domingo, julio 29, 2018

Paul Goodman, una evocación libertaria



Los grandes disidentes del montaje cultural “made in USA”, no suelen ser muy conocidos entre nosotros. Este es el caso de Paul Goodman, (Nueva York, 1911-1972) polifacético escritor inconformista, continuador de la tradición liberal-anarquista norteamericana. De origen judío, Goodman conoció la pobreza ya que su padre abandonó su casa por un quebranto comercial y su madre se trasladó de un barrio rico a uno bastante pobre; empero valorará estos factores como positivos, en cierta medida, ya que a ausencia del padre le permitió una gran libertad desde muy joven, y llega a estimar una pobreza decente como un estado ideal para alguien que quiere superarse.
Estudiante prodigioso, auténtico «gran atleta de los exámenes», Goodman desarrolla una impresionante carrera universitaria, sin embargo, su heterodoxia cultural, política y sexual hará que sea expulsado del cuerpo de profesores y no recibió su título académico hasta 1956. Bisexual confeso desde los doce años ha sido uno de los abanderados de la libertad sexual y ha convivido tradicionalmente con su compañera y un amante masculino. Lector de Kropotkin en su juventud, Goodman se considera un «anarquista comunitario» que cree que «los seres humanos son inocentes; las burocracias crean el mal»; también aprecia la tradición radical norteamericana y como «patriota anarquista» exalta «nuestro experimento libertario, pluralista y populista», lo que no contradice su vehemente denuncia del sistema capitalista ya que cree que el entorno social se ha hecho antagónico con los recursos humanos y que la competitividad ha creado un modelo social que define como una «carrera de ratas» en la que gente compite en un espacio aparentemente cerrado, sin que hayan valores más elevados que la autoperpetuación.
Crítico social, autor de obras como Gowing up Absurd (1960) y People or Personnel; poeta de altura, ha publicado dos tomos de poesías completas, The Lordly Hucson (1962) y Hawkeweld(1967); novelista, autor de la tetralogía The Empire City (1959) y la autobiográfica Making Do (1963); también ha publicado recopilaciones de cuentos breves como Our Visitto Niágara (1960) y The Break-Up of our Camp (1949); crítico literario y ensayista, autor de The Structure of Literature (1954) y de Kafka Prager (1947); crítico de cine en la controvertida revista de origen trotskiano, Partisan Review; articulista en diversas revistas y periódicos, codirector de la revista de izquierda Liberation, muy significativas en la década de los sesenta; autor de teatro, escribió Jonah y The Caveat Machpelah (muy maltratadas por la crítica), tuvo una relación muy estrecha e influyente con la pareja formada por Julian Beck y Judith Malinas, fundadores del Living Theatre, posiblemente la experiencia teatral más radical (en todos los sentidos) de la historia del teatro norteamericano; pedagogo, teórico de la crisis de la universidad y de la rebelión estudiantil, partidarios de la “revolución permanente”.
Goodman fue uno de los animadores en Berkeley del Free Speech Movement y de las llamadas «Universidades Libres»; pacifista, que es, según el mismo, su pasión política más fuerte, llegando a propugnar —durante la guerra del Vietnam— una huelga general por la paz, esta convicción le viene de lejos ya que durante la II Guerra Mundial le dio tanto trabajo al ejército que finalmente lo enviaron a trabajos auxiliares, ya entonces denunció el carácter del conflicto («Creo que la causa de aquella guerra no fue tanto Hitler como la estructura del poder internacional de las naciones-Estado; y no critico a quienes se esforzaron por detener un mal inmediato, pero creo que para evitar la próxima guerra presente»), y coherente con denuncias de la administración norteamericana. Goodman definió a la clase dominante estadounidense como los principales responsables de la actual carrera de armamento y como el grupo social más peligroso de la historia de la humanidad…
Su esperanza, su «horizonte utópico» son unos Estados Unidos donde «se premie el perfeccionamiento técnico y se viva en un estilo de simplicidad funcional y claridad. Donde los obreros estén educados técnicamente y tengan voz en la administración de la industria. Dónde nadie se sienta tentado a desertar, y haya movilidad entre las clases sociales. Donde se planifique la comunidad como un todo social en el cual se integran orgánicamente el trabajo, el juego y la vida. Donde la producción sea primordialmente para el uso. Donde se sostenga la política de escuchar a las opiniones menos conformistas y más novedosas y se le ofrezca una oportunidad a todo tipo de empresa nueva. Donde la gente no tenga miedo a entablar amistad con nosotros. Donde la sexualidad sea un hecho aceptado y donde la educación fomente las capacidades humanas a medida que éstas van apareciendo y desarrollándose en el niño que crece». Junto con su hermano mayor Percival, renombrado arquitecto, escribió un ensayo de arquitectura utópica, Tres ciudades para el hombre (Proyección, Buenos Aires), y entre sus obras traducidas al castellano figuran: Ensayos utópicos; Problemas de la juventud en la sociedad organizada (ambas en Península, Barcelona, 1973); La nueva reforma. Un nuevo manifiesto anarquista (Kairos, Barcelona, 1971) quizás su obra política más característica y representativa.

Pepe Gutiérrez Alvarez

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