Hasta ahora, el interbloque alineado del kirchnerismo -llamado “Popular”- que conduce el formoseño José Mayans, tenía una nómina de 28 parlamentarios. De ellos, 21 provenían del bloque justicialista, a los que se les sumaban los dos santiagueños del Frente Cívico -Gerardo Zamora y Elisa Del Carmen Moreno. De los cinco que integraban el bloque de Convicción Federal, tras la fractura, sólo dos seguirán en el espacio: el puntano Fernando Salino y el riojano Jesús Rejal.
Por otro lado, trascendió que el nuevo bloque Convicción Federal podría terminar formando un nuevo interbloque con la salteña Flavia Royón y con los senadores de Misiones que responden a Carlos Rovira y también a la senadora tucumana Beatriz Ávila, que integra el monobloque Independencia y se referencia con Jaldo. Se ha formado un polo "minero".
Como consecuencia de estos desplazamientos, La Libertad Avanza impuso a la disidente Carolina Moisés como vicepresidenta de la Cámara, desplazando de ese lugar al kirchnerismo. Para viabilizar esta operación, el peronista Juan Manzur y el radical Maximiliano Abad se retiraron a la hora de votar a Moisés.
Esta maniobra fue impulsada por Patricia Bullrich. Entre senadores propios y bloques aliados, el gobierno ya reúne un total de 47 senadores, a sólo uno de reunir la mayoría especial de dos tercios, decisiva, por ejemplo, para nombrar jueces en la Corte Suprema.
En otra interna, que envuelve a distintas camarillas del gobierno nacional, Karina Milei y los Menem se quedaron con las manos vacías. Un acuerdo que reunió a Bullrich con Victoria Villarruel, los radicales, los senadores de Provincias Unidas y los bloques de los gobernadores del peronismo dialoguista, se repartieron todos los cargos del Senado. Así fue rechazada la promoción de la senadora Nadia Márquez para relevar a Bartolomé Abdala en la presidencia provisional, un puesto clave en la línea de sucesión presidencial. Las vicepresidencias, además de Moisés (Convicción Federal), se repartieron entre Carolina Losada (UCR) y Alejandra Vigo (Provincias Unidas).
Por debajo de esos cargos, tanto en los puestos de secretario parlamentario, secretario administrativo, prosecretario parlamentario, prosecretario administrativo, fueron designados integrantes de los diferentes bloques digitados por Villarruel y Bullrich. Sólo un cargo menor, el de prosecretario de coordinación operativa, quedó en manos de un senador que responde directamente a la Casa Rosada.
La crisis en el Senado hoy pone de manifiesto la fragmentación del peronismo, pero también las divisiones en el seno del oficialismo.
Daniel Blanco
26/02/2026

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