martes, febrero 17, 2026

Compra de los F-16: una cuestión geopolítica


La adquisición de los cazas F-16 a Dinamarca, país miembro de la OTAN, de fabricación norteamericana y autorizado por el gobierno de Biden, es reflejo del alineamiento militar que emprendió el gobierno de Javier Milei y con ello la inserción del país en la agenda de compromisos de “seguridad global” y el alejamiento de la Argentina de la agenda china en materia de defensa. En los últimos días el medio israelí “Noticias de Israel” dio a conocer las objeciones de Estados Unidos a la posible compra de aeronaves de combate a China, que terminó sellando la adquisición de los F-16 (Noticias de Israel, 10/2).
 En 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, que representó una reversión en relación a la “alianza estratégica” con China urdida por el kirchnerismo durante sus gobiernos, a través de múltiples acuerdos bilaterales, por medio del entonces jefe de la Fuerza Aérea, el brigadier general Mario Callejo, se descartó la compra de aviones de combate chinos para reemplazar los Mirage, que se desprogramaron a finales de ese año. Desde la aeronáutica precisaron que el problema era la “cadena logística” para el posterior mantenimiento de los aviones y el alto costo de las unidades. Por estos motivos, las opciones más viables por aquellos años era la adquisición de cazas Kfir a Israel o los Mirage F-1 a Francia. Durante el 2014, el gobierno de CFK tenía en los Kfir israelíes, la principal alternativa de compra, y se daba como un hecho la operación por la compra de 18 unidades usadas, pero con motores cero kilómetro y “aviónica de última generación”. La Argentina “Nac & pop” ofreció pagar una parte en soja. Lo cierto es que, por falta de divisas, o por las negociaciones en la que se encontraba el gobierno nacional con los fondos buitre, la operación no se realizó nunca. 
 En abril del 2022, una misión de pilotos y técnicos de las Fuerzas Armadas, acompañado por el sinólogo y entonces embajador Sabino Vaca Narvaja, visitó China para hacer pruebas de los jets JF-17 Thunder, aviones de combate modernos y ligeros con capacidad supersónica, que el gobierno de Xi Jinping buscaba venderle a la Argentina. Para esa fecha eran cinco los modelos que el Ministerio de Defensa tenía en carpeta para adquirir: el Kfir israelí, el F-16 de Estados Unidos, el MiG-35 de Rusia, el Tejas de la India y el JF-17 Thunder de origen chino-paquistaní. Las opciones más viables en ese momento eran la compra de los F-16 estadounidenses y los JF-17, construidos en cooperación entre China y Paquistán. Además de los JF-17, China le ofertaba al gobierno de los Fernández vehículos para el Ejército, el entrenamiento en escuelas chinas para militares y la batería de obras en infraestructura ligadas a la cadena productiva de la Ruta de la Seda a la que el gobierno nacional de ese momento había adherido en febrero del 2022. Para finales del 2021 el gasto de los aviones ya estaba contemplado en el presupuesto de Defensa, donde se hablaba de un favoritismo político de las aeronaves chinas. Por su parte desde el equipo del brigadier general Xavier Isaac, que oficiaba como jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, se encargaron de señalar su preferencia por las aeronaves estadounidenses, argumentando que estaban acostumbrados a aeronaves de ese origen, pero que se inclinarían por el “mejor por capacidad y precio”. 
 En agosto del 2023, en medio de las tratativas de Massa por un desembolso de divisas por parte del FMI, la entonces vicesecretaria de Seguridad Regional de Estados Unidos, Mira Resnick, daba como un hecho la venta de 24 F-16, y señalaba que era “una decisión inminente” y que “hemos trabajado para asegurarnos que no haya nada que se interponga en el camino de esta venta en el futuro (...) lo que estamos diciendo es que hay ciertas categorías de cooperación en materia de seguridad que Estados Unidos no pueda digerir”. El memorándum rubricado entre Massa y el equipo técnico del FMI, sirvió como antecedente para el gobierno de Milei. 
 Por las gestiones del gobierno liberticida, el 5 de diciembre del 2025, la Argentina recibió el primer lote de 6 F-16 de los 24 aviones comprados a Dinamarca, lo que dictaminó el descarte de la compra de los chino-paquistaníes JF-17 y la infraestructura montada para dichos aviones quedaron abandonados.  
El gobierno de Milei, a través de las tratativas del entonces ministro de Defensa Luis Petri, aprobó la adjudicación de los F-16 por U$S 301,2 millones, efectuándose en cinco cuotas anuales. El paquete de compra incluye entrenamiento, repuestos, simulación y sostenimiento de las aeronaves.
 Luego de que EE.UU. objetara la compra de aeronaves a China, el 26 de marzo de 2024 los gobiernos de Argentina y Dinamarca firmaron una carta de intención en Buenos Aires, y el 26 de abril del mismo año se firmó el contrato por 24 F-16. En octubre llegó la aprobación por parte de EE. UU. para el conjunto del programa por U$D 941 millones. Dinamarca dejó constancia de que negoció el entendimiento con colaboración de Estados Unidos y que desde Washington aprobaron la venta de aeronaves producidas en su país. 
 Pero el acuerdo aprobado por EE. UU. tiene como objetivo principal el de sumir a la Argentina en una dependencia técnico - militar, poniendo al programa dentro de una cadena logística occidental a largo plazo, y a su vez vuelve incompatible el sostenimiento, por lo elevado del costo, otra línea de cazas de origen chino. Como señalan fuentes especializadas, una fuerza aérea mediana, como la argentina, rara vez sostiene dos cadenas de entrenamiento, mantenimiento y armamento al mismo tiempo. 
 El programa, al que accedieron los liberticidas, incluyó 36 misiles AIM-120C-8, bombas Mk-82 de 500 libras, conjuntos aerodinámicos Paveway II, radios, sistemas de planificación de misión, soporte de Link 16 y dispositivos criptográficos. También capacitación, soporte técnico y logístico, modificaciones y mantenimiento.
 La integración político-militar de la Argentina a la cadena logística del imperialismo norteamericano supone, por un lado, una mayor sumisión en materia de defensa y por el otro, revela que China no tiene la capacidad para revertir este proceso ni políticamente, ni militarmente. Muestra de esto son la pérdida de sus concesiones en el Canal de Panamá, por presión del trumpismo, que utiliza el concepto de “America First” (América Primero) en clave estrictamente militar. 

 Lucas Giannetti 
 17/02/2026

No hay comentarios.: