El diario La Nación ha iniciado una sinuosa campaña dirigida a justificar, con argumentos “estadísticos”, un ataque de gran envergadura contra las conquistas jubilatorias y el conjunto del sistema previsional. Detrás de lo que presentan como un “fatalismo demográfico”, asoma la intención de prestarle letra a la masacre jubilatoria que preparan, sin disimulos, los Milei y Sturzenegger con el concurso de los gobernadores provinciales. Serruchemos a los jubilados (Procusto) para que puedan entrar en el cajón que les preparan los libertarios . En una nota publicada el pasado 18 de enero, con la firma de su secretario de redacción Jorge Liotti, este diario alude a la “transformación más trascendental y silenciosa de la Argentina”. Alude, por un lado, al progresivo envejecimiento poblacional, a causa de “la evolución de la medicina y los mejores hábitos en la alimentación y el cuidado físico” y, por el otro, a “una drástica caída en la tasa de natalidad, que se ha producido de un modo tan abrupto que no reconoce comparación a nivel global”. El periodista cita una caída de los nacimientos del 40 % en la última década, y del 50 % en el caso de la ciudad de Buenos Aires. Buscando las razones del fenómeno, se menciona a “la mayor disponibilidad de métodos anticonceptivos”. Pero el director del Observatorio Social de la UCA, en la misma entrevista, aporta que la brusca caída de la tasa de natalidad “tiene como gran protagonista a los jóvenes de barrios populares”.
La juventud y la mujer trabajadora, que le arrancaron al Estado el derecho a la salud reproductiva, hacen uso de esa conquista para declararle un boicot estratégico al régimen social que los condena al hacinamiento y a la miseria social general. A la luz de este escenario, no hay nada de “fatal” o “demográfico” en toda esta cuestión: la crisis poblacional tiene lugar bajo determinadas relaciones sociales: las del capitalismo en descomposición y sus contradicciones. El mismo régimen social que ha hecho de la tercera edad un mercado lucrativo -para la industria farmacéutica en primer lugar-, es el que le ha confiscado los ahorros previsionales a esa población trabajadora, en favor del capital financiero. En la base de la “pirámide”, los Milei y otros fascistas quieren eliminar las conquistas de la salud reproductiva, para empujar a la joven clase obrera a reproducirse, aunque no cuenta siquiera con el derecho a ser explotada con salario y estabilidad.
Lecho de Procusto
De cara a este escenario, el periódico de los Mitre se desliza rápidamente a “aportar” una solución a esta (mal) llamada crisis poblacional. La “salida” es la del lecho de Procusto, el siniestro personaje de la mitología griega que ajustaba el cuerpo de sus huéspedes a la longitud de la cama, pero por la vía de rebanarles las extremidades.
Este es el camino nefasto que quiere seguirse con las conquistas educativas, sanitarias o previsionales de las masas.
En una primera instancia, la nota de La Nación se detiene en el sistema educativo, a quien la “transformación poblacional” lo deja con “aulas semivacías”. “Al 30% de las escuelas le sobra espacio y docentes”, dice LN citando un estudio del gobierno. La respuesta a esta cuestión ya se está poniendo en marcha en diferentes provincias, con el recorte de cargos y horas docentes por doquier.
Pero el blanco decisivo adonde apunta la supuesta “preocupación demográfica” es el sistema previsional.
La nota alude al “stress presupuestario” (sic) creado en el PAMI, no solo por el crecimiento del número de usuarios, sino por “la ampliación de la demanda acorde a una mayor expectativa de vida y a tratamientos más evolucionados”. Naturalmente, no se menciona al “stress” humanitario de los que acuden a atenderse en un sistema sin recursos. Los voceros del sistema presentan como una desgracia a todo lo que debería implicar un peldaño para aliviar a la humanidad de las dolencias asociadas al paso del tiempo -por caso, los tratamientos más avanzados-. Con la misma “alarma”, el periódico menciona la existencia de 1,1 millón de afiliados mayor a los 80 años, e “incluso (¡incluso!) 5323 personas con más de 100 años”. Milei, naturalmente, se ha adelantado a La Nación en aportar “soluciones”, disponiendo un recorte drástico de los medicamentos gratuitos que entregaba el PAMI, en el marco de una reducción general de las prestaciones.
