viernes, noviembre 02, 2012

Metodología comparada de los clásicos y Marx: Ciencia y filosofía económica



Introducción

Desentrañar el origen metodológico de las escuelas económicas clásicas y el método dialecto de Karl Marx y Friedrich Engels es más complejo de lo que a priori podría parecer. En el campo economicista existe, inevitablemente, varías analogías que enlazan a los clásicos con Marx. Analogías, como veremos más adelante, que se entrelazan en la teoría del valor-trabajo de Marx, descifrada en el primer volumen de El Capital. Así pues, una simple cronología histórica iniciada en la figura de Adam Smith desnudaría una gran vagueza de método y análisis, arrojando deficiencias metodológicas basadas en simplismos y superficialidades del legado en las ciencias económicas de los autores a los que dedicaremos este ensayo. Por tanto, es vulgar, e inexacto, retrotráenos en la influencia de los fisiócratas franceses en el desarrollo de la obra cumbre de Adam Smith, la riqueza de las naciones, en tanto en cuanto, la transformación intelectual en Europa toma su génesis en un período anterior. Ante las limitaciones materiales, junto a nuestro objetivo por sintetizar, tomaremos como punto de inicio de nuestra argumentación la Inglaterra de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Mas este desarrollo histórico tocará de manera superficial, y no general, debido al impresionante legado en las ciencias sociales por parte, de los considerados, padres del materialismo inglés. El centro de este origen está en Francis Bacon, quien entiende que la verdadera ciencia es la ciencia de la naturaleza, y la física experimental, su piedra angular. El desarrollo del pensamiento de Bacon está fuertemente influenciado por Anaxágoras y Demócrito, reconocidos por la homeomería y los átomos. Estamos pues ante el método racional, basado en la experimentación, con todo lo que conlleva, es decir, la inducción, el análisis y la comparación que inspirarán a los proto-positivistas franceses del siglo XVIII, quienes a su vez, influirán en Auguste Comte y Émile Dukheim, los grandes exponentes del positivismo y la sociología.
En nuestra perspectiva histórica, no podemos abandonar la percepción que tenía Bacon sobre la materia. Visión no centrada exclusivamente en los mecanicismos y los desarrollos matemáticos de ésta, sino también en la organicidad material. Es el oficial divorcio con la teología y los dogmatismos normativos, que hasta entonces imponía la visión judeo-cristiana en el pensamiento europeo del siglo XVII. El materialismo se aleja de esa visión, en tanto en cuanto, no se centrará en el estudio de antiguos textos, es decir, en la escolástica religiosa que orbita alrededor de la aceptación dogmática de las enseñanzas del maestro. Existe un desarrollo multilateral en el pensamiento de Bacon, que será arrancado por Thomas Hobbes, quien sistematizará el materialismo. Esta sistematización se observará en la unilateralidad de Hobbes, al desplazar la organicidad de la materia, en detrimento de un mayor mecanicismo y matematización, confiriendo mayor estaticidad y abstracción en el método materialista inglés. Esta visión de Hobbes en su interpretación de Bacon, inspirará el método hipotético-deductivo, basado en la abstracción de la realidad que podremos identificar en David Ricardo. No obstante, Hobbes supera las últimas barreras teísticas que aún se apreciaban en Bacon, mientras que John Locke compendió a Bacon y Hobbes para allanar el camino de los empiristas, en especial, David Hume, quien nos legará su teoría cuantitativa del dinero[1], la cual influirá en Adam Smith en su crítica contra el mercantilismo.
De este modo, Bacon, Hobbes y Locke, serán considerados los padres de los materialistas franceses del siglo XVIII. E irónicamente, Inglaterra será el centro económico de Europa, pero no el centro intelectual, aun siendo los maestros del racionalismo el gran triunvirato inglés del pensamiento materialista. Por tanto, no es de extrañar que los pilares del liberalismo económico se encontrasen en Francia. Ni tampoco es de extrañar que el inicio del fin del Antiguo Régimen estalle en territorio francés, y no en Inglaterra o Alemania. Si bien es cierto, el gran centro del feudalismo había sido representado por la figura institucional que constituía la Iglesia romana apostólica. Institución que bloqueaba el desarrollo de la ciencia y el pensamiento racionalista, cercando el tratamiento metodológico y reprimiendo a la clase en auge, la burguesía, dependiente de la ciencia. El primer intento se localizó en Alemania con Martin Lutero y la Reforma protestante. Intento fracasado, debido a la débil correlación de fuerzas manifestada por la indecisión de la burguesía comercial alemana. Así pues, la Reforma luterana tan solo se tradujo en la oficialidad de una nueva religión y el control de la monarquía absoluta. No obstante, la burguesía seguía creciendo a pasos agigantados, y los antiguos terratenientes perdían influencia, condiciones éstas, las que permitieron el triunfo del reformismo de Jean Calvin en la Europa de la segunda mitad del siglo XVI. No es de extrañar, en tanto en cuanto, comenzó un proceso de acumulación de capital por parte de la burguesía comercial europea, auspiciado y favorecido por la masiva entrada de metales, sobre todo plata y oro, permitiendo un proceso inflacionista, que empujó al alza los precios de las mercancías, que en muchos casos llegó a quintuplicar los precios, como fue el caso de Andalucía, en donde se localizaba el principal puerto que unía la ruta comercial entre América, los reinos de la península y el resto del continente europeo. De esta relación entre precios y cantidad de dinero surgió la primera concepción de la teoría cuantitativa del dinero, que desarrollaría más empíricamente David Hume en 1750 y perfeccionaría Irving Fisher en 1911. El alza de los precios y la inflación, empero, tuvieron su efecto inverso en los salarios, es decir, si bien los salarios nominales habían crecido, éstos no lo hicieron tanto como la inflación, por lo que los salarios reales habían caído. Todo aquello se tradujo en mayores márgenes de beneficios para los comerciantes burgueses, así como un mayor ahorro e inversión, facilitando la acumulación de capital comercial, la cual, Adam Smith definió como previous accumulation o acumulación primaria[2]. De este modo surgió el capitalismo comercial en Europa, resultado no del oro y la plata, sino de las consecuencias de la ingente entrada de estos metales, la inflación.
La acumulación de capital de los comerciantes se dirigió al consumo productivo, lo que permitió un mayor producto social y excedente (producto neto), facilitando el proceso de reproducción capitalista. Ante este escenario, los comerciantes burgueses no vieron descabellado desplazar a los terratenientes, y el dogma calvinista encajaba perfectamente en el espíritu comercial. Calvin se mostrará como una gran influencia para Adam Smith, en tanto en cuanto, “conquistó” Inglaterra y Escocia. El calvinismo rompió con la visión aristotélica-tomista del trabajo, desechando la idea del trabajo solo como instrumento que permitiese el consumo y el ocio, enfatizando en el trabajo productivo y el ahorro, desplazando, de este modo, al ocio a una posición de ostracismo. Podría parecer que la concepción calvinista influyó en Adam Smith para desarrollar la teoría del valor-trabajo, empero, la influencia de Calvin se hace notorio en el cuerpo filósofo-moralista de Adam Smith, que marcó su obra. Hasta este punto, observamos el juego irónico de la historia del pensamiento, en cuanto a su desarrollo geográfico. Como hemos visto, el triunvirato inglés del materialismo tendrá por discípulos a los racionalistas franceses, mientras, el reformismo religioso del francés Jean Calvin, impactará con fuerza en el mundo anglosajón. El impacto es tal, que Oliver Cromwell y los puritanos asestarán un duro golpe al viejo orden del pensamiento, hasta aquel entonces, dominado por el dogmatismo y la escolástica. El calvinismo exigía democracia y republicanismo, destruyendo el centralismo católico e intolerablemente cesarista. Cromwell y los puritanos fortalecieron la posición social de la burguesía, pero no en Inglaterra, sino en la Europa continental. El golpe de estado en 1689, denominado incorrectamente como “la revolución gloriosa”, no tendría consecuencias hasta cien años después. Por tanto, es de recibo asignar el siglo XVIII como el siglo de los franceses. El siglo de los discípulos del triunvirato del materialismo inglés. En este siglo, Montesquieu desarrolla el método analítico y “positivo” junto a Voltaire, mientras que al otro lado de los Alpes, en Suiza, Jean-jaques Rousseau construye el Contrato Social. Transversalmente, los fisiócratas franceses comienzan a transformar la economía, dominada cada vez más por la burguesía, pero no representada por el Antiguo Régimen. Esta ausencia de representatividad por parte de las superestructura feudal empujó al fisiócrata Vicent de Gournay lanzar el grito que mejor definirá el capitalismo; “Laissez-faire et laissez-passer, le monde va de lui même”[3].
De este modo, nació el laissez-faire, la máxima expresión del divorcio con el método normativo en la economía. Con esta gran impronta intelectual, la gesta de la revolución estalla en Francia. La razón dominó a los intelectuales. La idea de la propiedad privada en la clase burguesa chocó frontalmente con la de los terratenientes y la monarquía. Solo el antiguo Derecho romano reconciliaba perfectamente los intereses de la clase burguesa con la construcción de un nuevo régimen y un nuevo Estado; el Estado moderno, deudor del pensamiento de Hegel y el idealismo alemán. Así nace el Código francés como cuerpo normativo que garantiza la propiedad privada capitalista, y de este modo, dislocar las arcaicas relaciones y modo de producción feudales. La revolución de 1792 trató de imponer el dominio de la clase burguesa y de la razón, pero tuvo un resultado impredecible. La burguesía se dividió, el materialismo francés se imponía a base de “Terror” y la “reacción” se sucedió el 9 de Thermidor del año III de la nueva era[4]. No obstante, el triunfo de la burguesía fue definitivo. Los años 1830 y 1848 vinieron a confirmar el traspaso hegemónico. Para entonces, en la mente de Adam Smith no cabía construir un marco normativo para las ciencias económicas, pero si daba lugar a un pensamiento enfrascado en el idealismo-metafísico. Mientras, en David Ricardo se impondrá un método deductivo y matemático, centrado en la ley de Say. En cambio, John Stuart Mill, quedó embriago por la filosofía del utilitarismo de David Bentham y John Mill para construir una concepción positivista diferente a la de Comte. En cambio, Marx dio cuerpo a un nuevo método, que en palabras de Engels, es “una guía para la acción”, completamente alejado de la fenomenología de Hegel y el materialismo de Feuerbach.

