miércoles, julio 03, 2019

Operación silencio para evitar que los militares denuncien prácticas macabras del Ejército en Colombia

Un cerco de amenazas y presiones se cierne sobre los militares colombianos que están denunciando los falsos positivos y actos de corrupción en el Ejército: los quieren acallar y surge una interrogante: ¿qué información tienen?
El 18 de mayo, el diario estadounidense The New York Times, publicó en su primera página de la edición dominical, un reportaje en el cual denunció la existencia de formatos y órdenes emitidas por el actual comandante del Ejército, general Nicacio Martínez, en los cuales exigía a sus hombres duplicar todos los resultados, variables que incluían capturas y desmovilizaciones, y se pedía duplicar el número de bajas.
Para muchos esas directrices podrían revivir la macabra práctica que terminó con el asesinato de más de 3.700 jóvenes inocentes, en su mayoría campesinos, que hace una década fueron presentados como guerrilleros muertos en combate.
El Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, confirmó que entre enero de 2016 a abril de 2019, han sido asesinados 479 líderes sociales en todo el país y 982 recibieron amenazas entre abril del 2018 y abril de 2019. En las zonas con mayores índices de asesinatos y amenazas existen disputas entre actores ilegales protegidos por militares y paramilitares, por el control de las economías ilegales como la extracción ilegal del oro y el narcotráfico.
Aunque inicialmente el Ministerio de Defensa y el gobierno del ultraconservador Iván Duque trataron de defender el tema, ante el escándalo internacional que se desató, el Ejército retiró esas directivas dos días después de la publicación del diario estadounidense.
“Esto es por orden del comandante del Ejército, mi general Nicacio Martínez, por todo lo que ha pasado en estos días y para saber quiénes están detrás de todo esto”, dijo un oficial que iban a interrogar, citado de urgencia junto con otros 14 militares –que se encontraban en distintos lugares del país– a la sede de la segunda División de la ciudad de Bucaramanga.
Las razones que les dieron para citarlos el pasado 22 de mayo fueron distintas, pero la realidad era una sola: saber quiénes contaron a algunos medios, en particular a The New York Times, sobre unas polémicas directrices que exigían doblar los resultados en el Ejército y que podrían ser la semilla para volver a las épocas de los fa,lsos positivos.
“Cuando llegamos nos dimos cuenta que era para algo raro. Ahí fue que nos dijeron que nos iban a hacer unas entrevistas y después polígrafos a todos. No entendíamos qué era lo que estaba pasando o qué teníamos que ver con ese tema”, explicó uno de ellos “En el lugar había un componente grande de oficiales y suboficiales de contrainteligencia quienes realizaron algunas entrevistas a los que estaban.
Todo eso había sido coordinado el día anterior por mi general (Eduardo) Quirós (comandante del Comando de Apoyo de Contrainteligencia) que fue el que los llevó”, contó el uniformado a la revista Semana, sin revelar su nombre por motivos de seguridad como la mayoría de los entrevistados en este informe debido a las amenazas y a las posibles represalias.
Uno de los sargentos encargados de las entrevistas le dijo al oficial sentado frente a él: “Tenemos instrucciones claras de mi general Quirós de agotar todos los recursos para dar con los responsables. Mientras yo estaba en una operación, me dejaron anónimos y sufragios en la puerta de mi casa en los que decían que iban a matar a toda mi familia si hablaba”.
Aunque hacia afuera la tormenta por el escándalo amainaba, dentro de las filas militares “Se desató una cacería impresionante. Nos preguntaban quiénes de nosotros eran los que habían hablado con los periodistas y como parte de toda esa cacería nos hicieron esas entrevistas”, contó uno de los uniformados que estuvo esa mañana en la unidad militar de Bucaramanga.
Lo que estaba ocurriendo dentro de esa instalación castrense se filtró. El director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, la PÑrocuraduría de la Nación, varios medios de comunicación y periodistas comenzaron a preguntar por redes sociales por qué los tenían reunidos en esa sede y las razones por las cuales ocurría esa “cacería” para intentar dar con las fuentes de la información.
Simultáneamente el comandante de la Segunda División del Ejército, general Mauricio Moreno, emitió un comunicado en el que afirmó que “las versiones publicadas en diferentes medios y redes sociales, sobre supuestas indagaciones para ‘identificar fuentes’ relacionadas con una publicación o sobre supuestos usos de polígrafos, no son ciertas y tampoco tienen fundamento de ninguna especie”.
La revista Semana publicó testimonios, audios, videos y fotografías que demuestran que sí los congregaron y varios fueron interrogados. Habló con más de 20 militares que han recibido todo tipo de amenazas, ellos y sus familias, por tratar de contar la verdad.
Este episodio es solo la punta del iceberg de una estrategia de silenciamiento y persecución a muchos militares que buscan denunciar varios hechos graves que vienen ocurriendo y que van desde ejecuciones extrajudiciales hasta actos de corrupción, pasando por las confesiones que están haciendo varios militares ante la Justicia Especial para la Paz (JEP) por lo que sucedió en la época de los falsos positivos hace más de una década.

Soldados entrenados para torturar

Desde que se destapó el escándalo de los falsos positivos en el país, a mediados de la década pasada, muchos apuntaron a señalar como una de las principales causas del fenómeno a las directrices militares o resoluciones que privilegiaban el pago de recompensas para obtener prebendas al interior del Ejército, incluidos ascensos, por el número de muertes o de bajas.
La más cuestionada fue la directiva ministerial número 29 del Ministerio de Defensa en el año 2005 (firmada por el entonces ministro Camilo Ospina Bernal) que derivó en el asesinato de cerca de 3.700 civiles que fueron presentados como bajas de la guerrilla en operaciones militares. Esa directiva fue derogada pero tuvo sus efectos y para el senador y excandidato presidencial Gustavo Petro fue la política de seguridad oficial que llevó al asesinato sistemático de personas inocentes.
Las revelaciones del NYT sobre una serie de directivas de la actual comandancia del Ejército, impartidas a comienzos de este año, encaminadas a aumentar el número de ataques, capturas, rendiciones y muertes en combate, llevó a Petro a asegurar que la tesis de que una política civil elaborada desde el Ministerio de Defensa pueda provocar los falsos positivos es incompleta.
Para el congresista centroizquierdista, una de las causas pasa por la doctrina y el entrenamiento militar. “No solo basta una resolución militar o una cartilla sino hay algo más allá que desata estos hechos”. Petro denunció que los soldados son entrenados para torturar.
Petro reveló una serie de videos que muestran la última fase del entrenamiento de la escuela de lanceros en Leticia, Amazonas, en los “Laboratorios Experimentales de Resistencia –LER-, en donde uno de los ejercicios de entrenamiento se han capturado una serie de oficiales que creen que han sido capturados por la guerrilla del ELN y son llevados a una especie de campamento ficticio donde son salvajemente torturados durante días y semanas.
Los entierran vivos, los golpean con armas contundentes, los someten a vejámenes, los humillan ejercen supuestos guerrilleros que son en realidad soldados y agreden a sus propios compañeros.

Las amenazas

“Tengo compañeros, amigos, que perdieron la libertad, sus familias y todo su patrimonio pagando abogados por culpa de haber cumplido esas órdenes en el pasado (falsos positivos). Yo no estoy dispuesto a tener ese destino y prefiero pedir el retiro a cumplir lo que nos están pidiendo, afirmó un militar, con más de 20 años de carrera.
“Se desató una cacería impresionante, en el lugar (la sede de la II división) había un componente grande de oficiales y suboficiales de contrainteligencia quienes alcanzaron a realizar algunas entrevistas”. Otro uniformado, herido en combate, contó que “a mí me hicieron llegar a mi celular fotos de los seguimientos a mis hijos menores de edad en el colegio. También de mis padres, que ya son personas mayores”, afirmó mientras enseñaba las fotos de esos seguimientos.
Otro militar, desplegado en el sur del país y al mando de más 4.000 hombres, dijo que “Los teléfonos son intervenidos incluso pagando a gente de las salas de interceptación de la propia Fiscalía para chuzar ilegalmente las comunicaciones para saber qué hablamos y con quién”. “Los seguimientos son permanentes. Usted no se puede mover de su oficina a su casa sin que tenga un par de tipos siguiéndolo para ver con quién habla o con quién se reúne”, dijo otro uniformado.
Al percatarse de que mientras hablaba con el periodista era víctima de seguimiento, decidió enfrentar a uno de estos personajes arma en mano y, tras un breve cruce de palabras de grueso calibre, se logró establecer su identidad. El hombre que hacía el seguimiento (con un compañero en moto) terminó confesando que era parte de “grupos especiales de contrainteligencia”, que tienen la misión de identificar y presionar a los que están contando lo que pasa.
Ante la magnitud del cerco y las presiones, la magistrada de la sala de reconocimiento y verdad de la JEP, Catalina Díaz, dijo que integrantes de la fuerza pública que están confesando lo que saben ante la justicia transicional y denunciando a sus superiores han sido amenazados de muerte, “Han sido amenazados, seriamente amenazados, a tal punto que hemos decretado medidas cautelares debido a que la propia JEP, en el estudio de riesgo, confirmó que estaban en una situación extraordinaria”, dijo la magistrada.

Camilo Rengifo Marín, Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

martes, julio 02, 2019

La tregua precaria de Trump y China



Lo que dejó la reunión del G20

La reunión del G20 en Osaka, Japón, alumbró una tregua entre Trump y Xi Jinping. El mandatario yanqui dejó en suspenso la aplicación de aranceles por 325 mil millones de dólares a las importaciones chinas y levantó el veto que había ordenado en la venta de componentes a Huawei, mientras que su par chino se comprometió a aumentar las compras de soja y gas licuado –entre otros productos- del gigante americano.
Con todo, se mantienen los aranceles que ya habían dictado ambos países. El acuerdo fue recibido con alivio por las bolsas, dado que un salto en la guerra arancelaria amenazaba con profundizar las tendencias a la recesión económica. Estas tendencias, sin embargo, prosiguen su desarrollo: la consultora Nomura pronostica una desaceleración económica en Estados Unidos e incluso una mayoría de directores financieros se preparan para una recesión a finales de 2020 (Clarín, 29/6). En este contexto, la Reserva Federal norteamericana ha anunciado una pausa en su política de suba de la tasa de interés y se estima que procederá a una rebaja. Por otra parte, “el ciclo bursátil estadounidense pasó de estar en una fase de expansión a ubicarse en uno de ‘recesión’ por primera vez desde 2007” (El Cronista, 4/6), según un informe de Morgan Stanley. La desaceleración económica ya es una realidad en los llamados países emergentes. En Europa, el presidente del Banco Central, Mario Draghi, ha reconocido que serán necesarios “estímulos monetarios adicionales” para enfrentar el riesgo de una deflación. El Banco de Pagos Internacionales, por su parte, ha llamado en su informe del mes de junio a impulsar el gasto para contrarrestar estas tendencias. Y afirma que “la rentabilidad media en un gran número de economías avanzadas es ahora ‘sustancialmente menor’ que a principios de la década del 2000” (El País, 1/7). Diez años después de Lehman Brothers, el capital no puede escapar de su crisis.

