lunes, diciembre 20, 2021

Chile: ganó Boric y con el pinochetista Kast la derecha sufre una nueva derrota


Lxs trabajadorxs debemos organizarnos de forma independiente para imponer nuestros reclamos. 

 Con la participación de 8.357.469 de electorxs, que representan el 55.6% del padrón habilitado, resulta como presidente electo el candidato de Apruebo Dignidad Gabriel Boric con el 55,9% contra el 44,1% obtenido por el candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast. Con estos números se registra la mayor participación electoral desde la instauración del voto voluntario. 
 Boric se convierte en el presidente más votado de la historia reciente, imponiéndose en 10 de las 16 regiones, con un total de casi 12 puntos de diferencia respecto de su contendiente ultraderechista. La mayor participación en esta segunda vuelta favoreció al candidato centroizquierdista, ello pese a los enormes obstáculos que debieron sortear miles de chilenas y chilenos debido al colapso producido en el sistema público de transporte que suscitó denuncias de amplios sectores desde las primeras horas de la jornada. La responsabilidad en la falta de transporte para concurrir a los locales de votación es del gobierno y el objetivo fue dificultar la movilización electoral de los barrios populares. La respuesta fue un rápido proceso de autoorganización para superar este sabotaje. 

 ¿Qué podemos esperar del gobierno de Boric?

 El candidato de Apruebo Dignidad llega a la presidencia con un programa de gobierno cuya centralidad está dada por la garantía a los intereses de la burguesía. En esta clave hay que analizar el proceso de derechización de sus planteos que se verificó en esta segunda etapa de la carrera presidencial, sobre todo en materia de “seguridad” (represiva), tal y como lo reclamaban empresarios e industriales. El alineamiento de los partidos de la ex Concertación con la coalición triunfante, también viene a reforzar las garantías hacia este sector. De todas formas, las garantías de gobernabilidad que se busca con esta política capituladora queda en entredicho si miramos el cuadro general: Boric deberá gobernar con un Congreso donde la derecha conserva el peso suficiente para obstruir toda iniciativa que signifique una orientación que afecte los pilares del sistema capitalista, todos intactos y que Apruebo Dignidad no pretende afectar. Siempre se podrá echar mano a esa justificación frente a los reclamos por la política de no sacar los pies del plato. Por lo pronto, en sus primeras declaraciones públicas luego del triunfo, señaló que va a gobernar “para todos los chilenos” y pidió a lxs miles que se acercaron a escuchar su discurso que “vuelvan a sus casas con tranquilidad”.
 El escenario que se abre es de gran tensión política y social. La ilusión de amplios sectores de las masas es que el gobierno de Boric resuelva las reivindicaciones negadas por el régimen de los 30 años. Pero los grandes problemas (gratuidad de la educación, nacionalización del sistema previsional, etc.) no serán atendidos. E incluso las promesas de mejoras parciales a las condiciones de vida miserables de las mayorías trabajadoras solo se impondrán con la movilización. El margen del nuevo gobierno es estrecho, ante todo, por la política deliberada de desmovilización que ha caracterizado al Frente Amplio-Partido Comunista principalmente desde la rebelión popular iniciada en octubre del 2019. Para la clase trabajadora en su conjunto se inicia una etapa que debe estar signada por los esfuerzos por poner en pie las instancias de organización independiente para conquistar todos los derechos que, por requerir la afectación de los intereses de los poderes concentrados, no vendrán de la mano de la centroizquierda cómplice del orden de los 30 años.
 Por la libertad de lxs presxs políticxs, por justicia y reparación a las víctimas de la represión estatal, por los derechos de los pueblos originarios. Por todas nuestras demandas, por el camino que abrió la rebelión de 2019. Por un gobierno de las y los trabajadores. 

 Olivia Campos

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