Adam Smith: La división del trabajo y la riqueza de las naciones

Tradicionalmente, se considera a Adam Smith como el primer economista clásico. “Honor” que recibió de Marx, al definir a todos los economistas británicos de finales del siglo XVIII y principios del XIX, el apelativo de “clásicos”[5]. La teoría de acumulación de capital diseñada por Adam Smith, surge del concepto de excedente o producto neto desglosada por el fisiócrata francés François Quesnay. Siendo, el excedente, el resultado de la diferencia entre el producto social y el consumo productivo, concluyendo de esta relación la primera aproximación a la teoría de la acumulación de capital en Adam Smith. Primeramente, debemos de señalar que el enfoque de Adam Smith sobre el proceso de reproducción y acumulación carece de carácter científico, en tanto en cuanto, acepta dogmáticamente la visión de Quesnay y los fisiócratas. No obstante, desentrañaremos el intento de Adam Smith por aplicar un método inductivo y positivo de análisis, para con ello, contaremos con el siguiente extracto de la riqueza de las naciones:
Parece, pues, evidente, que el trabajo es la mensura universal y más exacta del valor, la única regla segura, o cierto precio, con que debemos comprar y medir los valores diferentes de las mercaderías entre sí en todo tiempo y lugar. Todos conceden que no podemos estimar el valor real de las cosas de un siglo a otro por las cantidades de plata que se hayan dado por ellas; tampoco lo podemos estimar de año a año por las cantidades de grano. Por las de trabajo, sí que podemos computarlo año a año y siglo a siglo con toda la exactitud posible. De un siglo a otro, el grano es mejor mensura que la plata, porque, en este período, iguales cantidades de grano podrán adquirir las mismas de trabajo con una proporción más próxima que iguales cantidades de plata. De año a año, por el contrario, la plata es mejor mensurante que el grano, por igualdad de razón.[6]
Analizando detenidamente el lenguaje que utiliza Adam Smith, podemos apreciar el uso de términos que designan aproximación, tales como; “parece”, “debemos” e “igualdad de razón”. Adam Smith procura acercar a la realidad sus explicaciones, lo que plantea un enfoque inductivo, o método a priori, desnudando una clara influencia del materialismo inglés triunfante en el pensamiento francés del siglo XVIII, que presumiblemente habría inspirado a los fisiócratas. Por otro lado, la cita de Adam Smith nos permite identificar un elemento importante, y es la designación de los factores productivos, es decir, tierra, capital y trabajo. Es un punto elemental el que representan los factores productivos en el pensamiento de los economistas clásicos, al designar un carácter, o categoría, meramente técnica, que alejan de la realidad social a los clásicos en su análisis. La mera visión técnica de los factores de producción desentraña cuál será su teoría de acumulación de capital, desarrollada a través de un método inductivo, por dilucidar el origen de la riqueza de las naciones; el trabajo y el ahorro.
Adam Smith se centrará en la división del trabajo como factor determinante que permitirá la acumulación de capital, y el posterior proceso de reproducción capitalista. Por tanto, la división del trabajo se traducirá en una mayor productividad, y ésta, traerá consigo el aumento de la riqueza. Para apoyar su teoría, forma una conjetura empírica para plasmar a la realidad la división del trabajo; la fábrica de alfileres. De este modo, esta división del trabajo se verá favorecida por el proceso de acumulación de capital, empero, en este proceso los asalariados no participan. La distribución de la renta entre las clases es favorable a los capitalistas y terratenientes, y solo éstos permiten acaparar mayor parte del excedente (producto neto). Este excedente se ve favorecido por la acumulación de beneficios de los dueños de los medios de producción, permitiendo la acumulación de capital para dirigirla al consumo productivo, favoreciendo la división del trabajo (maquinaría) y la riqueza, aunque gran parte de los beneficios deberán ser ahorrados como fondos para la posterior reproducción capitalista. Seguidamente, Adam Smith presenta una relación entre la división del trabajo y la especialización productiva que dotará a las naciones de la ventaja absoluta en el comercio internacional. Con esta premisa, el laissez-faire toma forma, y las naciones comerciarán entre sí, “reguladas” por la mano invisible. Grosso modo, no hay contemplación para un enfoque normativo de la economía y el comercio entre naciones, en tanto en cuanto, el mercado actúa como regulador. Adam Smith cae en una visión metafísica, al conferir a la mano invisible la propiedad absoluta para el funcionamiento de la economía internacional, obviando las relaciones sociales en el proceso de producción y el papel del trabajo productivo en el valor de las mercancías. Ricardo, y sobre todo Marx, criticarán duramente el análisis smithiano de la ventaja absoluta, al no considerar todas las variables y condicionantes del modo de producción capitalista.

David Ricardo y los rendimientos decrecientes: el estado estacionario y la ley de Say

David Ricardo es, posiblemente, el economista clásico más importante en cuanto a los aportes para el desarrollo de la economía como ciencia a lo largo de los siglos XIX y XX. En Ricardo existe la relación más fuerte de los clásicos con Marx, en cuanto al desarrollo de la teoría de acumulación de capital y la teoría del valor-trabajo bajo el enfoque del materialismo histórico. Ricardo desplaza el concepto de Adam Smith de la ventaja absoluta, y lo sustituye por la ventaja comparativa, en un intento por superar la contradicción de Adam Smith. Esta contradicción se hacía evidente en el supuesto de que una nación tuvieses ventaja absoluta en todos los bienes producidos, y por tanto, no existirían incentivos en comerciar con el exterior. Desde este supuesto, Ricardo diseña la teoría de la ventaja comparativa[7] entre naciones, salvando la contradicción de la ventaja absoluta. Obsérvese que nos hemos referido al supuesto de una nación con ventaja absoluta en la producción de bienes, desnudando el enfoque hipotético-deductivo de Ricardo. El enfoque hipotético-deductivo es un enfoque a posteriori, en donde se simplifican al mínimo las variables de análisis económico, derivando de ellas nuevas hipótesis de estudio. De este modo, Ricardo desarrolla la teoría de ground-rent para explicar el proceso de acumulación de capital. Ricardo establece como hipótesis que en los primeros procesos de colonización de la tierra, ésta es abundante y por ende, se explotan las tierras más fértiles. En este estadio la renta no existe y la producción recae en los agricultores. A medida que crece la población y la demanda de alimentos, las tierras fértiles van escaseando, y los agricultores se ven empujados a explotar las tierras menos fértiles, y por consiguiente, más laboriosas de ser labradas. La infertilidad de estas tierras exige un mayor trabajo productivo, determinando a su vez, el valor de cambio (precio), e igualándose con a la última tierra labrada, presumiblemente la más infértil. De este modo surge la renta (ground-rent) y la relación del valor con el trabajo.
Nótese que nos estamos refiriendo a los rendimientos decrecientes de la tierra y a los costes marginales, que posteriormente inspiraran a los economistas neoclásicos de finales del siglo XIX. Así es, el valor de cambio (precio) se iguala con la última tierra labrada, o marginal, de la que se extrae el coste marginal, proporcionado beneficios, o en términos ricardianos, la renta diferencial. De aquí se estableció la relación de que en competencia perfecta, los precios se igualan con los costes marginales. Ergo, Ricardo allanó el camino de los marginalistas y les legó el enfoque hipotético-deductivo. Sin embargo, los neoclásicos vaciaron de contenido la teoría del valor-trabajo de Ricardo, y tomaron literalmente los rendimientos decrecientes de la tierra, aplicándolos en la industria, sector en el que no se cumplía esta relación. De este modo, Ricardo desplaza a los terratenientes como eje de la riqueza de la nación, al observar en los rendimientos decrecientes un obstáculo en el proceso de reproducción capitalista y la acumulación de capital. La relación inversa entre el crecimiento de la población y el número de tierras fértiles, empujó a Ricardo a concluir que el constante aumento de la producción de tierras cada vez menos fértiles afectará negativamente a los beneficios, en tanto en cuanto, los salarios aumentarán y la demanda de fuerza de trabajo hará lo mismo, traduciéndose en un estado estacionario de la economía capitalista.
Esta estrecha visión de Ricardo, queda comprendida en el hecho de que los factores productivos (tierra, capital, trabajo) no incluían la tecnología en la teoría ricardiana y seguían tratándose de meras categorías técnicas. A estas hipótesis, le sucedía la falta de rigor científico al aceptar categóricamente la ley de Say; ley, la cual, incluye varías interpretaciones, y no solo la comúnmente aceptada de que la “oferta crea su propia demanda”. La ley de Say parece establecer que el ahorro es igual a la inversión (S=I), también parece establecer un equilibrio en el capitalismo, y por tanto es una imposibilidad que exista sobreproducción, tal como afirma Ricardo; “Nadie produce si no es con la intención de vender o de consumir, y no vende jamás si no es para comprar otra mercancía que pueda serle útil”[8].
Esta vulgarización de la economía responde a la incapacidad de Jean-Baptiste Say de desentrañar los orígenes de la sobreproducción en los procesos productivos y reproductivos del capitalismo. La ausencia de método científico en Say le obligó a reformular su ley de Mercado, redefiniendo la producción ya no como la producción material de todos los bienes y servicios, sino solo los bienes cuyos costes son cubiertos con la venta (precio de costo). Bajo esta falsa hipótesis, Ricardo siguió modelizando la economía capitalista bajo el “nominalismo”, e ignoró las variables reales. Esto llevó a Ricardo a descuidar el análisis material, y confirió al dinero la propiedad de “neutralidad”. Propiedad que sirvió como atajó para perpetuar la ley de Say. De este modo, la neutralidad del dinero, sirvió como mecanismo de autorregulación, y cualquier modificación nominal entre los salarios y los precios sería temporal, para rápidamente volver al equilibrio. Ergo, no existía la posibilidad de una crisis de sobreproducción o un exceso de demanda, en tanto en cuanto, si existía exceso de demanda en un mercado existiría exceso de oferta en otro. Grosso modo, nos encontraríamos con un equilibrio general walrassiano bajo la interpretación de Bernice Shoul de la ley de Say.
Volviendo a Ricardo, llama fuertemente como plantea bajo estos sofismas las mismas hipótesis en el mercado de fuerza de trabajo. Para Ricardo, el desempleo es una consecuencia de los mismos trabajadores, es decir, el desempleo solo puede ser voluntario a consecuencia de la negativa de los desempleados en rebajar sus pretensiones salariales y aceptar el salario de equilibrio. Ergo, el desempleo es consecuencia de la oferta de fuerza de trabajo por no igualarse con la demanda de oferta de fuerza de trabajo. En conclusión, Ricardo diagnostica la economía solo desde el lado de la oferta al revelar un estado estacionario por las dificultades de la acumulación de capital debido a los rendimientos decrecientes de la tierra. Este desarrollo deficitario en la agricultura, junto al comportamiento de los terratenientes a desplazar el consumo productivo por el consumo de bienes de lujo, auspició a Ricardo como el mayor representante de la burguesía industrial, en quien identificó a la clase social que favorecía un proceso de acumulación de capital a través del ahorro, permitiendo un mayor producto social y excedente en el proceso de reproducción. Como conclusión, observamos en Ricardo, en contraposición a Adam Smith, un análisis de mayor abstracción y modelización matemática, basado en un método hipotético-deductivo, antesala intelectual de las escuelas neoclásicas que surgirán a partir de 1870. No obstante, no podemos pasar por alto el enfoque metafísico y acientífico de Ricardo sobre la ley de Say, aceptando como dogma la imposibilidad de una crisis por sobreproducción a raíz de una insuficiente demanda en el mercado de bienes.

John Stuart Mill y el positivismo utilitarista

En John Stuart Mill no encontramos diferencias substanciales en la teoría económica sobre la acumulación de capital y la teoría del valor-trabajo de Adam Smith y Ricardo. Mas en Mill se condensa el positivismo inglés, contemporáneo al francés, pero con sutiles diferencias. Diferencias moldeadas por la filosofía utilitarista de Jeremy Bentham y John Mill. No es de extrañar pues, que Mill sea considerado el último clásico, puesto que es heredero del legado económico de Ricardo, y en menor medida, de Robert Malthus. Esta herencia se manifestará en la aceptación de la ley de Say, quien solo Malthus puso en duda en el debate con Ricardo. Debemos matizar que el debate Malthus-Ricardo, fue un debate ideológico del que brotaron la animadversión entre los intereses de clase de los terratenientes y la burguesía industrial. Malthus manifestó que la crisis en el proceso de acumulación de capital tendría su origen en una insuficiente demanda agregada en el mercado de bienes. Este análisis, que pudiera parecer la inspiración de los principios de la demanda efectiva de Keynes, tan solo escondía una reivindicación reaccionaria en favor de los terratenientes por seguir consumiendo bienes de lujo, y a los que Ricardo designó como el cuerpo de trabajadores improductivos.
No existió pues un análisis concienzudo de las crisis por la insuficiencia de la demanda en Malthus, pero si arrojó la idea de la existencia de problemas en el equilibrio capitalista. Los problemas a los que podía entrar la economía necesitaban ser depurados, y los utilitaristas fundamentaron el objetivo del “bien común” dentro de las relaciones productivas y el modo de producción en la economía capitalista. El utilitarismo consistía en medir moralmente las consecuencias de nuestras acciones para alcanzar el bien común como objetivo. De este modo, en el utilitarismo todas las ciencias sociales (derecho, economía, política o la moral) aspirarán a tener un enfoque positivo. En Mill esta influencia será crucial para desarrollar su enfoque positivista empírico, alejado del dogmatismo y en donde los hechos del objeto de estudio serán el eje principal, de lo que él llamaría, la ciencia de la etología. Para Mill, todas las verdades son resultado de las observaciones empíricas, y por ello, el mejor mecanismo es la inducción. De esta premisa se pasa del principio de uniformidad al principio de casualidad, y por tanto Mill rompe con el silogismo de las verdades universales. John Stuart Mill defendió el principio de asociación contra las manifestaciones de egoísmo que observaba de las injusticias sociales en el capitalismo, y por tanto, el mejor arma es la educación. Es por ello que a Mill se le considera, erróneamente, el padre de la socialdemocracia moderna, en detrimento de Marx. Ciertamente, el desarrollo de la socialdemocracia moderna, poco, o nada, tiene que ver con Mill, en tanto en cuanto, la evolución del revisionismo socialdemócrata de Eduard Bernstein nació, bajo definición de Rosa Luxemburgo, del enfoque oportunista, éste a su vez, basado en el eclecticismo, que es el resultado de la ausencia de método[9].