Recule

La decisión de Trump de levantar el veto sobre Huawei, instituido con el pretexto de resguardar la “seguridad nacional”, constituye su segundo recule en pocas semanas, tras la abortada agresión militar contra Irán. Trump ha llegado a esa medida empujado por las propias compañías tecnológicas de su país, que venden software y componentes a la compañía china por 11 mil millones de dólares anuales. “La batalla contra Huawei despeñó a niveles pocas veces visto el rendimiento de las tecnológicas norteamericanas”, informa Clarín (30/6). Algunas de las tecnológicas venían evadiendo, inclusive, con diferentes ardides, el decreto del mandatario. Un decreto que planteaba, por otra parte, la posibilidad de represalias chinas, que es el principal productor de los metales raros que sirven en la fabricación de celulares.
La guerra comercial lanzada por Trump se ha transformado, en muchos aspectos, en un búmeran. Por lo pronto, son numerosas las corporaciones empresarias que se han expresado públicamente por los perjuicios que les causa esa guerra comercial.

Colonización

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos haya renunciado al propósito de fondo que esconden las subas arancelarias. Y que no refiere solamente –ni principalmente- al problema del déficit comercial norteamericano: se trata del intento de frenar el desarrollo tecnológico chino y proceder a un salto en la restauración capitalista, cuyo proceso la burocracia quiere pilotear en sus propios términos. Como parte de esta disputa, se producen la puja por el dominio comercial y militar del Mar de China Meridional y por el status de Taiwán. Las recientes protestas de masas en Hong Kong también han disparado las tensiones.
Por todas estas tensiones de fondo, la tregua alcanzada en Japón reviste un carácter precario.

Ocaso del G20

Si el foco de los reflectores del G-20 estuvo puesto en la reunión bilateral de Trump-Xi, en buena medida ha sido por la “insustancialidad” del documento discutido, otro compromiso precario entre sus participantes. Aunque, a su modo, registra el cuadro de crisis, al referirse a "la intensificación de las tensiones geopolíticas y comerciales", no logró una posición común sobre el cambio climático y omitió toda crítica al proteccionismo, lo que no sólo es resultado de las presiones de Trump, sino también del rumbo que asumen las potencias en la etapa. Emmanuel Macron, el presidente francés, ha llamado, a la luz de los límites de la reunión, a "cambiar el formato del G20".
La crisis capitalista hace mella en todos los armados políticos y diplomáticos.

Gustavo Montenegro

Costa Rica: la hoja de ruta del FMI en América Latina profundiza las huelgas y luchas



Estudiantes y maestros, en las calles en defensa de la educación

Costa Rica: la hoja de ruta del FMI en América Latina profundiza las huelgas y luchas
Hace más de un mes que en las calles de Costa Rica se producen paros docentes escalonados en contra de la Ley de Empleo que restringe el derecho a huelga y contra la ampliación de la lista de servicios públicos esenciales, entre ellos la educación. Estos paros se han dado en simultáneo con la gran huelga de los profesores chilenos, que entró en su quinta semana por reclamos salariales y contra una reforma que implica un recorte en materias claves.
En las últimas horas, se conoció la renuncia del ministro de educación costarricense, Edgar Mora.
“Criminaliza la protesta social, amenaza con disolver los sindicatos y despedir a funcionarios que defiendan sus derechos, lo que dejará indefensa a la clase trabajadora ante los abusos que ocurran desde el Gobierno”, informa la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) en su página web sobre la Ley de Primer Empleo. Entre tanto, el otro proyecto busca ampliar la lista de servicios esenciales donde la huelga será prohibida, incluyendo sistema hospitalario y la educación pública en ese listado.
Por esa razón, el jueves 6 de junio se lanzó por parte de esta asociación un paro con cese de actividades que inició acompañado por una movilización nacional por las calles de San José, capital del país. El 7, 11, 18 y 25 de junio los docentes protagonizaron estos paros con el apoyo central de los estudiantes secundarios, que acompañan con sus reclamos la lucha educativa, contra las pruebas estandarizadas y los problemas de infraestructura escolar.
Un dato a tener en cuenta es que la lucha callejera, con barricadas para enfrentar la represión estatal, está recogiendo apoyos. Los transportistas salieron a bloquear el acceso al principal puerto comercial del país, en rechazo a la entrada en vigor de un nuevo impuesto, y también reclamaron la renuncia del ministro de educación en apoyo a las reivindicaciones de estudiantes y maestros.
Para tratar de desactivar la ola de protestas, el presidente centroizquierdista Carlos Alvarado (del Partido Acción Ciudadana), que se ha valido innumerables veces de la represión, anunció ahora la realización de una mesa de diálogo.

La ruta del FMI

Estas huelgas se vienen desarrollando en un país convulsionado por la aplicación de los planes del FMI, que incluyó en diciembre pasado la aprobación de una reforma tributaria que aumentó los impuestos al consumo y recorta el gasto público, después de sortear una huelga de tres meses de los trabajadores estatales. Las movilizaciones que realizan ahora los transportistas son un coletazo de aquel proceso.
En esa oportunidad las dificultades para seguir la lucha tenían que ver con el rol de las direcciones sindicales que fueron varias veces superadas en votación para continuar la huelga y las expectativas colocadas en la justicia, que actuaron como un freno para darle continuidad a la intervención de los trabajadores.
La región centroamericana se encuentra conmovida también por las protestas en Honduras contra las reformas educativa y de salud, frente a las cuales el gobierno proimperialista de Juan Orlando Hernández sacó a las calles al Ejército. Los manifestantes reclaman que se vaya el gobierno. En Nicaragua, el intento de imponer una reforma previsional a la medida del FMI desató el año pasado una insurrección.
En Costa Rica, es necesario avanzar en la lucha por el derecho a huelga, por todas las reivindicaciones educativas, el esclarecimiento del asesinato del dirigente indígena Sergio Rojas, contra los planes del FMI, el no pago de la deuda externa y una salida independiente de los trabajadores a la crisis.

Amanda Martín
Secretaria adjunta de Ademys

Mercosur, ahorro para la UE, expolio para Sudamérica

América del Sur vive otra de sus llamadas “olas neoliberales” y tiene a la extrema derecha en Brasil, uno de los integrantes de Mercosur, con quien la Unión Europea ha firmado un acuerdo comercial tras veinte años de negociaciones.

La Unión Europea se vuelve a blindar comercialmente. Tras casi 20 años de negociaciones, este fin de semana se aprobó el acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur —Mercado Común del Sur, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, más otros Estados asociados—. Sin entrar en análisis políticos sobre si fue acertado o no expulsar a Venezuela de esta organización, en clave económica la Unión Europea se ahorrará unos 4.000 millones de euros en aranceles, aunque varias cuestiones quedan en el aire.
El libre comercio siempre lleva aparejada una injusticia comercial del contratante más fuerte frente al contratante más débil. En este caso, un Producto Interior Bruto más elevado no es la única garantía de la Unión Europea, también ser núcleo central de otros acuerdos comerciales como el CETA (con Canadá), el cuasi fallido TTIP (con Estados Unidos) o el último acuerdo comercial firmado recientemente con Japón .
En términos agrícolas se adivina una desigualdad muy patente en el horizonte. Si la producción de Sudamérica, pese a las altas emisiones de CO 2 que serían necesarias para importar sus productos, compensa más económicamente, esto provocará un cambio en el modelo productivo latinoamericano.
Uno de los ejemplos más evidentes es la producción de quinoa, que hace menos de una década era uno de los alimentos base de países como Bolivia o Perú y ahora se consume masivamente en Europa. Por otro lado, la agricultura y la ganadería europeas, ya bastante tocadas y subvencionadas en campos como la producción láctea, se verían resentidas por la importación de productos que ya no sería necesario producir aquí —teóricamente—, bajo la excusa de cumplir con protocolos como los acuerdos climáticos de París. Esto marca una senda peligrosa, con países que pagarán para que otros contaminen más que ellos.
Desde la propia Unión Europea, el comisario de agricultura Phil Hogan ha insistido en que habrá productos europeos especialmente protegidos. Serán los denominados “de alta calidad y regionales, protegidos por su indicación geográfica”. Esta definición es bastante ambigua y un continente en el que cabrían muchas cosas que no se especifican, si finalmente el acuerdo logra salir adelante. Para ello deberá todavía superar muchos trámites parlamentarios y la ratificación de todos los países miembros de la UE.
Respecto a la carne, habrá una tarifa preferencial para 99.000 toneladas —un 1,25 % del consumo total europeo—, cifra sobre la que después es previsible que se aplique algún tipo de gravamen, según las mismas fuentes.
En temas de transparencia, desde las instituciones europeas se advierte de que se protegerán los intereses de los productores de la UE, aunque no se dice nada de los productores sudamericanos.

EN CONTRADICCIÓN CON LOS ODS

Este acuerdo también choca con algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible , agenda impulsada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para sustituir a los Objetivos del Milenio y que los Estados firmantes quieren implantar en 2030. En su segundo punto, se habla de garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.
Según informes de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Latinoamérica un 4,7% de sus habitantes estaban en riesgo alimentario en 2014, porcentaje que aumentó en 2016 hasta llegar al 6,4%.
Este indicador también advierte de la propia desigualdad entre países de Mercosur, ya que el riesgo de hambre en Paraguay en 2016 estaba establecido en un 20,20%, mientras que en Argentina no superaba el 6%, cifra, del mismo modo, alarmante.
El punto octavo quiere conseguir la promoción de un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible. Aquí cabe preguntarse lo obvio: ¿es sostenible ese gran volumen de importaciones y exportaciones en condiciones económicas tan favorables? Los datos de la FAO aseguran que en los países en vías de desarrollo la mayoría de su población ocupada trabaja en el sector agrícola y esto supone la mayor parte de su PIB. En Sudamérica, entre el 40 y el 80% de las explotaciones agrícolas proviene de pequeños productores.

TRABAJO INFANTIL

Otra de las cuestiones de las que no se ha hablado al exponer este acuerdo ha sido qué pasará con países donde o no es ilegal que los niños trabajen o no se toman las suficientes medidas de control para que eso no ocurra.
La FAO estima que casi el 60% del trabajo infantil mundial se desarrolla en el ámbito de la agricultura, lo que comprendería a unos 100 millones de niños. Además, menos del 20% de los trabajadores agrícolas tiene acceso a protección social básica. Son aspectos que no interesa tratar con profundad en el acuerdo, a sabiendas de que Sudamérica es uno de los continentes con más desprotección laboral y económica.
Ni que decir tiene que la exportación de vehículos sin prácticamente aranceles será una operación económica que beneficiará a Europa, especialmente a Alemania, el mayor productor europeo de utilitarios. Bajo la excusa de un libre comercio, estos intercambios conseguirán no cumplir los acuerdos climáticos de París.
Esta coyuntura es más que previsible porque de esta maximización de los beneficios que supondría la supresión de aranceles también nacerían nuevas operaciones y el comercio entre ambos continentes se intensificaría. No se ha hablado de sanciones por un incumplimiento de emisiones todavía más acusado que el actual. Al fin y al cabo todos los acuerdos comerciales incumplen las emisiones de C0 2 , incluso los propios países internamente, pero este tipo de tratados rompen con una supuesta línea mundial de reversión de los problemas acarreados, entre otras cuestiones, por la contaminación a escala mundial.
Por último, queda en el aire el ya evidente blanqueo de la Unión Europea ante la extrema derecha que representa Jair Bolsonaro. Tampoco se sabe si reclamará medidas especiales. Aunque Brasil es un gran actor económico en expansión, su presidente ya ha dado carta blanca a cuestiones como la esquilmación del Amazonas y ha autorizado operaciones que confrontan radicalmente con la postura —a caravista, aunque privada y económicamente lleve una línea totalmente diversa— de la Unión Europea en el tema medioambiental.

