Rusia habría traspasado la frontera ucraniana en la región de Kursk e ingresado al oblast de Sumy por primera vez desde febrero de 2022. En agosto de 2024, Ucrania utilizó la zona para atacar la región rusa de Kursk y capturar varias aldeas fronterizas, así como la ciudad de Sudzha. Zelensky ha dicho desde entonces que planeaba utilizar la incursión a través de las fronteras de Rusia como palanca durante posibles conversaciones de paz.
El ejército ucraniano sufre una escasez de personal creciente, lo que ha obligado a aumentar los incentivos económicos sobre todo dirigidos a los hombres entre 18 y 24 años que se encuentran exonerados del servicio militar. La primavera pasada, Ucrania redujo la edad de conscripción de 27 a 25 años, pero eso no ha logrado reponer las filas ni reemplazar las pérdidas en el campo de batalla. Muchos en esa edad se han trasladado al extranjero, mientras que las deserciones han socavado al ejército.
Estos avances se dan cuando la fractura de la OTAN se profundiza. La situación de Europa es muy difícil porque Ucrania no es un factor independiente, es apenas una parte del problema europeo.
Estados Unidos se encuentra en una situación contradictoria; por un lado, necesita presionar a Putin con la amenaza militar, la presencia de tropas en Ucrania y la posibilidad de destrabar un nuevo paquete de asistencia para armamentos, pero a la vez las medidas de recorte presupuestal a todo nivel que está emprendiendo paraliza la maquinaria gubernamental. La orden de recortar el presupuesto del Pentágono induce a error, porque las áreas comprendidas que alcanzan a un 8 % del total refieren a programas de equidad, diversidad y los vinculados al cambio climático. Su economía, su política, su militarismo llevan a la guerra. Quienes se muestran hostiles a un entendimiento con Putin han acuñado el término “Trumpberlain”, en referencia al primer ministro inglés, Chamberlain, célebre por favorecer una política de apaciguamiento con respecto al Tercer Reich. La fortaleza temporal de Trump reside en la bancarrota de la democracia imperialista europea.
Trump apoya a Putin con el fin de alejarlo de China. Ucrania no es un precio demasiado alto y Estados Unidos necesita un respiro. Un acuerdo no depende solo de Trump. Por ahora Putin está rechazando la propuesta estadounidense, pero es probable que el Kremlin vea esta iniciativa como una victoria en sí misma. Se espera que adopte una posición más dura que en las negociaciones llevadas a cabo en la primavera de 2022, cuando buscaba una reducción de las fuerzas armadas de Ucrania y la prohibición de su membresía en la OTAN, dijo un ex alto funcionario del Kremlin. Putin podría posiblemente aceptar intercambiar territorio controlado por Ucrania en la región fronteriza de Kursk por territorio controlado por Rusia en la cercana Kharkiv y podría reconocer la “ocupación” por parte de Kiev de otras áreas reclamadas por Moscú, si Ucrania hiciera lo mismo, dijo el exfuncionario (Financial Times 19/2).
En las conversaciones ya iniciadas en Riad entre EE. UU. y Rusia han quedado fuera de la mesa Zelensky y Europa. Washington no ha presentado una propuesta concreta, pero ha insinuado una serie de concesiones: la perspectiva de que Ucrania se uniera a la OTAN fue la principal razón del estallido de la guerra. Es posible que en algún momento Ucrania pase a formar parte de Rusia; tal vez haya llegado el momento de que Rusia se reincorpore al Grupo de los Siete (G7). A su vez ha multiplicado la retórica contra Kiev, en especial contra Zelensky: el miércoles, Trump dijo que “debería actuar rápido o no le quedará ningún país”. Putin busca antes que nada un cambio de régimen en Ucrania y, un escalón después, una “redefinición” de la arquitectura de seguridad europea, que estaría sobre la mesa en las conversaciones en Arabia Saudita y que consiste en la retirada de las tropas estadounidenses de todos los estados de la OTAN que se unieron a la alianza después de 1990, lo que engloba una quincena de países, entre ellos los Balcanes, los bálticos, Finlandia y Suecia. Volvería el reloj y las fronteras a la época de Gorbachov. La última revelación es que estadounidenses y rusos se han reunido discretamente en Suiza para discusiones no oficiales sobre la guerra de Ucrania al menos desde la victoria de Trump (Reuters 20/2). “Muchos otros detalles siguen sin estar claros, incluidas las agendas de las reuniones, si hubo ucranianos presentes y cuándo comenzaron los encuentros.” (Reuters 20/2)
Los llamamientos a una paz duradera son una máscara, como lo es siempre bajo el dominio del capital: nunca se habló tanto de paz como en vísperas de la primera y segunda guerra. El aumento de los presupuestos y la producción de guerra crean una situación nueva, el armamentístico se vuelve un factor histórico independiente. En las conversaciones iniciadas en Riad, Trump es la parte activa, encarna la aspiración por retomar el predominio internacional; Putin marcha a este ritmo y sus ambiciones no superan los límites provinciales. Trump ha abierto una brecha en Europa. Sus agentes atizan rivales opositores a los gobiernos establecidos. Acusa a sus socios de la OTAN de no destinar suficiente presupuesto para la guerra y al mismo tiempo señala el aumento de los precios de la energía y la carestía, que son consecuencia del sabotaje a la infraestructura que abastecía de gas ruso a Europa y de los recortes sociales desviados al armamento; en síntesis, de la propia guerra. Europa, que salió de la segunda guerra como un imperialismo de segunda clase, tiene una total dependencia de EE. UU. Ninguna nación del viejo continente ha actuado militarmente fuera del ala yanqui desde la crisis del Canal de Suez en la década del cincuenta del siglo pasado.
La cuestión más candente, con todo, es el de las fuerzas armadas de Ucrania: las deserciones indican que la base del ejército está conmocionada. Este asunto es silenciado por todos los bandos, temerosos de que cristalice el pasaje a una situación revolucionaria. Toda contradicción social se expresa en su forma más extrema en el ejército, poder armado de la sociedad.
Camilo Márquez
21/02/2025
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