La teoría del valor-trabajo de Marx: Las relaciones de producción y la plusvalía

Para poder conocer el método y enfoque de Marx y Engels, es necesario sumergirse en la teoría del valor-trabajo que aparece en el primer tomo de El Capital. Importante es analizar la teoría valor-trabajo, en modo en el que Marx desentraña las relaciones de producción en el capitalismo, relaciones éstas, referidas a la correspondencia de explotación entre el capital y la fuerza de trabajo, puestas de manifiesto por los antagonismos de las clases sociales en el modo de producción capitalista. Así por tanto, antes de adentrarnos en qué es el materialismo histórico, debemos de partir de las tesis de que la producción es la base del orden social, tal como Engels manifiesta:
La concepción materialista de la historia parte de las tesis de que la producción, y tras ella el cambio de sus productos, es la base de todo orden social; de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos, y junto a ella la división social de los hombres en clases o estamentos, es determinada por lo que la sociedad produce y cómo lo produce y por el modo de cambiar sus productos.[10]
Así entonces, Marx y Engels contemplan la transformación social a través de eliminar las relaciones de producción, y por tanto, esta transformación social no se encontrará en la filosofía, sino en la economía. Existe pues, una concepción histórica en el materialismo histórico sobre las relaciones sociales, y que deben de ser estudiadas para localizar el origen histórico de los antagonismos de clases del capitalismo. Marx se aleja completamente de la visión meramente técnica que otorgaron Adam Smith y Ricardo de los factores productivos que operan en la economía. Para Marx, los factores productivos tienen una categoría social, y por tanto, se referirá a estos factores, como las fuerzas productivas; estas fuerzas se desarrollaron como nunca antes en la historia de la humanidad gracias al proceso de acumulación capitalista y la revolución industrial, junto al nacimiento del Código francés, y el surgimiento de las nuevas instituciones burguesas y el Estado moderno (la superestructura). La categorización social de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, son el resultado del proceso histórico y dialéctico de los diferentes grupos sociales.
Por ello, Marx no toma la limitada teoría del valor-trabajo de Adam Smith como punto de partida, sino que desarrolla su propia teoría del valor-trabajo a partir de las aportaciones de Ricardo. Adam Smith solo contemplaba el capital constante, y mantenía la idea de que la renta era absoluta y constante, mientras que Ricardo consideró que la renta era diferencial, y por tal, existían el capital constante y el capital circulante (o variable). Adam Smith y Ricardo se diferencian en que para el primero el trabajo era invariable, mientras que la visión ricardiana no era así, en tanto en cuanto, la fuerza de trabajo tenía un salario natural de subsistencia (ley de bronce[11]). En cambio, Marx observa que en las relaciones de producción capitalista, la fuerza de trabajo es una mercancía, y que esta fuerza de trabajo genera un valor medido según las horas socialmente necesarias de producción. Como el asalariado no es dueño de sus medios de producción, recibe una parte del valor producido por su fuerza de trabajo en forma de salario, mientras, el resto del valor no retribuido al asalariado es la plusvalía (p). Esta plusvalía es apropiada por el capitalista propietario de los medios de producción. Marx también contempla que el capital puede ser constante (c) o circulante (v), y el capital constante (c) es transformado en consumo productivo (maquinaría). En cambio, el capital circulante (v) es destinado a absorber fuerza de trabajo, fuente de la plusvalía (p). De esta relación se calcula la tasa de plusvalía (p/v), por lo que Marx contradice a Adam Smith, y afirma que el capital no es generador de más capital, sino que es el resultado del valor generado por la fuerza de trabajo no retribuida al trabajador. De ello se concluye que la ganancia se obtiene de la plusvalía tras vender la producción en el mercado.
Marx, por tanto, concluirá que la tendencia de la tasa de ganancia será decreciente debido a la relación entre la plusvalía y el capital total (p/(c+v)), debido a que los ciclos tecnológicos aumentarán la composición orgánica de capital (c/v), al destinar más capital constante (c) a la compra de maquinaría en detrimento del capital circulante (v) que es el generador del plusvalor, y por tanto el capitalista demandará menos fuerza de trabajo. La tendencia decreciente de la tasa de capital pretende desnudar las contradicciones del modo de producción capitalista, y cómo por sí mismo, se plantea su propia destrucción, para dar pasó a un nuevo modo producción basado en unas relaciones de producción superiores. Marx y Engels construyeron un cuerpo teórico científico y analítico, que pretendió desentrañar el comportamiento contradictorio del capitalismo que ellos habían estudiado; el capitalismo del siglo XIX.
La economista post-keynesiana, Joan Robinson, identificó en el análisis económico de Marx una teoría de la crisis por la insuficiencia de la demanda agregada, mucho más elaborada que la que pudiera tener Malthus[12], y criticó el dogmatismo de los discípulos de Marx por no seguir elaborando científicamente el método heredado de Marx y Engels:
Hay efectivamente muchos indicios en El Capital de una teoría de la demanda efectiva. Los discípulos de Marx pudieron haberla formulado antes de que Keynes y Kalecki la aprendieran a partir de los hechos brutales de la gran crisis, pero no lo hicieron. Los marxistas declarados saludaron en Inglaterra la Teoría general con los consabidos motes de finanzas sesudas. El elemento “keynesiano” en Marx era poco conocido.[13]

Materialismo histórico: el método de lo abstracto a lo concreto

Marx y Engels nunca habían nombrado su método como materialismo dialéctico, pero si lo desarrollaron como una ciencia, apartándose de la concepción idealista de Hegel y el materialismo mecanicista de Feuerbach. Existe una controversia, en modo, de que Marx y Engels definieron su concepción filosófica por el nombre de materialismo histórico. Mientras que el término materialismo dialéctico fue acuñado por el padre de la socialdemocracia rusa, Grigori Plejanov. Ante esta disyuntiva, desglosaremos la definición de Engels sobre la concepción del materialismo histórico:
El nombre materialismo histórico para designar esa concepción de los derroteros de la historia universal que ve la causa final y la fuerza propulsora decisiva de todos los acontecimientos históricos importantes en el desarrollo económico de la sociedad en las transformaciones del modo de producción y de cambio, en la consiguiente división de la sociedad en distintas clases y en las luchas de estas clases entre sí.[14]
Engels enfatiza en los procesos sociales históricos y las relaciones de clase en la sociedad bajo el modo de producción capitalista. Anterior a Marx y Engels, existieron corrientes que se procuraron por desentrañar las relaciones sociales, en el cada vez más evidente desarrollo del capitalismo europeo. Saint-Simon, Fourier y Robert Owen habían contemplado la necesidad de plantear un nuevo modo de producción para superar el capitalismo; el socialismo. Pero los primeros socialistas carecían de una concepción filosófica que dotase de un carácter científico que plasmase materialmente la consecución de aquel objetivo. Por ello, Hegel allanó el camino, al considerar todo el mundo de la naturaleza, la historia y el espíritu en constante movimiento transformante conectado con la historia de la humanidad, demostrando que los procesos históricos no son obra del azar. Marx y Engels, empero, rechazaron el idealismo de Hegel por construir falsos detalles para fundar una visión universal de la verdad absoluta.
El materialismo histórico toma al sujeto real, el trabajador, para analizar la formación histórica del resultado de las lucha de clases, en contraposición a Hegel y Feuerbach[15]. El materialismo histórico, es por tanto, dialéctico, y las condiciones materiales objetivas son “ajenas a la voluntad de los individuos”, ergo, son los factores más importantes del cambio social. El materialismo histórico es el método de lo abstracto a lo concreto, asumiendo el caos social para su mejor análisis, empero, no se trata de aislar las categorías, sino desentrañar sus relaciones e interrelacionarlas. Por tanto, lo concreto es la síntesis de múltiples determinaciones y no la simple abstracción. Por ello, Marx planteó el método del viaje de retorno:
Llegando a este punto, habría que remprender el viaje de retorno, hasta dar de nuevo con la población, pero esta vez no tendría una representación caótica de un conjunto, sino una rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones.[16]
Entonces, para Marx la abstracción será el instrumento que favorezca el estudio dialéctico, planteando un análisis estructural, que toma como las abstracciones más importantes el trabajo, el comercio, la organización social, el modo de producción y la plusvalía. El análisis estructural se combina con el historicismo para dar forma al materialismo histórico plasmado en El Capital, pasando de lo abstracto a lo concreto. En tanto, que es importante la distinción entre lo real y lo ideal (pensamiento) y la abstracción será el instrumento analítico de la razón, separando uno a uno los contenidos.

Conclusiones

Desentrañar el cuerpo metodológico de las diferentes escuelas que han definido la economía como ciencia, es, ex-ante, ardo complicado. Mas, ex-post, se muestra aún más complejo, en tanto que las extensas obras de los autores analizados complica nuestra trabajo de síntesis. Se han realizado múltiples interpretaciones del enfoque metodológico de los padres de la ciencia económica, muchos de los cuales, han pecado del absoluto dogmatismo. Dogmatismo éste, que ha degenerado las visiones de todos ellos, como es el caso del legado teórico de Ricardo, sirviendo de pretexto los rendimientos decrecientes para construir la teoría general del consumo neoclásica, vaciando de contenido la teoría valor-trabajo, y desechando la posibilidad de que surja un estado estacionario en la economía. La modelización matemática de la economía, construyó un cuerpo teórico-analítico que orbitó en la acientífica ley de Say, y el idealismo-metafísico smithiano de la mano invisible. Se vulgarizó la económica con el pretexto de demostrar matemáticamente que el laissez-faire y la neutralidad del dinero preservaban el equilibrio del capitalismo, mientras que los sujetos racionales actuarían con el objetivo de maximizar la utilidad, vulgarizando en el camino la filosofía del utilitarismo. Mientras que por el lado de la producción, las empresas competirían en precios y tratarían de maximizar beneficios, facilitando el proceso de acumulación de capital y la reproducción capitalista. Posteriormente, se observó que la vulgarización de las ciencias económicas no respondía a la realidad, y la crisis de las década de los 30 fue consecuencia de la inmadurez de la economía como ciencia.
Por otro lado, las obras de Marx y Engels también sufrieron del mismo problema, el dogmatismo. Los discípulos de El Capital, aceptaron como leyes universales que las contradicciones del capitalismo acabarían destruyendo el modo de producción dominante. Se aceptó sin discusión que la tendencia de las tasa de ganancia era decreciente y junto a ello el desplomé del capitalismo. Los dogmáticos de los textos de Marx y Engels olvidaron que el materialismo histórico era una guía de acción, y no la colección de textos que analizaban el origen de las relaciones de producción, así como el capitalismo que les toco vivir a ambos. Las rígidas interpretaciones de El Capital, hizo aceptar premisas que el propio Marx había rechazado, tales como, que el país más desarrollado iba a ser el espejo del resto de naciones. En conclusión, la metodología, por muy exacta e impecable que pueda parecer, lleva intrínsecamente a interpretaciones, y reinterpretaciones, subjetivas que alejan el objetivo principal del enfoque. No obstante, la capacidad de poder aplicar un método sirve de punto de apoyo para construir una ciencia económica.