Laura Cruz
El Salto
@LAURA_CRUZD

Estado social de derecha en Colombia.

A principios de la década del 2000 descendían tantos muertos por los ríos de Colombia como consecuencia de las masacres paramilitares, que algunos cadáveres terminaban en las orillas de los desahuciados puertos fluviales. Eran tantos y tan continuo su inerte peregrinar, que muchos habitantes de los pueblos ribereños enfermaron, sobre todo los niños. El cuadro involucraba fiebre, dolor de cabeza y nauseas; y en norte de Santander los habitantes de uno de esos puertos bautizaron al extraño contagio como cadaveritis.
Entre los años 1998 y 2005 se estableció en Colombia la paramilitarización de la sociedad y las instituciones. El infierno se instaló en las zonas rurales, las plazas de los pueblos fueron convertidos en centros de tortura y muerte contra sus moradores, acusados de ser colaboradores, simpatizantes o integrantes de la guerrilla, y sus cuerpos lanzados a los caimanes, a los ríos, o calcinados en hornos crematorios.
Los medios, silenciaban los hechos, eludían los motivos y exculpaban a los autores. De esa manera encubrían la danza macabra paramilitar y el tormento en el campo colombiano. Al igual que hoy, las únicas fuentes periodísticas de RCN y Caracol, eran la Casa de Nariño y las autoridades civiles o militares de las regiones afectadas, muchos de ellos vinculadas a las masacres mismas.
El terror de Estado se conformó a partir de relaciones y pactos entre paramilitares, políticos, empresarios, terratenientes, industriales, comerciantes, comunicadores, organismos de seguridad del Estado, militares y narcotraficantes.
El paramilitarismo invadió los tres poderes públicos, instituciones financieras, alcaldías y gobernaciones. Al tiempo que formaban a sus huestes en escuelas de descuartizamiento, donde se les instruía -como consta en el expediente del paramilitar Francisco Villalva- con “personas de edad que llevaban en camiones, vivas, amarradas (…) Se repartían entre grupos de a cinco (…) las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza… descuartizarlas vivas”.
Llevando la Doctrina de Seguridad Nacional al grado más extremo, la ola de terror paramilitar se extendió por todo el país; masacres como las de San José de Urabá, Segovia, Remedios, La Gabarra, Trujillo, Dabeiba, Ituango, Barrancabermeja, El Tigre, Curumaní, Tierra Alta, Tibú, El Tarra, Buenaventura, Naya, Chengué y las más de 1.200 que ejecutaron los paramilitares, se realizaron en su gran mayoría auspiciadas por el poder político con la participación y confabulación de las fuerzas militares.
El recorrido de la muerte arribó también a Mapiripán (Meta) entre el 15 y el 20 de julio de 1997. Paramilitares venidos de Antioquia y San José del Guaviare, en complicidad con la Brigada Móvil 2, lista en mano asesinaron a más de 50 de sus habitantes, en un suplicio que duró seis días. Algunas de las víctimas fueron degolladas, otras desmembradas, las mujeres violadas antes de matarlas y los cuerpos arrojados a las aguas del río Guaviare.
En el corregimiento del Salado, en febrero de 2000, los paramilitares asesinaron a 60 habitantes indefensos, y desplazaron 4.000, tras dos días de tortura y muerte selectiva, reunieron a la población en la plaza principal y mientras los verdugos tocaban gaitas, tamboras y acordeones, asesinaron a 28 personas más. Pocos días después de la masacre Carlos Castaño sería entrevistado como gran señor de la guerra contrainsurgente, en horario estelar por Darío Arizmendi de Caracol Radio.
Sería hasta el año 2006 que explotaría el escándalo de la Parapolítica; la alianza entre sectores del poder económico y político del país con el paramilitarismo. Todos los partidos de la coalición con los que gobernó Uribe Vélez estuvieron involucrados en dichas alianzas. El Congreso en su gran mayoría parapolítico, legislaba para el control territorial y de economías ilegales por parte de los paramilitares de las AUC. Estas a su vez garantizaban en la regiones el triunfo de sus socios políticos. Con las masacres desarrollaban su papel en la guerra contrainsurgente y “despejaban” las regiones colombianas para que poderosas empresas extranjeras o nacionales usurparan las tierras para producir palma o desarrollar megaminería.
Partidos como el antiguo PIN (Partido de Integración Nacional), que en razón a la parapolítica tuvo a la mitad de sus congresistas en la cárcel, lo que los obligó a cambiar su nombre al de Opción Ciudadana, contaba entre sus filas con Miguel de la Espriella, quien confesó el llamado Pacto de Ralito, un acuerdo para “refundar” la patria que firmaron varios congresistas con jefes paramilitares.
A ese mismo partido perteneció el exsenador Álvaro el gordo García Romero, a quien la justicia señaló de determinador de la masacre de Macayepo, perpetrada por paramilitares el 14 de octubre de 2000, donde con piedras y garrotes un grupo de 80 paramilitares del grupo “Héroes de Montes de María” asesinó a 15 pobladores.
Hoy en el ocaso de la segunda década del siglo XXI, las regiones dejadas por Farc, tras el acuerdo de paz, sí vienen siendo copadas por el Estado, pero por uno de sus instrumentos más atroces, el paramilitarismo, en un nuevo y acelerado proceso de control social territorial, a la par que los parapolíticos y sus herederos continúan haciendo política.
De la misma forma como Turbay Ayala, declaró en los años 80, que en Colombia no habían presos políticos, y que el único era él, mientras los calabozos de las brigadas militares se abarrotaban de prisioneros torturados; o como veinte años después, cuando más arreciaba la guerra en el marco del “Plan Patriota”, el por ese entonces presidente Uribe Vélez aseguraba que en Colombia no existía conflicto armado; hoy los organismos de control soslayan la expansión paramilitar y reducen a “líos de faldas” o vendettas, el más que evidente plan de exterminio de líderes sociales y excombatientes de Farc en toda Colombia.
Los líderes sociales que protegen y defienden el territorio, que proponen límites y controles ambientales para la explotación industrial continúan siendo asesinados día tras día. Pero no basta ocultar la soga para que desaparezca el ahorcado; los líderes sociales que protegen y defienden el territorio, que proponen límites y controles ambientales para la explotación industrial, que subordinan los intereses particulares de las empresas al patrimonio ambiental, los líderes campesinos que luchan por recuperar la tierra despojada por paramilitares, gamonales y políticos delincuentes, los dirigentes que defienden los derechos humanos, que movilizan a la sociedad en defensa de los derechos sociales, económicos y políticos de los colombianos; continúan siendo asesinados, día tras día.
Pero el actual Gobierno, ovacionado por los grandes empresarios, no logra ocultar su desprecio hacia el pueblo colombiano y son solo los intereses de las empresas transnacionales los que al parecer está decidido a defender con firmeza. No importan variables ambientales, derechos humanos, si son obstáculo para el crecimiento frenético de la economía de la élite a la cual solo la impulsa un credo, la catalaxia y un dios: el mercado autorregulado, como centro de una sociedad controlada por la ocupación militar y paramilitar, y que gradualmente recompone su templo, el autoritario Estado social de derecha.

Pablo Nariño
Las Dos Orillas

lunes, julio 01, 2019

La concepción socialista del Che, ayer y hoy



Palabras de presentación del libro: “El pensamiento económico del Che”, de Carlos Tablada

I

Quisiera comenzar estas palabras recordando hoy a Fernando Martínez Heredia, uno de los intelectuales cubanos que más estudió las ideas y las batallas del Che y que fue también un guevariano en la vida. Lamentablemente lo perdimos físicamente hace dos años, cuando aun su mente luminosa seguía aportando muchísimo al pensamiento social cubano. Gracias Fernando, por tu ejemplo.
Creo ha sido una idea muy feliz que la editorial Ciencias Sociales haya decidido relanzar El pensamiento económico del Che, de Carlos Tablada. Con 38 ediciones realizadas y más de 600 mil ejemplares impresos en 14 países y nueve idiomas, esta obra continúa siendo un clásico entre los estudios del pensamiento revolucionario cubano y latinoamericano, al abordar las ideas de uno de los marxistas más descollantes del siglo XX.
Esta nueva edición aparece ahora con una excelente carta de presentación, los prólogos a impresiones anteriores realizados por Aurelio Alonso, Celia María Hart y Fernando Martínez Heredia, quienes no se limitan a destacar los valores del libro de Tablada, sino que lo complementan y dialogan con él a través de vivencias personales y análisis muy oportunos.
Esta es una obra finalizada en 1984, luego de 15 años de laboreo científico y cuyos resultados de investigación tuvieron que enfrentarse de manera audaz y valiente a poderosas fuerzas internas, en una época donde el Che era recordado y estudiado como guerrillero, internacionalista, hombre de excepcionales cualidades éticas y políticas, pero desconocido en lo más valioso de su pensamiento teórico sobre la transición socialista. Muy poco era lo que se había publicado tanto de la propia obra del Che, como estudios sobre su pensamiento en el período 1967-1987, hasta la aparición del libro pionero de Tablada.
Es justo mencionar como excepciones de esta etapa, la compilación de buena parte de la obra del Che en 7 tomos,[i] bajo la coordinación de quien en ese momento era su viceministro primero, Orlando Borrego. Estos tomos contaron con el privilegio de haber sido revisados por el Che en 1966 cuando se entrenaba para la lucha en Bolivia, sin embargo saldrían en 1970 en una tirada reducida solo para cuadros de dirección.[ii] En 1972 el Instituto Cubano del Libro tomando como fuente la compilación realizada por Borrego, publicaría Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos.[iii] En el exterior, un año antes, había salido a la luz el libro El pensamiento del Che Guevara, de Michael Lowy.[iv] Pero lo cierto es que las ideas del Che durante años continuaron siendo patrimonio exclusivo de algunos especialistas. Si aún hoy existe desconocimiento y distorsión de sus ideas, hay que imaginarse el contexto de aquellos años, en que la mayor parte de su obra permanecía inédita o ignorada.
Quizás algunos subvaloraron —ya fuera por desconocimiento o mala intención—los aportes teóricos y prácticos del Che a la construcción del socialismo, considerando en espacios íntimos al Che de voluntarista e idealista, asociando su pensamiento al modelo económico asumido en la segunda mitad de los años 60. Vale la pena insistir en que nada tuvieron que ver aquellos errores y distorsiones económicas, con la aplicación del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) creado por el Che. De hecho, el SPF nunca llegó a aplicarse a escala nacional y hasta 1965 convivió junto al modelo del Cálculo Económico defendido fundamentalmente por Carlos Rafael Rodríguez.
A partir de los análisis críticos de las fallas cometidas en la conducción de la economía se pasó a otro modelo diseñado a inicios de los años 70, pero implementado a partir de 1976: el llamado Sistema de Planificación y Dirección de la Economía (SPDE), tomando como base la experiencia de los países del campo socialista. Recordar que Cuba había entrado al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1972. Con el nuevo modelo comenzarían a sentirse entonces en pocos años los efectos nocivos del pragmatismo economicista: la ganancia y rentabilidad al margen de las consecuencias sociales; el estímulo material como único instrumento para incentivar a los trabajadores —deformado además en su comprensión y aplicación—, confianza excesiva en los mecanismos, entre otros males muy similares a aquellos que desde mucho antes venían corroyendo las bases ideológicas y culturales de las sociedades del llamado “socialismo real” y que el Che tan premonitoriamente como 1965 había advertido:
“Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere solo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de lospueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo”.[v]
Aquellas armas melladas del capitalismo utilizadas para construir el socialismo, lejos de ser eliminadas o controladas, fueron robustecidas con la Perestroika y la Glásnot de Gorbachov y penetraron hasta el corazón mismo del sistema soviético, terminando en aquel derrumbe vergonzoso que conocemos.
Fue en ese convulso y peligroso contexto de mediados de los años 80 [vi] que el libro de Tablada adquirió una fuerza inusitada, luego de caer en las manos de quien más podía comprender a cabalidad su importancia y trascendencia: Fidel Castro. El líder de la Revolución se convirtió en el principal divulgador de la obra. En discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987 expresaría: “Recientemente se hizo una compilación de todas estas ideas y un economista escribió una obra por la cual recibió un premio en la Casa de las Américas, que tiene el mérito de haber recopilado, estudiado y presentado en un libro la esencia de las ideas económicas del Che, recogidas de muchos de sus materiales hablados o escritos, artículos y discursos sobre cuestión tan decisiva para la construcción del socialismo. La obra se titula El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara”.[vii]
El libro se convirtió en una referencia obligada para acometer en la Isla a partir de 1986 lo que se conoció como Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Así el Che, con esa capacidad de seguir naciendo, vino nuevamente a combatir junto a nosotros todas las deformaciones que podían conducirnos irremediablemente hacia el capitalismo, en un momento donde muchos se ilusionaban y defendían la posibilidad de extrapolar las reformas impulsadas por el liderazgo soviético a nuestra realidad. Gracias al empeño de Tablada las ideas del Che sirvieron entonces no solo para rectificar en la búsqueda de nuestro propio camino, sino también como muro de contención a los entusiastas del calco y la copia.

