ningún diario de gran circulación sino en las góndolas. La corrida cambiaria ha desatado una remarcación general de precios, con aumentos del 20 a 30 por ciento en productos de la canasta básica. El precario sistema de ´precios justos´ se ha venido abajo. 
 En los últimos diez días, el gobierno aceleró el remate de los títulos dolarizados que confiscó al Anses y a otros organismos del Estado, para contener la corrida. Acrecentó, de este modo, la deuda con acreedores privados a un costo del 50% en dólares. Los malabaristas financieros del “plan Massa” están postergando el episodio terminal de su gestión a costa de arrimarse cada vez más peligrosamente a la figura penal de malversación de fondos públicos. Pero ninguna de estas maniobras consiguió aumentar las reservas internacionales disponibles que siguen por debajo de la línea de flotación. El racionamiento de dólares empuja al parate industrial. 

 Esperando al FMI

 Este escenario se desarrolla en las vísperas de nuevas negociaciones con el FMI. El Fondo sólo admitiría un adelanto de dinero a cambio de una devaluación de, al menos, el 20 o 30% sobre el dólar oficial. Este cimbronazo se produciría en el inicio del proceso electoral. La certeza de una devaluación de ese orden en puertas convenció al sector sojero a dejar el ´yuyo´ en los silos, en lugar de ofrecerlo al tipo de cambio del plan “Soja 3” de 300 pesos por dólar. 
 Mientras para algunos consultores los precios se han ajustado ya al dólar paralelo, para otros la devaluación del peso ‘oficial’ desataría, luego de la suba de tarifas de todo tipo, una hiperinflación. Cavallo ha salido a “desaconsejar” una devaluación que se haría a cambio del adelanto de fondos del FMI. Teme la hiperinflación; le encarga la tarea de devaluar a un próximo gobierno. 
 La contradicción entre el ritmo de la crisis y los plazos electorales se van acentuando en forma acelerada, Para evitar una caída del gobierno, se baraja anular el paso intermedio de las Paso y adelantar las elecciones generales. Sería un momento propicio para lanzar la candidatura de CFK, mientras JxC se deshace en una lucha despiadada entre Larreta, a quien la prensa empieza a calificar de centroizquierdista, y Bullrich-Macri – el centroderecha. La burocracia sindical ya ha comenzado a negociar con Larreta una reforma laboral.

 El kirchnerismo y la clase obrera 

Las versiones sobre la candidatura presidencial de Cristina Kirchner entran en conflicto con la intención de Massa de ocupar ese lugar. Sería un enroque que puede desatar una corrida inmediata – cambiaria y bancaria y el derrumbe del mercado de la deuda en pesos, indexada, del Tesoro. Si las versiones se refieren a una candidatura bonaerense, la Cámpora deberá esmerarse aun más en apoyar al dúo Massa-FMI. El relato de votar al kirchnerismo “para que no vuelva la derecha” quedaría diezmado. Cristina K podría convertirse en la candidata de “la tercera fuerza”, atrás de JxC y Milei. En resumen, asoma un resultado electoral fragmentado, en lugar de la victoria que JxC creía asegurada luego de las elecciones de 2021. En este caso, las próximas elecciones parirán un gobierno más debil que el actual. 
 El escenario de una inflación que se arrima al 10% y de una hiperinflación, plantea un desafío que va más allá de las candidaturas. Ese desafio es la respuesta de la clase obrera. Esto actualiza la agenda de la preparación de la huelga general, por un aumento inmediato de $150.000 en salarios y jubilaciones, la reapertura de las paritarias. Esa preparación significa impulsar reuniones, asambleas, auto-convocatorias y el apoyo a las luchas en marcha, como por ejemplo contra los despidos y la insalubridad en el Sutna; contra el asbesto y por francos semanales en el Subte; y las huelgas autoconovadas de docentes del Suteba.

 Marcelo Ramal
 07/05/2023

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