Bibliografía

ENGELS, Friedrich (1969): Del socialismo utópico al socialismo científico, Madrid, Ricardo Aguilera
GALBRAITH, Kenneth (1983): El dinero, Barcelona, Ediciones Orbis.
GRAMSCI, Antonio (2009): La política y el Estado moderno Madrid, Público.
ITOH, Makoto (1988): The basic Theory of Capitalism: The Forms and Substance of the Capitalist Economy, Hong Kong, Macmillan.
KEYNES, John M. (1982): Crítica de la Economía Clásica, Barcelona, Ariel
LUXEMBURGO, Rosa (1968): La acumulación de capital, México, Grijalabo.
LUXEMBURGO, Rosa (2002): Reforma o revolución, Madrid, Fundación Federico Engels.
MARX, Karl (1982): Introducción general a la crítica de la economía política: 1857, México, Ediciones pasado y presente
MARX, Karl (2006): El Capital: crítica de la economía política, vol. I, México, D.F, Fondo de Cultura Económica.
MARX, Karl (2010): Las Crisis del Capitalismo, Madrid, Público.
MILL, John Stuart (1996): Liberalismo y socialismo, Madrid, Pirámide.
PALAZUELOS, Enrique (2000): Contenido y método de la economía: El análisis de la economía mundial, Madrid, Akal.
RICARDO, David (2003): Principios de economía política y tributación, Madrid, Pirámide.
ROBINSON, Joan (1968): Ensayo sobre economía marxista, México, D.F, Siglo XXI
SMITH, Adam (1983): La riqueza de las naciones, vol. I, Barcelona, Bosch.

[1] David Hume observó una relación directamente proporcional en el aumento del precio y el incremento de la masa monetaria.
[2] Si bien Adam Smith estudió un fenómeno de acumulación capitalista que comenzó en el siglo XVI, fue el economista, Earl J. Hamilton, quien demostró que hubo un proceso inflacionista que favoreció la acumulación de capital en Europa en el período de 1501 a 1650.
[3] La traducción sería; “Dejad hacer y dejada pasar, el mundo va por si mismo”.
[4] El 9 de Thermidor del año III corresponde con el 27 de julio de 1795 del calendario gregoriano. Se le dominó a la conspiración de los monárquicos contra los jacobinos reacción thermidoriano por el hecho de haberse producido el 9 de Thermidor del calendario de la I República francesa.
[5] En cambio, John Maynard Keynes aplicará el término de economistas clásicos también a los economistas neoclásicos. Keynes en su crítica a la economía clásica, situará a los neoclásicos como la segunda generación de los clásicos, debido a la fuerte influencia de Ricardo. Este semblante se materializó en la aceptación la ley de Say, al construir la teoría del consumidor alrededor de esta teoría y los rendimientos decrecientes de Ricardo.
[6] SMITH, Adam (1983): La riqueza de las naciones, vol. I, Barcelona, Bosch, p.78.
[7] Para que el comercio internacional sea posible, las naciones deberán de especializarse en los bienes en donde mayor ventaja comparativa tengan, e importen los bienes en donde no tengan ventaja.
[8] MARX, Karl (2010): Las Crisis del Capitalismo, Madrid, Público, p.14.
[9] “El firme, simétrico y maravilloso edificio del pensamiento marxista queda reducido por Bernstein a un enorme montón de escombros en el que los cascotes de todos los sistemas y las piezas del pensamiento de las grandes y pequeñas mentes encuentran una sepultura común. Marx y Proudhon, Leo von Buch y Franz Oppenheimer, Friederich Albert Lange y Kant, el señor Prokopovithc y el doctor Ritter von Neupauer, Herkner y Schulze-Gavernitz, Lassalle y el profesor Julius Wolf, todos han contribuido con su óbolo al sistema de Bernstein y de todos ha tomado éste algo. ¡No es de extrañar! Al abandonar el punto de vista de clase, ha perdido la brújula política; al abandonar el socialismo científico, ha perdido el eje de cristalización intelectual en torno al cual organizar los hechos aislados en el todo orgánico de una concepción coherente”. LUXEMBURGO, Rosa (2002): Reforma o revolución, Madrid, Fundación Federico Engels, p.91.
[10] ENGELS, Friedrich (1969): Del socialismo utópico al socialismo científico, Madrid, Ricardo Aguilera, p. 64.
[11] Un incremento de los salarios por encima del nivel natural provocará una explosión demográfica, en tanto que las familias decidirán en tener más hijos. Esta relación se traducirá en un incremento poblacional que empujará a que los salarios vuelvan al equilibrio.
[12] Keynes se refirió a Malthus como el gran enemigo de la ley de Say, minimizando las aportaciones de Marx, al considerarlas procedentes del “bajo mundo”; “El gran enigma de la demanda efectiva, con el que Malthus había luchado, se desvaneció de la literatura económica. Ni una sólo vez puede verse mencionado en cualquiera de los trabajos de Marshall, Edgeworth y el profesor Pigou, de cuyas manos ha recibido la mayor madurez la teoría clásica. Sólo pudo vivir furtivamente disfrazada, en las regiones del bajo mundo de Carlos Marx, Silvio Gesell y el mayor Douglas.” KEYNES, John M. (1982): Crítica de la Economía Clásica, Barcelona, Ariel, p.39.
[13] ROBINSON, Joan (1968): Ensayo sobre economía marxista, México, D.F, Siglo XXI, pp.1-2.
[14] Ibíd.,p.19
[15] Para Hegel, el sujeto real es el espíritu. En cambio, para Feuerbach, es el hombre en abstracto.
[16] MARX, Karl (1982): Introducción general a la crítica de la economía política: 1857, México, Ediciones pasado y presente, p.21.

Fahd Boundi

Palestina



Trágica noche

Para Mohamed Abu Srour, estudiante de medicina en la nación cubana, Israel representa el horror protegido con sus armas modernas, chalecos y cascos antibalas, ellos arrasan con las casas de los refugiados, matan a los integrantes de la familia, encarcelan sin razón y siembran en los niños miedo y llanto.
Su infancia y adolescencia transcurrió en campamento de refugiados de Aida en la ciudad de Belén y relata con dolor lo ocurrido a su familia hace apenas unos años.
Las celebraciones de las fiestas de Al-Aid, al finalizar el Ramadah, la familia de tíos y primos se reúnen con el propósito de compartir comida y bebida y al finalizar todos quedan exhaustos.
En la fatídica noche, al concluir las fiestas decidió estudiar el contenido del preuniversitario por la cercanía de exámenes, junto a él, el sueño placentero de su hermano mayor.
En pleno silencio de la madrugada, levantó la vista de los libros y sin saber cómo, un soldado israelí le apuntaba con su arma en el mismo momento que otros pidieron al hermano que se quitara la ropa, le pusieron las manos en la espalda, lo esposaron con una cadena, le cerraron los ojos con una tela negra y se lo llevaron sin otra explicación.
Los padres acudieron a la comisaría más cercana y regresaron sin noticias, su nombre no apareció en los registros de los encarcelados y tampoco se brindó información a los familiares del lugar donde se encontraba. Al cabo de los cinco meses, por otro preso se conoció del paradero.
La única defensa atinada a realizar por Mohamed ante la irrupción a su casa, fue lanzar piedras a los soldados y su hermano menor lo siguió. En un ataque de soberbia los israelíes dispararon contra los jóvenes y el hermano resultó herido en la parte baja del vientre. La bala se alojó en la próstata, no es posible retirarla con una cirugía y actualmente vive con un padecimiento renal.
La historia da fuerzas a Mohamed para militar en el Partido, organizarse y continuar la lucha emprendida 63 años atrás contra la ocupación de los territorios palestinos, porque aprendió que las semillas germinan en los campos minados.

Nuria Barbosa León, periodista de Granma Internacional y Radio Habana Cuba

Las FARC, hoy más que nunca



I - El Vaivén de la historia

Se nos acerca el 55 Aniversario del 26 de Julio. Cuando por medio de las armas que pudieron conseguir con irrepetible sacrificio, un grupo de chiquillos decidieron asaltar el segundo cuartel de la tiranía de Batista, uno de los baluartes más prominentes del imperialismo en la América Nuestra.
Ni las historias contadas o por contar; ni la imaginación por fértil, alcanzarían nunca para dejar de sorprendernos frente a tanto valor, tanto desprendimiento personal y tanta madurez política.
Y aquí estamos, gracias a la entereza de aquellos que eran tildados de “locos” de un lado al otro del espectro político de la época.
Podemos ver imágenes dantescas de torturados y asesinados, cuando parecía que todo se iba a perder. Incluidas la imagen de dos mujeres que perdieron todo lo terrenalmente posible en aquel episodio, ganaron por supuesto, el cielo a cambio.
La historia tiene entre otros encantos de volver a recrearse. Y es esta su principal virtud: Poderla usar para comparar, asociar, y usar como referente. Su otro rostro, es guardarla en las academias volviéndonos sabios portentosos….también importante, pero esta segunda, no la aprecia Dios de igual manera.
El reformismo de izquierda actual (que bien merecería un estudio sociológico moderno), éste que se ha despintado con frases liberales, que apela constantemente a la relatividad de los acontecimientos para justificar muchas cosas; ese que precisamente que dice en una frase “eran otros tiempos” y a nombre de la relatividad cambian las ideas y los discursos en lo que dura un amanecer, no nos va a entender. El propio Nicolás Maquiavelo se habría espantado de esa forma pueril de hacer política.
Claro que los análisis históricos deben ser contextualizados en tiempo y espacio, pero los principios revolucionarios: nunca. Los principios son absolutos.
¡Si ellos, los reformistas modernos, supieran que la Relatividad Especial, de Albert Einstein se basa en lo fundamental en una invariante, que es la velocidad de la luz hablarían un poco menos!
La constancia de c= 300 000 Km. por seg. es la piedra angular de esta bendita teoría.
La velocidad de la luz es inmutable; no depende del sistema de referencia. Así es la consecuencia, inmutable, independiente de las referencias.
La naturaleza y el corazón siempre usan las mismas leyes.
Y es por eso que mi 26 de Julio, día de la rebeldía nacional, día en que la juventud cubana recordó armas en mano, (por cierto ARMAS EN MANO) a José Martí, yo lo deseo celebrar con toda mi alma con los guerrilleros, sindicalistas, y combatientes en general de la hermosa Colombia.
Y lo hago precisamente no porque estén en aparente minoría, inclusive en la izquierda precisamente por todo lo contrario. Lo hago porque están siendo criticados por personas respetadas por todos nosotros Lo hago precisamente en nombre de él, del más respetados de todos… de mi Fidel. Fidel Castro que lideró la revolución cubana, la revolución más duradera y BONITA de la historia humana.
Celebro éste, mi 26 de Julio, al lado de ésos, los olvidados de siempre, estén secuestrados en mazmorras colombianas; estén en las cárceles sionistas, incluso con esos, los rehenes de las FARC, que ahora son olvidados por todos en nombre del rescate de la golondrina, que nunca hará verano.
La guerrilla más larga de la historia, enclavada en el epicentro más importante de América como trampolín del Imperio, merece mucho más compromiso revolucionario y apoyo de esta aguada izquierda.
¡Incluso para las pertinentes críticas que podemos y debemos hacerles!, pero estando desde el mismo lado de la barra y no en el lado cambiante, dudoso, y efímero de la ya muy triste y desgastada política del salón de la diplomacia.