II

Recientemente se hizo público un discurso inédito de Fidel en un encuentro con el Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, el 12 de marzo de 1988, donde se observa claramente la fuerte conexión de Fidel con las ideas del Che, que evidentemente había vuelto a analizar a partir del libro de Tablada. Me permito citar algunos fragmentos:
“Nosotros no vamos a descuidar, ni en lo más mínimo, todo lo que se refiere a la eficiencia económica, pero habíamos caído en un mercachiflismo terrible; ni se sabe las consecuencias que habíamos tenido con esas empresas que actuaban como empresas capitalistas, es decir, tuvimos un bache serio.
Yo me imagino lo que ha pasado en algunos países por ahí, porque todos esos mecanismos estuvieron funcionando veinticinco o treinta años; aquí estuvieron diez y por poco acaban con nosotros, esa es la verdad, en el cual se estaba aplicando una experiencia de otros países. Pudiéramos decir que el Che previó, porque el Che —y nunca había vivido esa experiencia por un país del Tercer Mundo— tenía una desconfianza terrible en aquellos mecanismos y decía que no se podía construir el socialismo a base de aquellas categorías capitalistas.
Cuando en el año 1975 se empezó a aplicar aquí el sistema similar a los demás países socialistas, tuvimos todas esas cosas. Después las empresas no querían terminar un edificio porque ganaban dinero moviendo tierra, poniendo columnas y no ganaban dinero terminando, que es lo más difícil, lo que menos ganancia daba, y se empezaron a convertir en unos capitalistas de pacotilla. Yo digo, bueno, podemos decir que la Revolución pasó un período de eso, iba en estancamiento y descenso. Esa es la realidad.

(…)

¿Qué, nos vamos a poner a competir con la sociedad de consumo yanqui? ¿Vamos a entrar en la competencia para que la gente se quede aquí a base de darle más zapatos, más lujos, más cosas? ¿Cuántos se quedarían aquí, si el cemento que une al ciudadano a su patria no es otra cosa que el bienestar material?

(…)

Recuerdo lo que dije que significaba la cultura cuando había los criterios de que “esto cuesta tanto”, “esto es improductivo”, como si lo único productivo fuera aquello que produjera cemento, acero, cosas materiales.

(…)

Si se cree en el hombre, y es un punto de vista del que yo parto, ¿es un animalito que obedece solo al palo o a la zanahoria? Yo no creo que el hombre sea esa porquería realmente. Yo creo que el hombre es mil veces superior a eso”.[viii]

III

A pesar de que el Che se adelantó como nadie en la crítica al socialismo real existente y alertó sobre la restauración del capitalismo en los países europeos, todavía hoy algunos siguen considerando la visión del Che sobre lo que debía ser y lo que no debía ser el socialismo, como idealista. Creo que tener esa valoración a estas alturas solo es posible sobre la base del desconocimiento o la tergiversación de la propuesta teórica y práctica del Che sobre la transición socialista. Basta con leer el libro de Tablada para entender cuanto realismo había en las propuestas del Che. Ese Che realista es que llega a plantear: “pensar que un país entero va a responder a estímulos superiores teniendo hambre…., eso a mí me parece un sueño (…); hay una cantidad de necesidades que son vitales, y ésas hay que satisfacerlas, si no las satisfacemos, difícilmente podamos avanzar”.[ix] Pero para leer y entender al Che hay que hacerlo desde su visión totalizadora del socialismo, donde no se pueden segmentar sus propuestas económicas, de la ideología, la política y la cultura. El Che tomó distancia tanto del idealismo voluntarista como del pragmatismo economicista.
“El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa —expresaba el Che—. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”.
Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en la mente. El llamaba a eso un “hecho de conciencia”. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”. [x]
Y es que para el Che, como destaca Tablada: “los éxitos económicos serían realmente tales en la medida en que, tanto por sus resultados finales como por la manera en que fueran logrados, implicaran un impulso decisivo a la formación de nuevas relaciones sociales más humanas y, por tanto, de nuevas formas de conciencia social”.[xi]
Siendo uno de los grandes humanistas del siglo XX al igual que Fidel, para el Che siempre estuvo claro que la meta fundamental no era solo crear una nueva sociedad como antípoda de la sociedad capitalista, sino crear seres humanos distintos y que, de hecho, era imposible llegar al comunismo si por el camino no se forjaba al “hombre nuevo”. El Che colocaba al hombre en el centro de toda su concepción del socialismo, como actor consciente de la historia, y al factor subjetivo como la palanca principal para crear nuevas realidades. El Che no solo rechazaba al orden de subordinación que realizaban algunos teóricos al subordinar el desarrollo de la conciencia al “gradual aumento de los bienes de consumo para el pueblo”, sino que incluso defendía el criterio que el desarrollo de la conciencia ayudaba a que el individuo pudiera comprender, controlar y guiar los hechos económicos y acelerar más la creación de la base económica en función del proyecto social.
A lo largo de todo el libro de Tablada, se nos presenta a un Che enfrentado a la vulgarización más extendida del marxismo: el llamado determinismo económico. Para el Che no había economía sin política, tampoco política sin economía, pero era fundamental que la política fuera la que condujera a la economía y no viceversa. No desconocía los límites impuestos por las condiciones objetivas, pero tampoco se subordinaba a ellas. El Che entendía que las circunstancias hacen al hombre, pero también éste es capaz de hacer sus circunstancias. La herejía de la Revolución Cubana y del propio Fidel, ante los supuestos imposibles históricos, habían sido para él mejor ejemplo práctico.
Por supuesto, eso no significa —y estoy seguro que nunca fue la intención de Tablada— que estemos llamados a adoptar como camisa de fuerza las fórmulas en el sistema de dirección económica que el Che ideo para un contexto muy particular, como era aquel de la Cuba de los años 60, pero sí a profundizar en un pensamiento que aun tiene mucho que decirnos en las circunstancias actuales para evitar que “los árboles nos impidan ver el bosque”. Hay esencias en el pensamiento del Che que son y serán útiles para todos los tiempos, y en cualquier circunstancia de un proyecto que pretenda convertirse en una alternativa real y superior al capitalismo.
La enseñanza del Che, como también se desprende de este libro, es que debemos incentivar siempre el pensamiento crítico y por supuesto —si nos decimos revolucionarios y marxistas—, no contentarnos solo con interpretar el mundo, sino transformarlo. “¿Por qué pensar que lo que “es” en el período de transición, necesariamente “debe ser?”[xii] Es una pregunta que continuamente se hacía el Che y que debiera acompañarnos siempre para evitar el anquilosamiento y las verdades eternas, y a que prevalezca la “creación heroica” que proponía también ese gran marxista latinoamericano que fue Carlos Mariátegui.

IV

La influencia que desempeñó el libro de Carlos Tablada en la política cubana de la segunda mitad de los años 80, constituye una muestra ejemplar del papel que pudieran —y están llamadas a desempeñar— las ciencias sociales en nuestro país en la coyuntura actual, en tiempos de trascendentales cambios y transformaciones en nuestra realidad económica, política y social. En un momento en que se han multiplicado los diversos actores y estructuras que hoy intervienen en nuestra economía, sigue teniendo gran vigencia el llamado que hizo Tablada a partir de sus profundos estudios del pensamiento del Che: “La forma en que cada una de las nuevas estructuras económicas e instituciones condiciona y se expresa en las motivaciones del hombre corriente, resulta un aspecto vital que debe ser estudiado en cualquier ensayo sobre el período de transición”. [xiii]
El libro de Tablada que es más que el pensamiento económico del Che, pues aborda su concepción amplia y sistémica del socialismo, nos reafirma que el pensamiento y el ejemplo Ernesto Guevara siguen siendo actuales y necesarios para encarar los viejos y nuevos entornos subjetivos que vienen reproduciéndose en nuestro país —acompañados de nuevas expectativas y paradigmas de éxito—, que se alejan del ideal de socialismo al que aspiramos y por el que luchamos; para enfrentar además del imperialismo y el capitalismo, al colonialismo cultural más sutil que nos invade, ya sea en la educación, en el lenguaje, en las costumbres o en los métodos. El Che sigue convocándonos a combatir el burocratismo, la corrupción, el derroche, las indisciplinas sociales, la doble moral, la apatía y el derrotismo. El Che sigue motivándonos a que a contracorriente nos aferremos a lo mejor el humanismo y a que junto al desarrollo de las fuerzas productivas desatemos las fuerzas espirituales de la nación cubana. El Che sigue llamándonos a ser patriotas, solidarios e internacionalistas.
Este es un libro pertinente para Cuba, pero también para toda la izquierda mundial, en especial en Latinoamérica. Las derrotas que han sufrido los procesos progresistas en América Latina y el Caribe, han demostrado que el cambio revolucionario más trascendente y perdurable no está en lograr mejores patrones de distribución, en crear nuevos consumidores, sino en forjar nuevos sujetos para el cambio revolucionario, consientes y protagonistas de las principales transformaciones. Muchas de esas ideas ya fueron adelantadas desde el siglo pasado por el Che y podemos verlas nítidamente en esta obra que presentamos hoy.
¡Muchas Gracias!