En un nuevo artículo, publicado este domingo 19, La Nación arremete ahora contra otra “industria del juicio” y es la que llevan adelante los jubilados por haberes mal liquidados. Siempre en el afán de echarle la culpa al progreso humano, el periodista, en esta ocasión, responsabiliza del aluvión de juicios no a los afanos del Estado, sino a la “cada vez más afianzada digitalización, que permite realizar las presentaciones en cualquier momento”. Si volviéramos a los expedientes mecanografiados o manuales, los jubilados podrían ser engañados más eficazmente. El diario recoge también la “alarma” judicial porque los “jubilados se han convertido en litigantes cada vez más atentos y comprometidos”. "Es notable la mejora cognitiva de los jubilados en los últimos años´, celebra una fuente del fuero; sin embargo, no esconde sus dudas respecto a la sostenibilidad del sistema”. Seguramente, un recorte de fármacos suficientemente intenso -como el que se encuentra en marcha- ayudará a que muchos de estos “jubilados atentos” se topen con la muerte antes que con una sentencia judicial favorable. Es esa la apuesta mancomunada de la Corte con el ANSES, que bicicletean a perpetuidad las demandas que reciben.
Yendo al hueso, Liotti señala que la situación del sistema jubilatorio es “acuciante”, no para los jubilados, sino para el presupuesto nacional. El editorialista se alarma por el crecimiento del gasto previsional “por la movilidad jubilatoria, por los haberes nuevos y porque hay más adultos mayores”. ¡Pero la “movilidad jubilatoria” no es más que la actualización de los haberes miserables de acuerdo a la inflación pasada! El sistema impositivo también indexa sus ingresos fiscales con el aumento de los precios. Pero la mención a la “movilidad” no es gratuita: si la inflación de Milei y Caputo se mantiene en torno del 2.5-3 %, el Gobierno hará como Martin Guzmán en 2019: declarará “inflacionaria” a la movilidad, para derogarla de plano.
La Nación agrega enseguida que “un 40 % de los que se jubilan lo hacen a través de alguno de los llamados regímenes especiales”, y “denuncia” a “un país donde la excepción es la regla”. Liotti tilda como “excepcionales” a los regímenes jubilatorios de docentes, profesores universitarios y algunos pocos gremios más, que todavía sostienen la conquista histórica de la movilidad y un porcentual del 82% del salario. El señalamiento “crítico” delata la voluntad de voltear a estos regímenes. Ya existe un antecedente de ello en la provincia de Santa Fe, con la reforma reaccionaria que el gobernador Pullaro le impuso a los docentes. Como el rescate de las cajas jubilatorias previsionales de las provincias se liga al debate sobre la coparticipación de fondos, el cual entró en el toma y daca de la reforma laboral, no es de extrañar que Milei y Caputo condicionen rescates a los distritos a la sanción de nuevas reformas previsionales.
En relación a las jubilaciones generales, el Gobierno prepara el régimen de retiro “proporcional” (a los años aportados), o sea, la pulverización final de los haberes, para adaptarlos a vidas laborales diezmadas por la precarización y el trabajo en negro. Este seudohaber pretende ser acompañado por el aumento en la edad para jubilarse.
La lucha por delante
A nivel mundial, se ha construido un gigantesco macaneo para justificar la liquidación de los derechos laborales en nombre de las “tendencias demográficas”. Los “sociólogos” o “especialistas” que trabajan para los fondos financieros afirman que la reducción relativa de la población activa en relación a los pasivos impide financiar a estos últimos. Lo que ellos no dicen es que el rendimiento del trabajo ha crecido exponencialmente y, por lo tanto, ha creado las condiciones para sustentar holgadamente a su futuro “salario diferido”. El vaciamiento del sistema previsional no es una cuestión “demográfica”, sino que obedece a la confiscación de los ahorros jubilatorios por parte de los Estados, a cuenta de los fondos internacionales que lucran con la deuda pública. Las conquistas jubilatorias están siendo inmoladas en el altar de la crisis capitalista. El derecho al salario diferido, por lo tanto, plantea la lucha por la expropiación de los expropiadores.
En definitiva, lo que nos dicen las “preocupaciones” de la “gran prensa” es que tenemos por delante una gran lucha contra la definitiva liquidación de los derechos previsionales. Uno de los primeros episodios de esa lucha se librará con la docencia de todos los niveles.
Marcelo Ramal
26/01/2026

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