II - Mi Comandante y la Paz Romana

Repetir no quiero, ni comentar, las reflexiones de mi Comandante Fidel en relación a las FARC y a sus líderes históricos (1). Y no es por temor, eso lo saben todos; es por profundo dolor. Los dedos no se deslizan con dolor por las teclas. Y Dios sabe que yo necesito, y quiero a Fidel. Lo quiero mucho, pero mucho más que al Sol y a todo el firmamento junto...
A Fidel ya le contestó mi camarada James Petras en sus ocho tesis (2).Aunque discrepe con él en un par de ellas, nadie admitiría, sin mentir de forma descarada, que James Petras es un contrarrevolucionario y que no está con la revolución cubana y latinoamericana. Ha estado con nosotros en las malas; cuando las plumas fluían condenando las medidas que hubimos de tomar en el 2003 en el fusilamiento de los tres raptores de aeronaves. La tinta de izquierda nos condenaba. Petras, sin embargo nos apoyó.
No coincido con James Petras en desvirtuar que la guerrilla de Colombia no tiene influencia de los episodios de la hermosa guerrilla cubana liderada por “intelectuales” como Fidel y el Che. En eso discrepo con James, pero esto no demerita su profundo análisis, todo lo contrario: Lo refuerza.
Ni Manuel Marulanda era un inculto campesino; ni Fidel y el Che eran intelectuales que jugaban con pistolitas de agua: Los tres fueron guerrilleros comprometidos con la revolución, que adaptaron sus formas de lucha a la realidad concreta de sus escenarios. Por eso las reflexiones de la Paz Romana de Fidel y las ocho tesis de Petras las dejo hasta aquí. Las lágrimas y el desconcierto son malos consejeros, y mejor darle un minuto al tiempo si es que el tiempo usa reloj, a ver si entendemos estas críticas a un revolucionario como Tirofijo, incluso recién fallecido por el guerrillero más “viejo” de la historia y el mejor revolucionario que vive. Entonces tendremos que leer mil veces las reflexiones de Fidel; lo que dicen entre líneas, pues quiero pensar y sobre todo creer, y más que creer, sentir, que algo más que criticar a las FARC y a Manuel Marulanda está entre ellas.
No voy a admitir, aunque la lógica me obligue a hacerlo, que hay cuestiones de Estado de por medio, porque estas cuestiones se hacen polvo frente a los intereses de la revolución que Fidel ha priorizado siempre. .
Dijo José Martí:
“Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el libro natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales El meztizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la erudición y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza” (3).
Y Marulanda era eso….un hombre natural de Nuestra América.

III - No hay Unión Americana posible, con el enemigo

Alvaro Uribe es un fascista. Salga reelecto él o su flamante Ministro de Defensa, su señora esposa o sus gatos.
El gobierno de Colombia es un gobierno asesino que no merece ser considerado amigo, ni hermano, como mi hermano Chávez le dijo (4).Ni colaborador, ni nada por estilo. El argumento falaz de la Unión Latinoamericana excluye por principios a Alvaro Uribe.
La Unión Latinoamericana con los traidores confesos dentro de nuestras filas, sería una ingenuidad (en el mejor de los casos), que ninguno de nuestros buenos muertos va a perdonarnos.
¡Y volvamos a leer a lo que llamó José Martí Nuestra América! Porque América no es un proyecto regional solamente. Lo repito porque en nombre de esa supuesta unidad muchos reformistas nos quieren hacer tragar a todos estos gusanejos entre los que se encuentra Uribe y sus ministros aristócratas, la Ingrid Betancourt incluida:
Vuelve a decir José Martí:
“A los sietemesinos sólo les falta el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos se los niegan a los demás (…) Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos que le roen el hueso a la patria que los nutre Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado de faroles o al Tortoni de sorbetes (…) ¡Estos hijos de América que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más, estos desertores que piden fusil a la América del Norte que va de menos a más!”(3)
Ingrid Betancourt no pasará de hacerse el manucure y aparecerá en revistas de mil colores o programas llenos de detalles estúpidos.
Bien y claro dice Pascual Serrano: “Betancourt y familia no han traicionado a nadie, han vuelto a la clase social, política y económica a la que siempre pertenecieron: la burguesía neoliberal adinerada de Colombia” (5)
A la nueva princesa mediática de este extraño verano, Ingrid Betancourt, le podemos enseñar, sin embargo, (si es que no se nos desmaya, o se les quiebren las uñas), de lo que fueron capaces de hacer los fascistas latinoamericanos a decenas miles de mujeres inocentes, lanzadas desde helicópteros al mar; violadas, torturadas por tener que decir lo que nunca supieron. Le podemos enseñar lo que es el secuestro de bebés, a manos de los propios asesinos de sus verdaderos padres; que el Plan Cóndor instauró en este continente y continúa perpetuando su “valiente presidente”
Frente a esos horrores, el secuestro de la princesa Ingrid en las selvas colombianas, diga lo que se diga, es un hotel Cinco Estrellas.
Y no es el pasado: aquel sufrimiento se repite en lo que sufren hoy día las mujeres palestinas, afganas, iraquíes ¡En mi propia tierra! En Guantánamo, baste leer las emotivas palabras de Alejandro Ruiz (6)
El MOSSAD de Tel- Aviv, que mucho asesoró a Uribe; sabe muy bien cómo se tratan a las secuestradas.
Ingrid goza de buena salud. Las imágenes de besos y abrazos con los peores mandatarios de este mundo, así lo reflejan.
Ese empeño de salvar a esta princesa puede (diría yo), debería tener cierta influencia logística para rescatar a las mujeres mexicanas asesinadas en Ciudad Juárez; en Atenco, podría ayudarnos a rescatar a niñas despedazadas por las bombas sionistas en Palestina., inocentes incluso por la corta edad; podría ayudarnos al menos a castigar a los culpables de tantos crímenes…Bueno si dadas estas circunstancias del mundo…los culpables… son culpables o las culpables son las niñas por no hacer los deberes, que ya no sé por donde anda el mundo.

IV - Para Hugo Chávez

Nadie dudará lo que quiero, respeto y admiro al presidente de la Venezuela Bolivariana. Por ahí andan todas mis múltiples letras, que apoyan ese proyecto y por el que estoy dispuesta a dar la vida.
Pero no basta. La sinceridad es un arma de la revolución, sobre todo porque está avalada por el compromiso... A Chávez le seguí la palabra cuando me faltó la voz de Fidel en aquel espantoso 31 de Julio del 2006 ¿Y ahora que nos dice Chávez?
Que los cautivos de Uribe están mejor que los secuestrados por las FARC (4) “porque pueden recibir visitas” ¿Tan sólo eso?
Porque yo le puedo decir a mi camarada bolivariano que conozco a dos cubanos inocentes que por evitar los secuestros, tráficos ilegales de personas, por impedir que siguieran masacrando a un pequeño pueblo, no pueden recibir la visita de sus esposas. Olga y Adriana, las esposas de René y Gerardo dos de los que le llamamos nuestros Cinco.
Ellos dos y sus tres compañeros están secuestrados en Estados Unidos hace diez años ¡Si, secuestrados como lo estuvo Ingrid Betancourt! Pero mucho peor. Y yo lamento que el ejército de Colombia no me ayude a liberarlos de esa selva de hierro. Ellos dos no saben nada de sus esposas. Adriana tuvo que sufrir la más humillante de las vejaciones en Estados Unidos y ser regresada después de largas horas a Cuba sin ver al menos cuántos cabellos había perdido su joven y optimista esposo. Adriana es una de las mujeres más hermosa que he conocido, joven y saludable y tal vez muera sin tener un hijo, a diferencia de Ingrid Betancourt.
También se nos olvida en esta amnesia colectiva, que las FARC liberaron unilateralmente a dos mujeres y que el gobierno más genocida del Continente secuestró al pequeño Enmanuel.
Ese niño nació en la selva y todavía nadie me dice que fue producto de la violación o que Clara Rojas tuvo un acto amor bajo las estrellas.
Clara no nos dice si fue maltratada, o simplemente abrazada por un militante de las FARC, el cual mereció ser además, padre de su hijo.
Esa historia de amor o desamor, merece un guión cinematográfico mejor que el del supuesto rescate de Ingrid Betancourt

V - Ingrid se libra de nosotros... y nosotros de ella

Ingrid está libre .Con sinceridad me alegro. No sólo por ella, su familia, y sobre todo por su niño. Más aun, porque los camaradas de las FARC y nosotros estamos a su vez “libres” de la Betancourt.
Hay sin embargo un pueblo entero secuestrado en Colombia, y nadie lo rescata. Me niego a aceptar hoy, tan sólo porque estamos en vísperas del 26 de Julio, que ese pueblo pague las cuentas por de los uniformes de las FARC o el ELN, por mi bandera rojinegra
Rearmemos, entonces la guerra.
Después del desastre militar del asalto al Moncada, los cubanos reestructuramos la guerra. Sí: porque se llama guerra. Mientras haya injusticias y asesinos sueltos habrá guerra. Eso lo entiende mi hijo de once años.
Mi tío Enrique Hart murió tratando de activar una bomba en 1958. Cierto es que en Cuba por circunstancias específicas, el llamado “terrorismo” no dañó a ningún inocente, dañó a los propios combatientes revolucionarios incluyendo al propio tío Enrique. Pero nunca se evitaron ¡y qué me desmientan! métodos irregulares de lucha. En eso acuerdo con James Petras cien por cien: la revolución no se hace con rosas…con rosas se conquista el amor, si es que tanto desastre en la Tierra nos deja algún tiempo para amar y cultivar rosas.
Si fuese cierto, (eso que las guerrillas son las generadoras de la prepotencia del Imperio), el sufrimiento del pueblo palestino, o de Irak es culpa ¿de quien? ¿De cuál guerrilla?
Si seguimos la ruta de los pretextos para que no nos agraden ¿quién es culpable del destrozo del mundo? ¿nosotros? ¿Los revolucionarios seríamos los culpables del cambio climático, del alza de los precios del combustible y que se nos mueran por falta de piedad los osos polares y miles y miles de especies vivas? Esto es tan sólo por ley transitiva.

Pero Fidel Castro, (mi Fidel), dijo una vez frente a una multitud congregada en La Habana “Cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra” (7)
Y despojo es lo que está sufriendo el pueblo colombiano. Despojo es lo que estamos sufriendo todos nosotros. Despojo incluso, de nuestras propias conciencias.
Ingrid, la princesa de este extraño verano dijo que Uribe era un gran presidente.
Lo menos que podía hacer, luego de ser liberada de las “feroces garras” de las FARC, sería pedir clemencia para las centenas de prisioneros que están en cárceles en su propio país, o en los Estados Unidos. Pedir cuentas por las muertes y asesinatos de ese ejército a colombianos, y darle menos felicitaciones… que realmente sabemos que el rescate no fue como lo pintan.
Pero los medios de comunicación se han convertido armas de exterminio en masa. Nos someten con sus facturas, sus imágenes, y sus palabras.