Elier Ramírez Cañedo

Notas:

[i] El Che en la Revolución Cubana (7 tomos), La Habana, Editorial Ministerio del Azúcar, 1966.
[ii] Entre el 2014 y el 2018, la Editorial José Martí, reeditaría estos 7 tomos en una tirada más amplia.
[iii] Instituto Cubano del Libro, Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos, 1972.
[iv] Michael Lowy, El pensamiento del Che Guevara, Siglo XXI Editores,
México D. F., 1971.
[v] Citado por Fernando Martínez Heredia en: El Che y la crítica desde el socialismo cubano, Cubadebate, 14 de junio de 2013.
[vi] Tablada tenía la vivencia personal de todas estas deformaciones pues durante una década (1975-1984) estuvo al frente de la dirección económica de una gran empresa estatal (Empresa de Producciones Varias (EMPROVA), donde se aplicaba el Cálculo económico.
[vii] Fidel Castro, Discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987, en el principal acto conmemorativo del vigésimo aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara.
[viii] Véase en Fidel y la AHS, Versión amplia del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la clausura de la reunión del Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, celebrada el 12 de marzo de 1988, pp.7-57.
[ix] Citado por Aurelio Alonso en su prólogo al libro de Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2017 (tercera edición)
[x] Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, ob.cit, pp.55-56
[xi] Ibídem, p.76.
[xii] Ibídem, p.39
[xiii] Ibídem, p.65.

Honduras en revolución: ¿qué está sucediendo realmente?



La lucha se agudiza a un ritmo acelerado, en toda Honduras se vociferan los gritos de la clase oprimida por la emancipación del yugo del sistema; el agitado movimiento de la clase oprimida aglutinado en la plataforma por la no privatización de la salud y la educación ha sido muy efervescente y digno de ser catalogado como unos de los movimientos de masa más extraordinarios desde la sangrienta usurpación del poder por parte de la institución política más asesina de Honduras: el Partido Nacional. Todas las luchas por modestas que parezcan se insertan en una lucha general contra la dictadura burguesa que el capitalismo internacional fortalece. Nuestro papel es integrar todos esos combates a la lucha de clases.
Desde el golpe de Estado imperialista de 2009 al gobierno de Manuel Zelaya, las luchas en las calles por la democracia han sido realmente consecutivas. La instauración de la dictadura ha arrastrado centenares de muertes que al mismo tiempo han levantado de la sumisión a miles que se han puesto de pie alzando su voz contra este sistema rapaz de las viejas políticas que nunca se preocuparon por el bienestar de los pobres.
A casi año y medio de la segunda toma ilegitima de JOH, la lucha por una trasformación revolucionaria de la sociedad ha cobrado más fuerzas, las acciones de la clase oprimida están directamente relacionada a las condiciones de miseria a las que el Estado burgués hondureño, dirigido por Washington, ha orillado a la ciudadanía. Hoy el país cuenta con un deficiente sistema de energía eléctrica, agua potable, alimentos, salud y educación; las circunstancias avalan el gran anhelo revolucionario de la mayoría y el sectores gremiales como el magisterial y medico han dicho presente en la lucha contra los duros golpes de las privatizaciones que pretenden imponer en el sector salud y educación (cabe recalcar que ya privatizaron la ENEE, que era la empresa estatal encargada de la distribución y administración de la energía eléctrica y hoy por hoy no hay quien no se queje de los cobros mensuales que mas que facturas, son balas).

El paro general

Para el día 30 y 31 de mayo, y luego de suspensiones de clases, consultas médicas y de múltiples marchas en las calles (donde se recalca la agitada marcha desde la Universidad Nacional Autónoma de Honduras [UNAH] y la de los obreros el 1 de Mayo) el gremio médico y magisterial convoca a paro nacional, naturalmente esto fue el conato de un nuevo periodo de lucha en las calles. Desde entonces mas de veinte días de lucha han trascurrido por no aceptar los llamados decretos por la «reestructuración» del sistema de salud y educación y desde entonces las movilizaciones han sido muy recurrentes.
El ambiente está más que agitado para comenzar una trasformación radical de la situación deplorable de muchas instituciones que han sido saqueadas por políticos y que por la lógica destructiva del neoliberalismo se terminan privatizando.

Los métodos de lucha

Ingenuos los empresarios asesinos quisieron dar otro golpe, pero no imaginaron todas las acciones de los desangrados y valientes hombres y mujeres que ya no soportan otro golpe. Los métodos de lucha se han enfocado en las tomas y movilizaciones, después del llamado a paro los gremios no han mermado las movilizaciones, unas veces mas combativa que otras pero siempre con mucha indignación. Los estudiantes siempre destacan por su presencia en las manifestaciones, han clamado justicia y lo seguirán haciendo hasta que la dictadura caiga, desde el auge del movimiento universitario en 2016 las tomas no han parado a pesar de tener que hacer algunos sacrificio; cada gota de sangre de nuestros mártires recorre las venas de los estudiantes, desde que comenzó el segundo periodo (23 de mayo) no se ha recibido una tan sola semana completa de clases, de hecho según la normativa universitaria el periodo debería ser cancelado.
El 19 de junio se vivió algo sorprendente, toda Honduras salió a tomarse las carreteras y calles de barrios y colonias, la policía no salió a reprimir como en ocasiones anteriores, pero si hay registro de heridos de balas y muertes, no con exactitud pero según algunos diarios más de veinte personas ingresaron al hospital. Esto de que los policías hayan «mermado» la represión al menos en algunos sectores, hay que dejar bastante claro, tiene que ver con un conflicto interno en sus instituciones, ya ocurrió una vez en 2017, pero volvieron a inclinarse ante la bota del verdugo por intereses particulares, también hay que aclarar que la oposición no supo plantear una buena estrategia para sacar ventaja del momento; como sea, la población ahora los ve con escepticismo. Hay que sacar una conclusión importante de todo esto y es que los policías luego de periodos largos de represión terminan «cediendo», esto en parte está relacionado al agotamiento, es evidente, si las acciones de lucha continúan en las calles los días de la dictadura están contados.
Hay muchos sectores que a lo largo de la lucha se han sumando a las acciones y se pueden mencionar muchos, los transportistas de cargamento pesado que hicieron múltiples paros en la costa norte, El sindicato del Seguro Social (SITRAIHSS), El Sindicato de Trabajadores de la UNAH, médicos y enfermeras de entes públicos, algunas unidades importantes de trasporte publico, colegios de secundaria, personas desempleadas que ya no aguantan no poder llevar comida sus hogares, vendedores independientes, entre muchos más. Al ver como se aglutinan tantos sectores debemos plantear una estrategia para vincular a todos los gremios y sectores en la lucha por un cambio de sistema ya que en definitiva es lo único que nos puede sacar de tanta destrucción, la lucha no debe estar enfocada solamente en la salida de JOH, falta sacudir a toda la estructura política que ha implantado el capitalismo; no basta acabar con los síntomas, hay que acabar con la enfermedad.

No es una lucha solamente gremial, es una lucha de clases

Bajo la lógica de «dividir es vencer» la dictadura ha usado lo que tiene a su alcance para desmoralizar al pueblo y que éste se paralice, las estrategias han sido enfocadas en que las luchas por la no privatización no es asunto de estudiantes, desempleados o la demás población como tal; no hace falta decir que esto es completamente un disparate absurdo y hasta un insulto a la inteligencia del pueblo, ya que la clase explotada es, en primera instancia, la mas afectada. Son los pobres quienes ocupan el Hospital, San Felipe, Mario Catarino Rivas; los políticos y señores burgueses van al Hospital San Jorge, Clínicas privadas e incluso a Seguros Extranjeros. No se mueren por falta de antídotos o ambulancias, como le pasó a un niño que lo mordió una serpiente en Choluteca, y que pudo haber sobrevivido, de no ser porque la ambulancia que lo podía trasladar estaba en mal estado y porque el hospital no tenía el antídoto. Son los pobres que matriculan a sus hijos en Escuelas, colegios y Jardines de niños públicos, los ricos no, ellos tienen a sus hijos en guarderías en colonias seguras donde no corren el riesgo de que los secuestren porque viajan en «rapiditos», ellos van con niñeras que velan su cuidado; los hijos de la clase trabajadora se enfrentan a la violencia de sus barrios y no solo ha sucedido una vez en la que los chicos de escuelas son prácticamente obligados a formar parte de maras y pandillas desde tempranas edades, los niños de las escuelas publicas en Honduras sufren precariedades inimaginables; a los hijos de la burguesía no les cae el techo en la cabeza como le sucedió a dos niños en Choluteca que resultaron heridos al desprenderse el techo de su aula. ¡Claro que es una lucha de clases! una lucha de los explotados contra los explotadores.

Luchemos contra el capitalismo

Corre por la venas de los explotados la sangre de los que una vez fueron silenciados con las frías balas de los fusiles militares. La sociedad hondureña, a diferencia de etapas anteriores donde la manipulación mediática sobre confundía la conciencia, cada día adquiere mas experiencia; es innegable que los agitados movimientos giran en torno a los anhelos de un cambio radical. Nada ofrece soluciones tan reales y genuinas como el triunfo de una revolución socialista, que los obreros se apropien de los que le ha pertenecido siempre y que les ha sido negado. En el marco de este muy podrido sistema pocas soluciones existen, no se pueden llegar a triunfos reales si la estructura es la misma. Ahora es el momento de instaurar un sistema donde los que hoy no tienen voz la puedan tener, por un sistema de salud amplio con educación de calidad, la dictadura no un personaje, es una mega estructura y es hora de sacudirla hasta derrumbarla.
Después del fraude, dijimos que JOH se imponía pero que era una dictadura débil y que más temprano que tarde se enfrentaría a las movilizaciones de masas. Esta perspectiva se ha cumplido. La profundización de la crisis del régimen se ha agravado, pero el movimiento no debe cometer los mismos errores que en la lucha contra el fraude. Se deben conformar asambleas populares que permitan organizar la lucha pero, que puedan convertirse en órganos, que incluso cuando el movimiento baje puedan mantener la lucha. La otra cuestión es abogar por una huelga general. El paro de transporte estaba teniendo grandes afectaciones económicas y eso avanzaba en debilitar al gobierno, pero se levantó. Si el paro fuera del conjunto de la economía, los días o las horas de JOH estarían contadas. Si la lucha se focaliza solo en tomas barriales, difícilmente avanzará en derrumbar por la vía revolucionaria a la dictadura. Por eso debemos abogar por convertir la lucha en una huelga general.
El imperialismo puede valorar que es más costoso sostener a JOH que dejarlo caer, aunque eso no es del todo seguro. Pero si fuese así, ellos buscarán primero derrotar al movimiento de masas o contener mientras puedan el movimiento y cuando entre en reflujo podría buscar una salida legal como un gobierno interino y nuevas elecciones. Cambiar para que nada de fondo cambie. La única esperanza está en la organización de los obreros, campesinos y estudiantes de Honduras, que solo pueden confiar en sus propias fuerzas.

