jueves, octubre 22, 2026

¿Y si hacemos como Francia?


Los estudiantes franceses marcan el camino. La radicalización estudiantil se extiende a varios países. Contribución al Plenario Nacional de la UJS Las movilizaciones en Francia 

El movimiento estudiantil francés se puso de pie. Hace varias semanas sostiene un proceso de movilización de masas que, por su radicalización, adquirió la forma de una verdadera rebelión en París. La chispa se encendió en la periferia, en los colegios secundarios al que asisten los hijos de inmigrantes (el sector más golpeado por el ajuste de Macron). Una explosión desde los márgenes. Pero la lucha de estos estudiantes se extendió por todo Francia y trascendió al movimiento estudiantil. Se sumaron a ella los chalecos amarillos y sectores del movimiento obrero. 
 Los estudiantes franceses destacan por sus métodos de acción directa radicalizados y por su enorme politización: ocupan colegios y bloquean universidades. Se organizan para enfrentar la represión de las fuerzas de seguridad. Son anti imperialistas: las movilizaciones se llenan de banderas palestinas en rechazo al genocidio criminal del sionismo israelí. Pese a que Macron retrocedió y parcialmente atendió alguna de las reivindicaciones de los estudiantes, el movimiento no se detiene y va a fondo contra todo el paquete de ajuste del gobierno. 
 La lucha de los estudiantes franceses contagió a otros países de Europa como Albania, Bélgica, Portugal e Italia. En España hay un potente movimiento que reclama la huelga general, también protagonizada por jóvenes, en defensa del derecho a la vivienda y contra los desalojos. Recientemente en Madrid comenzó una huelga educativa.
 Bien cerca de nuestras latitudes tenemos a los estudiantes secundarios chilenos que protagonizaron choques directos contra el gobierno ultraderechista de Kast ni bien asumió su mandato contra el paquete de ajuste educativo. El pasado 18 de octubre sucedieron enormes concentraciones y manifestaciones en conmemoración del 7mo aniversario del comienzo del estallido social que abrió un proceso de características revolucionarias. 
 En Brasil, de cara al ballotage, se han incrementado las movilizaciones contra el triunfo de la ultraderecha fascista representada por Flavio Bolsonaro. El movimiento estudiantil universitario es uno de los máximos protagonistas en esta pelea en las calles. Este proceso de movilización popular es el que puede lograr derrotar a los fachos en las urnas el próximo domingo 25 de octubre. La actitud del movimiento estudiantil brasilero es antagónica a lo que ocurrió en el ballotage argentino entre Massa y Milei, donde desde los centros y federaciones peronistas rechazaron cualquier movilización callejera para frenar a la ultraderecha y finalmente esta triunfó en un marco de pasividad autoinfligida.

 ¿Qué falta en Argentina?