VI - El Che y Rafael Correa

Y como decía al principio, la historia es como las olas del mar: suben y bajan…los pescadores sabios lo saben, y esperan a que sea el momento de tender el redil.
Dijo el presidente del Ecuador Rafael Correa: Ese por el que todos (y todas, sobre todo, TODAS seríamos capaces de lavar el cielo con baldes)
'Saben quiénes son los mejores apoyos, las mejores bases para Uribe: las FARC pues, por todas las tonterías que hacen, le dan más popularidad'(8)
¿La popularidad de Uribe se las da las FARC?, ¡Vivir para ver!, pues si así fuere bien valdría que Uribe les pague algo de lo que le llega por diversos conductos dudosos a los guerrilleros.
No lo creo, como no creo que el atraco del primero de marzo de este año, donde asesinaron a boca de jarro a varios guerrilleros e hirieron a civiles, y después a un campesino ecuatoriano, sea consecuencia de la existencia de las FARC.
Rafael Correa estuvo muy preciso en aquella Asamblea de la OEA en marzo de este año cuando se negó a aceptar las justificaciones de terrorismo para agredir a su país.
Si algo nos cautiva de Rafael Correa es que no enarbola militancia política alguna para defender sus principios, defender su país y enfrentarse al Imperio.
Pero con la princesa de este verano, Correa no hubo de cautivarnos: '¡Qué bueno porque ha sido liberada (Betancourt) y qué mal que han quedado las FARC!', (8)
La Ingrid, sin embargo felicitó y apoyó al ejercito colombiano por el atraco del Primero de Marzo en territorio ecuatoriano, acto que el propio Corra calificó como de las peores acciones cometidas en América.
La ex rehén de las FARC estuvo de acuerdo con la humillación, el irrespeto, el latrocinio, cometido en la tierra de Rafael Correa.
Mas no es éste el mayor desacierto del presidente del Ecuador ¡El de Correa fue mayor que el de Hugo Chávez!
Rafael Correa apeló al “Santo” menos apropiado para descalificar a los guerrilleros. Al Santo que es imposible mencionar casi, si no se lleva fusil en el hombro; o si no se derrama una lágrima por la impotencia de no ser capaces de seguir su camino, mencionó al Che Guevara en vano.
Al Che no se le menciona, y menos aun en contra de una guerrilla en América Latina ¡Con rehenes o sin ellos!
Correa es cristiano y sabe lo que es mencionar el santo nombre de Dios en vano.
El Che Guevara es el Dios de los revolucionarios… si es que tuviésemos alguno.
Y veamos entonces lo que dijo El, el Che:
“el poder es el objetivo estratégico sine que non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta consigna. (9)
Las FARC–EP y el ELN tratan de hacerlo. De lo que se trata es de tomar el poder y no tan sólo el gobierno queridos míos El gobierno es apenas el primer paso… si es que logrado así es un paso.
Nuestro Rafael Correa no debe, ni puede creer que Uribe se hace fuerte por las posiciones “terroristas” de las FARC. Uribe se hace fuerte por la IV Flota imperialista en las costas caribeñas; se hace fuerte porque ya a los revolucionarios parece que se nos acaban los recursos…hoy que hasta Fidel Castro critica el uso de los fusiles.
Estuvimos al lado de Correa aquel primero de marzo y en su actitud de principios frente al mentiroso de Alvaro Uribe, que sigue mintiendo.
Todos adoramos que el economista Rafael Correa ocupara el asiento de presidente del Ecuador. ¿Cómo que ahora invoca al Che contra las FARC?
Ya dije que desapruebo que tengan rehenes, pero de ahí a avergonzarlos con el Che hay buen tramo. Y es tramo muy triste.
Rafael Correa ha usado el Santo Nombre del Che en vano. Y ya ven; hasta la princesa de verano, Ingrid aprueba lo que los fariseos del ejército colombiano cometieron contra la tierra de Manuelita Sáenz….
Esa que sí fue una verdadera princesa, de las que ya no existen y supo alertar a Bolívar de Santander. Manuelita, la libertadora de América que murió pobre y olvidada. A ella que nadie rescató…tan sólo la historia.

VII - Y al final sólo el Che

“Llevada la discusión al terreno de América, cabe hacerse la pregunta de rigor: ¿Cuáles son los elementos tácticos que deben emplearse para lograr el gran objetivo de la toma del poder en esta parte del mundo? ¿Es posible o no en las condiciones actuales de nuestro continente lograrlo (el poder socialista, se entiende) por vía pacífica?
Nosotros contestamos rotundamente: en la gran mayoría de los casos no es posible. Lo más que se lograría sería la captura formal de la superestructura burguesa del poder, y el tránsito al socialismo de aquel gobierno que, en las condiciones de la legalidad burguesa llega al poder formal, deberá hacerse en medio de una lucha violentísima contra todos los que traten, de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales.” (9)

Nota final

Vía electoral, lucha armada, huelgas o poemas de amor si les apetece.

Pero, ¿Cómo los derrotamos? Porque habrá que derrotarlos alguna vez si de verdad queremos salvar la Tierra, a los osos polares, los Pandas, y las ballenas…para no mencionar esta especie tan olvidada que es el hombre y que muere día a día por sus propias manos y sus propias ideas. Para no mencionar este cruel suicidio colectivo.
La guerra va a seguir ¡Dios mediante!, porque seguirá la filosofía del despojo y con ella, como dijo mi Comandante Fidel…la filosofía de la guerra
Todas las vías son bienvenidas si el objetivo es liquidar a éstos, los asesinos de los niños, de las mascotas, las abejas y las aguas del mundo. Estos que quieren hacer festival por la liberación de una…de una sola, y de la menos dañada de las víctimas del mundo.
¡Propongan ustedes!…. Mi palabra es una; aunque con esto ande en contra de nuestros mejores hombres… Revolución
¿La vuestra?
Gracias a las FARC y al ELN y a todos los que luchan por mantener vivas estas esperanzas, que son las que me hacen vivir, y hacen vivir al mundo.

Referencias:
1) Fidel Castro La paz romana Rebelión 6 de julio 2008.
2) James Petras Fidel y las FARC Rebelión 12 de julio 2008.
3) José Martí Nuestra América Revista Ilustrada de Nueva York 30 de enero de 1891 (Obras escogidas; tomo II Editora Política La Habana 1979 pág 519.
4) Hugo Chávez Chávez a las FARC: La guerra de guerrillas pasó a la historia; es hora de liberar a todos los rehenes Telesur 10 de junio 2008.
5) Pascual Serrano La traición de Ingrid Rebelión 5 de Julio 2008.
6) Alejandro Ruiz Ingrid no pasea por Guantánamo Blog Venezuela Cantaclaro 13 de Julio 2008.
7) Fidel Castro Discurso pronunciado en Naciones Unidas New York 1959.
8) Rafael Correa Declaraciones Resumen Latinoamericano 5 de Julio 2008.
9) Ernesto Guevara Táctica y Estrategia de la revolución latinoamericana (Octubre- Noviembre 1962) Publicado en Verde Olivo, 6 de Octubre 1968.

Celia Hart

18/07/2008

Crescencio Galañena Hernández



El retorno a la Patria

Hace ya 36 años nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro pronunciaba las palabras de despedida de duelo de las 73 víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo por un brutal acto terrorista en Barbados, el 6 de octubre de 1976. En ese vibrante discurso que todo nuestro pueblo recuerda, Fidel denunciaba a los autores de aquel acto salvaje y realizaba un recuento de las actividades terroristas ejecutadas contra Cuba en aquellas semanas. En sus palabras explicaba al pueblo que el "... 9 de agosto, dos funcionarios de la Embajada cubana en Argentina son secuestrados sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos... ". (1)
Cuando solo habían transcurrido unas pocas semanas de la desaparición de los jóvenes funcionarios, ya nuestro Comandante en Jefe calificaba aquel suceso como un acto de terrorismo, que se sumaba a la cadena de agresiones a que era sometido nuestro pueblo en los días que antecedieron al atentado al avión comercial cubano en Barbados.
Los funcionarios diplomáticos eran los jóvenes Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, quienes en la tarde del 9 de agosto de 1976 se retiraban de la Embajada cubana en Buenos Aires después de cumplir su tarea diaria, cuando fueron emboscados a pocas cuadras del lugar en la esquina de las calles Arribeños y La Pampa, en el barrio de Barrancas de Belgrano, por un grupo de hombres vestidos de civil y armados, que se movilizaban en varios autos y una ambulancia, a los que, según un testigo presencial, sometieron violentamente, a pesar de la férrea resistencia de ambos, y los introdujeron por la fuerza en los vehículos. Escenas como esta se habían convertido en algo cotidiano en aquel país durante la dictadura militar que imperaba entonces, causante de miles de desaparecidos. Tan solo entre agosto de 1976 y marzo de 1978 fueron secuestrados y desaparecidos 11 ciudadanos argentinos y algunos de sus familiares, que laboraban o mantenían algún vínculo con la Embajada y la Oficina Comercial de Cuba en Buenos Aires.
Algunos autores aseguran que en los interrogatorios y torturas de los cubanos participaron el terrorista de origen cubano Guillermo Novo Sampol y el agente de la CIA y la DINA chilena el norteamericano Michael Townley, involucrados semanas después en el asesinato del exministro de la Unidad Popular de Chile, Orlando Letelier, en la ciudad de Washington. El terrorista Orlando Bosch y la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), se adjudicaron también el crimen. Esta última organización terrorista señaló su cooperación con bandas paramilitares argentinas en la realización de aquella operación criminal.
Después del secuestro, que constituía un acto violatorio sin precedentes del derecho internacional, con el propósito de sembrar la duda y el descrédito de nuestros funcionarios, los represores intentaron negar la desaparición mediante un falso documento, supuestamente escrito por los secuestrados, donde expresaban la decisión de traicionar y "pasar al mundo occidental", lo que expresaba la crueldad y los bajos instintos de aquellos mercenarios de la CIA. No obstante las gestiones y protestas de nuestras autoridades ante la junta militar en el poder, un manto de silencio y complicidad se tornó sobre aquel terrible caso.
Años después, una investigación histórica, paciente y prolongada, reveló que los compañeros Galañena y Cejas fueron torturados, asesinados y desaparecidos sus cuerpos, después de permanecer en un centro clandestino de tortura y muerte denominado "automotores Orletti", situado en la calle Venancio Flores, esquina a Emilio Lamarca, en el barrio porteño de Floresta, que funcionó durante la dictadura militar entre los meses de mayo y noviembre de 1976. Este pequeño edificio simulaba un modesto taller de mecánica de autos, con un portón metálico al frente. Constaba de dos plantas. En los bajos, un gran salón de 7 por 30 metros con una escalera de concreto con peldaños de madera que comunicaba con los altos. El piso era de hormigón muy sucio, de tierra y grasa, el que regaban con sal gruesa. En la planta alta funcionaban una sala de interrogatorios y otra de torturas.
Testimonios de algunos sobrevivientes que transitaron por este centro clandestino, coinciden en la ferocidad de las torturas que aplicaban aquellas bandas paramilitares. Uno de aquellos testigos declaró: "Me subieron por una escalera al primer piso, y al cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unos amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada, sumergiéndome más o menos hasta la cintura... Posteriormente me colocaron amarres en las muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las puntas de los pies apenas rozaban el suelo... Inmediatamente me aplicaron descargas eléctricas... ". (2)
Se estima que a este lugar fueron llevadas en 1976 más de 120 personas, de las cuales 67 fueron asesinadas y desaparecidos sus cuerpos sin vida. Se registran además ciudadanos de Argentina, Chile, y Uruguay, interrogados por represores policiales de estos países, que realizaban sus acciones operativas coordinadamente, como parte de la Operación Cóndor, que agrupaba las agencias represivas de otras dictaduras militares del continente, en contubernio con la CIA y grupos terroristas anticubanos que operaban desde Miami como asesinos a sueldo de este proyecto de muerte, encargados de secuestros, asesinatos y colocación de bombas en diferentes países.
En mayo del 2004 el caso de los diplomáticos cubanos desaparecidos fue incorporado en la causa judicial abierta en febrero de ese año por las autoridades argentinas, contra los principales represores exmilitares, involucrados en los crímenes de "Automotores Orletti".
Años más tarde, la terrible verdad quedaría al desnudo ante el mundo. El secuestro, la tortura y el asesinato de un ser humano no fue suficiente para aquellos criminales. Consideraron necesario borrar todo vestigio de aquel crimen. Transcurridos casi 36 años después de los hechos, el 11 de junio del 2012, en un predio baldío de la localidad de San Fernando en la provincia de Buenos Aires, fueron encontrados tres viejos tanques metálicos semienterrados. Aquellos envases sellados tenían en su interior restos humanos pertenecientes a dos hombres y una mujer.
Aquellos monstruos ocultaron en tanques vacíos de lubricantes el cadáver de Galañena, y el de dos jóvenes argentinos, una mujer y un hombre, también desaparecidos en aquellos días, mezclando sus cuerpos con cal y cemento y arrojándolos a un ignoto paraje, para que nunca fueran hallados ni identificados.
Crescencio Galañena Hernández había nacido el 14 de septiembre de 1949, en Yaguajay, en medio de una familia trabajadora y honesta, integrada por Victoria Hernández y Ricardo Galañena, militante comunista de profundos ideales patrióticos. Personas humildes y de principios morales.
Creció como todos los niños de su época, rodeado de hermanos en una tierra humilde y espoleada por gobiernos corruptos que habían sumido este país en la miseria y el desconsuelo. Pero le tocó vivir en una tierra de lucha y tradiciones revolucionarias. Fue testigo a muy corta edad de la épica Batalla de Yaguajay y la hazaña del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán.
Al triunfo de la Revolución se incorporó a una escuela de barrio donde alcanzó el quinto grado. Niño disciplinado, respetuoso, de gran nobleza y con un alto sentido de honestidad y justicia. Pionero desde la fundación de esta organización. Impetuoso y participativo en cualquier tarea. Disciplinado y afectuoso hacia sus familiares, maestros y compañeros de estudio. Siendo solo un adolescente, en 1964, se incorpora a los CDR, ocupando distintas responsabilidades en su pueblo natal de Yaguajay. Conjugaba todas estas actividades con las desplegadas como miembro de las brigadas juveniles campesinas. Integró las filas de los maestros populares para la superación de los campesinos ya alfabetizados. Colaborador activo de la vigilancia popular y más tarde, militante y un destacado dirigente juvenil en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Siguiendo el ejemplo de sus hermanos mayores y su sentido de lealtad a la Patria, y como otros muchos jóvenes en aquellos primeros años de Revolución, Galañena se preparó para defenderlas desde su temprano ingreso en 1967 en el Servicio Militar Obligatorio. Desde entonces desarrolló una importante etapa de su vida en la consolidación de su carácter, su preparación política e ideológica, su lealtad y defensa de la Patria. Profundizó su superación cultural y su pasión por los libros y el deporte. Por sus avales políticos y humanos, fue merecedor de la confianza de sus compañeros.
Atendiendo a su destacada labor y resultados de trabajo fue designado el 19 de agosto de 1975 por nuestro gobierno para incorporarse al servicio exterior en la Embajada de Cuba en Argentina, en medio de una compleja situación interna en aquel país. Pocos días antes de su llegada, un grupo terrorista anticubano había intentado asesinar al Embajador cubano en aquel país. Galañena no dudó un instante en asumir la nueva tarea. Un año después enfrentaría valientemente la tortura y la muerte.
Los restos mortales de Crescencio Galañena retornaron definitivamente después de muchos años a su entrañable y querida Patria a las 13:49 horas del 27 de octubre del 2012, junto a su familia y su pueblo. Yaguajay rindió tributo también a los jóvenes argentinos desaparecidos y asesinados junto a nuestros dos compatriotas y se unió al dolor de ese pueblo hermano.
Nuestra Revolución cumple una vez más el deber insoslayable de retornar a su tierra los restos de sus hijos muertos en la lucha. El pueblo cubano continuará trabajando para que un día regresen también los restos de Jesús Cejas Arias.
El ejemplo de valentía, humildad, sacrificio y lealtad de estos dos jóvenes inspirará por siempre a los jóvenes cubanos, en su lucha por la independencia y soberanía de su Patria, por el regreso de Los Cinco valerosos cubanos que cumplen prisión injusta por luchar contra el terrorismo, contra criminales como los que asesinaron a Galañena y Cejas, muchos de los cuales continúan impunes.
Nuestro Héroe Nacional José Martí escribió: "El que muere, si muere donde debe, sirve". Galañena murió sirviendo a la Patria.