Izquierda Marxista (CMI-Honduras)
Viernes 21 de Junio de 2019 19:13

No hay vuelta al 2015



Ni con Macri, ni con Lavagna, pero tampoco con Fernández.

Entre las grandes masas trabajadoras la completa debacle del gobierno Macri y su consecuencia devastadora en el nivel de vida, la desocupación, la caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, la miseria social e incluso el hambre, ha puesto en el tapete la cuestión de que “estábamos mejor en el 2015”. Irrefutable.
¿Estábamos bien en 2015? No, por eso perdió la candidatura de Scioli que encarnaba la salida “hacia los mercados” desde adentro del peronismo y aún del kirchnerismo, resignado a colocar de vice a Zanini. Franjas enteras de trabajadores votaron a Macri contra el impuesto al salario, por la recesión y contra una inflación que siendo mucho menor a la actual, era ya importante y las paritarias venían a la baja.
Pero como consecuencia del estrepitoso fracaso de la tentativa macrista, y en particular desde la caída en las garras del FMI, se empezó a revalorizar un peronismo dividido y atravesado por las causas de corrupción y la cooptación de gobernadores por la caja macrista. Así, los adelantos electorales provinciales, como consecuencia de la crisis política y de régimen, fueron el ensayo para rearmar una tentativa de recambio, hoy corporizada en la fórmula Fernández-Fernández.
Ante la catástrofe social, gran parte del pueblo argentino firmaría ya la vuelta al estado en que estábamos. Pero eso no será así aunque ganen los FF. La propia fórmula ya denota que no será así.
Cristina protagonizó en sus últimos años lo que caracterizamos desde el PO como un “bonapartismo tardío”. Es decir un reforzamiento del régimen de poder personal, mayoría parlamentaria mediante, para pilotear la crisis de sus últimos cuatro años. De la mano de ese régimen final vino “la vuelta a los mercados”, tras el saqueo del Anses agotando las posibilidades de la política de la deuda “interestatal”: el repago usurario al Club de París y a Repsol y el reconocimiento de los juicios del CIADI. De sobrepique, el cepo cambiario por la caída internacional del precio de la soja como parte de la caída del precio del petróleo y de todos los comodities que llevaron al abismo también el régimen chavista, poniendo de relieve los límites insalvables de los nacionales y populares de América Latina.
El punto es que ese bonapartismo tardío tampoco vuelve. Cristina ha puesto para asumir la presidencia a un hombre de confianza del capital financiero y del establishment. No hay bonapartismo de vicepresidentes. Menos todavía con el sándwich político de la incorporación de Massa con destino a la presidencia de la Cámara de Diputados, que fue un pilar de las leyes macristas y de mano dura. Nada menos que el hombre que acompañó al novato Macri a Davos, para garantizar su acompañamiento ante la burguesía mundial.
Aún así, el cambio de un eventual gobierno FFM, con respecto al régimen del 2015 no termina allí. Para economía ya no va Kicillof que, de ganar, tendrá que bailar con la explosiva Provincia en tiempos de ajuste: van Nielsen y un equipo que se pasan dando garantías de repago y ajuste a la Nac&Pop. Especialmente, la idea de un congelamiento de precios y salarios que ate a los sindicatos después de una devaluación ya anunciada crípticamente por Alberto F. al decir que el precio del dólar es artificial (o sea bajo).
¿Y el parlamento? ¿Volverá a ser el de 2015, en caso de ganar la fórmula Fernández, Fernández, Massa? Tampoco. Ni parecido. Los gobernadores promacristas del peronismo como Manzur, Bordet, Uñac o el flamante Perotti, manejaron la “lapicera” de las listas federales a diferencia del pasado. Y en el extremo caso cordobés en el que el kirchnerismo entregó los votos a Schiaretti, este va con boleta corta, mostrando que la rendición K para votarlo fue incondicional. Por otro lado, en la Provincia Máximo manejó la lapicera pero resignó cuatro bancas de La Cámpora de ocho que renuevan.
Como verán, a estas alturas, del “bonapartismo tardío” del 2015 no quedan ni rastros. Y Fernández Alberto se la pasa dando garantías al FMI como ocurrió días pasados, lo que nos llevará al default que él dice rechazar. Las cesaciones de pago no se buscan, ocurren en las naciones que pagan una deuda que en un momento no pueden seguir pagando, nunca en un gobierno capitalista es una decisión consciente.
El “contrato social” que ha ideado con Cristina, rememorando el nefasto pacto social de Perón, Rucci y Gelbard, es la vía nacional y popular de conducirnos a las reformas antiobreras que prepara toda la clase capitalista: las reformas laboral, previsional e impositiva, que no completó Macri y que acompañan el reforzamiento de los compromisos asumidos con las privatizadas en torno a la dolarización de tarifas.
La campaña electoral del PO en el FIT Unidad será una poderosa palanca para las futuras luchas de los trabajadores al preparar a los activistas en esta línea de independencia de clase, de allí la importancia del planteo estratégico “que la crisis la paguen los capitalistas” para desenvolver el programa de poder de los trabajadores para que la crisis la paguen ellos.

Néstor Pitrola

Impuesto al salario, un mecanismo de confiscación que defiende todo el arco patronal



El gobierno anunció que el medio aguinaldo correspondiente a julio 2019 no estará eximido para el cálculo anual del impuesto al salario. Un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores que debe ser entendido en el cuadro general de ajuste y de compromiso con el capital financiero internacional.
Un sector de la dirigencia sindical alineada con la fórmula Fernández-Fernández amenazó de inmediato con una movilización. Sin embargo, no cuestiona el impuesto, sino que pide una exención puntual, lo que desnuda su maniobra. La burocracia intenta mostrar frente al FMI y a la burguesía que el PJ-K es la fuerza política capaz de regimentar al movimiento obrero, y para esto debe aparecer tomando alguna iniciativa.
El anuncio oficial de que el impuesto impactará sobre los aguinaldos estuvo a cargo del Ministro Dante Sica, que sin ruborizarse señaló “el mes que viene vamos a tener el impacto de aguinaldo, así que vemos una recuperación del salario real, estimamos que este año no habrá pérdida de poder adquisitivo”. Estas declaraciones se dan en el marco de tarifazos permanentes, caída de todos los indicadores económicos y paritarias rondando el tope oficial del 28% frente a una proyección inflacionaria superior al 40%. Recordemos que los salarios arrastran un retroceso de 10% promedio de 2018.

Urgencias económicas

La verdadera razón para esta decisión del gobierno es el descenso de la recaudación fiscal. En el período interanual mayo 2018-19 la recaudación aumentó un 50,4%. Sin embargo en términos reales quedó 5 puntos abajo de la inflación. Lo que en cifras equivale a un agujero de 22.000 millones de pesos. Gran parte se entiende por la recesión económica, que a su vez se explica en gran medida por las exorbitantes tasas de interés implementadas para mantener anclado el dólar. Las medidas del gobierno actúan como un acicate de la crisis.
La promesa de campaña de Macri, eliminar el impuesto, no solo se ha demostrado falsa. La cantidad de afectados por el impuesto al salario aumentó un 66,4% tomando diciembre 2015 como referencia. Pasaron de 1.189.342 a 1.979.491 los trabajadores víctimas de esta estafa. Recientemente un informe de la UCA señala que el 49,3% de los trabajadores están en negro, fuera de convenio o con alguna variante de empleo precario. ¡La mitad de la población económicamente activa! De este sector, 1 de cada 5 son alcanzados por el impuesto y todo indica que la cifra va a seguir aumentando

Modificaciones y actualizaciones para perpetuar el impuesto

A partir de este año un trabajador soltero sin hijos que cobra $38.301 lo alcanza el impuesto. Si está casado el piso es $44.511, si además tiene dos hijos asciende a $50.668. El piso se elevó un 28% con respecto al 2018. En línea con el techo paritario. Sin embargo, volvemos a señalar, la proyección inflacionaria supera el 40%. En aquellos casos donde los acuerdos salariales superen el 28%, la carga que representa el impuesto sobre los salarios será superior a 2018 siguiendo la máxima enunciada por Kiciloff cuando ocupaba la cartera de economía, “los salarios los controlamos con los topes, a los que se escapan los agarramos con ganancias”.
Estos últimos años hubo muchas modificaciones. Todas apuntaron a perpetuar el impuesto. Algunas pretendieron darle más legitimidad, otras fueron concebidas directamente como un ataque directo al bolsillo.
En noviembre de 2018 el gobierno nacional impuso por decreto que las indemnizaciones correspondientes a sueldos mayores a $160.000 (salarios de ejecutivos) deberían comenzar a pagar ganancias. Fue el primer paso para sentar un criterio que está planteado extender a todos los trabajadores vía reforma laboral.
En 2017 se dieron de bajas una serie de deducciones que ofrecían por ejemplo algunos convenios colectivos, también deducciones relacionadas con madre, padre, nietos. Hijos, antes pasible de deducción hasta los 24 años se redujo a 18, como así también al 50% si ambos padres son afectados por el impuesto, o el 100% pero un solo progenitor. Si el empleado es beneficiario de asignación familiar ahora tampoco puede aplicar la deducción. Otra modificación digna de mención también se introdujo con respecto al poder legislativo. Los jueces que se incorporaron al poder judicial a partir del 1 de enero de 2017 pagaran ganancias. Una medida demagógica ya que solo alcanza a un número ínfimo de magistrado y a su vez ratifica que los salarios son pasibles del impuesto.
Capítulo aparte merece el tema de los jubilados. El piso actual equivale a seis jubilaciones mínimas. A principio de año el Anses elevo en 50.000 el número de jubilados alcanzados por el impuesto. El motivo, la persona percibe una jubilación y una pensión por viudez ambos montos se sumaran para establecer el piso no imponible. Con esta medida son 350.000 en total los jubilados afectados por el impuesto. Por otro lado, un reciente fallo de la Corte Suprema sentó precedente al sancionar exento de ganancias a un jubilado por ‘condiciones de extrema vulnerabilidad’. Sin embargo, el fallo no resuelve el fondo del problema, o sea, que el salario ni las jubilaciones (salario diferido) son ganancias. Solo exhorta al congreso para que sancione una nueva ley con respecto a la aplicación del impuesto sobre las jubilaciones.
Un aspecto a señalar es la forma de liquidación del impuesto. La burguesía no deja nada librado al azar. Se liquida, según establece la ley, en forma devengada. Mensualmente la patronal, agente de retención, calcula un 8,33% encima del salario del empleado correspondiente al SAC para aplicar el descuento. O sea, antes de percibir el ingreso el trabajador paga el impuesto sobre el mismo. Lo que significa que los trabajadores financiamos anticipadamente al fisco en un cuadro inflacionario. Pagamos el impuesto con el peso a un valor y cobramos el SAC con otro, devaluado.
Desde el Partido Obrero en el Frente de Izquierda, impulsamos la abolición del impuesto a la cuarta categoría, lisa y llanamente excluirlo del salario tanto diferido como directo. El kirchnerismo plantea un régimen diferencial para jubilados y pensionados. Lo que significa mantener el impuesto. Por su parte el FR plantea, en la misma línea, eximir a los mayores de 80 años gravemente enfermos. Ambas fuerzas política, hoy socias, defienden a capa y espada el pago de la deuda, como lo demuestra el hecho que durante los 12 años de gobierno K se pagó más deuda que nunca en la historia argentina. El IVA, otro impuesto contra el pueblo trabajador, y ganancias fueron pilares y garantes de esa política.
El impuesto al salario debe ser entendido y explicado al movimiento obrero y a los trabajadores en general en el marco de este contexto. No puede ser desconectado del problema de los despidos, cierres, suspensiones, inflación, tarifazos, recesión. Es tarea fundamental desenmascarar a los partidos patronales que, demagogia mediante, defienden el impuesto porque es un mecanismo de recaudación para garantizar el pago de la deuda.
El Frente de Izquierda-Unidad es la única lista que lleva en su programa la anulación definitiva del impuesto sobre los salarios incorporado a un programa integral de salida para que la crisis la paguen los capitalistas.