 En Argentina muchos luchadores se preguntan genuinamente por qué en nuestro país el movimiento estudiantil no responde como los estudiantes franceses a las agresiones permanentes de Milei contra la juventud, la educación y el pueblo trabajador en general. No es correcto señalar apatía ni mucho menos que los jóvenes se volvieron de derecha. Es muy claro que el enorme apoyo que Milei tuvo entre los jóvenes antes de asumir la presidencia se fue disipando producto del rotundo fracaso de su plan económico. Los estudiantes secundarios, por dar un ejemplo, vienen de protagonizar un masivo 16 de septiembre en todo el país, particularmente en provincia de Buenos Aires y CABA con un claro contenido anti mileista. Los universitarios protagonizaron 5 marchas federales enormes, ocupaciones de universidades, clases públicas, muchos jóvenes estuvieron en primera línea resistiendo la brutal represión del pasado 15 de octubre frente al Congreso luego de la caída de la sesión para tirar abajo el DNU 70. Miles de estudiantes se organizaron y viajaron al encuentro plurinacional de mujeres y diversidades en Córdoba como respuesta a la política reaccionaria de Milei y a la responsabilidad del conjunto del Estado en los femicidios y en toda la violencia contra las mujeres y feminidades. 
 La respuesta correcta entonces parte de analizar qué dirección tiene hoy el movimiento estudiantil. ¿Es una dirección combativa e independiente o es una dirección integrada al Estado? La mayoría de los centros y las federaciones estudiantiles están en manos del peronismo y el radicalismo. Ambas fuerzas son antagónicas a la organización combativa de los estudiantes. Vaciaron conscientemente los espacios de organización y los convirtieron en meras oficinas de gestión. Los centros de estudiantes son cáscaras vacías. Veamos algunos ejemplos: La Federación Universitaria de La Plata (una de las más importantes del país) conducida por el peronismo/kirchnerismo fue un factor de desorganización de la 5ta marcha federal universitaria. No convocó a ninguna instancia de organización previa: ni asamblea interfacultades, ni reunión de centros, ni una sentada ni una radio abierta. Tampoco lo hicieron desde los centros de estudiantes que conducen. En la UBA, los centros en manos del peronismo tampoco fueron un factor de organización, al contrario vaciaron conscientemente las instancias de organización como ocurrió en Exactas, en Fadu, en Filo y Sociales. El radicalismo que dirige la mayoría de los centros y la Fuba (Federación Universitaria de Buenos Aires) trabajo permanentemente para que en sus facultades no ocurra absolutamente nada. Las columnas raquíticas de los centros de estudiantes de Medicina, Económicas, Derecho y Veterinaria son ilustrativas. Yacobitti, vicerrector y jefe político del radicalismo en la universidad, posterior a la 5ta marcha federal coincidió con la Ministra de Seguridad mileísta y llamó a encontrar e investigar a los supuestos violentos e infiltrados que no eran más que estudiantes y trabajadores defendiéndose de la brutalidad represiva del Estado una vez caída la sesión en el Congreso.
 No se trata de que los estudiantes somos pasivos, lo que ocurre es que al frente de nuestras organizaciones gremiales se encuentra la burocracia estudiantil cuya política es pactar con el gobierno y por ende mantener en un cuadro de relativa desmovilización a los estudiantes. Cuando por abajo se rompe la contención, por ejemplo mediante un proceso de ocupaciones de universidades y secundarios como ocurrió en 2024, son las direcciones burocráticas de los centros y federaciones las que se encargan de apagar el fuego para retornar a un estado de normalidad funcional a que la motosierra de Milei siga destruyendo la universidad y la educación pública en todo el país. 
 Para que en Argentina la respuesta estudiantil a las agresiones de Milei sea como en Francia, los estudiantes nos debemos un profundo debate sobre quién es quién en la lucha contra el gobierno. Quiénes de verdad queremos defender la universidad y por ende terminar con el gobierno libertario y quiénes buscan pactar con el gobierno para mantener sus privilegios de casta. ¿Qué tipo de organizaciones gremiales necesitamos? Centros y federaciones de estudiantes que tengan como principio la organización independiente y combativa contra el Estado y no renieguen de impulsar métodos de acción directa, u organizaciones vacías que solamente se encarguen de funcionar como la pata estudiantil del régimen universitario. La izquierda tiene el desafío de impulsar estos debates mediante una lucha política e ideológica a fondo en la propia experiencia viva de los estudiantes en sus combates contra el Estado.

 Sumate al Plenario Nacional de la UJS

 Finalmente, imitar el ejemplo de los estudiantes franceses es pelear por abrir un canal de organización independiente en la juventud. Ganar a miles de pibes y pibas a la lucha junto a la vanguardia del movimiento obrero por la huelga general para terminar con el gobierno de Milei. Dar una sistemática lucha en todos los terrenos contra los postulados reaccionarios de la ultraderecha pero también de la centroizquierda y/o el nacionalismo burgués que engañan a las masas planteando que un “capitalismo humano” es posible. Es mentira: el capitalismo es guerra y destrucción. Es el genocidio que sufre el pueblo palestino a manos del estado sionista y terrorista de Israel. Son las hambrunas generalizadas que azotan a los pueblos del mundo y las catástrofes naturales producto de la depredación capitalista. Son los millones de trabajadores que no tienen derecho a un techo y a una vida digna. Es el aumento exponencial de suicidios que afectan a los jóvenes en todo el mundo. Es la destrucción en todo el mundo de la educación pública. El verdadero rostro del capitalismo en su decadencia imperialista es el de la barbarie. No es posible salvarlo ni reformarlo. Lo único verdaderamente posible es destruirlo y reemplazarlo por el gobierno de los trabajadores, o sea por el socialismo. 
 Para dar estos debates, reflexionar y sobre todo impulsar una potente organización estudiantil de izquierda, revolucionaria y socialista para enterrar a los fachos y a sus cómplices, la Unión de Juventudes por el socialismo impulsa un plenario nacional abierto a todxs lxs luchadores y luchadoras el próximo 28 de noviembre en Caba.

 Santiago Sposito

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