1 Discurso pronunciado el 15 de octubre de 1976 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976. Versiones taquigráficas- Consejo de Estado, 1976.

2 J. L. Bertazzo. Sobreviviente de "Automotores Orletti". Denuncia formulada en la Causa Primer Cuerpo, N° 14216/03, por parte de organizaciones sociales.

MANUEL HEVIA FRASQUIERI Y JOSÉ LUIS MÉNDEZ MÉNDEZ, investigadores históricos

jueves, noviembre 01, 2012

Italo Calvino: Orwell se nos adelantó



Este texto de Italo Calvino fue publicado en un “dossier” sobre Owell que preparé para “El Viejo topo” (Extra febrero-marzo de 1999, nº 137-138(), había sido publicado originalmente publicado en la revista Quimera, en 1981 en una traducción de Aurora Cantero. Militante comunista desde la Resistencia, Italo Calvino fue uno de los tantos intelectuales adscritos al PCI que ingresó con toda la buena fe del mundo, pero que finalmente acabó tomando sus distancias, sin dejar por ello de pensar como un comunista por libre.
Considerado actualmente como uno de los grandes escritores del siglo XX, Italia, nació en Santiago de las Vegas, Cuba, en 1923, y falleció en Siena, Italia, 1985) Era hijo de un ingeniero agrónomo, se trasladó de San Remo, donde transcurrió la mayor parte de su infancia, a Turín, para seguir los mismos estudios que su padre, pero enseguida los abandonó a causa de la guerra, durante la cual luchó como partisano contra el fascismo. En 1944 se afilió al Partido Comunista Italiano, y mantiene su fidelidad al partido, pero no tardará en tomar una distancia crítica de la que este texto es una importante y ajustada referencia: Calvino siguió con atraso el camino que Orwell ya había emprendido en 1937….
Al final de los años cuarenta, Italo publicaba, gracias a la ayuda de Cesare Pavese, su primera novela, Los senderos de los nidos de araña, en la que relataba su experiencia en la resistencia. A la conclusión de la guerra, siguió estudios literarios en la Universidad de Turín, en la que se licenció con una tesis sobre Joseph Conrad, y empezó a trabajar para la editorial Einaudi, con la que colaboraría toda su vida. Después, tras algunas antologías de relatos, de tipo fabulístico, con las cuales se alejaba de la escritura realista de sus inicios, escribió la trilogía Nuestros antepasados, integrada por El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente, narración fantástica y poética, plagada de elementos maravillosos, en la que planteaba el papel del escritor comprometido políticamente. Esta trilogía marcó un importante giro en su evolución literaria, ya que, dejando a un lado sus iniciales inclinaciones neorrealistas, consiguió reinventar magistralmente el conte philosophique del siglo XVII. Con un refinado juego de acontecimientos emblemáticos, que acercan el estilo del libro a la fábula, en El vizconde demediado (1952) se propuso analizar y denunciar la realidad contemporánea, así como la soledad y el miedo implícitos en la condición humana.
Esta misma problemática continúa en El barón rampante (1957) y El caballero inexistente (1959), obras en las que puso de manifiesto su conciencia de vivir en un mundo en el que se niega la más sencilla individualidad de las personas, reducidas a una serie de comportamientos preestablecidos. Notable fue también su interés por los problemas de la sociedad industrial contemporánea y la alienación urbana, que quedó plasmado en otra especie de trilogía compuesta por La especulación inmobiliaria (1957), La nube de smog (1958) y La jornada de un interventor electoral (1963). Gracias a su labor de crítico literario en la revista Il Menabo, que codirigía junto a Elio Vittorini, entró en contacto con la obra de Raymond Queneau y del grupo experimental francés Oulipo, a cuyos planteamientos literarios, basados en el juego formal y la combinatoria de formas y estructuras posibles, se acercó de modo progresivo.
Quizás su obra más conocida sea Marcovaldo (1963), libro en el que convergen las dos vertientes de su narrativa, la realista y la fantástica, su poética se abrió a un nuevo clima cultural, moral y estilístico, determinado por el interés hacia argumentos científicos o matemáticos y hacia la experimentación literaria, pero en el que pervive claramente su característica actitud irónica y deformadora con respecto a la realidad. En Cosmicómicas (1965) y Ti con zero (1967) el dato científico, los modelos inventivos paradójicos, la elaboración de increíbles teoremas o la construcción de situaciones irreales tienen como objetivo verificar un pensamiento científico, pero también huir de las costumbres de la imaginación para poder comunicar la verdad de una manera muy personal y con gran virtuosismo estilístico.

"Mirando hacia el futuro de tinieblas" por Italo Calvino. Traducido por Aurora Cantero, originalmente publicado en la revista Quimera, en 19

El texto clave para comprender la oposición, o, mejor, el estado de animo de Orwell frente a la Segunda Guerra Mundial, es uno de sus libros menores, Coming up for Air (Una bocanada de aire), escrito y ambientado en el año 1938 y publicado en 1939, una novela cuyo tema es precisamente la inminencia de la guerra, de sus implicaciones sin salida e imágenes de un futuro apocalíptico que se apoderan de la mente superponiéndose a la apariencia confortadora de un, todavía, tranquilo presente. La imaginación de Orwell estuvo siempre encaminada a la prefiguración del futuro, de un futuro negro, como si cada una de sus palabras no tuvieran sino una meta, la trampa sin salida de la que él debía trazar minuciosamente los planes de funcionamiento en los últimos años de su vida, al describir el mundo de 1984.
En Una bocanada de aire se limita a prever los bombardeos de Londres, y no es de extrañar, porque la perspectiva de las incursiones aéreas sobre la ciudad era ampliamente comentada en aquella época aunque también hay escenas de guerra civil que al Londres real le fueron ahorradas, excepción hecha de las bombas irlandesas; imágenes de ametralladoras que disparan desde las ventanas, de igual manera que el autor las había visto en Barcelona pocos meses antes. El protagonista es un hombremasa de la periferia londinense, un cuarentón obeso, calvo y con dentadura postiza, que se da cuenta de haber fallado en la vida, porque los únicos bellos recuerdos que lleva consigo son los pasados y raros días de su juventud en los que iba a pescar. Es característico en Orwell poner en el centro de sus historias un personaje precozmente desgastado físicamente (también el Winston de 1984 tiene varices y algunos dientes postizos), además de espiritualmente oscuro y frustrado en sus aspiraciones vitales; diríase una exacta contrarréplica del autor, como actitud vital, experiencia y presencia humana, pero quizás las cosas que tenía que comunicar a través de su lucidez desencantada, a lo largo de la hoja cortante de su moral sin compromisos, sólo podían ser expresadas como relámpagos que surgen intermitentes de una desolada y gris condición.
El hombre gordo piensa en la guerra, no puede dejar de pensar en lo que todos dan como inevitable, no puede no pensar en Hitler: este pensamiento que lo ha capturado en la mitad de una existencia supeditada a la banalidad, lo obsesiona. Mas la iluminación que lo ha transformado le vino durante una conferencia en el Left Book Club de su barrio residencial, oyendo al orador de aquella asociación cultural de izquierdas criticar obsesivamente las atrocidades del nazismo, y, después de la conferencia, las discusiones de los intelectuales del lugar, trotskistas y comunistas oficiales que discutían entre sí encarnizadamente. El resultado es horror y espanto hacía el nazifascismo que está conquistando el mundo, pero este horror y espanto aparece reflejado en sus adversarios inadvertidamente contagiados e implicados en el mismo proceso de deshumanización, de absolutismo ideológico y negación violenta de todo aquello que no entra en los planes inmediatos de la política que llevan a cabo. De ahí la angustia de la guerra que está apunto de estallar, y que incluso en el caso improbable de que no sea vencida por el incontenible Hitler, no aportaría solución alguna, sino la estabilización del odio, porque en todos los países vencidos o vencedores acabarían por adoptar la misma lógica de fanatismo devastador.