Abajo el impuesto al salario

Nacionalización de la banca y el comercio exterior

Abajo el régimen del FMI

No al pago de la deuda

Por un paro activo de 36 horas camino a la huelga general

Por una salida de los trabajadores

Sebastián Rodriguez

¿Quién fue Juan Domingo Perón?

Peronismo, política y clase obrera



La experiencia de los dos primeros gobiernos, las condiciones en las que emerge y la crisis de 1952. ¿Es posible la conciliación entre capital y trabajo? ¿El peronismo representa los intereses de los trabajadores?

Perón (1946-1952)

Todo fenómeno político nacional transcurre condicionado por factores de alcance internacional que, entre otras determinaciones, juegan un papel clave en su desarrollo y definiciones. Cómo imaginar la estabilidad del gobierno de Menem sin tener en cuenta el proceso de restauración política y económica de los años noventa, ahí estuvo el Consenso de Washington para confirmarlo. O más cercano, el gobierno de Kirchner sin el boom de las commodities (2003-2014) durante sus mandatos.
Entonces, el primer aspecto a considerar para entender el peronismo, es situarlo históricamente. Emerge en el contexto de la configuración de un nuevo equilibrio internacional, el ya no más del dominio británico, la emergencia del norteamericano y la aparición de la URSS como la nueva potencia mundial victoriosa sobre el fascismo, vistiendo el espectro del comunismo. Este interregno de inestabilidad geopolítica y excepcionalidad económica que se extiende hasta finales de los 40, otorgó márgenes de autonomía que el peronismo en sus orígenes supo hacer jugar a su favor y sobre los que construyó su épica antiimperialista y popular.
La neutralidad que el país había sostenido ante la Segunda Guerra Mundial se había transformado en un punto de conflicto al interior de la burguesía nacional, especialmente después de 1941 cuando EEUU ingresa efectivamente en la guerra y presiona por el alineamiento del país contra el Eje. El golpe militar de Junio de 1943 evitó ese giro copernicano -solo declaró la guerra al eje en 1945 cuando las cartas estaban echadas-, mantuvo una neutralidad que de facto favorecía al frente británico y a los grupos nacionales, la burguesía terrateniente, vinculada al imperio.

4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asume como presidente.

En ese contexto se sitúa la emergencia del peronismo, “podemos decir que –producto de las contradicciones en las que aparece– el peronismo surgió y se afirmó “apoyándose” en la vieja estructura económica argentina y en oposición a la ofensiva del imperialismo norteamericano, aprovechando las brechas abiertas por la competencia interimperialista para lograr una ubicación más favorable en la división internacional del trabajo y una mayor autonomía del país”, [1] adoptando medidas económicas y políticas que no cuestionaron la estructura dependiente.
Frente al avance del imperialismo norteamericano y el debilitamiento del inglés, una política que resistiera las presiones imperialistas necesitaba de la acción integral de las fuerzas vivas de la sociedad. La debilidad de la burguesía nacional, característica propia de los países dependientes o semicoloniales, la condicionó como factor decisivo para tal empresa. Perón recurrió al apoyo de la clase obrera y los sindicatos como fortalezas, “maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”, [2] en un equilibrio inestable entre las clases, dando origen a un régimen que puede definirse como bonapartismo “sui generis”.
Desde su paso por la Secretaria de Trabajo y Previsión, en el gobierno del golpe de 1943, Perón había elaborado los decretos que pusieron en marcha una nueva política social - otorgando importantes conquistas que formaron parte de las reivindicaciones del movimiento obrero desde finales del siglo XIX - que combinó contención y disciplinamiento: impulsó la sindicalización y el reconocimiento de los sindicatos por rama, aunque con una política represiva sobre los dirigentes opositores y combativos; la creación de los Tribunales de Trabajo para el control de las condiciones laborales; la promulgación de una ley de jubilaciones y el Estatuto para el peón del campo en 1944. Desde 1945 se fijaron vacaciones pagas, aguinaldo y una nueva normativa de estabilidad laboral. No menos importante, ese mismo año diseñó el decreto 23.852, más tarde Ley de Asociaciones Profesionales, por el que el Estado reconocía al “sindicato interlocutor” válido en las negociaciones, favoreciendo la cooptación de sus dirigentes, la injerencia y el control del Estado sobre las organizaciones obreras. Y ya como presidente, Perón propició el aumento de los salarios reales y el pleno empleo. [3]
Aunque los cambios internacionales provocaron realineamientos internos, éstos no se tradujeron en crisis abierta pues la excepcionalidad de la guerra - las arcas del Estado parecían desbordar de reservas a causa de la imposibilidad de importar bienes, el alza de la demanda y de los precios internacionales de los productos agropecuarios - le permitió en el terreno económico superávit en todas las áreas comerciales, lo que facilitó una política de concesiones. Nadie mejor que Perón para explicarlo “(...) Señores capitalistas, no se asusten de mi sindicalismo, nunca mejor que ahora estará seguro el capitalismo, ya que yo también lo soy, porque tengo estancia y en ella operarios. Lo que quiero es organizar estatalmente a los trabajadores, para que el Estado los dirija y les marque rumbos...” ("Discurso pronunciado por Juan Domingo Perón en la Bolsa de Comercio”, 25 de agosto de 1944).
Característica de esta etapa fue también el mayor intervencionismo estatal, que en Europa se expresó como Estado benefactor, aquí una de sus manifestaciones fue la creación del IAPI; las nacionalizaciones, como la del Banco Central y la formación de empresas estatales en áreas de servicios como la Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales o Gas del Estado, entre otras.

Perón y la clase obrera

La política hacia la clase obrera del régimen peronista debe entenderse en este doble juego: saldar la debilidad burguesa, apoyándose en el proletariado para resistir la ofensiva imperialista, y controlar a la clase obrera que, ahora más numerosa y extensiva, contaba con una larga tradición de lucha. La jornada del 17 de octubre de 1945 había provocado un cambio en la situación política del país y la creación del partido Laborista, semanas después, por iniciativa de sectores del sindicalismo expresaron la fuerza social del movimiento obrero que irrumpía en la escena nacional, mostrando además su voluntad de conservar y ampliar las conquistas que había obtenido.
La política de Perón buscaba evitar además que se contagiara la “marea comunista” del fin de la guerra. No era especulación. La tradición argentina guardaba ejemplos de combatividad y el escenario de la posguerra no excluía su irrupción radicalizada. Así había ocurrido en 1918-19, cuando la agitación obrera había llegado a la calle o en los años recientes, la huelga general los trabajadores de la construcción de 1936.
La seguridad del orden interno (burgués) era vital y hacerlo sólo por la fuerza atentaba su durabilidad. En un régimen antiobrero que los excluía, como el de la Década Infame, Perón apostó a incorporar a los trabajadores a la república burguesa, institucionalizarlos como “ciudadanos-obreros” (Horowicz). No fue por azar que la Constitución peronista de 1949, cuyo preámbulo repetía la fórmula “constituir una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”, le concediera derechos civiles y sociales pero no mencionara el derecho de huelga, elemental para su defensa como clase.
La política del peronismo significó el reconocimiento de la potencialidad de la lucha obrera y en ese mismo acto, la clausura de sus tradiciones políticas e ideológicas previas, el fin de su autonomía e independencia política. Este disciplinamiento se dio bajo la forma de un partido encabezado por el coronel y por abajo, un movimiento de la clase obrera como base de sustentación, “su columna vertebral”. La consagración de Perón como líder, a lo que contribuyeron también la política antipopular y errática de las organizaciones obreras (socialistas y comunistas), [4] permitieron su subordinación a un movimiento nacionalista burgués, sostenido en la cooptación y estatización de las organizaciones sindicales. De modo que la alianza del “pueblo peronista” y su líder cuestionaba a la clase obrera como sujeto político capaz de reconocerse y hegemonizar la lucha emancipatoria junto a sus aliados y las tareas de liberación nacional. No es poco.

Perón (1952-1955)

A comienzos de la década del 50 cambia el escenario internacional. Estados Unidos se convirtió en el imperialismo hegemónico a la salida de la Guerra optando por una política de estabilización económica de Europa (Plan Marshall) y política (acuerdos de Yalta y Postdam) con la Unión Soviética. En América Latina el fin de la Guerra y el triunfo norteamericano significaron el fin del impasse anterior y la vuelta a su injerencia abierta.
A partir de 1949 la economía argentina entró en crisis, marcada por la caída de las exportaciones a Europa y la producción agropecuaria y con ella, la escasez de las divisas necesarias para importar equipos y bienes en un mercado industrial altamente dependiente. Las condiciones excepcionales que habían permitido una relativa autonomía se deterioraron ante los comienzos de la crisis. El juego de maniobras que Perón había utilizado durante su primer gobierno, y había contribuido a su liturgia nacionalista, se disiparon. El recetario peronista volvía a las fuentes clásicas de las cobardes burguesías nacionales: sumisión al capital extranjero y ajuste sobre los trabajadores y el pueblo. Veamos.
A partir de 1952, el gobierno entró en una nueva etapa. Perón recurrió al endeudamiento externo, especialmente con Estados Unidos, convertido en el principal inversor extranjero y proveedor en los rubros de maquinarias y vehículos. Se sancionó la ley de inversiones extranjeras (1953) que establecía un trato igualitario entre compañías nacionales y foráneas. La nueva orientación, por ejemplo, facilitó las negociaciones con la petrolera Standard Oil de California.
Su plan de estabilización económica se resolvió por la decisión de reducir el gasto público y el ajuste sobre los salarios, la prórroga de la vigencia de los contratos de trabajo. Se creó la Comisión Nacional de Precios y Salarios para vincular salarios a la productividad. Perón intentó imponer las necesidades del capital extranjero y nacional contra las conquistas que los trabajadores habían logrado, pero fracasó, aumentando la crisis política y enfrentando un aumento de la conflictividad social, que demostraba que los trabajadores no estaban dispuestos a perder conquistas y en la que las comisiones internas y los cuerpos de delegados cumplieron un rol central.
Se preparan las condiciones para el golpe. Con apoyo de Estados Unidos, los capitalistas inclinan la balanza hacia esa salida golpista en septiembre de 1955. Con la excusa de evitar un derramamiento de sangre, Perón decidió no enfrentarlo y huyó para salvar a su clase. Como señala Horowicz, refiriéndose al general que dio el golpe: “Lonardi [general al frente del golpe que derrocó a Perón] instrumentó un buen número de estratagemas que, en el mejor de los casos, debieron permitirle liberar una batalla pero de ningún modo alcanzar la victoria. Es decir: más que las dotes militares de Lonardi, más que en el arrojo de sus oficiales (...) la victoria se asienta en un solo punto: la decisión de Perón de no combatir”. (Horowicz, Los cuatro peronismos). Negándose a armar al pueblo, cuando a pesar de su líder comenzaba la resistencia a la embestida, Perón demostró ser el mejor garante del orden burgués.