Las fauces de la fiera

Así prevé Orwell el futuro en el año de Múnich, ya que este presagio que él hace aflorar en el cráneo calvo, bajo el bombín de un modesto empleado de seguros londinense, era firmemente compartido por el intelectual que rebelándose contra la indiferencia de los ingleses respecto a la amenaza nazi estuvo combatiendo en España como simple miliciano. Si no hubiese pagado en persona y vivido en su propia carne durante unas pocas semanas, y en las ramblas del centro de una ciudad, los dramas que atormentaron a decenas de pueblos enteros, deberíamos decir que el hecho de identificar las fuerzas que luchan en el campo de la conmoción mundial con los asiduos a las salas de debates culturales es reducir en mucho las posibilidades de comprensión. También desde el punto de vista de la actualidad menuda y de la caricatura cotidiana, Orwell es ya un escritor alegórico, como lo demostrará plenamente pocos años más tarde, cuando está asegurada la victoria de los aliados y se le ocurre la idea de una feroz sátira al estilo de Swift que cristalizará en Rebelión en la granja con la evocación de una oligarquía en el poder, donde es imposible distinguir a los cerdos de los hombres. Humanidad y deshumanidad son continentes en cuyos territorios se configuran diferentemente nuestros atlantes individuales; para nosotros, que en aquellos años intentábamos salir de las fauces de la fiera, humanidad y deshumanidad, en un campo o en el otro, se distribuían y mezclaban según nuestras experiencias. Y podríamos sostener perfectamente, en contra de la profecía de Orwell, que la Segunda Guerra Mundial ha acentuado en mayor medida los aspectos de oposición sustancial e incompatibilidad profunda entre democracia y fascismo. Cierto es que para decir esto nos basamos en la experiencia de una parte del mundo que queda bien delimitada, mientras que para el resto del planeta los últimos treinta y cinco años prueban que aquel oscuro presagio tenía una profunda base de verdad.
Vayamos ahora al libro Homenaje a Cataluña, de 1938, que precede al anterior por muy poco, escrito en caliente después de su retorno del frente español con las heridas (no metafóricas) todavía abiertas. Entre los libros que recogen las experiencias del siglo, éste es uno de los indispensables, si no se quiere que palabras como revolución, lucha armada y otras similares resulten términos de un discurso abstracto, y, además, por ser uno de los más hermosos, con toda la fuerza de la verdad vivida.
Comparado con la fuerza de este testimonio directo, cualquier discurso político parece de un simplismo fácil, incluso los que Orwell intercala en su relato para sostener con mayor intensidad la línea política del POUM y de los anarquistas, que veían en la revolución social inmediata el único medio para resistir a Franco, línea que contrapone a la de los comunistas, convencidos de la necesidad de una alianza con la burguesía democrática y de una actuación militar más disciplinada. La parte de razón de cada una de las líneas puede extraerse perfectamente del libro, en su epopeya de la desorganización e improvisación de los milicianos, pero la historia se precipita gradualmente en una pesadilla sobre la que no hay posibles dudas: la liquidación de los militantes del POUM en Barcelona el año 37, mediante métodos que recuerdan de cerca lo que estaba ocurriendo al mismo tiempo en Moscú con las grandes purgas. Orwell, de permiso por haber sido herido en el frente junto a tantos otros voluntarios extranjeros y españoles, debe esconderse para no ser apresado y fusilado por sus propios compañeros de lucha. La moral de Orwell apunta siempre hacia el desenmascaramiento de las falsas pretensiones; en una novela de su juventud atacó las pretensiones de decoración pequeñoburguesa de los infiernos de la miseria londinense, y lanzaba sus sarcasmos contra el "aspidistra", edificio de apartamentos que simbolizaba el estatus. En Barcelona él identifica el comunismo oficial con "la derecha"; y con esta prerrogativa, las noticias de los procesos de Moscú le resultan de una autenticidad palpable.

Libelos fantásticos

Desde aquel momento su batalla es advertir a la conciencia pública inglesa y mundial: por eso recupera la claridad de los signos y la construcción geométrica de los fantásticos panfletos del siglo XVIII, elegancia formal a la que corresponde una dureza polémica verdaderamente incisiva. Que se haya tardado tanto en escucharlo y comprenderlo, no hace más que probar lo avanzado que estaba con respecto a la conciencia de su época. Él llevaba su Cataluña a la espalda, mientras que gran parte de la juventud europea la estaba viviendo o buscando fatigosamente.
Hay un mundo de valores positivos que Orwell afirma, pero en su topología, dado que el polo del futuro está ocupado por las tinieblas, porque la luz no puede situarse más que en el pasado: el tío socialista del idílico pueblo todavía conservador de Una bocanada de aire, el viejo asno sabio y silencioso de Rebelión en la granja, el proletariado que continúa su vida miserable en 1984 y para el que la revolución no ha llegado jamás. No es extraño que de entre los grandes monstruosos inventos de 1984, el más genial y espantoso sea la destrucción sistemática del pasado, que comporta una ininterrumpida corrección de los anales del Times. Y la "neolengua", o sea, la expoliación del lenguaje de todas las emociones y matices, en suma, de la memoria colectiva que éste contiene.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Las luces de Jorge Semprún



La publicación de un libro de Jorge Semprún sirve para recordar ciertas características de su quehacer.
Cualquiera que se haya acercado a las novelas del <>, que dijese, con descarado desparpajo chovinista, el crítico literario hexagonal par excellence Bernard Pívot, habrá constatado el olor a incienso que se desprende del botafumeiro que empleaba el madrileño para hablar de sí mismo. La materia prima de las obras de Jorge Semprún fue su propia vida que la vivió , sobre todo en sus primeros tiempos, como el surfista que avanza en arriesgado equilibrio por la cresta de la ola; la militancia en el PCF/PCE, su encierro en el lager de Buchenwald y las aventuras que tales andanzas le supusieron, entre ellas la clandestinidad, y sus posteriores tareas de guionista que le llevaron a codearse con la crème de la crème de la intelectualidad , sin obviar su paso por el ministerio de cultura del gobierno de Felipe González.
Si en toda escritura memorística el autor se suele retratar con tonos amables y laudatorios, el caso de las novelas del autor de << El largo viaje>> es paradigmático hasta el punto de que he solido calificar su quehacer -y que se me excuse la referencia a moi-même- como <>. Si tardó bastante tiempo en referirse por escrito a su experiencia concentracionaria era debido a que el hacerlo de otro modo era obstaculizar la marcha de la propia existencia, quedándose anclado en el pasado; si él militaba en el partido comunista éste era defendible con todas las armas, si en él hubo comportamientos impresentables…ya lo había dicho él…Cuando en el gobierno hispano ocupó el cargo de ministro, ya discutió , con ardor, con Alfonso Guerra…el tiempo le dio la razón a él, pues ya decía él…Ejemplos, los que nombro, que están sacados de su propia obra literaria.
Este embellecimiento de la propia persona no ha logrado el acuerdo entre muchos que compartieron su propias vivencias sino que han levantado más de una vez encendidas discrepancias y discusiones fuertes hasta la ampolla; ahí están las embestidas que sobre su figura vertieron la banda comunista sui generis de los Robert Antelme, Marguerite Duras o Dionys Mascolo acusándolo de ser quien se había chivado de las posturas heterodoxas de ellos ante le dirección del PCF…o las airadas denuncias de su hermano quien mantuvo, en un libro de memorias, que su hermano Jorge había gozado en el campo de concentración de los privilegios propios de un kapo, convirtiéndose así en cómplice de los verdugos. Tampoco han estado ausentes las acusaciones de ciertos <> frente a distintos actos represivos de países que él defendió a capa y espada hasta el abandono de las filas carrillistas en 1977, creo recordar.
En esta labor de re-escritura andaba empeñado los últimos años Jorge Semprún hasta que la muerte le alcanzó en 2011. Su intento era entregarse a una revisión autobiográfica de su existencia, abandonando , y complementando, el registro de la ficción a través de la que se había expresado hasta entonces; pretendía escribir sobre muchas de las cosas ya escritas pero de una manera más <>, más reflexiva, etc. Se abandonaba así a los fantasmas del pasado e iba re-elaborando retazos sustanciales de ella, que ya habían sido narrados en algunas de sus novelas esenciales (la <> ya nombrada, o <>). Trataba de arrojar nueva luz sobre los acontecimientos vividos .
Ahora ven la luz unas pinceladas de su vida, que comienzan por sus años de estudiante en un liceo parisino y su brillante obra poética que le hace codearse con lo más granado de los intelectuales parisinos, de sus años de militancia en las filas comunistas, de su detención en Joligny y las terribles sesiones de tortura a las que fue sometido en Auxerre y su posterior deportación al campo de Buchenwald, de donde fue liberado por la tropas del general Patton, el 11 de abril de 1945. La experiencia en el stalag le va a llevar a ver de cerca los ojos de la Gorgona y asistir al deambular, como almas en pena, de los musulmanes , reducidos a la muerte en vida. En tal situación la literatura, el contar a otros deportados el argumento de diferentes obras le / les va a ayudar a sobrellevar-como él mismo lo ha relatado- el tiempo de encierro; es más, Semprún llegó a pensar que la salvación le podría llegar por medio de la escritura, mas al sumergirse en ella constataba que estaba acercándose a la muerte en vez de espantarla. De ahí su rechazo , o su postergación, a la hora de narrar su experiencia. Con la distancia de los hechos, escribió sus novelas(se inició en 1963 con <>) ya nombradas, centradas en sus tiempos de padecimiento en manos de la bestia parda, y años después, como la lechuza de Minerva-que - en palabras de Hegel- emprende el vuelo al anochecer, Jorge Semprún dedica estas páginas que no tuvieron continuidad debido a la presencia de la Parca y en ellas se disparan diferentes historias, asociaciones de escena y hechos que van acompañados de hondas reflexiones sobre la vida(cerca del campo de Buchenwald, estaba la población de Weimar, cuna de Goethe) sobre la muerte y sobre el oficio de escribir la realidad.
En esa auto-exploración en busca del Semprún que tenía una veintena de años y que fue detenido en 1943, por su pertenencia a la Resistencia(a la red Jean-Marie Action) y que salió si soltar ni pío en las sesiones de tortura, administradas por la Gestapo, y…a pesar de los sabios consejos de algún camarada, Tancredo, sobre el sufrimiento, el cuerpo es el que cuando se está en manos de los verdugos sufre y abandona las palabras oídas y los consejos recibidos(las palabras, y…los hechos); <> …se preguntaba Spinoza hasta dónde es capaz de llegar un cuerpo. Semprún enfoca la tortura dotándola de sentido en clara oposición a otro que de esta lacra también sufrió en cantidad, Jean Améry, que juzgaba que tras sufrirla, uno ya no puede mirar el mundo con esperanza, pues venía a suponer una ruptura en la pretendida comunidad de los humanos; algo quedaba quebrado en el interior.
Más tarde el joven Semprún se transformó en Federico Sánchez militando ya en el PCE y sus recuerdos, mientras vivía clandestinamente en Madrid, de 1953 a 1962, le conducen una y otra vez a las escenas ante la Gestapo que teme puedan ser repetidas por la policía franquista. Riesgo que no era fruto de una paranoia del entonces dirigente comunista, sino que era pura posibilidad si se tiene en cuenta que -como él lo recuerda por activa y por pasiva, aquí y allí- Federico Sánchez era para la policía franquista el hombre más temido y su detención, por tanto, la más deseada.
En este caso, abundando en las características que señalaba al principio de estas líneas, Jorge Semprún se presenta como un militante ejemplar que resiste el dolor que se le infringe, sin soltar prenda, y sacando de la nefasta experiencia lecciones para la vida futura, para sobrevivir…pues como decía el otro <> ( conste que no niego para nada que lo que narra sea la absoluta verdad de un comportamiento realmente ejemplar).
Toda memoria es selectiva, mas unas más que otras, y en la de Semprún nada empaña el brillo que emana de su ejemplar figura…entregada a una ardua tarea de anamnesis, de re-elaboración, de re-escritura, de re-visión de una vida que, qué duda cabe, dio para mucho. Este carácter super-selectivo de sus recuerdos son los que han sido señalados frecuentemente para afear su conducta, sus lapsus y silencios sobre ciertos comportamientos impresentables que hace que se le considere un <> de muchas maldades, un <>, un <>…que desde luego leyendo estas líneas, y otras que le han precedido en la senda autobiográfica, no parecen asomar ni paflores. En su escritura todo son luces sobre sí mismo, las sombras son dejadas en el olvido y son añadidas por los demás…Del <<Único y su propiedad>> hablaba Max Stirner, algo de esto se ve en el autor de estos brillantes y luminosos <> (Gallimard, 2012).

Iñaki Urdanibia