Clase obrera, partido y movimiento

La persistencia del peronismo ha sido y es un problema político estratégico para quienes consideramos que otra sociedad es posible, que la argentina capitalista solo tiene como promesa mayores desigualdades y penurias para las grandes mayorías. Es que si la clase trabajadora en la lucha por sus reivindicaciones y experiencias, se constituye en clase para sí, como diría Marx, aún sigue siendo una clase “de la sociedad burguesa”, pues la lucha de “clase contra clase” es política. Es en este sentido que el peronismo como movimiento burgués ha aportado a la burguesía un gran legado: la impostura de postularse como representante de los intereses de la clase obrera.
Ha reemplazado la lucha de clases por la conciliación posible del capital y el trabajo y la ilusión de que este Estado (burgués) puede expresar la voluntad del pueblo. Envoltura de su verdadera esencia, la del partido del Orden, el que controla las tendencias a la insubordinación obrera y popular, sea por el consenso o la represión, en épocas de vacas gordas o, especialmente, de crisis. Será en la etapa abierta por el Cordobazo en la Argentina, que el peronismo muestre abiertamente este rol. Perón retorna del exilio en 1973 para desviar la radicalización y el poderoso ascenso de la clase trabajadora, apelando incluso al accionar de la Triple A. Su muerte anticipada al frente de su tercer gobierno y luego el golpe, interrumpieron la experiencia de los trabajadores con esa corriente.
En la actualidad, el peronismo aunque sin la épica de sus orígenes “conjura en su auxilio los espíritus del pasado, toman sus nombres de guerra, su ropaje” como diría Marx, para volver al gobierno aunque ensayando otros relatos, como el de enfrentar la crisis social por medio del voto (“hay 2019”) y del “nunca menos” al “es lo que hay” como expresión de una política de pasivización. Pero esa es la apuesta del país capitalista. La perspectiva actual está lejos de la coyuntura del 46, ni tan siquiera la del kirchnerismo en términos económicos.
En medio del desarrollo de la nueva crisis económica, política y social, se presenta una nueva oportunidad de superar esta dirección burguesa de la clase obrera, que ha impedido en cada uno de los saqueos (golpe genocida, hiperinflación, 2001) que la clase obrera imponga su salida emancipatoria. Los pasos que viene dando la izquierda anticapitalista y socialista, que se opone al nuevo pacto de coloniaje del FMI, que se delimita de los gobiernos burgueses y todos sus representantes políticos, apuesta a confluir con la vanguardia obrera y popular en el nuevo escenario que se irá configurando. En el protagonismo de los sindicatos, el desgaste de la burocracia sindical, la persistente y masiva pelea del movimiento de las mujeres y la explosividad de una nueva clase obrera feminizada, precarizada y juvenil están los cimientos para superar las tradiciones burguesas en las filas del movimiento obrero. Las grandes batallas de clase aún están por venir.

Liliana O. Caló
Lunes 1ro de julio | 00:00

[1] Alicia Rojo en Cien años de historia obrera 1870-1969. Una visión marxista de los orígenes a la Resistencia, Buenos Aires, Ediciones IPS, p. 299, www.edicionesips.com.ar
[2] León Trotsky, “La industria nacionalizada y la administración obrera”, Escritos Latinoamericanos. En México (1937-40), Ediciones IPS-CEIP León Trotsky Museo Casa León Trotsky
[3] La reivindicada industrialización de su primera presidencia, se basó en mantener y ampliar la estructura económica de “sustitución de importaciones” heredada de la crisis de los 30 y las restricciones que impuso la Guerra, en industrias no derivadas de la actividad primaria como textil, caucho, maquinaria, vidrio, siderúrgica y petroquímica y la modernización agropecuaria, en lo que el marxista Milcíades Peña llamó de “pseudo-industrialización” del país, que junto al estímulo de su reforma crediticia, moderaron los reclamos de los grupos financieros (ligados al campo) e industriales que promovían el acercamiento al imperialismo norteamericano, necesitados de insumos y capital.
[4] En las elecciones de 1946, tanto el PS como el PC integran la derrotada fórmula de la Unión Democrática (conformada además por la UCR, el Partido Demócrata Progresista, sectores conservadores y el apoyo de la embajada norteamericana) siguiendo la orientación estalinista de los frentes populares del momento.

Leer entre líneas y mirar entre ranuras

Para la movilización internacional del razonamiento crítico

“…toda ciencia sería superflua si la apariencia externa y la esencia de las cosas coincidiera directamente” K. Marx

Ya que nada es (enteramente) lo que parece; ya que “las apariencias engañan”; ya que nada puede entenderse sin su contexto; ya que “el león no es como lo pintan” y que “todo es según el color del crista con que se mire”… requerimos con urgencia instrumentales de análisis y síntesis que nos ayuden a resolver todos los galimatías y las emboscadas que diariamente se nos ofrecen como parte del circo mediático financiado para la manipulación, la disputa y la usurpación simbólica. Entre otras especialidades.
Agazapada, bajo las letras o bajo las imágenes (que fabrican febrilmente los llamados “medios de comunicación”), está la ideología de la clase dominante. Aguarda, sigilosa, el paso de nuestro interés, incluso el más sutil, para tirarle un lancetazo cargado con ponzoña de mercachifles y dosis generosas de falsa conciencia neo-colonizadora. Acecha sigilosa (aparentemente inmóvil) su momento preciso. Se hace invisible e inaudible, traslucida cuando conviene y nítida cuando interviene. Parece natural, “de la casa”, propia. No es un acechanza quieta, se desplaza como una niebla multiforme que no desprecia resquicio libre. Va y viene a la espera y a la búsqueda hasta que encuentra víctimas nuevas que son las de siempre las mismas las subordinadas.
Una vez que acierta el lancetazo, la ideología de la clase dominante se adueña de todo, como la humedad de los cimientos, como la herrumbre de los barcos, como las bacterias en su caldo de cultivo. Se adueña de los significados y de los significantes, recorta la realidad, la dobla y se la guarda en el bolsillo que no es otra cosa que una “casa de los espejos” donde lo flaco es gordo, lo recto es curvo, lo falso es real, lo armónico se deforma. Y de eso han hecho un gran negocio para lo objetivo y para lo subjetivo. También entremezclados.
A la bofetada oligarca, por ejemplo, contra la vida de los pueblos centroamericanos, expulsados por desparpajo de las tiranías, le llaman “caravana”. El envilecimiento de las vidas, con saqueo minucioso y desalmado de los salarios paupérrimos se llama “crédito”. A la dictadura financiera le llaman Fondo Monetario… no es un mundo sólo “patas arriba” es una realidad deformada en la consciencia de los pueblos. Al saqueo de -y con- los patrimonios culturales, le llaman “mecenazgo”. A la represión militar y policial (frecuentemente criminales) le llaman “enfrentamientos”. Al espionaje le llaman “escuchas”, a las violaciones, “abusos”. En cambio, a quienes luchan contra todo eso les llaman “terroristas”, “inadaptados”, “resentidos”…
Así como los latifundistas van apropiándose de miles y miles de hectáreas, así la ideología de la clase dominante se adueñó de los campos semánticos, sintácticos y dialógicos. Como una especie de Hernán Cortez del “sentido”, la ideología de la clase dominante llegó a cambiarle el significado a todo, por la fuerza de las armas, de la dominación económica y de la neo-evangelización mercantil burguesa. Así, nos imponen su crisis de sobreproducción como una “oportunidad” para nosotros, como una “oferta”, como el “progreso” del crédito y del pago en abonos o cuotas. Nos obligan a “divertirnos” en sus negocios, con su estética y con su moral de esclavos. Nos obligan a creer que somos felices cuanto más nos resignamos al modelo de explotación, saqueo y humillación que nos han preparado, minuciosamente, para que lo vivamos como un paraíso que debemos heredar con orgullo a nuestra prole. Que toda desigualdad es “natural”, que la lucha de clases es un “destino” inmodificable, que agradezcamos la igualdad de oportunidades y nos olvidemos de la igualdad de condiciones. Que “así está bien”.
Nada de lo que expresa la ideología dominante puede ser visto de manera a-crítica. Nada es lo que parece. En la agenda de toda fuerza política respetable debiera estar la tarea de emancipar las culturas y las comunicaciones. Descolonizarlo todo y declarar la abolición de la esclavitud semántica. No hay revolución posible sin revolución semiótica y esto no quiere decir que tal revolución semiótica, por sí sola, resuelva lo que ha de resolverse en la emancipación económica, en la derrota del capitalismo y en la democratización profunda de la tecnología. Pero si no cambiamos las ideas, nada cambiaremos. Es una asignatura histórica pendiente que parece no ocupar -ni preocupar- a muchas de las organizaciones políticas más aventajadas en la superación de las taras del capitalismo.
A la educación pública le falta recuperar y consolidar, de manera actualizada, el objetivo histórico basado en desarrollar las capacidades críticas. Es una necesidad, con grado de urgencia, incrementada por las condiciones concretas en que se han perfeccionado las herramientas de la manipulación simbólica y los apremios monopólicos contra las democracias. Los golpes de estado se repiten hoy con las armas de guerra ideológica como arietes y blindajes permanentes. Nos urge el desarrollo de “talleres de critica” con instrumentales metodológicos y praxis para todas las escalas y espacios. Nos urge aprender a “leer” y “releer” el escenario mundial actual, y todas sus derivaciones territoriales, en los campos incluso del “sentido”. Un planeta dominado, también, por un puñado de monopolios mediáticos, no puede quedar imposibilitado para “leer entre líneas”, las verdaderas intenciones de todo cuanto se dice, no podemos quedar ciegos por no contar con herramientas para radiografiar lo que hay detrás de las imágenes que nos exhiben apabullantemente. No podemos no saber cómo defender nuestra integridad intelectual, emocional y política ante la andanada de emboscadas que, incesantemente, se financian para esclavizarnos, también, la consciencia. Literalmente. ¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos? Groucho Marx

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Una iniciativa de paz más allá de la pacificación de la élite



Saludo del cte, Pablo Beltrán a la Jornada Internacional Antiimperialista y Solidaria por la Soberanía e Integración de los Pueblos, convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sociales (COS) y la Coordinación del Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas (CENOSP), realizada en
Medellín del 26 al 28 de junio de 2019.